miércoles, 25 de junio de 2014

Un Mundial de grandes sorpresas, vibrante, y con muchos goles

Jorge Zavaleta Balarezo (Desde Lima, Perú. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)



Hasta el momento en que se escribe esta nota (poco antes de que comience el segundo partido de Argentina, enfrentando a Irán, y luego el match entre Alemania y Ghana), puede decirse con soltura y libertad, y también con mucha satisfacción, que este Mundial Brasil 2014 no solo es la Copa global de las sorpresas sino de los mitos del fútbol que van cayendo. Así, las gestas épicas de Costa Rica, que ha derrotado nada menos que a Uruguay e Inglaterra, ambos campeones mundiales, con energía, táctica, frescura y entusiasmo; como la de Chile, que eliminó a España, el campeón vigente (antes goleado inclementemente por Holanda en un partido sensacional, 5-1), demuestran que el fútbol está cambiando de una manera notable, de una manera que enardece y satisface a los públicos que, inquietos, siguen las transmisiones por TV en los cinco continentes como a las mismas barras, que, tan coloridas, a cada cual una más que otra, y siempre incorporando chicas muy bellas, como si aparte se jugara un torneo de los atributos femeninos, aplauden cada acierto de su selección nacional.

¿Qué está pasando realmente? Ahora el Facebook es una buena herramienta para medir las reacciones. Un contacto por allí sugiere que es la caída de los grandes imperios (Inglaterra, España) que hasta el siglo XIX dominaron un mundo que solo poco más de un siglo después asistió a una conexión globalizada, que hizo del tránsito comercial de bienes y mercancías una moneda de uso corriente, de la cual hasta las clases medias podían sentirse beneficiadas. Claro, pero siempre queda esa gran deuda social con los más necesitados, con los más pobres, con los habitantes de las favelas en el propio Brasil, un país con muchos recursos, considerado casi una potencia mundial y que pese a la frecuencia de sus ahora gobernantes izquierdistas aún no logra reducir esa gran brecha que todavía margina a una buena parte de la población.

El país donde esta misma semana se produjo el “Maracanazo” chileno (2-0 frente a España), es uno donde impera el racismo pese a que siempre se ha creído que hay un respeto por la población de ascendencia africana. Paulo Lins, autor de “Ciudad de Dios”, el libro que dio lugar a la exitosa película del mismo nombre, dirigida por Fernando Meirelles, hoy afincado en Hollywood, ha reflexionado en un largo artículo en El País sobre la necesidad de mostrar ese Brasil de verdad, donde se mantiene la injusticia y la miseria. A propósito, cabe referir otra película, como “Tropa de élite”, que ha tenido una segunda parte, la cual muestra el peligroso ingreso de fuerzas armadas especiales a las favelas en busca de capturar narcotraficantes y delincuentes.

La situación de Brasil, más allá de los indicadores económicos y del lugar preeminente que ocupa en América Latina, está aún muy lejos de reflejar una sociedad justa y equilibrada, como lo testimonian sus intelectuales más progresistas. Aun así la fiesta del fútbol posterga esos debates hasta después del 13 de junio, día de la final del Mundial. ¿Qué equipos se enfrentarán ese día? Sería un sueño realizado ver de nuevo, en el partido decisivo, a Brasil y Alemania, pese a que el “Scratch” aún no se ha mostrado a plenitud. En su debut ante Croacia, recibió la ayuda del árbitro en un penal inexistente, y México le jugó de igual a igual, con hasta cuatro atajadas memorables del “Memo” Ochoa. Brasil tendría que golear a Camerún y tal vez enfrente a Holanda o a Chile en octavos de final. La impronta goleadora y ganadora de la Naranja Mecánica la vuelve, nuevamente, una de las favoritas, después de haber jugado y perdido las finales del 74, 78, y la última de hace cuatro años. ¿Ha llegado la hora de que, comandados por Van Persie y Robben los holandeses levanten por fin la Copa Fifa?

Argentina tuvo un frío lucimiento ante Bosnia, un 2-1 al que Messi, aquel crack que todos esperan que por fin brille en este campeonato, aportó un tanto tras una genialidad, en verdad la única que logró hacer durante los 90 minutos del juego. El resto del partido se la pasó corriendo o sin motivación. Como Messi, se espera que Neymar también brille, en tanto es quien lidera a Brasil, a ese grupo de jugadores a los que la “torcida” les exige ahora más que nunca.

A Colombia también le ha ido muy bien, ha ganado sus dos primeros partidos y pasó a octavos de final, aunque sus rivales no fueron tan poderosos. En ese “grupo de la muerte” en el que Inglaterra ya está eliminada, el match Uruguay-Italia será decisivo. Mientras Luis Suárez fue quien cercenó todas las esperanzas inglesas con dos golazos, Italia estuvo desconocida ante Costa Rica y ni Pirlo ni Balotelli pudieron repetir su actuación ante Inglaterra.

Francia también se asoma, de la mano de Benzema, estrella del Real Madrid. Nuevos aires corren en esta selección, campeona el 98 en suelo propio y eliminada en primera ronda en Sudáfrica. Las dos goleadas que ha protagonizado la garantizan como un equipo que, sin temor y siempre ambicioso, puede avanzar mucho más.

Cuando ustedes lean este artículo, amigos lectores, Argentina probablemente haya ganado a Irán y Alemania a Ghana. Los germanos golearon 4-0 a un Portugal que nunca tuvo una referencia en su “star” Cristiano Ronaldo. Thomas Muller anotó tres tantos en ese partido. Ojalá el entrenador de Alemania permita jugar un poco al gran Miroslav Klose para que este pueda igualar o incluso superar a Ronaldo como goleador absoluto de las Copas del Mundo. Alemania, como de costumbre, es un equipo sólido, avasallador, que avanza sin que nada ni nadie lo pueda detener. La división “panzer” es artillería pura y sus jugadores saben jugar un fútbol de alta calidad y precisión.

En una semana más, tras el final de la tercera fecha, comenzarán los octavos de final, ronda compuesta por partidos de eliminación directa, por lo que intuimos que varios duelos se definirán en suplementario o incluso en la lotería de los penales. ¿Y ustedes, amigos lectores, a quién le van? ¿Creen en las posibilidades de Brasil? ¿Creen que la manera como están jugando hasta ahora México, Chile, Costa Rica y Colombia, llevará al menos a dos de ellos más allá de octavos?

El Mundial de las sorpresas, sí. De muchos goles y partidos muy disputados, también en la primera ronda para romper esa mala costumbre de esos aburridos empates a cero que caracterizaban a muchos juegos en anteriores ediciones. Ha sido el Mundial de las protestas, igualmente. Cuando termine la Copa, tal vez hastiados de un mes entero de fútbol, gambetas, goles y celebraciones, volveremos a nuestro mundo incómodo y real. Habrá que reactivar la fantasía futbolera en Rusia 2018. Mientras tanto, estamos disfrutando. Vivamos y compartamos la fiesta del Deporte Rey.

