martes, 7 de enero de 2014

Maya Plitsetskaya, maestra de maestras en el ballet clásico

Nació el 20 de noviembre de 1925 en el seno de una familia de bailarines en Moscú. Sus padres cayeron víctimas de las represiones de la época de Stalin, y vivió en la casa de su tía, Salomé Messerer, bailarina del Teatro Bolshoi. Su tío, Asaf Messerer, era bailarín y pedagogo de ballet.

Cursó estudios en la escuela del ballet Bolshoi y se unió a la compañía en 1943, bailando inmediatamente papeles principales. Uno de los primeros papeles que interpretó fue el doble papel de Odetta - Odilia en "El Lago de los Cisnes", sobre música de Tchaikovski. Además de los papeles clásicos, bailó en los ballets rusos modernos como La flor de piedra (1954). Una de sus intervenciones más notables fue "Carmen" con música de Bizet-Schedrin, estrenada en 1967. Roland Petit montó para ella el ballet "La rose Malade" de Mahler, que se estrenó en París en 1973. Ese mismo año, bailó el "Bolero" de Ravel en adaptación de Béjart. En 1972 asumió la labor de director escénico y fue la propia coreógrafa de su personaje por primera vez. Anna Karenina de León Tolstoi sobre una partitura de su marido.

Plisetskaya dirigió el Ballet Imperial Ruso, compañía coreográfica privada.

Directora del Ballet Lírico Nacional de España. En noviembre de 1993 se le concedió la ciudadanía española.

Recibió numerosos premios y distinciones honoríficas, entre ellas la Orden de Lenin y la medalla de la Legión de Honor que le impuso François Mitterrand. El 21 de diciembre de 1990 le fue concedida la medalla de oro de las Bellas Artes, que recibió de manos de los Reyes de España el 3 de julio de 1991 y el Premio Príncipe de Asturias de las Artes de 2005.

En 1959 se casó en Moscú con el compositor y pianista Rodion Konstantinóvich Schedrin.

Reconocimientos

Artista del pueblo de la URSS (1959)
Anna Pávlova de París (1962)
Premio Lenin (1964)
Distinción de Héroe del Trabajo Socialista (1985)
Legión de Honor de Francia (1986)
Medalla de Oro de las Bellas Artes de España (1991)
Medalla al Servicio de Rusia (1995 y 2000)
Praemium Imperiale de Japón (2006)
Premio Príncipe de Asturias de las Artes (2005)
Doctora honoris causa por las Universidades Lomonósov de Moscú y la Sorbona de París.



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Elogio de la duda

Bertolt Brecht



¡Alabada sea la duda! Os lo aconsejo:
Saludadme con afable respeto
A quien pondere vuestra palabra como a falsa moneda.
Que yo os querría avisados, y que no dierais
Vuestra palabra por descontada.

Leed la historia, y ved
Los invulnerables ejércitos en descompuesta fuga.
Por doquiera
Se desploman indestructibles fortalezas, y
De aquella Armada Invencible que partió
Con un sinnúmero de naves,
Contadas regresaron.

Hete aquí que un día coronó un hombre
Una cima inaccesible
Y un barco alcanzó el confín
Del mar infinito.
¡Hermoso gesto, sacudir la cabeza
Ante la indiscutible verdad!
¡Qué valiente, el médico
Que cura al enfermo desahuciado!
Pero la más hermosa de todas las dudas,
La de los exánimes, la de los desesperados
Que levantan cabeza
Y dejan de creer
En la fuerza de sus opresores.

¡Ah, cuánta brega pugnaz, hasta sentar el principio!
¡La de sacrificios que costó!
Que es así, y no de tal otra manera,
¡Qué difícil resultó llegar a verlo!
Con un suspiro de alivio lo escribió un humano un día
En el libro de registros del saber.
Tal vez siga allí escrito mucho tiempo y muchas generaciones
Vivan con él y lo vean como sabiduría eterna
Y desprecien los enterados a quienquiera lo desconozca.
Y entonces podría darse que surgiera un recelo, pues nuevas experiencias
Hacen sospechoso el principio, y se despierta la duda.
Y que otro día, por cautela, tachara otro humano el principio
En el libro de registros del saber.

Asediado por un rugir de órdenes, inspeccionado
En su virtud, examinado por barbiluengos doctores,
Conminado por seres radiantes munidos de áureos distintivos,
Intimado por solemnes Papas a golpe de libro escrito por el propio Dios, instruido
Por impacientes maestros: así se halla el pobre, que ha de oírse
Que el mundo es el mejor de los mundos, y que la gotera
De su cuartucho por Dios mismo ha sido ideada.
Lo tiene realmente difícil
Para dudar de este mundo.
Anegado en sudor, construye el hombre la casa
En la que no habrá de vivir.
Pero también suda a mares quien construye
Su propia casa

Los irreflexivos nunca dudan.
Su digestión es brillante, su juicio, infalible.
No creen en los hechos; sólo se creen a sí propios. Si preciso es,
Los hechos deben creerles a ellos.
Su paciencia consigo mismos
Es ilimitada; a los argumentos,
Prestan oídos de espía.

Frente a los irreflexivos, que nunca dudan,
Están los meditabundos,
Que nunca actúan.
No dudan para venir a la decisión, sino
Para desertar de la decisión. De la cabeza
Se sirven sólo para sacudirla. Tan seriecitos
Advertirán de los peligros del agua
A los pasajeros del barco que se hunde.
Bajo el hacha del asesino,
Se preguntarán si no es también él un ser humano.
Se van a la cama mascullando
Que la cosa no está aun cabalmente pensada.
Su acción consiste en vacilar.
Su sentencia favorita: no está listo para sentencia.

Cuando alabéis la duda -ni que decir tiene-,
No la confundáis con la
Irresolución sin esperanza.
¿De qué le vale dudar
A quien no puede decidirse?
Quien con razones insuficientes se conforma
Puede equivocarse en la acción;
Inerme siempre ante el peligro queda
Quien demasiadas necesita.

Y tú que eres dirigente, no olvides
Que lo eres porque antes dudaste de los dirigentes.
¡Permite, pues, a los dirigidos
Dudar!

(Versión castellana de Antoni Domènech)

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Los delfines sagrados de Bocachica

Antonio Prada Fortoul (Desde Cartagena de Indias, Colombia. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Bocachica es un típico poblado caribeño ubicado en la isla Carex, está rodeada de una exuberante vegetación coloreada de un verde sereno, sonriente y relajador.

En esa isla que tiene kilómetros de playas doradas y paradisíacos paisajes cautivantes, fue donde se tallaron las coralinas y megalíticas rocas para edificar fortalezas, castillos y murallas de Cartagena de Indias.



Bocachica ocupa un destacado lugar en la historia, en ese sitio se desarrollaron cruentas batallas defendiendo con sus castillos megalíticos, el ingreso a la bahía de Cartagena de los galeones de piratas británicos, franceses y holandeses, pero también célebre porque en ese asentamiento de etnias arará, yoruba, bambara gangá y bantú, un militar español llamado Sancho Jimeno Horozco, masacró a más de trescientos inermes cimarrones africanos incluyendo niños y ancianos a los que decapitó ahumando sus cabezas y genitales, para cobrar la recompensa ofrecida por el Gobernador de la provincia de Cartagena de Indias donde fue recibido como héroe por realizar esa infame matazón. Este asesino ibérico fue honrado por obsecuentes autoridades cartageneras, bautizando una calle del centro de la ciudad con su nombre bellaco, a pesar de la indignación que todavía produce.

La isla desde ese holocausto vil, se sumió en un Karma similar al de Cartagena el cual solo podrá purgarse, cuando Babalaos y Mamos de la Sierra Nevada, exorcicen esos lugares con sonido de tambores sagrados como los batá, Djembí, el pechiche palenquero, y el fuego Sagrado de la Sierra Nevada.

Todavía se perciben en esa isla las vibraciones de dolor de nuestros ancestros africanos al ser matados por los peninsulares al mando de Sancho Jimeno Horozco.

Las mujeres de Bocachica tienen un especial encanto, similar al de las doncellas de San Basilio de Palenque, que se caracterizan por su belleza, estilo y charmé.

La economía isleña gira alrededor de la pesca y la agricultura, el ganado es escaso y abunda la cría de chivos y carneros.

En la salida del pueblo vivía una mujer llamada Carmela, al morir sus padres, asumió el control de la casa y la crianza de sus hermanos. Cuando estos se fueron del amparo clanil a conformar sus familias, quedó sola en la casa paterna.

Diariamente salía a pescar en su bote y no demoraba mucho la faena porque tan pronto lanzaba el anzuelo, capturaba un gran pez suficiente para resolver los problemas de supervivencia.

Un sábado lluvioso salió con dos amigas a capturar langostas en el arrecife.

Al culminar la faena, tenían en el plan del bote ocho grandes crustáceos de anaranjada coloración, algunos de esos decápodos luchaban por salir de la nasa y seis caracoles de nacarada concha, teñida con destellos blancuzcos y rosados.

Caracol de pala era el nombre que los nativos de ese hermoso rosario de islas, le daban a este molusco de apreciada carne, cuya concha irisada y multicolor era utilizada para sostener las puertas y evitar que la fuerte brisa de barlovento en los meses de verano, las azotara contra las paredes y marcos.

Esos caracoles fueron utilizados por los caribes, para convocar ceremonialmente a los anacoretas en las cuevas de lo profundo de la manigua. Con otro sonido, llamaban a los cazadores internados en la espesura o a los pescadores que sacaban perlas de los fondos arrecifales, para elaborar collares ceremoniales y/o arponeando pargos de lomos profundamente rojos que merodeaban los corales.

Los africanos que llevaron esclavizados a la isla, lo usaban en sus ceremoniales para llamar a Elegguá que abre y cierra los caminos, Yemayá la dueña de los mares, Ochún dueña de la miel, Obatalá, Changó y el resto de Orishas que desde el corazón de África vinieron a acompañar a sus hijos esclavizados vilmente por los españoles.

Después de la fructífera jornada izaron la potala, agarraron los canaletes de la tablada del bote y al disponerse a remar a la playa para iniciar su viaje de regreso, vieron por sotavento una balsa construida con tres gruesos trocos atados entre sí, la cual impulsaba la suave brisa mañanera que levantaba ondulantes y pequeños rizos espumosos, de un impoluto blanco en la superficie del agua.

En la rudimentaria armazón yacía una persona que parecía estar muerta o desmayada. Remaron hasta la balsa y vieron a un hombre joven acostado sobre ella, con dificultad subieron al náufrago en el bote y lo llevaron a la casa de Carmela que era la más cerca del arrecife.

Cuando amarraron el bote en el manglar de la orilla, corrieron a pedir auxilio a los vecinos para llevar al náufrago al interior de la casa y atenderlo.

Escanciaron agua de coco en su boca, hirvieron hojas de matarratón y caraña para que respirara ese vapor y recuperara la conciencia, al enfriarse la toma, la endulzaron con miel, macerándole diversas hojas y le dieron a beber el extracto vegetal que llamaban Omiero. Después de darle coco tierno y ostras vivas, lo acostaron reclinando su cabeza sobre varios almohadones.

Durmió dos días seguidos. Durante ese lapso fue atendido por Carmela y varias amigas del pueblo que introducían en su boca caracol rayado y almejas.

Despertó una tarde lanzando desgarradores alaridos que alarmaron a los vecinos, la casa se llenó de curiosos que acudieron para indagar que sucedía. Aunque muy pocos se percataron, en la pequeña rada un grupo de delfines empezó a hacer cabriolas cerca de la orilla, algo inusual en ese sitio de muchos bajos.

Carmela sacó al náufrago hasta la puerta para que la brisa lo tonificara, bañaron su cuerpo con hierbas cocidas, le dieron orégano con miel y una vecina puso a hervir en el fogón, un sábalo en agua de mar con verduras y leche de coco.

El náufrago los miraba desconcertado.

Un anciano al percatarse de su angustia le preguntó: ¿Cómo te llamas?

El extraño respondió: ¡No sé quién soy ni como llegué aquí!

Con los cuidados de Carmela empezó a recuperarse. Los vecinos se percataron de su descomunal fuerza y de la habilidad para construir cosas, le bella isleña fascinada con el extraño, esperaba que recobrara la memoria y dijera su nombre.

Los ancianos de la isla le recomendaron que después de hacerlo ingerir ostras vivas, le diera camarón y almejas hervidos en leche de coco.

Diariamente madrugaba y nadaba grandes distancias, al regresar traía una sarta de mojarras, pargos o jureles, que entregaba a Carmela para que los preparara.

En las tardes se sumía en un profundo ensimismamiento mirando el mar con nostalgia y añoranza. Carmela notaba que en esos momentos de contemplación intensa, el náufrago lloraba. Desde ese día decidió acompañarlo en sus ratos de abstracción seráfica porque sabía que a pesar de los cuidados que le prodigaba, este hombre estaba solo en el mundo.


Una mañana al despertar el náufrago, miró a Carmela regresando del mar, parecía una nereida emergiendo preciosa de las profundidades, semejaba una ondina de las aguas del Zambeze; las ropas mojadas de la preciosa hembra, dibujaban la escultura de su cuerpo que parecía cincelado por talladores de Benín o del Peloponeso.

Era tan hermosa la visión del momento que tanta belleza le parecía irreal al asombrado náufrago. Era impresionante la hermosura de esa isleña era Ochún, Astarté o Afrodita convertidas en una mujer mortal.

Impulsados por una irresistible atracción se fundieron en un pasional y amoroso abrazo que eclosionó con fuerza demoledora en ese manglárico y paradisíaco entorno que sirvió de marco al desfogue de dos amantes a quienes los Orishas propiciaron el momento en el cual reinaron Ochún y Changó.

En una pausa amatoria dijo Carmela a su amante: Te llamaré Adonilso, decía mi abuelo que es nombre isleño y para mí siempre serás el hombre que trajo el mar.

A partir de ese día, Adonilso y Carmela vivieron como pareja.

En momentos de recogimiento y pausas amorosas le decía a su amada que si ponía el oído en su corazón iba a escuchar las canciones y sonidos del mar.

Reconstruyó la casa, cambió la tablonada, los horcones, el techo de palma de la cocina, pintó la casa con los expresivos colores del caribe y construyó un corral en el patio para criar ganado vacuno.

Trabajaba sin descanso. Salía a pescar y regresaba rebosante de peces, el sobrante lo vendían hasta que reunieron el capital para comprar la primera res.

Una noche en la que miraba extasiado la inmensidad marina, Carmela sintió que le empezaban los dolores de parto.

