miércoles, 26 de febrero de 2014

Arenga

Marcelo Colussi

Compañeros:

Sabemos que en esta misión nos va la vida. Pero no importa. Desde siempre hemos tenido claro cuál era nuestro objetivo, qué superiores intereses rigen nuestro actuar. Seguramente la gran mayoría de nosotros va a morir en el intento, pero eso no debe acobardarnos. De nuestro esfuerzo, de nuestra accionar digno, glorioso, inmortal, surgirá vida. De nuestro final como individuos el colectivo se verá beneficiado. Es por eso, compañeros, que no debemos estar tristes. Sabemos que si morimos, estaremos dando aliento a otros intereses más nobles, más trascendentes. Pero bueno, basta de palabras. ¡A la acción concreta! ¡Salgamos, espermatozoides!

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Un testimonio desgarrador. “Estados Unidos: El panorama de corrupción que existe en este país es vasto y variado”

Marcos Jesús Concepción Albalat (Desde Miami, Estados Unidos. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)



No se me preocupen los ‘ateos’, no escribiré sobre religión…

En los finales de los años 70s en Cuba se televisó una novela que fue un rotundo éxito en audiencia, según comentarios, el país se paralizaba para verla, no dejaron de existir anécdotas callejeras de que hasta hubo vuelos nacionales retrasados en el Aeropuerto Internacional ‘José Martí’ de La Habana, porque sus pasajeros no se ‘despegaban’ del televisor para ver la tan famosa novela ‘Doña Bárbara’, adaptación que hizo la televisión cubana de una de las obras cumbres del escritor Rómulo Gallegos…

La novela ‘Doña Bárbara’ la protagonizaron dos gigantes de la cultura cubana de esos tiempos, la famosa actriz Raquel Revuelta (EPD) que protagonizó a ‘Doña Bárbara’, y el estelarísimo actor José Manuel Gómez a Santos Luzardo… En resumen, la novela fue un éxito televisivo a nivel nacional...

Actualmente mencionar el nombre de ‘Santos Luzardo’ en Cuba, es recordarle a un gran sector de la población esta hermosa novela, la de ‘Doña Bárbara’…

Pero lamentablemente, como he aclarado en otras ocasiones, no soy escritor, ni periodista, y ni tan siquiera critico de novelas de la televisión, pero sí me sobran los deseos de dejar constancia de lo vivido, no con la idea de dañar a otros, sino más bien para resaltar lo mejor de sus valores y la bondad que cada ser humano lleva en sus entrañas, en este caso me referiré al famoso actor, y mi amigo personal de muchos años, Manolo Gómez, quien interpretó a ‘Santos Luzardo’ en la tan famosa novela…

En los años 90s, aquí en la Ciudad de Miami, Florida, EE.UU, nuestra Agencia ‘ArgosIs-Internacional’ editó la revista ‘Argos Iberoamericana’… Manolito ya estaba en prisión, pero no dejé de mantener relaciones con él… En una llamada por teléfono que Manolito me hizo, me contó que estaba estudiando sobre religión, a lo que le pedí me enviara mensualmente un artículo para publicárselo en la revista… Así mismo fue, Manolito me hacía llegar sus artículos relacionados con sus estudios sobre religión desde la prisión… Pero en una de las tantas conversaciones que mantuvimos por teléfono, le pedí me escribiera de cómo y de qué forma se involucró en el narcotráfico, y accedió en enviarme el artículo en cuanto lo terminara… No pasaron más de quince días en que recibí su versión por escrito de los hechos tal y como, según él, habían sucedido, y condenado a 14 años de privación de libertad mandatorios…

No reproduciré completo el artículo que se publicó en la Revista ‘Argos Iberoamericana’, titulado ‘Confesiones de un narcotraficante’, por lo extenso que es, pero si copiaré textualmente lo que considero lo más importante para que las nuevas generaciones en mi país, Cuba, saquen sus propias conclusiones, que en muchos casos pienso que algunos mantienen equivocadamente el ‘sueño americano’ en sus débiles mentes…

CONFESIONES DE UN NARCOTRAFICANTE…

Salí de Cuba en noviembre de 1983 hacia Costa Rica con la conciencia muy clara de que mi carrera artística había quedado atrás. Al llegar a Miami el 21 de enero de 1984, simplemente lo confirmé. Aquí no se hace el tipo de trabajo que yo hacía en Cuba, es decir, en el momento de mi llegada, porque recientemente han salido al aire dos telenovelas grabadas aquí. Hasta donde sé, no eran costeables y se importaban de Puerto Rico, Venezuela, México y Brasil…

A mi llegada, Norma Niurka me hizo una entrevista para ‘El Nuevo Herald’ y varias estaciones de radio me invitaron a sus programas de entrevistas. El caso fue que Pili de la Rosa, de la ‘Sociedad Pro-Arte Grateli’ me ofreció un papel en una obra de autor español, ‘Para saludar a los Delfines’, que iba a ser protagonizada por Amparo Rivelles. Sería una sola función en el Dade County Auditorium...

La idea de trabajar junto a la Señora Rivelles, a quien había admirado mucho a través de sus películas y la oportunidad de darle satisfacción a la curiosidad de mi madre de verme actuar por primera vez, ya que ella abandonó la Isla antes de que yo me hiciera actor, me hicieron aceptar la proposición y así comenzamos los ensayos hasta la puesta en escena. Compartí este trabajo de vendedor de autos en una agencia y esto fue, sencillamente, el principio y el final…

Además, ya yo había dado por concluida mi carrera profesional al salir de Cuba, de la cual preciso decir que guardo recuerdos imborrables, llenos de amor y felicidad. Fueron muchos años en los que pude hacerme acreedor del respeto y el cariño de mi pueblo y eso es más que suficiente para una vida…

NO MAS SANTOS LUZARDO…

Muchos aun me recuerdan por mi papel en la adaptación que hizo la televisión cubana de la novela ‘Doña Bárbara’, de Rómulo Gallegos. De hecho, aun me encuentro personas que cuando me llaman, me dicen Santos Luzardo…

Fueron años lindos, pero yo venía buscando ahora nuevos horizontes. Mi meta era hacer suficiente dinero, y rápido. Pensaba viajar a Cuba y proveer a mis hijas de cuanto necesitaran y darle aquí a mi madre lo que ella no había podido lograr a pesar de años de mucho trabajo y esfuerzos: una casa amplia y cómoda donde pudiera pasar su vejez con tranquilidad y asegurada. Llegué con 38 años y pensé que tendría que acortar mucho camino si quería cumplir mis planes…

Fue así cuando un día se me presentó la oportunidad de ganarme 10 mil dólares, una cantidad que en aquel momento me pareció enorme. Lo que siguió, ya es historia de la Corte Federal, en uno de tantos casos de narcotráfico…

El reconocimiento de un comportamiento erróneo, arbitrario, puede conducir a un arrepentimiento y yo si estoy arrepentido. Pero ¿Cómo se hace para identificar la conducta propia como tal? ¿Quién es el que juzga? Si es tu sociedad, debes reconocer tu comportamiento como anómalo, porque se aparta de sus patrones de conducta: has hecho algo que no se corresponde con su estilo de vida, en desacuerdo con la moral que rige esa sociedad. Si esos hubieran sido los parámetros que yo hubiera usado, me hubiera resultado muy difícil identificar mi conducta como errónea. Si hubiera tomado como guía de evaluación la conducta de esta sociedad, jamás habría arribado a camino equivocado. Al menos me hubiera resultado extremadamente difícil considerar mi modo de vida como aberrante o apartado del patrón general…

El panorama de corrupción que existe en este país es tan vasto y tan variado que en el mejor de los casos solo te permite pensar que determinado camino no haya sido el mejor, que no era el más adecuado, porque tiene a tu disposición muchas otras opciones, no menos corruptas…

Basta observar los noticieros diarios, leer los periódicos, para darse cuenta de la diversidad de aspectos que minan las bases morales de esta sociedad. Basta señalar a la más alta jerarquía gobernante. El propio gobierno ha sido encontrado culpable de actos criminales. El ejemplo más reciente: el escándalo Irán-Contras…

Aún no está claro el papel que jugó el entonces presidente Ronald Reagan en aquellos acontecimientos, cuyas investigaciones fueron televisadas a toda la nación.

En un país así, donde la corrupción y la mentira se pasean desde los niveles económica y socialmente más bajos de la población, hasta sus más altos representantes, un individuo tiene dificultades en autojuzgarse bajo un prisma de rigurosa autoridad. No es fácil…

En Estados Unidos hay una sobrepoblación penal de 300%, porque las instalaciones no dan abasto a la cantidad de detenidos y condenados, en una verdadera crisis del sistema judicial del país, porque en las cortes también existe una acumulación de casos permanente…

En mi caso particular, el individuo que estaba al frente de la operación, con el control hasta del mínimo detalle, el que pagaba todo y por supuesto, el que más beneficio obtenía, negoció con el gobierno. El conocido promotor de boxeo WILLY MARTINEZ, cuyas operaciones en el narcotráfico le proporcionaron una mansión de dos millones y medio de dólares en una isla privada en la bahía Biscayne, varias casas más, un lujosísimo yate, Roll Royce y muchas otras prendas de fortuna, fue sentenciado a 20 años de prisión. Estuvo detenido solamente 17 meses y obtuvo inmunidad gracias a su negociación con el gobierno. Hoy en día está en la calle, y celebró una grandiosa boda en uno de los hoteles más selectos de Miami en cuanto quedó en libertad…

Yo fui condenado a 14 años de prisión por cargos de tráfico y posesión de cocaína…

En cambio, en mi caso, cuando termine mi condena, me espera otra amenaza: la deportación. Un juez de Inmigración deberá decidir si después de cumplir mi deuda con la sociedad, debo ser expulsado de este país…

EL FUTURO…

Las realidades palpables y latentes me han hecho comprender que los Estados Unidos no son lo que yo pensaba. En los dos últimos dos años y medio de mi vida, ha habido dolor, frustración absoluta, traiciones de las que se esperan y de las que no se esperan. He experimentado rabia contenida, deseos de venganza, rencor, de todo. Pero tal como el Ave Fénix, he resurgido de esas cenizas con la ayuda de Dios…

