miércoles, 14 de enero de 2015

Los colores de la ciencia

Reinaldo Spitaletta (Desde Buenos Aires, Argentina. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)



La profesora se paró junto al tablero y empezó a decir que la ciencia, mis queridos muchachos, es todo el conocimiento obtenido por el hombre mediante la observación, la experimentación y los razonamientos. Hasta ahí los ojos de los escuchas estaban abiertos, pero sin curiosidad. Ella prosiguió diciendo que de la ciencia, un cuerpo sistematizado de saberes, se deducen principios y leyes generales.

-Profesora -interrumpió Manolo Fernández, un negrito con mirada de descubridor -¿Y la ciencia tiene colores?

Los demás observaron al de piel achocolatada y se rieron. La profesora, vestida de blusa de cuadros naranjas y blancos y una falda corta y oscura, sonrió.

-Sí, claro, Manolo. Colores, olores, sabores… Ah, y colores invisibles.

-Cómo así, -preguntó el mono de la fila de adelante.

La maestra salió del salón y luego regresó con una hélice de cartón, pintada de colores. La hizo rotar con una manivela hasta que los colores desaparecieron. Luego del cajón de su escritorio, sacó un prisma, ordenó que cerraran las ventanas y solo dejaran un pequeño resquicio para la luz, puso el objeto maravilloso frente al rayo solar, que lo atravesó, y salió un arco iris.

Manolo no podía creer lo visto y preguntó:

-¿De qué color es el agua?

-Depende, -dijo otro, restregándose los ojos. -Tengo una pecera con agua de muchos colores.

-En la naturaleza -terció la profesora- hay colores visibles y colores invisibles.

-Cómo hacemos para ver los invisibles, -preguntó el pelicabuya (que así le decían sus compañeros), mientras Manolo se rascaba la cabeza y los otros murmuraban.

-Los ultravioletas y los infrarrojos no los vemos a simple vista, -señaló la profesora, inquieta y buscando palabras simples para explicar. -Hay aparatos especiales para verlos, -continuó.

-¿Ah, y si cerramos los ojos, podemos ver colores?, -interrogó uno de la última fila. Los demás se volvieron para mirarlo. Tenía los ojos cerrados. Lo imitaron y en un coro destemplado comenzaron a gritar: “¡Sí, podemos ver colores!”.

-La ciencia -dijo al final la maestra- es lo que nos hace ver lo invisible.

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