martes, 3 de marzo de 2015

Señor de Sipán: Una semilla de identidad

Jorge Zavaleta Alegre (Desde Lima, Perú. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Amalia Cornejo, Directora de la Revista Cultural Voces de Lima.

El 9 de Marzo de 1993, el Señor de Sipán y sus bienes culturales, restaurados en Alemania, fueron recibidos en Perú con honores de Jefe de Estado en el Palacio de Gobierno de Lima. El Señor de Sipán, es comparado con el hallazgo de Tutankhamón, faraón de la dinastía XVIII de Egipto.



Las Tumbas Reales de Sipán, representan a la cultura Moche que se extiende desde Piura en el norte hasta Huarmey en el sur, unos 600 Km. “donde una sociedad basada en la organización de pequeños reinos o señoríos locales, garantizó la existencia de colosales templos, pirámides, palacios, fortificaciones, sofisticadas obras hidráulicas, cementerios que testimonian su alto desarrollo artístico, tecnológico y compleja organización”.

Los restos del Señor de Sipán expresan 1700 años de historia. Es el hallazgo de mayor valor que ha permitido desentrañar el modo de vida de los Mochicas, una de las grandes culturas del Perú Preinca.

Volviendo al Viejo Señor de Sipán a su lugar de origen debería ser reconocido y saludado por su homólogo contemporáneo. Para ello, con el respaldo de los pobladores de Lambayeque, a 700 km. al norte de Lima, se había imaginado un programa especial.

El director del Museo Tumbes Reales de Sipán y del Museo de Sitio, arqueólogo Walter Alba - desde un concurrido foro sobre Historia del Arte Peruano promovido por la Biblioteca Nacional - recuerda que el entonces canciller de la República cuestionó la recepción del líder preinca, aduciendo que era indispensable cumplir el rígido protocolo, y que no ameritaba tanto esfuerzo tratándose de un indio…. no ungido por ninguna elección.

¿Si se tratara del retorno de un Virrey, cuál sería el protocolo?, fue la réplica que no se dejó esperar.

Ante la falta de argumentos, y al haber sido descubierto el enfermizo racismo, el Ministro de Relaciones Exteriores, optó por llevar adelante la bienvenida oficial, que a su entender no tendría la oposición del presidente de entonces, un ciudadano de origen japonés.

La escolta de las Fuerzas Armadas, acompañó el saludo de las autoridades al Señor de Sipán. Después de cruzar la alfombra roja del aeropuerto internacional del Callao, se repitió la ceremonia en el patio de ingreso a la Casa Pizarro, sede de gobernantes elegidos y también de golpistas.

Los comentarios, cargados de ironía y racismo, enmudecieron cuando dos semanas después, el 24 de Marzo, el pueblo de Chiclayo, se volcó a las calles para recibir los restos de su gobernante Mochica. El Gobierno Regional de Lambayeque, declaró el 20 de Julio de cada año Día del Descubrimiento de la Tumba Real del Señor de Sipán.



Los esfuerzos arqueológicos para salvar el monumento Mochica de manos de los “huaqueros” - profanadores de tumbas - han permitido construir pacientemente una nueva cultura, de respecto a la historia precolombina.

El descubrimiento de la Tumba del Señor de Sipán, en 1987, y de otras quince tumbas; la localización de un depósito de ofrendas con 1137 vasijas, adornos y osamentas y otros enseres, marcaron un nuevo hito en la arqueología peruana.

 Luego vino la organización civil del Grupo de Protección Arqueológica, la promulgación de Estados Unidos de la ley de emergencia para evitar el ingreso a su territorio de bienes culturales de Sipán. A continuación el Congreso de la República aprobó la Ley 26282.

Todo ello es parte de un Proyecto Arqueológico de Desarrollo de largo aliento. Un grupo de arqueólogos sigue trabajando con mística y coraje, pero con evidente sequía de recursos públicos y una disminuida cooperación internacional como la de Alemania, España, Suiza e Italia.

Con la exposición itinerante por los museos de Estados Unidos como el Fowler de Historia Cultural en Los Ángeles, de Bellas Artes de Houston, de Historia Natural de New York, Instituto de Are de Detroit, Institución Smithsoniana de Washington, Sipán ha consolidado su imagen internacional.

Si se suma las visitas de un público diverso, más los registrados en la región Mochica, llegan a cinco millones (5 000 000) de personas que han tomado contacto con la Cultura Lambayeque, en el contexto de una América precolombina.

El Museo de Sipán y el Museo de Sitio, al 2015, nos muestra el legado cultural del Perú, que se suma a la maravilla arquitectónica de Machu Picchu. Las divinidades, hombres, animales y plantas y escenas representadas con imágenes escultóricas o vasijas decoradas a pincel, permiten la identificación de las creaciones Mochica.