El vientre se le escurría y no había tiempo de llamar a la partera, un líquido espeso y transparente corría por las piernas de la bella mujer. “Parirás en el mar”, le dijo Adonilso entusiasmado a Carmela.

La cargó con cuidado y la llevó hasta donde el agua le daba a las rodillas, le abrió las piernas con pericia mientras el primero de los hijos terminaba el recorrido por su vientre, lo recibieron amorosamente cortando su cordón umbilical, el recién nacido nadó vigorosamente alrededor de la madre sumergiéndose con pericia en las cálidas aguas de la cala, luego vino el segundo y el tercero, nadaban con una inexplicable e inusitada agilidad.

Entregó los niños a la feliz madre, que los recibió amorosa en su regazo mientras Adonilso cargaba a su mujer e hijos hasta la vivienda donde terminó de asearla.

Sus amigas la ayudaban en la cotidianidad de sus quehaceres.

Antes de salir a pescar, llevaba a su amada y sus hijos a la orilla donde nadaban y retozaban por las aguas cristalinas, nunca preguntó a su amado las razones por las cuales sus hijos tenían esa destreza para nadar a pesar de contar con pocos meses de haber nacido.

Adonilso se presentó un día con una pareja de vacas preñadas.

Buscaron a una persona muy cercana a Carmela y la encargaron de cuidar su precario ganado. La hermosa isleña se sentía feliz y completamente realizada.

Esa tarde un grupo de delfines retozaba en el acantilado realizando cabriolas que entretenían a la familia que observaba el espectáculo, nadaban en círculos, luego se elevaban en acrobáticos saltos formando figuras fugaces de rosas del fondo marino, rendían tributo a la dueña de los mares y corales, a Yemayá.

Una mañana Adonilso habló largamente con Carmela y al día siguiente la bella isleña regaló todas sus pertenencias.

Dos días después, la familia se acercó al acantilado mientras familiares y vecinos observaban intrigados desde la orilla. Había muchos delfines en ese lugar.

Saltaban a gran altura y caían al agua produciendo un sonido rumoroso y armoniosos chillidos, nunca se había visto tanta belleza en ese lugar, los curiosos estaban embebidos en la armonía de ese hermoso espectáculo.

Al mirar al acantilado, se percataron que Carmela se transformaba en delfín lanzándose a las cálidas aguas, luego lo hicieron sus tres hijos y por último, Adonilso saludando a las personas que estaban en la orilla, se elevó por los aires y desde las alturas su cuerpo adquiría la coloración blanca y azulosa de los delfines; al caer al agua en un salto perfecto, se le unieron tres pequeños delfines y una hembra robusta que se acercó a la orilla sosteniéndose de su azulada cola emitiendo un saludo y despidiéndose para siempre de los familiares que se quedarían esperando por toda la eternidad, mientras los hermosos delfines se perdían la amarillada lejanía de un horizonte en el que el sol anaranjado del caribe cartagenero se fundía en un mágico abrazo.

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“El secreto de sus ojos”, de Juan José Campanella (Argentina, 2009)

Título original: El secreto de sus ojos

Año: 2009

Duración: 126 min.

País: Argentina

Director: Juan José Campanella

Guión: Juan José Campanella, Eduardo Sacheri

Música: Federico Jusid, Emilio Kauderer

Fotografía: Félix Monti

Reparto: Ricardo Darín, Soledad Villamil, Guillermo Francella, Pablo Rago, Javier Godino, José Luis Gioia, Mario Alarcón, Mariano Argento, Kiko Cerone, David Di Nápoli

Productora: Coproducción Argentina-España; 100 Bares / Tornasol Films / Haddock Films / Telefe

Sinopsis

Argentina, años 70. Benjamín Espósito es oficial de un Juzgado de Instrucción de Buenos Aires y está a punto de retirarse. Obsesionado por un brutal asesinato ocurrido treinta años antes, decide escribir una novela sobre el caso, del cual fue testigo y protagonista. Reviviendo el pasado, viene también a su memoria el recuerdo de una mujer, a quien ha amado en silencio durante todos esos años.

Premios

2009: Oscar: Mejor película de habla no inglesa
2009: 2 Premios Goya: Actriz revelación (Villamil), película hispanoamericana. 9 nominaciones.
2010: Nominada a los BAFTA: Mejor película de habla no inglesa
2010: Premios del Cine Europeo: Nominada a la mejor película
2009: Premios Ariel: Mejor película iberoamericana



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Isla de Gorée (Senegal)

Fernando Orgambides (Desde Venezuela. Colaboración para ARGENPRESS CULTURAL)

La chalupa a la isla de Gorée zarpa a las once en punto. Todavía no ha comenzado la estación de lluvias en Senegal, aunque este lunes ha amanecido húmedo en Dakar. Y con temperaturas que, al rayar el mediodía, se presentan altamente calurosas. En cubierta viajan grupos de jóvenes escolares de uniforme instruidos para la corta travesía que por mar les depara. Y en la cabina de pasajeros toman ordenado asiento ancianos y mayores que buscan así un lugar protegido de sol receptor de bocanadas de brisa marina. En el puerto de Dakar, buques de matrícula palermitana de la naviera Grimaldi efectúan trabajos de carga y descarga. Mientras el transbordador a Zinguinchor -línea de triste recuerdo (1)- permanece amarrado en espera de partir al atardecer. Para ya al día siguiente remontar el río Casamanza tras dejar atrás las costas de Gambia. La isla de Gorée se encuentra a menos de dos millas de tierra firme, justo frente a la dársena portuaria. Es un lugar silencioso al que dan sombra cocoteros y otros árboles autóctonos. Cuelgan buganvillas. Y crecen plantas silvestres. En una primera impresión parece un poblado colonial similar a los que construían los portugueses en sus antiguas posesiones de África. Está amparado por un castillo que descansa sobre un antiguo baluarte conocido siglos atrás como Fort Saint-Mitchel. Y desde el que asoma una batería con dos enormes cañones que permanecen aquí desde la Segunda Guerra cuando la Francia de Vichy y la que respiraba libre combatían entre sí. Un segundo baluarte, ya en el extremo norte de la isla y de nombre Fort d’Estrées (por el vicealmirante francés que arrebató la isla a los holandeses en 1677), completa el viejo sistema defensivo de este enclave de 43 acres de tierra. Y que también cumplía la misión de proteger de eventuales ataques al puerto de Dakar. En tiempos de navegación a vela. E incluso después. Gorée fue descubierta en 1444 por el capitán portugués Denis Días, explorador a las órdenes de Enrique el Navegante. Pero después los holandeses se apoderaron de la isla. Y le dieron en 1617 su actual nombre al llamarla Goede Reede, La Rada buena. Tras el asalto del vicealmirante D’Estreés, permaneció bajo dominación francesa durante siglo y medio, lo que no impidió ser apetecida por otros. Entre ellos los ingleses. Y más allá de su posición estratégica, no sólo representa hoy un símbolo en África sino un triste recuerdo del desolado pasado de este continente pues desde aquí partieron veinte millones de nativos para ser vendidos como esclavos en las nuevas colonias americanas. Dejando atrás a sus familias, sus costumbres tribales y la tierra sagrada de sus antepasados. Fueron forzados a viajar entre grilletes y cadenas en lúgubres bodegas de buques negreros para ser sometidos a subasta en plaza pública por apenas unas guineas de oro. Muchos morían en la travesía. Otros eran arrojados vivos al mar para aligerar la carga. Y los que llegaban al Nuevo Mundo se encontraban ante una vida cruel e inhumana con trabajos de sol a sol y de sumisa obediencia al látigo del hombre blanco. Fue así durante siglos. Porque a inicios del XVII ya habían sido trasladados a las que serían después grandes plantaciones de algodón, ingenios de azúcar y haciendas de labranza de América y el Caribe más de 900.000 esclavos. A los que seguirían otros tres millones en esa misma centuria. La chalupa va alejándose del puerto de Dakar desprendiendo una estela de vapor de gasóleo que el remolino provocado por el rotor de la hélice convierte en momentánea filigrana. Un gendarme se preocupa desde la escalerilla de proa de que nadie asome su cabeza al mar. Y que ningún travieso escolar de los que viajan en grupo altere con inconsciencias de infantes el sosiego que reina en cubierta. Sobre la silueta ya alejada de Dakar emerge hacia los cielos el alminar de su Gran Mezquita. Alá akbar, se oye entonar al almuédano en su llamada a la oración. Grandes canoas a todo motor de pescadores lebu se cruzan en lenta navegación. Unos de regreso ya a puerto. Y otros aún a mitad de faena ansiosos sus tripulantes de completar la suerte. Los esclavos eran capturados por los europeos –holandeses, ingleses, franceses, portugueses y españoles- mediante batidas en las regiones más al interior del continente. Con la diestra maña de bereberes norteafricanos. Y en complicidad con tribus dadas a la traición. Que no reparaban en contemplar cómo sus propios hermanos eran arrancados violentamente de la tierra en un viaje a lo desconocido que, en el mejor de los casos, les condenaría de por vida a la esclavitud. Y, en el peor, a la muerte. La isla de Gorée es un espacio de respeto. Declarado Patrimonio de la Humanidad. Y en su poblado se conservan intactas 39 antiguas casas de esclavos, si bien sólo una (de color rojizo y restaurada ex profeso) es mostrada al visitante para que la memoria del hombre mantenga imborrable por los siglos de los siglos lo que jamás debió ocurrir entre ellos por ser únicamente diferentes en cuanto a color de piel.



Los negreros seleccionaban a sus presas en función de la fortaleza física, salud y juventud de cada individuo. Y en lo que respecta a la mujer, por su lozanía, facilidad de procrear y capacidad de nutrición. Marcaban en su piel un hierro candente como si fueran cabezas de ganado (Cimarrones). Y los sujetaban de pies y manos con grilletes extendiéndoles cadenas por todo el cuerpo. Cautivos primeros, vendidos en trata después y esclavos de por vida, sólo les quedaba acatar destino o rebelarse frente a éste, difícil y arriesgada elección la última. Porque eran fácilmente capturados y sometidos a brutales castigos. Es ahí cuando nace el cimarrón (Marca de ganado), el hombre salvaje que se refugia en la montaña. Y también los palenques, cumbés o quilombos (comunidades de esclavos en fuga que se organizaban en terrenos de difícil acceso para el hombre blanco). Como el que liderizó en Brasil el malogrado Rey Zumbi, de nombre Francisco Zumbi dos Palmares, último líder de un reducto en resistencia que permaneció libre durante cien años.

En la casa de esclavos de Gorée, ciegos y minúsculos habitáculos van mostrando como eran seleccionados hombres, mujeres y niños antes de ser embarcados en botes con destino a las bodegas de los veleros que fondeaban frente a la isla.

 Los hombres no debían de pesar menos de 60 kilos. Y si no los alcanzaban, eran introducidos en oscuras celdas de engorde hasta completar las exigencias de la balanza. Los niños eran alejados de sus madres en lugares insonoros para evitar que sus llantos las soliviantaran y no les acarrearan sufrimientos añadidos que pudiesen ser nocivos para la salud. También existían celdas de castigo. Desde una balconada, con doble escalera de acceso, los tratantes ajustaban precios y, mediante un estrecho pasillo con muros de estuco y ladrillo, que conduce al mar, llamado desde entonces la puerta de donde no se regresa, estos africanos iniciaban un viaje sin retorno para el que no se les permitía mirar hacia atrás. Aunque, siempre en el recuerdo, les quedaría la frondosa copa del Baobab (Árbol sagrado africano), junto al que nacieron, y crecieron, libres. Las dependencias superiores de la casa de esclavos eran utilizadas como viviendas por los tratantes y sus familias. Todavía en la memoria que por tradición oral se trasladan los senegaleses, y en particular los de la ciudad de San Luis, permanece como referencia una de las sociedades esclavistas más importantes de la época. La compuesta por las familias bordelesesas Maurel&Prom, comerciantes que, tras la abolición de la esclavitud, diversificaron sus negocios llegando a ser grandes banqueros y comerciantes a lo largo África y América Latina. Todavía en San Luis se puede observar la casa colonial que ocupaba esta compañía, en cuyos bajos se conservan intactas las celdas destinadas a los esclavos, con ridículas rejas de ventilación e iluminación que dan a la calle. Y todavía el nombre de la firma Maurel&Prom campea por el mundo, ahora dedicada a los negocios de petróleo y gas pero con distinta propiedad.

 En España, y en relación con la isla de Cuba, también se prodigó el tráfico de esclavos. Muchas de las grandes fortunas que han llegado a nuestros días tienen su origen en la trata, si bien cuando la historia no conviene, y no se quiere que registrada quede, tiende a ser borrada o manipulada. La novela El Negrero, publicada en 1933 por el periodista cubano de origen gallego Lino Novas, es toda una referencia de lo que fueron aquellas prácticas. Y su principal personaje en la ficción es el malagueño Pedro Blanco Fernández de Trava, hijo de marinero y de dama de alta alcurnia. Que trepó sin piedad hasta hacerse con una importante casa de esclavos, creando una factoría en Sierra Leona y erigiendo en sus costas un palacio con harén (Compuesto por muchas mujeres que tenían un solo dueño). Pero a este andaluz de alma negra nunca le sonrío el lado blanco, y humano, conque suele agraciar de vez en cuando la vida cuando la conciencia permanece tranquila.

Paseo por la isla de Gorée entre estos recuerdos. Y algunos otros que prefiero silenciar. Un joven que porta un termo al hombro distribuye té por apenas cien francos confederados. No me resulta cómodo visitar esta casa de esclavos perfectamente conservada tras su restauración en 1990. Y que inauguraron casi de inmediato Elizabeth Diuf y Danielle Miterrand, primeras damas entonces de Senegal y Francia. Cada habitáculo daba cabida a quince esclavos. E incluso a más. En unas vitrinas se exponen los grilletes de pies y manos, las cadenas que giraban alrededor del cuello extendiéndose por todo el cuerpo, bolas de hierro de diez kilos de peso, un conjunto de balanzas y los fusiles que empleaban los negreros para disuadir cualquier conato de rebelión. La celda de engorde advierte que allí eran recluidos los inaptes temporaires.

