viernes, 19 de diciembre de 2014

El legado de la señora Robles

Elizabeth Óliver (Desde Canelones, Uruguay. Colaboración para ARGENPRESS CULTURAL)



Desde muy jovencita, Justina Robles tuvo conducta. Se abrió camino por sí sola, estudiando y trabajando. Sin desechar ninguna ocupación honesta, se fue preparando para lograr la que llenara sus aspiraciones económicas de acuerdo a los conocimientos adquiridos. Cuando la encontró, con un horario fijo que le dio más tiempo libre, ocupó buena parte en acrecentar sus entradas confeccionando diversas prendas que vendía a sus colegas de trabajo.

No tenía gustos caros; compraba lo necesario para estar cómoda, sin privaciones. Sus diversiones tampoco implicaban grandes gastos: la cuota de un club deportivo y salidas con amistades repartiendo la consumición.

Cuidadosa al máximo, celaba cada una de sus pertenencias. Cada cosa que fue adquiriendo siguió con ella sin necesidad de reposición o recambio. Así fue ahorrando, se compró una moto, y más adelante un auto. El día en que heredó la casa paterna, dejó de ser inquilina para convertirse en propietaria.

Era joven todavía, cuando empezó a pensar que poseía muchas cosas materiales que además, tenían para ella un valor afectivo inconmensurable. Al no tener descendencia, le preocupó el destino que llevarían sus bienes cuando dejara este mundo. Todo lo suyo era tan querido que la asustaba la idea de que cayera en manos del fisco que seguramente, lo dejaría librado al abandono y al momento de pensar en darle giro ya sería un montón de ruinas y chatarra.

Entonces resolvió testar. Sólo tenía que elegir muy bien al destinatario. Debía ser alguien con quien tuviera una relación de afecto recíproco, de menor edad, con condiciones similares a las de ella, y que tuviera la sensibilidad suficiente para valorar las cosas con aprecio. Quien fuera, ni siquiera tenía que enterarse... ya recibiría la sorpresa llegado el momento.

Se decidió por una quinceañera a la que había apoyado mucho, brindándole un afecto casi maternal, encaminándola en la vida y potenciando sus condiciones para convertirla en una futura profesional emancipada. Estaba orgullosa de esa niña quien a su vez, le demostraba su cariño permanentemente. Así Justina Robles, tan sana y fuerte como su apellido, firmó su testamento a los 35 años de edad.

Pasaron diez años y la muchacha se recibió, se empleó, se casó... y se olvidó de Justina. Pero lo peor no fue eso, sino una actitud inesperada que implicó mentira y traición involucrando a personas queridas. Demasiado. La señora Robles visitó a su escribano y la chica nunca supo lo que se perdió.

El nuevo testamento beneficiaba a otra joven, también de su entorno, cuyo gran problema era la preferencia de su madre por su hermana mayor. Falta de cariño y de comprensión, sufría una discriminación inmerecida y lo material, aun lo futuro, ya se veía claramente que iría a manos de la otra. Era dulce, simpática y optimista, pero no tenía, para horror de su madre, inclinación por el sexo opuesto sino por el igual. La represión fue tal que se anuló, y su carácter se fue agriando.

Se puso grosera, despreciativa y agresiva, con todos y hasta con Justina, que siempre abogaba en su favor. Hasta que hizo algo tan inhumano y tan terrible que una mujer con la sensibilidad de Justina no pudo perdonar y la alejó de su vida por completo.

Con 55 años de edad, la señora Robles volvía a cambiar el testamento. Esa vez apuntó hacia un hombre joven, hurgador y marginado, abandonado por su mujer y a cargo de varios hijos chicos. Era servicial. Ella le ofrecía changas para ayudarlo y él correspondía con su buena actitud. Fue el primero en presentarse a la clínica, cuando Justina precisó donadores de sangre para una cirugía.

Durante mucho tiempo se mantuvo una relación en que este hombre estuvo pendiente de cualquier cosa que Justina pudiera necesitar, pronto a ayudar en lo que fuera. Un día encontró una nueva compañera y fue contento a darle la noticia. Justina fue a la casucha para conocerla y ahí nomás, sintió que esa mujer la atendía sólo por obligación. Al poco tiempo, el hombre del carrito desapareció, con su familia nueva se fue del asentamiento y nunca más se supo de él.

A esta altura, Justina recordó que una vez, una amiga le pidió que la acompañara a ver un astrólogo y quiso regalarle una consulta. Ella no creía en esas cosas, pero le pareció mal hacerle un desprecio y aceptó. El hombre le dijo que había "un mal aspecto" en su carta natal, que le perjudicaba y complicaba todas y cada una de las situaciones legales en que estuviera involucrada y que le implicaran estampar la firma. Aquella vez, mirando en retrospectiva, se dio cuenta que en realidad, ese tipo de trámites le habían salido siempre mal, difíciles y muchas veces negativos... pero sin darle importancia lo atribuyó a la casualidad. Ahora, sin embargo, ya le estaba concediendo el beneficio de la duda.

Otra vez, a cambiar el testamento. "Me están durando diez años" -pensó- "Por lo menos el gasto es bastante espaciado".

Pero había una persona en quien pensar, que reunía las condiciones necesarias. Era un albañil desocupado que se daba maña para cualquier trabajo de mantenimiento y vivía de las changas que le pudieran surgir. Casado con una mujer que lo ayudaba haciendo limpiezas, la iban llevando como podían. Totalmente analfabeto, era difícil hacerle entender ciertas cosas que se pueden comprobar únicamente por medio de la lectura, sobre todo por esa forma de ser desconfiada que tienen algunas personas criadas en el campo. Así y todo, cuando tuvo un problema de "papeles", mejor que hablarle de leyes y decretos, Justina lo acompañó al juzgado y lo ayudó a solucionarlo.

Por un lado, él hacía su jornal en lo de Justina podando el pasto, cambiando alguna teja o quedándose a cuidar la casa cuando ella tenía que hacer alguna salida demorada. Por otro lado, su señora la ayudaba con la limpieza. Justina les daba todo aquello que, aun estando en perfectas condiciones como todas sus cosas, ya no iba a utilizar y muchas veces como agradecimiento, la señora le trajo algún postre hecho por ella.

No había lugar a dudas, se habían ganado su confianza y todo estaba bien: testaría en favor de uno de los dos... y esa duda fue la que la llevó a cometer un error. Como nunca antes había hecho, los enteró de su intención, para que decidieran a cuál de los dos le dejaba sus bienes. No fue estudiado, ni lo pensaron, respondieron a coro: el destinatario sería él. Y así se hizo.

Cuando empezaron a cambiar las cosas, no había pasado un año todavía... El hombre empezó a trabajar mal, contraviniendo los pedidos de Justina, haciéndole desastres en el jardín y cobrando mucho más de lo acostumbrado. La mujer empezó a limpiar "por donde ve la suegra" y a aparecerse cada vez más temprano, lejos del horario vespertino convenido. Justina no le reprochó el trabajo, pero le pidió que cumpliera el horario. Entonces la señora le dijo que no estaba dispuesta a sacrificarse por un horario y por lo tanto no vendría más. A él no le dijo nada... no tuvo oportunidad porque no lo volvió a ver.

Y ahí Justina volvió a recordar al astrólogo y maldijo la hora en que había aceptado aquella consulta, porque para muestra, ya iban cuatro testamentos más algunos otros trámites fallidos en el correr de toda su vida. Y esta vez, seguro que el deschave había acelerado las cosas.

"Bueno, Robles" -se dijo- "hasta aquí llegó tu amor". Fue al escribano y cuando el profesional le preguntó a nombre de quién lo haría esta vez, le aclaró que ésta, sería una ¡re-vo-ca-ción! Ningún destinatario, bastaron para ella los trámites nefastos que le hicieron perder la amistad de tanta gente por una infame firma que lo pudre todo. Tenía que creer o reventar, esta quinta vez estaba habilitando al fisco a ponerse en su contra, pero... ¿cuándo el fisco hizo algo beneficioso para ella?, ¡jamás!, así que no le importó para nada, lo malo por venir desde esa parte sería solamente más de lo mismo.

Y dejó de preocuparse por el futuro de sus bienes, porque al fin y al cabo, no se va a enterar de lo que pase. Justina Robles firmó por última vez, no tiene más testamento. Se siente aliviada y hasta le hace gracia imaginarse cómo se las va a arreglar el fisco con el legado que le va a dejar... si es que le deja algo...

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Sofía: Una inmigrante rusa

Rodolfo Bassarsky

En alguna ciudad occidental de Ucrania o quizás de Bielorrusia se encontraron los alemanes Bassarsky, apellido de origen ruso y los rusos Fucks, apellido de origen alemán. No era raro que por entonces se dieran estas situaciones curiosas en razón del activo tráfico entre Alemania, Polonia, Lituania y Rusia. Corría el año 1901.

Los Bassarsky tenían un hijo, Rodolfo, de 34 años y los Fucks tenían 2 hijas, Ruth de 17 y Sofía de 14 años. Hubo desde el principio una buena sintonía entre ambas familias tanto entre los mayores como entre los jóvenes. Pasaban momentos muy agradables en encuentros familiares, generalmente en casa de los Bassarsky.

Ruth era menuda, de cara redonda, ojos risueños, sumisa y delicada. Sofía, de facciones indudablemente semitas, tenía ojos vivaces, cuello más bien largo y elegante, labios gruesos y una belleza poco común. De temperamento notablemente más fuerte que el de su hermana mayor. Hablaba poco y lo necesario, con gran firmeza y talante persuasivo.

Rodolfo, moreno, alto, delgado, de pelo renegrido y grandes ojos oscuros, tenía una mirada serena y hablaba pausadamente. Inspiraba confianza y derrochaba simpatía. Era un tipo extrovertido, un gran conversador.

La casa de los Bassarsky, de amplias galerías, interminables corredores y múltiples rincones, era una vivienda acogedora que se prestaba magníficamente para encuentros íntimos y gratos. Se hacía evidente que entre Rodolfo y Ruth había cierto acercamiento especial, con toda seguridad inducido y estimulado por los padres de ambos. Los mayores veían con simpatía una posible alianza entre ambas familias. La mamá de las chicas solía llevar leikaj para el postre y la mamá de Rodolfo cocinaba gefilte fish, varenikes, borsch y varios otros platos típicos de la cocina judía askenazi tradicional.

Sofía era hábil para las labores manuales. Aprendió desde muy pequeña a bordar y sus trabajos eran apreciados por todos. Entrelazaba finas hebras con destreza, buen gusto y delicadeza. Se podía adivinar una cierta envidia de Ruth por tales condiciones de su hermana. Ruth era caprichosa y de llanto fácil, en cambio a su hermana menor pocas veces se le caía alguna lágrima.

Rodolfo percibía que Sofía, silenciosamente pero con actitudes elocuentes, lo admiraba, lo respetaba y muy probablemente, lo amaba. Un buen día la encontró en algún rincón de la casa y sorpresivamente la besó en la nuca. Sofía se volvió, lo miró fijamente y sonrió. De esta manera se concretó la traición a Ruth y se dio formal comienzo a un amor que acabó dando frutos. Sofía ya tenía 16 años.

Finalmente los padres cedieron ante la contundencia de los deseos de Sofía y Rodolfo. Se celebró una boda de clase media acomodada en el marco de un típico ritual judío.

Él era un buen comerciante y había aprendido el oficio de sastre militar. Ella, que había completado un curso en una escuela de corte, costura y confección, ya podía considerarse una buena modista. No faltaba el dinero en casa de los Bassarsky Fucks, tampoco sobraba. Un buen día surgió una oportunidad tentadora que colmó la ilusión del matrimonio. Por intermedio de un amigo viajante, Rodolfo se enteró de la posibilidad de instalar una sastrería militar en Harbin, una muy lejana ciudad en la Manchuria china. Tendría en la zona un mercado casi cautivo y de un alto poder adquisitivo. La demanda era importante debido a los frecuentes conflictos bélicos regionales entre China, Japón y Rusia por aquellos años convulsos. No fue fácil la decisión. Sofía y Rodolfo armaron el equipaje, vendieron su casa e invitaron a la ya “solterona” Ruth a que los acompañara.

