domingo, 8 de febrero de 2015

¡Que viva Celina, señores! La cantante y compositora cubana

Roberto Romero Ospina

El 4 de enero, en la mañana, murió en Cuba la cantante y compositora Celina González a sus 87 años. Reproducimos esta nota publicada en Voz el 29 de agosto de 1985, una semblanza de la singular artista que estuvo en el Séptimo Festival del semanario y volvió varias veces a Colombia, donde su música siempre es recordada.



Cuando se anunció en Cali que iba a presentarse para la feria de diciembre, el público pensó que era mentira. “Se había regado la bola de que yo estaba muerta”, recuerda ahora Celina González, la cantante cubana, quien con su esposo Reutilio, fallecido en 1972, popularizó como nadie el punto guajiro y la música de santería.

Un nudo en la garganta

“Durante mu actuación mucha gente lloraba y se ponía de rodillas al ver que yo solo no era leyenda”, anota. Una señora le entregó un poema mientras su hija se quitaba la cadena con un elefantico de oro, símbolo de la buena suerte, para dársela a Celina. “Es que nunca nos imaginamos que usted estuviera viva”, repetían.

Veinticinco mil personas colmaron ese día el Coliseo El Pueblo agitando pañuelos blancos y vivando a Cuba. “Estaba tan emocionada que tenía que suspirar para poder cantar porque se me hacía una clase de nudo en la garganta, vaya que…”, añade, dejando la frase inconclusa como a veces graciosamente suelen hacer los cubanos en la charla informal.

Y demostró que estaba más viva que nunca en su primera salida al exterior desde 1960, al ganarse en Cali el primer premio internacional por encima de orquestas como El Gran Combo de Puerto Rico, Oscar de León y Santiago Cerón. Pero jamás cruzó por su mente que las canciones que la hicieron famosa tres décadas atrás, tuvieran aún semejante acogida fuera de la patria.

“Al festival de nuestra gente”

En Bogotá, ocho meses después, se repitió el milagro. Y Celina, que desde 1947 no cesa de llenar el inventario sonero del Caribe, acudió a la cita del semanario Voz. “Me dijeron que era el máximo evento de Voz, que es como decimos nosotros “Granma”, el vocero de nuestro partido; entonces me dije: bueno, con mucho gusto voy al Festival de nuestra gente”.

Menuda, con 57 años y una sonrisa fácil en su rostro de tez blanca que guarda algo de español, Celina no sale de su sorpresa por la recepción en la capital. “Lo del estadio en la Universidad Nacional, un día después de haber llegado de La Habana, fue bárbaro. La gente se volcó al escenario y no me querían casi dejar salir”, repasa.

Tres avalanchas hicieron muchos de los 12.000 asistentes y cuentan que hasta directivos se vieron saltando paredillas para no perderse el espectáculo abrebocas del Séptimos Festival de Voz de agosto de 1985.

Ella misma no se explica el fenómeno. ”Se saben casi mejor que yo mi repertorio y mucho de lo que habíamos preparado en Cuba tuvimos que dejarlo porque esta juventud alegre nos insistía que cantáramos una y otra vez, Santa Bárbara, San Lázaro, A la virgen de la Caridad del Cobre, El refrán, Pedacito de mi vida, temas que gravé hace tantos años con Reutilio”.

Ni un centavo por regalías

Sin embargo, de todo ese arsenal que ha hecho bailar a Colombia no ha recibido ni un solo centavo. ”En mi vida he visto a esos empresarios disqueros o a sus representantes y siguen robándose los derechos”, enfatiza.

“Al único que yo conozco que prensó música nuestra fue Antonio Suarez, Suaritos, quien en La Habana por allá en 1948 nos hizo un contrato exclusivo. Por ese entonces viajamos a Nueva York y República Dominicana y filmamos dos películas. Al triunfo de la Revolución Cubana, el hijo de Suárez se llevó varios temas nuestros al exterior que hemos visto en muchos países y de los cuales ya casi no teníamos memoria”.

Enfundada en una gruesa ruana rosada, pues no quiere pescar otra gripa, confiesa mientras apura un “cafecito” en el restaurante del hotel que se sintió feliz cantando en la fiesta de Voz. “Para ser sincera, no esperaba que fuera de esas dimensiones”.

El clásico dúo

“A mí nadie me enseño a cantar. Lo mío es natural”, nos dice sobre sus inicios. “Por aquella época se vivía muy mal en Cuba, y en el campo, de donde soy, sí que era un lujo estudiar. Siempre estaba presente aquello que dijo el Indio Naborí en un conocido poema, La palabra famosa: la maestra no viene. Ahora eso es cosa del pasado”.

Siendo muy niña su familia se trasladó a Matanzas, donde nació Celina el 16 de marzo de 1928, a Santiago, en el Oriente. “Cuando tenía 15 años conocí a Reutilio en una de esas fiestas que llamábamos guateque campesino. Y nos impresionó a todos con la guitarra. Cantábamos décimas, tonadas, el punto cubano y terminamos enamorados. Él era carpintero, ebanista y pulimentador”.

Ya casados formaron el clásico dúo. Componían juntos los temas a puro oído pues no tenían ninguna escuela musical. Por la tremenda sonoridad que formaban, muchas veces llegaron a confundirlos con un conjunto y hasta así los anunciaban.

“Atalaya campesina” y el estreno en el estadio

“Encontrándonos en una fiesta al año de casados, uno de los dueños de la Cadena Oriental de Radio, al escucharnos nos propuso cantar en su emisora. Empezamos en 1947 con Atalaya campesina, un programa que le tiraba duro al gobierno corrompido de PríoSocarrás y que terminaba con el lema “Aquí hace falta la vergüenza de Martí y el machete de Maceo”, hecho, a propósito, realidad solo por Fidel”.

Como le ponían música a los problemas del pueblo, no tardaron en ganarse su cariño. “Donde nos vieran nos gritaban, Atalaya campesina, Atalaya campesina”, dice soltando una carcajada. Su primera salida en un escenario abierto fue en el estadio de beisbol de Santiago de Cuba. “Nunca se me olvidará aquello. Nos tocaba alternar con los artistas mexicanos Eva Garza y Charro Gil. El parque estaba repleto, Y entonces la actriz azteca nos preguntó:

-¿Ustedes se van a presentar con punto guajiro?

-Bueno, si eso es lo que sabemos, contestó Celina.

-¿Y saben que aquí la gente compra almohadillas para arrojárselas a los artistas que no gusta, insistió Eva Garza. Hasta arrojan colillas, añadió.

“Claro, porque en aquellos tiempos no había la cultura que tenemos hoy”, anota Celina. “Ay, si nos tiran colillas de cigarrillos no vamos a ser artistas nunca, le dije a Reutilio nerviosa”.

Pero cuando el locutor anunció que desde hace un par de semanas se estaba presentando Atalaya campesina, no pudo terminar y el pueblo se puso de pie para recibirnos. “Me dio una cosa tan grande que le dije a mi esposo: esto es de nosotros, ¡arriba! Los mexicanos tuvieron que esperar media hora para salir cuando terminamos con el lema de la emisora”.

Después vinieron solo ofrecimientos hasta que Ñico Saquito, el autor de “María Cristina me quiere gobernar”, gloria de Cuba y muerto en 1982, se llevó a Celina y Reutilio a La Habana. “Fuimos solo por una semana para volver a Santiago, pero el estreno de nuestro número dedicado a Santa Bárbara nos reportó contratos por un año, quedándonos definitivamente en la capital”.

Con la Revolución

El triunfo de la Revolución en enero de 1959 los llenó de entusiasmo. “Tuve el honor de ver a Camilo Cienfuegos muy cerca cuando con sus barbudos se aprestaba a tomar el cuartel de Columbia”, anota. “Algunos de ellos fueron a mi casa a pedirme agua y café. Desde entonces siempre he estado al lado del socialismo”.

El 28 de febrero de 1972 muere Reutilio de un paro cardiaco. Asmático, nadie se explica de dónde sacaba tanto aire para ser la segunda voz de una cantante como Celina. Entonces su hijo Lázaro se integra como solista de varios conjuntos guajiros hasta que en 1981 encuentra su mejor nivel al lado del grupo “Campo alegre”.

Con Lázaro, conocido como Reutilio Jr., el cuarto de cinco varones, tornero A y pronto a graduarse de músico, continúa la leyenda que una partiera de un humilde batey guajiro para no salir jamás de la memoria viva de nuestros pueblos.

Escuchémosla:
- https://www.youtube.com/watch?v=zv4aXid8V58
- https://www.youtube.com/watch?v=2eEDq2vzVeY
- https://www.youtube.com/watch?v=AeK9SCGnL5U
- https://www.youtube.com/watch?v=kc8UnBnb7Cs
- https://www.youtube.com/watch?v=sLWLP6SZKXk
- https://www.youtube.com/watch?v=K0_0frqtOok
- https://www.youtube.com/watch?v=hfhvlseipyI
- https://www.youtube.com/watch?v=XRAKLcZ7VoA
- https://www.youtube.com/watch?v=9xsL5Z45-uk
- https://www.youtube.com/watch?v=9yDEOOVvT38

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Los invito a subir al arca...Los invito a subir al arca...