 Ya afuera de esta casa rojiza, un conjunto escultórico representa a una pareja de esclavos rompiendo sus cadenas sobre un tambor africano, él con su mirada puesta en el cielo. Y ella, abierta de brazos. Es una contribución que en 2002 realizó a esta isla el gobierno de La Guadalupe, departamento de Ultramar francés. Y cuyos autores -los artistas Jean y Christian Moisa- son descendientes de esclavos. La chalupa que me ha traído desde el puerto de Dakar permanece aún en el muelle de atraque. Quedan unos minutos para que levante amarras. Me ha dado tiempo a visitar la modesta iglesia de San Carlos Borromeo -sobrino del pontífice Pío IV-, contemplar el viejo ayuntamiento y avistar de lejos la mezquita. Un enorme baobad de larga sombra se erige en solitario en una plaza de tierra sin batir. Los dos fuertes defensivos otorgan poder a la isla. Los restaurantes turísticos se presentan vacíos. Y las tiendas de regalos y recuerdos apenas generan actividad. Los escolares que me ha acompañaron en la ida se han introducido entre los cocoteros en busca de acampada. Al frente van sus profesores. Y en la retaguardia portadores que trasladan packs de botellas de agua potable, recipientes con alimentos y cocinas de barbacoa. Ya en la chalupa, ocupo una plaza en popa desde donde sólo distingo a babor el Fuerte D’Estrées. Y a proa, la silueta de Dakar. Puedo mirar hacia atrás, pero prefiero no hacerlo. Francisco Zumbi, el Rey Zumbi, nació libre en el quilombo brasileño de Palmares, cerca de Pernambuco, a mediados del siglo XVII. Cuando tenía seis años fue capturado por esclavistas portugueses, pero a los quince pudo escapar a la tierra en que nació convirtiéndose muy pronto en líder y estratega militar de su comuna. Peleó contra los colonos. Y se mostró siempre rebelde. El gobernador de Pernambuco proyectó su captura. Herido en un asalto, pudo huir. Pero fue traicionado por uno de sus compañeros, el antiguo esclavo Antonio Soares. Murió en una emboscada. Y los portugueses cortaron su cabeza, la salaron y la expusieron en Recife en plaza pública para acabar con ciertas creencias que le declaraban inmortal. Zumbi es hoy día símbolo de resistencia entre las clases populares brasileñas. Y el aniversario de su muerte -un 20 de noviembre de 1695- ha sido declarado día de la Conciencia Negra. La chalupa acaba de enfilar la dársena del puerto de Dakar. En donde prosigue sus trabajos de carga y descarga el buque de la naviera Grimaldi. Y en espera de zarpar el transbordador a Zinguinchor. El alminar de la Gran Mezquita luce esplendorosos azulejos en verde que emiten destellos sobre la ciudad. Siento ya el ruido urbano. Y el olor a fruta fresca. Luce un sol radiante. Y el calor ataca con ferocidad el espacio abierto. Por fin, de nuevo en tierra libre. ¡Yabambó, yabambé!/ Repica el congo solongo, repica el negro bien negro;/ congo solongo del Congo/ baila yambó sobre un pie (Canto Negro, de Nicolás Guillén).

Un terrible pasado

Gorée fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1978. ¿Por qué? Pues resulta que este pueblo de origen colonial fue uno de los principales asentamientos del esclavismo hasta 1815, año en que se abolió el tráfico de esclavos (pero no la esclavitud ¡!).

El comercio de personas empezó poco después del descubrimiento del Nuevo Mundo, a principios del siglo XVI, para proporcionar mano de obra barata a las colonias españolas y portuguesas. La esclavitud no desapareció definitivamente hasta finales del siglo XIX.

Los traficantes erigieron una serie de plazas fuertes a lo largo de la costa africana en las que concentraban a los esclavos antes de embarcarlos para América. Estas construcciones se encuentran desde el golfo de Benín al de Biafra, pero también en Sierra Leone, Costa de Marfil, Gabón, etc.

La isla de Gorée, que había sido tradicionalmente un refugio para las naves portuguesas, se convirtió pronto en el núcleo de un próspero negocio. Se establecían pactos con las tribus del interior para que capturasen a sus semejantes y los vendieran a los comerciantes occidentales.

Los holandeses conquistaron la isla en 1617 y construyeron dos nuevos fortines que emplearon hasta el 1664. Según parece, el nombre de Gorée viene de esta época, pues los holandeses la conocían con el nombre de “goedde redde” (buen puerto).

Durante más de 100 años los ingleses y los franceses se disputaron el control de la isla hasta que, gracias al Tratado de Versalles, ratificado en 1783, Francia consiguió el dominio definitivo del enclave. Tras la abolición del tráfico de esclavos, la isla perdió su importancia estratégica.

Aún se observan en esta pequeña isla los restos de la barbarie. El antiguo almacén de esclavos se ha convertido en el Museo de los Esclavos. Impresiona la pequeña puerta, abierta permanentemente al Atlántico, por la que pasaron miles de personas atemorizadas, ignorantes de su destino, un destino al que muchas de ellas no llegaron por culpa de las enfermedades o la desnutrición.

Al pasear por las calles de Gorée uno no puede dejar de maravillarse por el hecho de que aún existan remansos de paz como esta isla en la que los niños juegan en la calle y los habitantes charlan tranquilamente como si el resto del mundo no existiera.

La Isla de Gorée…, el trampolín de la "Puerta para nunca más Regresar"

Esta fecha nos recuerda la Isla de Gorée. Esta masa territorial que fue una participante inocente e importante en la historia africana-americana. La Isla de Gorée es una isla pequeña de 45 acres localizada fuera de la costa de Senegal al Oeste central del Continente Africano. Ella sirvió de trampolín para la expansión de la esclavización del negro por los países de Europa. Los musulmanes se sirvieron de otra ruta en su esclavización.

 El primer registro de la comercialización de negros data desde 1536, por los portugueses; los primeros en llegar a esa isla en 1444. La casa de los esclavos fue erigida en 1776, por los escoceses. Es la que todavía está erigida y convertida en un museo. Esa isla está considerada una memoria a la Diáspora Africana.

Se estiman que pasaron por ella, más de 20 millones de africanos (7 veces la población de Panamá) entre 1500 y 1800. Fue el depósito temporal de los atrapados y el mercado de venta de niños, mujeres y jóvenes para la exportación a América a través del océano Atlántico en botes rehabilitado para maximizar el estibe de seres humanos. Fueron vendidos en Sur América, el Caribe, México y norte América para ayudar en la creación de un mundo nuevo. Las condiciones humana de los esclavos eran atroces y sub humana en la Isla de Gorée.

Humanos encadenados y con grilletes. Más de 30 personas apiñada en un espacio de menos de un metro cuadrado y una pequeña ranura hacia el exterior. Una vez al día recibían alimentos y eran permitidos satisfacer sus necesidades biológicas, aun así, la infestación, el desaseo y las enfermedades estaban al orden del día. La mayoría estaban desnudos, algunos con taparrabo. La necesidades biológicas de las mujeres, no se consideraban. Los niños eran separados de sus madres y alejados bien lejos para que ellas no oyeran sus gritos y sus llantos. Los hombres rebeldes eran encerrados en lugares y cubículos más chicos aún, debajo de las escaleras mientras el agua del mar los bañaban aumentando la deshidratación y el sufrimiento. Los reyes y reinas, los sacerdotes y nobles eran tratados igual. Pero arriba de sus cabezas, en las cabinas superiores, las fiestas eran interminables.

Pero aún más punzante y desgarrador que las celdas y grilletes, era la “pequeña puerta de no regreso” por donde pasaban todos los hombres, mujeres y niños hacia el barco esclavista que los llevaría a la esclavitud, la muerte y sufrimiento indescriptibles. Con una última mirada se fueron para nunca más volver.

Cuando los franceses abolieron la esclavitud en 1848; de las 6000 personas en la isla, 5000 eran negros secuestrados y destinados a la esclavitud. La UNESCO designó la Isla de Gorée, sitio de la Herencia Humana y aun retiene y preserva trazas imborrables de ese pasado tan horrible.

La casa principal de los esclavos construida en 1777 aún conserva las cadenas y grilletes. El Museo Histórico, el Museo Marítimo, las casas residenciales y el fuerte todavía está erigido. En la isla aun residen más de 1000 personas.

1) Un ferry de la línea Dakar-Zinguinchor-Dakar naufragó el 26 de septiembre de 2002 provocando la muerte de alrededor de 2.000 personas. El buque era propiedad del Estado senegalés y sólo tenía permitida capacidad para 600 pasajeros.

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La esperanza de la nenita

Gustavo E. Etkin (Desde Bahía de San Salvador, Brasil. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Parece muñequita frágil
pero creer tener
un poder
en el interior de su cara
que no afirma
ni niega
que espera alguna vez
desplegar centelleante
con fulgor tintineante.

Espera confiada
pero algo desesperada
que la vejez se rinda
a su poderosa belleza
de princesa
espera siempre tener
el calor
del amor
de trepidantes miradas
apuntaladoras
de alguno que la adora
y ser siempre una nenita
nunca una señora.

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Música: El piano en el jazz

“El piano ha sido un elemento integral del idioma del jazz desde sus comienzos, tanto en interpretaciones como solista o en conjuntos musicales. Su rol es multifacético, en gran parte debido a la naturaleza del instrumento que combina aspectos melódicos y armónicos. Por esta razón es también un elemento importante en la comprensión de la teoría del jazz y sus arreglos por parte de músicos y compositores de jazz. Junto con la guitarra, el vibráfono, y otros instrumentos de teclado, el piano es uno de los pocos instrumentos en un conjunto de jazz que pueden tocar acordes, en lugar de notas aisladas (como es el caso del saxofón o la trompeta)”. Tomado de Wikipedia.

Ver artículo completo aquí: http://es.wikipedia.org/wiki/Piano_de_jazz

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El papel del piano en el jazz

Rosa Moncholí Copete

Si se liga el inicio del jazz al ragtime, estilo musical desarrollado a finales del siglo XIX que constituyó la primera música negra con amplia popularidad e inicialmente de interpretación pianística, se puede afirmar que el jazz principia con el piano.

La historia del jazz en el piano, puede decirse que se desenvuelve entre dos lados. Por un lado, el piano ofrece más posibilidades que otros instrumentos usuales del jazz pero, cuanto más se intentan aprovechar estas posibilidades, más parece fracasar dicho instrumento en comparación con el intenso fraseo hot de los “sopladores” de jazz, imprescindible en este estilo. Por otro lado, cuanta mayor intensidad pone el pianista para sustituir el fraseo de los instrumentos de viento, más se desaprovechan las auténticas posibilidades del instrumento.

Es la existencia de estos dos extremos incompatibles la razón por la que eran muy escasos los pianistas en las bandas de jazz de la vieja Nueva Orleáns. No obstante, los había en grandes cantidades en los saloons, en los bares, en las “casas” y en los cabarets, todos considerados como los “profesores” de estos establecimientos. Estos “profesores”, en cuyas interpretaciones estaba siempre presente el ragtime, existían en Nueva Orleans con anterioridad a lo que se conoce por el estilo de Nueva Orleans hasta nuestros días., pero solo unos pocos se han dado a conocer fuera de la ciudad.

El ragtime de Medio Oeste y el de Nueva Orleans, mostraban claras diferencias entre sí, pero en ambos se percibían los elementos del rag, del “tiempo hecho jirones”.

Pronto hubo ragtime también en Nueva York, diferente del de los sonidos de piano del Medio Oeste y de Nueva Orleans. De este derivó la gran época del piano de jazz de Harlem.

James P. Jonson, el primer pianista importante de Harlem, fue quien hizo patente por primera vez en el piano de jazz el arte del acompañamiento. Harlem fue en los años veinte un auténtico nido de pianistas de jazz, los cuales tocaban el llamado stride piano, estilo cuya característica principal consiste en una alternancia permanente entre una nota tocada en el bajo en los tiempos nones y un acorde tocado en los pares.

En un principio, los pianistas de ragtime y de Harlem miraban con cierto desprecio a los pobres pianistas de boggie-woggie. Chicago fue el centro del boggie y en sus bares y tabernas sonaba, además de este, el blues en piano. También el boggie se remonta al Medio Oeste y al sur hasta Texas. Otros centros importantes del boggie fueron Kansas City, Memphis y San Luis.

El ostinato boggie (figuras de bajo muy acentuadas constantemente repetidas), puede haber surgido en el sur de E.E.U.U. por las figuras con que los cantantes de Folk-blues se acompañaban en el banjo o la guitarra. El blues y el boggie van mano a mano desde su creación. Los primeros boogies se tocaron como acompañamiento pianístico del blues, y casi todos ellos tienen la forma del blues de doce compases. El boogie es una especie de “archirritmo” de la música negra, y por ello se le encuentra en los tiempos que corren, como “disfrazado” en el rythm and blues de los años cincuenta y en la música soul de los sesenta. Este estilo, originado en tierra negra, empezó a ser conocido por el mundo blanco a mediados de los años 30.

La tercera rama del desarrollo pianístico, el estilo de “viento”, adquirió sus rasgos peculiares más tarde que las otras. Earl Hines, primer músico y pianista de esta orientación, fundó una escuela en la que los pianistas realizaron líneas que, aunque no llegasen a alcanzar la expresión de un instrumento de viento, poseían contornos de frases parecidas.

El contraste entre las concepciones pianística y “trompetística” del piano de jazz se acentúa particularmente después de Art Tatum, pianista de swing en quien confluyó todo lo que se había logrado en la historia del piano de jazz hasta la época en que se hizo famoso, es decir, hasta los años 40. Bud Powell, era exponente de la orientación “trompetística” y, en general, es un pianista forjador de una escuela en el jazz moderno.

Este ha creado líneas nítidamente cortadas casi “trompetísticas”, que al sonar parecen permanecer en el espacio. No obstante, Bud es también un romántico en su música. De Art Tatum proviene lo pianístico, y de Bud Powell el estilo. Tatum impuso un estándar en la interpretación al piano que parece inalcanzable mientras que Bud formó la escuela. Por eso, hay mucho más “discípulos” de Powell que de Art Tatum.

Bill Evans, pianista blanco que triunfó notablemente, fue aceptado en el estrecho círculo del hard bop pese a tener un estilo diferente al resto de pianistas de hard bop: fue el primer pianista modal. Además, revolucionó el género del trío de piano en el jazz, que se remonta a los años 20. Antes de él, los tríos de piano en el jazz tocaban una música “bidimensional”. Por una parte, el piano dominaba y dirigía y, por otra, la sección rítmica (contrabajo y batería), se encargaba de crear el fundamento respectivo.

Sin embargo, el trío de Evans fue el primer grupo pianístico del jazz en tocar en forma “tridimensional”, es decir, ahora cualquiera de los instrumentos del trío podía tomar el papel de líder. También se puede decir que en los años ochenta, hubo en el ámbito del piano un clasicismo inspirado en Bill Evans.

