martes, 30 de diciembre de 2014

2014 Adiós. Bienvenido 2015

Nechi Dorado (especial para ARGENPRESS CULTURAL)



Ya se está yendo un año no muy diferente a otros que le precedieron, pero que tampoco logró arrastrar la esperanza hacia el pozo del olvido. Un año donde siguieron desarrollándose guerras en el mundo cada vez más cruentas.

Muros silenciados erigidos hasta por los que odiaban otro muro. Uno solo, el que marcaba una diferencia no menor: la no existencia de un poder hegemónico que tras el derrumbe celebrado comenzaría a poner en vilo al mundo.

El que instalaría la moda del término terrorista refiriéndose a los luchadores y ocultaría a los verdaderos que serán desnudados por la historia que más temprano que tarde sabrá exigir rendición de cuentas, pero no intentará nunca rendición de la grandeza.

Celebrado el derrumbe aparecieron otros muros, vergonzosos, criminales, pero no fueron visualizados porque los gestó ese poder hegemónico imperialista con su hermano gemelo, el NAZISIONISMO, contando con la aprobación de una Europa decadente que dejó a la vista su miseria programada.

El mundo silenció esos murallones, por supuesto, para ello hizo falta mucha publicidad, mucho dinero, mucha ignorancia y mucho hijo de puta avalando lo que habrá de causar su propia destrucción, más temprano que tarde, aunque no lleguen a darse cuenta… Todavía.

No escuchó tampoco el rugido de aviones sobrevolando poblados desarmados, aniquilando culturas milenarias, sembrando semillas de odio que darían frutos peores –aunque sin pecado concebido- que los que nos contaron ofreciera Eva a Adán cuando instalaban el machismo santificado descomponiendo mentes y espíritus.

O mejor dicho, no lo oyó una parte del mundo, hubo otra que sí se atrevió, ¡tan digna esa!, a denunciar los horrores porque jamás conoció el miedo, mucho menos el olvido. Nunca se alió con la complicidad y sobre todo, es la parte del mundo que no tiene precio, que no se compra porque no está en venta. La que tiene principios, coraje, fuerza y valor para enfrentar a los imbéciles que pululan como los terneros, con un aro en el hocico que habrá de dirigirle los pasos hacia el matadero.

Esa parte del mundo es la que se gana la vida con esfuerzo y sin trenzas –ni tranzas- politiqueras. La que no se acomoda al mejor postor y sabe que la vida es sacrificio y sabe qué esa es la mejor herencia, el mejor ejemplo que habrá de dejarle a sus hijos y a sus nietos. Ya sabemos que la historia de los que vienen se cimenta desde los ejemplos.

Estos últimos, mis compañeros de sueños, esperanzas, ideas, constancia, firmeza, altura y honestidad, son los que estarán en mi brindis cuando el viejo año pegue la vuelta y el nuevo asome por el horizonte de la vida gloriosa. De la vida altruista, de la vida con sentido humanitario.

Estarán en mi brindis de mujer trabajadora también todos los que no pueden brindar:

Los compañeros encarcelados en las mazmorras donde solo podrían tratar de ahogar, aunque infructuosamente, el canto libertario. Tarea perdida por más elaboración y dilapidación de millones que hayan empleado.

Estarán en mi brindis los trabajadores ocupados y los desocupados.

Los pobres, los hambrientos, los perseguidos, los judicializados, los excluidos tapados que bien sabemos que existen en toda nuestra Latinoamérica herida, pero de pie.

Estarán los más de 11 mil prisioneras y prisioneros políticos colombianos a los que se les negó el más básico de los derechos humanos.

Estarán los peruanos, chilenos, argentinos. Los puertorriqueños, los brasileños, los guatemaltecos que padecen situaciones de aberración inenarrable por haberse atrevido a soñar un mundo mejor.

Estarán los 43 estudiantes normalistas en un México que arde harto de tanta muerte e inescrupulosidad de un gobierno asesino, inepto, genocida.

Estarán los compañeros colombianos hoy en temblequeante Diálogo por la Paz en Colombia, desarrollados en esa Cuba heroica que cada día nos sorprende más con actos solidarios que no tienen antecedente en el mundo.

Diálogos que el estado pretende aniquilar siguiendo su histórica costumbre de hablar de paz, pero equivocando el término, ya que la confunden con la pax del camposanto y no es lo mismo. Y la nombran rechazando el cese bilateral de fuego luego de seis décadas de espanto, apoyados por altísima tecnología bélica criminal y por desmemoriados.

Estarán en mi brindis en la copa de la memoria, los compañeros y compañeras que nos arrebataron. Los que creyeron asesinar pero son tan brutos los genocidas que no se dieron cuenta que los sembraron y darán nuevas semillas.

Estarán los palestinos y sus niños masacrados por los mismos que el mundo reprobó en otras décadas y que optaron por reeditar horrores de la misma manera que hicieron con ellos. A-SE-SI-NOS.

Estarán los mártires de Oriente Medio cuyo recuerdo lastima las almas más nobles.

En homenaje a todos estos, germen de un futuro que algún día habrá de asomar, es que me atrevo a decir con toda la fuerza que brota de lo más profundo de mi corazón:

¡Bienvenido 2015! Estamos un paso más cerca de la liberación de nuestros pueblos.

FELICIDADES COMPAÑEROS Y COMPAÑERAS

MEMORIA, MEMORIA, MEMORIA

SIN RECONCILIACIÓN, PERDÓN NI OLVIDO

Porque el presente es de lucha, el futuro será nuestro y yo no quiero tener dudas que así será por respeto a nuestros pueblos que resisten el atropello.

Imagen: Inti Maleywa, “Protección de la madre tierra”

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