Me siento ahora sumamente dichoso de que mis hijas hayan quedado en Cuba, y que pasando muchos trabajos, se hayan educado allá. Las privaciones que han padecido no son nada cuando pienso en las desviaciones, el vicio y la corrupción a las que hubieran estado expuestas en ese país. Lo perfecto no existe después de que Adán y Eva desobedecieron a Dios y fueron expulsados del paraíso. En Cuba existen muchas cosas que solo requieren cambios pero aun en países desarrollados, constituyen metas sin lograr. Estados Unidos tiene el nivel de analfabetismo más alto entre los países industrializados. La tasa de desempleo es alarmante. No hay planes vigorosos ni efectivos para la asistencia social a los ancianos temerosos de caer en ese otro estigma que es el desamparo. Al final de una vida de trabajo, quedan solos y con miedos…

La utopía, como dijo el mexicano Carlos Fuentes, es algo del pasado y del futuro…

Si algo ha demostrado el pueblo cubano siempre, es imaginación y de ahí saldrán opciones que traumaticen a los oportunistas, que dejen refunfuñando a los escépticos. No hay que aferrarse a viejos moldes que han demostrado su ineficacia. Hombres de buena voluntad que conjuguen las realidades actuales con las necesidades para el futuro podrán garantizar que mis hijas, y las hijas de otros, continúen a salvo de los horrores que aquí en los Estados Unidos me he encontrado. Algún día, estoy seguro, ellas y yo danzaremos sobre la desilusión y el escepticismo…

Lamentablemente mi amigo Manolito, el inolvidable ‘Santos Luzardo’, no podrá cumplir dos de sus más grandes y serios sueños… Mi meta era hacer suficiente dinero, y rápido. Pensaba viajar a Cuba y proveer a mis hijas de cuanto necesitaran y darle aquí a mi madre lo que ella no había podido lograr a pesar de años de mucho trabajo y esfuerzos: una casa amplia y cómoda donde pudiera pasar su vejez con tranquilidad y asegurada. Llegue con 38 años y pensé que tendría que acortar mucho camino si quería cumplir mis planes…

Y como al final escribió aquí refiriéndose a sus dos hijitas… Algún día, estoy seguro, ellas y yo danzaremos sobre la desilusión y el escepticismo…

Su adorable mamá y sus dos bellas y hermosas hijas, Roxana y Tatiana, fallecieron por diferentes razones…

Hace un tiempo no comparto con Manolito, y no sé si él lo sabe o no, pero fue, sigue y seguirá siendo mi amigo… De su amistad y hermandad, son imborrables sus decentes y honestos recuerdos de aliento y apoyo hacia mi persona cuando más lo necesitaba…

Crónica: Santos Luzardo

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Víctimas ¿Voluntarias?

Paula Orellana (Desde Guatemala. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

De esas mañanas reflexivas nace lo siguiente:

¿Desde hace cuánto somos esclavos del tiempo? ¿Cómo ha sido el proceso?

Vaya que somos esclavos. Estudias (si tuviste la suerte) de 12 a 15 años para graduarte de nivel medio. Antes de graduarte tomaste (si te dejaron) una de las primeras decisiones que marcan un rumbo a seguir (¡cómo si todas tus demás decisiones no lo hicieran también!). Escogiste tu carrera en diversificado. A los 2 o 3 años te gradúas. El siguiente paso es ir a la universidad. Si en todo caso lo puedes hacer, tienes dos opciones; o te mantienen tus padres o te mantienes tú. Asumamos que escogiste (si es que tuviste la opción de escoger) lo segundo.

Empiezas a trabajar bastante joven. A los jóvenes les dan trabajo más rápido por su juventud (y porque son más baratos). En el trabajo debes de llegar a la misma hora 5 o 6 días a la semana e irte en una hora indefinida que procuras que sea la misma porque tienes el tiempo calculado para empezar a hacer tu siguiente actividad, claro, tomando en cuenta el tráfico. Como tienes la dicha de trabajar y estudiar, corres a tu casa de estudios. Sigues siendo víctima del tiempo. Estás condicionado a "aprender" todo lo que te digan en un falso semestre de 5 o 4 meses. Si pasaste y no aprendiste, no hay problema. Sigues la carrera (carrera en todo sentido de la palabra). Lo importante es terminar en el tiempo que tengas que terminar. Debes apurarte para conseguir el cartón. Así te darán un trabajo con mejor paga, si lo consigues.

El siguiente paso (hayas terminado o no la universidad) es casarte. No hay labor más noble que cuando le dedicas "tu" tiempo a alguien más. Como las madres por ejemplo. Su tiempo es de todos, menos de ellas. Lo mismo con los padres, claro. Tienes un hijo, luego otro y uno más. Desde luego que sigues trabajando y continúas haciéndolo para asegurar tu vejez. (¿Cuánta gente llega a su vejez realmente?) Trabajas para un tiempo que todavía no es "tuyo", pero claro, arriesgarse a no hacerlo es demasiado arriesgado ¡con justa razón claro! Con el tiempo dejas tu vocación porque ya no encaja con la vida que planeaste (te planeas - te planean). Sigues trabajando de la misma forma que hace 5 años (6, 7... 15...). Te duelen las piernas; de tanto estar sentado.

Dejas de vivir sin cargas de poesía. Tus cuotas de masoquismo se vuelven más odiosas que placenteras. Te acomodas a torturarte. "Un ave que crece enjaulado piensa que volar es pecado". ¿Hace cuánto hiciste el amor? Evades tu naturaleza de sentir placer, de divertirte porque ya no tienes tiempo, ni para ti ni para los tuyos. Cuando te das cuenta que nunca hiciste tiempo (¿se puede "hacer" el tiempo?) para jugar con tus hijos, ellos ya no tienen tiempo para estar contigo. Dejaron de jugar hace años. Y lo más desastroso del mundo; siguieron tu ejemplo. Les enseñaste a que su tiempo no es de ellos pero pueden pensar que si lo es. Te das cuenta que ahora puedes ver para atrás y unir los puntos en retrospectiva. No forman una bonita figura. Hasta ahora te das cuenta de la importancia que tiene tomarte tu tiempo, no hacerlo. El tiempo siempre existe y que lo uses sin darte cuenta es una elección propia que pareciera que no tuviste el derecho de tomar. Que te perdiste de todos los tragos de vida. Que pensaste que era más cómodo sentir muy poco, a sentir mucho. Que no cosechaste verdaderos amigos ni siquiera para que confiaran en ti cuando necesitabas dinero. Que pensaste que tus pasiones eran cumplir los objetivos del trabajo que sólo le hacían dinero a alguien más.

Pero pasa lo que planeaste desde tus veintitantos; llegaste a la vejez y te diste cuenta que la vejez fue demasiada corta comparada con todo el tiempo que invertiste en ella. Cansado, no la disfrutas; tus hijos están muy ocupados preparándose para su vejez. Si ves muy de cerca, te das cuenta que sigues viendo la hora de tu reloj... nunca dejaste de separar el tiempo en las mil y una formas que te inventaste. Y sólo hasta ahora, envidias a los ociosos que tanto criticaste.



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Música: El Requiem de Mozart

ARGENPRESS CULTURAL

La Misa de Requiem en re menor (K. 626) de Wolfgang Amadeus Mozart fue compuesta en Viena en 1791 y quedó inconclusa a la muerte del compositor, el 5 de diciembre. A la finalización de Franz Xaver Süssmayr se le entregó al conde Franz von Walsegg, que había encargado la obra anónima de una misa de réquiem para conmemorar el 14 de febrero aniversario de la muerte de su esposa.



Es una de las piezas más enigmáticas de la música jamás compuesta, en su mayoría debido a los mitos y controversias que lo rodean, especialmente alrededor de la cantidad de la pieza fue completado por Mozart antes de su muerte. El manuscrito autógrafo muestra el introito terminado y orquestado en la mano de Mozart, así como los proyectos detallados del Kyrie y la secuencia Dies Irae en cuanto a los nueve primeros compases de "Lacrimosa", y el ofertorio. No se puede mostrar en qué medida Süssmayr puede haber dependido de la hoy perdida "trozos de papel" para el resto, sino que más tarde afirmó el Sanctus y Agnus Dei como la suya. Walsegg probablemente tenía la intención de pasar el Requiem apagado como su propia composición, ya que se sabe que han hecho con otras obras. Este plan fue frustrado por una función a beneficio del público para la viuda de Mozart, Constanze. Una contribución a la moderna mitología es de Peter Shaffer 1979 juego Amadeus, en el que el mensajero misterioso con la comisión es el enmascarado Antonio Salieri, que tiene la intención de reivindicar la paternidad de sí mismo.

En medio de todos estos mitos que acompañan la obra se llegó a decir que fue la misma Muerte quien le encargó a Mozart su composición. O sea: Mozart escribió su propio Requiem, pero la Parca no le permitió terminarlo.

Lo que sí queda claro que es una de las obras más espectaculares de la creación mozartiana, considerada por muchos críticos como su opera prínceps. Su fuerza e

El Requiem se anotó para 2 cuernos de afloramiento en F, 2 fagotes, 2 trompetas en D, 3 trombones (alto, tenor y bajo), timbales (2 batería), violines, viola y bajo continuo (cello, contrabajo y órgano). Las fuerzas vocales incluyen soprano, contralto, tenor y bajo solistas y un coro mixto.
________

Hablando de Mozart, quizá vale la pena conocer esta historia:

“Casi muerto, no hay que darse por vencido”

Marcelo Colussi

Mi amigo Walter Neumann, nacido en Chile como descendiente de una familia nazi fugada al finalizar la Segunda Guerra Mundial –por lo que manejaba un perfecto alemán– obtuvo recientemente su doctorado en musicología en Viena. El tema que investigó fue la obra de Franz Xaver Süssmayr, conocido fundamentalmente por haber sido quien completara el Réquiem o Misa de Muertos que dejara inconcluso su maestro Wolfang A. Mozart.

Llegó a meterse muy a fondo en la vida y obra de este clarinetista y compositor, de quien en realidad poco se sabe, siempre opacado por la grandiosidad del célebre maestro vienés. De sus incansables búsquedas proviene la carta que ahora vamos a hacer pública. En realidad, la misma no es nada misterioso que haya estado guardado por motivos especiales, por seguridad, para resguardar algún comprometedor secreto. No, nada de eso; simplemente, como sucede tantas veces, se traspapeló. Quiso la paciencia metódica de Werner encontrarla por casualidad. Lo interesante es que transmite una faceta del genial compositor austríaco nada conocida para nosotros, pero sin dudas muy familiar para Süssmayr.