Haga click aquí para recibir gratis Argenpress en su correo electrónico.

Poemas

Guillermo Henao (Desde Medellín, Colombia. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)



Descargar presentación completa desde aquí (formato pps)

Haga click aquí para recibir gratis Argenpress en su correo electrónico.

Boda triste

Reinaldo Spitaletta (Desde Buenos Aires, Argentina. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)



El largo tapete rojo iba hasta la puerta de entrada. La casa, de dos plantas, estaba adornada por ramos floridos y cintas blancas. Eran las cuatro de la tarde y ya el Deportivo Independiente Medellín, que acababa de cumplir cien años, perdía dos a uno en Barranquilla. Tenía que ganar para clasificar a la ronda semifinal. Olía a rosas y a perfume ceremonial. El hombre, de chaqueta beige, pantalón negro y camisa palo de rosa y sin corbata, tenía los audífonos puestos. Afuera, había gente esperando a los novios. Los antejardines del barrio florecían y parecían sonreírle a la calle sobre la que caía una luz malva. Era domingo.

Los novios aparecieron: ella, de blanco inmaculado; él, de negro. Cuando pisaron la alfombra, sonó la Marcha Nupcial de Wagner. El hombre, adelante, en el fondo de la casa, sentado junto a los padres de la novia y a la madre del novio, seguía con su audífono, ido, como fuera de sí. Arrugaba el ceño, se estremecía, y parecía estar muy lejos de los aplausos de los invitados, de los pasos calculados de la pareja, como en un mundo irreal que estaba en otra ciudad. El ministro oficiante, de pie, debajo de un palio, observaba el desplazamiento lento de los enamorados. De pronto, el hombre se enteró de la llegada de los comprometidos; el novio era su hijo. Se desconectó con discreción los audífonos y los introdujo en el bolsillo superior del saco. La pareja se instaló debajo de la jupá (así la denominó después el ministro para explicar su significado, al que el hombre no prestó atención). Una niña, de cuatro años, venía delante de los contrayentes. El hombre, cuando la vio, abrió con desmesura los ojos, la miró con novedad y vio su vestidito blanco y en las manos un pequeño cofre con las argollas. “Qué niña hermosa”, pensó el hombre y luego paseó la vista por los asientos debajo del dosel, los ramos de rosas rojas encarnadas, la cara del oficiante con una sonrisa que se prolongaba por el resto de su cuerpo. También vio las siete velas encendidas en un candelabro (la menorá, advirtió luego el ministro), y un cuadro con una fotografía de Jerusalén. “¿Cómo irá el partido?”, se preguntó con una voz interior que parecía angustiada, porque el hombre se rascó la cabeza y sus manos temblaron con levedad. Había, además de una mesa con mantel blanco, en la que reposaba un libro, otro candelabro de tres brazos con velas blancas prendidas. El hombre las miró y las llamitas se movieron.

Cuando el ministro puso sobre la cabeza del novio un tocado redondo, tejido, tal vez de lana, al que después aquel llamó la kipá, que según el sacerdote de vestido impecable simboliza los límites humanos y para dar a entender que por encima del hombre está Dios, o algo así profirió, el hombre se metió con un movimiento automático la mano al bolsillo de la chaqueta, pero la sacó con rapidez. Hacía rato, o tal vez no tanto, que la marcha nupcial había dejado de sonar. Atrás, había invitados, con trajes nuevos, corbatas, tacones altos, zapatos negros, sentados a las mesas, expectantes (de esto se dio cuenta porque por unos instantes miró atrás, como si se tratara de un mecanismo de defensa). “¿Cómo irá el DIM?”, volvió a preguntarse, mientras la ceremonia avanzaba, con lecturas bíblicas, postura de argollas, explicaciones de símbolos. De pronto, al novio se le desprendió el gorrito, que cayó al piso, ante la mirada atónita del ministro. El novio, con agilidad, lo recogió y lo puso de nuevo en su sitio, sobre la coronilla. El cabello le brillaba. La novia - según creyó el hombre- se sonrió con un rictus burlesco.

Como si se tratara de un descubrimiento, el hombre vio a un tipo de unos treinta años, de tenis y pantalón negros y camiseta gris, que saltaba de un lado a otro, se agachaba, se estiraba, parecía un contorsionista, y sus ojos detallaron la cámara fotográfica, escuchó sus clic insistente, un reflector subió de intensidad lumínica, y entonces el hombre se tocó el bolsillo, junto a su corazón, lo sintió acelerado y se dijo para sí: “¿Será que empató el DIM?”. También vio a la mamá del novio, que se había parado con una cámara e intentaba imitar, sin lograr ni siquiera una lejana aproximación, al fotógrafo profesional.

El hombre, que ya estaba sudando, pese a que el ambiente del salón era fresco, recordó cuando, apretujado con su hijo y miles de hinchas más en la tribuna oriental estaba presenciando a su equipo que empataba con el Huila dos a dos, la igualdad le bastaba para la apoteosis, y de súbito, para susto de todos, un jugador contrario avanzó por la punta derecha, metió un centro que cabeceó un delantero casi en el punto penal. Bobadilla, que era el arquero del DIM, voló casi de palo a palo y desvió el balón al córner. Faltaban pocos minutos para terminar el partido. El estadio Atanasio Girardot, repleto, enrojecido, coreaba unánimemente “¡Campeón Medallo, campeón!”; el hombre sintió el ondear frenético de las banderas, miró la pista atlética colmada de serpentinas blancas, y los abrazos colectivos, los tambores, trompetas y cánticos de la Norte, y su mirada de ojos contentos casi al borde de las lágrimas observaron cuando el árbitro señalaba la mitad del terreno. El estadio quería derrumbarse por la brincadera de casi cincuenta mil aficionados y de repente el cielo de la ciudad se pobló de bengalas y globos y estrellas rojas y azules. Era la quinta estrella que se multiplicaba hasta el infinito en el firmamento de Medellín.

Volvió de su ensoñación y vio a la pareja que se besaba, y escuchó la ovación colectiva de los invitados. La niña de las argollas estaba sentada en un taburete, y sus piernas colgaban con un movimiento rítmico. El ministro sonreía y cerraba el libro religioso. Bajo la jupá ya estaban los padres de la recién casada, abrazándola mientras sonaba una música alegre que el hombre no identificó. Sacó los audífonos y con prontitud se puso un auricular en la oreja izquierda. Una rosa roja cayó a sus pies. El fotógrafo seguía disparando.

El hijo, de corbata plateada, en medio del bullicio, se acercó a su padre, se abrazaron y sus mejillas se juntaron.

- ¡Perdimos, hijo, perdimos! ¡Qué centenario más triste!- , dijo el hombre. Y como en un trágico tango, ninguno de los dos, las lágrimas, embozadas y asomadas, pudo contener.

Haga click aquí para recibir gratis Argenpress en su correo electrónico.