Por otro lado, Milt Buckner creó un “estilo de acordes en bloque” (movimientos tonales empalmados entre sí y paralelos) que posee un efecto fuertemente estimulante. En esta forma logra Buckner transportar secciones enteras de las que integran una gran orquesta hacia el piano, con todo y su ritmo arrebatador y su fluidez. Además, Buckner ha introducido en el piano gran cantidad de elementos de la música europea comprendida entre Bach y Milhaud.

La evolución musical posterior, el free jazz, lo trajo Cecil Taylor en una forma grandiosa no considerada como posible: en secuencias dislocadas que abarcan todo el piano. Taylor es el pianista más destacado del free jazz, pero existe un gran número de buenos pianistas dentro de este campo. Don Pullen, generó una técnica muy peculiar de los racimos, al no golpear (como Taylor), sino restregar sobre las teclas con los nudillos, el canto y el dorso de la mano, con lo que logra sonidos glissandi, casi melódicos, en los que sobreviven la dureza y franqueza del blues. El estilo free de Taylor llegó también a Europa y a Asia.

De una manera u otra, tocar jazz al piano se vuelve algo cada vez más individualizado tanto en free jazz como entre los músicos “no free”. Derivado del free jazz aparece el jazz-rock, que alcanzó sus mayores cumbres al comienzo de los años setenta con un grupo llamado Return to Forever dirigido por el pianista Chick Corea. Corea permea su romanticismo con una civilizada tensión jazzística moderna, lo cual se volvió muy contemporáneo

Todos estos pianistas del “grupo romántico” pertenecen al clasicismo de Bill Evans ya citado, resultante del redescubrimiento de la tonalidad y del beat, género nacido en el Reino Unido en los años setenta y ochenta. A las presentaciones del trío de Bill Evans se agregaron en los años ochenta cada vez más tríos de piano.

Por otro lado, centrándonos en el mainstream, corriente principal del desarrollo del jazz que conduce del bebop a la música contemporánea, cabe mencionar a McCoy Tyner como figura suprema. Tyner encontró su propio sonido, muy en la línea de los grandes músicos de viento del jazz que es, a fin de cuentas, el objetivo de todo pianista de jazz. Muchos pianistas han recibido influencias de McCoy Tyner, entre ellos, Jo Aanne Brackeen, quien ha creado una nueva imagen de la mujer en el jazz como músico de jazz, sin preguntarse si trata de un hombre o una mujer. Además, no sólo se dedica a hablar de esta emancipación, sino que ella misma está emancipada.

El espíritu de Tyner también puede sentirse entre los pianistas del neobop y luego, en la transición al ámbito del neoclasicismo.

Bibliografía: El Jazz Joachim E. Berendt Ed. Fondo de Cultura Económica

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Veamos la evolución del papel del piano a través de ejemplos musicales concretos:



Grandes pianistas de jazz:

1. Scott Joplin

The entertainer


2. Duke Ellington

Tesoros del jazz


3. Thelonious Monk

Introspection


4. Chick Corea

Brisa marina


Y así llegamos a fusiones contemporáneas, como por ejemplo la del cubano Chucho Valdes y su jazz latino:



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Entrevista a Peter Dale Scott: Las drogas y la máquina de guerra de Estados Unidos

Maxime Chaix (VOLTAIRENET)

El ex diplomático canadiense Peter Dale Scott aprovecha su jubilación para estudiar detalladamente el Sistema de Estados Unidos y sigue describiéndolo en sus libros. En esta entrevista responde a Maxime Chaix, traductor de sus trabajos al idioma francés.


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Maxime Chaix: En su último libro, La Machine de guerre américaine, usted estudia profundamente lo que usted llama la «conexión narcótica global». ¿Puede aclararnos esa noción?

Peter Dale Scott: Permítame, ante todo, definir lo que yo entiendo por «conexión narcótica». Las drogas no entran en Estados Unidos por arte de magia. Importantes cargamentos de droga son enviados a veces a ese país con el consentimiento y/o la complicidad directa de la CIA. Le voy a poner un ejemplo que yo mismo cito en La Machine de guerre américaine. En ese libro yo menciono al general Ramón Guillén Dávila, director de una unidad antidroga creada por la CIA en Venezuela, quien fue inculpado en Miami por haber introducido clandestinamente una tonelada de cocaína en Estados Unidos. Según el New York Times, «la CIA, a pesar de las objeciones de la Drug Enforcement Administration [DEA], aprobó el envío de al menos una tonelada de cocaína pura al aeropuerto internacional de Miami [,] para obtener información sobre los cárteles colombianos de la droga». En total, según el Wall Street Journal, el general Guillén posiblemente envió ilegalmente más de 22 toneladas de droga a Estados Unidos. Sin embargo, las autoridades estadounidenses nunca solicitaron a Venezuela la extradición de Guillén. Incluso, en 2007, cuando [Guillén] fue arrestado en su país por haber planificado un intento de asesinato contra [el presidente] Hugo Chávez, el acta de acusación contra ese individuo todavía estaba sellada en Miami. Lo cual no es sorprendente, sabiendo que se trataba de un aliado de la CIA.
Pero la conexión narcótica de la CIA no se limita a Estados Unidos y Venezuela sino que, desde los tiempos de la postguerra, ha ido extendiéndose progresivamente a través del mundo. En efecto, Estados Unidos ha tratado de ejercer su influencia en ciertas partes del mundo pero, siendo una democracia, no podía enviar el US Army a esas regiones. Así que desarrolló ejércitos de apoyo (proxy armies) financiados por los traficantes de droga locales. Ese modus operandi se convirtió poco a poco en una regla general. Ese es uno de los principales temas de mi libro La Machine de guerre américaine. En ese libro yo estudio específicamente la operación Paper, que comenzó en 1950 con la utilización por parte de la CIA del ejército del KMT en Birmania, [fuerza] que organizaba el tráfico de droga en la región. Cuando resultó que aquel ejército era totalmente ineficaz, la CIA desarrolló su propia fuerza en Tailandia (bajo el nombre de PARU). El oficial de inteligencia a cargo de esa fuerza reconoció que el PARU financiaba sus operaciones con importantes cantidades de droga.
Al restablecer el tráfico de droga en el sudeste asiático, el KMT –como ejército de apoyo– fue el preludio de lo que se convertiría en una costumbre de la CIA: colaborar en secreto con grupos financiados a través de la droga para hacer la guerra, como sucedió en Indochina y en el Mar de China meridional durante los años 1950, 60 y 70, en Afganistán y en Centroamérica en los años 1980, en Colombia en los años 1990, y nuevamente en Afganistán en 2001. Los responsables son nuevamente los mismos sectores de la CIA, o sea los equipos encargados de organizar las operaciones clandestinas. Se puede observar cómo desde la época de la postguerra sus agentes, financiados con las ganancias que reportan esas operaciones con narcóticos, se mueven de continente en continente repitiendo el mismo esquema. Por eso es que podemos hablar de «conexión narcótica global».

Maxime Chaix: En La Machine de guerre américaine, usted señala además que la producción de droga se desarrolla bruscamente en los lugares donde Estados Unidos interviene con su ejército y/o sus servicios de inteligencia y que esa producción disminuye cuando terminan esas intervenciones. En Afganistán, en momentos en que la OTAN está retirando paulatinamente sus tropas, ¿piensa usted que la producción disminuirá cuando termine la retirada?

Peter Dale Scott: En el caso de Afganistán es interesante ver que durante los años 1970, a medida que el tráfico de droga disminuía en el sudeste asiático, la zona fronteriza pakistano-afgana se convertía poco a poco en punto central del tráfico internacional de opio. Finalmente, en 1980, la CIA se implicó de manera indirecta, pero masiva, contra la URSS en la guerra de Afganistán. Por cierto, Zbigniew Brzezinski se jactó ante Carter de haber organizado el Vietnam de los soviéticos. Pero también desató una epidemia de heroína en Estados Unidos. Antes de 1979 sólo entraban a ese país muy pequeñas cantidades de opio proveniente del Creciente de Oro. Pero en un solo año, el 60% de la heroína que entraba en Estados Unidos provenía de esa región, según las estadísticas oficiales.
Como yo mismo recuerdo en La Machine de guerre américaine, los costos sociales de aquella guerra alimentada por la droga aún siguen afectándonos. Por ejemplo, sólo en Pakistán existen hoy, al parecer, 5 millones de heroinómanos. Sin embargo, en 2001, Estados Unidos reactivó, con ayuda de los traficantes, sus intentos de imponer un proceso de edificación nacional a un cuasi-Estado que cuenta no menos de una docena de grupos étnicos importantes que hablan diferentes lenguas. En esa época, estaba perfectamente claro que la intención de Estados Unidos era utilizar a los traficantes de droga para posicionarse en el terreno en Afganistán. En 2001, la CIA creó su propia coalición para luchar contra los talibanes reclutando –e incluso importando– traficantes de droga que ya había tenido como aliados en los años 1980. Como en Laos –en 1959– y en Afganistán –en 1980–, la intervención estadounidense fue una bendición para los cárteles internacionales de la droga. Con la agravación del caos en las zonas rurales afganas y el aumento del tráfico aéreo, la producción se multiplicó por más de 2 pasando de 3.276 toneladas en el año 2000 (y sobre todo de las 185 toneladas producidas en 2001, año en que los talibanes prohibieron la producción de opio) a 8.200 toneladas en 2007.
Hoy en día es imposible determinar cómo evolucionará la producción de droga en Afganistán. Pero si Estados Unidos y la OTAN se limitan a retirarse dejando el caos tras de sí, todo el mundo sufrirá las consecuencias –con excepción de los traficantes de droga, que se aprovecharían entonces del desorden para [desarrollar] sus actividades ilícitas. Sería por lo tanto indispensable establecer una colaboración entre Afganistán y todos los países vecinos, incluyendo China y Rusia (que puede ser considerada una nación vecina debido a sus fronteras con los Estados del Asia Central). El Consejo Internacional sobre la Seguridad y el Desarrollo (ICOS) ha sugerido comprar y transformar el opio afgano para utilizarlo con fines médicos en los países del Tercer Mundo, que lo necesitan con gran urgencia. Pero Washington se opone a esa medida, difícil de poner en práctica sin un sistema de preservación del orden eficaz y sólido. En todo caso, tenemos que dirigirnos hacia una solución multilateral en la que se incluya Irán, país muy afectado por el tráfico de droga proveniente de Afganistán. Se trata además del país más activo en la lucha contra la exportación de estupefacientes afganos y el que más pérdidas humanas está sufriendo por causa de ese tráfico. Por consiguiente, habría que reconocer a Irán como un aliado fundamental en la lucha contra esa plaga. Pero, por numerosas razones, ese país es considerado como un enemigo en el mundo occidental.

Maxime Chaix: En su último libro, La Machine de guerre américaine, usted demuestra que una parte importante de los ingresos narcóticos [de la droga] alimenta el sistema bancario internacional, incluyendo los bancos de Estados Unidos, creando así una verdadera «narconomía». En ese contexto, ¿qué cree usted del caso HSBC?

Peter Dale Scott: Primeramente, el escándalo de lavado de dinero del HSBC nos lleva a pensar que la manipulación de ingresos narcóticos por parte de ese banco pudo contribuir al financiamiento del terrorismo –como ya había revelado una subcomisión del Senado en julio de 2012. Además, un nuevo informe senatorial ha estimado que «cada año, entre 300.000 millones y un millón de millones de dólares de origen criminal son lavados por los bancos a través del mundo y la mitad de esos fondos transitan por los bandos estadounidenses». En ese contexto, las autoridades gubernamentales nos explican que no se desmantelará HSBC porque es demasiado importante en la arquitectura financiera occidental. Hay que recordar que Antonio María Costa, el director de la Oficina de la ONU contra la Droga y el Crimen (ONUDC), recordó que en 2008 «los miles de millones de narcodólares impidieron el hundimiento del sistema en el peor momento de la crisis [financiera] global».
Así que el HSBC se puso de acuerdo con el Departamento [estadounidense] de Justicia para pagar una multa de unos 1.920 millones de dólares, con lo cual evitará ser objeto de acciones penales. El gobierno de Estados Unidos nos da a entender de esa manera que nadie será condenado por esos crímenes porque, como ya señalé anteriormente, ese banco es parte integrante del sistema. Eso es una confesión fundamental. En realidad, todos los grandes bancos de importancia sistémica –no sólo el HSBC– han reconocido haber creado filiales (los privates banks) concebidas especialmente para el lavado de dinero sucio. Algunos han pagado fuertes multas, habitualmente mucho menos importantes que las ganancias generadas por el lavado de dinero. Y mientras dure esa impunidad, el sistema seguirá funcionando de esa manera.
Es un verdadero escándalo. Piense usted en un individuo cualquiera arrestado con unos cuantos gramos de cocaína en el bolsillo. Lo más probable es que vaya a la cárcel. Pero el banco HSBC puede haber lavado unos 7.000 millones de dólares de ingresos narcóticos a través de su filial mexicana sin que nadie vaya a la cárcel.
En realidad, la droga es uno de los principales factores que sostienen el dólar, lo cual explica el uso de la expresión «narconomía». Los 3 productos que más se intercambian en el comercio internacional son, en primer lugar, el petróleo seguido por las armas y después la droga. Esos 3 elementos están interconectados y alimentan los bancos de la misma manera. Es por eso que el sistema bancario global absorbe la mayoría del dinero de la droga. Así que en La Machine de guerre américaine yo estudio de qué manera una parte de esos ingresos narcóticos financia ciertas operaciones clandestinas estadounidenses. Y analizo además las consecuencias que se derivan.

Maxime Chaix: Hace 10 años, la administración Bush emprendía la guerra contra Irak, sin el aval del Consejo de Seguridad de la ONU. ¿Qué balance hace usted de ese conflicto, sobre todo en relación con sus costos humanos y financieros?

