lunes, 11 de agosto de 2014

Los guerreros de terracota del emperador Qin Shi Huang en China

ARGENPRESS CULTURAL



En China, frente a la tumba del emperador Qin Shi Huang, se encuentra un sitio arqueológico único en el mundo: cerca de 8.000 guerreros de terracota fueron enterrados allí. Creados aproximadamente entre el año 221 al 207 AC, se pretendía que los guerreros protegieran el emperador cuando este muriera, en su otra vida. Se calcula que más de 700.000 esclavos fueron obligados a trabajar en la tumba del emperador comenzando cuando él ascendió al trono a la edad de 13 años; la construcción se habría prolongado durante aproximadamente 36 años.

Es una fabulosa expresión de creatividad que vale la pena conocer.

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Palestina…

Nechi Dorado



El niño tiene un sol que no calienta,
en el bolsillo.
Tiene hambre de un beso
en su mejilla resecada por el humo.
Y siente miedo, vierte lágrimas que corren
desbocadas.
El niño busca respuestas que no llegan
tiene un hoy
empachado de estampidas
y un mañana casi, casi, predecible,
probablemente ensordecido para siempre
tan sombrío como su ayer
inicuo. Más bien digamos directamente
descarnado.
¿Huye o espera esquivando los días y las horas
en la maraña de ausencias que lo agobian?

Si acaso algún creador de pacotilla
se arrepiente, se conmueve, lo
“perdona” por andar en esa tierra
“sin permiso”; con los años
el niño verá el reciclado
de su historia.
Y encontrará a otro niño
que también tendrá un sol que no calienta
en el bolsillo.

Ilustración Beatriz Palmieri: Niño con sol

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Leonor Villagra: Volviendo a mis orígenes

Jorge Zavaleta Alegre (Desde Lima, Perú. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

No hay sociedad humana, arcaica o moderna que no tenga cultura, pero cada cultura es singular. Así, siempre hay la cultura en las culturas, pero la cultura no existe sino a través de las culturas.



Esta visión de la humanidad, que se intensifica con el comercio global de las mercancías y el afán individual o colectivo de encontrar o reencontrar su identidad, nos lo recuerda el filósofo francés Edgar Morin, en su trabajo sobre Los Siete saberes necesarios para la educación del futuro, tan apreciado en América Latina, cuando se estudia su teoría del Pensamiento Complejo.

Precisamente, Leonor Villagra, al anunciar su retorno a su país, Perú, con su rica creación plástica, para ser expuesta en Agosto y Setiembre en el Museo Pedro de Osma, en limeño distrito de Barranco, se reafirma el concepto de Morin, de que “la cultura está constituida por el conjunto de los saberes, saber hacer, reglas, normas, interdicciones, estrategias, creencias, ideas, valores, mitos que se transmite de generación en generación. Se reproduce en cada individuo, controla la existencia de la sociedad y mantiene la complejidad sicológica y social”

A principios de los 80, recuerda Leonor Villagra, salió de la adolescencia y de sus estudios universitarios de Economía y Arte, con algunas obras pictóricas, grabados y murales, impulsada por la dualidad cultural hispano-indígena: “decidí ver "el otro lado de la luna", así llegué hasta una de las fuentes que nutren nuestro mestizaje "la Vieja Europa".

Se estableció en Bélgica, donde el término para designar algo fabuloso mítico es "ce n’est pas le Perou!" (Esto no es el Perú), frase acuñada desde el imperio de Carlos V. Continuó estudios y encontró similitudes de la dualidad cultural y lingüística de su país natal - mestizaje Hispano-Quechua- y aprendió en la cuna de Peter Paul Rubens sus dos idiomas: el francés y el holandés.



En Bruselas fue muy bien acogida por Roger Somville y Frans Minnaert, directores de las academias de arte, donde continuó su pasión por la Pintura. Integra varios grupos de artistas plásticos como el grupo de grabadores "Pelicaen", el grupo femenino UFACSI. Ha expuesto en Bélgica, Francia, Suecia, Alemania, Italia y Estados Unidos, Gran Ducado de Luxemburgo, en la Bienal de Arte contemporáneo de Florencia y en el Parlamento Europeo.

Fruto de sus viajes y conocimiento de muchos artistas e intelectuales se ha impregnado del cartesianismo en el trabajo, de su clima frío y en los largos inviernos pinta y pinta hasta encontrar un lenguaje universal, para comunicarse.

Ella que venía del Perú, desde una búsqueda intelectual con raíces indigenistas en la forma y color, al vivir lejos de su país de origen, su pintura se transformó.

Incursionó en el grabado, lenguaje que es bien descifrado en ese país de bruma invernal, donde sus colores Latinoamericanos son sentidos como súper expresivos: “Aprendí que los largos inviernos "te meten para adentro" y te obligan a reflexionar y tomar distancia.



Ahora regresa por dos meses al manantial donde se nutre su obra: “el Perú, vuelvo al januy jutuy, al ojo de agua donde se refleja mi obra, al "jalsuri' donde bebí mi inspiración. “En esta anunciada muestra trato de juntar en un pequeño caleidoscopio un resumen de mi devenir en un largo espacio de tiempo”, remarca Leonor Villagra.

La obra de esta artista latinoamericana, protagonista de la intensa migración que caracteriza al presente siglo, piensa que la educación del futuro deberá ser una enseñanza primera y universal centrada en la condición humana.

Al mismo tiempo que reconoce la diversidad cultural inherente a todo cuanto es humano, contextualiza sus conocimientos para ser pertinente. Al igual que los promotores y defensores de una educación multidisciplinaria, identificada con las raíces de su aldea, su plástica es inseparable de un «¿dónde estamos?» «¿De dónde venimos?» «¿a dónde vamos?».

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Descubrimiento

Paula Duncan (Desde Buenos Aires, Argentina. Colaboración para ARGENPRESS CULTURAL)



Siempre tuvo fascinación por los espejos; y aparentemente esto era recíproco, ella no tenía más que fijar el lugar donde quería uno y ahí aparecía brillante y lustroso decidido a cumplir sus deseos más locos y luego desaparecer; buscaba mundos diferentes detrás o dentro de ellos y los encontraba, quería curvas atemporales uniendo planos diversos y paseando entre uno y otro las hallaba.

Ella habitaba en un universo tangencial, donde solo era posible vivir si se aceptaba un tanto la locura, la propia y la ajena; esto no siempre era posible, la mayoría de las personas le temía a la locura de ser diferente, ella se arreglaba bastante bien mostrando todo lo normal que le era posible ser, entre gente incoherentemente insana con ínfulas de normalidad.

Un día por salir rápido de uno de ellos tropezó y cayó en el pasillo de su casa, resultado: una lesión en su tobillo que la mantuvo varios días en cama, solo con la compañía del televisor y todos sabemos que en el mismo cuarto no pueden convivir un espejo mágico y algo con tan poca imaginación como una TV; resultado no pudo escaparse y por días estuvo encarcelada en su cuarto normal, con visitas normales hablando cotideanidades y muriendo de aburrimiento.

Un atardecer solitario, acostada al revés inspeccionó su cuarto desde una perspectiva diferente y ahí descubrió una puerta en la pared del fondo disimulada por estar pintada del mismo color y medio oculta por el cortinado que casi cubría la pared de la cabecera; _¿cómo no la vi antes? se asombró.

