martes, 30 de diciembre de 2014

Plástica: El Realismo socialista



La esencia del Realismo Socialista reside en las premisas de los escritos de Marx, Engels y Lenin. El arte debía ser accesible a las masas y tener un propósito social desde una óptica optimista e idealizada que proporcionara la imagen de un futuro glorioso de la URSS bajo la era comunista. Todo arte formalista y progresista fue censurado como capitalista y burgués, desprovisto de importancia para el proletariado. Su propósito era elevar al trabajador común presentando su vida y trabajo como admirable. Es decir, su objetivo era educar a la gente en las metas y el significado del comunismo.

El catálogo artístico impuesto abarcaba una serie de temas: la lucha contra el capitalismo y el fascismo, la glorificación del héroe de la clase trabajadora y el campesinado, la representación del crecimiento de la industria pesada, la agricultura colectiva, etc.

El Realismo Socialista no se creó para los museos, galerías, coleccionistas particulares, ni especialistas. La introducción de este arte coincidió con la abolición del mercado y el único consumidor existente fue el Estado Socialista. Éste quería que el arte fuera socialmente útil, atrayendo a las masas con función de educarlas y sobretodo dirigirlas. Por tanto se puede designar a la cultura estalinista de anticomercial.

Entre los artistas destacar a Alexander Deineka (1899-1969), el cual aportó escenas de trabajo, de la vida urbana, de deporte, etc., además de interesarse por los carteles. Entre sus obras más destacadas señalar: la defensa de Petrogrado (1928), Madre (1932), Pausa del mediodía en Donbass (1935), etc. Otro artista que se debe reseñar es Yuri Pimenov (1903-1977), éste realizó paisajes, bodegones, retratos, decoraciones teatrales y carteles pero siempre con la preocupación social que marca a los pintores del realismo socialista. Algunas de sus obras son:Modelo femenino rosa (1932), la nueva Moscú (1937), estación de ferrocarril en otoño (1945), etc. Además también formaron parte del realismo socialista B. Yoganson, Semyon Chuikov, Boris Kustodiev, Konstantin Yuon, Vladimir Serov, etc.

Stalin y el cartel político

- Primer Plan Quinquenal (1929-1933).

La fotografía fue el medio artístico por excelencia, demostró convincentemente que se trataba de un arte radical y técnicamente avanzado, muy adecuado para documentar la magnitud y la vitalidad del desarrollo económico y sociopolítico. Los logros contemporáneos del cine constituían un ejemplo de cómo convertir la imagen fotográfica en un lenguaje moderno visualmente efectivo. Producción artística basada en el “hecho verdaderamente experimentado de una participación auténtica”. Por ello los fotógrafos soviéticos viajaron a diversos lugares de producción en el proceso de reestructuración industrial. Principales representantes: Klutsis y Valentina Kuláguina.

- Segundo Plan Quinquenal (1933-1937).

Se inició una nueva fase de la imaginería de los medios de comunicación soviética. Se desestimaron los rasgos característicos de la fotografía y el fotomontaje de la vanguardia, como la fragmentación, la supresión radical del espacio y la anulación de las cadenas narrativas. El cartel político soviético enseña al universo los principios fundamentales del nuevo realismo: De todos los causales preciosos que existen en el mundo, el más precioso y decisivo es el hombre (Stalin). Y en efecto, a través del arte soviético el hombre es redescubierto. Artistas destacados: Varvara Stephanova, Lissitzky, Alezander Rodchenko y Natalia Pinus.

- Tercer Plan Quinquenal (1938-1941).

Solo duró tres años, hasta 1941 cuando la Alemania nazi invadió Rusia y esta entró en la Segunda Guerra Mundial. Como la guerra se acercaba, más recursos se pusieron en el desarrollo de armamentos, tanques y armas. No fueron años de desarrollo a gran escala del cartel. Durante estos años de guerra, los principales artistas productores de carteles fueron: Nikolay Dolgorukov, Deni, Kukriniksy, Dimitry Moor y Nina Vatolina.

Con el fin de la Segunda Guerra Mundial, el Realismo Socialista tomó un aspecto nacionalista y las influencias extranjeras fueron especialmente criticadas. Ejemplos de este estilo académico con énfasis en escenas históricas gloriosas son las obras de Vladimir Serov.

La URSS también impuso el Realismo Socialista al nuevo bloque de países del Este. Sin embargo con la muerte de Stalin en 1953 y el declive de su reputación, el Realismo Socialista se transformó en un estilo menos fuerte aunque permanecieran ecos de la estética oficial. Finalmente perdió casi por completo sus fronteras y se desintegró junto con el Estado Soviético.

Repercusión del realismo socialista en otros países

El Realismo Socialista fue un movimiento político-artístico llevado a cabo por el gobierno de la URSS, y que a su vez, tuvo lugar en varios países con el mismo tipo de régimen comunista que en dicho estado.