La carta está fechada el 20 de diciembre de 1792, algo más de un año después de la muerte de Mozart. Se la dirige a su hermana, contando algunas cosas personales irrelevantes al día de hoy, y fundamentalmente ensalzando la figura de quien fuera su figura rectora, su guía, su modelo. Por cierto, modelo a imitar no sólo en lo musical, como el propio Süssmayr dirá, sino como patrón de vida. Desde ya, en todo momento el discípulo se siente inferior a quien fuera uno de los grandes genios musicales de la historia; en eso ni siquiera pretende competir, y con toda la humildad del caso lo reconocerá en esta y otras cartas. Lo importante ahora –por eso incluimos esta pequeña pieza literaria– es rescatar lo que el mismo Süssmayr intenta poner en alto: que aún muriendo, cuando hay algo que decir, algo que transmitir, pese a todo –ya verán lo que nos dice en la misiva– es posible sobreponerse a las cosas más adversas. Hoy, tal vez, podríamos decirlo con una frase que ya se ha vuelto legendaria: “podrán cortar todas las flores, pero no detendrán la primavera”.

Querida hermana:

Como te había adelantado, no creo que para Navidad pueda llegar por la casa. Estoy verdaderamente abrumado con el trabajo que acepté. Konstanze, la viuda del Maestro, confía en que podré hacerlo; espero no defraudarla, pero la verdad, querida hermana, a veces me pregunto para qué acepté tamaño reto. Fíjate el tiempo que pasó: ya va más de un año desde que él escribió el primer compás, y aún no hay miras de que yo lo puedo terminar. En verdad se lo habían encargado para completar en un mes. Yo estoy totalmente seguro que si no hubiera sido porque apareció otro encargo del Emperador, lo hubiera terminado en el tiempo previsto. Algo que no acabo de entender es cómo hacía para componer con tanta rapidez. ¡Te aseguro que lo he visto yo con mis propios ojos: en una semana componía una sinfonía! Era increíble: mientras hacía el amor, componía su genial música, le salía con la más total naturalidad. ¡Era un monstruo, un Leviathan!

Pues… ¡eso es ser un genio! No me cabe agregar nada más. Yo, que a duras penas puedo ser un mediocre alumno de composición, me demoro un año –y espero que no sean otros doce meses más todavía– para escribir lo que él hubiera hecho en dos semanas. Como dice el Tuba mirum: Quid sum miser tum dicturus? Quem pratonum rogaturus, cum vix iustus sit securus?, que en mi pobre traducción sería: ¿Qué podré decir yo, desdichado? ¿A qué abogado invocaré, cuando ni los justos están seguros?

Créeme, hermana, que de todos modos no lo envidio: me reconozco en mi mediocridad, que es lo más común para nosotros, los seres humanos comunes, y lo tomo como una referencia. No lo envidio, sino que trato de aprender de él. ¿Acaso piensas que todos los músicos pueden escribir una sinfonía de más de 200 páginas en una semana? ¿Piensas que todos los músicos pueden escuchar una obra y al día siguiente repetirla íntegra, sin dudar, sin equivocarse en una sola nota? No, eso no es lo común: lo normal es lo nuestro, los que con gran dificultad podemos seguir los pasos de un guía genial como el Maestro.

Pero si hay algo que me enseñó, ya no a nivel musical (en eso es una fuente inagotable del que seguirán aprendiendo las generaciones venideras seguramente por varios siglos, no lo dudo), si algo me enseñó para la vida, como norma ética, es a sacar fuerza de flaquezas, a no darse nunca por rendido, a comprometerse en un todo por el todo en las cosas que se hacen.

El Maestro lo decía simpáticamente, guiñando el ojo a veces, pero sé que así lo hacía de verdad: “hay que hacer todo, componer un obra musical o el amor, todo, absolutamente todo, como si fuera la última vez que se hace en la vida, poniendo toda la pasión del mundo en eso. Nada realmente bueno se puede hacer si no es así.”

Créeme, hermanita, que eso fue lo que más aprendí de él. Por supuesto que lo poco, poquísimo de música que aprendí, se lo debo enteramente al Maestro. Pero hay algo que aún valoro más, mucho más: es ese espíritu de esfuerzo y compromiso continuo que tenía, que ponía en todo. Eran esas ganas de hacer todo con la más grande energía, tal como decía, cual si fuese la última vez en la vida.

En estos momentos no la estoy pasando muy bien; se me han juntado varias cosas. Por un lado, este peso que siento como abrumador, esta responsabilidad de terminar algo que, lo sé, me sobrepasa. ¿Tú piensas que remotamente alguien, el día de mañana, se atreva a decir “el Réquiem de Süssmayr”? No, ¡imposible! Aunque no lo haya compuesto en su totalidad el Maestro, será siempre el Réquiem de Mozart. No podría ser de otro modo. Pues bien: eso me atormenta. O más aún: el poder estar a la altura de las circunstancias. Y junto a eso, querida hermanita, una serie de cosas que se me han ido acumulando: las penurias económicas que nunca cesan, mis dolencias en los pulmones, y también el no ser correspondido por la mujer a quien amo, que no es otra que Konstanze…

Pero justamente en momentos difíciles es donde las enseñanzas del Maestro retornan con más fuerza que nunca: “casi muerto, no hay que darse por vencido”.

Te confieso algo, querida hermana: todo lo que yo estoy componiendo de esta fabulosa Misa de Muertos, no es mío. En realidad estoy dándole retoques o inspirándome en cosas ya escritas o esbozadas por él. De hecho, yo no he creado ningún tema nuevo; todo lo que algún día podrás escuchar de cabo a rabo en esta Misa no son sino ideas salidas de la cabeza de Mozart. Yo, con suerte, las he acomodado, desarrollado. Aunque, vamos a lo que te quería decir: me siento abatido por la responsabilidad que pesa ahora sobre mí. Y porque la mujer que amo sé que me es imposible. Es más: así ella misma me declarara su incondicional amor, no sé si me atrevería a ponerle un dedo encima. Lo sentiría como un sacrilegio. ¿Yo con la que fuera mujer de mi Maestro? De todos modos, hay algo que me alienta. Es eso que te decía más arriba: “casi muerto, no hay que darse por vencido”.

El Maestro, en sus últimos días, aún en su lecho de muerte, escupiendo sangre en más de una ocasión, me dictaba sus ideas para el Réquiem, que ya había pasado a ser su propia Misa de Difuntos. Y cuando yo no captaba exactamente la idea, me pedía el violín para hacérmelo escuchar.

Te lo confieso, hermana, porque sé que me sabrás entender: yo no estoy componiendo nada nuevo para el Réquiem, sólo estoy acomodando debidamente las ideas que el Maestro dejó sueltas. Son sus enseñanzas morales las que me hacen seguir adelante: casi muerto, sabiendo que le quedaban días, u horas por delante, con una fuerza que yo no sé de dónde sacaba, peleando con la muerte, o más aún: cantándole con una belleza tan profunda que no se puede creer que eso esté escrito por un mortal a pasos de vérselas cara a cara con Ella, su energía a prueba de todo es la más profunda escuela de moral que se pueda concebir.

¿Tú sabes cómo se puede hacer algo verdaderamente grande? No sintiendo nunca miedo, entregándose por completo a la Musa de la creación, ¡no rindiéndose jamás ante la adversidad! Si Mozart fue el más grande entre los grandes, es porque aún muriéndose no se entregaba. Incluso te cuento algo: ya alguna vez me lo había dicho veladamente, y en su lecho de muerte me lo reafirmó, ampliándome algunos detalles: el Maestro había sido abusado sexualmente de pequeño. Pero eso no era impedimento para que, fiel a lo que siempre me enseñó, se diera por vencido.

Recuerda siempre eso, querida hermana: ni casi muerto hay que darse por vencido. Si no, no se puede hacer nada de valor. Si nos abandonamos, estamos ante la pura rutina, la pura sobrevivencia, la mediocridad. La desgracia no debe turbarnos sino, por el contrario, ayudarnos a cargarnos de mayor energía para enfrentarla. Sé que lo entiendes, aunque te parezca raro. Hasta en los peores momentos, sólo la más absoluta y profunda confianza en que podemos salir adelante, es lo que nos permite sobreponernos. (…)

Verdaderamente increíble, ¿no?

__________

Escuchemos el Requiem entonces. Presentamos aquí una versión memorable, de la Filarmónica de Viena bajo la dirección de Werner von Karayan.



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Charles Bukowski. Poeta, y narrador de una espiritualidad nihilista

Erasmo Magoulas (Desde Canadá. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Bukowski, o como lo llamaban sus amigos -y los no tanto- del bar, las trabajadoras sexuales de las esquinas del Noreste de Los Ángeles, y también sus proxenetas, sus amantes y esposas, -Hank o Buk-, fue un escritor eminentemente traspasado por el factor humano. Sus continuas experiencias de vitalidad extrema, en la reducida geografía del barrio obrero de la ciudad -su laboratorio, su gabinete de estudios, él y sus vecinos como principales sujetos del gran experimento de vivir -, en las situaciones más desesperantes, en la corrosiva soledad metafísica, y también existencial, lo llevaron en más de una oportunidad a pensar en el suicidio, como vía de escape. Una infancia y adolescencia sufridas con dolor, físico y espiritual; en el castigo corporal, en el rechazo, en no ser aceptado y querido, lo llevaron a encontrarse con su tabla de salvación, la literatura, aunque él diría “con el tipeo de las teclas de una máquina de escribir”. Bukowski es uno de esos escritores que buscó la literatura, y no viceversa. No existía ninguna condición propicia en su familia y en su medio que diera en pensar de él, su destino final, como escritor de calidad, y finalmente reconocido. Buk ha dicho, sarcásticamente, que fue el cinto de su padre, y su padre en si mismo, con sus continuos castigos, desde los seis a los once años de edad, sus grandes maestros literarios; en definitiva, el dolor, el sufrimiento, la impotencia como constructores y artífices de su arte. El alcohol -dice el autor- fue su otra vía de escape, ante los recuerdos amenazantes de su infancia, del largo período de su vida de adulto, saltando de trabajos alienantes a otros miserables, y un futuro -en el más optimista de los escenarios -incierto, que lo ayudó una y otra vez a sortear el deseo de acabar con su vida. Las mujeres, la experiencia sexual, que llegó tarde, fue el universo cuasi religioso, que lo llevó a seguir descubriendo las miserias y grandezas de la condición humana. En ese universo, Buk, navegó como un viajero intergaláctico, visitando miles de planetas, soles, y estrellas. Viaje de dolor, odio, rencor, pero también de infinita felicidad, que lo ayudó enormemente a escribir, a producir una obra importantísima en volumen y calidad, a crear un mundo, tanto en su prosa como en su verso, transido por una poesía desgarradora, desesperanzada -a primera vista y bajo una ligera lectura de sus trabajos-, pero ontológicamente humana, vital, y solidaria -aunque el diría todo lo contrario-, y de leer ésta reseña se burlaría de mí, y me mandaría a la remismísima mierda, “piece of shit, mother fucker”(1). Leí por primera vez a Bukowski, a mediados de los 90, en España, gracias a la publicación de gran parte de su obra por la Editorial Anagrama, y el excelente trabajo de traducción al Castellano de Ángela Pérez, Jorge Berlanga, José María Álvarez Flórez, Cecilia Ceriani, entre otros. Pocos años después, en Cuba, participando deun taller de escritura creativa, el instructor nos pasó uno de sus cuentos, para su análisis y discusión. Era una obra brillante, por la densidad de las situaciones humanas, por la tensión sostenida y por su clímax, por la atmósfera poética del cuento y por su remate. Nunca volví a encontrarme con esa obra, ni me recuerdo del título, pero era sobre una antropóloga famosa, que luego de uno de sus viajes de estudio en África, había vuelto a Los Ángeles con uno de sus trabajos de experimentación, convertido en marido. Las relaciones humanas y muy especialmente las relaciones intergenéricas, tema bukowskiano, si los hay. En mi país de residencia me encuentro con frecuencia con su obra poética, y no por pura coincidencia, la busco. Es de ese tipo de material que te impulsa a escribir, que te pega un empujón cuando estás aterrorizado frente a la página en blanco,que te invita a participar de esa maquinaria agotadora, frustrante, demoledora, aplastante, triturante, -donde el que escribe es la carne a moler-;pero tan narcotizante como la creación literaria -perdón Buk, quise decir: tipear en la computadora-. El próximo 9 de marzo se cumplirán los primeros 20 años de la desaparición física de Bukowski. Yo ya compré mi botella de Valpolicella -a Buk le gustaba el vino rojo de Italia- para celebrar como a él le hubiera querido.