Como pudo llegó en un pie hasta ella y trató de abrirla, le fue imposible, se resistió a sus embates y agotada dejo la tarea para el día siguiente.

Tuvo una noche algo inquieta soñó muchísimo con sus espejos , puertas ocultas; con espejos en las puertas, con mundos encerrados en puertas disimuladas, y con mundos descubiertos a través de un espejo.

A la mañana siguiente, recibió una extraña visita, un caballero algo raro vestido de manera extravagante al cual había cruzado una o dos veces en el barrio y le pareció un tierno personaje; le ofreció té y mientras lo tomaban en pequeñas tazas doradas, él le pregunto si había descubierto la puerta; ella asintió asombrada, el saco de sus bolsillos una pequeña llave de plata con rubíes y se la dio, no sin antes hacerle prometer, que solo la usaría en caso de extrema necesidad, cuando el mundo real normalmente agobiante, la estuviera asfixiando, esa puerta en realidad era un espejo que el antiguo dueño cerró porque su hija no soporto la rigidez normal a la que quería que ella se sumara para tener una vida feliz, y ante tanta presión la niña un día encontró la llave y abriendo el camino se marchó hacia donde ella sabía estaba su verdadera felicidad y nunca más volvió.

Al marcharse el caballero le dijo, _ cuando decidas pasear por allá debes tener la firme convicción de volver, pues ante la menor duda los caminos se cruzaran y jamás encontrarás la salida; adiós dijo y se marchó dejando la pequeña llave en su mano.

Estuvo un largo rato meditando, hasta que llegó a la conclusión de guardar la llave en lugar seguro; a ella tan mal no le iba con el mundo real, su tobillo casi había sanado y ya podía pasear por cuanto espejo se le antojara; se sintió feliz en un estado de completitud, había más personajes como ella y eso hacía la vida más placentera; tenía una llave maestra escondida y al otro día por la mañana con ayuda o sin ella quitaría la TV de su cuarto.

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Entrevista con Matías Piñeiro, realizador del film La Princesa de Francia: Locarno abre una puerta europea a la cinematografía latinoamericana

Sergio Ferrari (Desde Locarno, Suiza, en colaboración con SWISSINFO.CH)



“La democracia potencializa la diversidad”
“No hay que tenerle miedo a la palabra”

La princesa de Francia, una de las diecisiete películas de la competición oficial, fue la primera de las tres producciones latinoamericanas en competición proyectada el segundo día del Festival de Cine de Locarno que se realiza entre el 6 al 16 de agosto.

“Estar aquí es muy importante para nosotros. Es una ventana importantísima (del cine internacional). Y un momento clave, ya que luego de mucho trabajo la brindamos al público”, afirma el joven realizador argentino Matías Piñeiro en su entrevista exclusiva.

Para Piñeiro que realiza actualmente estudios de cine en Nueva York, presentar el film significa que “éste se ponga en movimiento…, cobre su independencia”.

El gran desafío de traerlo a Locarno, el primero de una serie de festivales donde será exhibido en los próximos meses, consiste en verificar, que “lo que hemos producido con tanto esfuerzo puede comunicar. Más aún, que logra encontrar cómplices, entre los espectadores”.

Matías Piñeiro estudió en Universidad del Cine donde también se desempeñó como profesor, viajando a los Estados Unidos de Norteamérica en 2011 con una beca de la Universidad de Harvard.

Con apenas 25 años realizó Un Hombre robado. En 2009 Todos Mienten; un año más tarde Rosalinda, y en el 2012 Viola, que recorrió exitosamente numerosos festivales internacionales, catapultando a este joven intelectual y realizador a un cierto reconocimiento más allá de las fronteras de su país.

Construcción *radical*

La Princesa de Francia, es una construcción radical. Une teatro y cine, los integra y los potencializa. En escasos 70 minutos y con limitados recursos de producción- que oscilan en unos 80 mil dólares según informa la productora- se aleja abruptamente de la tendencia cinematográfica de realismo social dominante en ese continente en los años ochenta y noventa.

Y que se define, según Piñeiro, “por su musicalidad, el ritmo intenso, y un diálogo activo que no le tiene miedo a la palabra… Una especie de orquesta donde cada parte, actor-actriz, objeto presentado y momento, tiene cierta autonomía e independencia, pero se articula en un tono casi musical”, sostiene.

Una obra que no tiene un preconcepto de lo que tiene que ser una película; “que prueba cosas nuevas” y que intenta que el espectador integre su propia lectura, visión, sentimientos”.

Dándole fuerza a esos objetivos de La Princesa de Francia, un escenario sencillo pero variado y un guión preciso que narra el regreso de Víctor a Buenos Aires después de un año de ausencia con el proyecto de promover un nuevo proyecto para su compañía de teatro.

Se trata de la adaptación radiofónica de Penas por amor perdidas de Shakespeare, con la actuación de cinco actrices, mujeres que en la vida real conocen muy bien a Víctor y han mantenido relaciones afectivas intensas con el actor principal. Quien no duda que ese tiempo de trabajo compartido muy pronto va a convertirse en una nueva reflexión sobre los amores perdidos.

La democracia potencializa la diversidad del cine

¿Es representativo el film argentino que compite en Locarno con una dinámica cinematográfica innovadora y radical presente en su país?, preguntamos a Matías Piñeiro.

La respuesta es mesurada y las facetas del análisis amplias. “Lo que domina hoy en la producción argentina es la diversidad y heterogeneidad”, subraya. Para precisar que “hay muchos tipos de cines que conforman el actual cine argentino”.

Lo interesante, sigue reflexionando, es que “mi película fue posible realizarla en la Argentina de hoy. Podemos decir y presentar lo que se nos plazca. Son muchas las producciones y muy diferentes”. Las más comerciales; las que se proyectan en salas alternativas; las que circulan por los festivales etc.

Esta riqueza de modalidades y tipos de producción, precia Piñeiro, no pueden separarse del nuevo renacer democrático, que desde los ochenta vive la más meridional nación del continente. “Se expresan una gran diversidad de voces; hay un abanico de posibilidades y sin duda la democracia potencializa todo eso”, enfatiza.

De Locarno al futuro… una cuarta película programada. Quiero todavía trabajar más con ciertos personajes femeninos que todavía no han tenido cabida en mis películas anteriores, señala. Hacia allí entonces la obra en proceso Hermia y Helena, las que retoma elementos de Sueños de una Noche de Verano.

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La despensa de don Andrés

Andrea María Leal (Desde Buenos Aires, Argentina. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)



Hace unos días, en Facebook, en una página a la cual adhiero llamada “Los viejos nos acordamos”, vi la foto de una despensa, de esas que en los barrios y, especialmente, en los pueblos chicos como el mío, daban la correspondiente nota de bucólico color.

En mi barrio de patios, jardines, huertas y gallineros, estaba la despensa de Don ANDRÉS CASTELLO.

Don Andrés, con su bigote canoso y eterno, apenas dorado por demasiados años de complicidad con el cigarrillo, siempre nos atendía con una sonrisa.

