martes, 28 de octubre de 2014

Plástica. Desde Cuba: Wilfredo Lam, un surrealista en Latinoamérica



La palabra surrealismo fue acuñada por primera vez en Paris en 1917 por el escritor Guillaume Apollinaire para describir dos ejemplos claros de innovación artística: un ballet de Jean Cocteau y una obra de teatro de Apollinaire titulada “Los senos de Tiresias”. En 1924, cuando André Breton y su colega Philippe Soupalt lanzaron el primer Manifiesto Surrealista, se apropiaron del término. De acuerdo al libro Surrealismo de Fiona Bradley, Breton adoptó la palabra para describir las prácticas literarias y artísticas de él y sus amigos, pero el término, como se entiende ahora, se refiere a “una aventura colectiva centrada en la figura carismática de André Breton que empezó en Paris en los años 1920 y eventualmente incorporó poesía, pintura, escultura, fotografía, cine y otras actividades”.

El movimiento surrealista inicialmente surgió como una expresión literaria pero gradualmente fue incursionando en la esfera visual. Para fines de los años 20 ya habían aparecido en la escena hombres como Max Ernst, Salvador Dalí y Rene Magritte, tres de los más grandes exponentes de este fenómeno. En su segundo Manifiesto Surrealista, Breton califica al movimiento como “un mecanismo hacia un mundo mental de posibilidades infinitas, un momento en la mente donde la vida y la muerte, lo real y lo imaginable, el pasado y el futuro, lo comunicable y lo incomunicable. Lo alto y lo bajo, se dejan de percibir como contradicciones” destacando así el carácter inconsciente e impredecible de esta corriente artística.

En América Latina la influencia francesa era fuerte y resultaba una especie de modo de distanciarse de la experiencia norteamericana y del legado colonial de España. El surrealismo tuvo buena acogida en el continente por su aspecto emocional, primitivo e irracional. Dos grandes referentes de este movimiento en la región fueron el chileno Roberto Matta y el cubano Wilfredo Lam.

Francesca Varda
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Wilfredo Lam

El pintor cubano Wifredo Lam (1902-1982), de fama internacional, es el iniciador de una pintura mestizada que alía modernismo occidental y símbolos africanos o caribeños. Frecuentó todos los movimientos vanguardistas de su época –cubismo, surrealismo, CoBrA– que incitaban a la libertad, favorecían el acceso al inconsciente o exploraban lo maravilloso, a través del automatismo gráfico…

Pero Lam también se enfrenta a los problemas del mundo; persigue en su obra el mismo combate que su amigo Aimé Césaire: «pintar el drama de su país, la causa y el espíritu de los negros». Inventó así un lenguaje propio, único y original, para «defender la dignidad de la vida» y «saludar la Libertad».

Ver su obra desde aquí

Fuente: http://www.wifredolam.net/es

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