Instalados cómodamente en Harbin, les resultó sencillo montar la sastrería y comenzar a fabricar y vender desde el primer momento. El negocio prosperó rápidamente. Poco tiempo después de haber llegado a Harbin, nacieron los dos primeros hijos del matrimonio, David y Jaime.

Sofía trabajaba de manera más bien independiente en la sastrería y su producción era de calidad y muy ponderada por su marido. Asumió con seriedad y firmeza el manejo de la casa. Era ordenada y obsesiva. Sus indicaciones a la criada del servicio doméstico eran tajantes y en tono autoritario. Tenía también sometida a su hermana a quien no le permitía disentir ni tomar ninguna iniciativa. Todo lo escrutaba con la lupa de su criterio y hablaba con la firmeza de una seguridad infalible. La mantelería y la vajilla fina, las copas y los cubiertos, eran su obsesión especial. Exigía un cuidado minucioso de cada uno de los objetos de cristal, porcelana o plata y a veces los contemplaba relucientes, durante varios minutos. Con sus hijos era más bien benévola y tolerante. Los solía mirar y escuchar desde el ventanal de su habitación mientras retozaban y jugaban en un jardincito interior de la casa. El contacto físico cercano con ellos no era frecuente pero cuando los tenía con ella, los abrazaba y besaba con cariño y a veces se dormían en su regazo.

David era un chico endeble que padecía resfríos muy a menudo. El clima frío de Harbin, la capital del hielo, no era el más apropiado y su mamá, consciente de ello, trataba de abrigarlo bien y ponía especial atención en su alimentación. El médico de la familia les había advertido a los padres sobre la vulnerabilidad de la salud del niño.

Una mañana Sofía escuchó un grito ahogado cercano. Salió al jardín y encontró a Jaime tendido en el suelo, babéandose y convulsionando, inconsciente. El médico acudió rápidamente y al ver una lesión en la piel del tobillo, diagnosticó rabia por mordedura de una rata. Jaime murió en el trayecto, durante el viaje en tren a una ciudad cercana donde había vacuna. Por entonces no era habitual que los centros médicos contaran con esta vacuna cuya primera aplicación había sido en París en 1885. Sofía desconsolada, estuvo a punto de perder el control.

Unos días después, una vez realizado el trámite para el traslado del cuerpo, volvieron a Harbin en donde les esperaba una terrible sorpresa. David había muerto, víctima de una neumonía fulminante. A pesar de la celeridad con que tía y criada habían actuado, fueron inútiles los esfuerzos de los médicos por salvar la vida de la criatura.

El dolor y la tragedia habían golpeado con inusitada crueldad a una familia feliz.

Rodolfo pudo conservar la calma y se dedicó amorosamente a contener a su mujer quien deliraba de a ratos y caía súbitamente en períodos de letargo y ausencia.

Sofía estaba embarazada de 4 meses. Un embarazo que cursó con angustia, miedos y frecuentes vigilias.

El 15 de noviembre de 1908 nació León de parto normal. Sofía pudo de a poco sobreponerse a la inmensa tristeza que la invadía y se dedicó a cuidar a su tercer hijo con especial cariño y seguramente con actitud sobreprotectora. Su marido, comprensivo, la acompañaba y se solidarizaba con ella. La sastrería seguía viento en popa y aunque la modista trabajaba menos que al principio, colaboraba de manera muy eficiente.

Dos años después, tras un embarazo tranquilo, nació una niña, Sarita.

La salud de Rodolfo comenzó a resentirse severamente debido a problemas pulmonares y cardíacos, consecuencia de su larga adicción al tabaco. Era un fumador empedernido desde muy joven y a pesar de reiterados pedidos de su mujer, jamás pudo abandonar el hábito. Un año después del nacimiento de Sarita, murió Rodolfo debido a un cáncer de pulmón.

La muerte, implacable, se había ensañado con Sofía.

El negocio creció considerablemente y estaba bien gerenciado por un ex empleado de Rodolfo quien cumplía debidamente con los pagos de las ganancias que le correspondían a la viuda.

No era fácil penetrar en el corazón atribulado de Sofía. Los ratos de buen semblante eran más simulados que reales y siempre ante sus hijos. Cuando ellos no estaban, su mirada sombría y su profunda tristeza, eran la manifestación de una inexistente resignación y una actitud de sublevada rebeldía contra la mala fortuna.

Sin embargo todo el dolor se convirtió en fortaleza.

Comenzó a interesarse por la marcha de la sastrería y a veces hacía sugerencias útiles y hasta colaboraba en algún trabajo delicado, tenía experiencia y habilidad. Conservaba una buena relación con el gerente. El respeto era mutuo y se diría que el Sr. Podolsky sentía admiración por aquella sufrida mujer.

Una tarde de invierno se incendió la sastrería que quedó totalmente destruida. La fatalidad no le daba tregua a Sofía. Una calamidad tras otra y la catástrofe sobrevino súbitamente, como la muerte absurda de sus hijos. La pérdida era irrecuperable y el quebranto, terminal. Aquella tarde Sofía, acompañada por sus hijos, contemplaban atónitos el espectáculo de la nueva tragedia: el acto final de un drama inconcebible. Humo y cenizas eran el testimonio miserable de años de esfuerzos e ilusiones. El fuego había devorado todo. Una desaparición tras otra, una saga tenebrosa convertida en dramática realidad.

Los ancianos padres de Soñe (sobrenombre de Sofía), desconsolados, trataron de consolar a la hija lejana. Se sucedieron las cartas que le pedían serenidad y le sugerían la vuelta al hogar. En un tono similar se manifestaron también los ancianos Bassarsky.

Ambos matrimonios pretendieron hacerse cargo del infortunio de Soñe y de los nietos.

Sofía tenía un espíritu independiente y conservaba aún un amor propio inclaudicable, exacerbado, quizás, por la desgraciada circunstancia. Orgullosa y altiva, comenzó a pensar en el desafío que tenía por delante. Un reto descomunal que debería afrontar con los magros recursos que aún tenía. Ponerse de pie y luchar.

Un amigo de Rodolfo le habló de un lejano y prometedor país cuya prosperidad comenzaba a ser conocida en el mundo. Argentina podría ser una opción. Un destino apto para una vida nueva. Nacía la idea de emigrar como la de millones de europeos por aquella época, aunque la situación de Sofía, radicada en el extremo oriente, no fuera exactamente la misma que la de esas gentes.

No lo pensó mucho. Pero tuvo que tomar una dificilísima determinación. Decidió dejar a Sarita al cuidado de su tía Ruth, convencida de que en cuanto pudiera, la tendría otra vez junto a ella. Es probable que para Ruth el cuidado de su sobrina, que se parecía mucho a su papá, tuviera el sabor de una especie de tardía venganza.

Después de una larguísima e incómoda travesía interoceánica, desde el hemisferio norte hasta el sur del hemisferio sur, la joven rusa Sofía Fucks y León con sus tres añitos, llegaron a Buenos Aires. En un papel estaba escrita la dirección de un pariente del amigo que le había hablado de la Argentina. Era su único y precioso contacto. Nada más sabía del país ni de sus habitantes. Aduana, intérpretes, firmas y explicaciones. Después de dos noches en el flamante Hotel de Inmigrantes, los agentes les ayudaron a encontrar a los Vigoda.

Buenos Aires olía raro y en verano la ropa se pegaba al cuerpo. Los hombres, en general, parecían soberbios. Sin embargo, una vez roto el hielo, ofrecían su ayuda y protección. Las mujeres parecían humildes y sometidas.

Los Vigoda vivían en un típico conventillo, bastante céntrico. Con el tiempo, el hijo de Vigoda, Leo,

http://leovigodaklezmer.blogspot.com.es/2009/12/reivindicacion-del-tate.html

fue ahijado de León. Hubo, desde el inicio, una buena relación entre los recién llegados y los Vigoda. Sofía alquiló una habitación en la casa de Gregorio Silberberg, compró una máquina de coser y comenzó a recibir encargos de costuras y bordados. En pocos meses ya pudo mantenerse y alimentar y vestir a su hijo. Cuando León cumplió 6 años comenzó la escuela primaria. Durante los primeros años el trabajo fue arduo y sacrificado. Muchas madrugadas el resplandor del sol la sorprendía inclinada ante su máquina de coser, rodeada de telas y prendas. Su clientela fue paulatinamente cambiando y al cabo de un tiempo se acercaban a casa de la modista rusa, numerosas damas de la sociedad porteña. Trabajaba incansablemente no solamente para atender sus propias necesidades y las de su hijo, sino también para reunir el dinero que hacía falta para traer a Sarita. Ya había estallado la primera guerra mundial y todo se volvía más dificultoso. Sofía no tenía amigas y aún después de varios años, le resultaba algo difícil y complicado el idioma del país. Buscaba relacionarse con judíos que hablaran yidish pero no le resultó fácil aunque mantuvo cierta amistad con una vecina, Esther, con la que charlaba esporádicamente. Los padres de Esther invitaban a la amiga de su hija a casa cuando celebraban las festividades judías. Sofía nunca fue muy religiosa pero sí respetuosa de la tradición. Las prendas que lucía en esas ocasiones tenían casi siempre unas pequeñas mostacillas púrpuras en el cuello. El púrpura es el color de las peonias, las flores de su casa natal. La relación con los Vigoda se mantuvo durante años.

Sofía cosía para la mujer de Gregorio, Juana, y para Amalia, su cuñada. Amalia estaba casada con Shulem (Salomón), hermano de Gregorio.

El tiempo transcurría lentamente y Sofía comenzó a sentir dolores de espalda y frecuentes dolores de cabeza. Un día le contó a Esther que había soñado con Rodolfo y con Sara, un sueño que se convirtió en pesadilla. El relato se acompañó de un llanto contenido. Quería ver a Sarita.

Paseando una tarde por la calle Florida, Sofía se compró una hermosa muñeca. Desde ese día, la muñeca durmió a su lado y de vez en cuando la abrazaba pretendiendo que abrazaba a su hija ausente.

Nunca se supo cómo Sofía conoció al señor Donn, bastante mayor que ella, un empleado jerárquico de Dreyfus, la empresa exportadora de cereales más importante del país. Donn, que se desempeñaba como recibidor, comenzó a cortejarla. La mujer se mostraba indiferente y aunque su rechazo no era explícito, solía dirigir una mirada fría y altanera a su pretendiente. Él interpretaba esas miradas como de tristeza y añoranza. El caballero no era apuesto, más bien todo lo contrario, pero era simpático y paciente. Durante uno de los frecuentes lances amorosos de Donn, Sofía lo miró fijamente y habló con firmeza. Ella accedería a la propuesta de casamiento con la condición de que él se hiciera cargo inmediatamente de los gastos necesarios para traer a Sara. Se abrazaron casi formalmente y quedó sellado el pacto. No hubo muchos invitados en la boda. Donn cumplió con su palabra y al cabo de unos pocos meses Sarita, adolescente, estaba en Buenos Aires.

Sara hablaba yidish, inglés y chino pero pronto aprendió el castellano y aunque extrañaba a su tía y al país donde había nacido, perdió totalmente la memoria del idioma chino. Para ella Ruth era su mamá adoptiva y tenía un sentimiento ambivalente respecto de su madre biológica.