Charles Bukowski (Hank o Buk), con una de sus novicias

Bukowski tiene publicadas seis novelas, desde Post office, de 1971 (Cartero) por Anagrama, hasta Pulp, de 1994, la que finalizó pocos meses antes de su muerte. Casi 50 libros de poesía, once antologías de cuentos y relatos, ocho obras de no-ficción, un guión para película; y sobre su vida y su obra (¿cómo separarlas?) se han filmado decenas de documentales y unas cuantos largometrajes de ficción, así como se han escrito, muchísimos ensayos.



De una de sus últimas colecciones de poesía, Slouching toward Nirvana, Haraganeando hacia el Nirvana, traduje -sorry Buk, sí ya sé, soy lo que me dijiste en (1) “un sorete, hijo de puta”-, dos de sus poemas.

Un 4 de Julio de la década del 30

no había mucho para celebrar,
desde luego,
nuestros padres no tenían trabajo
y toda la comida envasada de la Asistencia Pública
tenía el mismo desagradable
sabor rancio.
nada ocurría en ningún lugar y
había una triste resignación
en el ambiente
pero fue una mañana alrededor
de las 6 del 4 de Julio
de 1932 o 33 o34, no recuerdo exactamente cual
cuando oí fuertes detonaciones
que venían desde la calle
¡ENSORDECEDORES FUEGOS DE ARTIFICIO!
Me levanté de la cama, me vestí
rápido, corrí hacia la calle
y allá
venía andando por la Avenida Longwood
por el medio de la calle
mi compinche Gene
caminando él solito y arrojando
enormes petardos
al aire.
La niebla de la mañana
recién comenzaba a disiparse
y el primer sol estaba apareciendo
y allá estaba Gene
caminando
solo
y haciendo que el aire
¡explotara!
Corrí hacia él
“¡mierda! ¿qué conseguiste?”
“petardos, y un montón,
muchos”
él también tenía
lo que llamábamos un “punk”
una barra de metal recubierta que
que al encenderla
se tornaba como una brasa
de un rojo resplandeciente.

Gene prendió la mecha del punk
observaba como se iba quemando,
entonces arrojó la bomba
por el aire
y explotó
exactamente en el pico más
alto de su recorrido.
un hombre, en pijamas,
apareció
en el porch de su casa.
“¡EH, USTEDES, TERMINEN CON ESA
MIERDA! ¡QUIERO DORMIR!”
“Ven aquí y dinos lo mismo” le dijo Gene
(Gene era grande para su edad)
“¡SE LO VOY A DECIR A TU PADRE!”
Gene se rió, encendió un petardo
y lo arrojó en dirección
al hombre. el petardo cayó
justo en el reborde de una gran
ventana de vidrio.
“¡¡BAANNGG!!”
por suerte la ventana
no se rompió.
el hombre se metió corriendo
a su casa.
Gene me pasó un punk
y una bomba
“inténtalo con uno…”
encendí la mecha y esperé
tanto como me atreví,
entonces lancé la bomba.
alcanzó como tres metros sobre mi cabeza.
“eso estuvo bien” dijo Gene.
caminamos por Longwood
hacia la calle 21, doblamos a la izquierda y luego
subimos la pendiente.

“mira esto,”
dijo Gene
había un tacho de basura al lado
de una cerca.
Gene levantó la tapa,
dejó caer una bomba encendida y
volvió a poner la tapa.
“¡¡BAANNGG!!”
la explosión hizo que la tapa volara
un metro por el aire.
“carajo, estas cosas son poderosas”
“sí” dijo Gene.
seguimos subiendo la cuesta
un poco más.
había un coche estacionado
con la ventanilla del conductor algo baja.
“presta atención” dijo Gene
encendió un petardo y lo dejó caer dentro
a través de la ventanilla.
“¡¡BAAANNNGG!!”
el coche se sacudió, y
luego se llenó de un humo denso y azul
“¡eso estuvo grandioso!” dije
a Gene aún le quedaban 3 o 4 bombas.
dimos la vuelta
y comenzamos a caminar
colina abajo.
Gene encendió las últimas,
una después de la otra y las iba arrojando al aire
lo más alto posible
donde explotaban.

nos quedamos parados frente a su casa
eran alrededor de las 6:30

“bueno, eso es todo” dijo
“se terminó”

“gracias Gene”
“de nada, nos vemos”
él entró a su casa.
caminé hacia la mía
abrí la puerta principal,
entré, recorrí el pasillo.
mi padre me oyó desde su dormitorio.
“¿dónde carajo estuviste?”
“afuera, celebrando…”
“¡te felicito, hijo!
¡vivimos en un gran país!”
volví a mi habitación,
me desvestí, y me metí
en la cama.
él no entendió nada, como de costumbre,
pensé,
yo únicamente me estuve divirtiendo.

Changueando

hace un tiempo
en este jodido trabajo
le pregunté al que trabajaba a mi lado,
“¿cómo es que estamos seguros
que no hemos muerto
y nos fuimos al
infierno?”

él no contestó.
pensó que yo estaba
chiflado por imaginar
que podríamos
estar en el infierno.

el hecho
era:
que él no estaba
en el infierno,
yo sí.

miré
a los otros trabajadores.
ellos tampoco creían
estar en
el infierno.

el capataz
se paró
detrás mío.

“Chinaski,
¿qué estás mirando
alrededor
tuyo?”

“quiero ver
dónde estoy”

“estás aquí
en la fábrica de lámparas
Resplandor.”

“gracias.”

“y no hables
en el
trabajo”

¿qué?

“te vi
hablando
con Meyers”

“de acuerdo”

“concéntrate en tu trabajo,
Chinaski”

el capataz
desapareció.

“Meyers,” dije
“¡creo que estoy
en el infierno!”

esta vez tampoco
respondió.

miré
el reloj de pared:
faltan 25 minutos
para el almuerzo,
tenemos media hora
para comer,
y luego 5 horas más
de trabajo
más2 horas extras,
una hora manejando
para llegar
a casa,
diez minutos
en la bañera,
30 minutos
para comer,
20 minutos
para leer
el periódico
y en la
próxima hora
estarás
durmiendo,
para levantarte
por la mañana,
vestirte
beber un café
a las disparadas,
entonces
una hora manejando
para llegar
al trabajo,
más la media jornada
delos sábados
y otra vez volver
el lunes.

en eso,
oí a Meyers
murmurar:

“¡hijo
de puta, si
no te
gusta el trabajo,
renuncia!”

“Meyers,
estoy orgulloso
de ti,
me hablaste”

el capataz
otra vez
detrás mío.

“Chinaski,
¿qué te he dicho
Acerca de que hables
aquí?”

“usted me dijo
que no lo hiciera”

“¿entonces?”

“¡pero es usted quien
me está haciendo hablar
ahora!”

“no te pases de
vivo”

el capataz
desapareció.

“carajo, Meyers,
casi me despiden”

el muy cretino
ni siquiera
me miró.

“y otra cosa Meyers,
¡la próxima vez
que me llames
hijo de puta,
te voy a patear el culo!”

ahora
era su
turno
de mirar
el reloj y
cuestionarse.

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Crítica literaria: De ternura y sexo

Jorge Zavaleta Alegre (Desde Lima, Perú. Especial para ARGENRPESS CULTURAL)

La comunicación global arroja buenos frutos. La producción literaria ha dejado de ser patrimonio de élites o de la prensa local y exclusiva para el aldeano vanidoso.

Elga Reátegui, se fue del Perú a España en busca de espacios para desarrollar sus capacidades de poeta, escritora y periodista. No es fácil el camino, pero si es una experiencia grata si recordamos a Kafka cuando recrea Oklahoma, el valle de oportunidades para todos, empezando para creadores y amantes de la cultura.



De Ternura y Sexo, la segunda novela de Elga después de – El santo cura - y varios poemarios como En mi piel, recuerda a Dostoievski, el maestro del género, la trama que atrapa al lector, entre otras cualidades.

De Ternura y Sexo, es una reflexión crítica a la televisión que recurre al sexo - un acto natural de la especie humana, que ya Kamasutra ilustra con imágines, aunque los autores posiblemente nunca las practicaron -, para pervertir los valores sociales, desarticular a las familias y crear crisis morales. Su libro, en más de 600 pp atrapa al lector, porque aborda dramas y alegrías de las familias disfuncionales, en el más estricto sentido de la psiquiatría y de profesionales multidisciplinarios.

Para Elga Reátegui, el mundo es ancho y ajeno, aunque desde su atractivo blog, convoca a personajes del ámbito cultural, con una amplitud inusual, que la convierten en valiosa comunicadora latinoamericana.