El local donde abundaban las tentaciones infantiles, era angosto e interminable, con sus estanterías prolijamente dispuestas, atiborradas de cajas, latas, tarros, botellas. El mostrador (que era la parte superior de la conservadora) soportaba el rollo de papel, el de bolsitas y la cortadora de fiambre. Allí también había frascos con caramelos, confites e infinidad de golosinas. A un costado, la canasta de mimbre con el pan fresco, recién horneado.

En el fondo estaba el depósito, desde donde gruñía y ladraba el fiel Rolo, un perrito ratonero y cascarrabias con ínfulas de cancerbero pero que se ablandaba ante la primera caricia.

En esa época de confianza casi ciega en la palabra empeñada, Don Andrés anotaba nuestras compras en la famosa y ya olvidada “libreta del almacenero”, que todas las semanas, quincenas o meses saldábamos con puntualidad. De más está decir que la bonhomía de nuestro almacenero salía a la luz sin dobles intenciones ni oscuros intereses cuando necesitábamos prolongar el plazo de pago porque el exiguo sueldo no llegaba a tiempo.

Don Andrés era sencillo y bueno, de esa clase de hombres honestos, decentes y trabajadores que hoy día son especie en alarmante extinción. Siempre tenía una sonrisa, una broma y un caramelo a mano para secarnos las lágrimas de algún entuerto infantil.

Su esposa Octavia era modista, de esas artesanas incunables que engalanaban novias y embellecían mujeres para la posteridad. Sus modelos exclusivos eran tema de conversación obligado en casi todas las familias, especialmente después de un casamiento o alguna otra celebración importante.

Pero el orgullo mayor de Don Andrés era su hijo Darío, ese hijo tan inteligente y aplicado por el que todos los vecinos preguntábamos. Su respuesta era agridulce: “Está lejos”. Y aunque sabíamos que lo extrañaba horrores, se notaba que el alma se le ensanchaba cuando nos contaba que estaba estudiando en San Carlos de Bariloche, en el afamado y prestigioso Instituto Balseiro, esa institución a la que sólo se accedía por meritocracia.

Don Andrés se entristeció visiblemente cuando Darío tuvo que emigrar a España ante la disyuntiva de arriesgarse a anquilosarse en Argentina o aprovechar la oportunidad de que a su genio le crecieran alas. Eran los años ochenta y el futuro pintaba negro en nuestro país. No fue el primero, el único ni el último que se cargó la mochila de la nostalgia y buscó nuevos rumbos.

Si bien Don Andrés seguía con su orgullo intacto, es probable que algo en su fuero interno le dijera que su hijo ya no volvería más que para visitarlos.

Y así fue. Darío venía cada tanto, se quedaba unos días y nuevamente emprendía el viaje de regreso. Sus obligaciones lo esperaban ineludibles del otro lado del océano.

Don Andrés se jubiló y cerró su almacén en los tiempos en que los supermercados comenzaron a brotar como hongos y a ganar terreno con sus precios increíblemente bajos. Cosas del progreso, que le dicen.

Allí fue que los años empezaron a pesarle demasiado y los achaques recrudecieron todos a la vez.

Se nos fue yendo de a poco, como se apagan casi todas las luces que brillaron demasiado, esas luces que nos brindaron a raudales su calor y su claridad.

Algunos años después lo siguió su fiel y abnegada esposa que, aun con edad avanzada, seguía tan hermosa y fresca como una rosa, con la delicadeza de los óleos antiguos, con esa elegancia atemporal.

No recuerdo si Rolito, como Don Andrés solía llamarlo, se fue antes a esperarlo...o después, de tanto extrañarlo...

Han vuelto algunos almacenes a los barrios, pero son del tipo maxikiosco y la libreta pasó al olvido. La palabra ya no alcanza y la confianza tiene precio e inmediata fecha de vencimiento.

Mi pueblo se ha vuelto ciudad con grandes pretensiones, los apellidos que escuchamos o leemos ya no nos resultan conocidos como antaño, que éramos capaces de recitar casi de memoria y sin equivocarnos, el árbol genealógico de casi todas las familias.

El tren ha dejado de visitarnos. Su corpachón grisáceo, bucólico y rechinante se ha esfumado en la bruma de tiempos mejores. La estación se ha convertido en museo y las vías yacen inertes bajo el colchón de pasto y olvido de un paseo recreativo.

Los gallineros desaparecieron, la verdura se compra en los supermercados, los jardines se redujeron a canteros y macetones y las modistas sólo se dedican a los arreglos y alguna que otra confección menor. Casi todo se compra hecho, está masificado y funciona en serie.

Esta es la época en la cual automóviles y electrodomésticos tienen fecha de obsolescencia y el papel impreso va camino a convertirse en pieza de museo.

Ya casi no nos juntamos a tomar mate o café y charlar para ponernos al día con nuestras vidas. Nos mandamos de vez en cuando un mensaje escueto por celular, un aviso en alguna red social y, ya raramente, un mail.

La sobremesa está en franca decadencia o se hace frente a un televisor de pantalla plana de 24 pulgadas. Muchas veces, el almuerzo en familia es un lujo o una rareza. Esta sociedad consumista nos empuja inexorablemente hacia la cultura de los múltiples trabajos casi imprescindibles para llevar un nivel de vida medianamente digno.

A las palabras se las lleva el viento, y si hoy hay un juramento, mañana seguramente habrá una traición.

Y vuelvo al título de la página que recorro a menudo: “Los viejos nos acordamos”...Y los no tan viejos, también...

Nos acordamos de que la dignidad valía más que el dinero y los afectos primaban siempre por sobre los bienes materiales.

Nos acordamos de que crecimos en familias que nos inculcaron la cultura del esfuerzo y del trabajo y que lo más valioso que podíamos tener era lo que conseguíamos de esa forma.

Tal vez en todo este relato he cometido errores de apreciación y he tenido unas cuantas faltas de veracidad en cuanto a los hechos. Pido sinceras disculpas: es que la emoción y la nostalgia muchas veces minan mi lógica y mi racionalidad.

Pero como escribió mi amado Gabriel García Márquez al presentar su obra maestra “Vivir para contarla”: EN NUESTRAS FAMILIAS, LA HISTORIA NO NOS LA CUENTAN COMO EN REALIDAD SUCEDIÓ, SINO CÓMO SE LA RECUERDA...

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Acerca de La Maga

Norma Segades-Manías (Desde Buenos Aires, Argentina. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)



