miércoles, 26 de noviembre de 2014

Tinelli, un héroe de la cultura capitalista

Juan Grinberg (BESTIA POP - AGENCIA WALSH)



El premio otorgado a Tinelli por la Ciudad de Buenos Aires, ha generado una intensa polémica, a continuación reproducimos una nota de la revista Bestia Pop sobre el tema.

La cultura capitalista premia a los exitosos, que en su escala de valores son los que ganan mucho dinero, son famosos, cosa que mide el raiting. En el caso de Tinelli es claro que es una personalidad de la cultura capitalista que convierte todo en mercancía. Este premio tiene el mérito de no ser hipócrita, premia sin trampas ni engaños sus bienes más preciados, pero esto es una excepción si algo caracteriza al capitalismo es ocultar sus verdaderos propósitos por eso la revolución francesa proclamaba “Libertad, Igualdad, Fraternidad” y en realidad era Libertad de comercio, igualdad entre los propietarios blancos varones. únicos con derechos y Fraternidad que el pueblo se sometiera mansamente al gobierno de la burguesía, eso es lo que llaman democracia. El capitalismo nació mintiendo y nunca paró. Solo en raras ocasiones como este premio muestra sin vergüenza su verdadera cara. Por eso tanta indignación en toda la cultura burguesa, esto rompe las reglas del juego, porque la cultura capitalista no se asume como tal, se disfraza de cultura simplemente sin aditamentos o de profesionalismo. A lo largo de los siglos, desde que existen las sociedades divididas en clases, se desarrollaron culturas antagónicas, la alta cultura heredera de la cultura de las clases dominantes y vencedoras a lo largo de la historia y la cultura popular construida por las clases oprimidas en el transcurso del tiempo. No hay una muralla china entre ambas hay cruces permanentes y también una recreación permanente, una y otra se han influenciado mutuamente, en una relación compleja. En occidente con base ideológica cristiana, la cultura dominante reprimió la sexualidad y el placer como pecados, la vida y los cuerpos eran solo una preparación, una etapa, un valle de lágrimas que había que pasar y que de acuerdo a nuestra conducta, se nos evaluaba para la salvación o el infierno, por toda la eternidad. La resistencia según nos dice Bajtin, se daba en el carnaval, donde las conductas de repente se liberaban de tanta represión practicaban una sexualidad más libre, exhibían los cuerpos prohibidos, se denigraba a señores y obispos, hablaban un lenguaje calificado como soez, vulgar. Esto era tan potente que influía en la alta cultura así, en Rabelais, Cervantes y Shakespeare se pueden encontrar rastros de esta resistencia carnavalesca. El burgués cuando impone su dominio lo hace en alianza con los sectores populares, en esta alianza necesita técnicas de manipulación y dominio de las masas que sistematizan y potencian las ya existentes y creadas por sus antecesores en la opresión, Nicolás Maquiavelo es el teórico más conocido con su libro el príncipe, donde da métodos a los gobernantes de cómo conseguir y conservar el poder, pero también el burgués se siente atraído por la alta cultura y tiende a mimetizarse con los consumos culturales de las viejas clases dominantes . Toda esta complejidad todas las luchas y alianzas y rupturas continuidades y discontinuidades entre estas dos culturas las sintetiza la burguesía y las usa como herramientas de dominio. La herramienta más poderosa de los burgueses para neutralizar los aspectos liberadores de la cultura es la mercantilización, cuando algo se convierte en mercancía, domestica sus rebeldías las hace útiles al sistema, le pasa al artista como a cualquier trabajador, no es dueño de su trabajo, esta alienado, el objeto mercancía se escapa de las manos y ya no es él, el que planifica su destino, es el mercado. En esta contradicción nos movemos los que intentamos la actividad artística cultural, si intentamos vivir de nuestra elección, podemos adaptarnos y buscar un producto que responda a lo que el mercado acepta, lo cual no nos garantiza nada porque el capitalismo se basa en la exclusión, así que por cada artista que logra insertarse hay cien que no, vivir en los márgenes esperando que alguna vez nos toque la varita mágica es un destino de muchos compañeros. El premio a Tinelli es un premio bien dado, Tinelli es un héroe de la cultura capitalista, usa la cultura popular, sus rebeldías, culos, tetas, torsos ,entrepiernas como mercancía como herramienta de dominio, la degenera la degrada la hace inofensiva y ofensiva a la vez, machista. Obviamente nosotros necesitamos otra cultura, que no es creación individual sino colectiva (tampoco la burguesa lo es, lo que pasa es que ellos necesitan acentuar el mérito individual para justificar la desigualdad), necesitamos muchísimas voces para construir un mundo nuevo, donde la diversidad se base en la igualdad de derechos económicos, políticos y sociales, tenemos que colaborar entre nosotros, debatir, difundir nuestras creaciones, buscar maneras de romper la lógica capitalista de la mercancía y la competencia, todos los humanos tenemos capacidad artística, la alienación capitalista nos quiere reducir a consumidores, vamos por la liberación, vamos por la revolución, somos hermanos de todos los oprimidos.

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