Comentario de un lector: Argenpress cultural es, acaso, ¿la más excelsa revista de tal, en habla española?; tal vez no, por sólo dos razones

Guillermo Guzmán (Desde Barcelona, Venezuela. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)



Yo suelo preguntarme -acá en mi brutalidad y-, cada día, preferiblemente antes de que El Sol me gane la partida, adonde pongo un ladrillo, y, sobra espacio.

Mas, a saber si lo pego bien o mal; la validez de un concepto tiene que ver con la realidad social, lo que para algunos es válido no lo es para otros, así que yo apelo con frecuencia más a la duda que a la certeza de las cosas.

En cualquier caso, la verdad, posiblemente va a estar siempre más allá del concepto que la define puesto que una palabra usada fuera de su contexto podría carecer de valor y, de común es cuasi normal que tutilimundi ande esgaritao -valga desgaritar-; pero, a mi modo de ver, la citada revista es lo mejorcito, en su ramo, en mil leguas a mi rededor, salvo por dos cositas.

La función del conocimiento es superar la ignorancia, yo no puedo ofrecer ni nadie aceptará mi reflexión acerca de la Argenpress Cultural como algo absoluto pero sin lugar a dudas las personas vivimos entre límites, los que de una u otra manera determinan el conocimiento de nuestra realidad. No siempre pero con aceptable frecuencia leo la Argenpress Cultural y lo primero que hago es un paneo visual que me permite apreciar imágenes distintas, éstas siempre cabales respecto al texto que ilustran.

Admiro ese tino de saber ilustrar tan apropiadamente cada determinado texto porque eso facilita la comprensión de la lectura.

Ah, si no fuera porque a veces ha habido un texto de mi autoría, y por añadidura, que en el prolegómeno de la revista aparece de derecha a izquierda la imagen de un piazo´e libro -el tercero-, yo afirmaría que la Argenpress cultural es la más excelsa revista de tal, en habla castellana.

Felicito en todo caso a sus editores porque parecen ser buenos muchachos pero, que nunca los toque el veneno de la vanidad.

Si ésta merodeare, por caso, estarían condenados a rezar mil quinientos “Padre Nuestro” e Íd “Yo pecador me confieso a Dios” pero en latín y en arameo antiguo, respectivamente.

Haga click aquí para recibir gratis Argenpress en su correo electrónico.

Eliana frente al espejo

Nechi Dorado (Desde Buenos Aires, Argentina. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)



Abrió la ventana de su cuarto, una capa blanca esparcida sobre el verde del césped confirmaba lo que sintió al salir de la cama tibia para comenzar el día. El jardín helado demostraba que el frío no era una sensación sino una cruda realidad. Preparó su desayuno mirando un sol todavía débil, los junquillos en flor parecían estacas, las camelias clandestinizando, con su blancura, el color de la escarcha sobre sus pétalos, asomaban tímidamente y de a dos como vanguardia de una explosión de pétalos que anunciaba el período de floración.

Hacía días que Eliana se sentía como un papel al viento, le parecía girarenredada en una telaraña de brisa caprichosa, autoritaria, despótica, que le impedía sentirse libre, dueña de sus propias decisiones equivocadas o no, pero suyas. Hacía días, también, que no sabía si era ella o eran otros los que habitaban su cuerpo menudo del que la masa muscular fuera exiliándose lentamente cuando las hojas del calendario se desprendían sumisas sobre el escritorio de madera oscura.

Afuera de la casa comenzaba a despertar la calle; en el interior, la cafetera cumplía obediente su tarea. Eliana tendió la mesa y se paró frente al espejo para poner orden a la rebeldía de sus cabellos lacios que en las noches, mientras ella dormía, daban rienda suelta a sus antojos despatarrándose sobre su cabeza. De pronto se sintió invadida por una oleada de sorpresa que hizo lugar también para la aparición de un cierto temor. ¡No podía creer qué cosa estaba viendo allí donde esperó encontrarse ella, como siempre!

El espejo no le devolvió su rostro, solo reflejaba un papel escrito que bailoteaba desplazándose por la habitación. La hoja amarillenta se movía dentro del perímetro que delimitaba la frontera entre la realidad y una fantasía no visibilizada hasta ese momento. Algo, como una brisa extraña, hacía girar la cuartilla como si estuviera buscando una posición determinada donde detener su anárquico desplazamiento. De pronto se ubicó hacia la parte izquierda del marco donde aparecieron imágenes de un pasado lejano y otro que no lo era tanto.

Emergieron, del otro lado del cristal, rostros queridos y otros intimidantes lo que le produjo un escozor que la alejó por un momento del lugar, pero era tal la curiosidad despierta que la empujó hacia adelante dando su nariz contra el vidrio como si quisiera analizar cada cosa que iba apareciendo.

Lo primero que vio fue a una niña muy rubia jugando entre signos de interrogación cuyas puntas pinchaban sus deditos pequeños.

¿Será que los interrogantes no tienen respuesta para la niña? Pensó Eliana sin dejar de observar con la mis extrañeza, lo que parecía pertenecer a un mundo extraño del que no formaba parte o al menos eso creía.

A unos centímetros de la niña una mujer muy bella, joven, hacía señas dulcemente a la pequeña. La niña que sostenía uno de los signos preguntaba por su padre al que no veía desde hacía muchos días. Al fondo de la habitación una anciana con cabellos canos que parecían ríos de plata, abrió sus brazos queriendo acurrucar a la criatura que corrió a refugiarse allí. Eliana sonrió con tristeza como si intuyera quién era esa niña, aunque no podía apartar la sombra de la sorpresa que la embargaba ante semejante visión y el temor frente a lo desconocido.

El papel dentro del espejo volvió a desplazarse, esa vez lo hizo hacia la derecha dejando estática a la imagen anterior. Ella seguía sin encontrarse, como si el cristal se resistiera a reproducirla. Como si alguna situación extraña estuviera devorando su presente.

Fijó la vista tratando de descubrir qué apariencia se asomaba desde la luneta enmarcada entre varillas de bronce lustrado y fue cuando divisó tres picos montañosos de roca sólida erguidos sobre un hermoso prado. Flores de colores brillantes bordeaban la serranía como empuntillando las laderas de las montañas. Una luz tenue iluminaba los picos descendiendo de las redondeces de una luna ausente y de un sol también invisible.

Otra luna, mucho más cercana aportaba su resplandor envolviendo las elevaciones y acariciando la pradera. Creyó ver su rostro difuso en ese planeta estático pero la visión no demoró nada en esfumarse.

Dos capullos celestes descansaban sobre la hierba entre las flores, al pie de los montículos y a lo lejos dos arco iris parecían custodiar su sueño plácido resaltando la belleza de la alegoría. Atrás de la imagen un grupo de mariposas blancas entonaba una canción de cuna que a Eliana le recordaba algo pero no pudo saber qué.

Eliana estiró su mano como queriendo introducirla para acariciar el paisaje, quería ser parte viva de esa visión, tomar entre sus manos los capullos que seguían descansando como si estuvieran protegidos dentro de un sueño de amor.