Aldo Novelli



El arca (del nuevo milenio)
estoy escribiendo en medio de la tempestad.
te hablo a vos hermano
a vos amigo lector borracho perdido o loco de atar
quiero decirte las palabras necesarias
solo esas palabras
las que se gastaron con el viento del desierto
las que hacen nacer flores entre las rocas
las palabras lluvia
que horadan la piedra.
oh! rocas
rocas en mi cabeza
rocas en tu cabeza
tiempo atrapado fuera del tiempo
rocas que hay que demoler
a mazazos de voluntad cada día
cada minuto empedrado
cada instante en que caen en tu alma
antes que se colme
antes que se vuelva roca ella también.
estoy escribiendo en medio de la tempestad.
pasa un tren con gente feliz
chicos riendo
jugando en el centro de la inocencia
y una mujer oscura
de rostro pálido
que solo piensa en una cosa
a ella no le importa el tren
ni el paisaje veloz
ni la alegría del mundo
ella solo piensa en suicidarse
suicidarse
suicidarse
suicidarse…
estoy escribiendo en medio de la tempestad.
te hablo a vos desgraciado
habitante de la ciudad
a vos mujer pálida
soy el hombre que te habla
el poeta
el desgraciado que se cree poeta
y te habla al oído mujer
te cuenta historias falsas
como la gran historia
te cuenta cuentos de esperanza
y te mira a los ojos
como nadie te ha mirado nunca
a vos mujer
para que no te mates
solo por esta vez
no te mates!
esperá hasta el próximo puente
tengo la mejor historia
la que jamás te contaron
la historia más fabulosa
la más mentirosa de todas
para que no te mates
no te mates mujer!
esperá al próximo puente…
estoy escribiendo en medio de la tempestad.
el mundo se inclina
hacia la nada
el eje terrestre tiene una inclinación de 23º
y sigue acostándose
los polos se derriten
los árboles ya no mueren de pie
el aire se vuelve cada vez más denso
preparate para el próximo the world jump day
no logramos corregirlo antes
necesitamos ser más
muchos más
para salvar el planeta
para salvar la humanidad
para salvar un solo hombre
y una sola mujer
necesitamos la fuerza de toda la humanidad
como proponía el cholo Vallejo
todos implorando
“no te mueras hombre”
“no te suicides mujer”
todos saltando juntos
todos gritando desaforados por la vida
todos orando
al dios sol
y a la diosa luna
todos en medio de la tempestad.-

Del libro inédito "Rock en el desierto".

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Ella cree y no cree

Nechi Dorado (Desde Buenos Aires, Argentina. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)



Ella va por la vida con paso cansado arrastrando penas y alegrías, portando como autodefensa permanente una sola arma bien cargada, prolijamente controlada como para que nunca falle si hace falta: su sonrisa.

Ella cree que hay castigos y no juicios pero no cree en dioses ni en demonios aunque crea que algo, más allá de lo tangible, puede andar circundando cada momento que transcurre mientras el tren de la vida tritura guijarros con dirección efectiva entre las vías.

Ella sabe que hay gente que se viste con piel de cordero pero es lobo feroz. Y sabe que existen flores y también, plantas carnívoras pero no cree que devoren hombres, sino insectos.

Cree en entelequias pero no cree en perfecciones aunque jamás profundizó en esquemas filosóficos.

Ella cree que hay noche y que hay día, que hay luna, hay sol y que hay estrellas. Que hay amor y que hay odio, que hay bien y hay mal. Que hay sinceridad e hipocresía.

Ella no cree que lo blanco siempre es bueno o que lo negro, indefectiblemente, es malo; ella no cree en estigmatizaciones aunque sabe muy bien que sí, existen.

Ella anda sola aunque a su lado caminen montones de personas, siendo esa soledad su amiga inseparable por esas cosas tan extrañas de los andares. No acostumbra pedir, rogar y mucho menos suplicar, trata de ser racionalmente irracional, o quizás, irracionalmente racional aunque en realidad cree que no lo ha logrado, todavía.

Podrá parecer extraña, misteriosa, trashumante, pero yo miro sus ojos y leo en ellos como quien dirige su mirada a un libro abierto. Y conozco su pena, la última, la más desgarradora entre otras no menos desgarrantes. La que le permitió deducir, sin tanto esfuerzo, que una gran pena arruina, muchas veces, a la más bella alegría. Lo aprendió como quien asimila una lección dictada a cachetazos un día en que frente al mar se le ocurrió contarme que ella cree y no cree cuando se trata de diferenciar a la vida de la muerte.

Me contó que hubo una vez en la que un pequeño colibrí le susurró al oído antes de emprender un viaje hacia la nada.

-Mi pequeño colibrí, me dijo ella:

-Fue una mañana de aquellas que uno no quisiera sufrir de ningún modo. Quedó como tatuada a fuego sobre los jirones de un alma incinerada, que era mía.

-Fue una mañana de esas en las que como frente al golpe artero de un hachazo, se derrumbaron esperanzas amasadas.

-Mi pequeño colibrí alzó su vuelo incierto, no sé, rumbo a cualquier estrella de fuego. Voló con la fuerza de un águila imparable rumbo a algún pozo insondable que no estaba abierto, en mis sueños.

-Ni imaginado siquiera. Y siguió contándome:

-Mi pequeño colibrí alzó su vuelo confundido entre nunca de olvidos y siempre de recuerdos. Y ya no pude verlo, ¡tan alto que voló y yo lo esperaba con mis brazos abiertos, ensayando caricias para darle, ni bien llegara a este mundo tan complejo!

-No me dejó mecerlo. Tampoco pude cantarle alguna nana tal como hiciera mi abuela cuando me acunaba entre sus brazos tiernos.

-Mi pequeño colibrí alzó algún vuelo dislocado, errante, abandonado de mi mano, en la que hoy falta la suya.

-Y yo, -¡tan fuerte yo, según me creen! No fui capaz de seguir ese vuelo, tan solo quedé observándolo de lejos, paralizada, inmóvil, enredada en una nube de pánico asfixiante.

-Y él, tan pequeño, indefenso, solitario, pudo cargar en su piquito de oro un trozo del alma rota, que era mía.

-¡Tan solo estaba mi pequeño colibrí! ¡Tan solo estaba! que alzó su vuelo eterno sin darme tiempo, siquiera, para entregarle un beso. Apenas pude bañarlo con mi llanto.

-Se alejó dejándome los ojos oxidados, el corazón sangrando casi yermo y esta tristeza infinita que no cesa, anclada en mis sentidos.

-Por eso creo y no creo, dijo ella, porque no encuentro explicación cuando de los ojos brotan lágrimas y alguien dice que apenas si son pruebas a las que debés aceptar, ser sometido.

-Es entonces, amiga mía, continuó diciendo, cuando tu alter ego se formula mil preguntas que nadie habrá de poder responder de ningún modo. Sin embargo, pese a todo, sigo creyendo que es ilusorio que los conejos vivan en el estómago de las galeras. Pero no creo que el sol pretenda clandestinizar a gritos a la luna.

Ilustración: “Colibrí”, obra de la artista visual argentina Beatriz Palmieri

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Estación del absurdo

Amelia Arellano



“Desde el momento en que se le reconoce, el absurdo se convierte en una pasión, en la más desgarradora de todas.”

Camus

Renuncio al ámbito de la libertad absoluta.
Me niego a empujar el peñasco una y otra vez.
A dentelladas me quitaré la venda.
Desafío a las astros Soy pez abisal. Con luz propia.

Estación de los espejos
He terminado odiando los espejos y las manos.
Me miran. Me acarician. Me temen.
Temen a su soledad que es la mía.
Un hombre ciego gime sobre mi espalda.

Estación de los espectros
Tres horas y un absurdo. Galope de un caballo negro.
Cibeles. Rea. Santa. Puta madre.
Los espectros deambulan por la calle.
Una mujer escuálida abre las piernas.

Estación del desgarro
En la calle despoblada hace frío y llueve.
Narciso se refleja en los charcos. Hay pólvora.
Rompo el espejo. Piso. Trizo. Quiebro.
Las llagas de los pies son azucenas rojas.
Tranquilidad de haber tocado fondo. Beso tus cenizas. Tanto. Tanto.
Hasta la punta de tu sombra, beso. A tus antepasados, a los míos, beso.
“No hay más amor generoso que el que se sabe al mismo tiempo pasajero y singular” Don Juan

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El violín

Elizabeth Oliver de Ábalos (Desde Canelones, Uruguay. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)



Se habían conocido allá por el año 33, en la vuelta de la Universidad, a la salida del nocturno. Tenían la misma edad, pero ella terminaba Preparatorios, y él Secundaria. Un poco por eso, y otro poco por ser tan seria y recatada; él le vio algo de superior y le costó abordarla. Que lo había deslumbrado no cabían dudas, así que se armó de coraje y al fin le habló.

A ella también le gustó la pinta del cortejante, y así como quien no quiere la cosa, negativa va, negativa viene, lo fue llevando a su terreno y terminó aceptando... con unas cuantas condiciones: No le interesaba perder el tiempo y la finalidad de la relación debía ser el matrimonio; pero antes, quería terminar su carrera.

Y así fue. En un noviazgo de un ratito en el zaguán cada martes y jueves; ella se ocupó de detallar los defectos que no le gustaban en los hombres, y él... de ocultarle muy bien algunos que ya tenía.

Masticó pastillas de menta antes de ir a verla, evitando ser descubierto como fumador.

Declaró correctamente su actividad laboral y musical: empleado público y violinista. Pero –como a ella no le gustaba el ambiente en que se desarrollaba la música popular– le hizo algunos adornos previos a su condición de músico, inherentes a intervenciones en alguna audición de música clásica, algún concurso en el SODRE y esas cosas.

Por supuesto que ella lo invitó a cenar con el fin de hacerle ver a su familia la virtuosidad de su futuro consorte. Eso fue un éxito, porque realmente, era virtuoso. Recién después de interpretar "Violín gitano", "Celos", y un concierto para violín que dejó boquiabiertos a todos... se jugó la carta de hacerle saber a su novia que los sábados de noche tocaba en público, como integrante de una orquesta típica. Gracias al antecedente, funcionó.

