martes, 27 de enero de 2015

De tomo y lomo

Daniel de Cullá (Desde Burgos, España. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)



Es un hombre, “Tonelete de Brial”, de consideración e importancia. Su sobriedad la conocen los Asnos y los frailes. De mucho bulto y peso. Es político. Tiene un cerebro de patata a la importancia, como todos. Tomajón, burlón, busca ocasión o causa en cualquier motivo para apretar un poco más las tabas. Es igual al Asno de Bufón, breve y ligero, que se deja montar sobre todo cuando se va a votar, en sonido de grillos y cerrojos que sirven de fundamento a una sociedad de cuartel, no importándole el epíteto de Júpiter, truene o no truene, sobre el adorno circular rehundido de un parámetro en arco iris. Le gustar calzar las calzas de un tonel con poino y codal. Se chulea cuando dice que su partido es como una embarcación con una cavidad de ciento sesenta y seis palmos cúbicos y tres octavas de otro de a dos pipas de veintisiete arrobas y media. Su triunfo le viene de meapilas que le adornan de diez kintales métricos o mil kilogramos de misticismo fascista. Le gusta hacer las puertas por donde entran los enchufados en orden horizontal, pues protege y beneficia a los “Amiguetes” en tonga, fullería o trampa que son bien vistas por borregos y borregas, que no cargan contra ellos, pues no tienen ni pajolera idea, y no quieren tenerla, de los intervalos que separan el mi del fa y el sí del do, uncidos como están con ellos por trozos de tubos que sirve para vaciar la longitud de las conductas en lo tocante al colorido de tus tonsilas, amígdalas por acción o efecto de tonsurarles el culo, como en la prima o primera pedofilada que confiere el cura al cortar al elegido un poco de cabello del ano o boca del dragón.

- Que buenos Asnos hay aquí, dice Zamora, un conocido militar, ya jubilado.

- Señora, le pregunta el tontaina “Pellejo” a una mujer de edad, con falda o faldón ahuecado con ballenas, ¿qué le parece a usted eso de ir a votar?

A lo que responde:

- Me parece una tontería, acción necia y tonta, auque yo, por miedo, vaya a votar.

- Y eso ¿cómo se explica?, vuelve a preguntarle Pellejo.

Sancha responde:

- El voto es necio, absurdo, no guiado por el entendimiento y la razón. Para gobernar a tontos y locas, terneros y becerrillas, con orden y concierto no hace falta más que un ¡top, top!, voz de mando, palo y tentetieso, y un moquero para izar las velas de las narices, aceptando irreflexivamente el envite del toparca o señor que gobierna el estado hasta el tope.

Calló Sancha y, en ese instante, unos tordos de Tordillos, en la provincia de Salamanca, vinieron a un cerezo eligiendo las cerezas blancas para picotearlas. Unos ganaderos echaron toros salvajes a las vacas mansas, haciendo burla de ellos.

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