Fijó su mirada en el centro del espejo esperando que el papel se detuviera allí, sin embargo seguía sin encontrar su rostro, su cuerpo, su mirada. Algo que le permitiera sentirse viva, humana, quería recuperar a la mujer que fuera y que últimamente parecía estar escapando de su propia realidad.

No logró verse, las imágenes anteriores se fueron borrando despacito. El papel se acercó lentamente al marco hasta quedar en un primer plano absoluto. Solo, completamente vacío, sin signos gráficos enlazados formando algún extraño mensaje no legible, pero mensaje al fin.

Afuera la helada se iba derritiendo, adentro de la casa, en la base del espejo, una arrugada hoja de papel escrito que parecía haber andado mucho por los vericuetos del tiempo, se acurrucó entre los pies de la mujer que lo pisó sin querer, dejándolo aplastado sobre el mármol.

Eliana lo recogió, pasó sus dedos sobre la superficie ajada llevándola hacia su pecho, como la abuela de la niña dentro de la escena impactante ya dormida. Las lágrimas brotaron de los ojos de la mujer, de sus ojos cansados cayeron lágrimas que parecían perlas de nácar y ausencias.

Ilustración gentileza de Beatriz Palmieri: “Mujer frente al espejo”

Haga click aquí para recibir gratis Argenpress en su correo electrónico.

De Euskadi a Perú: Aita y el proyecto republicano

Jorge Zavaleta Alegre (Desde Lima, Perú. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)



No es lo mismo ser ciudadano que súbdito. La legitimidad de la democracia tiene sus raíces en los sueños de los republicanos. La monarquía es un sistema fuera del tiempo, de la historia, y del pensamiento y acción de niños y adultos.

De allí la trascendencia de un referéndum sobre la monarquía, que se pronuncie sobre la planificada y maquillada abdicación del Rey Juan Carlos.

A muchos latinoamericanos, no les falta razón cuando al transpolar esa misma figura, es decir que las colonias que descubrió Colón retornen a la era de virreyes, cargando aberraciones aún no olvidadas e inconductas de familias corruptas, como la de los Borbones que disfrazan su continuidad en un frágil poder.

Las voces contra la monarquía son múltiples, llegan de lejanas latitudes. El documental Aita (palabra vasca que significa Padre), de José María Salcedo La Torre, constituye un aporte al debate.

La pelota vasca

Chema Salcedo, que salió de Bilbao camino a Perú con su familia a los cinco años, en 1951, vuelve en 2014 para presentar Aita, un documental que reconstruye la imagen de su padre con el trasfondo de dos mundos (Euskadi y América Latina) y una época de nuestra historia, tan actual como apoyar la constitución de la República.

El programa de Chema Salcedo, en España, incluye presentaciones - el 17 y 18 de junio, en el Museo Vasco de Bilbao, Museo Artium de Vittoria y en el salón Donostia/ San Sebastián y conferencias en algunas universidades, siguiendo las huellas de su padre, gudari vasco, a quien describe en su último film documental: Aita.

Chema, apreciado en Latinoamérica por sus aportes en la comunicación, como redactor, reportero, corresponsal en el extranjero, columnista, editor, profesor universitario, ensayista, director de televisión y cine.

Cuando Chema fue director del diario Marka, en los primeros años de la década del ochenta, este proyecto periodístico promovió la Izquierda Unida, llevando al Parlamento a sus mejores cuadros y como candidato a la Presidencia de la República, a Alfonso Barrantes, entonces alcalde de Lima, pero el inminente acceso a la Casa de Gobierno con la victoria en primera vuelta, se truncó entre triquiñuelas e inmadurez de dirigencias nativas, a espaldas de los militantes.

Como cineasta Chema Salcedo ha sido guionista y actor. En la realización cinematográfica ha dirigido tres largometrajes. El último es “Aita”, dedicado a su padre y a todos los gudaris vascos.

La historia de Aita

José Salcedo Molinuevo, nacido en Trapagarán Bizkaia en 1916, emigró a Lima con su familia en 1951. Dos años antes de morir, en diciembre de 2012, entrega a su hijo José María -Chema- un escrito con sus memorias en el frente vasco durante la Guerra Civil (en 1937), en la cual combatió como gudari (soldado vasco) en las filas del Batallón MAI Irrintzi, del Partido Nacional Vasco - PNV, batallón de máquinas de acompañamiento de Infantería, incluyendo morteros.

Asimismo, José Salcedo, su hijo Chema, y la enfermera de José, miran un documental del cineasta Julio Medem - La Pelota Vasca- en el que Chema cree ver a su padre, cargando un mortero.

Después de muerto su padre, Chema recorrerá los lugares que su progenitor menciona en un escrito en bella caligrafía y descubrirá más de una huella de su vida de gudari en la Guerra Civil.

El film ofrece reflexiones e imágenes del presente, fotografías y películas de época. Incluye un personaje de ficción que representa al gudari José Salcedo al momento de la Guerra, con su respectivo vestuario, que dialoga con su futuro hijo Chema, a la manera de un sueño del productor.

“Aita - explica Salcedo - es un documental más que descriptivo, es subjetivo, cuyo autor busca las huellas de su padre y trata de confirmar si todo lo que le contó en su infancia era verdad. Es crónica de viaje, viaje físico y viaje al interior de la memoria, con cámara que viaja con él, encontrando escenarios y testimonios de otros hijos y nietos de gudaris”.

El filme muestra a Chema caminando por el monte Acondia en las alturas de Eibar. Se acerca a una suerte de cueva y a la entrada de ella aparece el gudari José Salcedo (veinte años de edad) que le intercepta y le pregunta qué hace ahí. Estamos en abril-mayo de 1937, en medio de un sueño de Chema.

¿Eres tú padre?

José Salcedo, su enfermera Herlinda Ludeña y su hijo Chema miran en la computadora de Chema un fragmento del film “La Pelota Vasca” en el que Chema creer ver a su padre. Estamos en junio de 2010, José Salcedo tiene 94 años.

En Zorrotza, Bilbao, Chema y su equipo de trabajo visitan el lugar en el que nació, Callejón de Tránsito número 7. La casa ya no existe, ha sido derruida. El lugar es ahora ocupado por un grupo de familias gitanas. Unos gitanos se acercan y uno de ellos cree reconocer a Chema. El ve una enorme piedra y cuenta que, antes de irse al Perú, la rodeaba con su triciclo mientras sus padres daban vivas a Fausto Coppi el célebre ciclista italiano de inicios de los años cincuenta”.

Mi prima Itziar y nuevas revelaciones

En Begoña, un almuerzo familiar con Itziar Cabezas, prima hermana de Chema, su hijo y su nuera y amigos. Itziar recuerda a su tío, el que se fue al Perú, a su madre y a sus otros tíos. Hay además bromas, canciones y se ve a Chema lavando platos con el hijo y la nuera de su prima Itziar.

Chema y su equipo visitan la Fundación Sabino Arana y sus archivos de Guerra. Con gran sorpresa y emoción Chema ve la firma de su padre en una nómina del Batallón MAI Irrintzi de 1937.