Nadie recuerda con certeza la forma que tenían los senos de la luna la noche en que engendraron a la maga,
pero sí que lloraron las diamelas
y en el fondo del huerto aullaron los olivos.
Nadie pensó en los días subsiguientes
-los breves horizontes, las pupilas al borde de la lágrima, el alma en cabestrillo-
cuando las amapolas encendieron fogatas en la angustia
y la voz de la alondra profetizó infortunio desde lo alto del fresno herido fatalmente por colmillos de nácar.
Porque ese eclipse andaban las ortigas batiendo sus membranas, sus verdes asperezas junto a los muros rotos del levante.
Y andaban negros lobos mordiendo con sus fauces los flancos de septiembre.
Y palabras agudas salmodiaban promesas.
Y ni siquiera los racimos yermos osaron merodear entre los vaticinios.
Porque nadie supuso que esa audacia, la maga estallaría en medio de su nombre, obstinada, compleja, aferrada a la trama del destino.
Y aunque tensó su expulso la mandrágora,
el desconsuelo quebrantó cerrojos con arietes de sangre,
afilados conjuros rasgaron en jirones las ausencias o exorcizaron densas telarañas y viscosos embates de murciélagos buscaron derribar toda inocencia nacida en el fragor de la batalla,
nada pudo con su empecinamiento.
Así, cuando los dioses comprendieron su avidez de misterio,
decidieron parirla mariposa y abandonarla entre los lirios o el plantío de hortensias,
para que errara en las profundas soledades sobremuriendo a todos los naufragios
hasta que una nostalgia,
el ojo de los cielos la encontrara vagando a la orilla de robles que ninguno podría talar de su memoria
porque aún no habían sido gestadas las semillas.
Condenada a la vida por haber perpetrado los desvelos,
el absurdo pecado de evocar cada rostro antes de que lo hubieran pronunciado en el idioma de los pájaros;
a aderezar con elixir de almendras y nueces cosechadas en el principio de la bruma
todas y cada una de las breves historias que los príncipes elfos habrán de devorar cuando regrese la edad de la alegría.
Aunque nadie recuerde con certeza la forma de la luna la noche en que los dioses la engendraron,
en el preciso instante en que se desnudaron las diamelas
y aullaron los olivos desde el fondo del tiempo.

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Nosotros enseñamos vida, señor

Rafeef Ziadah



Escribí este poema cuando las bombas estaban cayendo en Gaza
Hoy, mi cuerpo fue una masacre televisiva
que tuvo que adaptarse a clips de sonido
y limitación de palabras,
lo suficientemente rellenas con estadísticas,
contadores, medidas, respuestas
para las que he tenido que perfeccionar mi inglés
y he aprendido mis resoluciones de las Naciones Unidas
pero aun así él me ha preguntado
Srta Ziadah ¿no piensa que todo se arreglaría
si dejasen de enseñar tanto odio a sus hijos?
Busqué dentro de mí la fortaleza para ser paciente,
pero la paciencia no está en la punta de mi lengua
mientras las bombas caen sobre Gaza.
La paciencia simplemente se ha escapado de mí.
Nosotros enseñamos vida, señor.
Rafeef recuerda sonreír.
Nosotros enseñamos vida, señor.
Nosotros, los palestinos enseñamos vida
después de que ellos,
hayan ocupado el último cielo.
Nosotros enseñamos vida después de que ellos
hayan construido sus asentamientos
y sus muros del Apartheid,
después del último cielo.
Nosotros enseñamos vida, señor.
Pero hoy, mi cuerpo fue una masacre televisiva
fabricada para adaptarse a clips de sonido
y limitación de palabras.
Pero, danos tan sólo una historia,
una historia humana
sabes, esto no es política
nosotros tan sólo queremos
hablarle a la gente sobre ti y tu gente
así que danos una historia humana
no menciones las palabras Apartheid y ocupación
esto no es política tienes que ayudarme,
como periodista, a ayudarte a contar tu historia,
la cual no es una historia política.
Hoy, mi cuerpo fue una masacre televisiva
¿qué hay si nos das la historia de una mujer de Gaza
que necesita medicación?
¿Qué hay acerca de ti?
¿Tienes los huesos lo suficientemente rotos
para cubrir a tu hijo, entregarme a tu muerto,
y darme la lista de sus nombres en un límite de 1200 palabras?
Hoy, mi cuerpo fue una masacre televisiva,
fabricada para adaptarse a clips de sonido
y limitación de palabras,
y movido por aquellos insensibles a la sangre de terroristas.
Pero ellos lo sienten.
Lo sienten por el asedio sobre Gaza.
Así que les di las resoluciones de las Naciones Unidas
y las estadísticas, y lo condenamos, y lo lamentamos,
y lo rechazamos.
Esto no son dos bandos iguales, ocupante y ocupado,
y un centenar de muertos, dos centenares de muertos,
y un millar de muertos y entre medio de este
crimen de guerra y masacre, he construido palabras
y sonrisas no exóticas, sonrisas no terroristas,
y conté y reconté, un centenar de muertos,
dos centenares de muertos, un millar de muertos,
¿hay alguien ahí fuera? ¿Habrá alguien que escuche?
Desearía poder llorar sobre sus cuerpos,
desearía poder correr a cada campo de refugiados
y sostener a cada niño, taparles los oídos para que no
tengan que escuchar el sonido de las bombas
por el resto de sus vidas, como yo hago.
Hoy, mi cuerpo fue una masacre televisiva
y dejarme decir que no hay nada que
vuestras resoluciones de las Naciones Unidas
hayan hecho jamás sobre esto
y ningún clip de sonido que haga
no importa cuán buen inglés tenga,
ningún clip de sonido, les devolverá a la vida,
ningún clip de sonido arreglará esto.
Nosotros enseñamos vida, señor
nosotros los palestinos nos levantamos cada mañana
para enseñarle al resto del mundo, Vida, señor.

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Música: Paco de Lucía, lo máximo en guitarra flamenca

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La importancia del triunfo en Junín, 6 de agosto de 1824

Gil Ricardo Salamé Ruiz

“No es la artillería el arma fundamental de las batallas bolivarianas, sino la lanza”.

Jorge Abelardo Ramos

Historia De La Nación Latinoamericana.



Esta batalla se celebró hace 190 años y tiene hechos muy importantes que resaltar, fue la última batalla que dio el Libertador Simón Bolívar, el Congreso Colombiano (La Gran Colombia), que manejaba a su antojo el Vicepresidente Santander prohibiendo por Ley del 28 de julio de 1824, Veamos “no le permite mandar el ejército colombiano que auxilia a esta República” (Perú). (1)

Es bueno señalar que el general Antonio José de Sucre, no combatió en Junín, estaba al mando de la Infantería, la cual cuando llegó al lugar de la batalla ya no era menester su participación.

Ahora vayamos a la batalla y su importancia en la liberación de América del Sur de los españoles: los realistas tenían 14 años invictos en sus luchas contra los independentistas en el Perú, contaban con un poderoso ejército que superaba los 10.000 hombres, comandados por oficiales expertos en batallas en Europa y con una moral muy alta, se sentían todos poderosos y pensaban que nadie los podía batir, mas con la derrota en Junín se les acabó tal pensamiento y se comenzaron a desmoralizar. “La superioridad moral de los realistas de un golpe pasó a los independentistas”. (2) Los soldados del ejército español después de la batalla de Junín, no tuvieron un día de descanso, se mantuvieron en marcha todo el tiempo, hasta su derrota final en Ayacucho, esperaban ser atacados por los patriotas en cualquier momento.

La batalla de Junín fue la más sangrienta batalla en Sur América, en ella no se disparó un solo tiro, se hizo con lanzas, espadas y sables. Se enfrentaron las caballerías patriotas y realistas. Nuestros llaneros, acostumbrados desde niños a montar caballos, llevaban sus riendas en las rodillas, así tenían sus dos manos libres para cargar lanzas y alzarse sobre sus caballos hasta un metro, con sus lanzas en manos, más flexibles y más largas, casi metro y medio más que la de los españoles. Comandados por sus jefes Carvajal, Silva, Escobar, Sandoval y Camacaro “realizaron prodigios de habilidad y bravura, y los dos últimos rescataron a Necochea, prisionero con siete heridas desde el comienzo de la lucha. Miller y Suárez, como había ordenado el Libertador cargaron de flanco con éxito”. Utilizaron su acostumbrada destreza del “Vuelvan Caras” Hacer como si huyen y de sorpresa devolverse en veloz carrera. Así, nuestros llaneros con sendas lanzas a mano, herían y matabas a los realistas, levantándolos de sus cabalgaduras al herirlos. Esta batalla en un principio tuvo como triunfadores a los españoles, y en ratos pasaba de mano en mano y estuvo a punto de que se tocara el clarín para la retirada de los patriotas, apuntó el colega economista Ignacio Silva Sucre (3) en una conferencia dada en el Rotary Club de Antímano sobre la batalla de Junín, pero la carga de nuestros llaneros logró la victoria.

