viernes, 21 de noviembre de 2014

Al entendido, con señas

José Luis González (Desde La Antigua, Guatemala. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)



El título que encabeza este breve ensayo es un conocido refrán popular que lleva implícito el mensaje de que no hace falta ser muy explícito en la comunicación con un interlocutor astuto para darse a entender, porque éste, siendo capaz de leer señales entre textos, intertextos y contextos, le basta un simple gesto o ademán para darse por aludido y comprender inmediatamente la información que se le transmite. Esa maravillosa relación solapada de complicidad que se suscita regularmente entre espíritus y cerebros afines, se logra cuando un emisor cualquiera expresa sutilmente códigos sin explicaciones previas ni posteriores, en la confiada convicción de que el receptor, por su propia afinidad, está en antecedentes y captura en el aire el hilo que conduce la información.

En ese orden de ideas, cuando en 1976 Sara Castro-Klaren entrevistó a Julio Cortázar y le preguntó sobre qué pensaba de que la lectura de sus libros provocaban la necesidad de pensar en libros como objetos abiertamente intertextuales, éste magníficamente contestó: Creo que sí, que mis libros, al proponer más de un plano de lectura como posible lectura del texto, provocan la necesidad de pensar en libros como objetos abiertamente intertextuales. Pero creo que es también una cuestión de cultura. Una persona con un nivel cultural más o menos primario leerá un libro sin comprender la intertextualidad. Para él, lo que leerá es el texto de ese escritor, no se dará cuenta de las alusiones. En tanto en un nivel superior de cultura, con una pantalla, un horizonte cultural más amplio, todas las guiñadas de ojos, las referencias, las citas no directamente citadas pero evidentes, pues, deberán serle claras y además enriquecerán profundamente no sólo la experiencia del lector, sino el libro que está leyendo.

Un ejemplo, en el ámbito literario guatemalteco, acaso sea muy útil para ilustrar de mejor forma las ideas anteriores. Es un texto del escritor Tito Monterroso, quien con su brevedad, ingenio y vasta cultura demostró que realmente al lector “entendido” le bastan solamente algunas alusiones para hacer inteligible un texto; y aunque, en principio, pudiera parecer jocoso el texto literario que expongo enseguida, más graciosa resulta la actitud de desconcierto del lector que no sabe si reírse porque comprende el mensaje o porque ignora su contenido. Con justa razón Gabriel García Márquez, refiriéndose a este escritor, dijo: Hay que leerlo manos arriba. Su peligrosidad se funda en la sabiduría solapada y la belleza mortífera de la falta de seriedad. Veamos.

Dice Monterroso en su fábula “La Tortuga y Aquiles”: Por fin, según el cable, la semana pasada la Tortuga llegó a la meta. En rueda de prensa declaró modestamente que siempre temió perder, pues su contrincante le pisó todo el tiempo los talones. En efecto, una diezmiltrillonésima de segundo después, como una flecha y maldiciendo a Zenón de Elea, llegó Aquiles.

En principio, el autor del relato anterior supone que el lector sabe por anticipado que Heráclito de Éfeso, filósofo presocrático, sostuvo la doctrina del flujo o movimiento en el famoso fragmento de la obra De la naturaleza que dice: No es posible bañarse dos veces en el mismo río…; lo que representa, según los eruditos, “la interpretación del cambio físico continuo y perpetuo”; y que, por su parte, los opositores de la doctrina del flujo: Parménides y su discípulo Zenón de Elea , propugnando la inmovilidad, no aceptaron la existencia del movimiento, porque lo consideraban una mera ilusión o apariencia, señalando los errores o paradojas que se cometen al captar lo “dinámico”. Son las famosas “paradojas de Zenón” y entre ella, la más conocida es la de “Aquiles y la tortuga” . La tortuga, el más lento de los animales, le gana la carrera a Aquiles, el de los pies ligeros.

Interpretación:
A decir de An Van Hecke de la Universidad de Amberes, en su ensayo titulado Movimiento e inmovilidad: Heráclito y Zenón en Monterroso, el autor guatemalteco invierte claramente la filosofía del movimiento, pues en la fábula citada aparentemente no hay inversión ni rechazo, ya que Aquiles tampoco alcanza a la tortuga, lo que comprueba la tesis de inmovilidad de Zenón, pero se burla al decir que Aquiles le pisa los talones a la tortuga y no al revés (como se sabe, el talón era la única parte vulnerable de Aquiles), el tiempo irrisorio (diezmiltrillonésima de segundo), la imagen de la flecha que se refiere a la aporía de Zenón , y finalmente la imposibilidad de maldecir a Zenón, ya que Aquiles vivió siete siglos antes que Zenón. Sin embargo, queda un enigma. De la aporía de Zenón se deduce que la tortuga nunca llega a la meta, porque al igual que Aquiles, siempre tiene que recorrer la mitad de una distancia hasta el infinito. La tortuga de Monterroso llega “por fin”, de hecho apenas “la semana pasada”, en una época moderna con cable y rueda de prensa, es decir después de una carrera de unos veinticinco siglos desde que Zenón la hizo correr. Lo que para Zenón era imposible, en la fábula de Monterroso se vuelve posible. La distancia que para Zenón era infinita, Monterroso la convirtió en una distancia finita para poder poner punto final a una aporía que ya lleva inquietando demasiados los filósofos de todas las épocas.

Haga click aquí para recibir gratis Argenpress en su correo electrónico.

Entrevista: ¡Moffattazo en la tele! Una charla con el psicólogo social Alfredo Moffatt

CARTAGOTV

Entrevistamos al maestro Alfredo Moffatt.

Alfredo es psicólogo social, psicodramatista y arquitecto argentino. Fundador de la Escuela de Psicología Argentina, es conocido como uno de los discípulos predilectos de Enrique Pichon-Rivière.

Ha dirigido organizaciones autogestivas tales como Cooperanza en el Borda, que brinda distintos talleres de recreación, que tienen por objetivo fomentar la trama vincular y fortalecer el sentimiento de identidad de los internos. Se realizan en el patio del hospital todos los sábados ininterrumpidamente desde 1985. De allí nace como taller LT22 Radio La Colifata en 1991.

También dirigió El Bancadero, mutual de ayuda psicológica alternativa ubicado en el barrio porteño de Once. Y Las Ollitas en La Matanza, organización autogestiva de ollas populares para chicos de barrios marginales.



Haga click aquí para recibir gratis Argenpress en su correo electrónico.

Historia de un contrabajo

Anton Chejov



Procedente de la ciudad, el músico Smichkov se dirigía a la casa de campo del príncipe Bibulov, en la que, con motivo de una petición de mano, había de tener lugar una fiesta con música y baile. Sobre su espalda descansaba un enorme contrabajo metido en una funda de cuero. Smichkov caminaba por la orilla del río, que dejaba fluir sus frescas aguas, si no majestuosamente, al menos de un modo suficientemente poético.

"¿Y si me bañara?", pensó.

Sin detenerse a considerarlo mucho, se desnudó y sumergió su cuerpo en la fresca corriente. La tarde era espléndida, y el alma poética de Smichkov comenzó a sentirse en consonancia con la armonía que lo rodeaba. ¡Qué dulce sentimiento no invadiría, por tanto, su alma al descubrir (después de dar unas cuantas brazadas hacia un lado) a una linda muchacha que pescaba sentada en la orilla cortada a pico! El músico se sintió de pronto asaltado por un cúmulo de sentimientos diversos... Recuerdos de la niñez... tristezas del pasado... y amor naciente... ¡Dios mío!... ¡Y pensar que ya no se creía capaz de amar!...

Habiendo perdido la fe en la humanidad (su amada mujer se había fugado con su amigo el fagot Sobakin), en su pecho había quedado un vacío que lo había convertido en un misántropo.

"¿Qué es la vida? -se preguntaba con frecuencia-. ¿Para qué vivimos?... ¡La vida es un mito, un sueño, una prestidigitación...!" Detenido ante la dormida beldad (no era difícil ver que estaba dormida), de pronto e involuntariamente sintió en su pecho algo semejante al amor. Largo rato permaneció ante ella devorándola con los ojos.

"¡Basta! -pensó exhalando un profundo suspiro-. ¡Adiós, maravillosa aparición! ¡Llegó la hora de partir para el baile de su excelencia!" Después de contemplarla una vez más, y cuando se disponía a volver nadando, por su cabeza pasó rauda una idea: "He de dejarle algo en recuerdo mío -pensó-. Dejaré algo prendido en su caña de pescar. ¡Será una sorpresa que le envía un desconocido!" Smichkov nadó suavemente hacia la orilla, cortó un gran ramo de flores silvestres y acuáticas y, después de atarlo con un junco, lo enganchó a la caña. El ramo se hundió hasta el fondo, pero arrastró consigo el lindo flotador.

El buen sentido, las leyes de la naturaleza y la posición social de mi héroe exigirían que este cuento acabara en este preciso punto; pero, ¡ay...! El designio del autor es irreductible... Por causas que no dependen de él, el cuento no terminó con la ofrenda del ramo de flores. Pese a la sensatez de su juicio y a la naturaleza de las cosas, el humilde contrabajo estaba llamado a representar un papel importante en la vida de la noble y rica beldad.

Al acercarse nadando a la orilla, Smichkov quedó asombrado de no ver sus prendas de vestir. Se las habían robado. Unos malhechores desconocidos lo habían despojado de todo mientras él contemplaba a la beldad, dejándole sólo el contrabajo y la chistera.

-¡Maldición! -exclamó Smichkov-. ¡Oh, gentes engendradas por la malicia! ¡No me indigna tanto la pérdida de mi vestimenta, ya que la vestimenta es vanidad, como el verme obligado a ir desnudo, atacando con ello la decencia pública!

Y sentándose sobre el estuche del contrabajo se puso a buscar una solución a su terrible situación.

"No puedo presentarme desnudo en casa del príncipe Bibulov -pensaba-. ¡Habrá damas! ¡Y, además, los ladrones, al robarme los pantalones, se llevaron al mismo tiempo las partituras que tenía en el bolsillo!" Meditó tan largo rato que llegó a sentir dolor en las sienes.

"¡Ah...! -se acordó de pronto-. No lejos de la orilla, entre los arbustos, hay un puentecillo... Puedo meterme debajo de él hasta que anochezca, y cuando sea de noche, en la oscuridad, me deslizaré hasta la primera casa."

Con este pensamiento, Smichkov se caló la chistera, cargó el contrabajo sobre su espalda y se dirigió con paso vacilante hacia los arbustos. Desnudo y con aquel instrumento musical sobre la espalda, recordaba a cierto antiguo y mitológico semidiós.

Y ahora, lector mío, mientras mi héroe está sentado bajo el puente lleno de tristeza, volvamos a la joven pescadora. ¿Qué había sido de ésta?

Al despertarse la beldad y no ver en el agua su flotador, se apresuró a tirar del sedal. Este se hizo tirante, pero ni el anzuelo ni el flotador salieron a la superficie. Sin duda, el ramo de Smichkov, al llenarse de agua, se había hecho pesado.

"O bien he pescado un pez muy grande o el anzuelo se me ha enganchado en algo", pensó la joven.

Tiró unas cuantas veces más de la cuerda y al fin decidió que el anzuelo se había, efectivamente, enganchado en algo.

"¡Qué lástima! -pensó-. ¡Se pesca tan bien al anochecer...! ¿Qué haré?" La extravagante joven, sin pensarlo mucho, se quitó la ligera ropa y sumergió el maravilloso cuerpo en el agua hasta la altura de los marmóreos hombros. No era tarea fácil desprender el anzuelo del ramo enredado en el sedal; pero la paciencia y el trabajo dieron su fruto. Poco más o menos de un cuarto de hora después, la beldad salía resplandeciente del agua, con el anzuelo en la mano.

Un destino funesto la acechaba, sin embargo. Los mismos granujas que robaron la ropa de Smichkov se habían llevado también la suya, dejándole sólo el frasco de los gusanos.