Luego de unos años de convivencia, Donn se enfermó y fue necesario ingresarlo en el Hospital Israelita de Buenos Aires. La enfermedad era terminal y murió 3 meses después en el mismo hospital. Durante ese tiempo Sofía fue a verlo solamente una vez, 7 días antes del fallecimiento, a pesar de que el enfermo la reclamaba con insistencia. Aun considerando que hacía un tiempo se habían separado, Sofía se comportó despiadadamente y mostró una crueldad extrema, un mal ejemplo para sus hijos. Otra muerte más para la colección histórica de Sofía. Y una experiencia conflictiva, frustrante, profundamente ingrata.

Sarita a los 18 años conoció a Samuel Birnbach, un comerciante vendedor de telas que había comenzado como “cuentenik”. Era un polaco (poilishe) bajito, escuálido y poco simpático. Por eso cuando Sofía se enteró de que su hija había accedido a los requerimientos amorosos de Samuel, montó en cólera y amenazó a Sara con echarla de casa. A León tampoco le gustó la noticia. Sofía se sintió, de alguna manera, traicionada por su hija, quien, a su entender, no le devolvía con la misma moneda todos sus desvelos para traerla, mantenerla y protegerla.

Sarita literalmente huyó del hogar materno y se fue a vivir con Samuel con quien se casó en la semi clandestinidad. Tuvieron dos hijos, Juana y Rodolfo. En casa eran Chicha y Toto.

Esos nietos ablandaron un poco a la abuela inflexible y se reanudó una difícil relación entre madre e hija. Probablemente León tuvo mucho que ver en esta reconciliación.

En 1936 León, de 28 años, conoció a Juanita Silberberg, de 16 años, hija de Amalia y Shulem. El encuentro fue en Carhué en donde veraneaban las familias de ambos. El 3 de junio de 1939 se casaron. León, era jefe de la oficina de licitaciones en Bromberg, una empresa del grupo Staudt, importadora de máquinas-herramientas. Tenía una buena posición económica y pudo comprar un departamento en la calle Belgrano, muy cerca de su lugar de trabajo, adonde fue a vivir con su joven esposa y su mamá. La célebre vedette Mistinguett animó las fiestas del crucero a Río de Janeiro y los días de luna de miel transcurridos en esa bella ciudad fueron para Juanita un comienzo muy placentero pleno de felices augurios.

Sofía estaba por entonces bastante deteriorada físicamente y era también muy notable su brusco cambio de carácter que se volvió más hosco y amargo. Avejentada, vivía con el ceño fruncido y era una queja permanente. Su hijo conocía ya estos rasgos temperamentales de su madre pero su flamante nuera ni siquiera lo sospechaba. Desde el primer día la joven Juanita se sintió incómoda, observada durante todo el día, criticada, subestimada y con frecuencia, francamente menospreciada.

León no se había imaginado de ninguna manera que se llegaría a estos extremos. La convivencia se tornó sumamente conflictiva y por las noches Juanita lloraba en soledad. Es muy probable que Sofía sintiera celos patológicos de esa intrusa que se había interpuesto entre ella y su hijo.

Pronto comenzaron síntomas incipientes de una clara enfermedad mental que estaba afectando a quien ya parecía una anciana en el tramo final de su vida, a pesar de sus pocos más de cincuenta años.

Sofía por momentos daba la impresión de ser una estatua: inmóvil, aletargada, pasaba mucho tiempo sentada con la mirada perdida, muchas veces en la semi penumbra.

La suegra de Juanita era de las peores suegras imaginables. Dominante, severa, mala, burlona, arbitraria y caprichosa. Y a pesar de todo, gozaba de cierta protección de su hijo quien le pedía a su joven e inexperta mujer, comprensión, paciencia y más comprensión.

La concepción del primer hijo de la pareja se produjo en Brasil. La noticia pareció alegrar a Sofía. A propuesta del padre, con el beneplácito de la abuela y el consentimiento de la mamá, si resultara varón, ese primer vástago se llamaría Rodolfo. El destino así lo quiso: ese Rodolfo es quien escribe esta historia.

Una tarde León escuchó hablar a Sofía encerrada en su habitación. Nadie había llegado a casa y allí no estaba el teléfono. Al abrir la puerta encontró a su mamá en actitud de estar charlando con alguien inexistente, una charla animada y relajada. Soñe le respondió a su hijo que había invitado a tomar el te a una amiga. Se sucedieron otros episodios similares durante las siguientes semanas. Una noche, al volver del cine, León y Juanita encontraron a Sofía trepada en la mesa del comedor, debajo de la gran araña metálica con hermosos elementos de alabastro, acurrucada y muerta de miedo porque los alemanes la estaban persiguiendo y querían matarla. Sofía ingresó en el Instituto Frenopático Modelo por recomendación del Dr. Cohn Tebner, el médico de la familia, después de varios intentos de agresión, delirios e incoherencias. Uno podría imaginar que durante los paseos por los jardines del hospicio, Sofía paseaba plácidamente por un parque cercano a la sastrería, el cielo de Buenos Aires en los días claros y soleados de invierno, le evocaba el frío penetrante y la blancura de la nieve de Harbin. Probablemente, también, sintiera el impacto de una memoria extremadamente dolorosa salpicada por unos pocos momentos de felicidad.

Culminaba una serie interminable de desgracias y calamidades que habían signado dramáticamente la vida de esta mujer incansablemente luchadora. Las circunstancias y seguramente un importante factor genético convirtieron a mi abuela en una mala mujer, por lo menos según la opinión de su principal víctima: su nuera, mi madre.

EPÍLOGO: Mi babe, una inmigrante

Tengo una memoria borrosa y poco agradable de mi “babe” (*) que, con seguridad, está muy influida por las referencias de mi madre. Recuerdo claramente, sin embargo, su máquina de coser Singer, la cabecera metálica de su cama con figuras caladas, un angosto placard empotrado con ropas viejas de vieja (¿un chal calado?), una cortina beige y una dudosa mesita de luz. Creo que yo le tenía miedo a mi abuela, a la que consideraba poco menos que una bruja malvada.

La vida de Sofía fue una tragedia capaz de desestabilizar a cualquiera y sin embargo, en buena medida, esa mujer supo sobreponerse, luchar y rehacerse. Su hijo, papá, era un tipo bueno. Estos dos hechos no sincronizaban racionalmente con el reiterado relato de mamá sobre las infinitas maldades de su suegra. Esta sutil incongruencia, que pude comprender ya de adolescente, me persiguió toda la vida. Es difícil que una mala persona críe un hijo bueno. También con el tiempo pude entender que una psicopatía tiene el antecedente de una larga y progresiva historia. Nadie enloquece de la noche a la mañana. Por eso concebí la idea de que la proclamada maldad de Sofía era más bien una fatal consecuencia de su infortunio y de sus genes.

La historia de la inmigrante rusa que acaban de leer, con referencias de ficción, pretende dar sustento a esta concepción y reivindicar tanto la memoria de Sofía como el aguante estoico y generoso de mamá.

Esta historia es, en esencia, similar a la de millones de inmigrantes españoles, italianos y de Europa central que vinieron a América por aquellos años. Especialmente a EE.UU., México, Venezuela, Brasil y Argentina. Venían huyendo de condiciones de vida muy dolorosas, a veces de pobreza extrema, a la que se agregaba, con frecuencia, situaciones conflictivas, consecuencia de enfrentamientos bélicos locales que surgían por todos lados en una Europa convulsionada y por supuesto, al estallido de la Gran Guerra. Eran comerciantes, técnicos, profesionales, algunos intelectuales, generalmente de clase media pauperizada. Venían con una mano atrás y otra adelante, dispuestos a trabajar incansablemente para “progresar” y - lo que es muy importante y seguramente un amplio denominador común - pensaban en sus hijos y en un futuro para ellos que percibían próspero y dichoso. Estos heroicos inmigrantes perfilaron en buena medida, las características sociales de Argentina, fueron el ingrediente principal del “ser nacional”.

Por eso, esta historia, como cualquier relato que refiera la epopeya individual de la gran mayoría de esos inmigrantes, constituye un homenaje a todas aquellas generaciones de jóvenes europeos que dejaron sus huesos y su sangre en suelo americano.

(*) Babe era mi abuela paterna, Sofía. La materna, Amalia, era mi bobe. La diferencia se debía a la variante del yidish que se hablaba en el lugar de origen de cada una.

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Cultura para esclavizar: el machismo en las canciones de Ricardo Arjona

Ana G. Aguilar (PLATAFORMA ANTIPATRIARCADO - AGENCIA WALSH)



La Plataforma Anti-Patriarcado publica un análisis de los contenidos machistas y discriminadores de las canciones de Ricardo Arjona, “me gusta verte remendar mi pantalón” dice el preferido de miles de mujeres, esto solo puede explicarse por miles de años de sometimiento.

Arjonitis o sordera crónica selectiva

Análisis de las canciones de Ricardo Arjona desde una perspectiva de género.

Para entender el uso recurrente tanto de menciones religiosas como de reflexiones machistas en las canciones de Arjona, ayuda a comprender que no son casuales ni arbitrarias, el hecho de que Arjona recibiera una educación conservadora católica y apostólica que ha marcado parte de su desarrollo personal, por mucho que ahora se declare creyente no practicante.

A continuación, pasamos a un análisis de algunas de sus canciones más conocidas que finalizaremos con una reflexión. Aclarar que nos hemos decantado por estas canciones porque son algunas de las más famosas, y porque tiene más de 200 y como comprenderán, analizarlas todas, a parte de un martirio insufrible, requeriría de un extenso tiempo que no nos sobra. Desafortunadamente personajes y situaciones similares, y mucho peores, hay para no tener un segundo libre en cien vidas. Aún así, analizaremos algunas canciones más que iremos añadiendo a medida que vayamos pudiendo.

“MUJERES”

No sé quien las inventó… tuvo que ser Dios que vio al hombre tan solo… Dicen que fue una costilla…

Nosotros con el Machismo ustedes al Feminismo… y al final la historia termina en par. Referencias religioso-machistas a parte (pues queda claro al comienzo del texto de dónde vienen esas influencias que se repiten en sus canciones) Arjona, haciendo gala de un gran desconocimiento, pone al mismo nivel el feminismo y el machismo, ¡¡como si fueran lo mismo!! Parece que el hombre no sabe, o no le interesa saber, que el machismo MATA, VIOLA, SECUESTRA, ESCLAVIZA Y TORTURA cada día, mientras que el feminismo es un movimiento social pacífico que lucha por la igualdad de derechos entre hombres y mujeres (RAE). Estos términos son antítesis, y no pares, se repelen como el agua y el aceite, vamos. Pero para Arjona la cosa termina “en par”, porque según su lógica, que un machista, o sea, un maltratador, ya sea físico, psicológico, o los dos, se imponga y abuse de sus privilegios, es lo mismo que una mujer quiera ser tratada como una igual. Además, generaliza encasillando a ambos géneros, dejando a los hombres muy mal parados: Nosotros con el machismo…, ustedes con el feminismo… como si todas las mujeres fueran feministas, cuando la realidad es que la mayoría no lo son, y un gran número de mujeres (tan grande como el de hombres) son machistas por condicionamiento cultural y falta de modelos y ejemplos alternativos, desconocen totalmente qué es el feminismo, lo mucho que ha hecho por sus derechos y lo mucho que podría hacer… Y son probablemente, el tipo de mujeres a las que les gusta Arjona. Con su afirmación, pone a todos los hombres como unos energúmenos machistas, cuando la realidad es, que aunque sean menos, hay muchos hombres que son igualitarios y que aborrecen el “machismo”, letras de Arjona incluidas.

La canción continua insinuando barbaridades varias (como que Picasso y Neruda no crearon más que obras sobre el amor a las mujeres) en las que no vamos a profundizar porque este análisis es meramente de género, y ya con esto nos da suficiente trabajo, así que continuamos con la parte que nos interesa:

pues en pareja vinimos y en pareja hay que terminar terminar…

¿Quién dice que la única forma valida y plena de vivir sea en pareja? Otro argumento machista-católico.