La batalla de Junín como el Libertador llamó posteriormente esa llanura cercana a un lago, solo duró una hora, la caballería española fue puesta en retirada y Canterac llevó sus soldados al Cuzco. (4) Con ella quedó libre del dominio español un inmenso territorio, desde Trujillo hasta Huaraz y en la Codillera Blanca hacía Huánuco.

Los españoles perdieron 19 oficiales, 345 soldados fueron muertos y heridos. 100 fueron hechos prisioneros. Los cuales, se sobre entiende, no pudieron estar presentes en la batalla de Ayacucho, el 9 de diciembre de 1824.

“Las cargas de nuestros llaneros, dice el coronel O’ Conner, hacía temblar la tierra, mientras el cielo de Junín brillaba radiante la estrella de Bolívar”. (5)

Notas:
1) Gil Ricardo Salamé Ruiz, Sucre, algo más que un guerrero, p. 159 y 160. Fundación Editorial El Perro y la Rana, 2009. Nota el libro fue bautizado el 1º de julio de 2010 en la Librería del Sur del Teatro Teresa Carreño.
2) Vicente Lecuna, Bolívar y el Arte Militar, New York, N.Y. Colonial Press Inc. 1955.
3) Ignacio Silva Sucre fue sobrino bisnieto del Gran Mariscal de Ayacucho.
4) Gil Ricardo Salamé Ruiz, ob.cit.p.144.
5) Recuerdos de Francisco Burdett O’Connor, Tarija, 1895 p. 76 y 77.

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Increíbles creaciones con alambre de gallinero

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Hermosas creaciones artísticas hechas con alambre de gallinero.

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Crítica literaria: ¿Intelectuales entre preguntas?

Andrés Sarlengo (Desde Venado Tuerto, Santa Fe, Argentina. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

¿INTELECTUALES ENTRE PREGUNTAS?, mi nuevo trabajo periodístico andará circulando entre quienes decidan leerlo a partir de los primeros días de setiembre. Podríamos definirlo como la segunda parte del crimen educativo, o parafraseando a Rodolfo Walsh y León Rozitchner: "Operación masacre cultural". Este nuevo libro contiene preguntas a 15 entrevistados acerca de qué es (política e históricamente) pensar y conocer con el objetivo de vencer a la plutocracia, tarea nada fácil, pero que requiere de un nosotros en acción solidaria, fraterna y transformadora. Desde Bayer y "su mano abierta para los que sufren" hasta Natalia Vinelli y Barricada TV; desde Forero y su crítica a los economistas que siempre trabajan para los poderosos hasta Andrés Brenner y su pedagogía desobediente; desde el filósofo y activista Giulio Soldani hasta el anarquista Carlos Solero; desde Néstor Kohan y la mochila del Che hasta Darío Balvidares y sus respuestas desalienantes del neoliberalismo educativo; desde Betty Jouve y los "padres abándonicos" hasta Daniel Campione y sus ideas militantes; desde Inés Rosbaco y los nuevos desnutridos escolares hasta Eduardo Sartelli y su aporte imprescindible y necesario; desde Christian Castillo y su crítica al capitalismo reinante hasta Andrés Dimitriu y los saberes coloniales... y Juan C. Cena con sus relatos enriquecedores de cultura laborante: los 15 escogidos en esta obra pretenden abrir nuevos caminos para otros interrogantes más profundos y amplios en la relación entre conocimiento y lucha de clases.

Por si fuera poco, Carlos Del Frade es el prologista y el Prof. Juan Carlos Sánchez nos brinda su texto final. O mejor dicho, todos ellos y ellas, los 17, multiplican las preguntas fundamentales para que la democracia verdadera florezca entre nosotros, "porque un simple libro no puede arrogarse la grandeza de cambiar el mundo".

¿INTELECTUALES ENTRE PREGUNTAS?, está dedicado a Jorge Etchenique, amigo entrerriano que escribía desde la pampa argentina.

A partir de setiembre pueden leerse estas respuestas, y espero, gratamente, las nuevas preguntas que vendrán. La saga contra los criminales no debe detenerse ni un minuto pues sino los asesinos arremeterán perversamente con sus propagandas y discursos de obediencia y conformismo.

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Benkos, el hijo Changó y Oggún

Antonio Prada Fortoul (Desde Cartagenas de Indias, Colombia. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)



Benkos Biohó fue un príncipe Bissago traído como esclavizado a la antigua Provincia de Cartagena de Indias en 1596. Se fugó varias veces de su sitio de confinación laboral forzada hasta que formó un ejército compuesto por guerreros de diferentes oriundeces africanas, que derrotó reiteradamente al ejército colonial, forzando al gobernador a firmar un Tratado de paz el 18 de Julio de 1605.

Cierto día explorando las cercanías de la aldea con nueve destacados guerreros del palenque, fueron sorprendidos por una avanzada española compuesta por veinte y cinco mercenarios ibéricos quienes blandiendo sus gruesas cimitarras arremetieron decididamente contra los cimarrones aprovechando la sorpresa.

El encontronazo fue violento, los africanos con sus machetes y adargas ceñidas, detuvieron el ataque y simultáneamente respondieron la agresión con precisos lances que dejaban tendidos a los españoles en el verde pasto. Benkos el rey cimarrón, blandía su invicto machete abatiendo a los mercenarios coloniales que caían para siempre bajo la sombra de los matarratones y las susurrantes palmeras emisoras de un canto póstumo a los caídos que gemían sobre la hierba cuyo verdor se teñía de sangre ibérica.

Tres guerreros del palenque yacían con sus cuerpos ensangrentados en el mullido tálamo vegetal, sus ojos abiertos aún, reflejaban alegría porque habían abatido muchos enemigos y su esencia volvería a su origen, a la tierra de sus ancestros, lucharon como guerreros vendiendo cara su vida. Los africanos arremetían una y otra vez contra los peninsulares que trataban de replegarse pero el furor y enjundia de los cimarrones, los abatían de manera inexorable. El grito de guerra de los combatientes, el choque de los aceros y los ayes de dolor de los españoles, acallaban el arrullo de los palmares y el trinar armonioso de las aves canoras que desde la frondosidad de la espesura observaban la matazón que se desarrollaba en ese hermoso paraje.

El rey Benkos con varias heridas en su cuerpo, luchaba como un león, lo rodeaban tres peninsulares con torvas intenciones, eludía con destreza los lances asesinos de los agresores y devolvía justicieros machetazos que abatían a cada español que lo rodeaba. Parecía una divinidad el rey cimarrón, ni Zeus, Ares, Odín, o Tor podían comparársele, su cuerpo sudoroso cubierto de sangre enemiga y propia reflejaba la valentía y enjundia de una etnia que se negaba a ser esclavizados por los españoles que tantas muertes habían ocasionado a los africanos en sus sitios de trabajo forzado, (Plantaciones, minas etc.).

