martes, 27 de enero de 2015

Crítica literaria: La corrupción del ideal, España ochenta años después

Jorge Zavaleta Alegre (Desde Lima, Perú. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)



“Somos pecadores con una gran sed de gloria. Porque la gloria es nuestro fin”, suscribe Juan Sales (1912-1983), autor de la novela Incierta gloria del amor y de la guerra. Es una historia envuelta en el torbellino de la a guerra civil española: "La guerra ha sido para mi la gran experiencia de mi vida, lo que más me ha interesado, lo que más me ha apasionado. El escritor debe constituirse en testimonio de la verdad", afirmó el escritor, poeta, traductor y editor de Cataluña, España.

Junto a su esposa, Núria Folch, publicó por vez primera La plaza del Diamante de Mercè Rodoreda y Bearn de Llorenç Villalonga, entre otras obras emblemáticas. Combatió en la Guerra Civil en el bando republicano. Fue un tenaz activista del catalanismo. En 1939 se exilió a Francia. En 1942 se estableció en México y regresó a su tierra natal seis años después. Tradujo al catalán a Dostoievski, a Nicos Kazantzakis y a François Mauriac.

Los españoles de bien celebran el primer siglo del nacimiento de Sales, de su obra cumbre magistralmente vertida al castellano por Carlos Pujol, después de veinte años de trabajo, quien advierte al lector que las notas sucesivas de J. Sales, escritas todas con medias palabras “pueden dar a las nuevas generaciones cierta idea de las dificultades que muy a menudo tenían que capear bajo el franquismo las relaciones catalanas cuando no eran puramente de comer y cantar”.

Con su perspicacia habitual también señala en diferentes pasajes la conducta del “nacionalcatolicismo”, a causa del misterio de iniquidad, que no puede comprender, causa de esos obispos intrusos que venían a Cataluña elegidos en virtud precisamente del odio que le tenían y que aparecían en los actos públicos haciendo el saludo hitleriano, tantas cosas que todo corazón quisiéramos olvidar, pero no podemos…La corrupción del ideal.

La incierta gloria del amor y de la guerra, asediada por el tiempo y los desengaños, desemboca en el descubrimiento de lo natural. El relato propiamente dicho se organiza en torno a esos dos temas viejos como el mundo, el amor y la guerra. Una mujer y tres hombres enamorados de ella y todos, como el país entero envueltos en el torbellino de la guerra civil.

En aquellos tiempos, en los que la mayoría pasaba la más negra miseria, nada consideraba de mejor tono que la frivolidad, lo más triste del caso, ya que se trataba del Santo Sepulcro, es que en alguna ocasión vino de Roma un cardenal para asumir a la ceremonia de armarse un nuevo caballero o tomar el hábito una nueva dama.

Todo aquello formaba un mundo incoherente que se aglomeraba en torno a la población, dormían en barracones improvisados, en cuevas o el raso. Cuanta miseria, Dios mío. Vivían de las sobras del rancho de los soldados, mendigaban un plato delante de una cocina militar.

Los comentarios sobre Incierta Gloria, éxito editorial que llega de manos de mis amigos y familiares Montse Costas y Jorge Céspedes, permite escrutar sucesos recientes como la incursión asesina al semanario humorista “Charlie Hebdo” de un comando simpatizante de Al Qaeda, crimen brutal y tan semejante a los de cientos de periodistas asesinados poco a poco en Honduras, México o Guatemala, como lo advierten desde Mapochopress, Argenpress.

El Mercurio Digital de España comenta que el atentado en la capital francesa se perpetró para "vengar al Mesías de Dios", según declaración de “la célula yemení de Al Qaeda que se ha responsabilizado del ataque contra el semanario galo Charlie Hebdo, informa la agencia Sputnik. La declaración del líder de Al Qaeda fue hecha en la Península Arábiga, Naser bin Ali al Ansi, en un vídeo publicado en Youtube.

Cambio16, en su edición electrónica, señala a los líderes mundiales y los políticos, sobre todo los de Oriente Medio y el Norte de África, que fueron atacados por sus dobles estándares en el apoyo a la libertad de expresión en Francia, mientras que sofocan las libertades, matando y encarcelando a periodistas en sus propios países.

Informa también que 1.109 periodistas han muerto desde 1992, según Committee to Protect Journalists (CPJ), realizando sus labores con el objetivo de hacer llegar al lector injusticias, abusos de poder, corruptelas… y de contar lo que sucede en una guerra desde su duro y salvaje interior. Por cierto una cifra escalofriante que estremece aún más cuando se asiste a un acto de crueldad como el vivido el miércoles 11 de enero en París, con el atentado contra el semanario satírico Charlie Hebdo en el que murieron doce personas, ocho de ellas periodistas.

Esta tragedia sin duda induce una indispensable revisión de los procesos políticos y sociales que ha vivido Europa y el por qué las mayorías cuestionan, al margen de los partidos tradicionales, las monarquías, exigen autonomías de sus regiones. Francia, la de las guerras imperiales y colonialistas, está convulsionada, militariza con decenas de miles de efectivos la capital y pueblos vecinos. España recorre la guerra civil del 36 contra el franquismo…

Tragedia sin gloria es una novela que llega al corazón. Narrada por personajes del lado republicano. No defiende la postura de los vencidos, explica la guerra tal cual sucedió, denunciando los errores de los dos bandos. Y en medio de todo esto, está la pobre gente que tuvo que vivir y luchar en la guerra a la fuerza.

Toda la obra literaria de Joan Sales -Incerta glòria, Cartes a Màrius Torres [Cartas a Màrius Torres], Viatge d'un moribund- [Viaje de un moribundo] en ojos de sus lectores iberoamericanos es un testimonio de lo que vio y sintió, situado en la defensa armada de la legalidad republicana, el cristianismo y la polarización ideológicas que con tanto entusiasmo se fomentó desde uno y otro bando.

Los personajes de Joan Sales tienen un mundo interior denso y, por eso, viven la guerra pero no son sólo su síntoma. La guerra, en este sentido, es una circunstancia insoslayable, pero no la identidad del mundo narrativo de Sales. Sus personajes comparten “la actitud antiintelectual del hombre común, para el que un crimen es un crimen y un arribista político es un aprovechado sinvergüenza, por mucho maquillaje ideológico que se aplique”, según un crítico del diario La Vanguardia.

La prensa en estos días remarca que Franco sigue vivo en la España actual, murió en la cama, sin ser derrotado y el Franquismo nunca ha sido formalmente condenado por la Historia. La democracia nunca logró derrotar al franquismo en España porque nació poderosamente contaminada por el franquismo agonizante.

Joan Sales nos deja lecciones para practicar: “La gente no deberíamos unirnos por las ideas sino por los sentimientos, al margen de su filiación política, de su clase social, de sus creencias religiosas. No se juzga a nadie por su manera de pensar, y así solamente por su manera de entender la caridad con el prójimo en cada caso concreto”. Recuerda el autor, casi estupefacto, “ante la ignorancia de un sector de jóvenes de todo lo que había ocurrido en España durante los años inmediatamente anteriores a la guerra civil, no tenía la menor idea de cómo se vivía antes. Cuando trataba de explicárselo, me miraba como si le estuviese contando una historia de locos”. Hoy las consecuencias amenazan la existencia de todos.

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