miércoles, 14 de enero de 2015

La difícil cuestión de Dios: Entre lo que es y lo que no es

Enrique Campang (Desde Guatemala. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)



El tema de dios es importante porque ejerce su influencia en las voluntades de millones de personas, maneja recursos considerables para el bien o el mal; en el pasado, presente y futuro; muchos conflictos son atribuibles a una u otra interpretación de la cuestión de Dios; es tema de infinidad de películas. Se le invoca para cometer crímenes, sólo vean las noticias, París, Alemania, Irak, Nigeria, Sydney Australia, Pakistán, Medio Oriente.

En estos momentos muchos por amor a Dios están cuidando a enfermos de Ébola, atendiendo a refugiados, haciendo el bien, ayudando al que sufre a curar enfermedades, educando o cuidando la naturaleza;…pero a su vez, también están ocurriendo acciones criminales barbáricas en nombre de tal o cual dios. Se están disparando armas, detonando bombas, cometiendo crímenes de odio en su nombre ¿De qué dios están hablando?

Para aclarar esta cuestión, me coloco en un debate imaginario entre gigantes, al padre del psicoanálisis Sigmund Freud en Tótem y Tabú 1913, El Porvenir de una ilusión, 1920 y “Moisés y la religión monoteísta”, 1939; al filósofo y teólogo Xavier Zubiri en “Naturaleza, Historia, Dios” (1974) , -páginas 187 a 222- ; al físico teórico Stephen Hawking en “Historia del Tiempo: Del Big Bang a los Agujeros Negros” 1987; y el jesuita Carlos Domínguez Morano en el Psicoanálisis freudiano de la religión (1991).



La idea de Dios que conocemos se ubica y limita dentro de las facultades intelectuales de los humanos y en el planeta Tierra. El asombro, el temor, agradecimiento o maldición, lo bueno o malo de cada persona se canaliza a la idea de lo sobrenatural, los dioses, demonios, espíritus, antepasados o héroes.

Al plantear la cuestión de Dios, entra el todo del universo que rebasa la comprensión humana; mucho antes se dio algo, imposible de conocer en su totalidad; las dimensiones del universo, la complejidad desde las partículas atómicas a la dinámica de la vida, cómo se llega al ADN, el diseño de los seres vivos y su capacidad mental.

El complejísimo proceso de ordenamiento de las partículas subatómicas hasta el ADN en cada planta, insecto, animal y el ser humano debería causar constante asombro, evocando a San Agustín; sería de esperar este que fuera el estado natural del ser humano de éxtasis que lo lleva a la adoración de lo divino; sin embargo la realidad es que muchos son totalmente profanos, indiferentes, pasivos u hostiles con lo creado.

La astronomía, física, química y biología demuestran en parte de los misterios de la creación que se dieron mucho antes de los humanos; esos misterios permanecen y seguramente los tendrán los extra terrestres en otros tiempos o lugares. El modelo del ADN es de lo más eficiente, por decirlo industrialmente, que funciona desde hace millones de años, y ha generado toda la diversidad de vida en cuanto a calidad y volumen. ¿Como se hizo? Nadie lo sabe, es un misterio; en esto estarían de acuerdo los científicos, religiosos y ateos honestos.

Dentro del aislamiento de la vida terrestre en el cosmos, cabe la posibilidad y la pregunta ¿si existiera la vida en otros planetas tendría el mismo modelo basado en el ADN? O si desarrollan otro sistema diferente. ¿Cómo se alimentan, reproducen o piensan? ¿Tendrían otras leyes físicas a las descubiertas por Newton o Einstein?

Unos científicos creen poder dar todas las respuestas, determinar la fecha del inicio del universo y sus dimensiones a la “partícula de Dios” o bosón de Higgs; o las pretensiones del ateísmo científico soviético y luego Hawking de demostrar la inexistencia de Dios por medio de la ciencia.

