martes, 24 de febrero de 2015

No basta

Mariano Sierra (Desde Bogotá, Colombia. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)



Son comunes las soluciones y alcances para lograr niveles de vida cómo también reflexiones de todo tipo de personas e instituciones donde cada una plantean visiones diversas de acuerdo a sus intereses personales, colectivos o según lo demande cada situación y es allí donde decimos no basta y veámoslo ´porque..

Toda la nación con sus instituciones a bordo debe ir más allá de los enunciados y las cacofonías abundantes. No más condolencias y o sentimientos de pesar o aptitudes lastimeras. O imputaciones a gobiernos anteriores de los males que nos aquejan. El pasado es historia y servirá para revisar los errores, pero el presente hay que asirlo con lo que tenemos, con firmeza, decisión y espíritu democrático de gobernabilidad donde prime el bien común y esta es una tarea de todos.

No basta con medir los logros de las responsabilidades del estado con índices, con comparaciones, con predicciones, con estadísticas. Se requieren hechos prácticos, eficientes, efectivos dirigidos a que esas responsabilidades sociales se materialicen y sepulten los sofismas de distracciones a que nos tienen acostumbrados. Se requiere acción pura que revolucione el estado y la gestión de gobernabilidad en todas las instituciones públicas y privadas. Hay que ir inclusive más allá como llamar y conformar grupos sociales que construyan alternativas de trabajo urbano y rural para generar empleo, para ser veedores de las gestiones de gobierno planeando proyectos conjuntamente con el estado donde todo se haga con total transparencia.

No basta con seguir oyendo la misma palabrería pública solicitando apoyo pero por el otro lado se está sometiendo al pueblo con más impuestos y cargas administrativas creándole al usuario una odisea interminable que a veces lo obliga a claudicar su gestión La pasividad no puede seguir ante el drama del hambre, la falta de trabajo disfrazada con índices de desempleo de un digito sin contar la existencia de esa gran masa de trabajo informal. Basta de tanta corrupción que ahoga con una justicia que hace apología a la impunidad, basta ante la educación desorientadora y alienada, basta ante la salud en estado terminal donde el débil tiene que soportar los rigores de una administración inclemente, donde el paciente desde tempranas horas soporta los rigores de filas para que le den una ficha y pueda ser atendido no se sabe cuándo, basta ante la inseguridad y la violencia donde niños y mujeres son masacrados impunemente, basta ante tantos agujeros negros producto de la debilidad de la gobernabilidad.

No basta que se profieran leyes existan códigos para para toda transgresión y tantas reformas a la justicia si existen muchos funcionaros judiciales y actores del derecho que se niegan a defender con probidad los derechos humanos valiéndose de artimañas legales y de no tener en cuenta en su ejercicio el saber mirar, el saber escuchar, fundamento para una justicia transparente y ágil. Pero también mediante leyes y de un plumazo se modifican los delitos para favorecer a los privilegiados como se está viendo con la ley de tierras baldías-, y los delitos políticos. Entonces justicia para quien… Como dicen para los ruanetas que no tienen quien los defienda.

No basta que ante tantos conflictos sociales se lleven a cabo análisis e investigaciones sin la participación ciudadana y sin planteamiento de acciones que verdaderamente contrarresten los desórdenes suscitados y que den con los responsables pertinentes. No basta pues tomar conciencia de los hechos si no se materializan gestiones que detengan la irracionalidad y el incremento de las desigualdades por parte de los barbaros actores que se oponen al ejercicio de la democracia. No basta con proclamar retos sociales, económicos o políticos si no contamos con el recurso humano idóneo porque el existente son los paracaidista de las elecciones, tampoco con los recursos financieros o mejor el recurso si lo hay pero está en los bolsillos equivocados y tampoco con gestión administrativa eficientes y la debida proyección que asegure unos resultados pues la tramitología, las dadivas y la pereza hacen presencia activa en la cadena.

No basta que el Papa profiera grandes cambios dejando ver en sus homilías verdaderas gestiones de cambio primero en sus colaboradores mayores y menores haciéndoles invitación a que vivan su ministerio de la forma como Jesús lo proclamo en su evangelio, con humildad, entrega, amor. Pero sus consideraciones no han tenido el eco esperado porque se atienden con simpleza sin el ánimo que busque alinear una iglesia desviada por la altivez clerical, salvo las mínimas excepciones y la indiferencia de muchos creyentes. No basta hacer peticiones para que se nos perdonen los pecados o toda trasgresión si no nos reconciliamos con quien o quienes hemos ofendido o dejado de amar, o dejado de apoyar, o siendo indiferentes con el débil.