Peter Dale Scott: En mi opinión, ha habido dos grandes desastres en la política exterior reciente de Estados Unidos: la guerra de Vietnam, que no era necesaria, y la guerra de Irak, que lo era menos todavía. El objetivo aparente de esa guerra era instaurar la democracia en ese país, lo cual era una verdadera ilusión. Es el pueblo iraquí quien tiene que determinar si está hoy en mejor situación que antes de esa guerra, pero yo dudo que su respuesta sea afirmativa si se le consulta al respecto.
En cuanto a los costos humanos y financieros, ese conflicto fue un desastre, tanto para Irak como para Estados Unidos. Pero el ex vicepresidente Dick Cheney acaba de declarar en un documental que él haría lo mismo [que antes] «al minuto». Sin embargo, el Financial Times estimó recientemente que los contratistas habían firmado con el gobierno de Estados Unidos contratos por más de 138.000 millones de dólares en el marco de la reconstrucción de Irak. Sólo la empresa KBR, filial de Halliburton –firma que dirigía el propio Dick Cheney antes de convertirse en vicepresidente [de Estados Unidos]– firmó desde 2003 una serie de contratos federales por al menos 39.500 millones de dólares. Recordemos también que a finales del año 2000 –un año antes del 11 de septiembre– Dick Cheney y Donald Rumsfeld firmaron juntos un importante estudio elaborado por el PNAC (el grupo de presión neoconservador conocido como Proyecto para el Nuevo Siglo Americano). Aquel estudio, titulado «Reconstruir las Defensas de América» (Rebuilding America’s Defenses), reclamaba sobre todo un fuerte aumento del presupuesto de Defensa, el derrocamiento de Sadam Husein en Irak y mantener tropas estadounidenses en la región del Golfo Pérsico, incluso después de la caída del dictador iraquí. A pesar de los costos humanos y financieros de esa guerra, ciertas empresas privadas sacaron cuantiosas ganancias de ese conflicto, como yo mismo analizo en mi libro La Machine de guerre américaine. Para terminar, cuando se ven las gravísimas tensiones que hoy existen en el Medio Oriente entre los chiitas, respaldados por Irán, y los sunnitas, que cuentan con el apoyo de Arabia Saudita y Qatar, tenemos que recordar que la guerra contra Irak tuvo un impacto muy desestabilizador en toda esa región…

Maxime Chaix: Precisamente, ¿cuál es su punto de vista sobre la situación en Siria y las posibles soluciones?

Peter Dale Scott: Dado lo complejo de la situación no existe una respuesta simple sobre lo que habría que hacer en Siria, al menos a nivel local. Sin embargo, como ex diplomático, estoy convencido de que necesitamos un consenso entre las grandes potencias. Rusia sigue insistiendo en la necesidad de remitirse a los acuerdos de Ginebra. No es ese el caso de Estados Unidos, que efectivamente fue en Libia más allá del mandato concedido por el Consejo de Seguridad [de la ONU] y que está violando un consenso potencial en Siria. No es ese el camino a seguir ya que, en mi opinión, es necesario un consenso internacional. Si no, es posible que la guerra a través de intermediarios entre chiitas y sunnitas en el Medio Oriente acabe por arrastrar a Arabia Saudita e Irán a participar directamente en el conflicto sirio. Habría entonces un riesgo de guerra entre Estados Unidos y Rusia. Así estalló la Primera Guerra Mundial, desencadenada por un acontecimiento local en Bosnia. Y la Segunda Guerra Mundial comenzó con una guerra por intermediarios en España, donde Rusia y Alemania se enfrentaban indirectamente. Tenemos y podemos evitar que se repita ese tipo de tragedia.

Maxime Chaix: ¿Pero no piensa usted que, por el contrario, Estados Unidos está tratando hoy de ponerse de acuerdo con Rusia, esencialmente a través de la diplomacia de John Kerry?

Peter Dale Scott: Para responder a esa pregunta, permítame hacer una analogía en el Afganistán y en el Asia Central de los años 1990, después de la retirada soviética. El problema recurrente en Estados Unidos es que resulta difícil lograr un consenso en el seno del gobierno porque existe una multitud de agencias que a veces tienen objetivos antagónicos. Lo cual se traduce en la imposibilidad de obtener una política unificada y coherente. Eso es precisamente lo que pudimos observar en Afganistán en 1990. El Departamento de Estado quería llegar obligatoriamente a un acuerdo con Rusia. Pero la CIA seguía trabajando con sus aliados narcóticos y/o yihadistas en Afganistán. En aquella época Strobe Talbott –un amigo muy cercano del presidente Clinton, a quien representaba con mucha influencia dentro del Departamento de Estado– declaró con toda razón que Estados Unidos tenía que llegar a un arreglo con Rusia en Asia Central, en vez de considerar esa región como un «gran tablero» donde manipular los acontecimientos para obtener ventajas (para retomar el concepto de Zbigniew Brzezinski). Pero, al mismo tiempo, la CIA y el Pentágono estaban haciendo acuerdos secretos con Uzbekistán, [acuerdos] que neutralizaron totalmente lo que Strobe Talbott estaba tratando de hacer. Yo dudo que hayan desaparecido hoy en día ese tipo de divisiones internas en el seno del aparato diplomático y de seguridad de Estados Unidos.
En todo caso, desde 1992, la doctrina de Wolfowitz que aplicaron los neoconservadores de la administración Bush a partir de 2001 llama a la dominación global y unilateral de Estados Unidos. Paralelamente, elementos más moderados del Departamento de Estado tratan de negociar soluciones pacíficas a los diferentes conflictos en el marco de la ONU. Pero es imposible negociar la paz a la vez que se exhorta a dominar el mundo a través de la fuerza militar. Desgraciadamente, los halcones intransigentes se imponen más a menudo, por la simple razón de que disponen de presupuestos más elevados –los presupuestos que alimentan La Máquina de guerra estadounidense. Así que si usted logra compromisos diplomáticos, esos halcones tendrán menos presupuesto, lo cual explica por qué son las peores soluciones las que tienen tendencia a prevalecer en la política exterior de Estados Unidos. Y eso es precisamente lo que pudiera impedir un consenso diplomático entre Estados Unidos y Rusia en el caso del conflicto sirio.

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Ricardo era un ser humano (mejorado por polvos galácticos)

Erasmo Magoulas (Desde Canadá. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Cementerio Parque Memorial. Sector X. Un montículo de tierra a un lado del foso, del otro, un féretro abierto. La tapa de ébano de Ceylán había sido arrancada con brutalidad. Preciosas astillas de un rojo oscuro, parecían piezas de un rompecabezas, desparramadas sobre el césped. Las bisagras, de plata peruana con incrustaciones de piedras preciosas, mostraban toda su inutilidad. Tules, sedas y brocados blanquísimos, como el helado de limón, parecían flotar, libres, fuera del cajón. A pocos metros, el cuerpo de Ricardo, abierto como si fuera una res, como dos medias reses caídas de sus ganchos, sobre un césped muy verde, prolijamente manicurado, como esos campos de golf de los supermillonarios. Cerca del cuerpo, o mejor dicho de los dos medios cuerpos, había un celular de última generación y un ipod. A Ricardo lo habían enterrado con algunos de sus juguetes. Muy poca sangre.

Martha tomaba un té sin azúcar, en una confitería de mesas de mármol oscuro, las butacas eran de cuero rojo repujado, y la vajilla y la porcelana de Grindley Shabby, todo paquetísimo, muy patricio [sic], muy anglo. Sobre la mesa, un platito con cinco scones. Sus amigas más íntimas, que eran cuatro, la miraban con una envidia disimulada tras sonrisas de artificio. Ella era archi-multimillonaria, pero sin linaje, sus amigas por el contrario, con apellidos que se remontaban al tiempo de la Colonia, pero con mucha menos pasta. Hablaban del último desfile de modas. De las cualidades de Dalila y Medora para el diseño. A Martha no la convencía el arte psicodélico, que había entrado, de la mano de éstas dos diseñadoras, para mediados de la década del 60.

-No sé, me parece muy revolucionario, muy hippie, muy… no sé.

Quedaron que irían al próximo desfile en el Di Tella, donde la Puzzovio presentaría su colección de primavera-verano. Martha no estaba muy convencida, le parecía muy avant garde. Las otras cuatro insistieron, le rogaron. La próxima semana al Di Tella. Martha les preguntó a sus amigas que opinaban del maravilloso -usó ese adjetivo- Ministro Adalbert, dijo que su marido Carlos, y Felipe, su suegro, estaban encantadísimos con las medidas del Ministro. La fábrica había duplicado sus ganancias en cuestión de medio año.

-Y con respecto a nuestra seguridad, el General sabe lo que hace.

Las cuatro amigas asintieron. Una dibujó una muequita de beneplácito con los labios, otra introdujo un comentario sobre el sacrificio de los empresarios, otra sobre las desmedidas demandas de los obreros, y la última remató con el siniestro rumor, que andaba circulando, sobre el retorno del tirano. Dios nos libre, dijeron todas al unísono. Felicitas, Victoria y Agustina se despidieron. Se recordaron muy excitadas la cita para el Di Tella. Risitas, elogios y muchos saludos a las respectivas familias. Besitos en las dos mejillas, sin rozarse, a lo francés. Felicitas explicó que tenía una cita con su modisto, Victoria, el turno con su dentista, y Agustina, una cena muy especial.

-Special dinner, dijo.

Con su marido, celebrarían las bodas de algodón, en un restaurant muy chic y muy íntimo de San Isidro.

-Tengo que prepararme, dijo Agustina.

Risitas cómplices. Luego exclamaciones de las otras cuatro, una dijo -Ya pasaron dos años, que barbaridad, nos estamos poniendo viejas.

Todas festejaron la ocurrencia. Salieron por Marcelo T. de Alvear, los chóferes esperaban sobre Maipú, casi Paraguay. Limusinas negras.

Ricardo organizó un viaje a Disney World, viajaron de Miami hasta Orlando en su Rools Royce Phanton Z, color azul turquesa eléctrico, la denominación de fábrica es Azul Constantinopla. Lo acompañaban sus amigos, que también son sus empleados, sus amantes y sus discípulos. Son como una troupe de circo, donde Ricardo hace la función de manager, de dueño, de gran bufón, de inversor, de dilapidador, de constructor de nadies en artistas, de comprador de voluntades en saldo, de traficante de almas en pena. Ricardo tiene 43 años, y su nuevo amante, Rodrigo, sobrepasa apenas los 19. Es un muchacho de provincia, pero futura estrella de la canción latina en Miami. Un futuro Julio Iglesias, padre, hijo, y si nos descuidamos, próximamente también nieto, o tendría que decir, senior, junior and grand-junior, and the Holy Spirit. También iba Sandra, una ex-vedete cincuentona, pero muy juvenil. Leo, que es otro de los efebos de la corte, o del ágape, o del simposio (de esa Grecia clásica sin ningún Sófocles), muy joven, muy hermafrodita, como Rodrigo, y como éste también, futura estrella. Tres o cuatro guardaespaldas, que son gigantescas figuras, rellenas de anabólicos transformados en masa muscular, con sus cuerpos tatuados con dragones y castillos medievales. Llevan colgados collares, cadenas, amuletos, rosarios, de oro, de plata, de platino, de piedras semipreciosas, en el cuello, las muñecas, los tobillos. Ricardo también tiene su cuerpo casi totalmente tatuado. Escorpiones, serpientes, cruces celtas, alas de aves rapaces, nombres de amantes, simbología del Oriente lejano, maorí, de la Grecia clásica, de Gilgamesh. Ricardo tiene que usar una muleta, a veces dos dependiendo de la intensidad del dolor en su rodilla, en la espalda, en sus cervicales. A veces tiene que trasladarse en un carrito eléctrico. Su columna vertebral está deteriorada, también su rodilla izquierda, su cuello se fue torciendo progresivamente en los últimos años. Son una empresa, pero también un grupo de amigos, y también un grupo de amantes, y también un grupo de futuras estrellas, salvo Ricardo que ya lo es. La productora de Ricardo, (porque Ricardo es un empresario del espectáculo, pero también un artista audiovisual, pero también un performer, pero también un cantante, pero también un compositor, pero también un músico, pero también su único biógrafo (por el momento), pero también un artista incomprendido que quiere que lo comprendan, y desde luego, un amante y un amigo); realiza reality shows, que es un invento sudamericano, como tantos, donde la vida cotidiana de los famosos, ahora les dicen mediáticos, (su club de fans -el oficial y los muchos semioficiales- dicen que Ricardo es un artista), es el tema, el argumento, la trama, los personajes, la tensión, la estructura, el clímax, todo. Ricardo dice que es un artista porque transmite emociones. El aire de la Costa del Golfo les abre el apetito. Llegan a un mall. Ricardo estaciona su Rolls. Entran. Son felices. Ricardo se siente orgulloso de mostrarles el mundo que conoció desde muy pequeño, se siente un civilizador, un Ruyard Kipling. Rodrigo, el bárbaro, se queja de la comida de los yankis, y aparte dice que los odia. Dice que tiene muchos químicos, que le están reventando el hígado. Ricardo lo mira condescendiente. Son esas trazas de barbarismo que él (piensa Ricardo), le tendrá que pulir. The white man’s burden. Era un Mc Donald’s, enfrente había un Pizza Hut y un KFC. Todos beben Cola-Cola, vasos gigantes de cartón. Ricardo pide una diet, no quiere engordar, dice, y no le tiene miedo al edulcorante sintético. En Disney World, Ricardo se disfraza de Pluto, de Pato Donald, de Godzilla, los otros de Mickey Mouse y Goofy. Están exultantes. Gozan. De vuelta en Miami, almuerzan en un Tex-Mex de comida rápida, en Lincoln Rd. Un mendigo los mira recostado sobre el césped del área de estacionamiento. Rodrigo se compadece y lo quiere invitar. Ricardo le dice que ni se le ocurra, que después no se lo podrán sacar de encima. Rodrigo replica ocurrente…

-Bue, qué se le va hacer, no todos tenemos la misma suerte.

Todos ríen.

¡Qué lindo Miami, por Dios!, exclama Ricardo.

En la sobremesa, a Ricardo se le ocurre una idea brillante, clonarse. Aprovechar su cerebro y desechar el cuerpo, ya un poco deteriorado, admite. En otras palabras, clonar lo más valioso. Después de las quesadillas y los burritos, van a comprarse calzado deportivo. Ricardo reconoce tener más de 300 pares, pero dice que no se resiste a los nuevos modelos. Luego van al gimnasio del Yacht Club de Miami. Ricardo se siente solo. Está solo. Necesita a los otros alrededor suyo, que lo mimen, que le hablen, que lo adulen, que lo quieran. Les reprocha su falta de cariño. Los insulta. Ellos lo insultan. Se terminan riendo. Se abrazan, y vuelven a quererse, a ser amigos. Salen del gimnasio. En el trayecto a algún lugar, o a ninguno (da lo mismo), en el Phanton, Leo le dice a Ricardo que este grupo, que está con él actualmente, lo quiere mucho.

-Sí Leo, lo sé, yo también los quiero mucho.

Van a un Diner, una cadena de comida chatarra. Rodrigo se confiesa. Cuenta su historia de cuando no era nadie, su trabajo de caddy en el Golf Club de su pueblo de provincia, las monedas que ganaba al cabo de los 18 hoyos. Que hace algunos años, cuando era caddy, su sueño era ser profesor de educación física, pero solo había terminado la escuela primaria, y que ahora no sabe, pero está seguro que su futuro será el de ser artista.