"¿Qué hacer? -lloró la joven-. ¿Será posible que tenga que marchar de este modo?... ¡No! ¡Nunca! ¡Antes la muerte! Esperaré a que oscurezca, y en la sombra me iré a la casa de la tía Agafia, desde donde mandaré a la mía por un vestido... Mientras tanto, me esconderé debajo del puentecillo..."

Y mi heroína, escogiendo aquellos sitios por donde la hierba era más alta y agachándose, se dirigió corriendo al puentecillo. Al deslizarse bajo éste y ver allí a un hombre desnudo, con artística melena y velludo pecho, la joven lanzó un grito y perdió el sentido.

Smichkov también se asustó. Primeramente tomó a la joven por una ondina.

"¿Es tal vez una sirena venida para seducirme? -pensó, suposición que lo halagó, pues siempre había tenido una alta opinión de su exterior-. Mas si no es una sirena, sino un ser humano, ¿cómo explicarse esta extraña metamorfosis?" -¿Por qué está aquí, debajo de este puente? ¿Qué le sucede? -preguntó a la joven.

Mientras buscaba una respuesta a estas preguntas, la beldad recobró el sentido.

-¡No me mate! -dijo en voz baja-. Soy la princesa Bibulov. ¡Se lo ruego! Lo recompensarán con largueza. Estuve dentro del agua desenganchando mi anzuelo y unos ladrones me robaron el vestido nuevo, los zapatos y las demás ropas.

-Señorita... -dijo Smichkov, con voz suplicante-. A mí también me han robado la ropa, y no sólo eso, sino que, además, al robarme los pantalones se llevaron las partituras que estaban en el bolsillo.

Los contrabajos y los trombones son, por lo general, gente apocada; pero Smichkov constituía una agradable excepción.

-Señorita -dijo, pasados unos instantes-. Veo que la conturba mi aspecto; pero estará usted de acuerdo conmigo en que, por las mismas razones suyas, me es imposible salir de aquí. Escuche, pues, lo que he pensado: ¿aceptará usted meterse en la caja de mi contrabajo y cubrirse con la tapa? Esto la escondería a mi vista...

Diciendo esto, Smichkov sacó el contrabajo del estuche. Por un momento le pareció que al cederlo profanaba el sagrado arte; pero su vacilación no duró largo tiempo. La beldad se metió, encogiéndose, en el estuche y el músico anudó las correas, celebrando mucho que la naturaleza lo hubiera obsequiado con tanta inteligencia.

-Ahora, señorita, no me ve usted. Siga ahí echada y quédese tranquila. Cuando oscurezca la llevaré a casa de sus padres. El contrabajo volveré a buscarlo más tarde.

Una vez anochecido, Smichkov se echó al hombro el estuche que contenía a la beldad, y cargado con él se dirigió a la casa de campo de Bibulov. Su plan era el siguiente: pasaría primero por la casa más próxima para procurarse ropa y proseguiría después su camino...

"No hay mal que por bien no venga -pensaba mientras levantaba el polvo con sus pies desnudos y se doblaba bajo su carga-. Seguramente, por haber intervenido con tanta eficacia en el destino de la princesa Bibulov, seré generosamente recompensado."

-¿Está usted cómoda, señorita? -preguntaba con el tono de un galante caballero que invita a bailar un quadrillé-. No se preocupe, tenga la bondad, acomódese en mi estuche como si estuviera en su casa.

De repente, se le antojó al galante Smichkov que delante de él y ocultas en la sombra iban dos figuras humanas. Mirando con más detenimiento, se convenció de que no se trataba de una ilusión óptica. Dos figuras caminaban, en efecto, delante de él, llevando unos bultos en la mano.

"¿Serán éstos los ladrones? -pasó por su cabeza-. Parecen llevar algo... Con seguridad, nuestras ropas...

Y Smichkov, depositando el estuche al borde del camino, salió corriendo en persecución de las figuras.

-¡Alto! -gritaba-. ¡Alto!... ¡Atrápenlos!

Las figuras volvieron la cabeza, y al notar que los iban persiguiendo, echaron a correr... Aun durante largo rato escuchó la princesa pasos veloces y el grito de: "¡Alto!, ¡alto!" Por último, todo quedó en silencio.

Smichkov estaba entregado a la persecución, y seguramente la beldad hubiera permanecido largo tiempo en el campo, al borde del camino, si no hubiera sido por un feliz juego de azar. Ocurrió, en efecto, que al mismo tiempo y por el mismo camino, se dirigían a la casa de campo de Bibulov los compañeros de Smichkov, el flauta Juchkov y el clarinete Rasmajaikin. Al tropezar con el estuche, ambos se miraron asombrados.

-¡El contrabajo! -dijo Juchkov-. ¡Vaya, vaya! ¡Pero si es el contrabajo de nuestro Smichkov! ¿Cómo ha venido a parar aquí?

-Esto es que a Smichkov le ha ocurrido algo -decidió Rasmajaikin.

-O que se ha emborrachado y lo han robado... Sea como sea, no debemos dejar aquí el contrabajo. Nos lo llevaremos.

Juchkov cargó el estuche sobre sus espaldas, y los músicos prosiguieron su camino.

-¡Diablos ! ¡Lo que pesa! -gruñía el flauta durante el camino-. ¡Por nada del mundo hubiera consentido yo en tocar en este monstruo! ¡Uf!

Al llegar a la casa de campo del príncipe Bibulov, los músicos dejaron el estuche en el sitio reservado a la orquesta y se fueron al buffet.

En aquella hora ya se habían empezado a encender arañas y brazos de luz.

El novio (el consejero de Corte Lakeich), guapo y simpático funcionario del Servicio de Comunicaciones, con las manos metidas en los bolsillos, conversaba en el centro de la habitación con el conde Schkalikov. Hablaban de música.

-En Nápoles, conde -decía Lakeich-, conocí a un violinista que hacía verdaderos milagros. No lo creerá usted, pero con un contrabajo de lo más corriente lograba unos trinos... ¡Algo fantástico! Tocaba con él los valses de Strauss.

-¡Por Dios! -dudó, el conde-. ¡Eso es imposible!

-¡Se lo aseguro! ¡Y hasta las rapsodias de Listz! Yo vivía en la misma fonda que él y, como no tenía nada que hacer, llegué a aprender en el contrabajo la rapsodia de Liszt.

-¿La rapsodia de Liszt? ¡Hum!... ¿Está usted bromeando?

-¿No lo cree usted? -rió Lakeich-. Pues se lo voy a demostrar ahora mismo. Vamos a la orquesta.

Y el novio y el conde se dirigieron a la orquesta. Se acercaron al contrabajo, desataron rápidamente las correas y... ¡oh espanto!

Pero ahora, mientras el lector da libertad a la imaginación y se dibuja el final de aquella discusión musical, volvamos a Smichkov... El pobre músico, no habiendo podido alcanzar a los ladrones, volvió al lugar en que había dejado el estuche: pero ya no estaba allí la preciosa carga. Perdido en suposiciones, pasó y repasó varias veces por aquel paraje y, no encontrando el estuche, decidió que había ido a parar a otro camino.

 "¡Esto es terrible ! -pensaba mesándose los cabellos y presa de un frío interior-. ¡Se asfixiará dentro del estuche! ¡Soy un asesino!" Ya había entrado la medianoche y Smichkov continuaba dando vueltas por el camino, buscando el estuche. Por fin volvió a meterse bajo el puentecillo.

"Seguiré buscando cuando amanezca", decidió.

Al amanecer, la búsqueda dio el mismo resultado y Smichkov decidió esperar debajo del puente a que llegara la noche...

"La encontraré -mascullaba, quitándose la chistera y tirándose del pelo-. ¡Aunque tarde un año, la encontraré!"

Todavía hoy, los campesinos que habitan los lugares descritos cuentan cómo por las noches, junto al puentecillo, puede verse a un hombre desnudo, todo cubierto de pelo y tocado con una chistera. Cuentan también que, a veces, debajo del puente, se oyen roncos sonidos de contrabajo.

Antón Pávlovich Chéjov (1860-1904) médico, escritor y dramaturgo ruso. Encuadrable en la corriente naturalista, fue maestro del relato corto, siendo considerado como uno de los más importantes escritores de cuentos de la historia de la literatura.

Haga click aquí para recibir gratis Argenpress en su correo electrónico.

La Lira Huaylina: Los conjuntos musicales de Los Andes

Jorge Zavaleta Alegre (Desde Lima, Perú. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

El planeta te dio toda la nieve,/aguas mayores y volcanes nuevos/ y luego el hombre fue agregando muros/ y adentro de los muros, sufrimiento/ y es por amor que pego en tus costados: recíbeme como si fuera el viento/…: Américas (cantata popular) de Pablo Neruda - Gustavo Becerra-Schmidt).



En la música, los pueblos encuentran la mayor grandeza de su existencia. Las danzas, la mitología, la cosmovisión, las técnicas de producción agrarias, los sentimientos íntimos de sus habitantes, brotan en sus canciones. Todo está tan imbricado.

La música ayacuchana, puneña, huanca, cajamarquina, ancashina, fomenta un sentimiento de pertenencia a su historia y cultura.

En el presente siglo, hay un renacimiento de las expresiones culturales, una mayor construcción de las identidades regionales, aunque los medios traten de propiciar mundos no vinculantes a las variadas expresiones de los pueblos con raíces en Los Andes. Las tradiciones culturales lejos de debilitarse, se fortalecen.

Las orquestas, bandas, son las modalidades predominantes de la producción musical. La música a través de sus intérpretes es el nudo central de la vida cultural. Desde la colonia el arpa, el violín, la flauta, el tambor o la tinya. La guitarra estaba relacionada con las ciudades. Con la acelerada migración aparecen programas radiales, grabaciones de discos, arte vernácula. Ingresa el saxofón, el clarinete, la trompeta sordina.

No es difícil identificar al Perú o una determinada región de su geografía e historia por sus expresiones musicales: La Pampa y la Puna. Paucacuro de la selva. El gorrioncito (chuscada, huayno ancashino). El cóndor pasa. Qhantati ururi, (huayno puneño). El Veneno (marinera norteña). Falsía (muliza con fuga de huayno de Huancayo). El forastero (Triste con fuga de tondero). Embrujo (vals). Madre querida (Yaraví). Cantares a mi tierra (zampoñada de la zona aimara de Tacna). Río Santa Caudoloso (huayno de la Cordillera Blanca)…:Chalena Vásquez, musicóloga.

Géneros musicales desarrollados en el Perú: Aguenieve, Alcatraz, Anata, Ayarachi, Bandurria cusqueña, Carnaval Cajamarquino, Cumanana, Cumbia, Cumbia andina, Chacallada, Chicha, Cumbia sureña, Festejo, Folklore, Folk metal, Guaracha, Huayno: Ancashino, Ayacuchano, Mohoceñada o Luriguayo, Marinera puneña (Departamento de Puno), Pandilla (Departamento de Puno), Tinkus (Departamento de Puno), Kullawada (Departamento de Puno), Diablada (Departamento de Puno), Qhaswa (Departamento de Puno), Muliza, Huaylas, Ingá, Landó, Marinera, Marinera Norteña, Chicha, Pampeña Arequipeña, Panalivio, Pinkillada, Polka, Requinto (andino), Resbalosa, Rock, Rock Subterráneo, Sicuri, Sicu moreno, Son de los Diablos, Tarkeada y Tarkada, Tecnocumbia, Tondero, Triste Norteño, Vals criollo, Yaraví, Yaraví Arequipeño, Zamacueca, Zampoñada.

La lira huaylina



Huaylas, lleva el nombre de la Provincia y es uno de sus nueve distritos. Es parte del departamento de Ancash, a 430km, al NE de Lima.

El profesor Rodomiro Flores Vásquez, hermano mayor de una numerosa familia, hijo de un educador y músico y con una madre de acompasada voz, fundó La Lira Huaylina, el 30 de Octubre de 1945, convocando a un grupo de jóvenes y sucesivamente a sus hermanos David (ahora Director), Miguel* y Luis:

La historia es un poco larga, confiesa. Fue creada como una asociación de amigos vinculados por el amor al terruño y el arte musical. Cursaba sus estudios de profesor en la Escuela Normal de Tingua, en la provincia de Yungay, tierra arrasada por el terremoto de 1970 y la consiguiente avalancha de un deslizamiento del nevado del Huascarán.