La lectura De Ternura y Sexo provoca vigilia, excitación, taquicardia, enrojecimiento e insomnio. Otro ángulo es la visión sobre el rol social de la familia. La crisis del planeta muestra dramáticas facetas de la familia destruida por la ausencia del Estado, creyendo que solo el libre mercado es la panacea para la vida. De este mensaje no se excluyen las grandes empresas de la comunicación y su efecto en la convivencia humana.



La reciente obra de Elga es una reflexión sobre el rol de los Estados y gobernantes a emprender políticas públicas para orientar y aplicar planes nacionales que aseguren la estabilidad de las familias, incidiendo de manera orgánica en las personas adultas, porque el modelo del emprendimiento empresarial en América Latina, especialmente en el mundo rural o del migrante, es aún una utopía que el libre mercado no encuentra respuestas saludables. Es una responsabilidad social del Estado hacer realidad el júbilo de los jubilados.



En su blog, son convocados siempre destacados escritores y artistas, y Elga ya ha sido incorporada, con merecido reconocimiento, al mundo de las letras: https://www.blogger.com/blogger.g?blogID=5821748725125569906#editor/target=post;postID=8449567236607077627

De ternura y sexo es una novela que hay que leerla con cuidado, pues cuenta la historia Mábela, una mujer de treinta tantos años que busca desesperadamente en sus relaciones -sea heterosexuales o lésbicas- algo de ternura, pero teniendo como medio los encuentros sexuales con extraños. No conoce otro medio de obtener una recompensa afectiva más humana que aventurarse a compartir el lecho con alguien, pese a que la mayoría de veces lo único que consigue es poseer y que la posean pero sin obtener ni una pizca de ternura antes, después o durante del acto amatorio.

La novela también es la historia una mujer que tiene que salir adelante recomponiendo su salud mental-emocional y re-aprendiendo a tratar con el sexo opuesto, luego de haber sido abusada sexualmente de niña por su tío, quien pese a que no llegó a consumar la violación, la sometió a largos períodos de tocamientos indebidos.

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Yo milito… en la vida

Isabel Fagúndez (Desde Caracas, Venezuela. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Le apuesto a la militancia de la vida, ésta que te permite ser más tú, más nosotros y más todos. Y es que repetimos incansablemente que somos diversos, diferentes, como frase memorística, aprendida…es tan difícil ser un todo cuando hemos sido parte de la nada.

Voy a militar en las proximidades que la vida me ofrece, los elementos que me convencen tienen que ver con sentimientos, con perseverancia, con lealtad y con lucha constante, formativa, Justa, indeclinable. Con claras posiciones políticas a pesar de los errores y la vida misma. Tiene que ver sabrosamente con el amor por la vida.

Se convierte mi elección en nombres, María L, de Libertad; en mi Zaid B, de Bondad; en mi Lucio de Antares con A de Amor; en José L, de Lucha, en Wilmer L, de Trabajo, Trina M de mujer luchadora, en Alexa M de brillante vuelo. En todos los que olvido no por que quiero. En historias que no podemos contar porque los silencios son la resistencia, en presente que gritamos a viva voz para luchar y seguir luchando, pero es otro decir. Las cercanías de la vida, no permiten dudas.

Por ahora y siempre, estoy en la militancia de tratar de ser… difícil y tormentosa tarea. El costo es alto, porque involucra soledad, más es una soledad tan oportuna, tan completa, tan terca. Es una soledad en compañía, de todo grito respondón ante la injusticia, del verde que nos une sin fronteras, de luchas milenarias, por culturas, tierras y vidas, de sonrisas en los niños nieblahumo, de todas las firmas del mundo contra la opresión, de toda presencia en cuanto acto exista por la libertad, contra el encarcelamiento que genera el poder, de la incansable lucha por el saber libertario, el de Freire, que con sus alas de libertad vuela por Nuestra América , de cada mano campesina que hace sonreír la tierra, de la palabra cuando se parece a quien la dice¡ y es!, de la palabra por lo que puede ser, de la palabra en esperanza, en sentencia, en sueño, en poesía, de las palabras para decir amor, rabia, queja y vida, de los perros callejeros, de los locos, indigentes, exiliados de la vida “normal” y de una nombrada sociedad que los creó y nunca los aceptó.

Estoy en compañía de la mirada de los abuelos, del olor del café y del color de la tierra, de los Ríos de verdad, en compañía de una conversa y la visita con pan, de la música sabrosa y caribeña, de las canciones que dicen, de las historias llenas de magia, estoy- por convicción- en mi compañía, y en este concreto y maravilloso hoy, con la idea de querer ser militante por un mundo mejor.

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Plástica: El surrealismo

El Surrealismo (en francés: surréalisme; sur [sobre, por encima] más réalisme [realismo]) o superrealismo es un movimiento artístico y literario surgido en Francia a partir del dadaísmo, en el primer cuarto del siglo XX en torno a la personalidad del poeta André Breton. Buscaba descubrir una verdad, con escrituras automáticas, sin correcciones racionales, utilizando imágenes para expresar sus emociones, pero que nunca seguían un razonamiento lógico.



Origen del término

Los términos surrealismo y surrealista proceden de Apollinaire, quien los acuñó en 1917. En el programa de mano que escribió para el musical Parade (mayo de 1917) afirma que sus autores han conseguido.

Una alianza entre la pintura y la danza, entre las artes plásticas y las miméticas, que es el heraldo de un arte más amplio aún por venir. (...) Esta nueva alianza (...) ha dado lugar, en Parade a una especie de surrealismo, que considero el punto de partida para toda una serie de manifestaciones del Espíritu Nuevo que se está haciendo sentir hoy y que sin duda atraerá a nuestras mejores mentes. Podemos esperar que provoque cambios profundos en nuestras artes y costumbres a través de la alegría universal, pues es sencillamente natural, después de todo, que éstas lleven el mismo paso que el progreso científico e industrial.

La palabra surrealista aparece en el subtítulo de Las tetas de Tiresias (drama surrealista), en junio de 1917, para referirse a la reproducción creativa de un objeto, que lo transforma y enriquece. Como escribe Apollinaire en el prefacio al drama.

Cuando el hombre quiso imitar la acción de andar, creó la rueda, que no se parece a una pierna. Del mismo modo ha creado, inconscientemente, el surrealismo... Después de todo, el escenario no se parece a la vida que representa más que una rueda a una pierna.

Precedentes

La meta surrealista y sus medios se remontan siglos antes al nacimiento del movimiento. Basta citar a Hieronymus Bosch "el Bosco", considerado el primer artista surrealista, que en los siglos XV y XVI creo obras como "El jardín de las delicias" o "El carro del heno". Pero fue en el siglo XX cuando surgiría el nacimiento de una vanguardia filosófica y artística que retomaría estos elementos y los desarrollaría como nunca antes se había hecho.
Primeros pasos.

La primera fecha histórica del movimiento es 1916, año en que André Breton, precursor, líder y gran pensador del movimiento, descubre las teorías de Sigmund Freud y Alfred Jarry, además de conocer a Jacques Vache y a Guillaume Apollinaire. Durante los siguientes años se da un confuso encuentro con el dadaísmo, movimiento artístico precedido por Tristan Tzara, en el cual se decantan las ideas de ambos movimientos. Estos, uno inclinado hacia la destrucción nihilista (dadá) y el otro a la construcción romántica (surrealismo) se sirvieron como catalizadores entre ellos durante su desarrollo.

En el año 1924 Breton escribe el primer Manifiesto Surrealista y en este incluye lo siguiente:

Indica muy mala fe discutirnos el derecho a emplear la palabra surrealismo, en el sentido particular que nosotros le damos, ya que nadie puede dudar de que esta palabra no tuvo fortuna, antes de que nosotros nos sirviéramos de ella. Voy a definirla de una vez para siempre:

Surrealismo: "sustantivo, masculino. Automatismo psíquico puro, por cuyo medio se intenta expresar, verbalmente, por escrito o de cualquier otro modo, el funcionamiento real del pensamiento. Es un dictado del pensamiento, sin la intervención reguladora de la razón, ajeno a toda preocupación estética o moral."

Filosofía: "El surrealismo se basa en la creencia de una realidad superior de ciertas formas de asociación desdeñadas hasta la aparición del mismo, y en el libre ejercicio del pensamiento. Tiende a destruir definitivamente todos los restantes mecanismos psíquicos, y a sustituirlos por la resolución de los principales problemas de la vida.

Han hecho profesión de fe de Surrealismo Absoluto, los siguientes señores: Aragon, Baron, Boiffard, Breton, Carrive, Crevel, Delteil, Desnos, Eluard, Gerard, Limbour, Malkine, Morise, Naville, Noll, Peret, Picon, Soupault, Vitrac."

Tal fue la definición del término dada por los propios Breton y Soupault en el primer Manifiesto Surrealista fechado en 1924. Surgió por tanto como un movimiento poético, en el que pintura y escultura se conciben como consecuencias plásticas de la poesía.

En El surrealismo y la pintura, de 1928, Breton expone la psicología surrealista: el inconsciente es la región del intelecto donde el ser humano no objetiva la realidad sino que forma un todo con ella. El arte, en esa esfera, no es representación sino comunicación vital directa del individuo con el todo. Esa conexión se expresa de forma privilegiada en las casualidades significativas (azar objetivo), en las que el deseo del individuo y el devenir ajeno a él convergen imprevisiblemente, y en el sueño, donde los elementos más dispares se revelan unidos por relaciones secretas. El surrealismo propone trasladar esas imágenes al mundo del arte por medio de una asociación mental libre, sin la intromisión censora de la conciencia. De ahí que elija como método el automatismo, recogiendo en buena medida el testigo de las prácticas mediúmnicas espiritistas, aunque cambiando radicalmente su interpretación: lo que habla a través del médium no son los espíritus, sino el inconsciente.

Durante unas sesiones febriles de automatismo, Breton y Soupault escriben Los Campos Magnéticos, primera muestra de las posibilidades de la escritura automática, que publican en 1921. Más adelante Breton publica Pez soluble. Dice así el final del séptimo cuento:

"Heme aquí, en los corredores del palacio en que todos están dormidos. ¿Acaso el verde de la tristeza y de la herrumbe no es la canción de las sirenas?"

El surrealismo al servicio de la revolución

A partir de 1925, a raíz del estallido de la guerra de Marruecos, el surrealismo se politiza; se producen entonces los primeros contactos con los comunistas, que culminarían ese mismo año con la adhesión al Partido Comunista por parte de Breton.

