miércoles, 24 de diciembre de 2014

Ilusos tragabolas

Daniel de Cullá (Desde Burgos, España. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)



¿Qué fue de la primavera de los claveles? ¿Qué fue de las flores de plástico robadas en cementerios, cunetas y loberas celebrantes de nuestra falsa democracia? ¿Qué ha sido de las primaveras árabes? ¿Qué será, será, de las primaveras de puños indignados que gritan por la dignidad, la paz atea y republicana, el trabajo y la libertad?

Ben Zeyad Tarik, célebre capitán lugarteniente de Muza se descojona en su tumba poniendo su cabeza en entablado movible para dormir, diciendo:

-Mejor, no despertar; pues para lo que hay que ver. La Libertad no vale una moneda de plata de valor de un real de vellón, conjunto de la lana de una oveja después de esquilada.

-Qué ilusos tragabolas somos, dice mi amigo Gerineldo. Somos ilusos engañados, seducidos y preocupados por una idea de sinceridad concebida por nuestra mente bajo el influjo de la imaginación de los sentidos y el sueño de un mundo mejor.

-Somos esperanzas acariciadas sin fundamento racional, le contesto. Que la vida es ironía viva y picante, y nada más. Vemos cómo el crimen encumbrado, corrupto y represor acecha cual sayo de lana usado por los cafres de las serranías nuestras. Las manifestaciones, todas, de cualquier color, se parapetan en un escudo de papel grande a modo de pavés. El pueblo vive una vida que no vale un cuartillo de real de plata. Bebe a fiado, y las comunidades que conforman el Estado usan de taragullo partido por medio a lo largo, con encaje a los extremos en que por medio de muescas que cruzan la línea de unión, verá señalando lo que se saca o compra fiado, debiendo corresponder las muescas de una y otra mitad al hacer el ajuste.

-Aquí, replica Gerineldo, como en todas partes, no se salva más que el tajador, el que taja, señala o raya en la taja la vida política que se resume en un tarjeteo para felicitarse, visitarse, cumplimentarse, robarse, dar primero la cita y luego la negativa, la escusa, la comida de empresa, el baile de golfos y golfas, la despedida, el desafío, la visita, la felicitación, el pésame a todo, el luto riguroso, el medio luto y el alivio de vuelta a empezar y mover el Asno la rueda del molino.

-Que el tarope, irupé o victoria regia o militar se muestra con flores de plástico en jarrones de la Granja en Segovia, es una Verdad, contesto yo. Y sigo: el Tarpán, caballo de las razas salvajes de Asia pone sus pezuñas en las partes árabes al unísono que los criminales asesinos de las guerras colocan sus tanques.

-El futuro es una tarja, responde Gerineldo; una moneda de vellón, Además, cuentan que dijo Tarquino el Soberbio, rey de Roma:

“La libertad no es libre. Los que cayeron violados, asesinados, ultrajados, apresados con motivo de una insurrección o protesta, no son más que pedos de lobo en la real corona.

A lo que respondió Lucio Tarquino Prisco “el Viejo”:

-Ilusos son. Que todo es espejismo, ilusión.

La indignación está metida en agua, lo sabemos; agua enferma que embeoda y adeuda, pues que después de los años dos mil corre el agua por do solía ir: palos, dios, rey y tentetieso, que quien agua coge con harnero, criba y cree de ligero. Además, recordad la peña de Tarpeya, roca que había dentro del recinto de la antigua Roma, desde la cual se despeñaba a los criminales y enemigos del régimen, donde había una inscripción que cuentan fue escrita por Atenodoro y el rector Hermógenes, a instancia de Lucio Domingo Claudio “Nerón”, insensato y cruel, quien les ordenó escribirla tartamudeando, que decía:

“La Libertad de cerrajas, de poca o ninguna sustancia
es igual a la Libertad de cerrojos, de ley mordaza;
que habéis de saber que la aguas
del Mar Muerto son amargas
y que tenéis que beber”.

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