“CON UNA ESTRELLA”

Era el proceso mensual más tardío de su historia fue a una amiga del colegio a la que le compartió su memoria…

anuncia la trillada utopía de la deuda externa esa niña le fabrica a su pecho una sabia materna…

llevas una vida que late un posible ingeniero, roquero o escritor quizá bohemio, quizá un señor…

A esa estrella en tu vientre, no le digas detente si lo hubiesen hecho conmigo hoy faltaría una canción…

En esta canción, de rima fácil y egolatría supina, Arjona se posiciona claramente contra el derecho a decidir de las mujeres. De forma paternalista intenta persuadir a las mujeres de abortar, y como argumento alega que podría traer al mundo a alguien fuera de serie, alguien como él (como si el mundo no siguiera rodando sin machistas narcisistas), como si no hubiera la misma probabilidad de parir también un Hitler, un Videla, un Franco, un Sadán o un Bin Laden. Pero no contento con aleccionarnos, y auto encumbrarse de paso, en la canción se dirige a una niña embarazada, como si forzar a una niña a parir con el enorme riesgo que tiene dar a luz en un cuerpo que no se ha terminado de formar, y como si animarla a arruinar su vida por un error del que con esa edad no se es ni consciente, fuera una gran decisión. Volvemos una vez más al pensamiento machista y a la moral católica.

“DE VEZ EN MES”

La cigüeña se suicida, Y ahí estás tú tan deprimida…

De vez en mes, El cielo te roba el milagro, De vez en mes, Tú me propones huelga de hambre

De vez en mes soy invisible, Para intentar en lo posible, No promover tu mal humor.

De vez en mes no hay quien te aguante, Y es tu pecado estar distante, Y otro peor quedarme ahí.

Y aunque hay receso obligatorio, Y el cielo se hace un purgatorio

A ti te da por tomar siestas, A tus hormonas por las fiestas, Y el culpable siempre yo

Esta canción, llena de tópicos machistas (como que a las mujeres no nos gusta hacer el amor con la regla, y nos ponemos todas depresivas e insoportables) muestra un desconocimiento total del cuerpo y la psique femeninos, y, aparte de enervarme en lo más profundo cada vez que tengo la mala suerte de escucharla por accidente, siempre me recuerda las palabras de un amigo y compañero psicólogo junguiano que me dijo, “la menstruación es como la droga de la verdad, el momento en que la mujer está más conectada consigo misma, un canal directo y sin interferencias externas con sus verdaderos deseos y necesidades, por lo tanto, si se enfada o cambia de humor bruscamente no es ‘a causa de la regla’ , no es porque esté depresiva, histérica ni hipersensible, sino porque es lo que verdaderamente siente , lo que verdaderamente le molesta en lo más profundo y que el resto del tiempo se calla y aguanta”. Así que si tu novia te grita cuatro cosas cuando está con el periodo, probablemente sean cuatro verdades que no es capaz de decirte en cualquier otro momento. Me parece que no hace falta añadir más al respecto, aparte de recalcar la misoginia y la ignorancia que rezuma esta canción por los cuatro costados.

“ELLA Y ÉL”, canción que recoge un gran número de tópicos construidos tanto alrededor de las mujeres cubanas, como del amor patriarcal (algo por lo que parece tener predilección Arjona), que asegura que el amor todo lo puede, peligrosa frase, y causa de que millones de mujeres se enfrasquen en relaciones tóxicas, antagónicas, y de maltrato creyendo precisamente eso mismo, que con su amor podrán domar a la bestia. Ella, una pobre cubana que se prostituye para sobrevivir, hasta que, por supuesto, conoce a su príncipe salvador que la saca de todas sus miserias (tópico machisto-romántico por excelencia) porque está claro que las mujeres no podemos arreglar nuestros propios problemas sin que un hombre venga a salvarnos.

“QUIERO…”

Y quiero correr por ahí mientras trepo un cometa Y levantarle la falda a la gorda del barrio Quiero vivir sin guión ni la misma receta Quiero inventarle otra letra al abecedario Quiero olvidarme de ti, quiero saber que es por mi

Poco hay que añadir a esta desafortunada estrofa. Por lo que se ve, en su mente cavernícola, Arjona se cree muy solidario y original por acosar sexualmente a una mujer que no conoce de nada en la calle, algo que de original y fuera de guión tiene poco, pues las mujeres llevamos milenios sufriendo el acoso sexual del machismo. Por si fuera poco, presupone que por ser esta chica gorda (por supuesto según el club de machistas del que forma parte) poco menos que debería sentirse afortunada por recibir tan altruista acoso.Vamos, todo un filántropo.

“QUE NADIE VEA”

Que no sepan los chicos en la escuela que se le van los ojos en gimnasia que prefiere la danza y la acuarela a eso del fútbol y la acrobacia que nadie vea…

Hasta ahora hemos visto como Arjona se atreve desde a equiparar el feminismo con el machismo, a ensalzar los roles más tradicionalistas y arcaicos de la mujer, a aleccionarnos y condenar nuestro derecho a decidir… Pero aún no le habíamos visto mostrar su postura ante la homosexualidad, donde por cierto, demuestra la misma ignorancia que cuando habla de feminismo, victimizando lastimeramente como hace en esta canción a las personas homosexuales, como si de parias se tratara. Hablando sobre ellos en un tono compasivo, como el que habla de gente que sufre una enfermedad, y nutriéndose de tantos tópicos como cuando habla de las mujeres. Como si por ser gay no te pudiera gustar el fútbol, los coches las motos y el heavy metal, porque parece que, según él, hay hobbies que sólo son aptos para auténticos machos, ya no hablemos de mujeres.

Como si todos los homosexuales fueran afeminados y vivieran su situación de igual manera. Como si todos ocultaran su sexualidad, como si todos vivieran amargados, deprimidos, auto victimizados y avergonzados por ella, y como si no hubiera personas homosexuales de derechas y religiosas que piensen que Dios no dijo en ningún lado que la homosexualidad fuera pecado. Que mire las listas de los partidos conservadores de todo el mundo, o la cantidad de homosexuales que hay hasta en el Opus Dei o la Iglesia, y luego no cuenta. Y por supuesto, no podía terminar la canción si recalcar que por muy mujer que se sientan nunca llegarán a serlo porque no pueden engendrar vida en sus vientres (fuiste sol y luna, dama y caballero, vientre sin cuna…), porque todos sabemos que eso solo puede hacerlo una mujer-mujer de las de verdad.

“VIENTRE DE CUNA”

Me gusta verte hablar de la cocina con la seriedad que Gorbachov aborda el tema de la caída de su cortina. Me gusta verte remendar mi pantalón que hubiese ido a parar a la basura si hubiese sido otra la situación. Me gusta verte sonreír cuando lo normal era llorar. me has gustado siempre y hoy me gustas mucho más. Porque sin aludir a la fortuna aquella noche de luna tu vientre se hizo cuna trayendo el fruto de algo mutuo Y es que es tan sagrada tu labor, que pariendo con dolor materializas el amor

Una vez más, vuelve a hacer apología a los roles más tradicionales de la mujer, desde su lugar en el hogar (encargada de la cocina y labores de la casa varias), como a la sacralización de la mujer-madre (tan sagrada labor…), como si no querer ser madre te hiciera menos mujer o menos digna de ser amada. Una vez más, vuelve a resaltar el rol tradicional de la mujer en el amor patriarcal. El amor que se equipara con el dolor (quien bien te quiere te hará sufrir, la base del maltrato), que se asume siempre sufrido y sacrificado, por supuesto, sólo para ella. Él se puede permitir disfrutar de los privilegios de ser hombre mientras ella revienta en el parto (porque por lo visto no querer sufrir y pedir la epidural, o querer tener un parto placentero es cosa de malas madres). O mientras ella cocina, lleva la economía de la casa, se traga sus sentimientos cuando está triste para no ser considerada una histérica maníaco-depresiva y no molestarle con sus problemas, o cose sus pantalones, así él tiene todo el tiempo del mundo para leer el periódico y componer sus ridículas rimas. Recuerdo haber ojeado en casa de mi abuela una enciclopedia de la época del dictador católico apostólico Francisco Franco sobre “la perfecta esposa” que enumeraba punto por punto cada uno de los aspectos que Arjona alaba y resalta de las mujeres.

Y después de leer todo esto algunos se preguntarán, ¿por qué si es tan machista hay tantas mujeres que le siguen? ¿Por qué tiene tantos premios y seguidores de ambos sexos?

Pues la respuesta es sencilla, por la misma razón que hay tantas mujeres machistas como hombres en todos los sectores y niveles culturales, porque llevamos 10.000 años de Patriarcado, cuyo mayor éxito ha sido hacer a las mujeres cómplices y perpetuadoras de su victimización, por la misma razón que tanto mujeres como hombres siguen asumiendo roles machistas, perpetuándolos y educando a sus hijos en el machismo, porque es la ideología imperante que la mayoría no se cuestiona, por la misma razón que hay tantas mujeres maltratadas, sin distinción de clase, religión, nacionalidad o ideología política, muchas de las cuales llegan a asumir su estado como normal siendo incapaces de abandonar a sus maltratadores, y por la misma razón por la que las propias mujeres se cosifican así mismas, se prostituyen pese al maltrato y la humillación para el placer exclusivo del hombre, asumen en solitario y con total normalidad la sobrecarga de tareas cuidadoras y domésticas, y se doblegan al machismo a todos los niveles posibles que les exija esta sociedad patriarcal a pesar de ser las más perjudicadas al hacerlo, pero con ese fin han sido educadas.

Al implacable adoctrinamiento machista desde la infancia, se le suma la falta de modelos alternativos, la ausencia total de currículos educativos igualitarios en las escuelas, así como la ausencia casi total de modelos igualitarios en las familias, en los medios y la cultura. Cultura que, junto a la familia, son los principales núcleos formadores de la conciencia y del imaginario que las personas nos construimos del mundo.

Por otro lado, prácticamente ningún sistema autoritario, ya utilice la fuerza (dictaduras, golpes de estado), o el adoctrinamiento y la manipulación psicológica (capitalismo, neoliberalismo, religiones, etc), se perpetúa durante tanto tiempo sin la complicidad en mayor o menor medida de las propias víctimas, sin tener aliadas entre las mismas. Y ese es el mayor logro del patriarcado, haber conseguido a través de un concienzudo lavado de cerebro que comienza en la infancia y se mantiene a lo largo de toda la vida, que la mujer asuma con gusto y con la falsa creencia de libertad, el papel que éste le otorga. Que la mujer asuma como normal su propia sumisión al orden patriarcal establecido.

Si hablamos de multitudes y de números, a lo largo de la historia ha quedado vigente que no siempre las masas eligen el lado correcto, no hay más que ver el caso de Hitler. En la mayoría de casos, han sido grupos minoritarios los que han propiciado los grandes cambios en lo que a mejoras sociales y derechos humanos se refiere.

La realidad es que las masas son fácilmente manipulables, los romanos, con su “pan y circo” («Panem et circenses»), sabían bien que para mantener tranquila y controlada a la población y ocultar hechos controvertidos, bastaba con proveer a las masas de alimento y entretenimiento de baja calidad y con criterios asistencialistas. Las religiones han sido utilizadas principalmente como instrumentos de manipulación masiva, como lo son ahora la publicidad y los medios de comunicación. Medios cuya fuerza propagandística es tal, que los psicólogos los han catalogado como los educadores de nuestro siglo. Pero es que además, el sistema patriarcal no es un hecho histórico cualquiera, es un sistema de dominación que bate récords, con milenios de perpetuación, cientos de millones de violaciones, asesinatos, esclavitud y todo tipo de injusticias cometidas contra las mujeres por el mero hecho de serlo. Y desgraciadamente, no podemos hablar de todo esto en pasado, aún seguimos sufriéndolo, aún sigue matando, violando y maltratando, aún seguimos sin poder escapar de sus garras porque aún sigue campando a sus anchas en nuestras mentes, y está tan bien articulado que evoluciona constantemente y se camufla detrás de las formas más inocentes y seductoras, se mete en nuestras canciones, en nuestros cuentos, dibujos, series y películas favoritas, en los libros que nos acompañan a lo largo de toda nuestra vida, normalizando su doctrina a fuerza de repetirse y multiplicarse en nuestras cabezas. Y mientras, creemos ingenuamente que nada de esto nos afecta ni moldea en absoluto, cuando esa es precisamente la razón por la que no logramos acabar con él.