En cuanto a sus deportes preferidos, declaró el fútbol y omitió el billar.

De esa forma se fue armando el asunto que culminó en casorio ya con el diploma de profesional en manos de la novia, tal como estaba previsto, a fines del 38.

Cómo mantener en vigencia los disimulos enunciados antes, era cuestión de ver cómo se presentaban las cosas. Porque el hombre se había ocupado de llenar los requisitos de ella... pero se olvidó de hacer su parte, y entró al baile sin saber de qué forma la compañera le iba a seguir el paso.

El cigarrillo fue el primero en pedir espacio: consiguió el balcón. Los bailes a los que asistía la orquesta nunca fueron sitios bien vistos por la flamante esposa, motivo por el cual jamás aceptó acompañarlo a uno, como sí hacían las mujeres de los otros músicos. Los ensayos con la orquesta estaban bien, siempre y cuando fueran en casa de otro para no tener que recibir a personas que –aun sin conocerlas– no le agradaban.

¿Y el billar... cuándo? Ni corto ni perezoso, pensó quitar tiempo a los ensayos para dedicárselo al Casín. En la orquesta se conocían el repertorio al dedillo, y si no ensayaban tocaban perfectamente igual. Ir al boliche con el violín en el estuche no era problema alguno. Asunto arreglado.

Pero ella desconfiaba. Los ensayos, frecuentando "esa gente con vaya a saberse qué hábitos" la hicieron suponer que él andaba en otra cosa, que tenía amores en cualquier cubículo nocturno, y se propuso averiguarlo. Estando él en el trabajo, sacó el violín del estuche y le tomó el peso. Fue a la mesita de noche, tomó un par de zapatos y comparó. Perfecto. Los metió en el estuche y lo dejó en su sitio, secuestrando el violín en el lugar de los zapatos. Después de la cena, él tomó el estuche, y salió.

La llegada del hombre a la casa, con la misma expresión tranquila de siempre, pudo haber alcanzado para concretar la inevitable reacción: los zapatos volvían de su paseo nocturno sin haber sido descubiertos... Pero no. Ella quiso un poquito más de leña en aquel fuego, así que preguntó cómo había estado el ensayo. Él –sin siquiera percatarse de lo extraño en la mirada o en el tono de voz de su interlocutora– contestó cándidamente que había salido todo fenómeno.

Ahí sí... sacó el violín de la mesita de noche, y sin más trámite se lo hizo añicos en el lomo. Recién después de eso –bastante más aturdido por la situación que por el golpe– miró el estuche que aún no había soltado de la mano, y se dispuso a abrirlo sin saber qué mierda se iba a encontrar adentro.

Luego, en medio del aluvión de improperios a toda voz y acusaciones de adulterio, se agachó a juntar las trizas de lo que había sido su querido instrumento y dijo: "Fui a jugar al billar, no a serte infiel... Era un buen violín, difícil que pueda compar otro como éste".

Totalmente comprobable la disculpa, pero no tuvo eco. Era un pequeño detalle y, como no existía el menor interés en cambiar "la carátula del delito"... así quedaron las cosas. El muerto no sería un Stradivarius, pero lo cierto es que tampoco tuvo nunca un "mono" mejor que aquél.

La anécdota –con el tiempo– se repitió muchas veces, con la total coincidencia de ambas partes en cuanto a los detalles. Lo distinto siguió siendo "la escena del crimen". Cada uno mantuvo su tesitura de por vida.

Nunca hubo abogados intervinientes, y el implacable juez era tan irracional como inapelable. El acusado tampoco insistió mucho en su propia defensa, porque no le gustaba "gastar pólvora en chimango" y prefirió asumir ésa y otras tantas, que hoy no vienen al caso.

Nadie revisó los bolsillos de aquel traje y si lo hizo, restó importancia de la evidencia clara que allí existía: los residuos de tiza azul, la compañera infaltable de todo jugador que quiera estar seguro de no pifiar la tacada.

Nadie analizó, tampoco, por qué un hombre tiene que mentir para poder hacer algo tan corriente e inofensivo como juntarse con sus amigos en un boliche, y pasar parte de la noche dándole a la bola con el taco sobre la mesa verde, esperando que el contrario "pise" los palitos blancos inadecuados, para ganarle la partida de Casín.

Tal vez en el mismo momento de aquel incidente, debieron haber cortado el asunto de raíz. Pero, de haberlo hecho... no podría ser yo quien les contara esta historia.

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El término negro o negra debe utilizarse como sinónimo de orgullo y libertad

Brunilde Palacios (EL NEGRERO)



Negro, moreno, bachaco, etc., todos sustantivos utilizados para calificar racialmente a pueblos que tuvieron su origen en el desarraigo llevado a cabo por el africano e incrementado por los europeos para sacar a Europa de la crisis que la imbuyó las solemnidades del Modo de Producción Feudal…, palabras que no dejan de ser utilizada irónicamente por algunos que no quieren aceptar que su connotación es una realidad y que ella ha cambiado en la medida que ha pasado el tiempo, puesto que han servido para ayudar a construir la idea de individuos, clasificar, discriminar, marginal, a otros pueblos que no son europeos y verlos como folklóricos y no civilizados. Por lo tanto, los occidentales y los blancos caucásicos, solamente fueron los único pueblos que se les confirió legitimidad como la suprema expresión de lo que hay de humano en la tierra, considerando a los otros, como cruces o culturas que no habían alcanzados ningún tipo desarrollo y habían permanecido todavía en el estadio primitivo, por poseer en su interior instintos barbaros, que debían ser estereotipados como algo diferente y por tal, debían ser expropiados, asesinados, desarraigados, esclavizados, adjetivados y erradicados biológicamente como animales en nombre de la civilización.

Esta interpretación de tal posición etnocéntrica, nos llevó a considerar que no necesitamos seguir deambulando dentro de los marcos intelectuales del siglo XIII y XIX, si es correcto imaginar la solidaridad entre negros/negras y sus descendientes como algo natural y fruto de una atribución de rasgos y valores morales construidos por estos mismos estratos sociales que hoy vienen a conformar el mundo y que han creado una cultura total mente diferente a la africana y europea.

Por lo tanto, nuestros mayores conflictos ocurren, cuando decidimos romper cadenas y asumir posturas propias, que nos diferencian de los demás, al no querer ser y existir en los términos del opresor y negarnos a ponernos las gafas cargadas de estereotipos que nos oprimen y llevan a nuestras poblaciones muchas a veces, a la muerte o locura…, al asumir una conducta que no es la que nos identifica con el grupo de origen.

Es por ello que debemos aprender, asumir el aprendizaje de nuestros epónimos negros/negras que nos dejaron como herencia, los cuales no han servido para la profundización y apropiación, de sus implicaciones para construir un discurso capaz de enfrentar el racismo y el colonialismo, el cual debe ser construido, en base a los constructos consuetudinarios conceptuales disponibles en su tiempo, porque estos imaginarios que poseían una piel negra, manejaban la visión conceptual del iluminismo y enciclopedismo, lo cual les permitió contar con una gran capacidad de movilización…, que en el caso de América Caribeña se hizo manifiesto.

Sin embargo, en este siglo, los pueblos del sur, no necesitamos de los mismos instrumentos, puesto que hemos aprendido que traen dentro de sí, la rectificación y fortalecimiento de nuestra propia opresión. Por esta razón, muchas personas de los estratos negros americanos y caribeños, han elegido reivindicar el término negro/negra, porque fue el que nos permitió tener identidad…, por otro lado, porque nos dio ciudadanía, identidad y originalidad, para vivir una pluralidad de modos, maneras de ser y sobrevivir, en un mundo, que posee un origen que no es africano y que se dio, después que fueron convertidos en esclavos o en propiedad de los europeos en tierra americanas.

Aunque parezca simplemente un juego de palabras para algunos, o la negación para otros, lo que estamos proponiendo es el cambio de una de las más terribles invenciones de la modernidad, la idea que ha naturalizado la creencia que algunos grupos de seres humanos, no son identificados por su producción cultural o condición social o porque son humanos, si no por su color de piel, lo cual permitió que unas cultura se vean como superiores a otras.

Queremos que nuestra vida y muerte no sean definidos por nuestro nacimiento…, como tienen la costumbre de afirmar los historiadores estamos en uno de esos momentos de la historia de la humanidad, en el que uno mira al pasado, en diálogo con su presente, y lucha por las herencias que quiere dejar para el futuro.

Por ello, nos pareces irresponsable asumir tal postura y más aún, cuando se quiere sostener que los africanos fueron pueblos ingenuos que fueron maltratados y sometidos, por europeos, cuando no se quieres asumir que eran muy pocos los que asumían tal aventura, que cuya trayectoria era peligrosa y engorrosa, duraba navegando varios años, y los que lograran llegar al Cuerno de África, llegaban muertos de hambre para adueñarse del Continente Africano, para echar a un lado…, que era un continente inhóspito, poseedor de enfermedades tropicales y que representaba un peligro para los desnutridos europeos que se embarcaron en esa expedición trasatlántica y que su complejidad ambiental ponía en peligro tal expedición, además que para la época África contaba con culturas que tenían avancen científicos, culturales que estaban por encima de las europeas …, pero lo más ingenuo, es que nos quiere vender tal postura…, como que si nosotros, no pensáramos y tuviera capacidad para entender lo que fue el Proceso de Desarraigo que se originó en vasto territorio gobernado por un fuerte sistema religioso y por la dispersión de sus formas culturales que contribuyó al incremento de una serie de guerras internas que supieron aprovechar los europeos, de lo cual no se hace mención y solamente se pone el énfasis, en que los europeos son los culpables del negocio de seres inteligentes, para echar a un lado, que no fueron los africanos los que les impusieron el término de negros/negras a su propia gente, a los cuales dejaron, sin ninguna identidad y lo más triste de todo este proceso, es que quienes controlaban los asientos y se daban a la tarea de intercambiarlos, eran ellos mismos, porque no los consideraban africanos y el usufructo de lo intercambiado le permitía subsanar la dote tribual …, pero por otro lado, se puede notar que algunos intelectuales que asumen una postura de reconocerse como “afro descendiente”, nacidos en la América Caribeña, no se considera americanos, ni caribeño, ni venezolanos…, sino afro descendiente o mejor dicho descendiente de africanos y no reconocen que mientras África le quitó la identidad original a nuestra herencia histórica y los convirtió en negros/negras, América nos la dio y nos convirtió en ciudadanos, con una identidad original.