La ikurriña. Herlinda narra lo que tuvo que hacer el día de la muerte de José Salcedo. Chema se había olvidado de conseguir una ikurriña para colocar en el féretro, tal como su padre había pedido. Herlinda tuvo que mandarla hacer en un mercado de Lima. Vemos a Herlinda, en tiempo actual, reproduciendo todo lo que tuvo que hacer el uno de diciembre de 2012, yendo a la misma tienda donde compró la tela y al mismo puesto de reparación de maletas donde se hizo la ikurriña. Vemos cómo se va confeccionando la ikurriña, la bandera Vasca.

En el monte Acondia, alturas de Eibar, Chema, su colaborador Aitor Bilbao y dos amigos eibarreses, expertos en Guerra Civil, recorren los lugares, senderos y restos de trincheras en los que presumiblemente estuvo José Salcedo y le explican a Chema por dónde está caminando y qué ocurrió allí durante la Guerra.

Llueve primero, graniza y nieva después. Llegan a una especie de cueva que es en realidad un refugio, con el joven gudari. Aitor y Chema ingresan al oscuro refugio, Chema se emociona y comenta que ahora está oliendo la misma humedad y la misma tierra que su padre olió en 1937.

Malditos aviones

Vemos escena documental de bombardeo aéreo durante Guerra Civil vemos y oímos texto de José Salcedo sobre esos bombardeos y sobre el bombardeo de Gernika. Vemos a Chema caminando por la calles de Gernika, en tiempo actual.

Chema comenta que su padre siempre le contaba que un día, para guarecerse de la aviación enemiga, se enganchó el pantalón en una alambrada. Ven también una caja de munición de mortero y Chema comenta que su padre tenía una hendidura en un dedo producto de una caja de munición que le cayó encima y le produjo una herida mal curada.

El joven gudari le dice que sí estuvo cerca de la muerte y que sí sabía que la guerra estaba perdida, pero que eso no importaba. Vemos y escuchamos una parte del texto de José Salcedo que se refiere al tema.

Chema visita a José Moreno, antiguo gudari del Ejército de Euskadi, en Portugalete. Moreno le cuenta su experiencia, le muestra documentos y fotografías. Caminan luego por Portugalete y, con un niño txistulari, el hijo de Aitor Bilbao, se dan la mano mientras el txistu interpreta el Agur Jaunak.

Desde las Guerras carlistas, pasando por el bombardeo de Guernica hasta la presentación del Plan Ibarretxe.

En esta obra de la Pelota Vasca, el autor de Haita, encuentra más argumentos e imágenes de la participación heroica de la juventud, una imagen de José María, un adolescente conduciendo un vehículo de los milicianos, en una zona donde los aviones del neofranquismo no dejaban de bombardear.

El hijo José María, en la casa paterna, detiene la proyección y llama a su padre, don Pepe, quien se acerca a la pantalla y corrobora que esa imagen corresponde al progenitor. Corroborada la identificación, anotaciones en ejemplar caligrafía, fechas, nombre de lugares, montañas y de sus compañeros de las jornadas, lo conduce a José María a otras fuentes como la filmoteca de Bilbao y otras instituciones. Pues en el documental Haita, es personificado por un joven actor, se filma el territorio tomado, espacio donde se sembró la tenacidad republicana y que se suma al sueño de las nuevas generaciones.

La prensa española, empezando por la tv vasca ha brindado apoyo a la producción de Aita, además organizaciones culturales que mantienen vasos comunicantes con Latinoamérica y que insisten, hoy más que nunca, democratizar las administraciones públicas para reemplazar con la alegría, la opacidad de la globalización del mercado y alentar ideales que crecen en el corazón, como ocurrió en las montañas, en los años sesenta y que han conquistado el poder en este nuevo siglo en Uruguay, Brasil, Nicaragua, Venezuela, Cuba y recientemente en El Salvador.

Como sostiene Gorka Landaburu, desde Cambio y la TV Vasca, la abdicación del rey Juan Carlos, ha sido una jugada maestra orquestada desde la Casa Real y que ha contado con el aval del PP y el PSOE…en toda España persiste el retorno de la república, se ha palpado que el sentimiento republicano adormecido, hasta ahora, vuelve a recobrar adeptos y sobre todo en núcleos de gente joven que ni vivió la transición ni votó la Constitución. Y en muchos países de nuestro entorno como Francia y Alemania sus Constituciones se han ido amoldando a las nuevas circunstancias. Aita cierra un círculo para comprender por qué queremos la República.

Chema nuevamente de retorna a su barrio limeño de la infancia y recuerda a los tres niños compañeros de juego en Miraflores, dos de ellos amigos ayacuchanos, amistad que era cuestionada por una vecina. José María, recuerda a su madre con una frase eterna: “Debí escribirle menos y abrazarla más”.

-----

Aita: 60 minutos, se realiza entre Lima, Bilbao, Eibar, Lekeitio, Ondárroa, Trapagarán. Música original compuesta y dirigida por Abraham Padilla Benavides. Producción Viceversa Lima - España.

Haga click aquí para recibir gratis Argenpress en su correo electrónico.

Libros libres: “El discurso de la servidumbre voluntaria”, de Etienne de la Boétie

ARGENPRESS CULTURAL



Te recomendamos esta lectura.

Descargar libro desde aquí (formato pdf)

Haga click aquí para recibir gratis Argenpress en su correo electrónico.

Poema

Hernán Fernando Tenorio (Desde Buenos Aires, Argentina. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)



Crucial despierto y un…
se sabe
en el silencio hay
formas revueltas
espejos

Son sospechas
que en injurias convertidas
lamentan y se nutren

que rotos y fracturados
no reflejan
sólo envisten para desocultar el sentido desnudo
en la esfera cristalina como una crisálida enjoyada
se despierta en medio del insomnio
y sin querer se escapa de este mundo
y transita otro desentendido de casi todo,

embrutecido y liviano

Haga click aquí para recibir gratis Argenpress en su correo electrónico.

Cuba crea cuatro vacunas contra el cáncer: una lección a las farmacéuticas que no será noticia

José Manzaneda (CUBAINFORMACIÓN)



Que Cuba haya desarrollado ya cuatro vacunas contra diferentes tipos de cáncer es sin duda una noticia importante para la Humanidad, si tenemos en cuenta que, según la Organización Mundial de la Salud, cada año mueren en el mundo, por esta enfermedad, cerca de 8 millones de personas.

Sin embargo, los grandes medios internacionales la han ignorado casi por completo.

En 2012 Cuba patentaba la primera vacuna terapéutica contra el cáncer de pulmón avanzado a nivel mundial, la CIMAVAX-EGF. Y en enero de 2013 se anunciaba la segunda, la llamada Racotumomab. Ensayos clínicos en 86 países demuestran que estas vacunas, aunque no curan la enfermedad, consiguen la reducción de los tumores y permiten una etapa estable de la enfermedad, aumentando esperanza y calidad de vida.