Fuente:http://plataformaantipatriarcado.wordpress.com/2014/11/06/arjonitis-o-sordera-cronica-selectiva/

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El ineludible desarrollo social

Jorge Zavaleta Alegre (Desde Lima, Perú. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

En los últimos años el sector financiero de América Latina ha crecido, pero es insuficiente si se le compara con las economías emergentes de otras partes del mundo, en tanto se agudiza la degradación de los recursos naturales y la vida humana. Así coinciden los distintos expositores de la vigésima Conferencia de las Partes (COP20) convocada por la ONU en el Perú.



Después de dos décadas, cuando el primer mundo atraviesa ahora una prolongada crisis de crecimiento con efectos agudos para el sur del planeta, revive la función de la Banca de Desarrollo, de Fomento o de Segundo Piso.

Esta fuente financiera nació con la finalidad de aumentar el financiamiento a los sectores con impacto significativo en la generación de empleos. Focalizar la atención en aquellos productores rurales que tienen dificultades para acceder al crédito. Y complementar a los intermediarios privados para potencializar el financiamiento.

En esta nueva dinámica del mundo, el grupo de los BRICS - Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica- ha moderado el ritmo de crecimiento de los países en desarrollo, y éstos todavía continúan alimentando el motor de la economía mundial. Así, se prevé que China e India seguirán manteniendo un crecimiento económico fuerte.

Ahora un nuevo camino se construye entre el Este de Europa y América Latina. Un siglo después, está en marcha un Nuevo Multilateralismo, según afirma la presidente del FMI, Christine Lagarde, en el cual concurren diferentes reparticiones de la ONU, sociedad civil, bancos y financieras de desarrollo, medios de comunicación…, tratando de dar respuestas a los problemas estructurales de la pobreza, precisando, por cierto, las ineludibles responsabilidades diferenciadas entre Norte y Sur.

Una muestra es la dinámica de Rusia con su Banco para el Desarrollo y Asuntos Económicos Exteriores, Vnesheconombank, cuyo presidente Vladimir Dmitriev, ha convocado, en Moscú, a una misión de ALIDE, Asociación Latinoamericana de Instituciones Financieras para el Desarrollo – organismo con sede en Lima y con 80 miembros activos, y fuera de la Región a Alemania, Canadá, China, España, Francia, Portugal, Suecia y Rusia.

El primer balance de ese encuentro, es la creación de contactos estratégicos y alianzas. Lo confirman declaraciones de representantes del Ministerio de Asuntos Exteriores de la Federación Rusa, de la Cámara Baja Rusa-DUMA, Cámara de de Comercio e Industria de Rusia. Y de la presidenta de ALIDE y de la Financiera Nacional del Ecuador, María Soledad Barrera, de empresarios y autoridades de gobierno de la Región.

Los BRICS están ganando peso político y demostrando su rol en el ámbito internacional. Estos cinco estados facilitan a los bancos de desarrollo, recursos para proyectos de inversión susceptibles de recibir alguna modalidad de coparticipación externa y alientan la identificación de fuentes apropiadas de financiamiento a las necesidades de los inversionistas de la región.



En el caso de la Banca rusa, de propiedad pública, creada en el 2007 tiene representaciones en los principales países de Europa central, y cuenta con 400 bancos regionales, entre públicos, privados, municipales y locales, ofreciendo diversos servicios financieros.

En América Latina y el Caribe, más allá de la relación entre PIB per cápita promedio y acceso, existen otros factores, como la desigualdad en la distribución del ingreso, aspectos institucionales y macroeconómicos, que también son claves en la determinación del nivel de acceso a los servicios financieros.

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Música tradicional de Sri Lanka

La música de Sri Lanka tiene sus raíces en cuatro influencias principales: antiguos rituales populares, tradiciones religiosas budistas, el legado de la colonización europea y la influencia comercial e histórica de la cercana cultura india-en concreto, el cine de Bollywood. La secta Theravada del budismo ha ejercido una influencia especial en la música de Sri Lanka desde el budismo llegó a Sri Lanka por la apertura del primer milenio.

Colonos portugueses fueron los primeros europeos en llegar a Sri Lanka, el aterrizaje en el siglo de mid-15th. Trajeron con ellos baladas tradicionales Cantiga, ukeleles y guitarras, así como los africanos reclutados, que difunden su propio estilo de música conocido como baila. La confluencia de las tradiciones tanto europeas y africanas sirvió para diversificar aún más las raíces musicales de la música contemporánea de Sri Lanka.

Música folklórica

Poemas populares basados en castas originaron como canción comunal compartida dentro de los distintos grupos ya que participan en el trabajo diario. Hoy en día, siguen siendo una forma popular de expresión cultural. Kavi también se cantaba para acompañar rituales anuales. Estos antiguos ritos rara vez se llevan a cabo en el actual Sri Lanka, pero las canciones conservan todavía se llevan a cabo por los músicos populares.

Otro estilo popular de Sri Lanka tradicional se llama el virindu. Se trata de un poema improvisado cantado a la melodía golpeado de un Rabana. Se llevaron a cabo concursos de canciones tradicionales en la que dos cantantes virindu competirían por medio del verso espontáneo.

Música folclórica tradicional de Sri Lanka

El arte, la música y las danzas de Sri Lanka fueron derivados de las respuestas rituales a los fenómenos naturales. Música popular earlist de Sri Lanka fue posteriormente influenciado por el influjo de las tradiciones budistas. Estas canciones fueron realizadas por los comuneros, y no simplemente recitadas por las castas sacerdotales.

Pagentary

Sri Lanka tiene una tradición pagentry altamente evolucionado, que tiene una gama única de música.

Drama musical local

Música Kolam es una tradición popular tierras bajas de la costa sur-oeste y su uso era tanto en rituales de exorcismo como una forma de sanación y en la comedia de máscaras y teatro.

Música Nadagam

Este estilo particular es una forma más desarrollada de teatro influido por South Indian teatro callejero que fue presentado por algunos artistas del sur de India. Phillippu Singho de Negombo, en 1824 interpretó "Harishchandra Nadagama" en Hnguranketha, que fue escrito originalmente en el idioma Telingu. Más tarde "Maname", "Sanda kinduru" y algunos otros fueron introducidos. Don Bastian de Dehiwala introdujo Noorthy primer lugar al ver dramas India y John De Silva desarrolló y realizó Ramayanaya en 1886.

Música ligera cingalés

Algunos artista visitó la India para aprender música y más tarde comenzó la introducción de la música ligera. Ananda Samarakone fue el pionero de este intento, y compuso Himno Nacional también. Entonces Sunil Santha que tampoco se adhieren a la música indostaní introdujo la música ligera de su propiedad, la influencia de la tradición Geethika de Sri Lanka. Por favor, visite http://www.infolanka.com/miyuru_gee para escuchar algunos de ellos en línea. Pandit Amaradeva es reconocido como el principal contribuyente al desarrollo de este género en un verdadero estilo de Sri Lanka. Hoy en día este es el tipo más popular de la música en Sri Lanka y enriquecida con la influencia de la música popular, la música kolam, música Nadagam, música Noorthy, música de cine, la música clásica, la música occidental, la tradición Geethika y otros también. La mayoría de los músicos de Sri Lanka han salido con sus propias creaciones Las pinturas y esculturas del templo utilizan pájaros, elefantes, animales salvajes, flores y árboles. Los colores se hicieron de la naturaleza. Las tradicionales 18 Danzas muestran el baile de las aves y los animales. Mayura Wannama - La danza del pavo real Hanuma Wannama - El baile del mono Gajaga Wannama - El baile de los elefantes.

La música es de varios tipos. La música tradicional se crea con sólo unos pocos instrumentos. Las canciones populares y poemas fueron utilizados en las reuniones sociales a trabajar juntos. El Indian Classical Music influido ha convertido en único., El teatro tradicional, la música y las canciones son típicamente Sri Lanka.

Instrumentos musicales tradicionales de Sri Lanka

La Orquesta cingaleses clásica consta de cinco categorías de instrumentos. Sin embargo, el tambor, es el rey de los instrumentos de percusión locales y sin ella, no habrá baile. La vibrante ritmo del ritmo de los tambores forman la base de la danza. Los pies bailes rebotan en el suelo y salto y se arremolinan en los patrones reflejos que los complejos ritmos del ritmo del tambor.

Este golpe de tambor puede parecer simple a primera vista, pero se necesita mucho tiempo para dominar los intrincados ritmos y variaciones, que el baterista a veces puede llevar a un crescendo de intensidad.

Gatabera

El típico baile cingalés se identifica como el baile de Kandy y el tambor es indispensable para esta danza.

Yak-bera

Este es el demonio o el tambor, el tambor se utiliza con poca danza país en el que los bailarines usan máscaras y llevan a cabo el baile del diablo, que se ha convertido en una forma altamente desarrollada de arte.

Dawula

Es un tambor en forma de barril, y fue utilizado como un tambor compañero en el pasado, para mantener el tiempo estricto con el ritmo.

Thammattama

Una, dos tambores cara plana. El baterista golpea el tambor por las dos caras en la parte superior con palos, a diferencia de los otros en los que el tambor en los lados. Se trata de un tambor que acompaña a la mencionada Dawula adorar.

Udekki

Un pequeño tambor de mano de doble cabeza, que se utiliza para acompañar canciones. Se oye todo en los bailes de poesía.

Rabana

Piso enfrentó tambor circular y viene en varios tamaños. La gran Rabana tiene que ser colocado en el suelo, como una mesa de patas cortas circular y varias personas pueden sentarse a su alrededor y batir en él con las dos manos. Esto se utiliza en festivales como los cingaleses Año Nuevo y ceremonias tales como bodas. El ritmo sonoro del Rabana simboliza el estado de ánimo alegre de la ocasión. El pequeño Rabana es una forma de ritmo de batería móvil ya que el jugador lleva a donde quiera que vaya y que produce patrones de volver ritmo de batería baja para sus canciones.

Entonces, las percusiones de metal casi siempre se componen de platillos y "Thalampata" - 2 pequeños platillos unidos por una cadena.

La sección de viento, es dominante por un instrumento de viento, algo parecido al clarinete. Esto no se utiliza normalmente para las danzas. Esto es importante porque el baile cingalés no está ajustado a la música como el mundo occidental sabe. En este caso, el sentido primario del ritmo, y los modelos de hombre en movimiento, es la música que es golpeado por el baterista.

Las flautas de metal, como plata y bronce producen música estridente para acompañar danzas Kandyan, mientras que las cepas lastimeros de la música de la flauta de caña puede perforar el aire de la danza del diablo. La concha es otra forma de un instrumento natural, y el jugador sopla en anunciar la apertura de las ceremonias de grandeza.