Por tal razón, creemos que lo negro es más que una construcción colonial y es el producto de la relación que se dio entre los africanos y europeos, donde la peor parte la llevaron los desarraigado negros/negras, producto de la caza e intercambio que trajo como consecuencia que seres humanos inteligentes se convirtieran en esclavos, en tierras americanas y europea que se le deshumanizaran y se convirtieran en objeto para el trabajo duro; lo cual le permitió a los europeos consolidar su saqueo, hegemonía y estabilización en las nuevas naciones consideradas como sus periferias, estableciendo un sistema de producción a punta del látigo y sangre, donde murieron millones de negros/negras e indígenas, habitantes y protectores originarios de estas tierras americana; lo cual cambió la vida de estos seres inteligentes, traídos como animales para poder establecer y consolidar el Sistema de la Trata Negrera.

Por ello, entender la historia no es tarea fácil, y por tal razón, debemos empaparnos de nuestro legado negro para poder asumir posición, no para escondernos en un términos construidos por intelectuales o ajenos a la realidad que vive las poblaciones que se caracterizan por poseer una piel negra, puesto que el término “afro descendiente” niega la venezolanidad, americanidad, caribeñidad y solamente reconoce descendencia africana y lo más triste…, es que se ha venido convirtiéndose, en una especie de dispositivo sublimar para contrarrestar la existencia de las poblaciones negras, que niega la existencia de una carga histórica de más de quinientos años y que se encuentra enraizado en quienes nos encontramos en diferentes partes del mundo.

Esto ha propiciado en varias ocasiones un debate muy interesante sobre el término y su significado, y sobre si es correcto o no su uso, lo cual nos ha permitido llegar a la conclusión, de que tales debates, polémica y encuentro proactivos de consenso, ha alimentado su connotación y han servido para saber ¿Qué lugar corresponde a la población negra en América Caribeña, Asia y Europa? y ¿Cuál es su identidad?, la cual creemos que no está en discusión.

Por ello el término se adapta muy bien a la realidad del continente americano y empieza a tener dificultades cuando se intenta encajar de una manera discriminatoria y xenofóbica dentro de la realidad mundial y ello se debe…, a que las sociedades, se hacen cada vez más complejas y multiétnicas y multiculturales (para no decir diversas); haciendo que se presenten nuevas realidades hasta ahora desconocidas o muy minoritarias que necesitan ser reconocidas.

Por tal razones, consideramos que el término.,

“…negro/a es un palabra que bien puede y debe significar belleza,, solidaridad, orgullo, templanza, sacrificio, raíces e historia.”

Mientras creemos que el término “Afro descendiente” no debe ser utilizado en español como sustituto de la palabra negro, a pesar de que es considerada por muchos despectivamente e impuesta por el esclavista o del racista. La palabra negro/negra significa todo lo contrario, a la conceptualización que le dieron los africanos y europeos en América y varias partes del mundo para desarraigar a seres humanos que eran muy inteligentes y a la vez les sirvió para diferenciar de quien no eran considerados africanos…, aunque su origen pudo tener una acepción despectiva, hoy en día, en muchos sitios se utiliza de una manera muy generalizada, diferente y sin ninguna consideración negativa o peyorativa, a la que utilizan los afro descendientes en Venezuela.

En muchas ocasiones las críticas al uso de esta palabra vienen desde posturas nacionalistas de nuevo cuño que consideran que usar el Afro extranjeriza y desvincula al individuo de su país. El término sirve para agrupar a un número de pueblos con algunas características comunes, totalmente diferentes al de los pueblos africanos..., donde queda pendiente la relación de cada país de Latinoamérica y la reivindicación de su aporte a la identidad nacional, por ejemplo…, a nadie se le ocurre llamar a los colombianos de origen europeo, euro colombianos, o a los de Costa Rica, euro costarricenses, porque se les presupone la autenticidad de su identidad nacional, la cual se les ha negado históricamente a esos descendientes de los desarraigado que fueron estereotipados por la culturas africanas como diferentes a ellas y que en muchas ocasiones ayudaron con su sangre a fundar esos países considerados como colonias por los europeos.

Solo la aceptación como propia de la historia y cultura de los pueblos que tienen como el origen, el desarraigo por los africanos y la afrenta de ser considerados como negros/negras, en sus respectivos países se puede avanzar hacia la normalidad y la no discriminación (cuya aceptación se hace sobre el respeto a la diversidad y no sobre la imposición cultural).

Las nuevas realidades hacen que los negros/negras americanos, adquiera una nueva dimensión. Hoy en Europa viven gran cantidad de descendientes de inmigrantes africanos y caribeños de varias generaciones (los cuales deben ser considerados como afro descendiente, porque son descendientes directos o universales). También ellos sufren los retos de aceptación de sus lugares de nacimiento y la dificultad para ser vistos como nacionales en sus propios países. ¿Qué término utilizamos para definir a la hija de un europeo y una afrocolombiana?, ¿O para definir a la descendente de asiática y afrocubano? El mestizaje y la realidad tan rica que hay en nuestras sociedades hacen reflexionar…, que cada vez sea más difícil hacer un inventario de todo los tipos humanos.

Desde nuestra opinión, no creemos que todo será historia, a pesar que tenemos que cosificar al otro y enmarcarlo en compartimentos para sentirnos más seguros, porque la palabra negro/negra, cumple una función de reivindicación muy necesaria…, sobre todo en la América Caribeña, porque las palabras se pueden conquistar y cuando la conquista de la palabra negro sea total, no será necesario que su uso se utilice en forma peyorativa, sino como sinónimo de orgullo y libertad.

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Reto de la BNP: Semillas para el desarrollo

Jorge Zavaleta Alegre (Desde Lima, Perú. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

La Biblioteca Nacional del Perú se ha impuesto el reto de sembrar más arte y humanidades para cosechar Desarrollo. Una semilla, en este intento de articulación con la comunidad se percibe en la secuencia de cursos orgánicos relacionados con la historia del Arte Peruano.

La respuesta no tarda. Los asistentes a esta primera jornada del año 2015 empieza con la exposición sobre “Arte escondido en lo precolombino: la transformación del Perú Antiguo”.

Un lleno completo en el teatro Mario Vargas Llosa, en la nueva sede de la BNP, ubicada en la Estación Cultura, distrito limeño de San Borja. Su director Nacional, Ramón Mujica Pinilla, espera que la TV, la Radio y todos los medios de comunicación concurran a reforzar el movimiento de rescate del pasado histórico para proyectar un mejor futuro.



Un referente de este momento lo encontramos en la terminación de la sede de la BNP en el quinquenio 2003-2008. Pues en América Latina se construye una biblioteca nacional cada 100 años.

¿Cómo entender el arte?

“El arte es una manufactura con arte. Otra cosa es la lectura del arte. El arte se tiene que sentir”, Charles Bell, en Juicio de París (1639-1635.) “El libro y la lectura se escriben con la letra “L” de Libertad”, Germán Sánchez de Rupérez, Salamanca (1926-2012). La Guernica de Picasso (Málaga, España, 1881 - Mougins, Francia, 1973) es un cuadro “no bello”, es antítesis de lo bello.

Así fundamenta su exposición Paloma Carcedo de Mufarech, quien goza de la simpatía en la comunidad científica, museológica e intelectual peruanas, empezando por el director de la BNP.

La doctora Carcedo es profesora de la Universidad Católica del Perú, curadora de exposiciones, conocedora de temas de metalurgia prehispánica. Autora de Oro del Perú, publicado por el Banco de Crédito. Plata y Plateros, por el Patronato de la Plata del Perú. Cobre del Antiguo Perú, con los auspicios de AFP Integra y Rain of the Moon Silver in Ancient Peru y el Metropolitan Museum de New York.

Coparticipa en esta Jornada para el desarrollo con los arqueólogos Walter Alva, director del Museo Brünning y del Proyecto Timbas Reales del Señor de Sipán; Luis Guillermo Lumbreras, presidente de la Organización para América Latina y el Caribe del International Council of Museums - Icomlac; Natalia Majluf, directora del Museo de Arte de Lima.

En el Perú casi nadie o son muy pocos los que han estudiado Historia del Arte para hacer análisis y comentario. “Yo he me permitido elaborar un libro de metodología para poder entender y conocer el contexto. Hay que saber leer. El arte hay que aprenderlo a descifrar. Una obra de arte es una metáfora lingüística”.

Cuestiona que en el Perú se haya quitado las humanidades de la educación. Esto explica que con esas formas de administrar un Estado no se puede tener admiración por la belleza, ni el sentimiento de amor, ni ser mejor persona. Si no ponemos el Arte en la escuela no vamos a poder estimular los sentidos, las emociones. El Arte es el formador del alma, nos enseña a vivir virtuosamente, amar la verdad.