De esta forma, se puede observar este movimiento por ejemplo, en la República Popular de China, bajo el gobierno de Mao Zedong; en Corea del Norte durante el mandato de Kim II Sung, y que todavía persiste en la actualidad, o en Polonia, introducido por Włodzimierz Sokorski tras la Segunda Guerra Mundial, alrededor de 1949.

El Realismo Socialista en la República Popular de China, tuvo lugar desde 1950 a 1980, y se materializaba principalmente en literatura y en las pinturas que ensalzaban a los trabajadores y a la revolución, produciéndose, de la misma forma que en la URSS, una selectividad del arte por parte del gobierno. En 1956 el gobierno calmó el régimen debido a las críticas que se producían en el país en aquellos momentos, y se produjo un renacimiento en la pintura china tradicional. A su vez, hubo una proliferación del arte campesino que representaba la vida diaria en las áreas rurales. Algunos pintores chinos modernos notables son: Huang Binhong, Qi Baishi, Xu Beihong, Chang TA Chien, Cacerola Tianshou, Wu Changshi, Fu Baoshi, Wang Kangle y Zhang Chongren. También destaca en música las canciones revolucionarias promovidas por el estado.

En Corea del Norte, continúa hoy en día produciéndose el Realismo Socialista, ya que comenzó bajo el gobierno de Kim II-Sung, jefe de Estado y creador del país desde 1948 hasta su muerte en 1994, y que continuó su hijo Kim Jong-il , actual Líder Supremo del país.

Kim II define el Realismo Socialista como el instrumento más importante en la movilización de las masas; en su Tratado de Arte (Misullon, 1992) describe las cualidades de la pintura coreana como la claridad, compacidad, y la delicadeza; estas características se han convertido en la norma y se aplica a todo el arte producido en Corea del Norte. También constituyen la base y modelo para el arte del cartel que es la forma de propaganda cultural mayoritaria; con un mensaje claro, directo, informativo y explicativo. El artista de cartel produce una descripción entusiasta de las políticas e iniciativas del gobierno y estimula al pueblo a la acción.

El Realismo Socialista en Corea se reproduce a través de su repetición sin fin en banners, titulares de los periódicos y los informes de los medios de comunicación.

Por otra parte la música y la literatura también son imprescindibles en Corea del Norte; novelas históricas que representan el heroísmo del pueblo son habituales y “operas revolucionarias” o canciones “Del General Kim II Sung” son algunas de las referencias impuestas por el gobierno.

De otro modo, las películas son reconocidas como el "más poderoso medio para educar a las masas" y juegan un rol central en la educación social.

Finalmente en Polonia, desde 1949 a 1956, fue utilizado el Realismo Socialista como la Stalinizacion del estado, aunque nunca llegó a ser una tendencia dominante del todo, y tras la muerte de Stalin, los artistas polacos comenzaron a abandonar el movimiento alrededor de 1955.

En este Realismo Socialista Polaco, se vieron influidas todas las artes visuales y literarias, aunque los mayores logros se consiguieron en arquitectura, la cual fue declara un arma dominante en la creación de un nuevo orden social; fue pensada para ayudar a separar la ideología comunista del sentido de los ciudadanos con su perspectiva de vida. Se reflejaba así, una arquitectura “soviética” dando lugar a edificios que mezclaban el estilo renacentista venerado siempre en la vieja escuela Polaca de arquitectura, junto a las nuevas ideologías socialistas.

En general, cabe destacar el hecho de que el Realismo Socialista tuviera su propia forma de expresión tanto en la música, como en la literatura o el ballet, como hemos podido observar en China o Corea del Norte, además de en la pintura, escultura o arquitectura tradicionales. Uno de las muestras más claras de este factor en la URSS, es la obra literaria de Maximo Gorki, uno de los mayores representantes del movimiento revolucionario soviético.

Así pues, tras la imposición del gobierno Stalinista, toda obra artística pasó a estar controlada por el estado, y muchos trabajos fueron censurados, rechazados o ignorados; con ello, diversos artistas rusos que se encontraban en pleno auge artístico, teniendo en cuenta que las vanguardias en Europa eran una realidad, tuvieron que exiliarse del país, para así, poder llevar a cabo su visión del arte y de esta forma hacerla realidad; hablamos de artistas como Kazimir Malévich, Wassily Kandinski, Mihail Shemyakin o Marc Chagall, quienes difundieron principalmente la abstracción globalmente.

Otros artistas como Ilia Kabakov o Erik Bulatov, se vieron en su educación, condicionados por el gobierno socialista, y crearon obras sobretodo ilustrativas para la nueva generación de jóvenes, explicando los fundamentos generales de la URSS, pero gracias al momento en el que tuvieron la suerte de trabajar, se vieron menos condicionados por el estado ya que se encontraban en los últimos años del gobierno comunista.

Sandra Aguilella, Karen Gregorio, Paula Sebastian y Adrián Sánchez

Fuente: http://arterusouv.blogspot.es/1294587480/realismo-socialista/

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