Instrumentos endémicas

De acuerdo con los registros históricos disponibles en la actualidad, se cree que varios instrumentos originados dentro de los grupos tribales que una vez habitaron la isla en la actualidad se conoce como Sri Lanka. Entre ellos, siete permanecen en uso:

• Gta Bra - también conocido como el tambor de Kandy, es un tambor de dos cabezas, en forma de barril, que se juega con la mano).
• Thammtama - Un doble tambor que se toca con dos palos en lugar de a mano.
• Yak Bra - también conocido como el tambor Low Country, es un tambor de dos cabezas, en forma de barril, que es jugado por dos manos.
• Udkkiya - Un tambor en forma de pequeño reloj de arena, que se juega con una mano mientras la otra mano se modifica la tensión de la tela envuelta alrededor de su centere.
• Rabana Mano - Un tambor similar a la pandereta
• Daula - Un tambor de dos cabezas, en forma de barril tocado con la mano, y por un palo.
• Bench Rabana - Similar a la Rabana mano, excepto más grande.

Además de estos tambores, un nuevo tambor fue creado recientemente por Sri Lanka músico Kalasoori Piyasara Shilpadhipathi, denominado el Gaula - es un instrumento con forma de barril que contiene una cabeza del sujetador Gta, y uno de la Daula. Un conjunto de nociones también fueron creadas por él para dar cabida a tono único del instrumento.

Asimismo, además de estos tambores, el dholki también es utilizado por muchos músicos - aunque se cree que este tambor que descienden de aquellos llevados a Sri Lanka desde la India - a diferencia de los instrumentos antes mencionados, lo que se cree que han existido en Sri Lanka antes de la la llegada de los primeros exploradores indio.

En 2011, un libro electrónico y un libro de letra pequeña se publicaron con la técnica de reproducción básica para el tambor Thammattama, usando la notación occidental como base. El título es "Sri Lanka Drumming: El Thammattama", publicado por BookBrewer y CreateSpace.

Escuchemos algo de esta bella música:









Fuente: http://centrodeartigo.com/articulos-utiles/article_112054.html

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Desde Córdoba, Argentina: tres poetas

Argenpress Cultural



Dime

Marcelo Goino

Dime si el silencio
te repite mi nombre
en tus desvelos
si la lluvia
te devuelve mi mirada
o si buscas mis ojos
en el palpitar de las estrellas.
Dime si los sonidos del viento
te murmuran mis palabras
si la distancia lastima
los rincones de tu alma
así como hiere tu ausencia
el secreto de mis días.
Dime si la noche
te suplica la paz
de mi ternura.

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Shanthy

Juan Chávez



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Volver

Estela Bonfiglio

Volver a sentir.
Sentir latidos de un corazón galopando,
por las verdes praderas de mi ser.
Libre, salvaje.
Recorre cada suspiro como ráfagas, que
Abren de par en par las puertas de mi corazón.
La miel de esa piel se desliza en la mía,
endulza, embriaga.
Nuestras almas despliegan alas, se elevan,
Y en el infinito, estallan, iluminan.
Volver.
Volver a sentir.
El Amor.

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Sueño

Lilea león



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Viaje caprichoso

Daniel de Cullá (Desde Burgos, España. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)



Me he venido a Logroño en un viaje publicitario y caprichoso de esos que te salen a pedo puta, pero tienes la obligación de aguantar una “chapa” insoportable en la que charlatanes vendedores de colchones y almohadas, que te quitan todo dolor del cuerpo y la cabeza, te ofrecen estos productos a precios asequibles y con un regalo, que puede ser un juego de platos o una paletilla de jamón ibérico, como reclamo para vender sus productos.

Acabo de enviar una carta de amor en la que digo a mi hija que hemos llegado bien, y que ya estamos en el lugar su madre y yo y, con la excusa de dejarla en recepción, nos hemos salido de la sala comedor, que parece un cóncavo como el del vientre de un animal haciendo ruido.

Hemos pasado, andando, el puente de Sagasta. En la Colegiata, el Rebuzno que escuchamos no es igual que en Santa María de la Piscina, pero dice lo mismo que en la iglesia de san Bartolomé. Queremos marchar de Logroño y cogemos un taxi, saliendo por el puente de Tómalos con dirección a Calahorra, ciudad con obispado, cuyos naturales son calagurritanos, cuyo obispo, hijo de confesión, tiene fama, pues dicen que al término de la confesión manda al confesante adonde se fue don Álvaro de Luna, condestable de Castilla, maestre de Santiago y ministro omnipotente del rey de Castilla Juan II, que perdió la vida en público cadalso por su privanza, primer lugar en la gracia y confianza del rey, de quien fue mancebo, a hacer puñetas.

A mí me gusta salir, pasear y ver ermitas; humilladeros, lugar de devoción que suele haber a las entradas o salidas de los pueblos con una cruz o imagen; iglesias, catedrales, abadías y monasterios, “todo y todos, si te has fijado, le digo a mi mujer, erigidos en terrenos robados y saqueados al pueblo con beneplácito del rey de turno. Erectos sobre cimientos con cientos de cadáveres, la mayoría esclavos o prisioneros conseguidos como botín de guerra. Si nos fijamos bien, las iglesias y más las catedrales despiden de sus cimientos humo de los muertos. Despiden de si vaho o vapor de reliquias de alborotos, disturbios, enemistades, o como diría el cura párroco: “esa materia volátil que se desprende de los cuerpos que arden en el infierno””.

-Lo que yo si sé, dice mi mujer, es que la mayoría de estos edificios fueron antes castillos o baluartes de defensa robados al moro enemigo y, para darles mayor aspersorio, construyeron allí, rehabilitaron o reformaron contra su voluntad, colocando la pezuña cristiana y quedándose el nuevo asperges. Así vemos, todavía, en muchas de ellas, aspilleras o huecos en forma de ventana muy estrecha, practicados en el muro para disparar o defenderse del enemigo; o troneras, cada una de las aberturas practicadas en el parapeto de una muralla o en el espaldón de una batería por donde asoman las bocas de los cañones.

-A mi me gusta, le digo yo, como tú bien sabes, visitar las iglesias y las catedrales, los monasterios, abadías o cartujas en tiempo de Rebuzno en Oficios mozárabe, románico o gótico, ver las bocas de los curas y troncharme de risa al verles escupir el mismo Rebuzno de siempre, aunque sé que la mayoría de las gentes viene a ver las piedras y su Arte. Unos miran los capiteles, las criptas, la bóveda curva de piedra o mampostería sustentada sobre pilares o muros; las bichas, figuras de animales fantásticos usada como adorno; , a otros se les abre la boca contemplando los cobres esmaltados; a otros les seduce el contemplar las sepulturas y sepulcros de hidalgos y las estatuas de sus putas amantes; otros dirigen los ojos al imafronte de la puerta de entrada, otros se embelesan con la torre de la arciprestal, el frente de altar en bronce esmaltado, la sillería del coro, los sitiales de roble tallados, los sarcófagos, los braseros en plata cincelada y repujada, los retablos, los cálices y patenas en los que se opera el milagro de cambiarse la hostia en carne y el vino en sangre; los capiteles románicos y ménsulas, verjas de los altares y capillas, las lápidas sepulcrales, las pilas de abluciones estilo almohade. ¡La rehostia, tía!

-Sí, desde luego, me responde. Y otros, sigue, se llevarían con gusto, y porque no les pertenece a los curas, los relicarios de plata, las lucernas oblicuas para alumbrar. Otros, los tapetes persas o joyas que se exhiben: cofres estilo persa árabe, de marfil, tallados; cálices, candelabros, copones, báculos, cerrajería artística en aldabones, o llamadores con cabezas de clavos y herrajes de gran gusto artístico; cómodas de sacristía con gabelas superpuestas donde guardan los curas su vestimenta; bronces y fragmentos de ornamentación árabe; baldaquinos que cubren los sepulcros, cruces procesionales de plata, custodias de plata dorada, estilo ojival; ostensores guarnecidos de piedras preciosas, misales, candelabros romanos en bronce, tapices, y las hermosas arquetas árabes de madera cubiertas con placas de marfil, grabadas y caladas sobre fondo de cuero, robadas, también, por nuestros piratas en naves muy versadas en la piratería.

Mientras íbamos de templo en templo, un Rebuzno salido de esta obra de teatro abominable, corría de bóveda en bóveda, de tono campanudo, con presunción y arrogancia, saltando altares de blanquísimo alabastro, púlpitos de hierro repujado y dorado, pilas bautismales, sillerías de coro.

Nosotros nos encontramos, ahora, en el claustro cubierto desde donde veíamos el claustro descubierto. Desde ahí escuchamos las campanas del campanario que repican y vuelven a repicar castigando las horas de un reloj de sol, cuyos segundos eran más fuertes que los cuartos, y las medias más que las horas.

Con enfado, me dirigí a unos visitantes, diciéndoles:

-Aquí aprieta el buen Asno, allí, allá, acullá, se esmeran en sus altos y bajos instintos de robar y apropiarse de lo ajeno, pues son maestros fulleros de la fe, y en sus Rebuznos no faltan quebrados, que en sus formas demuestran tal talento que boquiabiertos dejan a Jumentas y Jumentos que saben de seguro que no hay remedio, porque si no a qué, por su divino rabo, le han puesto precio a los inmuebles como la Mezquita de Córdoba, como antaño hicieron en tiempos diferentes, y en climas variados, bien diversos, poniendo una maza inquisitorial en los rabos del pueblo, para no poder decir “lo mío mío y lo tuyo de entrambos” , convirtiendo, por ejemplo, el palacio de Medina Azahara en Córdoba, en Museo Provincial; el templo romano de Marte en Badajoz, en ermita de santa Eulalia; el templo de Hércules en Barcelona, en Centro Excursionista”, y muchos casos más, que un gran talento despliega esta ciencia infusa y confusa de los Asnos que, por mi parte digo que el pueblo no es digno de tales experimentos sacrófagos, a no ser que crea, que cree, a pie juntillas, que el rabo de los Asnos puso la primera piedra.

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Sobre el oficio de escribir. I

Norton Robledo



Yo camino por un lugar de la memoria
el árbol se acuerda perfectamente de su brote

Luis Vidale

Desde lo más tempranos días de mi infancia el descubrimiento de las palabras dejaron el embrujo que aún permanece en mi esencia. Cuando nos referimos al primer contacto con el lenguaje en la mayoría de los casos se remiten al lenguaje escrito, a los signos.

Mis recuerdos de ese primer contacto me llevan a la voz de mi madre. A los lejanos días de mi infancia. A las noches de verano sentados en el patio de la casa. A las de inviernos sentados alrededor de un brasero en el medio del salón de la casa.

Eran los tiempos en el que el cuenta cuento nos traía lo mágico-real en la voz de mi madre y nos llevaba a ciudades y reinos, a personajes y a historia, éramos pequeños y para nosotros la frontera entre lo real y lo mágico, se mezclaban y confundían.

Los años han pasado pero aún vivo poseído por el asombro que lo más fantástico y maravilloso no eran los cuentos y relatos en sí, lo mágico es que por esa época mi madre no sabía leer y no obstante nos contaba cuentos todas las noches del año. Desde esos tiempos es que tengo la convicción y certeza que las palabras llevan en si la magia y el embrujo de el poder de multiplicarse a sí mismas. Escribo para seguir multiplicando las palabras. Escribo en tributo a mi madre, con la creencia de que sus palabras sigan prolongándose a través del tiempo.

Recuerdo como si fuera hoy el día en que al alba cuando la noche viene al encuentro del día y aún se podían ver las estrellas titilando en el firmamento. Íbamos mi madre y yo abriendo surcos en la tierra. Ella adelante con el arado, yo atrás sembrando pan. Dejando caer las semillas de trigo que nos daban el alimento de cada día. No podía dejar de mirar el cielo y me detuve a contemplarlo, mi madre se dio cuenta y se volvió al mismo tiempo que me preguntaba, ¿por qué te has quedado ahí parado? Su voz llegaba a mí desde la distancia. Sentí que para responderle tenía que contemplar el firmamento una vez más. Después de hacerlo le respondí con la inocencia de mis seis años. Estoy sembrando cielo para cosechar estrellas

Cuando escribo voy sembrando palabras para cosechar ideas, deseos, ilusiones y sueños. Que ellas sean estrellas y soles en la inmensidad del universo de la vida. Que ayuden a iluminar el camino del nacimiento de una nueva alborada y con ella un mundo más libre y solidario.