Posiblemente en otras partes, en otros mundos y grupos con pensamiento, ya se han planteado la cuestión de Dios, se ha interpretado y configurado dentro de su propio contexto; con algún modelo organizado, religioso o político. ¿Cómo interpretarán la cuestión de Dios en otro mundo? Nadie puede afirmarlo todavía.

Todo lo hecho y pensado por los humanos acerca de Dios es aproximación de generalización limitada; la historia de los últimos milenios registra intentos de interpretar lo divino; los dioses shamánicos, mayas, griegos, romanos, hindúes, etc.; aun en el presente, existen múltiples interpretaciones que chocan.

Freud considera que la religiosidad es una necesidad psíquica relacionada con la necesidad de vincularse a las estructuras problemáticas de autoridad, el padre, la cultura o el súper yo; o como respuesta neurótica a deseos reprimidos, necesidad de protección y desahogo.

Unos toman rumbos mágicos y supersticiosos, señalan a dios como responsable de la buena o mala suerte; de las enfermedades y calamidades. Se le piden favores que esperan obtener a cambio de oro, dinero, ritos elaborados, ofrendas, sacrificios o templos. Invocan a dios para vencer a los enemigos, ganar la guerra, castigar a los que se burlan de él, para anotar un gol, para llegar al poder, sacarse la lotería o encontrar el amor deseado.

Por otro lado, la temeridad en afirmar cosas sobre Dios es producto de pasiones o intereses particulares; producen un dios con todas las debilidades e imperfecciones de los humanos, como en la mitología.

Así como muchas especies se han extinguido, la humana puede tener el mismo destino La permanencia humana en el planeta no está garantizada; y con ello, su ciencia, cultura. Vendrán otras criaturas pensantes desarrollarán sus propios modelos, sin la garantía de sean más avanzados.

Xubiri como filósofo y teólogo, con sólida formación científica, cree en Dios como misterio irresoluble, irrepresentable en imágenes en unas religiones, difícil de desentrañar dentro de las limitaciones de la ciencia y el ser humano. Lo que se conoce de Dios o del todo, siempre será una mínima parte. La ciencia y las religiones son puentes hacia los misterios; unos se acercan y otros se desvían.

Hawking se pregunta ¿que había antes del Big Bang?, dice que el dios, como muchos lo entienden, no pudo hacer el universo; Freud se anticipa a la polémica al decir que no cree que sus opiniones vayan a cambiar la mentalidad de los fieles, ni lo intenta.

REFLEXIÓN: la idea completa de Dios para los humanos es imposible de resolver; cada persona, grupo, sociedad tendrá su forma de sentirlo; para unos es matemático, físico, médico arquitecto, rey, faraón líder militar, todopoderoso, masculino, anciano, perteneciente a una raza, judío, árabe, blanco, negro, que apoya a los capitalistas o comunistas, etc.

En la idea de Dios unos canalizan las alternativas con sentido de bien. Establecen normas de conducta que pueden ser positivas para la convivencia social, la cultura, el arte. Esto si es lo importante. Fomentan el amor al prójimo, armonía con la naturaleza, la dignidad de las personas. Cristo revoluciona la percepción de Dios, del antiguo omnipotente, condenatorio, parcial; por el del amor al prójimo, dignidad, compasión y misericordia.

EL DIOS QUE NO ES DIOS. Freud, Hawking, Nietzche Marx, los ateos y otros, enfocan sus críticas a las ideas del dios primitivo, mágico que no puede ser Dios; critican al dios de la mitología, Zeus, Thor, Ganesh, Kukulkán, los ídolos de piedra mármol; el de la tradición popular, con sentido humanizado, parcializado contradictorio y limitado; en unos casos inventado y manipulado para responder a intereses corruptos, criminales políticos o económicos; que mantienen una difícil relación con la ciencia y la ética.

Es el dios invocado por unos países, predicadores, corporaciones, políticos, demagogos o terroristas. Ellos con toda la razón, fomentan el escepticismo sobre la religión.