Quedaron de pié siete guerreros y un español que ante la imposibilidad de escapar, se lanzó decidido a dar muerte al inmenso líder cimarrón que parecía la reencarnación de los inmensos Orishas guerreros Oggún o Changó, a pesar de las aparatosas heridas que tenía en su cuerpo, estaba erguido y sin mostrar dolor.

El ibérico arremetió decidido a matar al rey Benkos que esperó el ataque y eludió magistralmente el asesino lance del mercenario. Este, estaba desconcertado porque no concebía que un africano esclavizado tuviera tanta destreza y solvencia en el manejo de esas armas, se lanzó a fondo y su ataque fue detenido en un elegante esquince que al retornar de la elusiva torsión, asestó un violento machetazo en el costado del español que se retorció y cayó cuan largo era el mullido pasto.

Los compañeros del rey cimarrón admiraban la pericia y valentía de su líder.

Los triunfantes guerreros escucharon sonido de cascos de cabalgaduras y el rey Benkos sin pensar en lo delicado de sus sangrantes heridas, se subió a un gran Iroko (ceiba), para mirar desde que sitio venía el sonido. Se alarmó cuando vio el grueso de la soldadesca ibérica, eran mas de cien soldados bien apertrechados.

No tenían ninguna posibilidad de salir victoriosos.

Se apeó del árbol y dijo a sus guerreros que prefería morir a huir de estos desalmados asesinos. Decidieron luchar hasta el final.

Cuando se ubicaban en el sitio donde iban a enfrentar los españoles, un profundo siseo se escuchó detrás del palmar. De inmediato, una boa gigantesca abría sus fauces y estos en una lenta procesión, en un estado de seráfico éxtasis, entraron por la boca del ofidio el cual lentamente cerró sus fauces.

Reptando velozmente, se dirigió al palenque y exhalando un vaho adormecedor, se tragó la aldea con sus habitantes. Todos parecían dormir en el interior del reptil, el rey Cimarrón y unos pocos guerreros permanecían lúcidos, se percató el rey cimarrón que quienes tenían esa lucidez eran los iniciados en las aldeas y poblados africanos de su oriundez. Congos, yoruba, arará, mandé y bambara que ejercían su sacerdocio en el palenque, buscaban respuestas. Las heridas del rey Benkos se cerraron y desapareció el dolor que lo aquejaba. Recordó que durante su formación en los Misterios Mayores le hablaron de un hebreo llamado Jonás que recibió una iniciación en el interior de un leviatán en las profundidades marinas, él había recibido el conocimiento básico de las escuelas ofidiáticas, conocía lo primordial del culto a Vendomme pero desconocía las palabras de pase porque en su etapa de formación fue raptado por los asesinos peninsulares.

Observó a sus compañeros sentados alrededor de unos ancianos que impartían conocimiento, un venerable lo condujo a una cueva en cuyo centro estaba un lítico ataúd, lo acostaron en él, cubrieron su cuerpo con un lienzo color rojo y blanco en un extremo, (Los colores de Changó) y verde con negro en el otro,(los colores de Oggún otro Orisha guerrero).

Perdió la noción del tiempo y del espacio, supo que fueron muchos días porque el caudal de conocimiento recibido era inmenso.

Cuando la enorme boa abrió sus fauces, las viviendas retomaron su sitio, las gallináceas y perros volvieron a los patios infinitos, los cerdos a sus corrales y los cocos a sus trocos largos apuntando al infinito. Todo parecía normal, solo quienes fueron sometidos a esa avanzada iniciación tuvieron conciencia de lo sucedido.

La percusión de los tambores, anunciaba la presencia mercenaria española y los guerreros se alistaron para el combate. Llenaron de provisiones sus alforjas y de saetas sus aljabas, asieron con fuerza sus lanzas y en perfecto orden salieron a enfrentar al enemigo español.

Los esperaron en los farallones del desfiladero y después de un cruento y terrible combate, derrotaron a los ibéricos ocasionándoles una inmensa mortandad. Murieron ciento cuarenta españoles y tomaron catorce prisioneros.

Después de esa contundente victoria, las autoridades de la provincia de Cartagena de indias, abdicaron ante el poderío del rey de los cimarrones que hizo arrodillar al gobernador y al resto de autoridades coloniales.

Se fortalecieron los palenques y la aldea y los otros palenques fundados por el rey Benkos Biohó, fueron un remanso de paz hasta el día infausto en que los españoles faltando a su palabra de honor, traicionaron al rey cimarrón, lo descuartizaron dividiendo su cuerpo en doce partes.

El día de su asesinato, cuando su cuerpo era destazado, no pronunció una queja, ni un gemido de dolor salió de sus labios, cuando el hachazo asesino del español verdugo desprendió la cabeza del rey de su cuerpo, cayeron rayos en inmensas cantidades enviados por Changó y centellas flameantes desprendidas de las manos de Oyá que destruían los empedrados adoquines de las callejuelas del puerto negrero escenario de la más rutilante victoria de los africanos esclavizados en territorio americano liderados por un inmenso rey cimarrón que aun hace presencia en las callosas manos de los tamboreros de San Basilio de Palenque, en el bullerengue cadencioso de ese poblado y en el funebrio Lumbalú que guía el alma de los palenqueros al Oriente Eterno.

Benkos Biohó…que Ibaé Iban Tonú

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Este breve fidedigno relato de una víctima de la guerra civil española es para los jovencitos del PSUV

Guillermo Guzmán (Desde Barcelona, República Bolivariana de Venezuela. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)



“Nietín, cuando vayas al caleyo nunca andes con las manos en los bolsillos, agarra un garabín y échalo en la quintana, si no encuentras el garabín lleva una piedra y si no encuentras la piedra entonces lleva una moñiga (boñiga)”

Desde la tenada, escarbando el escondrijo de los tíos, mi camarada Don Pepe, que entonces era Pepín o Nietín, se encargaba de hurtar cigarrillos para el abuelo, un sempiterno fumador, y estábamos en la época del racionamiento; la ración no alcanzaba para nada.

Permítaseme, para darle fuerza a esta fidedigna narrativa, apelar a la figura del presente histórico.

El abuelo José González, con cinco hijos, dos hembras y tres machos, conoce mucho de la vida, por lo que sentencia:

"Nietín, si yo supiera que voy a morirme mañana, pasaría la noche sembrando árboles para ti".

El pequeño Nietín pregunta y pregunta y Don José predica y predica.

“Con la piedra - dice el abuelo- puedes edificar un cuarto que te haga falta, con el garabín tendrás calor en el invierno y con la boñiga podrás abonar el huerto”.

Para entonces, Pepín había empezado a comprender por otras vías, el porqué en la India no se come la carne de vaca, es decir, su carácter sagrado; en cambio, se aprovecha la cagada o, en otras palabras la moñiga (o boñiga) para producir abono y muy rico.

Doña Adela González mira crecer a su pequeño hijo Pepín, que es travieso y bueno.