¿Cómo aproximarnos a una obra de arte?

Hay que tomar en cuenta el contexto geográfico, social, político, religión, comunidad, tecnología, la importancia del río, del sol. La Flor de Loto, por ejemplo, en la cultura Egipcia, muestra el amanecer, el cenit, el anochecer…

Lima tenía 600 pirámides, ahora quedan 250, que podrían ser incluidas en un mapa turístico, ser parte de la vida de un barrio, de un distrito. Son referentes de nuestra ciudad, pero en los esfuerzos que se han hecho por su conservación, como la Huaca Pucllana, ahora vemos que está cercada de edificios, puro cemento gris, cuando los antiguos pobladores la diseñaron para divisar el mar.

Nadie estudia las huacas

El vecindario podría participar en el rescate de la historia, porque una huaca también es un valor económico. Para los estudiantes de colegios y universidades son necesarios los programas de visitas a las huacas. Estas muestran las características propias de cada una de nuestras regiones: adobe, piedras y ríos, respectivamente, en la costa, los andes y la Amazonía.

La religión es parte importante de la cultura. Hay conceptos universales como el Osiris, el dios de la encarnación. El sol joven, como escribe Guamán Poma de Ayala, se repite en diferentes tonalidades.

El arte que nos han legado es una parte muy pequeña. El montículo de tierra no ayuda a cómo vernos. En su tiempo todo estaba enlucido. Nos han llegado restrojos. Por ejemplo, la labor arqueológica en El Brujo, en la Huaca del Sol y de la Luna, en el Norte del país, ha permitido conocer el valor de los colores fuertes y las divisiones que imperaban. Igualmente, la zona de Batán Grande, es única en el planeta, porque en una extensión bien definida, se concentró una extraordinaria diversidad de técnicas en la metalurgia, cuyos hallazgos asombran a los más exigentes investigadores y la academia.

Los objetos de oro, con sus láminas y sus máscaras, demuestran que en una tumba todo tiene su sitio. El arte precolombino es una representación real de lo que había entonces. Los dos museos que se construye en Pachamanca posibilitarán apreciar el paisaje cultural.



Si no hay respuesta para conocer el arte y se supera la “irreversibilidad” del abandono, podríamos llegar a decir como el crítico de arte y profesor de filosofía Arthur Coleman Danto (Ann Arbor, Míchigan, 1 de enero de 1924 - 25 de octubre de 2013: “El Arte murió”: Dado que el arte ya no responde a una necesidad interna de desarrollo, ahora todas las cosas son posibles”.

El Perú es un país de color. La sierra es de colores. Lima es gris. Panza de burro, como diría Ricardo Palma. Fuera de Lima es posible distinguir los mantos rosados, rojos, amarillo, colores fuertes. Inclusive el algodón tenía diversos colores, se teñía la fibra. La Exposición Perú en París, promovida en setiembre 2010-febrero 2011, permitió apreciar esta visión del arte.

La metalurgia es el ingenio de los metales, que involucra un largo proceso. El robo de 1980 de una pieza de un Museo de Lambayeque, permitió corroborar la conducta delincuencial de los huaqueros que prefirieron fundir el oro creyendo que las piezas eran estructuras compactas cuando los antiguos pobladores dominaban el vacío y la unión de piezas.

Los tejidos peruanos precolombinos ubican al Perú como el primer representante auténtico del arte moderno, como país megadiverso, pluricultural y multilingüe, integrado desde la formación de la civilización Caral.

Semillas previas

En el anterior curso de arte del 2014, se abordaron lecturas raciales de lo indio, mestizo y criollo en la pintura virreinal peruana. Templos coloniales del Colca, Arequipa. La vida de San Agustín en la pintura cusqueña. La pintura virreinal peruana en el siglo XVIII. Los funerales de Atahualpa y el academicismo del siglo XIX. De la dicotomía virreinal al Estado Nación Peruano: miradas de identidad en la pintura peruana del siglo XIX y XX. Fotografía, siglos XIX y XX, entre otros.

Del 26 de enero al 20 de Febrero del 2015, en el IV Programa de Historia del Arte precolombino, virreinal y contemporáneo exponen Paloma Carcedo, Walter Alva, Luis Lumbreras, Kristof Makowski, Rafael Hastings, Constanza Toquica, entre otros.

Un Sol para la BNP

Valga esta oportunidad para recordar que la comunidad nacional, con apoyo de los periodistas del Perú, los miembros de la APEP, la presidencia del BID, la asesoría de la Biblioteca del Congreso de los EEUU, la Biblioteca Pública de Nueva York, la Biblioteca de Bronx, se realizó con éxito la simbólica Campaña del Sol, entre el 2005-2008.

Fue posible que el Estado, ante la abrumadora presión de diversos frentes, decidiera asignar los recursos para la BNP. Su entonces director Sinesio López, el ministro de Educación Javier Sota y la Asociación Amigos de la BNP (presidida por el historiador Javier Tord, el economista norteamericano-peruano Richard Cacchione, el jurista Ricardo Palma Valderrama, Susana Villarán, Raúl Vargas y José María Salcedo de Radio Programas del Perú, y el autor de esta crónica) contribuyeron en la gestión de esa movilización por la Cultura, por el Libro.

Andahuaylas se sumó al movimiento con un desfile de la población, acompañada de centenares de llamas (camélidos sudamericanos) cargando alforjas de libros. “Los Libros en Llamas” fue el título de una crónica personal (como una clara condena a Fahrenheit 451) del nazismo), publicada en el semanario madrileño Cambio16.

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“Le canto a Cuba querida la tierra de mis amores”

Isabel Cristina Batista



… “Al Guateque con Celina”…

El 4 de febrero falleció, en La Habana, la cantante y compositora cubana Celina González. La reina de la música campesina, jerarquía artística popular ganada por la incuestionable intérprete de este género musical.

Celina, de origen humilde comenzó su carrera artística muy joven, y junto a su esposo Reutilio formaron uno de los grandes dúos de la música campesina. Sus interpretaciones recorrieron a todos los grandes soneros montunos cubanos: Eduardo Saborit, Ñico Saquito, Juan Mariño y Remberto Becquer, entre otros. Interpretó también a nuestros grandes músicos cubanos, como al inolvidable creador de la bellísima canción “Longina”, y otras como “Aurora”, de Manuel Corona.

“Que Viva Chango”, constituyó una de sus composiciones emblemáticas, adjudicadas por la cantante a la aparición que por su devoción le tenía a Santa Bárbara, “la virgen venerada y pura” como traducía en sus estrofas, salidas de esa religiosidad cubana sintetizada de la fusión de las religiones que formaron nuestra identidad nacional: mezcla de catolicismo proveniente de nuestro país, encontrado, conquistado y colonizado por España, y de la deidad africana surgida en los duros años del régimen esclavista imperante en la Cuba colonial. Tradiciones y costumbres de un pueblo donde pulula la religiosidad popular.

Los cubanos de ayer, de hoy y del mañana, tendremos el orgullo de que en nuestra tierra naciera esta artista. Auténtica expresión de cubanía, dotada de una voz de bello timbre, voz restayante y fresca, que en los recónditos lugares del mundo permitió tener y mantener, un pedacito de Cuba en los corazones, para dar fortaleza y patria, cuando nos legaba, ya desde entonces. “Le canto a Cuba querida, la tierra de mis amores”.

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Política y cultura en “Tareas”

Marco A. Gandásegui (h) (Desde Panamá. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)



La revista Tareas inaugura 2015 (con el número 149) iniciando la indización de su publicación. Esto significa que los lectores de la revista, fundada en 1960, descubrirán en sus páginas cambios formales que pretenden hacer más fácil su acceso.

La revista Tareas presenta en el número 149, una fiesta de titanes, dos poetas de dimensiones históricas se enfrentan en combate literario. Arístides (‘Chito’) Martínez Ortega, compañero de luchas de Ricaurte Soler, y Tristán Solarte, ambos relacionados con el nacimiento de la revista en los debates de los cafés de la ciudad, en los pasillos de la Universidad y en los combates ideológicos de la época. Solarte dice que Martínez es de una generación que le devolvió su transparencia a la poesía. No quiere decir, sin embargo, que no supo asumir el compromiso de todo un pueblo en su lucha por recuperar su dignidad. De la antología seleccionada ofrecemos un abre boca de Martínez tomado de su ‘himno’ al Canal de Panamá:

Alcanzamos / por fin / la victoria / en el Canal.
Con ardientes / protestas, / con apaleados, / con encarcelados,/ con muertos / rescatamos / las aguas secuestradas.
Es preciso / ¡que nunca! / ¡que nadie! / cubra con un velo / el calvario / el pasado / la cruz.

La revista Tareas también abre sus páginas al análisis de la educación, uno de los problemas más serios que enfrenta el país. Los artículos del profesor Pedro L. Prados y del investigador chileno Andrés Donoso, así como el discurso de Pedro Rivera, dan alerta a la crisis creada por los gobiernos de turno recientes en torno a la educación nacional. El sistema educativo de Panamá - e, igualmente, de la mayoría de los países de la región - fue desmontado y convertido en ´cárceles’ para instruir a la fuerza de trabajo que demanda un empresariado raquítico. Rivera, el poeta nacional, plantea de manera lúcida que es necesario entender al conjunto de “la sociedad como el sistema educativo integral, en la cual los mecanismos especializados en transmitir, investigar y construir conocimientos… La escuela tiene una limitada participación, hasta ahora sólo sirve para darle soporte a las desigualdades sociales. La única manera de revertir esta tendencia, históricamente prefijada, es modificando el entorno social”.