Recuerda con mucho cariño a los primeros integrantes de la primera Junta Directiva que el presidió: Diógenes Villar Alba, Horacio Villafana, Octavio Sánchez, Luis Germán Espinoza Alcedo. Los demás, como su hermano Miguel, ya se han ido con la ilusión del arpegio huaylino.

A largo de la vida hemos hecho muchas cosas: "Entre 1948 - 1950 viajamos a Lima a amenizar una fiesta organizada por la Asociación Distrital Huaylina. En esa ocasión se tuvo la oportunidad de visitar palacio de gobierno y después diferentes instituciones donde encontramos mucho aprecio y cariño".

En Lima se reunieron muchos jóvenes como Luis Gómez, Tito Ardiles, Sergio Vergaray. Con ellos organizaron diferentes actuaciones. Realizaron diferentes actuaciones por todo el Callejón de Huaylas, Chimbote, Cusco.

Recuerda mucho haber interpretado canciones al pie del Señor de los Temblores, la famosa efigie del Cusco. Y haber estado en Palacio de Gobierno invitados por Alan García para entonces presidente, "felizmente mi alumno con quienes hemos pasado momentos muy bonitos, disfrutando del valor de la música. Nuestra presentación ha sido bastante emotiva, congratulada por diferentes personas que nos han conocido".

-A propósito del ex presidente Alan García, que gobernó al Perú entre 1985-90 y 2008-2013) ¿cómo los define ahora?

-Parece que tuviera un peso. Y eso me preocupa. Hablando en cristiano, me parece que es el único representante real, ahora, del Partido Aprista Peruano. No existe aún un líder que lo pueda reemplazar.

-¿Ahora, en un nuevo siglo cómo se puede apreciar alguna repercusión en la formación de ese niño, en la gratitud, indiferencia o confusión de lo que aprendió?

-Recuerdo mucho las palabras de Alan García. En una revista que me obsequió declara que el aprendió de su maestro muchas cosas y que conmigo es un hombre demasiado agradecido, porque él me dijo: “Yo he aprendido a hablar de mi maestro Rodomiro Flores”. Y parece que le fue muy bien, y hoy habla perfectamente. Eso no se le puede negar.

García es un alumno muy reconocido, en diferentes ocasiones me ha llamado, me ha ensalzado, ha guardado un profundo amor a quien fue su profesor en el Colegio Experimental de Barranco, en Lima.

-¿Con la experiencia de lo vivido, cuál es la opinión sobre la trascendencia de la música, del arte, en la Educación?

-La música es la maestra de las Artes, la que despierta el sentimiento, la grandeza y nos hace ver la realidad en su verdadera dimensión. Quisiera que desde la escuela los niños practicaran intensamente el arte, por lo menos con las canciones, organizando pequeñas estudiantinas que con el tiempo se van a convertir en conjuntos musicales.

Felizmente, en mi tiempo enseñé mucho a cantar, porque el canto es la expresión del arte de la música.

-¿Por qué, al menos en el Perú, la música revela una sociedad fraccionada, prejuiciada, que convierte al país en un espacio colonial, anquilosado, contra su tradición e historia?

-En nuestra patria hay diferentes escuelas musicales. Hay la escuela cuzqueña, andina, serrana. Me gustaría que haya una escuela representativa de nuestra patria. Y esa podría ser el Huayno, porque es una expresión que la cantamos o conocemos en todas partes del Perú.

-¿En cuanto a la música de Huaylas, cuál es el tema central de inspiración popular?

En Huaylas como en todas las canciones ya sea religiosas o canciones del pueblo están dedicadas a la religión, explícitamente a Santa Isabel, fiesta que se celebra el 8 de Julio de cada año, que convoca el retorno de sus hijos.

En Huaylas se practica música. Hay arpas, violines, guitarra. Ahora último se aprecia a innumerables jóvenes que practican el arte con especial dedicación.

-¿Cómo nació la vocación por la música y cómo se organiza el grupo que ahora camina hacia la octava década?

-Tendría que remontarme a mi padre, que en su juventud tocaba el acordeón. Me acuerdo desde muy pequeñito lo tocaba. Poco más tarde me emocioné cuando estuvimos en el colegio “2 de Mayo”, de Caraz, capital de la provincia, y allí practicábamos la música. Después, escuchábamos a don Jacinto Córdova, un promotor cultural, quien la música unía a la comunidad, inclusivo partiendo del cumpleaños de un músico, de un profesor, fiesta en la cual iba participando los amigos, la familia, las instituciones.

Así aprendió a tocar la mandolina, fue en la Escuela Normal de Tingua, y en otras actuaciones. Llevo la música en el alma.

Logré algunas composiciones, las cuales las mantengo en el recuerdo. Las compartí con mis alumnos, en las aulas.

-¿Qué rol han cumplido los gobiernos locales, las municipalidades en la promoción de la música?

-Los gobiernos locales juegan y deben jugar una función esencial para participar en la educación. En el caso de la Lira Huaylina, el municipio nos ha declarado Hijos Predilectos. El Municipio de Caraz, igualmente. Nos han otorgado diplomas, medallas de honor y el cariño de los pueblos.

Nuestras dos grabaciones han dado la vuelta a la tierra, porque en diferentes partes del mundo viven huaylinos y hay huaylinos que quieren a la Lira y quieren a la música.

-¿Una de las características de la música es su alegría, en especial la ancashina, a diferencia de las composiciones ayacuchanas y del altiplano. Recomendaciones para su promoción.

-La música de Ancash, incluyendo la de Huaylas tiene gracia, toma las cosas con humor, es humanista, es alegre. Mi recomendación pasa por establecer una suerte de obligatoriedad de la enseñanza de la música, porque despierta el espíritu, nos hace más conscientes, más sentimentales, más cariñosos, más emotivos. La música debe ser parte integral de los programas de las escuelas y colegios.

-No hay conocimiento aislado, sino multidisciplinario. Inclusive los negocios, deben inspirarse en hacer feliz al prójimo, antes que el lucro incesante. ¿Cómo construir una visión latinoamericana desde o con el arte?

-Considero que las instituciones representativas deben fortalecer estas actividades. El Estado no puede estar al margen.

Había que pensar en las músicas mexicanas y cubanas que se han impuesto en el mundo. Son numerosos los artistas, su música se ha impregnado en diferentes públicos.

-Recuerdos que se mantienen vivos. ¿Cómo la literatura y otras vertientes del conocimiento han con concurrido en la Lira?

-La literatura y la música son dos artes que se complementan. Las letras de muchas canciones son adaptaciones o expresiones de una buena literatura. José María Arguedas*, fue el escritor peruano que como literato y antropólogo contribuyó más al conocimiento más expresivo de la cultura andina.

En 1940 conocí el mar. Llegamos a Chimbote, el puerto que dos décadas después se convirtió en una fábrica de harina de pescado. Alquilamos un bote para que nos paseara por la playa. Y atraídos por el oleaje y la inmensidad del horizonte, damos vueltas y cantamos Pescadorita:

A los murmullos suaves del viento/ mis dulces trovas sabré cantar,/ para que sepan mis pensamientos/y los secretos que brinda el mar…

A los murmullos suaves del viento/mis dulces trovas sabré cantar,/para que sepan mis pensamientos/y los secretos que brinda el mar.



* El zorrro de arriba y el zorro de abajo. Novela que fusiona: discurso, diario personal, relato, drama, ensayo, poesía, canción…. Es un referente de la sociedad peruana de la década de los sesentas del siglo XX.
** Música chicha: Un fervor conocido por muchos, valorado por algunos, y desprestigiado por ciertos sectores en el Perú, es deseoso y incandescente este fenómeno que llama multitudes, llena estadios y reembalsa alegría y oculta el dolor transformándolo en pasión. Degregori, Carlos Iván 2000. La década de la antipolítica. Vich Víctor “borrachos de amor”: las luchas por la ciudadanía en el cancionero peruano. Bailón, Jaime, 2004, “La chicha no muere ni se destruye, sólo se transforma.
*** Historia de Lira Huaylina: Inicialmente su nombre fue “La Lira de Huaylas”. Fundadores: Rodomiro Flores Vásquez, su primer Presidente. Luis Espinoza Alcedo, primer Director y Julio Sánchez Aguirre, Tesorero. Socios fundadores; Ricardo Cortez Espinoza, Aurelio Maza, Horacio Villafana Villafana, Secretario de Cultura, Filemón Villar Alba, Rigoberto Cox Peregrino, Edgardo Villar Alba y Diógenes Villar Alcedo, Secretario.
Los fines de la institución: Difusión de la cultura musical en Huaylas. Cultivar el arte escénico. Patrocinar concursos de canto y música. Propugnar la construcción de un Salón de Actos.
Primera presentación pública: 2 de julio de 1946, en Huaylas, en el entonces “Hotel América” de la Familia Rodríguez Haro y fueron padrinos Agripina Rodríguez Haro y Agustín Romero Herrera. El Programa inaugural: Palabras del Presidente de la Institución, 11 canciones entre polcas, valses, guaracha y boleros. Terminó con las palabras de agradecimiento del Secretario de Cultura.
La “Lira Huaylina” en su trayectoria de colaboración cultural, ha preferido prescindir de pago por sus actuaciones. Ha grabado un disco de larga duración: “Remembranzas” y un álbum de sus Bodas de Oro institucionales. Entre sus actuaciones: Radio Nacional, Radio la Crónica, Radio El Sol, Radio San Cristóbal, Radio Santa Rosa. En las actas fundacionales figuran simbólicas cuotas de 0.10 y 0.20 centavos de Sol, de los socios, para promover la institución.
Ha actuado en: Palacio de Gobierno, Teatro Felipe Pardo y Aliaga, Teatro Peruano Japonés, Casa del Maestro, Asociación de Artistas y Compositores, Biblioteca Nacional, Colegio Médico del Perú, Rotary International, Casa del Maestro, Diario El Comercio, Cine Barranco, Club de la Unión, Club Ancash, Club Apurímac, Club La Libertad, Club Yungay y muchos espacios.
Ha alternado con destacados artistas como Los Chamas, Los Angeles Negros, Raúl García Zárate, Pastorita Huaracina, Princesita de Yungay, Amanda Portales, Los Campesinos.... Una de sus más recordadas actuaciones fue en la Catedral del Cuzco con motivo de la bendición de la Cruz de la Evangelización y en el Concejo Provincial del Cuzco.
Distinciones: Hijos Predilectos de Huaylas por la Municipalidad de Huaylas. Patrimonio Cultural de Huaylas de la Municipalidad Distrital de Huaylas. Patrimonio Cultural de la Provincia de Huaylas, Condecoración Club Ancash, Condecoración Lira Dorada, Insignia de Oro, Bodas de Oro, etc.
Músicos en la Lira. Jacinto Córdova, Sixto Iturrizaga, Teodosio Granados, Eneas Sarmiento, Miguel Flores Vásquez, entre otros.
Actuales integrantes: Rodomiro Flores Vásquez, Edilberto Ardiles Espinoza, Sergio Vergaray Ramos, Eugenio Angeles Fuentes, Mario Sáenz Chávez, Juan Vásquez Gomero, Jorge Nuñez del Prado, Luis Flores Vásquez, Adolfo Flores Villar, Julio Flores Espinoza y David Flores Vásquez, Director, abogado, músico y promotor del turismo cultural.

Haga click aquí para recibir gratis Argenpress en su correo electrónico.

Ética de la Reciprocidad y Educación Andina

Macario Coarite Quispe (Desde Bolivia. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)



Uno de los principios de la visión andina es la reciprocidad entre los componentes vivos de la Pachamama y el Cosmos. La reciprocidad o Ayni tiene contenido ético, dado que se exterioriza en los sujetos la intencionalidad de regir la conducta de los demás; ese regimiento perfila el Jaqi o Runa. Dicho acto ético también supone un acto educativo pues da por sentado el hecho de haber recibido educación con ética comunitaria.

