miércoles, 3 de diciembre de 2014

Poema

Guillermo Henao (Desde Medellín, Colombia. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)



Explora,
mas no implora,
concluyó el amigo.

Los rostros ocultaban sus tinieblas,
toda la penumbra exterior,
hasta el confín sin fin que arropa nuestras pieles.

Habíamos comido temprano
para escapar de la oscuridad. Platos livianos
por el viaje en espera.

Madre faltaba, pero regresó. Ahogando el hogar
con su esfuerzo cardíaco,
jadeaba y con voz siempre alegre.
Unas cuantas canciones en la tarde, las vecinas
hacían rueda entre el calor apretado.

Entraba el verano, que nunca se iba,
puertas y ventanas abiertas.
Los perros dormitaban en el corredor, quieto el aire también,
nosotros casi sin poder respirar.

Todos queríamos qué darnos,
sentir un poco más la tarde y los días siguientes,
y nos entusiasmábamos con la partida.

La noche estuvo transparente.
Guitarra en mano,
Allá en mi rancho bonito,
madre cantó.

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