Mis primeros contactos con las palabras escritas me dejaron maravillado por el asombro y la inevitable certeza de que lo que veían mis ojos era un misterio inalcanzable a mi entendimiento. En los meses siguientes seguían siendo un misterio y yo sospecho que ese fue el motivo por el cual mi madre me retiró de la escuela y me devolvió a mi oficio de pastor de cabras.

Mi corto período escolar me había dejado la curiosidad por las palabras. En casa miraba los libros de mis hermanas y poco a poco comencé a juntar letra a letra. Esa era la clave para descifrar los escritos. Podía formar palabras que decían cosas.

Un día dejé las ovejas y en las cabras en el monte. Fui a casa me planté ante mi madre. Los puños cerrados y con toda la valentía que pude juntar a mis seis años. La miré a los ojos y con la voz más resolutiva que jamás he vuelto a tener le dije. Quiero ir a la escuela, mañana quiero ir a clases .Mi madre se me quedó mirando un instante que me perecieron siglos. Me acarició la cabeza al mismo tiempo que me decía, lo que no se aprende al comienzo no se aprende nunca, luego agregó, a no ser que tú sientas en el alma que sí puedes.

Hay quienes escriben para ser famosos, ricos, otros que dicen que escriben para sí mismos. Yo escribo con el afán y la ilusión de llegar a todos. Escribo para expresar mi mundo interior en el cual la locura y la cordura se equilibran sobre una línea delgada y sutil.

En mi mundo interior lo real y lo mágico han estado desde mis más temprano días de mi infancia. Como en esos días cuando iba a los montes a pastorear las cabras y las ovejas me veía al igual que todos los habitantes del pueblo de Canela, obligado a detenerme delante de un árbol enorme que se llama Litre. Mirarlo de frente escupirlo tres veces y saludarlo: Buenos días señor Litre. Y de vuelta del monte detenerme nuevamente escupirlo tres veces al mismo tiempo que le decía: Buenas, tardes señor litre. Nadie se atrevía pasar delante de este árbol sin detenerse y saludarlo. A los que se atrevieron los castigó cubriéndole todo el cuerpo de ronchas, manchas y una picazón infernal.

En mi mundo interior quedó grabado para siempre el día en que descubrí otro universo debajo de la tierra. Fue una noche de verano, tenía cinco años de edad, y con mis hermanas Cristina Irelda y Clara, en la calle con unos amigos, estábamos jugando al "pillarse" al " tú la llevas". Había que correr durante todo el juego y yo me cansaba. Me senté y comencé a excavar en la tierra. De pronto lo vi, era todo un universo debajo de la tierra. Miraba el cielo y veía la luminosidad del universo, miraba hacia abajo y veía ese otro universo. Pero este estaba en movimiento, las luces se movían, caminaban. Yo me quedé asombrado de mi asombro. Dando gritos llamé a mis hermanas y amigos los que vinieron corriendo. ¡Miren! ¡Miren! les decía al mismo tiempo que señalaba a las luces que se desplazan de un lado a otro, ¡miren! hay un cielo debajo de la tierra. Mi hermana mayor me tiró de la oreja al mismo tiempo que me decía: eres un tonto, esas son luciérnagas. Pero hasta el día de hoy lo que mis ojos vieron esa noche fue un universo descubierto debajo de la tierra.

No escribo solamente para expresar mi mundo interior. También lo hago para expresar mi mundo circundante. En los últimos tiempos hemos sido testigos de un desarrollo y avance en los medios de comunicación que no nos hubiésemos imaginado hace algunos años. Este progreso se ha ido dando paralelamente al proceso de globalización en el desarrollo social. El desarrollo de los medios de comunicación y el poder de éstos en manos de las grandes empresas multinacionales que usan estos medios para entregar y difundir ideas y valores que conllevan a la enajenación, a la alienación de las personas. Para conseguirlo manipula la información, disfraza, deforma la realidad social y económica del mundo circundante.

Tengo el convencimiento de que en el siglo XXI, las luchas de las ideas adquieren un papel relevante. La ideología es una parte integrante de la lucha de clases. Asumo el oficio de escribir con una actitud militante. Con la ilusión de que mis trabajos sean una grano de arena en la inmensidad de la lucha. Sigo creyendo que las utopías son posibles. Sigo con la ilusión y creencia de que un mundo mejor es posible.

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El secreto de la cama 5

Miguel Ábalos (Desde Canelones, Uruguay. Colaboración para ARGENPRESS CULTURAL)



Sólo su cabeza asomaba por debajo de las blancas sábanas. Tenía grandes ojos y la mirada perdida, lejos, como en un vacío infinito. Su rostro pálido me trajo a la memoria a alguien, aunque sin saber a quién.

Sólo se sabía que era un alcoholista ingresado al hospital en la madrugada. Lo había encontrado la ambulancia, tirado en una calle del barrio La Mondiola. Los médicos decían que era difícil interrogarlo porque había perdido la noción del tiempo y del espacio.

No tenía conocimiento del mundo que lo rodeaba, y sin embargo, tenía una expresión inteligente e ingenua al mismo tiempo. A veces esbozaba una sonrisa de niño, que también creí haber visto en algún lugar. Al parecer, la voluntad lo había abandonado, así como todos sus recuerdos.

En cada recorrida que hacía por la sala, no podía desviarme de esos ojos, que me miraban siempre desde la cama 5. Nadie se había fijado en él, pero para mí era alguien conocido, oculto, lejano, y su mirada me abrumaba.

Traté de dejarme llevar por sus ojos intentando recordar a qué rostro pertenecían... Hasta que comencé a vislumbrar una sensación que se fue transformando paulatinamente en realidad.

Me vi entonces acodado al mostrador, tomando vino. Me vi emborracharme hasta no poder más. Me vi arrastrándome por la vereda y quedar caído junto al cordón, en una calle del barrio La Mondiola... Y me encontré despertando en una ambulancia, camino al hospital.

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Tres poemas de Octavio Paz



Entre Irse y Quedarse

Entre irse y quedarse duda el día,
enamorado de su transparencia.

La tarde circular es ya bahía:
en su quieto vaivén se mece el mundo.

Todo es visible y todo es elusivo,
todo está cerca y todo es intocable.

Los papeles, el libro, el vaso, el lápiz
reposan a la sombra de sus nombres.

Latir del tiempo que en mi sien repite
la misma terca sílaba de sangre.

La luz hace del muro indiferente
un espectral teatro de reflejos.

En el centro de un ojo me descubro;
no me mira, me miro en su mirada.

Se disipa el instante. Sin moverme,
yo me quedo y me voy: soy una pausa.

__________

Viento

Cantan las hojas,
bailan las peras en el peral;
gira la rosa,
rosa del viento, no del rosal.
Nubes y nubes
flotan dormidas, algas del aire;
todo el espacio
gira con ellas, fuerza de nadie.

Todo es espacio;
vibra la vara de la amapola
y una desnuda
vuela en el viento lomo de ola.

Nada soy yo,
cuerpo que flota, luz, oleaje;
todo es del viento
y el viento es aire siempre de viaje.

__________

Bajo tu Clara Sombra

Un cuerpo, un cuerpo solo, un sólo cuerpo
un cuerpo como día derramado
y noche devorada;
la luz de unos cabellos
que no apaciguan nunca
la sombra de mi tacto;
una garganta, un vientre que amanece
como el mar que se enciende
cuando toca la frente de la aurora;
unos tobillos, puentes del verano;
unos muslos nocturnos que se hunden
en la música verde de la tarde;
un pecho que se alza
y arrasa las espumas;
un cuello, sólo un cuello,
unas manos tan sólo,
unas palabras lentas que descienden
como arena caída en otra arena....

Esto que se me escapa,
agua y delicia obscura,
mar naciendo o muriendo;
estos labios y dientes,
estos ojos hambrientos,
me desnudan de mí
y su furiosa gracia me levanta
hasta los quietos cielos
donde vibra el instante;
la cima de los besos,
la plenitud del mundo y de sus formas.

Octavio Paz Lozano (Ciudad de México, 31 de marzo de 1914-19 de abril de 1998) fue un poeta, escritor, ensayista y diplomático mexicano, Premio Nobel de Literatura de 1990. Se le considera uno de los más influyentes escritores del siglo XX y uno de los grandes poetas hispanos de todos los tiempos. Su extensa obra abarcó géneros diversos, entre los que sobresalieron poemas, ensayos y traducciones.

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Cantitos infantiles y un sacerdote

Gustavo E. Etkin (Desde Bahía de San Salvador, Brasil. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)



Hasta los ocho años Enrique no dudaba que a los chicos los traía la cigüeña. Les creía a sus padres.

Pero después, cuando la barriga de su madre iba creciendo supo que no era así. Engaño que le dio mucha rabia.

Entonces fue modificando, transformando los cantitos infantiles que su madre le cantaba. Por ejemplo:

Señora Santana
por qué llora el niño
por una manzana
que se le ha perdido.
Dile que no llore
yo te daré dos
una para el niño
otra para vos.

Lo transformó en:
Señora Santana
por qué llora el niño
por un sorete
que se le ha perdido.
Dile que no llore
yo te daré dos
uno para el niño
otro para vos.

Y también:

Arrorró mi nene
arrorró mi sol
arrorró pedazo
de mi corazón.

Lo transformó en:
Arrorró mi nene
arrorró mi caca
arrorró pedazo
de sorete mío.

Su madre era también muy católica. Todas las noches, antes de dormir, rezaba de rodillas:

Alabado sea el santísimo
sacramento del altar
y la virgen concebida
sin pecado original.

Así fue que a partir del momento en que supo lo que hizo su madre para tener a su hermanito, cambió esa letra en:

Execrado sea el putísimo
excremento del altar
y la puta concebida
con pecado original.

Y así fue que cuando su madre lo escuchó decir eso quedó horrorizada. -¡Sacrilegio…!!!. Mi hijo poseído por el diablo….!!!!.

Fue por eso que lo hizo ser alumno de un colegio religioso.

Y también fue por haber sido alumno de ese colegio católico que Enrique decidió ser sacerdote. Cura.

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Recuerdo de Salvador Benesdra

José Luis Díaz-Granados



El autor de esta crónica (en el círculo) y Salvador Benesdra (en primer plano) junto con otros compañeros, caminando por las calles de Weimar, RDA (Abril de 1989).

El 2 de enero de 1996, el narrador argentino Salvador Benesdra se suicidó arrojándose del balcón de su apartamento del piso 10 en su ciudad natal. Benesdra, quien solo dejó dos libros, legendarios y controvertidos -El traductor, novela de 600 páginas, que había sido finalista del Premio Planeta en 1995, y El camino total, un insólito libro de autoayuda “para gentes en tiempos de crisis”-, se ha convertido a casi dos décadas de su muerte en un escritor de culto y su novela estelar ha sido comparada con Adán Buenosayres de Marcehal y Rayuela de Cortázar.

Benesdra, nacido en Buenos Aires en 1952 fue un lector precoz que antes de los diez años dominaba seis idiomas, incluido el japonés, y leía con la misma pasión textos filosóficos de Budismo Zen, Junger y Wittgenstein y escritos revolucionarios de Marx, Engels, Lenin, Trotsky y Mao Zedong. Hizo estudios de psicología en la Universidad de Buenos Aires y vivió Europa durante las dictaduras militares argentinas en los años 70 y 80.



Salvador Benesdra (a la derecha) escucha a la traductora Christiane Becker. Al fondo, el autor de esta crónica con la periodista mexicana Alicia Alarcón y la sicóloga mexicana Elda Aranda Borbón. (Weimar, RDA, 1989).