“Todo lo que puede pensar, sentir, decir y hacer el ser humano, en un proceso histórico-social concreto, se debe a la educación que ha recibido” (1); considerando la anterior cita, se puede decir que este trabajo trata de abordar la relación complementaria entre el Ayni y la educación. La tarea trajina así: primero, se parte de la comprensión de Ayni (dar-recibir-devolver) en el ámbito educacional; segundo, se explicita la educación con contenido de Ayni, y finalmente, se verifica la correspondencia entre Ayni y educación.

Así también, la propuesta básica del siguiente trabajo es la siguiente: por la racionalidad comunal que subyace a las culturas andinas, el Ayni y la educación no se encuentran parcelados, eran y son todavía prácticas permanentes en las comunidades andinas, porque la vigencia del Ayni se actualiza en el terreno de la ética y los comportamientos humanos manifiestan la educación de la cultura; es decir, la razón comunal hace a la educación de los seres humanos, las dos son inherentes y cobran vigencia en la configuración del modelo educativo alternativo de los pueblos indígenas del Estado Plurinacional.

La institucionalidad del Ayni tiene un contenido ético y moral, que se viene desplegando desde tiempos ancestrales. Hablar de Ayni supone hacer el ejercicio justo de los pensamientos, sentimientos, acciones y el uso del lenguaje. Es decir, un dar-recibir-devolver en diferentes planos de la vida comunal. Lo que toca dilucidar ahora, es cómo el Ayni puede comprenderse desde el sentido educativo. El Ayni o reciprocidad concibe una educación diferente a otras educaciones del mundo occidental moderno. Como suceso ético cotidiano presupone una educación ética. En otras palabras, la ética de la reciprocidad en su devenir también acontece a una educación con contenido ético. Entonces, El Ayni o ética de la reciprocidad se despliega junto con propia visión de la educación, ya que no está dividida.

En el plano de la argumentación ética, el Ayni se concibe como reciprocidad con y por el Otro (2), porque existe responsabilidad ética de uno por el otro y del otro por el uno. Hay relación de correspondencia entre el uno y el otro, entre los sujetos de la comunidad. Al respecto, Josef Estermann aclara desde un locus intercultural todavía europeizado, pero vale la pena rescatar y aprender lo sustancial que trae su comprensión para con la reciprocidad:



El principio de correspondencia se expresa a nivel pragmático y ético como principio de reciprocidad: A cada acto corresponde como contribución complementaria un acto recíproco. Este principio no sólo rige en las interrelaciones humanas (entre personas o grupos), sino en cada tipo de interacción, sea esta intra-humana, entre ser humano y naturaleza, o sea, entre lo humano y lo divino. (3)

Con lo anterior se tiene la certeza de la existencia de una ética que rige el plano de la relación recíproca humano-naturaleza, la ética de la reciprocidad (Ayni), la que ahora piensa su contenido de educación. ¿Cómo la ética de la reciprocidad posibilita la comprensión de educación que la subyace? La educación como término adquiere un nuevo contenido desde dicha ética. La ética de la reciprocidad concibe a la educación como “enseñar-aprender a vivir bien en comunidad o sociedad” (4). Porque dicha comprensión de educación es la reciprocidad con y por el enseñar y con y por el aprender. Un enseñar que no se separa del aprender y un aprender que no se separa del enseñar; la reciprocidad con y por el enseñar y con y por el aprender. Ese enseñar-aprender es para vivir bien en comunidad. Hasta aquí, la ética de la reciprocidad otorga una nueva comprensión de lo que significa educación y desde un punto de vista propio.

La educación del vivir bien en comunidad o sociedad halla soporte en su pedagogía, la pedagogía ética. Dicha pedagogía comprende la relación de coincidencia entre educando-maestro a nivel formativo y vital, ya el educando y el maestro (Yatiqiri-Yatichiri) tienen una relación de responsabilidad recíproca: “El educando es con y por el maestro y el maestro es con y por el educando. Ambos son recíprocos y complementarios” (5). Por lo tanto, la ética de la reciprocidad encuentra su contenido educativo en la relación de correspondencia de estudiante-maestro, los cuales se educan permanentemente, pues la ética de ambos procede de la Pachamama y es por el cuidado y reproducción de la misma que esto logra suceder.

La pedagogía ética dispone la práctica de la enseñanza-aprendizaje. Las tareas de enseñar-aprender están en ambas: el contenido de enseñar es aprender y el contenido de aprender es enseñar. Todo lo anterior quiere decir que al enseñar se aprende y al aprender se enseña.



Entonces, la ética del Ayni piensa la educación del vivir bien en comunidad, proporciona el soporte pedagógico ético y monta la didáctica emergente de las costumbres de las culturas originarias.

Así, Ayni y educación son inherentes. Porque el acto ético cotidiano supone una educación también ética. La ética de la reciprocidad hace a la educación comunitaria y la educación comunitaria hace a la ética de la reciprocidad. El Ayni formalizado a nivel ético no se separa de la educación. ¿A través de qué medios es posible el despliegue de la ética de la reciprocidad y educación en las aulas? La respuesta sugerida es la que se presenta a continuación: a través de la pedagogía recíproca, didáctica comunal y currículo por orientaciones y proyectos.

En fin, se realiza una síntesis de la proposición y las pruebas que la alimentan. La racionalidad del Ayni y la educación que la subyace son prácticas que persisten en las culturas andinas, que el Ayni se actualiza en ética de la reciprocidad y como conducta deviene en educación. La reciprocidad como suceso ético cotidiano implica la educación del enseñar-aprender a vivir bien en comunidad; la pedagogía de la reciprocidad es el soporte la nueva comprensión educativa y la didáctica de la enseñanza-aprendizaje; su accionar fáctico.

Todo esto hace que la ética recíproca y la educación sean inseparables en el mundo andino. Por lo que es urgente que se pueda desplegar una educación, pedagogía, didáctica y currículo con pertinencia cultural.

Notas:
1) Quintanilla Coro, Víctor Hugo: Descolonización Educativa: Pedagogía, Didáctica y Currículo Andinos y Humanismo Comunitario. Devenir Jaqi, Devenir Runa. La Paz: Carrera de Literatura- UMSA, 2008, p. 12.
2) Es el contenido de la ética de la reciprocidad que fundamenta la educación, pedagogía de la reciprocidad, currículo por orientaciones y proyectos comunitarios. Quintanilla Coro, Víctor Hugo: La Colonialidad del Sistema Educativo Plurinacional. Una perspectiva intra-intercultural del proceso curricular boliviano. La Paz: AIDES, 2010, p.168. Inédito.
3) Estermann, Josef: Introducción al pensamiento filosófico. Compendio de la Filosofía Occidental en Perspectiva Intercultural Tomo 1. La Paz: ISEAT, 2011, p.293.
4) Víctor Hugo Quintanilla, op. cit. p. 165.
5) Hace referencia a la relación recíproca entre educando-maestro atados al sujeto de la Naturaleza.

Bibliografía
- Estermann, Josef: Introducción al pensamiento filosófico. Compendio de la Filosofía Occidental en Perspectiva Intercultural Tomo 1. La Paz: ISEAT, 2011.
- Quintanilla Coro, Víctor Hugo: Descolonización Educativa: Pedagogía, Didáctica y Currículo Andinos y Humanismo Comunitario. Devenir Jaqi, Devenir Runa. La Paz: Carrera de Literatura- UMSA, 2008.
- Quintanilla Coro, Víctor Hugo: La Colonialidad del Sistema Educativo Plurinacional. Una perspectiva intra-intercultural del proceso curricular boliviano. a Paz: AIDES, 2010. Inédito.

Haga click aquí para recibir gratis Argenpress en su correo electrónico.

El gobernador presidente confesante de la Ínsula Barataria

Daniel de Cullá (Desde Burgos, España. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)



Una religiosa que cuida de los confesionarios, la confesionariera, nos dice que el gobernador presidente de Ínsula Barataria se ha confesado de todos los males hechos y que sigue y seguirá haciendo, con objeto de obtener el perdón con una disposición simple dada por el cura confesor, y así ir tranquilo a cometer las fechoría que han estado cometiendo él y sus correligionarios con la más absoluta y filial confianza, pues la teología espiritual de dios y la imbecilidad de los hombres permite todo este estado de corrupción y pillaje perdonándolo.

Se ha confesado con dañada intención, de manera perniciosa de sus males cometidos poniendo patas la sanidad, fundando cátedras de Rebuznos, colocando a los desahuciados al borde del suicidio, perjudicando y haciendo daño a otros con maleficios bancarios, cual santo del desmantelamiento de la sociedad del bienestar que nunca ha existido, y quien, cual cristiano viejo, en vez de dar su vida por el prójimo se la quita, siendo un haragán, chapucero, sin mérito, que sólo se agarra a la fuerza de las armas y las fuerzas represoras.

Como le ha dicho al cura, él se siente como una coneja muy paridera de males sociales y, más, por culpa de quienes le rodean, que le ateclan y le lamen cual perros, que han aparecido con maletas pequeñas con dineros que se llevan sobre el borrén trasero, convirtiéndose en malhechores, truhanes y él pidiendo al pueblo un perdón falso, pues sabe que los perros no pueden detenerse a tiempo por la violencia de sus fechorías en alboroto de paisanaje. “De lo que me arrepiento, dice, es el haberme rodeado de maleantes y, si estoy escandalizado, es por la publicidad que se ha dado”.

Bueno, le replica el cura, es verdad que has faltado a los deberes que te impone el deber político, pero a sabiendas de que la política es el arte del hurto y el engaño y como dios lo perdona todo, tienes que rezar un padrenuestro y tres avemarías, dejando a la iglesia de vuestra dinerada y parte del botín, pues bien sabes que es para el culto, y al pueblo le dais por donde amargan los pepinos, que son traperos, personas fáciles de robar, víctimas propicias, y además vosotros dais con la ley, ganáis en trampas y hacéis muy bien flores de fullero.

Haga click aquí para recibir gratis Argenpress en su correo electrónico.

El hombre de la ciudad vieja

Reinaldo Spitaletta (Desde Buenos Aires, Argentina. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)



-Me habían dicho que no volvería.

-Vine para recordar.

-Recordar es una manera de morir.

-No, amigo, es un modo de recobrar lo perdido.

El hombre, barba gris y espejuelos con montura de oro, comenzó a caminar con pasos de turista. Sus tenis amarillos contrastaban con el azul desteñido de su bluyín y con una camisa de algodón crudo con bordados indígenas.

-Cuando me fui no estaban el edificio de la aguja, y menos el metro y todavía en Guayaquil vendían frutas, carne salada y pescado.

Las palabras le salían despacio, como si no quisiera que terminaran. Sus ojos, en los que se adivinaban tormentas de mares lejanos, se llenaban otra vez de ciudad, de la suya, aquella que guardaba en la memoria. Así, no le era posible observar los cambios, sino las permanencias. O lo que él imaginaba que no había sido arrasado por las excavadoras del tiempo.

Vio otra vez el café San Remo, La Alhambra con sus camiones de escalera que iban a los pueblos, o llegaban de ellos, las cacharrerías con un surtido que iba desde estampitas de santos hasta folletos de poesía parnasiana. En Junín vio muchachas preciosas que se tomaban instantáneas.

Sus pasos eran cada vez más despaciosos como si con ello quisiera quedarse en otro tiempo, o, mejor dicho, que el paisaje interior, el suyo, no cambiara. Subió a Prado y aunque muchas casas eran las mismas, aunque con menos brillos, ya eran otros sus habitantes. No quería verlas transmutadas en ebanisterías o consultorios. Se emocionó, sí, con los caserones republicanos convertidos en sedes teatrales.

“La ciudad vieja habita en mi memoria”, se dijo. Recordó la estación del tren, la estatua de Cisneros, los campesinos con bultos de naranjas, los avisos multicolores de fábricas en El Volador y en las colinas de Enciso. “Vine a buscarme”, le oí decir.

