miércoles, 26 de noviembre de 2014

La vida no vale nada, cuando otros se están muriendo y yo sigo aquí viviendo, cual si no pasara nada…

Isabel Fagúndez Gedler (Desde Venezuela. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)



Hace rato veo que la gente se asombra cuando mueren personas como Marilin Monroe, Witney Houston o Robin Williams, o Justin que está en pico de zamuro o Michael Jackson cuya vida parecía no ser muy agradable, y podemos seguir con la lista de famosos que me permito nombrar por que al menos causan revuelo y desconcierto. ¿Por qué será que no pueden vivir? ¿Qué cosa tan fuerte los domina para que prefieran morir? ¿Será que todo eso que tienen no los llena, no les sirve? ¿Hasta dónde sus vidas se han vuelto nada?

Yo no voy a escribirle a un famoso, le escribo a quien tiene la tristeza en la mirada, a quien asumió que la vida es así. Un día sin saber cómo, por qué, se escondió Bolívar, se difuminó Rodríguez, y pudo más una oportunidad de muerte, de poderosos, de dinero y no soy nadie para preguntar por qué. Le escribo a cualquier hijo, sobrino, alumno, amigo que en esta vida que le ofrecimos…no pudo sobrevivir. Le escribo a los débiles que llaman, esos que supuestamente prefieren el camino fácil… ¿tú conoces el camino de los ranchos, de las violaciones, del hambre, de las ausencias, de los golpes…? ¡Carajo, qué camino tan fácil ese!

Las guerras como que son aceptadas, permiten que un pueblo desaparezca poco a poco, bajo la mirada de todos los países, se matan niños, ancianos, se acepta el hambre como castigo, se permiten crueldades, miserias, burlas, e indiferencia en el mejor de los casos. Bonita raza la nuestra, bellos los tratados internacionales que no sirven para la dignidad humana, entonces vemos normal las muertes horribles, la caza de personas, que si en animales es injustificable, en personas es degradante, y no hay justificación posible, somos o no somos humanos.

Yo le escribo a quienes no podemos hacer nada cuando la rabia nos llena de desencanto ante 43 (cuarenta y tres) maestros que ya no pueden acompañar a ningún niño, desaparecieron, así, ¡tras! en un sonar de dedos. Y nadie lo siente, es espantoso y nadie llora el dolor de las familias que no saben de sus seres queridos, y los maestros del mundo, no se quejan, los llamados a preservar la vida, no se quejan, los que defienden la educación como arma no se quejan, por que a final, son sólo 43 personas que nadie conoce, sólo unos desaparecidos más…que bonito mundo el que tenemos, que hermosa sociedad. Lindo futuro y enseñanza.

Nos quedó pequeña la vida, ¿será que ciertamente llega el final de tanta mentira en definiciones de un mundo que no le sirve a nadie cómo está? ¿Es este el concepto de sociedad global? ¿La sociedad destructiva?

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