El traductor, cuyo manuscrito fue rechazado por una docena de editoriales, apareció póstumamente en Ediciones de la Flor y más tarde fue reeditada por su entrañable amigo Elvio Gandolfo, quien escribió un prólogo revelador y entusiasta sobre el autor y su obra. Esta novela, obesa e inclasificable, está escrita en el entorno de la caída del Muro de Berlín y recrea la trayectoria vital de Ricardi Zevi, un traductor que trabaja en una editorial marxista en los años finales de la década del 80. Al mismo tiempo relata la historia de amor del protagonista con una dama cristiana evangélica que le es infiel, por lo cual el traductor la obliga a prostituirse. Y de manera simultánea inventa un sistema filosófico que ha de llevarlo a disciplinas espirituales hacia dimensiones superiores.

La novela, según cada lector específico, puede resultar la interminable y tediosa alucinación de un enfermo mental como también la evidencia de una literatura de altas dimensiones estéticas y humanas. En la vida real, Benesdra estuvo recluido en el Hospital Saint Anne de París a finales de los 70 por problemas psicóticos y allí lideró un amotinamiento en solicitud de una mejor calidad en los hábitos elementales de vida. Cinco años después regresó a su patria y allí se dedicó al periodismo en diarios y revistas de izquierda y a actividades sindicales, aunque la verdad, su mayor obsesión fue la de escribir ese maravilloso y extraño mamotreto narrativo que le dio el pasaporte a la inmortalidad literaria.

* * *

Conocí a Salvador Benesdra y compartí día a día con él durante un largo mes -abril de 1989-, en la República Democrática Alemana, seis meses antes de la caída del Muro de Berlín. Dirigentes políticos y sindicales, artistas, periodistas, escritores y activistas de izquierda de América Latina, fuimos invitados por el gobierno de Erich Honecker a un evento de amistad entre la RDA y nuestro continente.

Recuerdo de manera especial a ese argentino blanco y delgado de bigote negro y espeso bajo la mirada fulminante, compañero de todas las horas y de todos los recorridos; sus indagaciones punzantes, críticas y en ocasiones irónicas, a cada uno de los representantes del gobierno al final de cada charla o conferencia sobre los diferentes temas que nos presentaban. En varias ocasiones planteó la posibilidad de radicarse unos meses en la RDA, sin respuesta precisa. Recuerdo cómo se burlaba de mi disciplinado comportamiento en cada acto, tanto en Weimar, la ciudad de Goethe y Schiller donde nos hospedamos la mayor parte de la estancia, como en Berlín Oriental, Potsdam, Gera, Sitzendorf, Erfurt, Mühlhausen, Jena, Leipzig, Mellingeny otros históricos poblados de la legendaria Alemania.

En Berlín, una noche salí del Hotel “Under den Linden” a tomar un poco de aire, cuando oí la voz de Salvador que me llamaba por mi nombre. Llegaba de ver la representación de Don Giovanni de Mozart, acompañado por el escritor uruguayo Juan Carlos Mondragón y el musicólogo brasilero Ennio Scheff, y quería tomarse un trago de korn, una especie de vodka de trigo alemán. Nos lanzamos a caminar por la “Frederichstrabe”, pasamos por en Berliner Ensembler, el célebre teatro de Brecht, y terminamos en el “Berie Berliner”, departiendo con un montón de parejas jóvenes que fumaban y bebían cerveza sin parar. No me olvido como reía a carcajadas, al igual que sus compañeros, con mis chistes y anécdotas de personajes colombianos. En todo momento brindábamos por la alegría de vivir y por la paz en Colombia.

Benesdra se concentraba sobremanera en las exposiciones y documentales que nos proyectaban en cada evento, para después hacer preguntas audaces y polémicas. Pero en general, expresaba su horror ante las barbaridades cometidas por el nazismo. Contemplaba atónito las escenas de la película Desnudos como lobos, basada en la novela del escritor comunista Bruno Arpizt sobre las atrocidades de la Gestapo, pero nunca lo vi tan sobrecogido como cuando nos llevaron al antiguo campo de concentración de Buchenwald. La visión de los hornos crematorios, los testimonios de las más aberrantes torturas a los seres humanos, los campanazos de ultratumba que obligaban a guardar un fúnebre silencio y la orgía de crueldad y muerte que se respiraba en aquel ambiente, dejó mudo y paralizado de terror a este delgado y frágil compañero argentino que por aquel tiempo debía tener 36 años de vida.



Visita al antiguo Campo de Concentración de Buchenwald. De izquierda a derecha: el poeta colombiano José Luis Díaz-Granados, la sicóloga mexicana Elda Aranda Borbón, el escritor uruguayo Juan Carlos Mondragón, la periodista mexicana Alicia Alarcón y el escritor argentino Salvador Benesdra. (En la antigua República Democrática Alemana, abril de 1989).

Benesdra tenía un temperamento fluctuante. Yo le tenía cierto temor por sus reacciones sorpresivas. De pronto se quedaba mirándome y se burlaba de algún gesto o comentario mío. Otras veces me criticaba con dureza alguna opinión política. Un día le pedí que me tomara una foto junto a una placa que decía “Pablo Neruda Strabe” y me regañó: “No te pongas tan trascendental”. Entonces me reí y le agradecí la lección. Esa noche, después de la cena, yo escuchaba con mucha atención a un dirigente polaco de filiación cristiana y noté que desde la mesa de enfrente, solitario, Benesdra no dejaba de observarme. Como vio que yo escuchaba con devota atención al dirigente, no pudo contenerse y se pasó a nuestra mesa donde comenzó a hacerle toda clase de preguntas sobre las relaciones del cristianismo y el comunismo. Recuerdo la frase lapidaria del polaco: “Si dos hombres no saben convivir, no valen ni el comunismo ni el cristianismo, ni nada”.

La amistad intensa y controversial que sellamos en esa primavera alemana de 1989 Salvador Benesdra y yo, desapareció una vez nos despedimos a fines de abril cuando ya comenzaban a ondear en Berlín Oriental las banderas de los trabajadores para conmemorar su día emblemático. Nunca más tuve noticias de ese ser excepcional y querible que pasaba fácilmente de la risa torrencial al silencio y a la melancolía reflexiva, hasta esta mañana decembrina de 2014 cuando por casualidad consulté una página de literatura argentina y encontré con jubiloso asombro que, luego de su trágica muerte de la cual yo no sabía, se había convertido en un escritor de culto, con sobrados merecimientos, lo sé, y desde ahora con el más afectuoso recuerdo por parte de este compañero de viaje que nunca lo olvidó.

José Luis Díaz-Granados (1946), poeta, novelista y periodista colombiano. Es autor de 30 libros de diversos géneros literarios. Su poesía se halla reunida en El laberinto (1968-1984) y La fiesta perpetua. Obra poética, 1962-2002 (2003). Su novela Las puertas del infierno (1985) fue finalista del Premio “Rómulo Gallegos”. Ha escrito numerosos textos para niños lo mismo que libros de ensayos y artículos de prensa. Reside en Bogotá donde se desempeña como profesor universitario.

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La razón y la sinrazón

José González (Desde La Antigua, Guatemala. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)



El humano -ya lo sabemos- es un ser de razón que, conforme al pensamiento ilustrado, ilumina los sinsentidos de la vida con conceptos y explicaciones lógicas y abstractas; con la luz de sus ideas se resiste a ser engullido por la oscuridad profunda de su ignorancia y refrena su excesivo ímpetu en la vida con su racionalidad pura, que hace las veces de jinete. Este es, en suma, el mundo diurno. Sin embargo, -no lo olvidemos- el humano también es, como diría Cervantes, sinrazón: es un ser emocional, apasionado y acechado por pulsiones, que anda en la vida acompañado de símbolos y de sueños e interpreta su entorno con el uso de alegorías, metáforas y mitos. Es decir, el mundo nocturno de la irracionalidad y del desfogue.

Día y noche, juntos, comprenden la integralidad del ser humano; y no puede ser de otra forma, pues la naturaleza misma, a la cual pertenecemos, es un ecosistema en el que conviven armonía y caos; vida y muerte; fertilidad y devastación. ¿Por qué reprimir, entonces, la sinrazón en favor de la razón? La razón nos ha llevado a justificar nuestra existencia y a encontrarle un propósito optimista a nuestra vida, inclusive trascendental; en este mundo diurno se niega a la muerte, a la miseria, a los misterios y enigmas y a la realidad misma. Vivimos sólo durante el día como zombis sin podernos explicar nuestra propia vida, sin darnos cuenta que muchas de las causas de nuestras imperdonables “aberraciones” provienen de nuestros instintos reprimidos.

Ver la vida desde las perspectivas racional e irracional, y conocer las leyes de ambos mundos nos posibilitaría vivir a plenitud. El ser humano es tan capaz, a la vez, de iluminar intensamente la vida con las razones como de oscurecer profundamente con las pasiones. Ya lo decía Baise Pascal: “¡Qué quimera es, pues el hombre! ¡Qué novedad, qué monstruo, qué caos, qué contradicción, qué prodigio! Juez de todas las cosas, pobre gusano, depositario de la verdad, sumidero de incertidumbre y error, gloria y escoria del universo.”

A diario pasamos de la vida a la muerte, del mundo onírico a la realidad más cruda y de la noche más oscura al día más luminoso. La razón y la sinrazón, juntas y en convivencia constante, acaso sólo se explican en el mundo de la poesía, mediante alegorías y metáforas, y mediante ideas y pensamientos. Para muestra, el siguiente poema de Wallace Stevens.

The Brave Man

The sun, that brave man,
Comes through boughs that lie in wait,
That brave man.

Green and gloomy eyes
In dark forms of the grass
Run away.

The good stars,
Pale helms and spiky spurs,
Run away.

Fears of my bed,
Fears of life and fears of death,
Run away.

That brave man comes up
From below and walks without meditation,
That brave man.

El hombre valiente

El sol, ese hombre valiente,
acude por las ramas tendidas a la espera,
ese hombre valiente.

Ojos verdes sombríos
bajo formas oscuras de la hierba
se dan a la fuga.

Las estrellas virtuosas, pálidas riendas y espuelas puntiagudas,
se dan a la fuga.

Temores de mi cama,
temores de vida y temores de muerte,
se dan a la fuga.

El hombre valiente asciende desde abajo
y camina sin meditación, ese hombre valiente.

La interpretación que hace Stephen Burt sobre este poema, a mi juicio, es acertada y refleja el movimiento perpetuo del péndulo de la vida, entre la vida y la muerte, entre la oscuridad y la luz, y para el tema que nos ocupa: entre la razón y la sinrazón. Veamos: “El sol en este poema de Wallace Stevens parece tan grave porque la persona del poema está aterrorizada. El sol asciende por la mañana a través de las ramas, dispersa el rocío, los ojos, sobre la hierba, y derrota a las estrellas, concebidas como ejércitos. ‘Valiente’ tiene el sentido antiguo de ‘ostentoso’ y el sentido moderno de ‘valor’. El sol no teme mostrar su rostro. Pero la persona en el poema está asustada. Quizás ha estado despierta toda la noche. Esa es la revelación que Stevens guarda para la cuarta estrofa, en la que la frase ‘se dan a la fuga’, se ha convertido en estribillo. Puede que esta persona quisiese huir, pero fortalecido por el ejemplo del sol, quizás decida levantarse. Stevens guarda para el final la palabra de sonido extraño ‘meditación’. A diferencia del sol, los seres humanos piensan. Meditamos sobre el pasado y el futuro, la vida y la muerte, lo que hay sobre y debajo de nosotros. Y puede asustarnos. Los poemas, los patrones en los poemas, nos muestran no sólo lo que alguien pensó, o lo que hizo, o lo que ocurrió, sino cómo era ser una persona así, estar tan ansioso, tan solo, ser tan inquisitivo, tan bobo, tan absurdo, tan valiente.”

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