-Cómo le parece la ciudad de hoy-, le pregunté, sin convicción.

-Es distinta. No es la mía.

Él también era otro. Hablaba, incluso, con un acento neutro. “Antes, la ciudad tenía colores malva y el cielo era más limpio”, recordó en voz alta.

En La Playa, lo único reconocible para él era la Casa de los Barrientos, que, sin embargo, veía más gris que antes, según dijo. “Esta ciudad no envejece”, le dije. “Ah, sí. El viejo soy yo”, dijo con tristeza contenida. En el firmamento había un vuelo de palomas.

Lo vi alejarse, lento, como si quisiera quedarse. La ciudad vieja se iba con él.

Haga click aquí para recibir gratis Argenpress en su correo electrónico.

Ruidos

Gustavo E. Etkin (Desde Bahía de San Salvador, Brasil. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)



Tantanean las campanas
tintinean los cascabeles
cacarean las gallinas
relinchan los corceles.

Todo canta
llama y pide
ser escuchado
como canto
como llanto
como grito
de alegría
de espanto

o dolor.

Así es que todo ruido
es un llamado
de algo que fue
de algo que será
de algo que se mueve
aunque sea una gota de agua
que cae de una nube
y golpea suavemente
una ventana
para ser escuchada
una mañana.

Haga click aquí para recibir gratis Argenpress en su correo electrónico.

La música folclórica noruega: Una aproximación a los problemas musicales que plantea

Juan Castillo



La música popular tiene que abandonar los museos y salir hacia la gente. Sólo así podrá seguir viviendo.(1)

Sigbjørn Bernhoft Osa (1910-1990)

Como característica común a cualquier tipo de folclor, la música popular en Noruega se asienta en una longeva base de tradición oral. Ninguna obra musical fue transcrita a partitura antes de mediados del siglo XIX, y sólo en los últimos tiempos esta situación de abandono ha cambiado. Este hecho ha propiciado, obviamente, que la manera en la cual las canciones antiguas han llegado hasta nosotros sea, de alguna manera, diferente a como éstas fueron concebidas en un principio, ya que el trabajo de recopilación de material no fue tomado realmente en serio hasta la década de 1840(2), cuando tuvieron lugar los notables trabajos de compilación y transcripción de Ludvig Mathias Lindeman. Si atendemos a la historia globalmente, podemos observar que el surgimiento de este interés por la música folclórica noruega coincide en el tiempo con la época de las tendencias artísticas nacionalistas en otros países de Europa. Los compositores noruegos trataron así de adaptar su propio idioma musical a las tradiciones populares y a la vez a la herencia de los estilos europeos(3).

Hasta el siglo XIX casi toda la música producida en Noruega era música folclórica anónima transmitida por tradición oral. Esto podría, de alguna manera, ser consecuencia del largo período de dominación danesa. Como dice Börre Qvamme: “Tras la caída de la monarquía en el siglo XIV, Noruega no tenía ni corte ni aristocracia, ni siquiera una clase media boyante que pudiera mantener un arte nacional.”(4)

Al mismo tiempo, debemos tener en cuenta que la canción tradicional, debido a su restringido área de difusión y a ésta su condición de ‘tradicional’, ha mantenido peculiaridades musicales realmente antiguas.

Dando esto por sentado, podemos aproximarnos al origen de la música folclórica noruega, o al menos de la que tenemos noticia. Como es de prever, no es fácil fijar con exactitud este origen, pero sí que podemos decir que el repertorio más longevo parece tener sus raíces en el final de la Edad Media (siglo XIII) o incluso antes. Otros factores que nos ayudan son la antigüedad de los textos a los que se ponía música y las características tonales y melódicas de la misma. Uno de los principales rasgos que han servido para preservar la tradición ha sido la función social de la música. Las canciones pastoriles (seter) cuyo legado es hoy muy escaso, constituyen un buen ejemplo. Claro que las formas de cuidar a los animales de la granja ha cambiado mucho, de modo que las seter se han ido perdiendo poco a poco con el tiempo.

Otro problema con el que nos encontraremos es el de las clasificaciones. A menudo tendemos a establecer una división entre música vocal y música instrumental, pero en este campo es complicado obrar así. Como afirma Nils Grinde: “No es raro encontrarslaatt (melodías de danza con características concretas) para ser cantadas, y los muchos ejemplos de slaattstev (una ‘stev’ es una poesía popular monoestrófica con patrones métricos específicos y que se adapta a melodías tradicionales muy antiguas) asociadas a ciertas slaatt nos muestran que la música de estas últimas formó también parte de un repertorio vocal. Por supuesto, tampoco es extraño encontrar melodías vocales interpretadas por instrumentos”(5). En este sentido, parece que la diferencia entre música instrumental y vocal muchas veces es difusa, ya que en aquellos tiempos nadie quiso poner límites entre medias. Chris Goertzen añade: “Muchas melodías para Hardanger fiddle(6) se basan en otras que en cuyo origen tuvieron naturaleza religiosa o eran, por ejemplo, canciones de cuna. También algunas melodías de danza podían cantarse utilizando construcciones convencionales de sílabas sin sentido cuando no había instrumentos; esta práctica recibe el nombre de tralling.”(7) Otros investigadores han optado por clasificaciones cimentadas en la funcionalidad de la música o en los contextos en los que ésta era y es interpretada.

Los instrumentos típicos en relación con la tradición de las seter son el lur(8), el bukkehorn(9), y la flauta. En las granjas, las canciones de cuna ocupan un lugar preponderante, así como las baladas, canciones religiosas y los stev juegan un papel muy importante en la vida cotidiana y en celebraciones festivas.

Notas:
1) La traducción es mía.
2) Como experiencia pionera, Chris Goertzen en su obra Fiddling to Norway, revival and identity, habla de un libro de música que fue comenzado a escribir en 1679 y que estuvo en posesión de un tal Peter Bang, de Kristiania (antiguo nombre del actual Oslo). Este libro contiene tablaturas para laúd y guitarra, y dos terceras partes del mismo pertenecen al siglo XVIII.
3) El problema de transcribir un tipo de música que fue creada más para ser interpretada que para ser leída o estudiada fue el principal con el que se tuvieron que enfrentar los musicólogos durante el revival de la música popular en el siglo XIX. Así lo dice Kristian Lange: “Cuando, más o menos hace cien años, comenzó la tarea de transcribir nuestra música folclórica, los editores se enfrentaron con dificultades desde el principio. Ellos eran hábiles músicos, acostumbrados a la armonía convencional y a los habituales modos mayor y menor. Pero en la música folclórica hallaron tipos diferentes de tonalidad e interválica. En el desarrollo de esta expresión musical, los intervalos naturales desempeñaron un papel muy importante –en ellos estaban basadas las notas del lur y de otros instrumentos de viento (…) Mientras las tonalidades mayores y menores tienen tonos y semitonos, el lur incluye también intervalos de tres cuartos de tono, que se empleaban en lugares donde en música ‘convencional’ encontraríamos semitonos”. (Lange, Kristian:Norwegian music a survey, pag. 14-15. La traducción es mía).
4) Qvamme, Börre: Norwegian music and composers, pag. 8. La traducción es mía
5) Grinde, Nils: A History of Norwegian Music, pag. 74. la traducción es mía.
6) Este instrumento es uno de los más representativos del folclor noruego, pero su origen es controvertido: algunos afirman que guarda relación con instrumentos europeos como el violín y la viola d’amore, mientras otra teoría mantiene que la Hardanger fiddle (Hardingfele) constituye un estado desarrollado de instrumentos de arco medievales como la fídula. Las áreas donde la Hardanger fiddle tiene mayor relevancia son Vestland, Telemark, Numedal, Hallingdal, Veldres y Setesdal; y su característica más llamativa es el conjunto de cuatro o cinco cuerdas de resonancia por simpatía que posee bajo el diapasón y que vibran cuando se tocan las cuerdas fijas. Esta técnica da como resultado un sonido típico muy apropiado para la danza. Además, el puente es plano, por lo que es fácil tocar dos o más cuerdas simultáneamente. Recientemente se ha estandarizado la práctica de tocar la Hardanger fiddle en ensembles.
7) Goertzen, Chris: Fiddling to Norway, revival and identity, pag. 13. La traducción es mía.
8) El lur es otro instrumento tradicional cuya apariencia es la de un tipo de trompa sin agujeros para los dedos.
9) Este instrumento se puede hallar en muchas partes del mundo, lo usaban tradicionalmente los pastores de las montañas al menos desde época medieval. Hay dos tipos fundamentales de bukkehorn, el más común tiene un agujero plano como embocadura, se sopla como los intrumentos de viento-metal y tiene entre tres y ocho agujeros. El otro tipo se llama tungehorn, se toca como el clarinete y posee una lengüeta de corteza de abedul o de enebro.

Escuchemos un poco de esta bella música:

https://www.youtube.com/watch?v=yWD174IHliw&list=PL3EF54BA35D14E7D2&index=3
https://www.youtube.com/watch?v=-98vYMKahTc
https://www.youtube.com/watch?v=COvWSFouqrg

Haga click aquí para recibir gratis Argenpress en su correo electrónico.

Golpe de gracia

Eté Datzon (Desde Venezuela. Colaboración para ARGENPRESS CULTURAL)



“A los alemanes genuinos no le agradan los franceses, pero si beberles el vino”

Goethe

En el año 2014, año de esta narración, después de un período de sequía en la época de lluvia por la débil actividad de los huracanes en el mar Caribe, octubre presentó un cielo fuliginoso con abundante lluvia que permitió la recuperación de los embalses. La política económica del país como el cielo. Una devaluación monetaria sanguinaria, siendo el papel moneda más caro que la denominación de los mismos. La inflación recordando a la Argentina en los años setenta, que uno no se había volteado y, todo aumentaba de precio. La escasez de los productos de primera necesidad a pedir de boca que, el pueblo para obtenerlos creó una forma nueva de medir: Una cola de tres Mercales. Los medicamentos ni que decir. Lo que ha de pasar no se puede predecir por no ser futurólogos y, ni siquiera el mismo diablo sabe a dónde se va a ir a parar. El destino observable se presenta en la pelea de perros entre el gobierno y la oposición por el chorizo del Estado en las inmediatas elecciones del 2015 al gallinero parlamentario, para que así el pueblo tenga la diversión de oír a los cretinos cacarear ¡kikiriquí!, ya que se quedó sin la Radio Rochela de los domingos. Los rojos en el hoy son los adecos y los copeyanos del ayer que, están como el producto notable de los vicios políticos venezolanos (a+b)2 = a2+2ab+b2 o para que los lectores tengan una mejor imagen en verso:

Una vieja se bañó
con hojas de altamisa
la cara se le puso lisa
pero vieja se quedó

Blandir un crucifijo como espada de la política para el accionar social es estimular una fantasía para idiotas y, al que la emplee hay que ofrendarlo con mierda en salsa de champiñones, haciéndosela llegar en letra de imprenta para que se la coma como arepita caliente con natilla. Los rojos y sus grandilocuentes frases, como la del socialismo de economía de mercado produce urticaria, al hacer infelices a las personas. Y esa farsa es dañina, ya que la oposición en su mediocridad jura y perjura el prejuicio que eso es comunismo: Su regla de oro, lo cual implica putear el significado real del comunismo. El golpe de gracia: Un país petrolero comprando petróleo ¡por favor! la incapacidad, la desidia y la oftalmia política, no se puede pintar de color rosa esperanza. El arte nos revela ideas: Mi arte, cagarte es el arte de los soñadores infecundos. Una contradicción para que sea perfecta no puede tener solución, porque al resolverse deja de ser contradicción ¿Qué es lo primero, la idea o la materia? Un polo debe negar al otro. Sí, primero es la idea, la materia es su extensión. Pero si primero es la materia, no puede haber creación. La primera ridiculización por absurda de conciliar ambos principios la hizo el discípulo de Sócrates Platón: No es ni lo uno, ni lo otro, sino todo lo contrario. Porque sería primero afirmar, para luego negar y, al negar lo afirmado ya no eres ni lo uno, ni lo otro, es decir, no se es nada y, a la naturaleza no le parece gracioso el vacío que es la nada. Soy antiimperialista, pero convalido la organización burguesa del trabajo, que es como creer en el capitalismo sin los males que produce el capitalismo = el socialismo de mercado o los pulperos del capitalismo. Bailen la idea, excogítenla y verán que, los que profesan el socialismo están como:

La sobrina del cura de Chuchurumbel
que por no hacer dos camas
se acuesta con él.