El Centro de Inmunología Molecular de La Habana, perteneciente al Estado cubano, es el creador de todas estas vacunas. Ya en 1985 desarrolló la vacuna de la meningitis B, única en el mundo, y más tarde otras, como las que combaten la hepatitis B o el dengue. Además, investiga desde hace años para desarrollar una vacuna contra el VIH-SIDA. Otro centro estatal cubano, los laboratorios LABIOFAM, desarrolla medicamentos homeopáticos también contra el cáncer: es el caso del VIDATOX, elaborado a partir del veneno del alacrán azul.

Cuba exporta estos fármacos a 26 países, y participa en empresas mixtas en China, Canadá y España. Todo esto rompe completamente un estereotipo muy extendido, reforzado por el silencio mediático acerca de los avances de Cuba y otros países del Sur: que la investigación médico-farmacéutica de vanguardia se produce solo en los países llamados “desarrollados”.

Indudablemente, el Estado cubano obtiene un rendimiento económico de la venta internacional de estos productos farmacéuticos. Sin embargo, su filosofía de investigación y comercialización está en las antípodas de la práctica empresarial de la gran industria farmacéutica.

El Premio Nobel de Medicina Richard J. Roberts denunciaba recientemente que las farmacéuticas orientan sus investigaciones no a la cura de las enfermedades, sino al desarrollo de fármacos para dolencias crónicas, mucho más rentables económicamente. Y señalaba que las enfermedades propias de los países más pobres –por su baja rentabilidad- sencillamente no se investigan. Por ello, el 90% del presupuesto para investigación está destinado a las enfermedades del 10% de la población mundial.

La industria pública médico-farmacéutica de Cuba, aun siendo una de las principales fuentes de divisas para el país, se rige por principios radicalmente opuestos.

En primer lugar, sus investigaciones van dirigidas, en buena parte, a desarrollar vacunas que evitan enfermedades y, en consecuencia, aminoran el gasto en medicamentos de la población. En un artículo en la prestigiosa revista Science, los investigadores de Universidad de Stanford (California) Paul Drain y Michele Barry aseguraban que Cuba obtiene mejores indicadores de salud que EEUU gastando hasta veinte veces menos. La razón: la ausencia –en el modelo cubano- de presiones y estímulos comerciales por parte de las farmacéuticas, y una exitosa estrategia de educación de la población en prevención de salud.

Además, las terapias naturales y tradicionales –como la medicina herbolaria, la acupuntura, la hipnosis y muchas otras-, prácticas poco rentables para los fabricantes de medicamentos, están integradas desde hace años en el sistema de salud pública gratuita de la Isla.

Por otro lado, en Cuba los fármacos son distribuidos, en primer lugar, en la red hospitalaria pública nacional, de forma gratuita o altamente subsidiada -precisamente- gracias a los ingresos en moneda fuerte por sus exportaciones.

La industria farmacéutica cubana, además, apenas destina presupuesto al gasto publicitario que, en el caso de las multinacionales, es superior incluso al invertido en la propia investigación.

Por último, Cuba impulsa la producción de fármacos genéricos que pone a disposición de otros países pobres y de la Organización Mundial de la Salud, a un precio muy inferior al de la gran industria mundial.

Pero estos acuerdos, ajenos a las reglas del mercado, generan fuertes presiones desde la industria farmacéutica. Recientemente, el Gobierno de Ecuador anunciaba la compra a Cuba de un número importante de medicamentos, en “reciprocidad” por la becas a estudiantes ecuatorianos en la Isla y por el apoyo de especialistas cubanos en el programa “Manuela Espejo” para personas discapacitadas. Las protestas de la Asociación de Laboratorios Farmacéuticos Ecuatorianos se convirtieron de inmediato en campaña mediática, difundiendo el mensaje de la supuesta mala calidad de los fármacos cubanos.

Por otro lado, numerosos analistas ven detrás del golpe de estado de Honduras, en 2009, a la gran industria farmacéutica internacional, ya que el gobierno del depuesto Manuel Zelaya, en el marco del acuerdo ALBA, pretendía sustituir la importación de medicamentos de las multinacionales por los genéricos cubanos.

El bloqueo de EEUU a Cuba impone importantes obstáculos para la comercialización internacional de los productos farmacéuticos cubanos, pero también perjudica directamente a la ciudadanía de EEUU. Por ejemplo, las 80.000 personas diabéticas que sufren en este país, cada año, la amputación de los dedos de sus pies, no pueden acceder a la vacuna cubana Heperprot P, que precisamente las evita.

El Premio Nobel de Química Peter Agre afirmaba recientemente que “Cuba es un magnífico ejemplo de cómo se pueden integrar el conocimiento y la investigación científica”. Irina Bokova, directora general de la UNESCO, decía sentirse “muy impresionada” con los logros científicos de Cuba y mostraba la voluntad de esta organización de Naciones Unidas en promoverlos en el resto del mundo. La pregunta es inevitable: ¿contará con la colaboración imprescindible de los grandes medios internacionales para difundirlos?

Haga click aquí para recibir gratis Argenpress en su correo electrónico.

Música: Desde el África, la música y la danza senegalesas

ARGENPRESS CULTURAL



Tanto la música como la danza son una parte vital de la vida en Senegal, África. El más destacado entres sus bailes es el Sabar.

En Senegal se escucha música donde quiera que se esté, en los mercados, en los vehículos que pasan, en la playa, en los restaurantes. Se puede sentir las vibraciones en el suelo y el zumbido de los tambores en el aire por todas partes. La música es muy importante en la vida cotidiana de los senegaleses.

La base de toda la música de Senegal es tradicional, y su música tradicional puede ser la base de mucha de la música del mundo occidental.

Una de las formas esta música tradicional se basa en un sistema de percusión polirrítmica, y el gran protagonista es el tambor. Dicho tambor tiene una sola cara, con las tiras de cuero fijadas en la base. Normalmente se toca con una mano y la otra se utiliza para modular el tono apretando la carcasa.

Existe una gran cantidad de música tradicional que sigue sonando en la vida cotidiana en este pequeño país africano. Otro ejemplo es el Yela, que data de la época del antiguo imperio, anterior a la colonización de Senegal. Los reyes senegaleses lo utilizaban para llamar a la población para que acudiera a los eventos importantes. El Yela es la música de las mujeres, ya que imita el sonido que hacían al golpear el grano. El Yela fue escuchado por Jimmy Cliff durante su visita a Dakar, la ciudad capital, y tiene fama de ser la principal influencia para el desarrollo del reggae en el Caribe.

Muchos son los pretextos para organizar una fiesta de baile: después de la victoria en una competición de lucha senegalesa, al terminar la temporada de cosecha, o un bautizo. Este tipo de fiestas significan una magnífica oportunidad para los solteros, amigos y amantes para reunirse y bailar.

Senegal ha sido poblado por varios grupos étnicos en toda su historia. La danza y música se documentaron por parte de los europeos conquistadores por primera vez en el siglo XVII, que es la fecha que consta en los primeros registros escritos que describen los tambores acompañando la danza recreativa en la lucha libre y actividades bélicas. Los golpes de tambor se pueden escuchar a kilómetros y se utilizaban también para la comunicación entre las tribus.