Aparece Jonathan, otro efebo, y también futura estrella. Acabó de llegar a Miami, en vuelo directo. Surgen problemas, roces de personalidad, celos, rencillas, envidias. Tienen una reunión para aclarar la situación. Ricardo está dolido, se siente traicionado, siente que el agradecimiento que recibe de sus pupilos es miserable, comparado a todo lo que éstos reciben de él. Es un mecenas no gratificado, no recompensado. Un Lorenzo de’ Médeci frustrado. Los futuros artistas juran que lo único que les interesa es su carrera artística, trabajar duro en eso, y que odian el chismerío, los puteríos y las mariconadas. Dejan medianamente complacido a Ricardo. Jonathan le dice a Ricardo que él vino a Miami a trabajar. Salen para el sanatorio Mount Sinai de Miami. Ricardo tiene que hacerse un chequeo antes de su próxima operación. Decenas de placas de Rayos x muestran 36 puntos lumínicos, a lo largo de su columna vertebral en forma de S. Salen de la clínica y vuelven a la lujosa casa que Ricardo compró en Miami, hace un par de años. Se preparan para la noche de estreno (artístico) de Jonathan, en el Open Stage. El lugar está colmado de gente. Son cinco mesas ocupadas, las cinco mesas del local, con 23 personas sentadas alrededor de las cinco grandes mesas redondas, entre las que se encuentra toda la troupe de Ricardo. Jonathan canta, Piensa siempre en mí, un tema melódico escrito por Ricardo. Ricardo lo acompaña en el otro micrófono. Ricardo se roba el show. Aplauso cerrado y sostenido, al final.

-Te tengo que contar algo Leonor, le dijo Martha a la única amiga que se había quedado en la confitería. Pero antes de comenzar con la confidencia, Martha le dijo a Leonor que tenía que tomar algo más fuerte, porque no sabía si tendría coraje con solo un té en el estómago. Martha llamó al mozo. Le pidió dos copas de champán, -el de siempre, por favor, con un chorrito de whisky, pero ojo, no se pase con el chorrito. -Sí señora, ya mismo, no se preocupe señora.

Leonor le insistía a Martha que comenzara a contar el asunto. Que la había puesto ansiosa. Martha le replicó que tenía que tomar algo antes de decírselo, que tenía que esperar por el champán. Después del primer sorbo, Martha le dijo que tenía que jurarle, ante la Virgen de la Merced, que lo que le dijera debía quedar entre ellas dos, que nadie más podía enterarse, que Leonor sería la única conocedora de su secreto. Leonor hubiera jurado por todas las vírgenes y por las no tanto.

-Jurámelo, le ordenó Martha.

-Te lo juro Martha, seré como una tumba.

Cuando Martha estaba a punto de comenzar la historia…

-Ya sé, no me digás nada, le metiste los cuernos a Carlos, le dijo Leonor.

-No, no fue tan así, y hablá bajito por favor.

Martha le dijo que no sabía cómo comenzar, y tomó otro sorbo de champán, éste mucho más largo que el primero. Algunas burbujitas le subieron por los agujeros de la nariz, hizo una mueca de desagrado.

- Resulta que conocí a un hombre muy especial. Ya sé que todas dicen lo mismo, no pretendo ser original, pero éste no era especial por lo que te estás imaginando, sino que especial en otro sentido. Todo sucedió muy rápido, prácticamente no me di cuenta de nada. El tipo no era como te lo estás imaginando, un churro a lo Alfredo Alcón, todo lo contrario, bajito, orejudo, una pera muy pronunciada, nariz chiquita y sin personalidad, muy flaquito y cabezón. Cuando desperté, estaba todo consumado. Sobre lo que te estás imaginando, tampoco, no sentí nada, el tipo no cargaba nada especial, más bien era una cosita bastante insignificante. Estoy embarazada. Terminaron el champán.

Ricardo visitaba los platós de programas de cotilleo, se peleaba con los panelistas, pero juraba que los amaba, los necesitaba para estar dentro de la pantalla de todos los hogares, para ser reconocido, querido, amado. Ya no había una mínima grieta, por pequeña que esta fuese, de su vida, sin haberla hecho pública. Aparecía deslumbrante, con tapados de oso polar, muchas veces ayudado por un muleta, rengueando. Hablaban de su salud. A él le encantaba el tema. Explicaba detalles de sus operaciones, los porqués, los cuándos, los dóndes. Se emocionaba al pensar que el interés del animador y los panelistas por su salud, su recuperación, su vuelta al espectáculo, podía ser sincera. También hablaban de su próxima cirugía, siempre había una próxima entrada al quirófano, en la vida de Ricardo. Pero también de sus giras artísticas, con sus obras de teatro, por capitales de provincia, pero también en la calle Corrientes. Y por supuesto, sobre su vida amorosa. Rodrigo, (abrir signo de interrogación) sería un vividor, o realmente lo quería, lo amaba (cerrar signo de interrogación). El conductor y los panelistas esperaban expectantes la respuesta. A veces Ricardo decía que Rodrigo era un ser maravilloso, otras veces que tenía dudas sobre la sinceridad de Rodrigo. Sobre sus hijos, Martha y Felipe, porque Ricardo también era padre. Ricardo había alquilado óvulos en los Estados Unidos, para la inseminación artificial.

-¿Cómo están tus hijos, Ricardo?, le preguntaba el animador o alguno de los panelistas.

-Maravillosos, los amo. Están con Gustavo, que es otro padre, aunque ellos lo llaman tío Gus.

Gustavo había sido una de las primeras parejas estables de Ricardo.

-Y tu mamá Martha, Ricardo, ¿cómo está?

-Ella es genial, es mi gran soporte espiritual, la amo.

Nació el bebé de Martha. El embarazo se desarrolló muy rápido, fueron tres meses de panza muy grande, y ya, a la maternidad. Carlos, el marido de Martha, prácticamente no se enteró del asunto. Estaba atareadísimo con la fábrica, la comercialización, la publicidad, atendía prácticamente todos los aspectos económicos, financieros, de relaciones públicas, y por supuesto los laborales, los problemas con el sindicato y la comisión interna, que siempre quería un mejor salario, mejores condiciones laborales y prestaciones sociales. Felipe, el fundador de la empresa, su padre, le iba delegando cada vez más responsabilidades. El bebé no era muy bonito, como suelen serlo los recién nacidos, bueno, no exactamente los recién nacidos, sino los de una o dos semanas. Este, a medida que pasaba el tiempo se ponía más feo. Su pera se le desarrolló desproporcionadamente, su quijada era casi cuadrada, no precisamente la típica carita redonda de los bebés. Sus orejas eran grandes y su cabeza también parecía desproporcionada a su cuerpo. Los ojos saltones y rasgados, la nariz era solo dos agujeritos. Cuando Martha lo vio por primera vez, se asustó. Confirmó definitivamente sus sospechas, eso era producto de ese encuentro muy cercano, de hacía apenas tres meses. Martha mantuvo a la criatura lo más recluida posible, lejos de la vista de sus amigas, lejos de la vista de casi todo el mundo. Hasta que a los dos años, luego de muchas consultas con cirujanos plásticos, decidió intervenir a Ricardo, para aquella época, Ricardito. Allí comenzó el largo historial de Ricardo con los quirófanos. La primera cirugía de Ricardito, fue la única con resultado exitoso. Tal vez porque fue la única en la que él no participó en las decisiones. De allí en más, las sucesivas, irían dejando a Ricardo con secuelas, que desembocarían en su trágico final. Ricardito fue creciendo como todo nene normal, hasta que un día dejaron de llamarlo Ricardito o Ricky y pasó a ser Ricardo. Un día también, ya adolescente, revisando los cajones de ropa interior de Martha, su madre, vio la única foto de él, de bebé. En un primer momento no se reconoció, pero se dio cuenta que no podría ser otro que no fuera él. La pera alargada, la mandíbula cuadrada, la nariz respingada de la foto no le pareció mal, y los pensó como rasgos interesantes para su nuevo look. Lo que le desagradó era ese cuerpo raquítico, esas piernitas y bracitos insignificantes, que eran los suyos. Fue el comienzo de la transformación de Ricardo. Largas y agotadoras horas de gimnasio, de pesas, los famosos fierros, y toneladas de anabólicos. Lo que él no sabía, era que su ADN diferente, no estaba preparado para eso, desde donde el venía (genéticamente hablando) eso no se practicaba, y su cuerpo no lo toleraría. Le comenzaron a gustar los muchachos, cosa desconocida e impensable para los gustos y las prácticas de sus antepasados galácticos. Allá, eso no se acostumbra. Los 36 puntos lumínicos a lo largo de su columna vertebral, no eran más ni menos que un complejísimo sistema sinérgico-magnetobólico-cibergaláctico, usado por las civilizaciones FROM OUT THERE (como se dice), que habían intervenido en el desarrollo de culturas humano-cósmicas, tan misteriosas como la Babilónica, la Minoica, la Micénica, la Maya, la del Egipto de Mentuhotep II, entre muchas otras. En Ricardo, el complejísimo sistema, no había dado resultado.



El morocho encargado de la seguridad del cementerio, estaba pálido del susto.

-Yo sé que ustedes no lo van a creer, -le decía a los reporteros- esto no me lo va a creer nadie, pero se los juro por el Gauchito Gil. Aparecieron tres luces muy brillantes, que cambiaban de colores. Eran verdes, después cambiaron a rojo, y otra vez verde. Parecían linternas, al comienzo, pero después se fueron haciendo cada vez más grandes, hasta que aparecieron ellos, unos hombrecitos grises, y me dijeron…

-Somos los Grises, no te pasés de vivo porque sos boleta. Venimos de muy lejos a hacerle un trabajito a Ricardo.

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Sin más acá ni más allá

Daniel de Cullá



Daniel de Cullá
Editorial ArtGerust
ISBN Papel: 978-84-16008-88-9
ISBN EPUB: 978-84-160008-89-6

Primer libro. Poesía y Narrativa

SIN MAS ACA NI MAS ALLA

Índice

Sesostris
Simbiosis entre putas y un ermitaño
Sin más acá ni más allá
Tapería cacafuti
Templarios en Zamarramala
Teta
Tu foto
Uva de Botellón
Valentín, es la voz del Amor
Vaya par de Ostreros
Sheela.Na-Gigs (Que bella la Vulva)
SESOSTRIS

Me siento como Sesostris
El más célebre de los reyes de Egipto
Recorro las piezas caseras
O de putiferio
Para encontrar el cepo
Y acuñar el sexo a martillo
Sueño con hembras de Etiopía
Judea, Asiria, Media,
Bactriana y las regiones del Cáucaso
Quiero cubrir de esperma
El suelo de Egipto
Como Diodoro Sículo y Manethon
Me siento un rey
Con la vara delgada, larga, limpia
De medir amor por insignia
Y me encanta que me digan
Como a todos los reyes
Que en el mundo ha habido
Que tienen una vara alta
En una parte:
“Este rey es la polla”
Me gusta echar sesquicasquetes
Pues así uncido a una hembra ordinal
Seré uno más la fracción
A que al dicho número se refiere
Como Catón de Utica
Hermano uterino de Servilia
Mujer de Junio Bruto
Y madre de Marco Junio Bruto
El que mató a César
En razón de tres a dos
Pues inspiró, devanándose el sexo
En sesquimodo, en modio y medio
Equivalente a dos celemines
Una pasión ardiente a César
El cual consideraba a Marco Junio, mofletudo
Como su propio hijo
Entre mirto y arrayanes
Estando orgulloso del miembro arquitectónico
Que sobresale del muro
Y que sostiene o simula
Sostener una ménsula, cornisa, etcétera
Que por eso le llamaba “mi Modillón”
“Mi Castanita”, piedra arcillosa
Que para él no era más
Que una inflexión de la modurria
O bobería del César
Quien para él, Marco Junio
No era más que un animal carnicero
Del tamaño de la comadreja
Como enseñaba Francisco de Vargas Mejía
Colegial mayor de San Ildefonso
En la Universidad de Alcalá de Henares
Que asistió como embajador
Al concilio Tridentino.


SIMBIOSIS ENTRE PUTAS Y UN ERMITAÑO

El ermitaño Arminio
Que fue obispo en Lobes
Acordaos de san Saturio
En las afueras de Soria, por ejemplo
Que viven por virtud
O pene- itencia en el yermo
Se encontraba en todas esas fluctuaciones
Del espíritu y la carne
Entre las cuales oscilaba
En una superposición de varios cielos
E infiernos de períodos diversos
Donde la epidemia de su espiritualidad
Estaba siendo reproducida
A través de su polla
Ahora experimentada
En la locura de una perturbación
Que dura hasta el momento
En que se recupera un nuevo equilibrio
Y deja de estar dura
Apretando entre los dedos
Una pequeña porción de la piel
Hasta causar dolor leve o sutil dulzor
Que lo mismo sucede, pensaba
En el medio del chisme
Que se coloniza o se ha colonizado
Como le pasó a él mismo
Al visitar a unas putas de un piso
En la calle Virgen del Manzano, en Burgos
Donde encontró ese espacio ecológico vacío
Ese “nicho ecológico” desocupado
Y recordó esa intromisión espontánea
O introducción voluntaria o involuntaria
De frailes y misioneros
Que en la Isla de Jamaica, cual Mungos mungo
O Herpestes griseus
Se beneficiaron de hembras arroceras
Entre las plantaciones de caña de azúcar
Que, una vez que acabaron con ellas
Se dedicaron a atacar a las gallináceas
Domésticas y montaraces
A las tipo tortuga
A las culito-de-rana
(Recuerda: “Santa, santa
Culito de rana
Sino follas hoy
Follarás mañana”)
Y hasta las pescadoras del litoral marino
Siendo un verdadero azote de dios y del diablo
Caso análogo sucedido en Australia
Donde la presencia de estos carnívoros
De sotana y espada
Acabó con el conejo de campo y de casa
Haciendo verdad que:
“La introducción de una especie más favorecida
En la lucha por la existencia y la creencia en el culo
Resulta desventajosa
Para una especie preexistente
Estableciendo una competencia fatal para la especie”
Acordaos, hermanos
De la competencia entre la rata negra y la rata parda
Epimys rattus y Epimys norvegius
La primera originaria de Persia
Inspiradora de las Mil y Una Noches
Alf layla wa-layla, en árabe
O Hazār-o yak shab, en persa
Célebre recopilación de cuentos árabes del Oriente
Residente en Europa antes de Cristo
Suplantada después por la segunda
Que atravesando el Volga a pies juntillas
Sin hacerle mella terremotos
Y consiguientes escaseces
Desde el nordeste del Caspio
Se instaló en Occidente
Apareciendo en Paris, cuando la Revolución Francesa
Y hasta en Inglaterra y Norteamérica
Viniendo a España capitidisminuida
Limitándose a vivir en las tabernas
Los Palacios y los Congresos
Ved: en meditación como está Arminio
Y habiendo levitado hasta la séptima morada
Se le ve pasar la lengua
Por entre y fuera de los labios
En forma gozosa y deleitosa
Porque sueña en la ostra portuguesa
Que invadió los bancos ostrícolas
Del Golfo de Vizcaya
Suplantando a la francesa
Como así le sucedió a él mismo
Con la puta del Moulin Rouge
En el Pigalle de Paris
Que creyendo que era francesa
Resultó ser gallega
Pues le hizo una “muñeira” antes del coito
Y después del coito
Sintiéndose en simbiosis mística
Como la del cangrejo Dromia vulgaris
Y la esponja Suberites domuncula
Que lo enmascara.