Una adivinanza ¿Qué es lo que uno espera y no llega, y cuanto más lo esperas más se aleja? Ahora que me acuerdo, voy a tener que colocar un aviso en la prensa e Internet: Escritor crítico busca mecenas para publicar libro “Breviario de ociosidades” relatos de cafetín y “En torno a la facultad del pensar”. Comunicarse al E: mail etedazton@gmail.com Se tiene el espíritu lleno, pero el estómago vacío. Y es una verdad conocida por todos, que, no sólo de pan vive el hombre, pero sin pan no hay energía. Indagar en “El precio del pan” de Kropotkin. Y…, lo del mecenas es porque en este mundo capitalista, no se tolera tener ideas o pensar con cabeza propia. Mas, en un país como este que el conocimiento no sirve para nada, que lo importante aquí es ser genuflexo ¡Rodilla en tierra! O I love USA y:
¡A oír campanitas de cristal!

Tilín, tilín.

Se preguntará el lector el en sí del relato. Les aclaro a los lectores de hoy, que es señalarles que lo que se vive en el país no es una revolución, sino un Revomierdón, ya que está ausente lo más importante, la condición revolucionaria en las personas. Y, a los lectores del futuro el hacerles llegar la mentalidad reinante en estos tiempos. Señalando que siempre he tenido la disposición de combatir, al menos con la palabra en ciertas circunstancias, a todos los adoradores de la ignorancia como argumento, sobre todo a los más dañinos que son los reformistas. La prensa está llena de sus opiniones. Allí leemos sin asombro a quienes se tildan de marxistas de no sé qué ñoñería, que se han agenciado de contrabando el título de revolucionarios, como dijese el señor Carlos Marx que, son aquellas cacotas que siempre están presentes en los procesos sociales, siendo un mal inevitable, los cuales entorpecen el desarrollo de la lucha de clases. Todo reformista es reaccionario en lo que diga y como lo diga, sea en las ciencias naturales como en las ciencias sociales. Ahí tenemos a alguien que dice reflexionar e intitula sus artículos “Reflexiones”, cosa cómica en un escéptico, ya que la reflexión es la exposición discursiva de la relación entre la forma con el contenido de una cosa u objeto a exponer y, los escépticos niegan la posibilidad del conocimiento de las causas, por lo que simplemente se dedican a realizar apologías de los fenómenos.

En la prensa se publicó un artículo de una matemático gringa que afirma la negación de la existencia de los agujeros negros. Lo cual es una negación matemática, no física, o como dice un amigo especialista en física, los matemáticos lo expresan todo con una exactitud tan precisa, pero que no sirve para un coño. El reflexivo reflexionador, que se ha metido en camisa de once varas, en vez de criticar el desarrollo conceptual de la física oficial por reaccionaria, se plega como un abanico a la insensatez de lo dicho por la matemático. Primeramente, los agujeros negros son una hipótesis de trabajo, eso lo sabe cualquier físico, no son cosas visibles, sino cosas sólo perceptibles por la razón, es decir, son ideas. Además toda la cosmología está plagada de contradicciones, o mejor dicho, de absurdos, ya que en los planteamientos se niegan unas leyes con otras. La explicación cosmológica requiere de una gran destreza matemática, que quien escribe no la ha ejercitado, pero desde el punto de vista lógico si le es aprehensible. Ahora, aprovechando la oportunidad que el sesudo reflexivo nos brinda hemos de referir que la cosmología oficial es reaccionaria, al partir de la energía en vez del movimiento y la materia, dos categorías que son impensables separadamente, para que se capte el punto reaccionario: La emergía entre la Tierra y la Luna, al movimiento entre la Luna y la Tierra. La energía está subsumida en el movimiento. Los físicos para obtener recursos tienen que coquetear con el basural ideológico. En tanto que, para pensar hay que tener garantizado el techo, la comida y la ropa que son las condiciones básicas para la subsistencia, he ahí a físico Mallet que un artículo reciente reconoce que utilizó como “tapadera” el estudiar los agujeros negro, para ahora salir conque se pueden mandar mensajes al pasado, otra cosa es viajar en el tiempo, y aclara que si se enviase un mensaje binario al pasado, los dinosaurios no podrían descifrarlo, al igual que Pitágoras o Newton y, en el futuro no han resuelto el problema porque no nos ha llegado ningún mensaje. Pero sigamos acerca del sistema categorial en la física oficial, por ejemplo la categoría vacío en la que tienen que aclarar que el vacío es un vacío lleno. Todo estriba en que los científicos teóricos del cálculo, para pasar del terreno del sentido común al pensar especulativo tienen que saltar la zanja que separa el fenómeno de la causa, pero al carecer del impulso necesario, pasan a nado el excremento ideológico que separa ambas orillas, cuando llegan a la orilla contraria se consiguen con Dios que es atemporal y amorfo, entonces al no estar en tiempo y el espacio lo niegan, cosa que pone en evidencia que empiezan a hablar de lo que no comprenden, no es negar a Dios, sino explicar lo que es. Dios es la categoría más simple para emprender el camino del pensamiento especulativo. De ahí en adelante se les chorrea la baba por la comisura de los labios, así como a Mao Tsé-tung que profesó la insensateces mental de que, la contradicción principal se hace secundaria y la contradicción secundaria se hace principal, lo cual es confundir la contradicción con el antagonismo, es decir, el fenómeno con la causa. En física se lee: La materia y la antimateria, pero afirman que jamás han encontrado la antimateria, lo que de suyo implica no comprender que esa es una proposición teórica para decir que todo es movimiento en la naturaleza. En tanto que, el movimiento para explicarlo se da en base a una relación o antítesis polar: El movimiento está y no está, es movimiento. La primera formulación especulativa es la siguiente: Lo uno es y no es. Acerca del pensamiento reaccionario en la física, ahí esta el bosón de Higgs, al cual llaman la partícula de Dios, ese bosón no crea la masa en las partículas elementales, lo que permite es darle forma. La Ley básica de la física es la Ley de la conservación de la energía: La energía no se crea, ni se destruye se transforma. Otra de las cosas que llaman la atención es el infinito limitado de Einstein, que en sí es un absurdo, si es infinito no puede tener límite. Sí, los científicos actuales le llevan una morena a los pensadores griegos en los detalles, estos lo superan con creces en la abstracción y concatenación en el Universo. Para calcular en el Universo se necesita un límite que se llama constante, he ahí que los antiguos griegos se representaban el infinito Universo en forma de círculo y, para medir en él calcularon la constante pi π que es una especie de sobrante, al igual que la constante gravitacional de Newton, así como la constante de Planck para la física cuántica. En los cálculos sobre el infinito la constante siempre es una especie de sobrante, para el macro o micro cosmos llámese materia o energía oscura. Otra cosa, la teoría del Big Bang adolece del defecto que tiene que tener un principio y, todo lo tiene un principio tiene un fin, cosa absurda si la energía no se crea, ni se destruye. La otra teoría, la teoría de la inflación lo que más se asemeja es al pedo de Dios, un pedo con excremento, y que es una influencia del hinduismo, el Universo es el sueño de Dios. Ya Aristóteles decía que era un absurdo pensar el Universo en forma de progresión: Un hijo tiene un padre, ese padre es un hijo de un padre y así hasta el absurdo infinito que la religión judía limita en Adán y Eva que son el producto de la creación, es decir, de Dios, el concepto que lo determina todo. Y lo último, antes de dejar a la naturaleza y pasar a las ciencias sociales. Resolver esto es comprender el arcano para captar el pensamiento especulativo: ¿Cómo hace lo finito –el hombre– para contener lo infinito –la naturaleza?–.

Aquí la visión del sesudo reflexionador del marxismo de no sé qué ñoñería es brutal. Carlos Enrique sistematiza la concepción materialista de la historia, o materialismo histórico y el sesudo aplica es el jalabolismo histórico, su problema es que tiene poca comprensión lógica de lo leído, para ilustrar si Carlos Enrique hubiese escrito: Una pelota en China. El sesudo hubiese comprendido: Un china en pelota, convirtiéndose en la mujer de sí mismo y, lanzándose una luna de miel en la mano mental, parafraseando a James Joyce. A la prueba. Marx después de la experiencia de la Comuna de París acota que hay que barrer con la máquina del Estado, y él, el sesudo reflexionador es un adorador de la maquina del Estado y del poder que encierra. Marx señala que el objetivo fundamental de la lucha proletaria es la emancipación del trabajo de su condición de mercancía, y él, recomienda pagar el servicio de la deuda, que es la cadena que ata al proletario a la explotación. Además que la deuda es ninfómana, entre más se le da, más pide y queda insatisfecha, es decir, es leonina entre más se paga más crece. Y políticamente es un chulo de las pantaletas rojas, ya que afirma que Venezuela es un país culto (ja, ja, los educandos venezolanos de diez mil, si acaso uno lee completo una de las novelas obligatorias que mandan en bachillerato, hubo uno por ahí que empezó a leer “Cien años de soledad” a los cincuenta años por que “El Gabo” se la regaló y, eso que es una novela obligatoria) y afirma que el socialismo venezolano es el modelo político a seguir en América, donde la masa laboral activa es del 66% buhonera y los fines de semana la muerte se ríe, ya que el hampa se embriaga con sangre. Al sesudo reflexionador ni en las ciencias naturales y ni en las ciencias sociales le importa el costo social que genera la explotación asalariada de la abundancia en un polo 1% y la miseria en el otro polo 99%, así como la degradación y degeneración intelectual patente, para el sólo existe su YO ILIMITADO. Como afirmó Hegel: La única forma que un escéptico se cure es que se muera.

Lo mejor de vivir en la ciudad de Mérida es que es una ciudad universitaria y, hacia donde observe, siempre verá mujeres en el abril de la vida y bellas como flores cultivadas. Lo siento amigo lector en no poder seguir relatando las vivencias, porque las musas se acaban de marchar, se van a descansar.

Haga click aquí para recibir gratis Argenpress en su correo electrónico.

Sobre el suicidio asistido

Enrique Campang Chang (Desde Guatemala. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

El caso se puede ver desde por lo menos tres posturas. 1- la doctrinaria en contra del suicidio; 2- la pragmática de evitar el sufrimiento: 3- la ética sobre el mayor beneficio y menor mal, en una decisión privada hecha pública. El dilema es si es inmoral o ilegal causar la muerte para evitar el sufrimiento.



El Juramento Hipocrático (1) prohíbe al médico causar daño al paciente; la Iglesia Católica (Evangelium vitae (2) 64-66 Juan Pablo II) permite la muerte natural –adistanasia-. Reconoce el derecho a renunciar al ensañamiento terapéutico con medicamentos y aparatos que prolongan la vida por medios extraordinarios, más allá de la capacidad natural de mantenerla. Distanasia o mala muerte ocurre cuando la vida es prolongada en su totalidad por medios artificiales de respiración, función renal, latido cardíaco; cuando el Sistema Nervioso Autónomo ha cesado de funcionar.

La ley del Estado de Oregón Death with Dignity Act (3) establece los procedimientos para aplicarla, es conveniente que se lea el texto original en inglés para comprender la situación.

El problema es si la enfermedad es incurable, el sufrimiento muy fuerte, si la religión puede consolar el dolor; cual es el límite ético de la medicina de prolongar la vida o en que situación la prolongación de la vida es más dolorosa afectando la calidad de vida.

