martes, 4 de noviembre de 2014

Carta a un amigo adversario

Rodolfo Bassarsky (Desde Galicia, España. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)



Pienso que tipos como vos son socialmente valiosos. Apasionados, firmes en sus aseveraciones, convencidos y contundentes. Defensores de causas justas y solidarias. Fieles promotores de soluciones y utopías que ayuden a desfavorecidos y desamparados. Luchadores natos que morirán luchando. Heroicos próceres anónimos. Tipos que adoptan una ideología con coherencia, ideología que adaptan a sus características temperamentales. Personas que independientemente de su acervo intelectual y de su inteligencia, utilizan al máximo las herramientas de que disponen.

Próceres anónimos que tiñen a todo y a todos de negro o blanco y prescinden de los infinitos matices grises. Maniqueos involuntarios de derecha o de izquierda, de abajo y de arriba.

Pienso, también, que si todos fuéramos así, la sociedad sería un caos. Estaríamos en permanente conflicto violento y los individuos y las sociedades poco podrían progresar en los aspectos que nos caracterizan y condicionan como hombres: fundamentalmente el conocimiento y el espíritu gregario. Se limitarían gravemente las actitudes comunitarias y solidarias, se resquebrajaría profundamente el respeto mutuo y en el deseo de poblar el planeta solamente con los buenos y borrar de la faz de la tierra a los malos, se convertiría el mundo en un campo feroz de batalla ideológica. Individuos buenos o malos según propios patrones éticos subjetivos y preestablecidos.

Otras personas nos ubicamos en posiciones menos apasionadas y menos heroicas, más tibias. Menos rotundas y más dubitativas. Adherimos a las ideas de amplio pluralismo en todos los órdenes de la vida social. Respetamos y escuchamos más. Nos tomamos más tiempo para las respuestas y procuramos precederlas de reflexiones que moderen y maticen los conceptos. Flexibilizamos lo que consideramos diferente pero aceptable. Nos ponemos en la piel del otro con cierta facilidad. Nos atrae más el orden y la paz pero nunca el inmovilismo ni el conformismo obsecuente o indolente. Podemos defender con firmeza y convicción nuestros pensamientos pero atentos a las ideas de opositores y distintos.

Tiene tanto valor para nosotros el camino como la meta y como los resultados suelen ser utópicos, se hace necesario poner en valor el recorrido y las tendencias. Nos interesa la alternancia y la diversidad.

Somos también - estoy convencido - gente socialmente valiosa.

Pienso que si la humanidad se convence de que ambas maneras de pensar y encarar la vida son valiosas para todos, seguiremos en la buena senda.

Parecería que esto está sucediendo a juzgar según una mirada de larga perspectiva de la historia de los hombres, cosa que en mi opinión, nos permite no ser catastrofistas como tantos. O por lo menos ser bastante optimistas de cara a unas cuantas centurias más.

Ambos grupos reconocemos el valor de pocos principios irrenunciables. Principios y valores relacionados con nuestra civilización y nuestro tiempo como por ejemplo la ley y el estado de derecho, la democracia, la libertad, la igualdad de oportunidades, pero que - valga la expresión - "gestionamos" de manera total o parcialmente distinta.

En resumidas cuentas vos y yo, aunque somos representantes imperfectos de estos dos especímenes que acabo de reseñar, conservamos nuestra fundamental condición humana. Obviamente no somos de puro pedigree.

Me alegra profundamente que estemos dispuestos a convivir aun admitiendo que nuestra convivencia podría ser incómoda. Somos amigos adversarios. Muchos de los "tuyos" y muchos de los "míos" son más autoritarios y se resisten a admitir una convivencia entre adversarios lo más pacífica posible.

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