Entre 1925 y 1930 aparece un nuevo periódico titulado El Surrealismo al servicio de la Revolución en cuyo primer número Louis Aragón, Buñuel, Dalí, Paul Éluard, Max Ernst, Yves Tanguy y Tristan Tzara, entre otros, se declaran partidarios de Breton. Por su parte Jean Arp y Miró, aunque no compartían la decisión política tomada por Breton, continuaban participando con interés en las exposiciones surrealistas. Poco después se incorporaron Magritte (1930), Masson (1931), Giacometti y Brauner en 1933 y también Matta (que conoce a Breton en 1937 por mediación de Dalí) y Lam; el movimiento se hizo internacional apareciendo grupos surrealistas en los Estados Unidos, Dinamarca, Londres, Checoslovaquia y Japón. Desde este momento, se abrirá una disputa, a menudo agria, entre aquellos surrealistas que conciben el surrealismo como un movimiento puramente artístico, rechazando la supeditación al comunismo, y los que acompañan a Breton en su giro a la izquierda.

En 1929 Breton publica el Segundo Manifiesto Surrealista, en el que condena entre otros intelectuales a los artistas Masson y Francis Picabia. En 1936 expulsa a Salvador Dalí por sus tendencias fascistas y a Paul Eluard. En 1938 Breton firma en México junto con León Trotski y Diego Rivera el Manifiesto por un Arte Revolucionario Independiente.

Técnicas surrealistas

El surrealismo tomó del dadaísmo algunas técnicas de fotografía y cinematografía así como la fabricación de objetos. Extendieron el principio del collage (el "objeto encontrado") al ensamblaje de objetos incongruentes, como en los poemas visibles de Max Ernst. Este último inventó el frottage (dibujos compuestos por el roce de superficies rugosas contra el papel o el lienzo) y lo aplicó en grandes obras como Historia Natural, pintada en París en 1926.

Otra de las nuevas actividades creadas por el surrealismo fue la llamada cadáver exquisito, en la cual varios artistas dibujaban las distintas partes de una figura o de un texto sin ver lo que el anterior había hecho pasándose el papel doblado. Las criaturas resultantes pudieron servir de inspiración a Miró.

En el terreno literario, el surrealismo supuso una gran revolución en el lenguaje y la aportación de nuevas técnicas de composición. Como no asumía tradición cultural alguna, ni desde el punto de vista temático ni formal, prescindió de la métrica y adoptó el tipo de expresión poética denominado como versículo: un verso de extensión indefinida sin rima que se sostiene únicamente por la cohesión interna de su ritmo. Igualmente, como no se asumía la temática consagrada, se fue a buscar en las fuentes de la represión psicológica (sueños, sexualidad) y social, con lo que la lírica se rehumanizó después de que los ismos intelectualizados de las Vanguardias la deshumanizaran, a excepción del Expresionismo. Para ello utilizaron los recursos de la transcripción de sueños, la escritura automática y engendraron procedimientos metafóricos nuevos como la imagen visionaria. El lenguaje se renovó también desde el punto de vista del léxico dando cabida a campos semánticos nuevos y la retórica se enriqueció con nuevos procedimientos expresivos.

La pintura surrealista

Masson adoptó enseguida las técnicas del automatismo, hacia 1923-1924, poco después de conocer a Breton. Hacia 1929 las abandonó para volver a un estilo cubista. Por su parte Dalí utilizaba más la fijación de imágenes tomadas de los sueños, según Breton, «...abusando de ellas y poniendo en peligro la credibilidad del surrealismo...»; inventó lo que él mismo llamó método paranoico-crítico, una mezcla entre la técnica de observación de Leonardo da Vinci por medio de la cual observando una pared se podía ver como surgían formas y técnicas de frottage; fruto de esta técnica son las obras en las que se ven dos imágenes en una sola configuración. Óscar Domínguez inventó la decalcomanía (aplicar gouache negro sobre un papel el cual se coloca encima de otra hoja sobre la que se ejerce una ligera presión, luego se despegan antes de que se sequen). Además de las técnicas ya mencionadas de la decalcomanía y el frottage, los surrealistas desarrollaron otros procedimientos que incluyen igualmente el azar: el raspado, el fumage y la distribución de arena sobre el lienzo encolado.

Miró fue para Breton el más surrealista de todos, por su automatismo psíquico puro. Su surrealismo se desenvuelve entre las primeras obras donde explora sus sueños y fantasías infantiles (El Campo labrado), las obras donde el automatismo es predominante (Nacimiento del mundo) y las obras en que desarrolla su lenguaje de signos y formas biomorfas (Personaje lanzando una piedra). Arp combina las técnicas de automatismo y las oníricas en la misma obra desarrollando una iconografía de formas orgánicas que se ha dado en llamar escultura biomórfica, en la que se trata de representar lo orgánico como principio formativo de la realidad.

René Magritte dotó al surrealismo de una carga conceptual basada en el juego de imágenes ambiguas y su significado denotado a través de palabras poniendo en cuestión la relación entre un objeto pintado y el real. Paul Delvaux carga a sus obras de un espeso erotismo basado en su carácter de extrañamiento en los espacios de Giorgio de Chirico.

El surrealismo penetró la actividad de muchos artistas europeos y americanos en distintas épocas. Pablo Picasso se alió con el movimiento surrealista en 1925; Breton declaraba este acercamiento de Picasso calificándolo de «...surrealista dentro del cubismo...». Se consideran surrealistas las obras del período Dinard (1928-1930), en que Picasso combina lo monstruoso y lo sublime en la composición de figuras medio máquinas medio monstruos de aspecto gigantesco y a veces terrorífico. Esta monumentalidad surrealista de Picasso puede ponerse en paralelo con la de Henry Moore.

Otros movimientos pictóricos nacieron del surrealismo, o lo prefiguran, como por ejemplo el Art brut.

En las artes plásticas

Al principio el surrealismo es un movimiento fundamentalmente literario, y hasta un poco más tarde no producirá grandes resultados en las artes plásticas. Surge un concepto fundamental, el automatismo, basado en una suerte de dictado mágico, procedente del inconsciente, gracias al cual surgían poemas, ensayos, etc., y que más tarde sería recogido por pintores y escultores.

La primera exposición surrealista se celebró en la Galerie Pierre de París en 1925, y en ella, además de Jean Arp, Giorgio de Chirico y Max Ernst, participaron artistas como André Masson, Picasso, Man Ray, Pierre Roy, P. Klee y Joan Miró, que posteriormente se separarían del movimiento o se mantendrían unidos a él adoptando únicamente algunos de sus principios. A ellos se adhirieron Yves Tanguy, René Magritte, Salvador Dalí y Alberto Giacometti.

La rebelión del surrealismo contra la tradición cultural burguesa y el orden moral establecido tuvo su cariz político, y un sector del surrealismo, que no consideraba suficientes los tumultos de sus manifestaciones culturales, se afilió al Partido Comunista Francés. Sin embargo, nacieron violentas discrepancias en el seno del grupo a propósito del debate sobre la relación entre arte y política; se sucedieron manifiestos contradictorios y el movimiento tendió a disgregarse. Es significativo, a este respecto, que la revista «La révolution surréaliste» pase a llamarse, desde 1930, «Le surréalisme au service de la révolution». En los años 1930, el movimiento se extendió más allá de las fronteras francesas. Se celebró en 1938 en París la Exposición Surrealista Internacional.

La segunda guerra mundial paralizó toda actividad en Europa. Ello motivó que Breton, como muchos otros artistas, marchase a los EE. UU.. Allí surgió una asociación de pintores surrealistas alemanes y franceses que se reunió en torno a la revista VVV. Estos surrealistas emigrados a EE.UU. influyeron en el arte estadounidense, en particular en el desarrollo del expresionismo abstracto en los años 1940. Cuando Breton regresó a Europa en 1946 el movimiento estaba ya definitivamente deteriorado.

Entre los artistas plásticos se manifiesta una dualidad en la interpretación del surrealismo: los surrealistas abstractos, que se decantan por la aplicación del automatismo puro, como André Masson o Joan Miró, e inventan universos figurativos propios; y los surrealistas figurativos, interesados por la vía onírica, entre ellos René Magritte, Paul Delvaux, o Salvador Dalí, que se sirven de un realismo minucioso y de medios técnicos tradicionales, pero que se apartan de la pintura tradicional por la inusitada asociación de objetos y las monstruosas deformaciones, así como por la atmósfera onírica y delirante que se desprende de sus obras. Max Ernst es uno de los pocos surrealistas que se mueve entre las dos vías. La obra de Ernst ha influido particularmente en un epígono tardío del surrealismo en Alemania que es Stefan von Reiswitz.

Para ver más pinturas: http://www.justart-e.com/pintoressurrealistas.html

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Ni iglesias ni catedrales

Daniel de Cullá (Desde Burgos. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Las Ciudades que van por delante en las Bellas Artes, hacen de sus iglesias y catedrales Centros Culturales, Centros Lúdicos y Centros para fines sociales.

“¿Solo Dios y sus santos? Esto es mancillar el espíritu con juegos místicos malabares mintiendo, fingiendo hasta cortar el hilo a la Vida”. Gerineldo Fuencisla

Así Minden, en Alemania, una ciudad del estado federal Renania del Norte-Westfalia que se ubica en las cercanías del Weser, a 40 km al norte de Bielefeld, 55 km al oeste de Hanóver y 354 de Berlín, una de las más pobladas de la zona con cerca de 80.000 habitantes, posee un Centro Cultural ubicado en su Iglesia de San Juan.

La ciudad de Minden forma parte de la Comarca de Minden (Mindener Land) y pertenece a la región Ostwestfalen-Lippe. Durante la Guerra de los Siete Años, el ejército anglo-aliado del Príncipe Fernando de Brunswick derrotó al ejército francés del marqués Louis Georges Érasme De Contades el 1 de agosto de 1759 en las cercanías de la ciudad, en la llamada Batalla de Minden. Esta fue una batalla que enfrento a un ejército franco-sajón de 54.000 soldados y 170 cañones y a un ejército anglo- hannoveriano de 42.500 soldados.

Su origen se halla más allá de la Edad Media. Las crónicas de Carlomagno mencionan por primera vez el nombre de la ciudad como "Minda" del río Weser en la Porta Westfalica.

Esta Minden nada tiene que ver con la Minden, de Louisiana, en los Estados Unidos de América, ni con la Minden, de Canadá.

Su Periódico diario es el Mindener Tageblatt.

