miércoles, 3 de diciembre de 2014

Jóvenes poetas argentinos

ARGENPRESS CULTURAL



Gonzalo M. Blanco Laxague
(de Córdoba)

I

Viendo en la brisa vertical
Del horizonte,
el camino que lleva al
infinito galopar
del océano.
En la arena que esconden
viejas musas,
perdidas,
en los sueños ebrios de
dioses y sirenas

II

Hay mujeres que son como hojas en blanco
esperando a que alguien escriba en ellas alguna que
otra historia.
Yo prefiero aquellas que están llenas de letras
inteligibles, borrosas, donde sólo pueden escribirse
pequeñas anotaciones en sus márgenes.
Así se crean las más bellas de las historias
y los más apasionantes de los libros.

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Un montón de silencio

Norma Estela Ferreyra

Fui nube extraviada entre los vientos de Agosto,
gaviota que planea sobre el azul yodado,
puerta que se abre para filtrar el aire,
la risa o el amor que crecen como la hierba buena.
Y allí estabas, en el lugar de siempre,
adonde no te había visto.
 Entre la paz de las higueras
y la aparente calma de los volcanes terciarios,
con tus ojos de otoño y tu piel de montaña,
donde el sol se recuesta para estirar las piernas.
Y supiste que era, como la luz del alba,
era yo, adentro mío
y un montón de silencio creciendo en la mirada.

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Justo ahora

Cristina Bellisonzi

Justo ahora apareciste tú
ahora que no puedo detener el tiempo,
que se me acaban los días
y que el mañana
sólo, me parece un sueño.
Justo ahora apareciste tú
ahora que estoy jugando
mi última partida.
Pequeño, frágil, tan amado
Dulce, tierno, enamorado.
Justo ahora me traes tanto amor
cuando solo me queda un suspiro
para el momento del adiós.

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Daniel Martínez
(de Bs As)

El mundo no resiste lentitud
Preguntale a tu vecino
 que siempre esconde la cabeza
Preguntale a tu jefe
que quiere dignificarse con tu sangre
Preguntale al arquitecto
que construye para olvidarse de su esposa
Al presidente de un banco
que intenta llevar al mundo a ser su esclavo
Al que no tiene que comer
y al que tiene la panza llena
Al cenicero
Al taxista
Preguntale a los que hacen la guerra
y matan por la necesidad misma de matar
A los codiciosos que ponen el pie sobre tu rostro
Al usurero que muere de hambre por tu muerte
A los escalones manchados de barro
A tu madre /padre/hermano
Al que tiene cáncer y al que echaron del trabajo
A tus sueños que están rígidos en el ropero
A tu dinero que no deja que hables con tus hijos
En definitiva hoy vi en los caminos
Muchos cadáveres juiciosos
Que tienen
Por costumbre
Morir todos los días

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