Tareas también destaca dos artículos que estudian las contradicciones económicas que remecen las estructuras mundiales en el contexto de nuestra América. Por un lado, el trabajo del científico social argentino Claudio Katz, aborda la crisis de EEUU y su política hacia la región latinoamericana: “Con una diplomacia más afable despliega tropas para reorganizar su dominación”. Por el otro, observa como el avance europeo se ha detenido, mientras que la presencia china se acrecienta, disputando negocios pero no preeminencia político-militar”.

A renglón seguido, el economista Berterretche presenta -a través de su análisis del caso de Uruguay- cómo China ha penetrado las economías de la región convirtiéndose en uno de sus principales clientes e inversionista. Esta relación está contribuyendo a la reorganización de las relaciones sociales de producción y, a la vez, a la transformación de la relación sociedad - naturaleza.

En 2014 conmemoramos el cincuentenario de la gesta heroica del 9 de enero y el 25º aniversario de la perversa invasión militar norteamericana. También se celebró el centenario del Canal de Panamá. En medio de estos aniversarios, se organizaron las elecciones generales del 4 de mayo de 2014 donde emergió triunfante el presidente Varela. Tareas presenta en un dossier tres abordajes sobre el significado de las elecciones. Guillermo Castro dice que “en los resultados desempeñó un importante papel el factor moral de repudio a la corrupción y el deterioro de la institucionalidad vigente a lo largo de los últimos quince años”. Abdiel Rodríguez agrega que “el triunfo de Varela continua con la costumbre electoral de la alternancia en el poder (sin) buscar una alternativa real… práctica que se ha convertido en la forma de frenar el continuismo”. Marco A. Gandásegui cierra el dossier afirmando que “el pueblo panameño sabrá identificar a la izquierda y su mensaje de cambios sociales cuando (esa corriente política) desarrolle las teorías que emergen de la realidad popular”.

Tareas acoge en sus páginas el mensaje de solidaridad del Centro de Estudios Latinoamericanos (CELA) “Justo Arosemena” para con los familiares de los 43 estudiantes normalistas de Guerrero, asesinados por la mafia que controla los aparatos represivos del Estado mexicano.

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Interrogantes

Ariel Aloi (Desde Buenos Aires, Argentina. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)



¿Qué tan probable es el vuelo despojado
sobre una nube o sobre un abismo, o el vuelo
-nada más- con el apego a cuestas, a lo improbable
y a lo hipotético sobre el mundo o sobre una rima o
sobre un beso de versos y gotas de agua?
¿Cuán olvidado es el tiempo cuando un quizás
y alguna casualidad esconden tras la noche
la venida del amanecer y del día y del instante
en que me miras y te miro, y del tiempo
como una carta anónima de fatalidades y de acasos?
¿Serán las recurrencias el pesado sortilegio
de la imaginación y de los pétalos y de las despedidas
y de todas las primaveras y los otoños?
¿Por qué tantos interrogantes bajo las estrellas
o hacia ellas, o sobre una tonada dulce de
nostalgias y de labios y de lechos y de puentes?
¿Será que el amor es una espera o una gota de rocío
o tantas gotas ¡tantas como una lluvia que nos empapa!
o como un mar sobre la arena que vuelve sobre sus pasos
dejando corales y cantos y soledades
y alguna piedra olvidada?

¿Será que el amor es un interrogante?

Ilustración Jorge Gessaga

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Crítica literaria: Los despertares

Daniel de Cullá (Desde Burgos, España. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)


Ediciones de la Torre

Estos “despertares” de Marina Casado me han impresionado, produciendo sensación y movimiento en mi ánimo, causándome admiración y asombro.

Ahora, me pongo a leerles como quien se pone al otro lado de la cara de la luna, y deshago su peinado separando o desasiendo sus guedejas, acariciando su pelo, su rizoso cabello de color castaño obscuro, bien armado, complaciéndome en adornar y guarnecer con flores su cabello: algunas margaritas y violetas, algunas azucenas y un clavel, echándole al oído galanterías y requiebros como a la diosa Flora que tiene una fuente en la plaza de su mismo nombre en Burgos, los días de Primavera, al estilo de las bellas y hermosas hippies de “Hair”, película de Milos Forman, el musical más bello y entrañable jamás realizado, aprehendiendo el afecto por el Verbo y el Poema, sacándole pespuntes a su labor hecha con su primorosa aguja, de puntos seguidos y unidos del Verbo con el Poema.

Ella, Marina, tiene desembarazo y soltura en sus Versos, demostrando una inteligencia clara del lugar o parajes que la habitan. Desembaraza un sitio o espacio obteniendo el valor de la incógnita como en Alicia en el País de las Maravillas, de Lewis Carrol, en cuyo espejo ella se mira, adquiriendo soltura y esparcimiento en su trato con Jim Morrison, de los Doors, la mejor banda de música “beat” de todos los tiempos, que posee los mismos valores eternos, aclarando el cielo o el tiempo, limpiando de calentura al cantante haciéndole recobrar el conocimiento que tenía enturbiado por las drogas, enmarañado su pelo al de Pamela Courson, su carnal Musa, de “rubia cabellera de princesa imposible” (Nudo), cual dos aves que se despluman una a otra.

Con soltura y desembarazo en las palabras, Marina nos eriza el cabello de la piel y nos quita la pena del alma. “Del fruto carnoso de sus labios nacen los enigmas transparentes que componen el viento” (Inevitable mar). Un viento de poesía, el suyo, que rompe alguno de los penoles a la verga de cualquiera de las perchas que se cruzan con los machos y los masteleros y en las cuales se aseguran las velas de su nave en Poesía “que navega entre las sábanas de polvo y las esquinas limpias de lejía” (Nudo). Una Poesía para gozar, y para sentir, pero sin buscar soluciones éticas, como en el Tao, razón suprema directora de la naturaleza en las religiones de China. El pecado no existe en la poesía de Marina .Ella asiste al espectáculo del mundo sin pretender enmendar. Le basta amar y descubrir la magia que asiste a Alicia o a Jim, a la manera de una actitud que recuerde al hombre sus propios alcances y sus dudas, “arcadas de gaviotas” (Inevitable mar).

A pesar de que “nada en esta vida es realidad” (Octubre), “y tú ya no eres tú sino sólo un lucero más sin nombre dibujado en la esquina del raído presente” (Un lucero más), “al borde de sus ojos”, en el embarcadero aún resta una brizna de sol y de luna, haciendo perder a las cosas su posición de perfil .”Nada en esta vida es realidad” (Octubre) es una pretensión de explicar la esencia de la vida a la manera del “haikú”. Por eso “los Despertares” de Marina son poesía pura, ajena a los engranajes meramente intelectuales que estructuran la vida literaria, a veces repleta de embustes y falacia.

Me voy desojando, leyendo con mucho ahínco, desgranando la uva antes de comerla, viendo los muros, arcos y sillería del mundo divididos en las diversas piezas que debemos componer, pues “ya no queda sino el Otoño” (Me queda el Otoño), y las “arcadas de las nubes” ”sobre las alamedas”.(Sobre las alamedas). El verso de Martina hace que uno vuelva en sí y recapacite. Sale del sueño y nos avispa. Su “Elegía Verde con Destellos de Sol” es de un impresionismo total. Deseos sin nombre, dioses vanos, paraísos fatuos enmarcados en oraciones perfumadas de sangre en la convicción tal vez inconsciente de la necesidad de descifrar aquello que alcanzamos a sentir. Su simbolismo es todavía más profundo, tendiendo a despertar una emoción estética por vía de la sugerencia. “Creías en el calor humano, en repartir el pan entre todas las bocas hambrientas”; “creías en la vida hasta el postrer suspiro de tu carne”; en arrebatado amor de aquella despiadada cuchilla silenciosa de la muerte, parafraseando a Marina, “en un Universo que se descompone por las esquinas” (Intermezzo).

Sugerir y aproximar la emoción es la forma más acertada para un acercamiento a esta Poesía que ofrece elementos de la realidad, y del ensueño, llegando a proponer una visión completa que el lector desarrollará libremente ante el espejo.

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Un poco de música

ARGENPRESS CULTURAL

“El Negrito”, música calypso de Puerto Limón, Costa Rica



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Reflexión política: La muerte del fiscal

Rodolfo Bassarsky (Desde España. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)



La muerte del fiscal es un episodio confuso con connotaciones mafiosas, uno más en el entramado que seguramente quedará eternamente inconcluso, del caso AMIA. El juicio por este caso está plagado de hechos oscuros con complejísimas implicancias, tanto dentro del ámbito internacional como argentino.

No hay dudas sobre la relación de este suicidio o suicidio inducido u homicidio con el caso AMIA y con personajes políticos del oficialismo y de la oposición. También, desde hace 20 años, con servicios secretos y responsables políticos de varios países, por lo menos de Argentina, Irán, EE.UU. e Israel. Las innumerables irregularidades, ambigüedades y actos delictivos como prevaricación, falsedad ideológica, falsificación, falso testimonio, etc. hacen de este juicio una vergonzosa causa que compromete a decenas de personas, entre ellas el fiscal muerto, según lo indican suficientes indicios.

Nisman es considerado un héroe por unos o un villano por otros. Es, sin duda, una víctima más de la trama urdida por delincuentes comunes y de guante blanco y de mercenarios, todos ellos títeres manipulados por quienes controlan los intereses en pugna, principales culpables de la magna agresión social.

Este panorama es un paradigmático ejemplo de cómo el delito infiltra a las instituciones que deberían estar mejor preservadas dentro de un régimen democrático en una república. Desde hace dos décadas están comprometidos y hay cómplices dentro de los tres poderes del gobierno.

