miércoles, 11 de marzo de 2015

América Latina: ¿Países bárbaros?

Julio Herrera (Desde Montreal, Canadá. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)


El mundo moderno se alimenta de sofismas, de paradigmas, de conceptos estereotipados. Especialmente en Norteamérica -donde la humana función de pensar, de analizar y de tomar decisiones es cada día más delegada a los computadores- los sofismas y los prejuicios sociales se convierten en el "fast food" de la sociedad.

La verdad, es decir, la realidad, es un alimento de difícil digestión para su vientre de mecanocéfalos programados. Denles un estereotipo, un concepto prefabricado, y todo su sedentarismo intelectual, toda su bostezante modorra mental tornará alrededor de ése concepto sin intentar siquiera analizarlo.

"La barbarie de los países subdesarrollados". He aquí uno de ésos tópicos pregonados y convencionalmente aceptados. Desde el magnate semiletrado, hasta los periodistas y escritores semianalfabetas lo repiten hasta la monotonía cada vez que de nuestra América Latina se habla: “Repúblicas de bananas”... “pueblos de bandoleros”, “Pueblos bárbaros...”

¡Sentencia inapelable de rumiantes de dogmas que ignoran o desdeñan el desesperado clamor de los desposeídos y los desterrados!

Pero esa sentencia es sólo el testimonio de la ignorancia o el menosprecio de pedantes megalómanos, ajenos a la realidad de nuestros países. Son excepcionales en Norteamérica las personas y los organismos libres de los convencionalismos ideológicos, solidarios y conscientes de la problemática socio-política de Latinoamérica y del tercer mundo. Para la gran mayoría de norteamericanos los pueblos latinoamericanos somos sólo un Haití continental, un Afganistán amazónico, unas republiquitas-piñatas propicias solo para la ciega codicia del "Big Stick" (el gran garrote) norteamericano.

¿Y quién ha protestado alguna vez contra tan insultante concepto?
¡NADIE! Actitud funesta y abyecta de humildad y resignación, ha sido la de las colonias latinas en Norteamérica.

Pero, a quienes así piensan de nosotros y de nuestros pueblos, hay que preguntarles: ¿quiénes son los bárbaros? ¿Son aquellos andrajosos que de a pie, frente a sus chozas y casi sin armas defienden su tierra, su familia, su soberanía, sus convicciones morales y políticas…? ¿…o son aquéllos que vienen de tierras remotas a usurpar por la fuerza o el soborno nuestras riquezas naturales, nuestras tierras y nuestros gobiernos? ¿Son los que arman y adiestran a nuestros hermanos militares para que sean los fratricidas de sus propios pueblos en defensa de intereses foráneos,...o son aquellos que ofrendan su sangre a su patria cayendo en holocausto sobre su tierra usurpada?

¿Son las víctimas o son los victimarios?

Porque, dígase lo que se diga, y por más que se alabe el asombroso desarrollo tecnológico de la sociedad norteamericana, lo cierto es que su salvajismo bélico y su pillaje insolente e indolente sobre las riquezas de otros pueblos los coloca más cerca que nosotros del hombre primitivo.

Y sin embargo, paradójicamente, es sólo porque somos emotivos, y porque, a diferencia de las sociedades robotizadas e inertes, conservamos aún la facultad de indignarnos ante las injusticias y los despotismos políticos, que ellos nos llaman "incivilizados", "salvajes", "bárbaros".

Pero es evidente que las personas y los pueblos que han perdido esa facultad de indignarse ante las tiranías es porque han perdido la dignidad. Allí donde la iniquidad establece su imperio es porque la dignidad ha desertado del suyo. Y un pueblo atávico y sin dignidad, que se burla de los otros porque son pobres y débiles, es un pueblo destinado a desaparecer entre las burlas de la humanidad y de la historia.

¡Y pensar que son los países depredadores de la humanidad, que se nos presentan como modelo, los que nos califican de “Bárbaros”, de “incivilizados”!

¡Que nos dejen ser "bárbaros" en ése magno batallar por nuestros postulados democráticos de emancipación anticolonialista, antimilitarista y anti-imperialista! ¡Fueron los "bárbaros" del pasado como Bolívar, San Martín, Martí, Morazán, Sandino, entre otros, quienes nos legaron el germen de la libertad! …¡y son los "bárbaros" del presente quienes, desde ése Sinaí Andino, nos darán los frutos triunfales de ése germen! ¡No hay que dudarlo!

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