La Guerra Civil Española estalla el 17 de julio de 1938 y finaliza el 1º de abril de 1939.

Ella, Doña Adela, es una madre llena de sabidurías. Pepín estudia tercer año de Bachiller y anhela entrar a la universidad, pero Franco decreta que no podrá entrar a la universidad quien no pertenezca a la Falange Juvenil, ese adefesio político creado por Primo de Ribera y quien más tarde fuera fusilado por los republicanos.

Por eso, los franquistas de la Falange Española arremeten contra los opositores y, en tanto que precursores de terror, a su semejanza, ahora los manitas blancas de JAVU - valga brazo armado de Primero Justicia- y en general de la MUD viajan periódicamente a España para entrenarse en la conspiración criminal.

Ante los planteamientos del para entonces jovencísimo Pepín - miro a la profundidad de sus ojos, al tiempo que escucho su relato- respecto a hacer el sacrificio de inscribirse en la Falange, a objeto de acceder a la universidad, doña Adela expresa categóricamente:

"Hijo, te quedarás burro pero no te apuntarás en un partido que tiene sentenciado a muerte a tu padre".

Severino Fernández es el padre de Don Pepe, el Nietín de Don José González y, es republicano, mas, finalizada la guerra fue sentenciado a muerte y recluido en el Penal Convento de Selanova de la Provincia de Orense. Allí estuvo treinta días en una celda de fusilamientos junto con otros asturianos, de donde procedía, pero como por casualidad él había sido barbero del que fue posteriormente nombrado gobernador y por mediación de Doña Mariana Palma, señora muy conocida y respetada en la comarca, le fue conmutada la pena a treinta años de prisión, que posteriormente se redujeron a siete años y medio.

Doña Adela tenía demasiadas razones para estar en guardia. Para criar a los tres muchachos, ella se encargaba de llevar encomiendas a los presos asturianos que estaban en el penal. Hacía largos viajes en tren con ocho o diez bultos de valija a objeto de ganarse unas pocas pesetas; eran tiempos muy difíciles, por eso cuando mi entrañable Don Pepe, otrora Pepín, se entusiasma en participar en un concurso de donde obtendría una beca para asistir al Seminario, Doña Adela da inicialmente la aprobación, "con tal de que no te metas a cura". Pero al día siguiente decide echar para atrás tal aprobación. Toda una noche meditando la hizo retroceder.

¡Cuánto habría cavilado esa noche Adela González! - más tarde se pudo comprobar que todo el contingente de jóvenes fue convertido en curas- .

- ¿Por qué sembrar árboles abuelo?-

- Para que cuando seas grande tengas frutos que comer-

- ¿Cuántos años tienes?-

- Tengo ochentitrés; de joven estuve en América, llegué a Cuba, pero ahí sufrí una enfermedad y quedé casi ciego. Posteriormente regresé acá y ya me ves- .

Don José González, abuelo materno del queridísimo amigo Pepe Fernández, es un Abuelo Español Especial. Trotamundos, honesto, sabio, puesto que predica con el ejemplo, acérrimo trabajador, súper creyente eso sí, hasta el párroco esperaba su llegada para iniciar la misa, ¡claro!, él era quien rezaba el rosario y, luego de regreso a casa se detenía en la taberna, tomaba unos cuantos campanos de sidra y comía una buena ración de queso blanco.

Era tan amante de los animales que, viviendo en una casa tan humilde, llegó a tener tres vacas, un burrito y como noventa cabras y ovejas que solo vendió cuando terminó la guerra y, por extrema necesidad.

Cuando el abuelo escuchaba los incesantes tiroteos que se producían cercanos a su residencia, una típica aldea asturiana enclavada dentro de la montaña, exclamaba: ¡Cuál de esas balas será la que mate a uno de mis hijos!

¡Claro, tenía tres hijos en el frente de guerra, en el bando republicano y Francisco Franco atacaba incesantemente!

El abuelo renegaba de la guerra. Ya semiciego, murió a los noventa y cinco años.

Cuando iba al campo a cultivar la tierra, era Nietín quien le llevaba la comida y, con toda certeza, quedaban tres o cuatro cucharadas en el hombro de la cazuela, como un generoso ejemplo de compartir el pan.

Cuando Don Pepe emigró a Venezuela él huía de la crisis española y acá hizo de todo, estuvo en los confines de Guárico y Anzoátegui en donde hizo de caporal de un hacendado, luego en Bolivar y finalmente montó un restaurant.

Solíamos jugar alguna partida de ajedrez una vez cerrado su negocio, Doña Conchita su señora y él ya desaparecieron, Don Pepe colaboró con el movimiento revolucionario hasta donde pudo, fue un español de trabajo que en buena hora vino a esta tierra a trabajar, no a vaguear ni a conspirar.

El dictador español Francisco Franco restauró la monarquía española a la que Primero Justicia y la MUD en general vergonzosamente rinde pleitesía y el ex rey Juan Carlos de Borbón que pretendió irrespetar al Comandante Hugo Chávez, fue precisamente nombrado a dedo por un dictador.

Insto a la juventud del PSUV a que escarbe la historia para que sepa la clase de enemigos que tiene enfrente.

Tal vez nuestros muchachos se pregunten por qué un significativo sector de emigrantes españoles quienes vinieron a esta tierra con una mano delante y otra atrás y que en buena lid hicieron fortuna aquí, hoy despotriquen de la revolución; y, a ese respecto es pertinente aportarle algunas consideraciones:

La ultraderecha internacional optó por una maniobra peluda que hasta ahora les ha aportado jugosos beneficios, se trata de que usurparon autodenominarse socialistas, sin serlos, para engatusar a millones de esperanzados trabajadores y esa así como Felipe González llega a ser presidente del gobierno español que, por supuesto está regido por una monarquía disfrazada de democracia, la jugada es que ellos tienen un rey y un presidente; desde el gobierno de Juan Carlos I y del tal Felipe González se empezó a pagar pensiones a todo español que estuviese fuera de España, con el fin de que no regresaran a su patria y así ellos ahorrarse presupuesto de hospitales, escuelas, alimentación y de toda clase de servicios públicos, lo que España se ahorraba a lo interno con tener a sus pensionados fuera superaba con creces el atenderlos allá, y por otra parte, al enviarles el derecho de pensión en dólares mataba dos pájaros con una sola piedra porque cada español que recibía dólares cambiaba estos en el mercado paralelo de divisas y así creaba focos de perturbación contra nuestros países.

Cuando el Comandante Chávez impuso un torniquete a tal aberración financiera con el control de cambios y se empezó a pagar en bolívares al cambio legal, se acabó la luna de miel y muchos malagradecidos se pusieron en contra del país que los ha cobijado con amor y respeto.

Se olvidan de que fue la guerra civil española la que los expulsó de España y que aquí han tenido cobijo incondicional; en cambio, muchos se han puesto del lado de la MUD, que precisamente representa los intereses que los desahució en su momento.

Viejos planes de la ultraderecha española minaron deliberadamente la economía venezolana, no sólo la oligarquía norteamericana nos ataca, así que es tamaña vagabundería la de la MUD irse a España a buscar candela.

Nuestra juventud debe saber que España es un lugar de triangulación de muchos planes perversos contra la economía venezolana y eso no es de ahora sino que data de mucho tiempo, por lo que da asco saber que haya venezolano alguno implicado en esa vil conspiración.