Peter Küstermann, abajo, el de las dos flautas, nacido en Hagen/Westphalia in 1950, es su alma mater. El es un artista contribuyente desde 1983 como Artista Correo, autor, pintor, galerista, agente de la cultura alternativa, etc. Desde la Iglesia de San Juan, Johannis Church , estrecha los lazos culturales con el Mundo y consolida el principio de una amistad. Con el nombre artístico de Angela & Peter Netmail of Culture Society Wolkenstein produce y enseña los caminos que transforman los pueblos y naciones. Y qué mejor que en una iglesia románica hecha Casa de las Bellas Artes; lo mejor de todas las razones de su ser y su existencia, expandiendo el Verbo y la Cultura a todos los continentes, desde 1988, con encuentros de bella factura individual e internacional, exposiciones, exhibiciones artísticas y musicales.



Peter Küstermann, Dibujo de Daniel de Cullá

La Iglesia convertida en Centro Cultural y de Encuentro de Artistas de todo el Orbe.

En su campanario están instaladas las literas donde pasan su dormida los Artistas, con unas hermosas vistas de la Ciudad y un encanto extraordinario a su alrededor.

“Minden es una Ciudad como de cuento de hadas”. Isabel.

Un ejemplo:



Información Turística



La Iglesia de San Juan fue construida en 1200, secularizada por los Prusianos, y usada como almacén de víveres por el ejército, desde 1981 se convirtió en el Centro Hamburguesa, un centro auditorium de actividades culturales, reuniones y congresos, exposiciones de Arte, Encuentro de Artistas, etcétera; hasta el día de hoy.

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Ecología: Destruyendo la vida y los colores

Mario R. Fernández (Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Entre las tantas especies en peligro en nuestro deteriorado mundo están las mariposas Monarca de Norteamérica, hermosos insectos de alas rojas o amarillas y blanco con líneas y figuras negras como que llevaran una gran parte de la belleza de la naturaleza en sus frágiles alas.



La mariposa Monarca (Danaus plexippus) que también existen en Nueva Zelandia, Australia, India y otros lugares, tiene cuatro etapas en su ciclo de vida: huevo, larva, pupa o crisálida y mariposa adulta, y cada año cuenta con cuatro generaciones. En los meses de febrero y marzo, todavía invierno en Norteamérica, la última generación de hibernación en la Sierra Madre (México) y el sur de California sale en busca de pareja para emigrar al norte a través de las Montañas Rocallosas y de ahí al este de Estados Unidos y Canadá. Los machos llevan una pequeña mancha negra en cada una de las alas traseras, que las hembras no tienen.

Recorren más de 4000 kilómetros, siendo el único insecto que en un clima helado hace esta proeza para solamente reproducirse, y sus crías –la primera generación, viven solo entre dos y seis semanas. La segunda generación nace en mayo y junio, comenzando el verano; la tercera entre julio y agosto y la cuarta entre septiembre y octubre. Esta última pareciera una generación superior ya que no muere en seis semanas sino que vive de seis a ocho meses para completar la misión de emigrar de nuevo al mismo pino abetos de sus antepasados en México y a los árboles eucaliptos en el sur de California –desde donde comenzaran de nuevo su fascinante ciclo de vida y colores.

Cuando se completa la metamorfosis de esta especie la mariposa adulta puede alimentarse del néctar de cualquier flor como las abejas, pero cuando vive la etapa de larva y pupa solo se alimenta de asclepias –o algodoncillo, una especie de maleza que contiene un líquido lechoso vital para el desarrollo de las Monarcas y que también contiene un alcaloides tóxico que ellas acarrean como defensa frente a los predadores que encuentren –alcaloide que no es peligroso para los humanos simplemente porque estas mariposas nunca tocan ni buscan gente.

El zoólogo canadiense Fred Urquhart encantado desde su niñez con las mariposas Monarca se preguntaba, como otros niños se preguntan, ¿a dónde van las mariposas en invierno? Desde 1937 Urquhart estuvo investigando las rutas que las Monarca usan en su viaje migratorio. Contó en esto con su esposa Norah, ambos se dieron por entero a la tarea de identificar miles de mariposas pegándoles una marca en sus alas con la esperanza de reconocerlas en algún lugar lejano. En 1976 Fred fue el primer científico capaz de documentar, con la colaboración en especial de Kenneth C. Burger y Catalina Trail, ambos naturalistas aficionados, y con la ayuda de un gran número de voluntarios, el viaje de las Monarca y encontraron el lugar que estas usan en el invierno. Fue este un descubrimiento de valor logrado luego de muchos años de observación; un hallazgo que despertó ampliamente la curiosidad de muchos otros científicos. Desde 1993 se ha estado midiendo y observando la travesía de estas interesantes mariposas y verificando un constante declive en su número –en particular notorio en los últimos diez años. En el invierno del 2012 se registró una gran baja y se calculó que 60 millones de mariposas volvieron en tiempo tardío a México y un reducido número estuvieron en Canadá. El invierno del 2013, semanas atrás se reportó que el retorno de las Monarca se había reducido un 44 por ciento con respecto al 2012. Se ha formado consenso sobre el riesgo de colapso de su migración y por lo tanto de la especie misma.

Las razones de este posible colapso de las Monarca son variadas: el cambio climático que produce exceso de calor y sequías afecta a los seres vivos que viven de las plantas, la tala de sus árboles favoritos es parte de la desaparición de su medio ambiente de primavera y verano, la apertura de terrenos relevantes para ellas que hoy son poblados, cultivos o carreteras también tienen un efecto negativo. Además el polen del maíz genéticamente modificado (plantado en el centro de Estados Unidos) sopla sobre las plantas de las que se alimentan estas mariposas reemplazándolas. Finalmente, los herbicidas usados en los cultivos del maíz y la soja, tienen tolerancia selectiva y destruyen las plantas de algodoncillos que son vitales para su desarrollo.

Importantes recursos han sido dedicados a la investigación de las Monarca, se han filmado varios documentales sobre su travesía y su imagen ha sido fotografiada por miles. Muchos artistas las han pintado innumerables veces. Hasta los escolares las dibujan diariamente. Sus colores han sido estampados en insignias y banderolas. En Estados Unidos algunos estados como Alabama, Idaho, Illinois, Minnesota y Texas eligieron a la Monarca como el insecto oficial. Otros como Vermont y West Virginia eligieron a la Monarca con la mariposa de su estado. La Monarca cuenta hasta con pequeños refugios artificiales; no faltan las organizaciones voluntarias que nos incitan a plantar algodoncillo para que no les falte su alimento fundamental y otras organizaciones se encargan de pegarles una identificación en sus alas para saber más sobre ellas. Muchos admiran estas mariposas; otros las ven como atracción turística y con el potencial de ganancias económicas –tal es el caso de México, en el estado de Michoacán que organiza cada año el Festival “Cultural” de las Mariposa Monarca como un evento turístico que atrae 150 mil visitantes que las fotografían y consumen.

A pesar de toda la atención que se les da a las Monarca no parecen escaparse de quizás su principal destructor, el propio ser humano que las trata igual que trata a la naturaleza toda y mantiene a pesar de los ejemplos una actitud avasalladora y abusadora. Es la misma actitud que predomina en Canadá con otras especies, como los osos polares, cuyo hábitat continúa en vías de desaparición por el aumento de la temperatura mundial que afecta también al Ártico. Los osos polares nadan cientos de kilómetros en verano en busca de hielos y alimentos; muchos sucumben agobiados en su intento, es una tragedia que impresiona. Otro ejemplo conmovedor de destrucción es lo que está sucediendo a los bosques de la provincia de British Columbia -unos de los más extensos del mundo; sus árboles se vuelven rojos contaminados y devorados por los escarabajos de pino –cuyo número no decrece en el invierno debido al aumento de la temperatura. Cada año la plaga y el daño son más vastos. Roto el balance fundamental que nos ha permitido emerger y sobrevivir como especie. Nadie nos informa, la falsimedia reina en Canadá como en el mundo y estos asuntos fundamentales no son tema más que esporádicamente y se enfocan muy superficialmente también.

La máquina civilizatoria al servicio de las élites históricas y de su séquito de administradores y adulones, ha sido y es devoradora de toda vida, naturaleza y color. Su mundo es blanco y negro, un mundo sin variedad, un mundo de consumo y de ganancias, un mundo irracional, ridículo, pero que se sostiene como la única opción racional posible. Un mundo insatisfecho e insatisfactorio pero que se define como meta de toda satisfacción humana. Algunos muy ricos hasta se dan el lujo de, a través de sus fundaciones, aportar recursos a la protección del medio ambiente que ellos mismos directamente destruyen con sus empresas, y ganan renombre como filántropos o que aplica a individuos también aplica a países, por ejemplo, las instituciones cristianas de caridad en Canadá que apoyan pequeños proyectos en África supuestamente conmovidas por la pobreza son a la vez enemigos acérrimos de todo proyecto liberador que estos pueblos levanten. No faltan los personajes del espectáculo y de la política que usan la inquietud por el deterioro del medio ambiente para parecer más interesantes y hacerse más famosos. Finalmente, hasta los movimientos y partidos políticos ecologistas cuando logran una pequeña cuota de poder rápidamente olvidan sus principios de existencia para integrarse a la máquina civilizatoria irracional. Entonces, los verdaderos luchadores y defensores de la vida y del medio ambiente son pocos, muchos son personas comunes, pobladores de un lugar, viven en la naturaleza y la defienden y por ello son blanco continuo de la falsimedia, no pueden escaparse de sufrir desprestigio y represión.

El conocimiento humano sin duda ha aumentado, se descubren especies, su biología, su hábitat, sus padrones migratorios si los tienen, pero no por ello han de salvarse las especies de la destructora maquina que hemos formado y que concebimos como por encima del mundo natural. La ciencia ha avanzado espectacularmente en los últimos tiempos, en particular en el estudio de las especies y los recursos naturales pero no tiene poder para cambiar nada. Produce reportes y datos que se acumulan en los archivos como que fueran un pasa tiempo humano. Los corruptos, los pro acumulación de riqueza, los antisociales, los destructores de la economía vital para la humanidad, son los que tienen el poder y ellos imponen su agenda destructiva en la mayoría de las sociedades y países. Vemos entonces pasar los ciclos y los años, mientras el deterioro de la naturaleza y de la vida aumenta, pareciera que estuviéramos atados de pies y de manos incapacitados para defender nuestro entorno. Acaso vale la pena preguntarnos ¿de qué nos sirve todo lo construido en la historia de la humanidad, si no sabemos defender la vida?

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En algún lugar…

Laura M. López Murillo (Desde México. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Ficciones arborescentes

“La vida no es la que uno vivió,
sino la que uno recuerda y
cómo la recuerda para contarla”.