Lamentar la falta de ética o poner de manifiesto la contradicción entre estas tinieblas tenebrosas y la Argentina de la cultura y la inteligencia, no basta. Ambas cosas son ciertas pero no constituyen lo esencial, no son la diana a la que es imprescindible apuntar. Si la consecuencia de esta muerte es entonar un reclamo de justicia, de reivindicar la ética, de lamentarse de que estas cosas sucedan en un país que merece un destino mejor, de erigir en héroe a quien no demostró que haya hecho mérito para ello, entonces esta muerte de poco y nada servirá. En cambio, si de una vez por todas se iniciara un camino de regeneración de personas y de instituciones de la República, de enfrentamiento franco a la delincuencia combatiéndola con la justicia que debe prevalecer en un estado de derecho, entonces sí esta muerte podría convertirse en un punto de partida tendiente a hacer de nuestro país un gran país.

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Y tengo tan solo dos hipótesis

Miriam Miki González



Estoy empapada por la llovizna de gorriones
Que cayó durante toda la tarde
Sobre el bies del mazapán de mi ombligo.
Y tengo tan sólo dos hipótesis sobre el porqué del rocío “gorrional” (1):
Conjetura primera:
Existe, aquiescente, omnisciente,
Desde el génesis del polvo,
Un beso, el tuyo,
Desplomado entre la lluvia de plumas que,
Desde el ayer,
Hoy,
Me moja.
Es tu remitente de saliva interestelar que ha viajado
Para saciarme la boca “bucleadorada” (2) de azúcar y azufre…
Brevemente…

Conjetura segunda:
Es, está,
Precede al Caos y al Cosmos,
Desde el anuncio de un cielo y un infierno,
Tu mano que ha venido goteando entre los pájaros.
Es tu plegaria para que no se quiebre de soledad mi pubis,
Y tu pléyade de higos que acaecen del intercostal orificio del tiempo,
Para vencerme los ojos “olivativamente” (3)…
Casi “ludilujiradamente” (4)…
Ojalá…
“Tacitadavamente” (5)…

Tan sólo dos hipótesis
Y allá fuera tantos mundos…
Tan sólo vos y yo…
Creándonos los huesos…
Y estrenando estrellas.

Mini diccionario mikiniano-castellano:
1. Gorrional: Adjetivo calificativo. Dícese de la cosa u objeto que consigue subvertir, con antigua receta de alquimista enamorado, el ala de un pájaro silvestre en recuerdo permanente de un nombre sobre la arcilla de una cadera.
2. Bucleadorada: Adjetivo calificativo. Dícese de la forma de contraer los labios, como bucles paganos o rulos prostibularios, al recibir el agasajo de otra boca.
3. Olivativamente: Adverbio. Dícese de la manera en que una mirada pulveriza con aceitunas de oliva y eternidad otros ojos sedientos de nomeolvides proclives a rimar sonetos.
4. Ludilujiradamente: Adverbio. Dícese de la forma o manera en que, mixturando juego y lujuria, se descosen camelias sobre el cierzo de enero.
5. Tacitadavamente: Adverbio. Dícese de la callada y tierna manera que tienes de amarme desde el inicio del TODO.

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Beto y mi tía Élida

Miguel Ábalos (Desde Canelones, Uruguay. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)



Hoy mi memoria recoge una imagen clara, nítida, de hace un montón de años atrás. Tengo frente a mí aquel suburbio de la capital riverense de mi niñez como si todo estuviera ocurriendo ahora.

Yo tenía 5 ó 6 años. Era una mañana muy clara, sin duda, verano. Desde unos huecos de las paredes del rancho de paja y terrón donde había nacido, veía a un hombre muy alto, desgarbado, a la sombra de un árbol. Muchos años después lo comparé con alguno de los personajes del notable escritor Panait Istrati. Hoy se me ocurre que debería de medir posiblemente 1m90.

Me le acerqué. Su edad me resulta difícil de imaginar. Tenía el rostro surcado por arrugas, sin duda más obra del trabajo y las necesidades que de la edad. Su saludo fue una sonrisa y su mano acarició mi cabeza en señal de cariño.

Frente a él, una carretilla ancha y larga (enorme para mí), toda de madera salvo las ruedas que eran de hierro. En la parte de arriba tenía varios compartimientos donde cuidadosamente iba colocando la mercadería que iba a salir a vender: lechugas, tomates, repollos, zanahorias, papas y demás, que sacaba de un enorme latón que tenía a su costado.

Mientras trabajaba silbaba y me miraba esbozando una sonrisa. Después, con una regadera con agua, regó toda su mercadería y colocó sobre ella una arpillera humedecida. Su trabajo había terminado y Beto, que así se llamaba, estaba pronto para salir.

Se sentó en un banco largo a mi lado y en ese momento, desde la puerta del rancho apareció su compañera, mi querida tía Élida, que tantas veces me salvó de los golpes de mi amargada abuela. Traía un mate en las manos. Se lo entregó a Beto, que lo tomó en silencio, y después se calzó sus gastadas alpargatas y se despidió con un "hasta luego".

Yo lo acompañé hasta la salida a la calle toda de tierra. Me acarició la cabeza una vez más y se marchó calle abajo en dirección a Livramento, Brasil, que estaba a cuatro cuadras. Después lo vi ascender un repecho y al superarlo, su silueta comenzó a desaparecer lentamente. Me llevé mis dos manos a la cabeza como señal de agradecimiento por esas caricias de Beto que me hacían muy feliz.

En aquel mismo escenario, surge ahora la imagen de mi querida tía Élida (no sé llamarla de otra manera) lavando la ropa en un piletón con su infaltable pucho de tabaco negro adherido a su labio inferior. Tenía la rara habilidad de conversar y cantar canciones de Gardel, su ídolo, sin que ese pedazo de cigarro se cayera de su boca.

Yo sabía cuando Beto iba a llegar. No tenía reloj ni tampoco los conocía, pero sabía cuando se acercaba el momento de su llegada. Después, con los años, califiqué ese presentimiento como instinto animal. Me acercaba a la calle y miraba el camino hasta que de pronto aparecía en la pendiente y yo salía a su encuentro. Detenía la carretilla, me acariciaba la cabeza, me regalaba una sonrisa y un palito con un caramelo en la punta que sacaba de la carretilla, que volvía tan cargada como había salido, pero no de verdura sino de lo que había comprado para la casa con su venta: pan, harina, porotos, yerba y otras cosas. Yo caminaba feliz a su lado, me sentía contento sin saber por qué. Mientras saboreaba ese rico chupetín muy despacio para que me durara más.

En esos años de mi recuerdo, mi querida tía Élida tenía 45 años y yo era un niño chico. Pude, sin embargo, a medida que crecí, recomponer su historia gracias a las largas charlas con su hijo Emiliano, bastante mayor que yo, quien me fue contando muchas cosas de la vida de ella y de otras personas de la familia, cosas ocurridas mucho antes de mi nacimiento.

Mi tía había sido muy bonita en su juventud y a pesar de haber tenido una vida muy dura, aun conservaba mucho de aquellos atractivos que seducían a los hombres y que hacía que las mujeres la envidiaran. Bastante morocha, enormes ojos verdes, pelo renegrido y crespo y un bonito cuerpo.

Era la mayor de sus seis hermanas, nacidas en una estancia que había heredado su madre en Minas de Corrales. A la muerte de su padre, su madre se volvió a casar con un jugador y delincuente y a los pocos años la estancia había desaparecido. Élida y sus hermanas fueron a trabajar de sirvientas. La mayoría de ellas vinieron a Montevideo, pero ella se quedó en Rivera, trabajando en la casa de Alfredo Lepro, un político batllista dueño del único diario del Departamento, "La Palabra".

Élida tenía en ese entonces 20 años y en sus días libres, frecuentaba aquellos bailes o piringundines que había en la frontera con el Brasil a principios del siglo XX. Tiempos en que los guapos varones se enfrentaban para disputarse una mujer a punta de cuchillo.

Esta es una de las historias que escuché algunos años después: Uno de esos varones se le acercó una noche y le dijo: "Tenés que venir conmigo, yo soy tu hombre". Ella, que estaba bailando, se detuvo y le gritó fuerte, para que todos escucharan: "Yo no soy de nadie, soy mía, y cuando quiera salir con un hombre, lo voy a elegir yo". Ya nadie bailaba, los músicos hicieron silencio. Era la primera vez que una mujer se rebelaba de esa forma. "¿Y desde cuándo una mujer va a elegir con quién salir?" -le contestó el hombre tomándola de un brazo-.

Según decían, mi tía sacó un cuchillo común, de esos que se usan para comer pero de punta fina, y se lo enterró en la barriga, a la vez que le gritaba: "¡Desde ahora!". Hubo corridas y gritos de mujeres, la policía se la llevó y al día siguiente Alfredo Lepro la liberó aduciendo que el herido era un conocido delincuente. Según se dijo después, el hombre se recuperó pero nunca más se lo vio por esos lugares. Ese incidente corrió de boca en boca en un lugar chico, como algo que nadie podía creer. ¡Ésa era mi tía, carajo!

A partir de ahí las mujeres la admiraban y los hombres la respetaban. Pocos meses después, en el casamiento de una amiga, conoció a Emiliano Mora -alto, fornido, bien morocho, de buena pinta- y se enamoró locamente. Había elegido a su hombre. Emiliano Mora era conocido en ese ambiente como jugador y contrabandista, y respetado como guapo y hombre de ley, término usado en esos tiempos como "buena persona, derecho". Según comentaban, fue el único hombre que le había movido el piso a mi tía. Ella lo adoraba.