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Plástica: Un recorrido por la pintura de Portugal

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Bellas pinturas de artistas portugueses.

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Y para terminar: Fotos cómicas…

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Fotos cómicas, desopilantes en algunos casos…



Hay una que es especialmente machista, asquerosamente machista. ¿Cuál es? Quien escriba a Argenpress Cultural (argenpresscultural@gmail.com) y nos lo diga.

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Situaciones límite

Gustavo E. Etkin (Desde Bahía de San Salvador, Brasil. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)



De pronto Enrique se dio cuenta que su vida, como tal vez la de todos, está algunas veces teniendo situaciones en las que en algún lugar, en algún momento, se impone una alternativa: entrar o no entrar, meter o no meter, comer eso o no comer eso, hablar o no hablar, responder o no responder, decir lo que quiere o no decir lo que quiere, decir que si o decir que no. Y así siempre.

Porque también pasó por situaciones donde cada palabra que decía era su vida o su muerte. Como en la época de la dictadura militar, que estaba en la vereda en la mesa de un café leyendo un seminario de Lacan. Pasó un auto de la policía. Lo vieron, pararon y le dijeron: “-Acompáñenos, señor”. Es que les pareció sospechoso. ¡Alguien leyendo!

Estuvo toda una noche en un gran calabozo lleno de gente. Antes de entrar, preguntó si podía llevar con él el seminario que estaba leyendo. El policía lo hojeó con desconfianza y comprobó que no era algo marxista, subversivo.

-“Puede, señor”, concedió.

En el calabozo leía Lacan desesperadamente. Es que estaba con miedo. Años atrás había sido miembro de un grupo de izquierda del que mataron a casi todos. Por eso tal vez podría estar “fichado”, como se decía. O sea que su nombre podría estar en la lista de los buscados.

El calabozo estaba lleno de gente. Durmió algo en el suelo, y a la mañana los hicieron formar fila para entrar en un cuarto donde había tres policías sentados en una mesa. Que le preguntaron:

-“¿De qué trabaja, señor?”

Si decía “psicoanalista” en esa época era peligroso. ”Psicoanalista” se asociaba con “marxista”.

Así que respondió que de psicólogo. Y agregó, para hacerlo más inofensivo: ….”en grupos operativos…”

Apenas pronunció esa palabra uno de los que estaban sentados dio un saltito y repitió: “-…operativos…!!!”, como si hubiese pronunciado una palabra fuerte, una mala palabra.

Es que Enrique no sabía que esa era la palabra con que la policía nombraba lo que hacía cuando iban a buscar lo que en esa época llamaban “delincuentes subversivos” Buscarlos para torturarlos y matarlos.

Por eso trató de aclarar desesperadamente que se refería a la psicología de grupo, no al psicoanálisis, que para algunos policías era considerado subversivo. Psicoanalista/marxista, algo muy próximo.

Entonces concedieron: “-Está bien señor, puede retirarse…”

Y salió a la vida. Los árboles, los pajarítos, las mujeres, el sol.

Situación donde cada palabra suya era vida o muerte.

Y sus situaciones de levante, en que las palabras dichas eran tan distintas. Nada que ver con la posibilidad de la muerte. Eran palabras para levantarse una mina: “-¿Estás solita? ¿Estás esperando alguien? Y si le respondían que no, que estaba solita, les preguntaba:-”…entonces , ¿me puedo sentar con vos?. Vos me hablas de vos y yo te hablo de mi…”

 Pero eran siempre situaciones límite, donde aparecía la alternativa del sí o del no. Un “no” que sería como la muerte, que lo haría sentir muy mal, o un “si” que podría ser vida y alegría.

Como cuando era chico y le gustaba acercarse al borde, al límite de los precipicios. Se iba arrastrando para no quedar parado en el borde y así poder caer,

Situaciones límite, siempre entre vida y muerte, por lo que tal vez por eso una vez quiso ser miembro de aquel grupo de izquierda, donde era cada vez más arriesgado pertenecer.

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Acabo de venir

Daniel de Cullá (Desde Burgos, España. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)



Acabo de venir de vacaciones en la costa de la Península de Kamchatka donde un gran sirenio marino, la Rhytina stelleri, que había sido descubierta por Steller durante su expedición de Behring, fue destruido, y, viendo y oyendo sobre el panorama peninsular, me hubiera alegrado me dijeran que todos los sirenios nazionales se habían extinguido.

El mal, la dolencia, la enfermedad crísica de las gentes, todavía y siempre pardillos, provincianos, paletos, se suena los mocos en pañuelos o billetes falsos. Esta tierra es una balsa de aceite criptofascista en la que abundan los papagayos, soplones, delatores, torturadores. El “papil” es el billete falso del banco para timar. El atraco a la pápira, que consiste en dar a firmar a la víctima un impreso que no sabe leer, aprovechando la ocasión para atracarle, está a la orden del día. Este es el Paraíso de los Maleantes, donde el juego del político es el juego del fullero. Una reserva espiritual de parracha, honda, y parpusa, gorra, donde su mejor acción es la de salir la cartera por el corte dado en la chaqueta de la víctima por el carterista, “ayudando al parto” con hábiles manipulaciones que facilitan la operación de la iglesia antiabortista, vigilando la pasma, mientras los otros roban, sometiendo al pueblo a una opresión intensa, dando vida a especies desparecidas en tiempos trágico cómico históricos más o menos cercanos, que hoy vuelven como guardaespaldas, seguratas, boqueras, chivatos, y el moa, Dinormis robusta, ave enorme que no puede volar pero que alcanza 3.30 m. de altura en un esfuerzo de ver a dios o algún dibujo o resto del dronte, Raphus cucullatus, extinguido en la Isla Mauricio , y Bos primigenius, toro salvaje o uro, toro de Osborne, desaparecido y encontrado en un jardín zoológico en Masovia.

Los órganos de oposición y en el poder son bacterias instaladas en el establo digestivo de la nazión y, aunque se enseñen los dientes corroídos, vemos cómo su enfado es una celebración estúpida de las instituciones, cayendo en comensalismo, como el de los insectos mirmecófilos que viven en hormigueros (Estafolínidos Lomechusa, y Pseláfidos Termitoxenia), insectos entomófagos adecuados para la lucha sociopolítica , tal el himenóptero bracónido Opius humilis, parásito en estado larvario de la mosca de la fruta Ceratitis capitata , que daña las plantaciones de café en las Islas Hawai.

Pocilga y cloaca sustentados por velones de cera y oración sacrosanta, cual polilla Galleria mellonella , cuyas orugas se sustentan de cera y miel acabando por destruir completamente los panales, pero indispensables para el pueblo Flagelado que habita en el intestino de los termes necesarios y el exosqueleto de los muertos, con los Afidos, o pulgones, los zánganos, también comensales o sínfilos, siendo cuidados por las hormigas golosas de sus secreciones azucaradas.

“Llegará el día, dijo una Termitoxenia heimi, díptero termitófilo de la India que visitó las Islas Baleares para aprovecharse de los restos de comida en los nidos de las aves o en las madrigueras de los mamíferos, en que toda la sociedad estará constituida por una población de esclavos, que será transmitida de una generación a la siguiente por medio de los huevos”.

Apretad las tabas. Corred.

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