Gabriel García Márquez

En algún lugar de la genealogía, el pasado se transforma en una oportunidad para reinventar episodios remotos; en las cuestiones del parentesco, lo único incuestionable es la majestuosidad de las ruinas porque las vivencias no se fosilizan, y por eso, las memorias fluyen a la idealización y la historia se reescribe una y otra vez…

La historia de las naciones se distorsiona hacia el ángulo de la perspectiva oficial, cada régimen reivindica a los héroes desprestigiados y en ese contoneo, los villanos resultan víctimas de las circunstancias y el heroísmo de los próceres se reduce a un afortunado oportunismo. Por una inexorable deducción y según mi leal saber y entender, este fenómeno altera la historia de las familias, al menos la historia de la mía. He comprobado que el transcurso del tiempo idealiza la personalidad de los abuelos y embellece los rasgos de los bisabuelos. La ficcionalización del linaje es un proceso consecutivo y acumulativo que se agudiza por la falta de evidencias tangibles, documentales o fotográficas.

Hace muchos, muchos años, escuché las remembranzas de mi padre; ante el retrato de un abuelo que no conocí, narraba con lujo de detalles las aventuras y desventuras de la parentela, paterna y materna, pero en aquel árbol genealógico permanecían muchas ramas sin identificar porque un romántico misterio envolvía la procedencia de los bisabuelos y el motivo de sus migraciones se perdía entre mil y un calamidades y tragedias. La fuerza de la tradición oral no declinó con el fallecimiento de mi padre porque mis hermanos mayores asumieron con una férrea convicción la intrincada tarea de recuperar y transmitir los avatares de los ancestros. Fue entonces cuando se produjo el primer giro en la historia y de pronto, alguien mencionó a una tatarabuela inglesa que desembarcó en un pueblo de madera, de la nada surgió un pariente lejano y desconocido de origen chino y en aquel insólito mestizaje se extinguió el gen de los ojos azules que algún día tendrán mis bisnietos. Y recientemente descubrieron que el padrastro de mi madre aparentaba ser un albañil para ocultar sus actividades en el bajo mundo como traficante de licor.

La historia fue complicándose por la acumulación de recuerdos, hilvanando pacientemente un sin fin de cabos sueltos, que se confirmaron por alguien que alguna vez conoció al vecino del tío de mi bisabuela paterna. Y ahora, resulta que en una hermosa ciudad colonial existe una avenida con el nombre de un pariente que nunca tuve y hasta ahora me entero de que mi apellido no es auténtico porque lo cambió una noble doncella huyendo de la perversidad de unos desalmados sin abuela y de que en la estancia de una hacienda provinciana conservan el retrato de un valeroso médico militar que nunca se casó con la madre de alguien porque falleció en la famosa epidemia de nostalgia trajeron los franceses.

Le confieso que la versión de la epidemia de nostalgia me convence más que las desventuras de una madre soltera a principios del siglo XX y estoy considerando omitir la siniestra personalidad del padrastro mafioso en la historia familiar que algún día relataré a mis nietos. Y no! … desafortunadamente las evidencias que corroboran las fantasiosas ramificaciones de este árbol se perdieron en el tremendo aguacero que provocó Tlaloc cuando entró a la Ciudad de México. La única certeza es que se incorporarán nuevos personajes que enfrentarán catástrofes inauditas en la lucha existencial porque las vivencias no se fosilizan y en las cuestiones del parentesco, las memorias fluyen a la idealización y la historia se reescribe una y otra vez…

Fuente:
- García Márquez, Gabriel. (2002). Vivir para contarla. Recuperado el 22 de Febrero del 2014, de http://www.moreliain.com/secciones/CULTYTRAD/libros/Gabriel%20Garcia%20Marquez%20-%20Vivir%20para%20contarla.pdf

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Escaleras

Guillermo Henao

Para recrearse la vista…

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Blackberry, WII, IPOD, IPAD MP3, Playstation, USB, etc. Agujeros negros: Del tiempo, el dinero y las calificaciones

Enrique Campang (Desde Guatemala. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)



Los agujeros negros en la astronomía son masas de materia con una fuerza gravitacional tan enorme que no dejan escapar nada, ni la luz, y todo lo que se les acerca queda atrapado: fueron planteados y estudiados por Einstein y Hawking. Tomando esta figura, existen los Agujeros Negros electrónicos que consumen el tiempo, dinero, la atención en clase, los punteos en las calificaciones e inteligencia, destruyen familias, amistades, relaciones.

Son los aparatos de comunicaciones y entretenimiento que usados prudentemente son muy útiles; pero pueden causar adicción; es esa poderosa fuerza que lo devora todo; son las modas de los nuevos productos electrónicos o e-gadgets. Hay obsesión por tenerlos producen “Tecnoestrés” por estar pendiente de ellos las 24 horas, no se duerme, trabaja o estudia bien; se está atento a ellos en todas partes en la cama, las clases o reuniones. Nomofobia: pánico por quedarse sin celular, perderlo, sin saldo, sin carga

El dinero desaparece tratando de mantenerse al día con las últimas novedades que ya están programadas a volverse obsoletas al poco tiempo. Hay angustia por tener lo último, para ser los primeros en tenerlos.

Se olvidan de hacer ejercicio, alimentarse bien, llevar una vida saludable, del contacto con la naturaleza, meditar, ayudar al prójimo, acercarse a Dios. Es la fuerza irresistible que domina a todo lo que se le aproxima, imposible de separarse o apagar. Se puede ofender a cualquiera, menos dejar un mensajito sin contestar.

El mismo sistema estimula el estado niño del cliente, con muchos deseos, poco conocimiento y ausencia de límites. La inmadurez del consumidor es la mina de oro del capitalismo. Las empresas manipulan su deseo de destacar, competir o lucirse, de estar a la moda; se riega entre los círculos sociales como pólvora; es un juguete fuera de control que alimenta el ego.

Para los esquemas educativos, de desarrollo social, y la implementación de los valores se compite en desventaja con cuanta moda electrónica aparece; estos son más emocionantes que los aburridos consejos o las clases. En la familia aparece el tercer padre, el Padre electrónico que pasa más tiempo y ejerce mayor influencia sobre los hijos que los padres reales.

En el mundo pueden estar pasando las cosas más maravillosas, pero la visión y atención se concentra en el punto focal de la pantalla de estos aparatos. Nos hay espacio humano que no esté contaminado, en las misas, clases, reuniones familiares, conciertos, el lecho nupcial, inodoro o en la regadera bien protegidos por una bolsa plástica.

Si bien el ya difunto Steve Jobs, llevó la tecnología al acceso de todos, también deja un legado ambiguo del consumismo de la electrónica, de la basura electrónica, que aunque sea sofisticada no deja de ser basura; y hace crecer los vertederos con aparatos que rápidamente pasan de moda. Su afán agresivo de producir le hace perder la dimensión humana de la comunicación.

En unos casos facilita el intercambio de ideas y provocan revueltas políticas como en Túnez y Egipto, Kiev, se obtienen datos inmediatamente, se hacen amigos, unos buenos, otros dudosos; unos alumnos lo usan para reforzar los contenidos en clase, o para pasar las respuestas durante los exámenes.

Lo que resulta difícil es establecer cuando se cae en usos incorrectos, fomente el embrutecimiento o sea peligroso. No son pocas las riñas entre novios, accidentes de tráfico o laborales que dejan muertos, se deben a ellos. Se convierte en un factor de irritación social, un molesto acompañante que interrumpe a cada rato, fomenta la descortesía.

El pasado colapso del sistema BlackBerry en todo el mundo pone de nuevo el riesgo de una Babel Electrónica que dependen cada vez mas de estos aparatos; estudiantes, empresarios o instituciones se hacen vulnerables al caos, si los sistemas fallan..

Unos bajan sensiblemente su rendimiento académico; interrumpen, distraen, molestan, entran y salen de la clase para responder; y dejan sus estudios como un queso suizo lleno de agujeros en sus calificaciones.

Se olvidan de hacer las cosas bien.

Por un lado desarrollan habilidades excepcionales en manejar los tecleados o pantallas, pero son torpes en las cuestiones elementales de la vida como pensar, prestarle atención a la persona que tiene enfrente.

Al final de cuentas recuerde que el órgano más sensible e importante que tenemos es el cerebro, no dejemos que sea desperdiciado; guarde la distancia de estos Agujeros Negros electrónicos, sepa desconectarse de ellos antes que quede atrapado, sin dinero, sin ganar las clases, pensamientos propios, tiempo, sano juicio o amigos.…

“Papi ya tengo mi Ipad Smartphone, Bluetooth, Google glasses, Tablet, Laptop, USB, Ipod, para estudiar, ¿y tú que usabas?…hijo mío: la cabeza” Boletín Digital. URL



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Yo soy

Gustavo E. Etkin (Desde Bahía de San Salvador, Brasil. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Yo soy mi historia
lo que recuerdo
y no recuerdo
pero en algún lado está.

Yo soy aquella vez
lo que quise ser
saber
comer
el recuerdo de la que cogí
y la que quise coger.

Lo que escribí
lo que canté
bajo la ducha
lo que escuché
aquella lucha
esos odios
aquellos amores
el recuerdo de esas flores.

Soy mi recuerdo
y deseo
de lo que quise
y lo que veo
y ahora quiero.

Yo soy
el que ahora está
solamente con ella
mi única estrella.

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Cine clásico: “Los inundados”, de Fernando Birri (Argentina, 1962)

Dirección: Fernando Birri
Guión: Fernando Birri y Jorge A. Ferrando según el cuento homónimo de Mateo Booz
País: Argentina
Duración: 87 minutos
Año: 1962
Sinopsis: Narra la historia de una familia de pocos recursos, habitantes del sur de la provincia de Santa Fe, que se ve forzada a mudarse a un vagón abandonado del ferrocarril hasta que bajen las aguas del río Salado.

Comentario:
Filme que cobra asombrosa vigencia con los sucesos recientes en nuestra provincia- y filmada en los mismos sitios-. Una joyita inscripta en el "film-manifiesto" realista, popular y rebosante de pintorescos personajes (los lugareños que dan la denominación a la película), otra prueba que en más de 40 años no hemos adelantado mucho. La gente de este lado del mundo se sigue inundando, y a veces sin necesidad de "tsunamis", con cuatro gotas locas alcanza y sobra...! Una película tan memorable como vigente, como solo Birri podía realizar.



Fuente: http://www.rebeldemule.org/foro/cine/tema2511.html

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¿Quién dijo que la mal llamada “música clásica” es sólo para las salas de concierto?

Argenpress Cultural



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