jueves, 8 de enero de 2015

Inclán 3090

Ernesto Martinchuk (Desde Buenos Aires, Argentina. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)



Entre todos los misterios de la vida humana,
el grande, el cruel tormento de nuestra existencia proviene de que estamos
eternamente solos y todos nuestros esfuerzos, todos nuestros actos
tienden a huir de esa soledad en que vivimos.
Esa noche vi deslizarse armoniosamente dos sombras a lo largo de un andamio,
Cuyas negras siluetas, por momentos, se confundían en una sola.

Algunas veces, al pasar, oigo ruidos, voces, chamuyos,
Marcho a tientas hacia esos rumores confusos,
Pero jamás logro saber de donde parten.
Poblada de fantasmas, de sueños, de ilusiones,
Yo te arrastro esta noche a este paseo,
Donde desde hace algún tiempo sufro el abominable suplicio
De haber comprendido, haber descubierto a
“Mi Buenos Aires querido, cuando yo te vuelva a ver,
No habrá más penas, ni olvido”
Hoy trazada por la mano de Luiz Zorz

Informes trozos de miles de azulejos, mayólicas y cerámicas
Dan forma, en una paleta multicromática,
a centenares de zorzales que revolotean
con estrellas del tango, guiadas por el zorzal mayor.
Manos de inocentes chicos, jóvenes y curtidos adultos
Dieron forma a cada forma única de estos emisarios de un pasado
Cada vez más presente
Tita, Azucena, Nely, Rosita, Ada, Mercedes, Libertad y Eladia
Arrojadas como bolas de fuego a través del espacio
De Inclán 3090, perdidas en lo infinito,
Están tan próximos unas de otros
Que forman parte de un todo,
como las moléculas de un cuerpo.

Una brisa fresca azota mi rostro y allá arriba
El frente ya cubierto, parece sembrado por un polvo de estrellas.
Y allá voy, sin nadie a mí alrededor, sin ningún ser viviente que me acompañe
Sólo esos eternos enamorados de la vida, tratan como nosotros, como todas las criaturas
Cualesquiera que sean los impulsos de sus corazones,
el grito de nuestros labios, el abrazo fraterno de nuestros cuerpos.

Por deseos y aspiraciones se ha logrado descender hasta lo más profundo del alma
Una palabra, un gesto, una figura, a veces nos sirven de revelación, mostrándonos,
como un relámpago en la noche, el negro abismo que separa las cosas.
Hay momentos en que siento, al mirar este mural, esa especie de luz
Que hace creer, durante un segundo, que podemos descubrir,
El divino secreto de la vida…

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