Esta es una realidad ratificada por estudios de Max Uhle y Julio César Tello y por aquellos migrantes sicilianos y de otras latitudes, que al apoderarse de grandes extensiones de tierra para sembrar cultivos de exportación, descubrieron la gran riqueza arqueológica. Pues las pandillas de aventureros alentaron y participaron en el huaqueo. Ahora sus herederos, dada la fragilidad de un Estado republicano, usufructúan la renta del turismo por mostrar valiosas colecciones en sus museos privados.

El Museo de las Tumbas Reales de Sipán marca, en materia de arqueología, un antes y un después de Sipán. “Uno de los aspectos más importantes, aparte de los beneficios económicos, Lambayeque, con su capital Chiclayo, es ahora uno de los primeros destinos turísticos. Antes lo eran Trujillo y Cajamarca.



Otro logro es la identidad lambayecana. La gente vivía con la leyenda del Naylamp, uno de los lugares más saqueados y depredados, empezando por Batán Grande donde casi se concentra todo los objetos de oro de la zona.

Para los arqueólogos, el descubrimiento de la Tumba del Señor de Sipán es el descubrimiento de un personaje. Es la dimensión humana. Es el impacto que ha tenido en la comunidad. Es un eslabón entre lo preinca y el virreinato, el enlace entre pasado y el presente.

Un modelo de gestión

Sipán es un Proyecto de Desarrollo Continuado, una arqueología de largo aliento, que involucra comunidades, distritos, provincias, regiones, Al principio no fue grato, porque la gente estaba acostumbrada a huaquear, a tal punto que afirmaba que el mérito de lo avanzado no es de los arqueólogos sino de los huaqueros.

Sipán es un producto cultural que ha motivado el interés de los principales medios de comunicación, que consideran al Museo como uno de los 10 más importantes del mundo. Entre la producción cinematográfica, destaca el filme de Novoa, estrenado en Perú y la Casa de América en Madrid. En este documental participaron actores peruanos como Reynaldo Arenas, Mónica Sánchez y 300 extras. También la recreación de una pirámide. Pronto será inaugurado el Paseo Cultural, que a lo largo de un kilómetro y medio se muestra la cultura Lambayeque.

La idea es multiplicar los productos culturales para ponerlos a disposición de las escuelas y colegios, para que los niños y jóvenes encuentren fuentes de conocimiento sobre el Perú. Se necesita Museos Dinámicos.

Este ejemplo es parte, sin duda, de un indispensable retorno a la educación del arte, la historia, las humanidades, como parte de la formación integral y con participación multidisciplinaria, incidiendo en los valores de nuestras regiones, inmerso en el conocimiento del mundo.

La experiencia de Sipán debe ser replicada en otras ciudades, como las puestas en valor de los hallazgos de la Señora de Cao, las Huacas del Sol y de la Luna, en la provincia de Trujillo. Otras ciudades del país están muy ligadas al pasado colonial.

Definitivamente, el Estado no debe postergar más su responsabilidad de invertir en investigación arqueológica. La cooperación internacional, que se ha alejado porque el Perú ha sido declarado por las multilaterales como país de renta media alta, no afecta al país en tanto cuenta con reservas por más de 60 mil millones de dólares. El país tiene dinero, goza de solvencia. Menos del 1% de su presupuesto anual se dispone a la cultura. “El Perú tiene el futuro en su pasado”.

Grupo de protección arqueológica

Walter Alva -Contumazá, Cajamarca, 28 de junio del 1951- graduado en la Universidad Nacional de Trujillo, ejercía el cargo de director del Museo Brünning de Lambayeque, cuando fue alertado por la policía del saqueo de una tumba moche en la localidad de Sipán.

Este aviso fue el punto de partida para crear GRUPA, una organización civil que ha recibido el respaldo de diferentes latitudes. Es una especie de rondas campesinas que visitaba a las comunidades para dialogar sobre la necesidad de proteger el patrimonio.

Emprender labores de arqueología de rescate implicó un esfuerzo especial del equipo compuesto, entre otros, por los arqueólogos Luis Chero Zurita y Susana Meneses.

Susana Meneses, esposa de Walter Alva, entregó su vida al proyecto Sipán, tarea que han continuado sus dos hijos, igualmente arqueólogos. Reconocida por su especial capacidad de comunicarse con los pobladores, logro articular esfuerzos para proteger lo que quedaba de la tumba del Señor de Sipán y rechazar, con la razón, las voces nocivas de huaqueros y de la prensa amarilla.

La Zona de Batán Grande, depositario de un tesoro de oro y plata, muy cerca a Sipán, fue violentado por bandas que operaban al margen de la ley y del control de las instituciones públicas.

La labor de los GRUPA permitió encontrar evidencias de una riqueza inusual en los entierros moche. Aquello que empezó como una campaña de arqueología de rescate se convirtió en un proyecto arqueológico permanente. El milagro de la arqueología comprometida con el Perú permitió los hallazgos de las tumbas intactas de dos reyes moche, (conocidos "El Señor de Sipán" y "El viejo Señor de Sipán") enterrados con sendos acompañantes, punto de partida para empezar a innovar las facultades y escuelas universitarias de ciencias humanas.

Haga click aquí para recibir gratis Argenpress en su correo electrónico.