Pero ante los creyentes digamos que no bastan oraciones, prácticas religiosas, exclamaciones de fe, si en el corazón de cada uno habita el odio, el rencor, la envidia, la indiferencia, si en su corazón falta amor unido a la ignorancia religiosa y al alejamiento de Dios.

Pero sigamos. No bastan medidas económicas, índices, estándares financieros, proyecciones de mejoramiento de la calidad de vida cuando el hambre golpea sin piedad y las desigualdades sociales aumentan cada día. No basta tanta ciencia, tanta tecnología, tanto progreso cuando estamos destruyendo la naturaleza esencia de la vida y de la ciencia que se da por sí misma para la vida humana.

No basta pedir paz si la conciencia del hombre construye violencia, ni basta aclamar la democracia si cada día perdemos participación, sentido de sociedad y falta de identidad política. No basta que la sociedad se alce en voces de malestar por el estado de cosas reinantes, por programas políticos que van a favorecer determinadas elites mediante imposición de candidaturas que no corresponden al espíritu de un gobierno social , si seguimos votando por los candidatos de siempre sin hacer uso del voto que manifieste el inconformismo.

No basta que ante los diversos problemas que aquejan al país siempre se está diciendo que todo está en orden y controlado, y que se están llevando planes y campañas de soluciones. Pero no es así pues son comunes las reclamaciones de la comunidad urbana y rural con paros por carencia de puestos de salud, de vías, de escuelas, de servicios públicos. Tanto engaño no puede disfrazarse con declaraciones y promesas y acuerdos que no se cumplen. Los hechos a diario son evidentes y es imposible siempre tapar el sol con las manos. Los compromisos y proyectos siempre surgen cuando la comunidad se alza. Porqué ‘? Por la tanta politiquería , mentirosa y farsante tan latente en las elites y el poder que seguimos apoyando con los votos. No basta con saber lo correcto. Hay que hacerlo. Jesús nos señaló que si hacemos lo correcto, eso es servir con amor.

No basta con tener, y tener si no sabemos saber tener y ser, porque lo social que está en el tener se funda en la utilidad común. No basta que se combata la corrupción mientras subsistan sistemas económicos y políticos que hacen de las personas una mercancía sometiéndolas a su voluntad. No basta que se anuncie transparencia en todos los órdenes sociales y públicos con sus proclamas de valores y principios si no existen controles, rendiciones de cuentas de actividades y una debida justicia que actúe cuando se comprueben acciones dolosas. Fraudulentas y corruptas.

No basta con que tengamos derechos tutelados por la ley si cuando son exigidos se sufre todo tipos de vejámenes administrativos y legales por parte de las autoridades y las instituciones públicas y privadas. No bastan tantas discusiones para una reforma tributaria o para incrementar el salario mínimo o para incrementar otros aranceles con implicaciones sociales sin que existan unas formas de equidad sostenibles. No basta que existan valores si ejercemos violencia física, psicológica, espiritual, si no nos despojamos de ser verdaderos gladiadores depredadores de la dignidad humana generadores de corrupción producto del capitalismo perverso sin control.

No basta con predicar justicia social, democracia y no a la violencia si no se erradica la pobreza, sino se aseguran actividades que promuevan el desarrollo social y humano, si no se trabaja por la igualdad de géneros, si no se defienden los derechos sin discriminación alguna, sino se trabaja porque los jóvenes pueden tener aspiraciones laborales y de empresa, sino se da seguridad a las instituciones democráticas y se brinde transparencia en todas las gestiones de gobierno, si no se da atención a los derechos de los indígenas y las comunidades afrodescendientes, y a los campesinos , sino se respeta la naturaleza , la vida y la dignidad humana mediante instituciones democráticas justas. Participativas y sostenibles.

No basta la existencia constitucional de un estado, si este se estructura sobre la ilegalidad, donde lo ilegal está por encima de lo legal, donde aún vivimos los paradigmas que se vienen tejiendo desde los albores de la independencia. No se trata pues de pregonar resentimientos, sino de llevar una voz de esperanza mediante la denuncia critica diciendo, Si podemos ofrecer argumentos sólidos para que gobierno y sociedad combatan frontalmente el flagelo de las desigualdades a través de políticas, participaciones y distribución de riquezas que moderen la disparidad social generadora de violencia para lo cual no hay acuerdos de paz.

No basta tanta pregonar justicia si pulula la impunidad, tanto ocultamiento de hechos usando también la violencia en sus distintas formas, o el acallar las injusticias, o el acallar la historia, o el silenciarla, o el hacer esguinces para ocultar tantas facetas llenas de insinceridad, deslealtad y falsedad, o el hacer acopio del engaño disfrazando situaciones cuando sabemos que el tiempo desnuda la realidad y con la verdad nada quedara oculto.

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