Sobre lo que no es dios puede haber cierta certeza, por los atributos mágicos, contradictorios, cuando saltan las inconsistencias; cuando piden sacrificios humanos, actos de crueldad, injusticia; es difícil creer en un dios que mata niños, envía calamidades, acaba con ejércitos y caricaturistas; en cambio la incertidumbre queda en lo que es como lo plantea Zubiri. El Dios que puede ser encuentra coincidencias con los valores nobles, la armonía entre los humanos.

Lo preocupante es cuando las ideas sobre dios se detienen en el tiempo, dan por válidos los prejuicios y arbitrariedades contra la dignidad, obstaculiza la felicidad, que riñe con la ciencia, que es usurpado por los pueblos pretendidamente elegidos, favorecidos en contra de otros para oprimirlos. Los que hoy prohíben la educación de la mujer, colocan bombas en templos, escuelas y mercados y justifican la intolerancia de la diversidad cultural.

La idea que se propone es para resolver el nudo o dilema de Dios ante la dimensión real del universo. Esto puede incomodar a los que quieren imponer un sentido particular o regional de dios como válido para todos. Es conveniente colocar por separado, como dicen, en otro canasto, lo que es Dios, de lo que no es; hoy las ideas están entremezcladas, causan mucha confusión y se cometen graves injusticias.

La dimensión de Dios se debe salir de las formas tradicionales de pensamiento de la filosofía, teología, religión y ciencia con perspectiva humana. Pensar sobre Dios es atreverse a explorar el universo independientemente de los amarres y limitaciones del ser humano. Es una libertad de la mente que en muchos lugares y tiempos aun resulta peligroso.

Es necesaria la prudencia, honestidad y humildad ante la experiencia divina, el universo, meditar, reflexionar, compartir, tener tacto de no forzar ni ofender. Podemos estar equivocados.

El debate histórico de la razón o sin razón de los mitos, leyendas o tradiciones de la religión llega a argumentaciones con fuerte carga emocional difíciles de verificar en su totalidad. Ha pasado mucho tiempo, no hay testigos vivos, las fuentes y registros no son fiables que dejan demasiados vacíos para afirmar o refutar alguna creencia en base al pasado lejano; unos investigadores lo toman al grado de obsesión. Al pasado es conveniente dejarlo tranquilo, conservarlo como referencia, ver y decidir más hacia el presente y futuro.

Lo importante es que conduzcan al bien común y dignidad de cada persona; que tenga capacidad de perfeccionar el mundo, marcando distancia con lo conflictivo. Las tradiciones judaica, cristiana, musulmana, budista u otras son válidas en cuanto aporten al proceso civilizador.

El dilema se puede resolver aplicando el discernimiento ético en la valoración de la tradición; y se dan varias situaciones:

1- Aplicar estrictamente la versión dogmática del pasado inflexible aunque provoque el mal, injusticias, conductas y ritos esclavizantes, contradicciones, con resultados ambiguos, en parte buenos y en parte malos. Imposición forzada, condenatoria, contra la libertad y la dignidad de las personas.

2- Romper totalmente con el pasado para establecer un modelo nuevo, sin tradición en el sentido racional, ateo, científico Descartando cualquier relación espiritual o sagrada. Negación de la trascendencia humana.

3- Seleccionar con discernimiento lo bueno de lo malo del pasado; dejando lo que aporte a la buena convivencia moral, manteniendo la distancia con los aspectos controvertidos, con un margen de tolerancia, flexibilidad, compasión y empatía con las personas en el presente. Respetando la libertad de escoger y diseñar un sistema de fe en comunión con las personas de buena voluntad.

Todos cometemos errores por inmadurez, ingenuidad sin mala intención; esto es corregible; no nos podemos conformar con visiones ancladas en errores del pasado y repetirlos sin sentido crítico. Creo que ha de llegar el tiempo en el futuro, que las contradicciones entre tradición religiosa, la política, ciencia y ética se superen y estén de acuerdo; para que llegue ese momento falta mucho, mucho tiempo, tinta y dolor; hoy la necedad y el fanatismo, mantiene muchas resistencias y conflictos.

Hay buenas ideas, están; que se interesen y apliquen es otra historia…

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