SIN MAS ACA NI MAS ALLA

Sin más acá ni más allá, vemos a Sancho Panza, mastuerzo, hombre torpe, bruto y majadero, cual un “Araúco domado”, del poeta castellano Pedro de Oña, oreando las calles del barrio de los Austrias en Madrid con el tronco de la cola del caballo de don Quijote, mascullando como entre dientes, sin que se entienda lo que dice: la Puerta del Sol, la Plaza Mayor y alrededores.

Se queda en suspenso, en jolito, viendo la altura del Puente de Bailén, “puente de los suicidas” anteriormente. Va acompañado de Paula y Maula, con quienes visitó en el día de ayer el célebre Monasterio de El Paular, de cartujos, situado en la falda de la sierra de Guadarrama, en la provincia de Madrid, fundado por Juan I, y que toma su nombre del puerto inmediato, que es uno de los pasos de la sierra que separa por esa parte a Castilla la Vieja el reino de Toledo. Le cuentan que una pareja de enamorados atormentados, sufriendo grandes penas y trabajos por el martirio de la crisis de entonces, se suicidó tirándose por el puente, cayendo sobre un panadero que portaba sobre su cabeza una cestada de pan, quedando el panadero muerto como un cestiario, gladiador que combatía con el cesto, y la pareja machacada, magullada y con las piernas rotas, pero salvada.

Quiere ir; va. Se acerca a Las Cuevas de Luis Candelas, en el Arco de Cuchilleros, junto a la Plaza Mayor. Admira y recuerda a Luis Candelas, bandolero del barrio de Lavapiés, en Madrid, que robó a los ricos para dárselo a los pobres. Se jactaba de no tener delitos de sangre, pero esto no le valió para ser ejecutado a garrote vil en las fiestas del crimen institucionalizado. Le cuenta un tal Celón, que se le ha arrimado, “que un clérigo del colegio San Isidro le dio una bofetada y él, chicuelo, espléndido como era, le devolvió dos. Que, en su época de delincuente, se portaba como don Juan de Día, hacendista en el Perú, y de noche Fantasía. Era un picaflor nato. Era un treja, en tirada por tabla o recodo en el juego de los trucos. Desvirgaba cantaoras, como el que pela chochos, altramuces, en el rastro de Madrid. Sabía que “en tierra ajena, la vaca al buey cornea” Fue masón en la Logia Libertad, donde aprendió que “las cosas a su tiempo y los nabos en adviento”. Se amancebó con Manuela Sánchez, ex convicta, con la que casó y se separó; con Lola “La Naranjera” amante barragana que era del rey felón y asesino Fernando VII; con Clara, con la que intentó huir a Inglaterra, pero desistieron. Que le dijo a ésta su amante:” A tu tierra grulla, aunque sea en una pata”; y regresaron a Madrid. Que murió diciendo, al pie del garrote, “Patria mía, sé feliz”. Ay, un deseo y un sueño tan actual.

Ya dentro del Restaurante, Sancho se sienta junto a otras tres mujeres, Orea, Oréada y Oréade, ninfas callejeras, compañeras de colegio que fueron de Dulcinea del Toboso y tres parroquianos que le esperaban: Cefo, de Madrid, con cara de mono, y tempanito, abultamiento del vientre, que por acumulación de gases se pone terso como la piel de un tambor; Onuba, de Huelva, con un estilo de macho cabrío en el segundo año de su vida; y Gibraleón, de Cádiz, con cara de alubia; los tres, amigos de Oña, la mujer del conde de Castilla Garci Fernández, madre de su sucesor Sancho García, acerca de la cual corre la leyenda de la fundación del Monasterio de Oña, que lo fue por el diablo en una esplendente erección , sublimando, exaltando, dando forma material a lo espiritual en lo corpóreo del diabólico pene, que le hizo la tal Oña, poniéndole, además, espita en el As de Oros u ojo del culo, reduciendo por masturbación legítima el Monasterio, que antes fue lupanar, a la condición de eclesiástico. Para que sirva de congrua sustentación a su poseedor, ordenado de clérigo a título de ello, (esta diabólica paja se encuentra figurada en la Biblia de cuatro tomos en folio que compuso Tomás de Kempis en su convento de Colonia).

El viene a darles una charla sobre la conveniencia de mejorar la educación aligerándola. Burlón como un pavero, traficante en pavos y que tiene cría de ellos, les dice en lenguaje festivo que los Colegios y Universidades son cátedras de Rebuznos. Que los premios Nobel, los Planeta, los Best Seller son tresalbos, tienen tres pies blancos como las bestias; que no son más que cagadas secas para prender en honor y loor de caballero Don Dinero. Que la Enseñanza hay que llevarla al tría, como en el mundo de las abejas, trocando de sitio las colmenas, unas débiles y otras fuertes, mientras no están en ellas las abejas para igualarlas.

Un camarero le trae a Sancho una pava, olla o vasija para calentar el agua con la cual se ceba el mate. Para los demás, refrescos.
Les dice a los contertulios que él quiere jugar al juego de la matarrata, siete de espadas y de oros .Que aquí, en la Insula Barataria es todo matas y por rozar. Todo es dificultoso y embrollado. Que el gobierno tiene la hipocresía en la masa de la sangre. Que el recuerdo de don Quijote le sutiliza, adelgaza, atenúa y reduce. Seduce.

Que la lectura y aprendizaje de Cervantes, Shakespeare, el Diccionario Filosófico de Voltaire, el Kundalini Yoga o Kama Sutra y un estudio de la Mecánica, parte de las matemáticas que estudia las fuerzas y los movimientos en todas sus formas y manifestaciones, son suficientes para que salgan nuestros jóvenes preparados, y no cargados de títulos y carreras que se pueden comprar en los rastros o mercados de las pulgas, como hasta ahora.

Gibraleón, en un descuido de Sancho, le coge su mochila y se la abre, poniendo sobre la mesa una botellita de Kumis, licor embriagante obtenido de la fermentación de la leche de yegua; y un libro de José Rizal, su novela tagala Noli Me Tangere, “Nadie Me Toque”, una de las mejores novelas de todos los tiempos, con la cual designa el autor esa úlcera maligna española que no puede tocarse sin peligro: la monarquía y la clerecía; “sentimiento de afirmación de la entidad y nacionalidad filipinas”, como dice Jorge Ordaz, en su prólogo. Sentimientos aupados por la Katipunán, sociedad secreta que aspiraba a la independencia del Archipiélago, y por la Liga Filipina, fundada por él; luchadoras por la expulsión de todos los españoles, la disolución de las órdenes religiosas y la confiscación de todos sus bienes robados al pueblo.

Excomulgado Rizal por monseñor Payo, arzobispo de Manila, perseguido y odiado por dominicos y jesuitas, y la plebe soez sacando la barriga de mal año, le condenaron a piquete de ejecución, al amanecer, en el campo de Bagumbayan, en sentencia firmada por el general Polavieja. Nadie en Manila, fuera de su familia, pidió el indulto. En España, tan sólo Pi y Margal, catalán; Cánovas, un malagueño hijo de la gran puta, no se lo concedió.

Nos dice Sancho Panza que Rizal pasó su calvario hasta la muerte por fusilamiento vil en el crucero Castilla, en el vapor Isla de Panay, en el vapor Colón, y en el castillo de Montjuich. Que, antes de asesinarle canónicamente, le visitaron varios jesuitas, el P. Balaguer, los padres March y Vilaclara, que intentan convencerle de que retorne a la religión católica con falsas promesas de perdón y gloria, haciéndole tocamientos y sodomizándole en relincho de Asnos. Rizal jamás se retractó de sus ideales masónicos y librepensadores, aunque el padre Vilaclara le cogiera de su polla y le hiciera firmar el escrito con esperma ensangrentado.

Rizal pide al capitán del pelotón, formado por unos ocho soldados indígenas, que le fusilen de cara. El capitán le responde que “nones”, que se vuelva de espaldas para mejor acribillarle, y “tomarle el pulso del corazón con el polvo de las balas”. Se hace la descarga. Su cuerpo cae al suelo sobre el costado derecho, con la cara al aire y un gesto de asco a la falsa patria y al pueblo soez y bellaco. Un tiro de gracia del capitán lo remata. Son las siete y media de la mañana. “Enseguida se oyen dos vivas a la Asnal España y uno a la Asníflua Justicia, ante el griterío de la multitud urdiendo la tela y tramando la lana de la domesticación permanente. Drácula sale de su tumba con una losa a cuestas en el cementerio de Paco, y una inscripción firmada por Ibarra “¡Muero sin ver la auro brillar sobre mi patria¡”, para dejarle sitio a Rizal.

En la tumba han dejado unas hojas escritas “para fines de sus amores”, dice un médico militar: “El combate: Urbiztondo, terror Joló”; “A la juventud filipina”; “A las flores de Heidelberg”; “Himno a Talisay”; y otras ilegibles, y rotas.

José Rizal, continúa Sancho, destacado novelista, fue un nómada de las Bellas Artes, trasladándose con sus saberes de unos lugares a otros, sin establecerse fijamente en ninguna parte. Fue un filibustero contrario a la dominación española de clericalla y monarquía felona jorobada y con guardianes perros jíbaros.
-“Como tú”, le dijo una cantaora defensora de Luis Candelas. Prosiguiendo, y cantando:

“Sin ut sunt, aut non sin”, '”Sean como son, o que no sean', de Lorenzo Ricci.


TAPERIA CACAFUTI PARA UNAS FIESTAS DE MIERDA

Cacafuti
Nombre infantil de la mierda
Trasto, chisme inútil
Cubren los Asnos
Algún tanto
La huella de un pie
Con la de los otros
De toma y repón
En Sampedros
Cuando la feria de tapas
Es sucia y puerca
Y los borregos engordan
Al primer tapón, zurrapas
Al primer pincho, zarrias.
Eh, majo,
Dónde está el ceburro
Trigo y pan candeal
De superior calidad?
Y el aceite?

Uno que se llama Zapata
Pide limosna
Y se vacía como una tápara
Calabaza
Viendo los tapachichis, taperujos
Que cubren
Desde el arranque de los muslos
Hasta debajo del ombligo
De las chicas
Diciendo que le han dicho
Que han visto
En algunas tapas
Pansporoblastos viejos
Con esporas
Y hongos parásitos
Como los que se encuentran
En un pólipo nasal
Caído en tapa de feria
Y bebida
Desperdicios pequeños
U objetos
Para ser engullidos por otros
Y dispensados por cazoleros
Personas dadas a husmear
En menudencias
De la administración
Doméstica.

Viene a las mentes
La oquernela
Lazadilla que forma la hebra
Por sí sola
Al tiempo de coser
Mientras los muñecos gigantones
Bailan que te bailan
Por diversión en solemnidad pública
Y los gigantillos
Alcalde y alcaldesa
Gorullos cual bultos
Con dificultad para desfilar
Están felices
Cual gorruendos hartos
Satisfechos de comer
Y de ventosear
Con danzantes y tetines
Andando por las calles
Y plazas a pie
Ventosos y flatulentos
Expeliendo el aire
De cuerpo musical.

Halagos
Demostraciones
Alegría, regocijo
Diversión
Casetas de guarrerías
Donde se hace la mielda
Para la boca del Asno
Pechoños, beatos
Santurrones
Calambucos
Pecho al vino¡
Y por las calles y plazas
Pitofleros
Músicos poco hábiles
En teatro de escenas de perros
Machos y chillones
Turros
Imbéciles
Estúpidos
La Peña Tapaagujeros
En Plaza de España
La Peña Los Tapadillos
En Plaza de Santo Domingo
Recordando a los registros
De flautas
Que hay en el órgano
Que excita a meapilas
Y beatas
Y a niños
Carabobos de baba.


TEMPLARIOS EN ZAMARRAMALA


Nazarenos, disciplinantes, cornetas y tambores se acreditan hacendosos con sus instrumentos., cruz en lumbre, cruz en puerta y cruz en llelda, y no hay sitio sino entra entra, y un aviso del que todos se hacen cruces:

-Cuando fueres a cagar, lleva con qué te limpiar”.

Ved: un romero franchute, Juan Templado, hijo de españoles, con su capirote puesto en su buena calabaza y alegre, se halló en las procesiones del Azoguejo en Segovia, y de los templarios en Zamarramala; puso en medio de un círculo el capirote y comenzó a retozar alrededor de él, saltando de un término en otro, canturreando lo que parecía más que responso cuento o saeta, con alegría añadiendo lo primero:

- Me cagüen in toti li diabli; dándose matraca los lugares, y gritando: “Aquí como en Cañamero nos dan Burra por carnero”.

Y cantaba, o mejor berreaba como en los tiempo de la doctrina:

- Cristolografía es la ciencia que trata de los lugares de cristo.

- Crisma es administrar y dar el criso santo del sacramento de la pedofilia. Criso: insecto aculeado que sirve de tipo y da nombre a la familia de los pedos de lobo cristianegos, y así lo define Crisneja que prepara la novela pornoerótica de Neptuno y Teofanía en busca del crisomalón, el vellocino de oro en cueros.

- Cristolba: producto de la brea peneal que constituye un preservativo contra la polilla de Satán, como cuenta Crisopolea, una de las beatificadas hamadríadas que tuvo su destino unido a un árbol del monte de los olivos, cuando su padre confesor la trajo aquí beneficiándosela.

-La Cristiada: Famoso poema religioso escrito en el siglo XVII por fray Diego de Hojeda y cuyo asunto es la pasión de cristo y la resurrección de un murciélago, purgando de profanidad la conformación social cristiana de manera que no se trasluzca en ella sombra de gentilismo.

