lunes, 20 de octubre de 2014

La espera en Chiapas

Marta Zabaleta (Desde Londres, Gran Bretaña. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)



Dedicado a las mujeres asesinadas en Ciudad Suárez

Si yo fuera como ella
una mujer nacida entre misterios,
una mujer llamada mexicana,
te abriría el fruto de mis manos
con estos brazos soplando como vientos.

Y en medio de la jungla, con tierra y fuego
resonaría el poema más hermoso
vuelto sabia, suelo, cielo, plegaria,
que saldría de las bocas de los pobres,
reviviendo la alegría de tu nombre.

Porque eres, con otra nueva muerte,
nuestro estandarte. Testiga. Víctima. Hermana.
No hubieran podido inventar para nosotras
una mejor arma que esta, tu carne mancillada.

La montaña adonde viviste con tus muertos
te abrió sus cerrojos y te contó sus cuentos,
y deviniste 'la voz que se arma para hacerse oír,
el rostro que se escondió para mostrarse.’
En la mía eres hoy esa voz, ese rostro, esa quimera.

Ha nacido también tu estrella roja,
para prenderse al vuelo de tus lágrimas,
con cajita parlante y pulida para nombrarte:
mujer-hija-hermana-madre-maestra-amante

'Así te dice la estrella que es montaña'.
Así te canta mi verso, así te llama
mi temor dulce, que se hace
entre tus manos frías
canto de amor en las mañanas.

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