Escuchemos aquí algunos ejemplos tantos de Sabar (los dos primeros) como de Yela (los dos últimos):











Haga click aquí para recibir gratis Argenpress en su correo electrónico.

Arquitectura: Gran Palacio del Kremlin en Moscú, Rusia




Descargar presentación completa desde aquí (formato pps)



Haga click aquí para recibir gratis Argenpress en su correo electrónico.

Abril

Cacique Sitón (Desde Chile. Colaboración para ARGENPRESS CULTURAL)



Abril camina
los días del otoño
Los árboles visten
su desnudez temprana.
Los viajeros del tiempo
emprenden la partida.
Arriba
El viento silba
sinfonías inconclusas.
Arriba
las nubes se deslizan
se confunden, se dispersan.
Abajo
las hojas en remolino
inician su danza sin retorno.
Abajo
los pasos crujen
sobre una alfombra desvaída.
La tarde declina.
La noche augura idilios.
Arriba, la luna aborta
una tímida mirada
hacia, Abajo …

(del libro: Verso Amor)

Haga click aquí para recibir gratis Argenpress en su correo electrónico.

La Gruta de Neptuno, en Cerdeña, Italia



La Gruta de Neptuno es una formación geológica situada a cerca de 24 km de Alghero, en la vertiente noroeste del promontorio del Cabo Caccia, en la región noroeste de la isla italiana de Cerdeña.

Descargar presentación completa desde aquí (formato pps)

Haga click aquí para recibir gratis Argenpress en su correo electrónico.

Mangana, manganilla y almajaneque

Daniel de Cullá (Desde Burgos, España. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Movía Carpo la mano que se articula en la muñeca, agarrando con los dedos las piezas de que cuelgan las cuerdas que se aseguran en las cárcolas en los telares de terciopelo. Estaban tejiendo una bandera republicana para sacar y ondear a los cuatro vientos los días en que están cerrados los tribunales y suspendidos los negocios de justicia.



Hablaban de que el rey enajenaba, pasaba o entregaba al hijo príncipe el dominio del reino con enálage, figura retórica que consiste en mudar las partes de la oración o sus accidentes, como cuando se pone un tiempo del verbo por otro.

La España casposa decía amores o requiebros a padre e hijo, enalbardando y rebozando lo que se ha de asar o freír, enarmonando, empinando el estandarte cual fetiche portado por enaciados, súbditos de los reyes cristianos unidos estrechamente por vínculos de amistad. Que el nuevo rey sería proclamado cual emplenta, pedazo de tapia que se hace de una vez, según el tamaño del tapial con que se fabrica.

Al contemplar la Geografía desde el cabo de Creux al Finisterre, los buques han calado demasiado de popa en sus costas. Los pollos o cría de las abejas meditan y estudian mucho el asunto. Las aves se han echados obre los huevos para calentarlos y criar los pollos. El pueblo ha venido a pobre, llenándose de porretas los sembrados. En las charcas del cáñamo o lino se han sepultado los expedientes del proceso constitucional para no seguir su curso. Después de habar pasado el ave, detrás della, se han empuchado o puesto las madejas en lejía.

Estamos en la empuñadura o principio de un discurso o cuento. Los cabos están colocados al extremo superior de las velas del barco, mientras en cada faja de rizos, los puños o ángulos de ellas sujetan los primeros tojinos de la verga. Emulo y Emuntorio, rivales y encontrados, están uno frente a otro, sentados en sendos retretes, para evacuar fuera de ellos los humores superfluos. El uno es de Carratraca, villa en la provincia de Málaga; el otro, de Carrascalejo, localidad en la provincia de Badajoz.

-Aquí estamos como en Carraca, cierta embarcación antigua de carga, dice Emuntorio; replicando Emulo:

-Sí, o en carquesa, horno para templar los cristales y otras cosas.

Desde las orejas al rabo, se escucha una canción bastante conocida. Era esa que habla de que “la culpa no la tiene el pueblo sino los Asnos”,

-Pero ¿has visto la que se ha montado, Emulo? Estamos en abducción, silogismo en que la proposición mayor es evidente y la menor probable.

-Abdicar, Emuntorio, es renunciar al mando, honor o dignidad que se posee o que se cree poseer.

Ahora, callan, pues ha entrado un caballero que se ve únicamente limitado a la boca de orinar quien, reflexionando en alta voz y diciendo “que más vale algo que nada” (se llama Abascando, libre de maleficio), como quien apoya o defiende un naipe en el juego de la malilla, les dice:

--Me encantaría que aquí, como en todos los reinos del Orbe, la legitimidad de la realeza no sea esperar a la muerte o abdicación. Nada de eso. Que por ventura fuera como en la antigua Grecia que, para alcanzar corona y cetro, el hijo maniataba al padre y, dándole a beber una cierta mezcolanza con la que emborrachar al pobre viejo, iba , le cogía y le capaba; que es la manera de heredar hasta en el cielo, como refieren los clásicos griegos.

En honor de los dos, Abascando, desentrañándose, rebuznó delante de ellos.

-¡Y no han sido pocos! replicaron los dos a la vez.

Abascando, salió cantando:

“Mangana, manganilla y almajaneque”.

Haga click aquí para recibir gratis Argenpress en su correo electrónico.

¿Qué es la Filosofía?

Clase de la Profesora Pepi Patrón (Perú)



Haga click aquí para recibir gratis Argenpress en su correo electrónico.

La palabra también anota goles

Daniela Saidman (Desde Venezuela. Colaboración para ARGENPRESS CULTURAL)



En estos días de fiebre futbolera los televisores se cuelan en las aulas y en las oficinas, en los bares de buena y mala muerte, y en las esquinas todos comentan un gol, una expulsión o un penal.

En estos días el mundo se detiene o por lo menos baja su intensidad, como si todos contuvieran la respiración esperando ver una pelota que aproximándose, entra en el arco y es capaz de despertar las voces y los llantos.

Los televisores se cuelan en las aulas y en las oficinas, en los bares de buena y mala muerte, y en las esquinas todos comentan un gol, una expulsión o un penal.

El fútbol como un fenómeno social fue un legado del siglo XIX. Nació de la inmigración de los campos a las urbes, emergió de la crisis divina y, al fin de cuentas, de la alienación del nuevo proletariado. Ese siglo propuso el marxismo como respuesta a la explotación, a través de la socialización de los medios de producción y la hegemonía de la clase obrera. Mientras que el fútbol dio como respuesta un balón, once jugadores y una bandera. Tal vez por eso, extraña que escritores e intelectuales sientan tal pasión por este deporte.