La Convención Médica Mundial reconoce los Derechos del paciente (4) a suspender algún tratamiento por causas religiosas o personales. La ley sobre el suicidio asistido de unas partes requiere residencia en el lugar por un tiempo mínimo, la declaración de varios médicos que la enfermedad no tiene cura y que puede causar sufrimiento severo. Los médicos pueden rehusar su participación por causas religiosas.

Por lo general no permite la eutanasia o el suicidio por causas emocionales, situación económica, pérdida del honor. El problema es como se enjuicia y castiga a un fallecido.

La laguna doctrinaria, ética y legal está en que quién responde por el sufrimiento del paciente; lo doctrinario no lo considera, condena el suicidio; dejando a Dios la facultad de decidir. Cualquier postura que se tome, seguramente tendrá críticas, unas insensibles o de valor marginal. Unos recomiendan que los críticos se pongan en la situación del paciente.

Si hay otras personas ¿Cómo se calificaría el grado de homicidio por ayudar a morir? La ley se enfrenta a dos opciones: procesar judicialmente o discretamente engavetar el caso.

Además la enfermedad terminal puede traer costos elevados en el tratamiento que pueden ser catastróficos además de los costos emocionales de los familiares, que es un argumento que puede influir en la determinación.

En varios casos las posturas doctrinarias, pragmáticas y éticas pueden coincidir, en otras no como en esta situación.

Se habla que permitir estos casos puede tener secuelas en inducir la eutanasia (anticipar la muerte aún con funciones vitales) a los enfermos terminales, ancianos, discapacitados o personas que no puedan ser mantenidas por causa económica. El abuso o aprovechamiento de las lagunas legales es parte del riesgo que es correcto advertir.

La aplicación rígida de la norma doctrinaria también trae el riesgo de no ver la difícil situación de la persona que sufre, de ser demasiado inflexible. Al final queda en el marco de decisión de la persona en su conciencia; por quien se guía, la fe o la ley. Unos pueden apartarse de la fe o violar la ley cuando el dolor es insoportable.

¿Procede a condenar el alma, procesar a los facilitadores o al fallecido? ¿Participa el formalismo doctrinario o legal en la acusación o la compasión? ¿Es necesario?

Queda al lector la responsabilidad sobre su postura y decisión.

Notas:
1) http://medicina.udd.cl/centro-bioetica/files/2010/10/juramento_hipocratico.pdf
2) http://www.vatican.va/holy_father/john_paul_ii/encyclicals/documents/hf_jp-ii_enc_25031995_evangelium-vitae_sp.html
3) http://public.health.oregon.gov/ProviderPartnerResources/EvaluationResearch/DeathwithDignityAct/Documents/statute.pdf
4) http://www.wma.net/es/30publications/10policies/l4/

Haga click aquí para recibir gratis Argenpress en su correo electrónico.

Música: Un instrumento acústico que suena como un sintetizador

MDZOL

El músico Görkem Şen creó el Yaybahar, que posee un sistema de resortes que hace que el sonido parezca salido de un instrumento electrónico.

Se trata del Yaybahar, que consiste en un sistema que transmite las vibraciones de las cuerdas a través de resortes espirales a unos tambores que funcionan como amplificadores.

Sobre los espirales, las vibraciones del sonido tienen un recorrido de ida y vuelta, con lo que se genera un efecto sonoro envolvente e hipnotizante.

En el video que presentamos a continuación no hay procesamiento del sonido ni postproducción. Así como se oye es como suena el Yaybahar.



Haga click aquí para recibir gratis Argenpress en su correo electrónico.

Paisajística: Hang Son Doong, la caverna más grande del mundo



En abril de 2009 se descubrió en el parque nacional Phong nha-kẻ bàng en la provincia de Quảng bình, en Vietnam, una larga gruta de más de cinco kilómetros de longitud, 200 metros de alto y 150 metros de ancho. Con estas dimensiones enormes, Son doong supera a la caverna Deer, del Parque Nacional del Gunung Mulu en Malasia.

Científicos de una asociación británica la declararon la caverna más grande del mundo. El río subterráneo fluido que existe en la caverna desalentó a los exploradores de ir más lejos, pero efectuarán aún más exploraciones en un futuro próximo.

Un habitante local había descubierto la caverna en 1991, desde finales de marzo al 14 de abril de 2009. Debido a la dificultad en la travesía en su interior así como a las condiciones peligrosas, se abrirá solamente para científicos en un futuro próximo.

Descargar presentación completa desde aquí (formato ppsx)

Haga click aquí para recibir gratis Argenpress en su correo electrónico.

Servite, querida

Miguel Ábalos (Desde Canelones, Uruguay. Colaboración para ARGENPRESS CULTURAL)



Por estas latitudes, el hombre puede estar casado simultáneamente con una sola mujer... aunque no son pocos los que se las ingenian para tener a mano alguna más. Pero las damas conocen perfectamente esa "tendencia", y a veces, suelen manejarla con gran habilidad.

Juan Carlos Martínez -único hijo de un matrimonio con muchos bienes- fue Médico a los veinticinco, se especializó después en Cardiología y culminó su carrera siendo un excelente Cirujano Cardiólogo. Tenía treinta y cinco cuando -tras un largo noviazgo- se casó con Carmen, una bonita y atractiva mujer.

Unos años después, se involucró con Nancy, su Instrumentista, que indiscutiblemente era una belleza... y se enamoró. Ella supo desde el comienzo que Juan Carlos era casado y que tenía una muy buena relación con su esposa, pero eso no fue impedimento para continuar, porque también estaba enamorada.

Transcurrieron los años, y el más feliz de aquella trilogía era Juan Carlos, punto central entre las dos mujeres. Carmen sabía que Nancy era la amante de su marido, pero aparentaba ignorarlo, manteniendo la actitud alegre y bromista de las personas que viven con placer y felicidad. Cuando escuchaba algún comentario insidioso, respondía sonriente que "no podía ser egoísta con un marido que la hacía muy feliz y la complacía en todo, privándolo de disfrutar la vida a su manera".

En una reunión que se organizó en su casa para todo el equipo de Juan Carlos, tuvo ocasión de conocer personalmente a Nancy. Podría decirse que mentalmente, elogió el buen gusto de su marido, reconociendo que Nancy reunía las condiciones para enamorar al hombre más exigente. Buena parte de la velada, ambas mujeres estuvieron conversando de forma tan cordial y divertida que Juan Carlos al verlas, sintió que se acrecentaba su felicidad. Sus colegas -que por supuesto conocían la situación- lo miraban casi con envidia al ver que esas dos hermosas mujeres que compartían su vida se habían convertido en amigas.

Juan Carlos tenía cincuenta y cinco años cuando murieron sus padres. Entre los bienes que heredó, había dos hermosas casas en Carrasco de alto valor. Una de ellas era la que ya compartía con Carmen y sus dos hijos; la otra estaba enfrente, donde habían vivido sus padres.

Cuando cumplió los sesenta, fue a ver a Mario Alonso -su Escribano y amigo desde hacía mucho tiempo- para hacer un testamento por los bienes heredados de sus padres. Increíblemente, en menos de un año, un accidente de tránsito truncó su vida.

Unos días después, Mario Alonso citó a Carmen y a sus hijos a su despacho para leer el testamento de Juan Carlos. Carmen desconocía la existencia del documento y escuchaba su lectura un poco extrañada. Ella y sus hijos eran los mayores beneficiarios, pero en el párrafo final se detallaba la voluntad de Juan Carlos sobre el destino de las mansiones que le habían sido legadas por herencia: Una sería para Carmen y la otra para Nancy, teniendo Carmen la potestad de elegir.

También estaba escrito en el documento que por estar ubicadas una frente a la otra, la casa que le correspondiera a Nancy, debía ser vendida por Carmen, entregándole a Nancy de inmediato, al contado y en un único pago, el importe obtenido de la venta.

Carmen asumió la responsabilidad de dar cumplimiento al deseo de su marido y así se lo hizo saber a Mario Alonso.

Una mañana de octubre, en el escritorio de su supermercado, Samuel Whesman revisaba los clasificados del diario "El Día", buscando casas en venta en la zona de Carrasco. Descartaba los ofrecimientos de las inmobiliarias porque entendía que tratando directamente con los dueños, las transacciones podían ser menos onerosas y los acuerdos más factibles. Marcó varios, pero uno de los avisos le llamó la atención: "Dueño vende hermosa casa. Hoy, oferta contado. Arocena y Mones Roses. 4 dormitorios, 3 baños, cocina, antecocina, living, comedor, biblioteca, garaje doble, barbacoa, amplio jardín. Tratar teléfono..."

Samuel pensó que las casas de la zona no eran como para que él pudiera pagarlas al contado, pero la palabra "oferta" pudo más, no le importó que fueran las 7:30 de la mañana y llamó. Se disculpó con la mujer que respondió, preguntó el precio y decidió visitar la propiedad antes de descartar el negocio.

Antes de darle la dirección, la mujer le hizo saber que no podría esperarlo más de media hora porque tenía que viajar. Le resultó extraño que alguien viajara justo el día en que tendría que atender a los posibles compradores, pero la intriga lo entusiasmó. Dejó al sereno encargado de abrir el supermercado a las 8, subió al auto y en quince minutos estaba tocando el timbre... de la casa de Carmen.

-Soy Samuel Whesman, señora, vine lo más rápido que pude, espero que la casa en venta esté cerca de acá.

-Mi nombre es Carmen. Tengo tiempo de mostrársela, es esa que está enfrente.

-¿Esa...? No lo puedo creer -exclamó perplejo- ¡es una mansión! Pero usted me dijo...

-No se preocupe, crucemos.

Recorrían la casa y Samuel esperaba encontrar algún indicio que le demostrara que no se había equivocado. Pero ya estaba convenciéndose de haber escuchado por teléfono, cualquier cosa menos la realidad; se estaba sintiendo inquieto y le pidió que le repitiera el precio.

-Usted perdona, señora Carmen, pero... ¿la casa tiene alguna hipoteca?

-No, para nada. Está totalmente liberada y tiene los impuestos y la contribución al día.

-Entonces... ¿dónde está el misterio?

-Eso es un deseo muy personal que no merece comentarios, señor Whesman.

-Tiene razón, disculpe.

-Si está interesado, puedo aplazar mi viaje si usted está en condiciones de cerrar el negocio al contado y ahora.

-Sí, señora, estoy interesado. Si no tiene inconveniente, llamaré a mi Escribano para que venga con el dinero y hagamos el trámite.

-Perfecto, eso evitará que tengamos que esperar al mío.

Diez días después, Carmen entraba en el despacho de Mario Alonso, que por haber sido amigo de Juan Carlos, también tenía con ella una relación amistosa.

-Aquí te traigo toda la documentación que acredita la venta de la casa y el importe total al contado.

-¡Qué rápido la vendiste! -dijo Mario mientras revisaba el documento- Pero acá hay un error... expresa que fue vendida en mil dólares... ¿quién pudo equivocarse así?

-Nadie, Mario, ese es exactamente el precio por el que la vendí. Solamente cumplí el deseo de mi marido al pie de la letra. Mi deber era vender la casa y entregar el dinero a Nancy... no figuran cifras en el testamento.

-La regalaste...

-Lo lamento mucho por Nancy, pero vos sabés muy bien que fue amante de Juan Carlos por más de veinte años. Ya que tuve que compartir tan buen marido con ella, me parece justo y razonable cobrarle el tiempo que yo no lo tuve, mientras lo disfrutaba ella.

-Nunca me imaginé que fueras a hacer algo así, Carmen...

-Evidentemente, tu amigo tampoco... Haceme un recibo por todo esto y terminemos de una vez, Mario. Ah... cuando le entregues a Nancy su herencia, dale muchos cariños de mi parte, por favor.

Haga click aquí para recibir gratis Argenpress en su correo electrónico.

A las flores

Pedro Calderón de la Barca



Éstas que fueron pompa y alegría
despertando al albor de la mañana,
a la tarde serán lástima vana
durmiendo en brazos de la noche fría.

Este matiz que al cielo desafía,
Iris listado de oro, nieve y grana,
será escarmiento de la vida humana:
¡tanto se emprende en término de un día!