- Pedofiliandad. Nueva gran porción de fieles cristianillos como dicen los moros por despecho, que siguen a cada misionero, cura o papa, cuyo universo Urbi et Orbi no va más allá del As de Oros, o Culo. A lo que “Vaya Cruz”, dijo Renán en la Vida de Jesús, los Apóstoles y el Anticristo; y para quien cristianizar el ano no era más que conformar el sitio y darle carácter cristifero en forma de cresta al estilo de los chaperos a veinticinco euros en Domingos de Cuasimodo cayéndosele la baba ante el Sepulcro de Tiziano; Cristo en la Cruz, de Rubens; de Van Dyck o de Velázquez.

Terminando Juan Templado:

-Mirad por el mes de Enero, qué pollo tengo en mi pollero.
Y desapareció volando.


TETA *

Mi barca que no es el Costa Concordia
Pero se le parece un montón
¿A que sí?
Navegaba con asnífluo acento
Alrededor de las tiendas
Del Carrefour en el primer piso
Cuando de pronto mirando
A través del cristal de una tienda
Con rocas de caramelo
Vi y sentí una ladrona moldava
Con acento de Ja y Ju de Jumenta
Que me rozaba en todo tiempo
Dándome candela y matraca
Bien útil a la raza humana
Y a mi asinino plectro.

Colocando su mano en mi bragueta
Honras del Asno
Y acertando en tan sublime materia
Me dejó manosearle las tetas
O gloria mía!
Procediendo al hurto de mi peruko
Un Rolex estilo Julio Iglesias
Para después hacerse la ofendida
En heróicos pollinales metros
Dejándome en masturbación sonora
Tan motejada
-Bien sé yo que las mujeres lo motejan-
Que retumba en el fondo de los mares
Deudores de desgracias
Y de este gruñido
Que en gracia pega.


* Teta: procedimiento de hurto



Letter to God (Carta para Dios)- Courtney Love

TU FOTO

Veo y reveo tu foto Courtney
Y mientras te besuqueo
Advierto que te has depilado
Muy mucho a la vela
Las cejas a vista de ojos.

Como Los Amantes de Teruel
Te digo lamiéndote un lóbulo:
“Te quiero mucho
Como la trucha al trucho”
Tu perro no ladra tanto.

No enciendas tanto fuego
¡Cuánto pesar me das¡
Tú y tus amigas de la foto
Habéis hilado con un huevo
Un calcetín sudado.

Los besos de Vampiros
Son como pedos de lobo
Así nuestro amor de nada
Es un amar el aire
Yendo ambos a caballo.

Juego de sortijas:
Hay una sentencia que dice:
Nadie extienda la pierna
De cuanto fuere larga
La sábana santa.

Y más vale algo que nada
A la Larga el galgo su liebre mata
Y no olvides, Amor, Love
Que soy músico
De instrumento de boca.

Ama sois de cría
Mientras el niño mama
Después ni ama ni nada.
Hoy deshago un gran huerto
Diciendo recio desde mi Rucio:

Llevo la espada colgando
Y sé que en las oraciones de pasión
De verbo copulativo
Y arte efímero en los besos
“¡Seta movida no cría moho¡”

Amada Vampira Tigresa
Espejo y flor de caballeros
De alma delicada
Y de corazón de terciopelo
¡Sácamela hecha un pingo¡”

Estás tan lejísimos…
Que sueño la parte de mi lengua
En tu Oración que no es otra cosa
Que el elemento de relación
Entre dos vocales en boca.

Yo te quiero a, ante
Bajo, cabe, con, contra
De, desde, en, entre
Hacia, hasta, para, por
Según, sin, so, sobre, tras.

Oh, mi Love-Amor siempre Virgen
Y siempre llena de Gracia
Hazme oído y recibo
De tu labiado claustro
Con devoción y gran regocijo.

Elige el mejor vestido
Con el que vas a bailar conmigo
En esta noche y día de dioses
Yo repartiré mi polvo en cinco
Con flocadura de plata y oro.

¡Ajajá¡ Ya estamos bailando.
¡Huy¡ Qué pisotón me has dado.
¡Canastos¡ esta Diosa de Amor
Me ha rozado la flauta
Con su chirimía.

Velillo blanco de plata, jubón de tela
Llevaba con muy buen garbo
La remendada
Afirmando mi asta dorada
En el pie y estribo.


UVA DE BOTELLON

Se dice que Cronos
y Rubens se lo imaginó divinamente pintado
engulló el falo de Urano
que saltó primeramente al éter.
Del falo del rey primogénito
nacieron todos los dioses
y diosas inmortales y felices
los ríos, los amables manantiales
y todo lo demás que entonces había nacido;
y el Quijote y Sancho,
pero él nació solo
chupando un racimo de uvas
de la Ribera del Duero.

Ahora nacemos chupándonos el dedo
y con una memocracia bajo el brazo.
No nos importa
la forma como se creó el mundo
ni cómo consiguieron los dioses
y los reyes su trono
que según la versión de Hesíodo y Homero
siempre fue castrando
y arrojando los testículos del contrario al mar.
De los genitales de Urano nació Afrodita
por ejemplo.
Y en la leyenda hitita
Kumarbu padre de los dioses persigue
y vence a Anu
que a su vez vence a Alalu
primer rey del cielo
y va y le arranca los genitales de un mordisco
y se los traga.
De este atragantamiento
se queda preñado de Zeus
y le escupe fecundando la tierra
sobre todo tierra con planteles de uva.

¡Zeus, el primer hombre-dios
preñado del Universo mundial¡
traqueteante de su pensamiento
que le devuelve irrisorio
y lo manosea
y lo dilacera salvajemente
sin ocuparse del “yo”
sin percibirlo.


VALENTIN, ES LA VOZ DEL AMOR

“Mi amado mete la mano por el agujero de la llave. Mis entrañas se estremecen todas”, canta la esposa en el Canto Quinto del Cantar de los Cantares, “Tu seno es ánfora preciosa, en que no falta el vino mezclado. Tu vientre, acervo de trigo rodeado de azucenas”, canta el esposo en el Canto Sexto. Esposa y esposo, amada y amado parecen estar inflamados ambos de regalada vida vestida de deleites y bañados en orgasmos como en deleitoso jardín levantado arreando potros y potrancas, allende lo cantado por Juan de Yepes, antigua villa encumbrada en el extremo oeste de la meseta de Ocaña, seis leguas al este de Toledo, Juan de la Cruz ,en su Canción 26 de ´”Canciones Entre El Alma Y El Esposo”:

“Debaxo de el manzano.
Allí conmigo fuiste desposada,
Allí te di la mano,
Y fuiste reparada
Donde tu madre fuera violada”

dando a entender la voz de Amor por medio de amenas liras lo que significa el deleite, la violencia de penetración y la suavidad de esta unión en potencia concupiscible tan intensa o más que en los otros animales que no se encogen ni acobardan, como los poetas y poetisas objeto de él y que tuvieron amores secos, amor de hortelano, amores locos: yo por vos y vos por otra, amores trompeteros: tantas veo tantas quiero, amor de monjas y frailes, fuego de estopas y látigos carnales, amor de Asno, Coz y Bocado. Veamos:

Berta Bengochea (Poemas de “La Otra”):

“He de ir hacia ti toda dulce y morena.
Soy la mixtura extraña de mujer y santa;
De pronto, a toda cosa del mundo estoy ajena,
Y, a veces, en mi boca, todo delirio canta”

Y, a veces, como dice la Copla, “Amor no dice basta. ¿Cual es tu tierra? La de mi mujer”

Así, Avendaño:

“Siempre, mi Filis, te amé;
Dios manda que nos amemos;
Cesen los odios y amémonos”
Antonio Machado, en “Amada, el Aura dice”:

“Amada, el Aura dice
Tu pura veste blanca…
No te verán mis ojos;
¡Mi corazón te aguarda¡”

Y en su “Copla”: “En el mar de la mujer/ pocos naufragan de noche;/ muchos al amanecer”

Juan Ramón Jiménez, en “La Hermana Amante”:

Tú me mirarás llorando
-será el tiempo de las flores-
Tú me mirarás llorando
Y yo te diré: no llores”

Pablo Neruda, en Veinte Poemas de Amor y Una Canción Desesperada (“Para mi corazón basta tu pecho”):

“Amor
Morir y todavía
Amarte más.
Y todavía
Amarte más
Y más”

Federico García Lorca, “A Carmela, la Peruana:

“Una luz de jacinto me ilumina la mano
Al escribir tu nombre de tinta y cabellera
Y en la neutra ceniza de mi verso quisiera
Silbo de luz y arcilla de caliente verano”

Daniel de Cullá, “En Casa de Mari-Miguel, ella es él”:

“Cerca de Madrid
Chocan un tren rápido y un mercancías.
En él venía una pareja diferente
Dispuesta a hacerse el divorcio un mediodía.
Pedro y “Aurora” se gustaron aquel día:
Él era campanero y ella de sacristía
Acapizarados en la misma plaza del pueblo.
Hoy se pelean como el perro y el gato
Pero no penséis que ellos crean aquello de
 “cada oveja debe ir con su pareja”
Pues sabed que
En casa de Mari-Miguel
Ella es él”

Y Espronceda:
 “No hay que buscar del mundo los placeres.
Pues que ninguno existe en realidad;
No hay que buscar amigos ni mujeres,
Que es mentira el placer y la amistad”


VAYA PAR DE OSTREROS

Voy a Oteo
Capitalidad de la Junta de Oteo
A 650 m. de altura
25 Km. de Villarcayo
Y 100 Km. de Burgos
En el Bus que nos lleva
De Medina de Pomar
A Quincoces de Yuso.

Pasando por una eminencia aislada
Que domina un llano
U Otero
Me fijo en dos señores
Uno al lado del otro
El uno, de Oterdesillas
Hoy Tordesillas, de Valladolid
El otro, de Oterdehumos
Hoy Tordehumos
También de Valladolid
Mirando a dos señoronas
Y hablando de los ostiones y ostrones
Especie de ostras más grandes
Y bastas que la común.

Al de Tordesillas se le nota jactancia
Vanagloria
Al de Tordehumos
Alarde de lujo, boato
Los dos tienen un ostral
Criadero de ostras
(¡hombres de alta suerte
En tiempo de embustera crisis!).

Llegados a la cima del Otero
No sabemos si por efecto de la altura
O porque se había atragantado
El de Tordesillas
Comiendo un otayo
Especie de plátano americano
Quiso toser
Y dijo al compañero de asiento
El de Tordehumos
Que le diese un moquero
Pañuelo para las narices
Respondiéndole éste:

-No llevo. Y no escupas que me da asco

El de Tordesillas se detuvo
Pensando en la situación
En que se encuentra uno
Expuesto a ser ajado y despreciado
Diciendo:

-No escupiré aunque me ahogue

Viéndoles de esta guisa
Echaba yo saliva
Por el colmillo izquierdo
Como el que echa bravatas y fieros
Mascullando entre dientes:
-Vaya par de ostreros.


SHEELA-NA-GIGS (QUE BELLA LA VULVA!)

La religión católica nunca tuvo una sola verdad en su doctrina. Siempre la iglesia católica, como todas las iglesias o religiones, y, en especial, la cristiana, se apropió de las ideas del paganismo y sus expresiones artísticas. La vulva como el ojete es algo que llevan en su frente los servidores de dios como un estigma. Es su santo y seña de las noches del sentido, no haciendo escrúpulos para de vez en cuando esculpirlas en los capiteles o pantocrátor de sus iglesias o ermitas románicas y góticas, con el pretexto de bendecirles para librarles del pecado, y después condenarles al fuego eterno, luego de habérseles beneficiado. Groseros y licenciosos ¡

Si en el Paganismo la Vulva es símbolo de la mujer y de la diosa, como en la mitología irlandesa, que nunca fue romanizada, a menudo devoción permanente, pues la vulva no cambia en la joven, en la madre o en la mujer arrugada, para la iglesia la Vulva es símbolo del pecado, algo de lo que hay que beneficiarse para después condenar. Como hicieron las autoridades de la iglesia en su caza de brujas, o en su lucha constante contra el pecado y la Lujuria. En el paganismo, la unión sexual con la diosa hace al hombre rey y guerrero; en la religión, le hace pecador y pelele. Starr Goods y Robbins Dexter en su “Sexualidad, Vulva y Diosa en la Cultura irlandesa” nos hablan de tres funciones vúlvicas: la primera, como profetisa, sacerdotisa y soberana; la segunda, como “dadora de energía”; y la tercera como nutriente, engendradora.

Cuentan que un cura, en su sermón del sábado, se dirigió al pueblo diciendo:

Aguijar al hígado que brama la vaca.

 Y es que en esta aldea tenían costumbre de llevar la vaca al toro para que la cubra en sábado por la tarde, y, mira por donde, en este mismo día se celebraba misa de difuntos por el tercer marido de una aldeana viuda, que había sido beneficiada por el cura en la sacristía, que había enterrado fuera en el cementerio a dos maridos, y al tercero dentro de la iglesia, lo que aprovechó el cura para consolarla al mismo tiempo, y diciéndola:

Ahora sí que estaréis contenta que tenéis dos fuera y uno dentro.

La machista y misógina Iglesia reemplazó a la Diosa por dios, y a las Brujas por los sacerdotes controlando a base de crimen, asesinato y violación los sagrados rituales de nacimiento, muerte y resurrección.
La entrada a las iglesias, catedrales, ermitas son vulvas de piedra como guardianes de la fe y caña de la doctrina, mientras que la Vulva de la Mujer ofrece una familiar y confortable y acogedora cara frente a la opresiva fuerza de la iglesia. La vulva es Vida, apertura y ventana hacia la alegría del Ser, mientras que las vulvas pétreas de la iglesia nos conducen al embuste y la frustración. Mary Condren en su libro La Serpiente y la Diosa escribe que “ Sheeka-na-gig”, la Vulva ,se labra en los arcos de las puertas de las iglesias medievales sobre todo, animando al rebaño de la fe a entrar en su vientre eclesial negro, misterioso, con olor a demonios”, apropiándose de los rituales de vida y muerte del paganismo, como se apropió de las tierras, riquezas y posesiones de sus enemigos e infieles, a base de empalamientos, martirios, garrote vil y tiro en la nuca.


Autor: Daniel de Cullá

Daniel de Cullá, de origen castellano aragonés. Poeta, escritor, pintor y fotógrafo, miembro fundador de la revista literaria Gallo Tricolor. Es miembro de la Asociación Colegial de Escritores de España. En la actualidad participa en espectáculos que funden poesía, música y teatro. Dirige la revista de Arte y Cultura ROBESPIERRE, Participo en el AMSTERDAM ZINE JAM 2013, con mi Zine “HAND SHE ASS” (Dadle a la Burra).



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