Pero ante la aparente contradicción entre ideología y fútbol, Osvaldo Bayer escribió en Fútbol Argentino, publicado en 1990, a propósito de la efervescencia que despertaba en la Argentina de principios del siglo XX ese deporte, que “los viejos luchadores -ante el entusiasmo de sus propios adherentes ideológicos frente al nuevo juego- resolvieron cambiar de actitud y llegar a una nueva conciencia: practicar el fútbol, sí, porque es un juego comunitario donde se ejercita la comunicación y el esfuerzo común; pero no el fútbol como espectáculo, que fanatiza irracionalmente a las masas”.

La infancia de la palabra

Resulta que este juego que mueve fanáticos en todo el mundo no sólo ha marcado a un importante número de escritores como Miguel Delibes, que fue comentarista en sus inicios, a Benet o Vila-Matas, sino que además ha sido musa de muchos otros. En esa lista se inscriben los latinoamericanos Osvaldo Soriano, Roberto Fontanarrosa, Mario Benedetti y Eduardo Galeano, entre otros.

El llamado boom de la literatura latinoamericana también se acercó al mundo del fútbol, y lo interesante es que lo hizo no sólo desde la escritura sino también desde las tribunas. Cuentan por ejemplo que tras un partido entre dos equipos, suponemos que de Colombia -no hay razón para que sean de otro lado- Gabriel García Márquez declaró que no creía haber “perdido nada con este irrevocable ingreso que hoy hago públicamente a la santa hermandad de los hinchas. Lo único que deseo, ahora, es convertir a alguien”. En aquellos años de la literatura comprometida latinoamericana, además de los que ya nombramos, también habían declarado su pasión a la pelota (de fútbol) Juan Carlos Onetti, Jorge Amado, Augusto Roa Bastos, Ernesto Sábato, Rubem Fonseca, Julio Ramón Rivadaneyro y Alfredo Bryce Echenique.

Literatura futbolera

Lo que desde hace un par de décadas ha dado en llamarse literatura futbolística surgió como es natural, de los medios de comunicación impresos. En España, y sin pretender ser exhaustivos, dos de sus exponentes fueron Julián Marías y Manuel Vázquez Montalbán. En Italia, las crónicas de Gianni Brera fueron punto de referencia. En Uruguay fue Eduardo Galeano el más ilustrativo escritor del fútbol literario, al que por cierto no le faltó nunca ni una pizca ni un guiño de ojos a sus humanas pasiones.

A esta altura del siglo, las páginas deportivas tienen en su haber brillantes cronistas, y conocidos escritores que como invitados, se asoman a la fiebre futbolística que se reinaugura con el Mundial que está en disputa. Y es que como afirma el periodista Enric González “el fútbol no sólo posee una cultura propia: es cultura”.

Leer fútbol

Si tiene interés en leer algunos libros dedicados y/o inspirados en esta “pasión de multitudes”, como le llaman al fútbol los expertos narradores deportivos, le recomendamos: Memorias del Míster Peregrino Fernández y otros relatos, de Osvaldo Soriano (Mondadori); Dios es redondo, de Juan Villoro (Anagrama); Salvajes y sentimentales, de Javier Marías (Debolsillo); Fútbol. Una religión en busca de un Dios, de Manuel Vázquez Montalbán (Debate); El fútbol a sol y sombra, de Eduardo Galeano (Siglo XXI); Cuentos de fútbol, una selección de narraciones compiladas por Jorge Valdano (Alfaguara); Historias del Calcio. Una crónica de Italia a través del fútbol, de Enric González (RBA), entre otros.

A sol y sombra

“El fútbol profesional practica la dictadura. Los jugadores no pueden decir ni pío en el despótico señorío de los dueños de la pelota, que desde su castillo de la FIFA reinan y roban. El poder absoluto se justifica por la costumbre así es porque así debe ser, y así debe ser porque así es”, reconoce el uruguayo Eduardo Galeano en un artículo publicado en 2002. Y es que como escribe en su libro El Fútbol a sol y sombra “la historia del fútbol es un triste viaje del placer al deber. A medida que el deporte se ha hecho industria, ha ido desterrando la belleza que nace de la alegría de jugar porque sí”. Y comenta el uruguayo, un poco más adelante, que pese a todo y a todos, “por suerte todavía aparece en las canchas, aunque sea muy de vez en cuando, algún descarado carasucia que sale del libreto y comete el disparate de gambetear a todo el equipo rival, y al juez, y al público de las tribunas, por el puro goce del cuerpo que se lanza a la prohibida aventura de la libertad”.

¿Tendrá algo de esa rebeldía deportiva, que a fin de cuentas es rebeldía humana, el Mundial de Fútbol Sudáfrica 2010? Veremos...

El fútbol

“En este mundo del fin de siglo, el fútbol profesional condena lo que es inútil, y es inútil lo que no es rentable. A nadie da de ganar esa locura que hace que el hombre sea niño por un rato, jugando como juega el niño con el globo y como juega el gato con el ovillo de lana: bailarín que danza con una pelota leve como el globo que se va al aire y el ovillo que rueda, jugando sin saber que juega, sin motivo y sin reloj y sin juez”.

Eduardo Galeano, “El fútbol a sol y sombra”

Haga click aquí para recibir gratis Argenpress en su correo electrónico.

Lo que existe

Gustavo E. Etkin (Desde Bahía de San Salvador, Brasil. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)



Tengo sueño
porque estoy triste.

O estoy triste
porque tengo sueño.

Estoy alegre
porque estoy
despierto..

O estoy despierto
porque estoy
alegre.

Pero alegre o triste
el tiempo pasa
y todo existe
y también insiste
eso en esa taza
en esta casa
y cada tanto
en alguna guerra
en el planeta Tierra.

Lo que existe
está siempre en un lugar
en el campo
en el mar
en la montaña
en el ojo
como lagaña
en el espacio
como planeta
o en un cuerpo
como teta.

Haga click aquí para recibir gratis Argenpress en su correo electrónico.

Mi vida por un día

Alicia Susana Gómez (Desde Buenos Aires, Argentina. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)



Para que brote en letras
tu primer balbuceo:
Yo te ofrezco mi vida por un día.
Si en los libros encuentras las verdades
que marcaron tu historia,
y quedaron pendientes
o son las que deseaste
plasmar, con tu palabra:
Yo te ofrezco mi vida por un día.
Cuando tus letras digan
lo oculto, que molesta
y emerja de la tierra
de tu conciencia
lo que nunca pudiste
descifrar de tus sueños:
Yo te ofrezco mi vida por un día.
Si logras descubrir
que no hay papel que alcanza
y las horas que escribes
ya no tienen relojes.
Que un viaje en colectivo
es un periplo a un texto
y en el banco de al lado
está aquel personaje
del próximo capítulo
de tu esbozo primero:
Yo te ofrezco mi vida por un día.
Si encuentras en “el otro”
lo eternamente nuestro:
¡Te ofrezco todo el tiempo
que me queda de vida!

Haga click aquí para recibir gratis Argenpress en su correo electrónico.

Música: Desde Corrientes, Argentina, chamamé por Antonio Tarragó Ros

Un puro canto correntino, por un clásico del chamamé.



Haga click aquí para recibir gratis Argenpress en su correo electrónico.