A florecer las rosas madrugaron,
y para envejecerse florecieron:
cuna y sepulcro en un botón hallaron.

Tales los hombres sus fortunas vieron:
en un día nacieron y espiraron;
que pasados los siglos, horas fueron.

Pedro Calderón de la Barca (España, siglo XVI.)

Haga click aquí para recibir gratis Argenpress en su correo electrónico.

La destrucción

Charles Baudelaire



A mi lado sin tregua el Demonio se agita;
En torno de mi flota como un aire impalpable;
Lo trago y noto cómo abrasa mis pulmones
De un deseo llenándolos culpable e infinito.

Toma, a veces, pues sabe de mi amor por el Arte,
De la más seductora mujer las apariencias,
y acudiendo a especiosos pretextos de adulón
Mis labios acostumbra a filtros depravados.

Lejos de la mirada de Dios así me lleva,
Jadeante y deshecho por la fatiga, al centro
De las hondas y solas planicies del Hastío,

Y arroja ante mis ojos, de confusión repletos,
Vestiduras manchadas y entreabiertas heridas,
¡Y el sangriento aparato que en la Destrucción vive!

Charles Baudelaire Francia, siglo XX

Haga click aquí para recibir gratis Argenpress en su correo electrónico.

Relaciones prohibidas

Marcelo Colussi



El ingeniero en aludes don Víctor de León y Menéndez ya había dejado atrás los sesenta. Autoridad como nadie en su materia, con varios libros publicados sobre desmoronamientos y derrumbes, por años había mantenido en secreto su bisexualidad. Era un reputado profesional, intachable docente y excelente padre de familia. Más de una vez, incluso, se lo veía en misa de once los domingos, como siempre muy elegante y sin aparentar su verdadera edad.

Fuera de su "amadísima esposa", como solía llamarla -con quien desde hacía ya más de veinte años no tenía sexo-, no se le conocía ninguna otra relación amorosa. Nadie habría osado pensar que tenía amantes varones.

-Comienzan con una nada: una pequeña piedrecilla que empiece a rodar, y si las circunstancias lo favorecen, ahí tenemos luego una despiadada avalancha que puede aplastar un pueblo completo-, gustaba de explicar en palabras sencillas el inicio de un alud. -En otros términos: es sólo cuestión de empezar-. Esa era, en síntesis, la explicación que daba a la vida; o a su vida al menos. Todo había sido empezar. No recordaba con exactitud cuándo fue su primer amor con un varón -"yo era muy joven", solía recordar- pero sabía que le gustó. Y desde allí nunca más quiso, o pudo, dejar de tener relaciones homosexuales. Luego vino el matrimonio -heterosexual, claro-, la prole, el triunfo profesional, y por supuesto: el brillo social.

Sus dos hijos, varones ambos, estaban casados. "Por la iglesia, por supuesto", enfatizaba a menudo. Tenía cuatro nietos.

Tras años de mantener una vida bisexual, tenía calculado cada uno de sus pasos hasta los más mínimos detalles a fin de no evidenciar esa característica. Por supuesto que no le desagrada ser lo que era, pero prefería no reconocerlo. Es más: hubiera muerto de la vergüenza si se sabía. Hasta incluso en más de una ocasión se manifestó en público -no habría sabido decir por qué- como contrario a la homosexualidad. -"Eso es pecado. Lo dice la Biblia"- sentenció admonitorio alguna vez. No obstante tenía relaciones con varones bastante frecuentemente, mucho más que con su esposa.

-Gracias, mi amorcito, gracias por el dato. Vamos a ver si me llego uno de estos días-, respondió efusivo la llamada a su teléfono móvil. Lo estaban invitando a un nuevo club nocturno para gays que acababa de inaugurar; quien lo invitaba era uno de sus mancebos -joven veinteañero- que bailaba en ese centro junto con otros más, algunos también conocidos del ingeniero. Víctor se entusiasmó; hacía mucho que no frecuentaba un lugar de esos. En realidad lo había hecho pocas veces en su vida, siempre de incógnito y con el miedo -casi terror- que le descubrieran. Con los jóvenes con quienes había tenido contacto se encontraba siempre fuera de estos ámbitos; prefería un restaurante y luego pagar algún hotel. Su casa "era sagrada. Ahí no".

Decidió que iría el viernes. Con alguna aceptable excusa -una reunión de trabajo de la Universidad se le ocurrió decir- dejó todo arreglado en su casa. Marta, su esposa, jamás preguntaba nada; prefería no enterarse. Y para Víctor era perfecto que así fuera. Como en tantos matrimonios, el silencio cómplice envolvía toda la relación.

Acicalado como si fuera a la primera cita amorosa de su vida, y no sin cierta cuota de nerviosismo, alrededor de las diez de la noche llegaba a "Oro líquido", en pleno centro madrileño.

Se asustó un poco al verse en esa situación; el tráfico era abundante y había muchísimos peatones. -¿Y si alguien me reconoce?-, le asaltó la duda.

Sin pensarlo mucho, entró. Casi al instante se encontró con quien lo había invitado: Manuel, un joven que fue su alumno y con el que desde algunos meses atrás mantenía una regular relación. Luego de unos efusivos saludos se ubicaron lo más cerca posible del escenario.

En ambientes como ése Víctor se sentía a sus anchas; si bien jamás reconocía públicamente su inclinación homosexual, estando entre iguales no se veía compelido a fingir. Eran, quizá, sus momentos más felices. Y por cierto los gozaba al máximo.

Al calor de algunas copas, y habiéndose quitado el saco y la corbata, su buen humor iba en aumento; el tierno cariño inicial se fue transformando en pasión. Estaba muy excitado.

Fue en ese momento que inició el espectáculo. En un primer instante no lo podía creer.

-¡No, no, no es posible! ¡Esto no está sucediendo!-

Manuel se sorprendió ante la reacción de su pareja; en general el ingeniero era una persona tranquila, incluso cuando estaba excitada. ¿Qué le estaba pasando ahora?

La copa resbaló de entre los dedos de Víctor cayendo sobre la mesa; aturdido, prendió un cigarrillo para apagarlo casi inmediatamente.

-Salgamos, salgamos de aquí- fue lo único que pudo balbucear. Manuel no salía de su asombro.

Arriba del escenario hubo quien también quedó tan estupefacto como el ingeniero; uno de los jóvenes que bailaba en el show, el más sensual por cierto, también resultó golpeado. No todos los días se encuentran abuelo y nieto en un club para homosexuales; y menos aún, sin que el uno sepa de las preferencias sexuales del otro.

El golpe fue grande.

Javier, el nieto menor del reputado ingeniero, con sus flamantes dieciocho años tenía ya una conocida identidad homosexual en el medio madrileño. Su abuelo, por supuesto, no lo sabía. Así como tampoco Javier nada sabía de las opciones de su abuelo. Encontrarse cara en esas circunstancias para ambos tuvo un valor definitorio en sus vidas.

Pasados unos pocos días tanto abuelo como nieto tomaron drásticas decisiones. No se hablaron para ello -habitualmente nunca lo hacían, más que en alguna esporádica reunión familiar-. Javier decidió marcharse del país. La justificación dada oficialmente, incluso a su abuelo, fue una repentina decisión de desarrollar un voluntariado en una organización humanitaria en cualquier país africano. Todos lo creyeron, y no faltó quien lo felicitara incluso. Todos, excepto su abuelo.

Para Víctor -"el ingeniero de León", dicho desde la otra faceta, la cara oficial, la correcta- la decisión tomada por su nieto fue acertada; aunque prefirió no decir una palabra en público al respecto. Por el contrario, buscó la manera de comunicarse con Javier en forma privada.

El encuentro nunca se dio. Si bien Víctor hizo lo imposible por forzar la cita, no obstante todo eso finalmente recibió la noticia de la partida de Javier rumbo a Tanzania cuando ya estaba consumada. Lo supo dos días después de producida, cosa que lo llenó de angustia. No por no haberse podido despedir de su nieto, en absoluto; lo que lo dejó en la más profunda ansiedad fue el hecho de tener que permanecer con la incertidumbre de qué sucedería luego. -¿Hablará este hijo de puta? ¿Dónde se irá realmente?-

Las ideas se le arremolinaron súbitamente; como algo inusual en sus costumbres, bebió bastante, y por dos noches consecutivas no pudo conciliar el sueño. Debió apelar a somníferos en la tercera.

Comenzó así una desenfrenada investigación familiar sobre el paradero del nieto. Su hijo mayor, el padre de Javier, tenía la dirección; al parecer, por lo que pudo colegir, era cierto que se había marchado a Tanzania. A la ciudad de Dodoma, para más precisión.

-¡No podía ser de otra manera! Dodoma… Suena a Sodoma-, reflexionó Víctor.

Incluso averiguó con la organización para la que había emprendido el voluntariado -"Siervos Sin Fronteras"-, la que le confirmó la veracidad de los datos.

Unos pocos días después llegó donde su esposa con la noticia que se habían producido unos enormes desmoronamientos en Tanzania, y que existía riesgo de otros más.

-¡Qué coincidencia!, ¿verdad? Justo al lugar donde acaba de irse Javiercito- agregó como al pasar. -Pues… resulta que me han comisionado para ir allá. La semana próxima parto-.

Su "amadísima esposa" no le creyó, pero como otras tantas veces simuló estar de acuerdo.

Una semana más tarde tomaba su avión para el África. Iba confiado en poder encontrar su presa. ¿Para qué? no lo sabía muy bien; era una reacción visceral que lo llevaba a actuar así. Era el terror de pensar que su nieto divulgara su bisexualidad. -Dios me va a ayudar, dios me va a ayudar-, se repetía como salmo ritual.

Con una ansiedad como nunca antes había sentido en su vida, intuyendo que lo que estaba haciendo tenía mucho de disparate pero, sin embargo, no queriendo, o no pudiendo dejar de hacerlo, luego de accidentados viajes -llegó con un retraso de más de un día, y en todas las peripecias perdió una de sus dos maletas- se dirigió a la dirección que le habían dado. En una pintoresca casita de madera se encontraba la misión. Con nerviosismo llamó a la puerta -el timbre no funcionaba. Lo atendió un negro monumental, de más de dos metros de alto, que hablaba un mal inglés. La actitud honesta de su respuesta negativa galvanizó a Víctor. Era evidente: ahí no había ningún Javier de León, español, dieciocho años, trabajador voluntario.

-¡Es un hijo de mil puta!- fue todo lo que se le ocurrió decir en el momento.

Quedó mudo, perplejo, sin saber qué hacer. Una vez más se le arremolinaron los sentimientos; quería desaparecer a su nieto, quería desaparecerse él mismo. Hubiera pagado lo que le pidieran si alguien le decía dónde encontrar a Javier. Por nada del mundo quería volver a España sin haber resuelto lo que él pensaba iba a resolver.

Fundamentalmente se sintió burlado.

-Si pudo estafar a todos con su supuesto viaje al África, mucho más aún puede estafarme a mí. ¿Me chantajeará? ¿Cuándo va comenzar a hacerlo?-

Pensó quitarse la vida, pero no lo hizo. El terror que se apoderó de toda su persona fue indecible.

Ahora, luego de interminables incidentes, es hermano de caridad en un convento católico en una remota región de Kenya. Sigue escondiendo su bisexualidad, pero ya no tanto; no es el único con esas preferencias dentro del convento.

En Madrid poco, o nada, se supo de Javier por buen tiempo. Recién dos años después de su partida su padre recibió noticias. Golpeado todavía por la desaparición de su padre -el abuelo de Javier, a quien oficialmente se terminó dando por muerto, al menos en territorio español- llegó una carta donde el joven comunicaba que estaba viviendo en pareja con un afroamericano en la ciudad de Nueva York, y que se encontraba muy bien. Ahora estaba estudiando decoración de interiores.

-Mirad, lo peor de todo, lo peor de esta tragedia, es que es un negro-, fue el agudo comentario de su abuela, la devota viuda de de León.

Haga click aquí para recibir gratis Argenpress en su correo electrónico.