Él también se había enamorado, Emiliano decía que con mi tía era lindo vivir, porque era una mujer guapa que no había necesidad de cuidar. Construyeron su casa en terrenos fiscales y él le dio todo lo que se podía dar en esos tiempos; de las cosas necesarias para vivir, nada le faltaba. De esa unión nacieron dos hijos: Genoveva y Emiliano. Cuando Genoveva tenía 16 años se enamoró y cuando su novio la dejó, tomó cianuro. Muchos años después vi una foto de Genoveva, era hermosa, tal vez más que su madre. Poco tiempo después de la muerte de Genoveva, un día cualquiera, el amado compañero de mi tía Élida montó a caballo y se fue como todos los días. Pasaron días, pasaron meses, pasaron años, pero Emiliano nunca más volvió. Mi querida tía se quedó sin lágrimas de tanto llorar la ausencia de su hija y de su querido compañero. La gente del lugar aseguraba que Emiliano tenía que haber muerto en una pelea del otro lado de la frontera.

Pasaron algunos años y un día mi querida tía conoció a Beto, el verdulero, y lentamente volvió a la vida. Beto era un hombre totalmente distinto a Emiliano Mora, tranquilo, manso, trabajador como buey, y quería mucho a mi tía, a la que colmaba de atenciones. Siempre estaba pronto para complacerla en las más mínimas cosas. Mi tía lo llamaba "mi peor es nada".

Con el recuerdo de Beto con que inicié este relato me quedé, porque mi abuela me trajo a Montevideo y no supe más de aquella querida pareja por mucho tiempo. Yo ya tenía 20 años cuando trajeron a mi tía Élida a la capital, con un cáncer que se la llevó en 30 días. Hace de esto 60 y pico de años y aún está nítido el momento en que me dijeron que ella me quería ver. Yo no la veía todos los días porque no podía contener las lágrimas al verla sufrir. Me acerqué a su cama, me nombró, me tomó las manos y pocos minutos después, mi querida tía Élida se moría. Esa fue la primera vez que sentí la muerte tan cerca.

Beto la había acompañado en todo momento, había alquilado una pieza cerca del Estadio para estar cerca de la casa de mi abuela, donde Élida pasó sus últimos momentos. Pocos días después vino a verme, quería conversar conmigo. Fuimos al viejo boliche "Granada" de Ramón Anador y Julio César y pedimos dos grapas con Jerezano. Tomé un sorbo y por unos segundos o tal vez más, no sé, me quedé en silencio, pensando.

Ese hombre que tenía frente a mí y mi querida tía que ya no estaba, era el único recuerdo familiar lindo que me había dejado la niñez: Beto siempre con una sonrisa y su mano acariciándome la cabeza. Mi querida tía Élida corriendo a rescatarme de los golpes de mi abuela y llevarme a su casa. Si bien a los 5 años era poco lo que comprendía, creo que a partir de ahí comencé a darme cuenta lo que Beto y mi tía, sin decirlo, me demostraban con muy poco: todo era mejor sin la presencia de mi abuela.

Mis pensamientos se cortaron cuando Beto me habló:

-¿Qué te pasa, Hugo?, te quedaste pensativo.

-Lo miraba y pensaba en cuando tenía 5 años y lo esperaba en la puerta que regresara de vender la verdura y me regalaba un chupetín. Usted y mi tía fueron muy buenos conmigo y me sentía muy feliz cuando estaba con ustedes.

-¿Sabés una cosa, Hugo? Yo te veía como al hijo que nunca tuve. Vos eras un buen gurí, un poco maltratado por tu abuela, que peleaba con todos. Tu tía te quería mucho y muchas veces tuve que tranquilizarla para que no golpeara a tu abuela. Vos eras muy chico, no sé si te acordás, tu tía cuando se enojaba era brava, pero tenía un corazón que no le cabía en el pecho.

-A usted y a mi tía, los voy a recordar como lo mejor que tuve en mi niñez. Beto, ¿se toma otra grapita?

Aceptó, metió la mano en el bolsillo de la campera y sacó una foto.

-Te voy a dar una foto que tengo de tu padre, para que la tengas vos. Tu padre era un hombre de ley y muy buen amigo. Cuando se daba cuenta que mis cosas no andaban bien, él me ayudaba sin que yo le pidiera. Él estaba en otras cosas y casi nunca le faltaba plata. Ojo, nada feo, contrabando, y esas cosas. Fuimos muy amigos.

Miré la foto de mi padre, que estaba muy joven, tendría 20 años, la edad mía en ese momento.

-¿Y usted que va a hacer ahora, Beto?

-Ya hice todo, no me queda nada más por hacer. Tengo 60 años, hace un año murió mi madre y ahora se me fue lo que más quería en este mundo, ¿para qué me sirve la vida? Con tu tía a mi lado siempre tuve fuerzas para todo, una gran compañera, en las buenas y en las malas, nunca se achicaba. Vos tenés toda una vida por delante, ojalá te encuentres en algún momento a una mujer parecida a tu tía.

Yo lo escuchaba atento y en silencio... Beto quiso decir algo más y sus ojos se humedecieron. Se quedó mirándome y después dijo:

-Hacía muchos años que no te veía, pero sabía que eras un buen gurí. Tu padre estaría orgulloso de vos, de cara sos igual a él y como persona, también. Ahora me voy, Hugo, gracias por escucharme.

Salimos, nos dimos un fuerte abrazo y me quedé mirándolo caminar por Ramón Anador hacia el Estadio. Esa fue la última vez que lo vi. Una semana después me enteré que había muerto.

Yo los tengo vivos en mi mente, Beto y mi querida tía Élida, morirán recién cuando yo no esté. Son imágenes que me acompañan desde mi niñez y seguirán conmigo hasta el fin de mis días.

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El lector mexicano: Una especie en peligro de extinción

Walter Ego (SPUTNIK NOVOSTI, especial para ARGENPRESS CULTURAL)



De los diversos instrumentos del hombre, el más asombroso es, sin duda, el libro. Los demás son extensiones de su cuerpo. […]. Pero el libro es otra cosa: el libro es una extensión de la memoria y de la imaginación.
Jorge Luis Borges

Alguien debiera avisar a los dirigentes del Partido Verde Ecologista de México acerca de una especie en peligro de extinción: el lector mexicano (“homo lectori mexicanæ”, según la taxonomía de Linneo). Cada vez se reportan menos avistamientos del mismo en sus nichos ecológicos por excelencia: librerías y bibliotecas.

Las evidencias son abrumadoras. Un estudio realizado por la UNESCO reveló que en México existe una biblioteca pública por casa 15 mil habitantes y una librería por cada 200 mil. En un hábitat tan paupérrimo el “homo lectori mexicanæ” está condenado a desaparecer como especie.

El mismo estudió arrojó otro resultado aún más descorazonador: en materia de “hábitos de lectura”, el país azteca -ese inmenso ecosistema en que el “homo lectori mexicanæ” es fagocitado- se ubicó en el lugar 107, un puesto de por sí bastante malo dentro de una organización que a la fecha cuenta con 195 países miembros y terriblemente vergonzoso cuando se sabe que el estudio abarcó sólo 108 naciones.

Otra investigación ofrece algunas pistas para entender esta amarga realidad. Según la Encuesta Nacional de Lectura realizada en el año 2012, el 41% de la población mexicana se dedica a ver televisión en su tiempo libre mientras que apenas el 12% echa mano a un libro en momentos de ocio. Si a ello sumamos la evidencia de que esa numeralia incluye hombres y mujeres con estudios universitarios la amargura se convierte en pena. Puede que la pobreza aleje de los libros a quienes batallan diariamente para alimentarse y vestirse, y sufren para acceder a servicios elementales de salud o a una vivienda digna; nada exculpa a quienes alegan falta de tiempo y desmotivación para justificar su rechazo a la lectura.

Si en alguna lejana ocasión el término “letrado” designó a quienes tenían acceso a las letras, ergo, al conocimiento -vale precisar que con el tiempo la voz fue esquinada al ámbito jurídico-, en México, de no variar las cifras referidas, se acabará por tener una élite de ilustres iletrados. Si ello puede parecer una fantasía delirante, el recuerdo de los dislates literarios de un ex presidente mexicano y de otro aún en funciones la convierte en una visión con tintes proféticos. Y lo de menos son los meros dislates: lo terrible es que son consecuencias de una incultura matriz que se desborda incontenible en otros ámbitos.

En apego a la verdad, el “homo lectori mexicanæ” más bien se ha transformado. Puede incluso que lea más de lo que revelan los resultados de las encuestas, las cuales toman el libro impreso como único referente para establecer los índices de lecturas, en franco olvido de que el mundo binario en el que vivimos obliga a la lectura. Sin embargo, este “lector 2.0”, por darle un nombre ad hoc, dista mucho del tradicional, cuya imaginación y memoria el libro expande.

Este lector mutante, desapegado del texto impreso y al que seducen el brillo de las pantallas de las computadoras personales o de alguna otra plataforma digital, suele naufragar en las borrascosas aguas de tanta (y tonta) información intrascendente. El lector 2.0 no elige, no toma decisiones. Los textos retwitteados son su brújula; los “me gusta”, una solitaria tabla de salvación a la que se aferra con desespero. Es un lector que, como el otro, consume ideas, pero está incapacitado para procesarlas, menos aún para crearlas. De ahí su rechazo a los disconformes, para quienes la palabra (del latín “parábola”) conserva su raíz etimológica de “comparación” y el libro que las fija es un atavismo cultural que ayuda a distinguir lo espurio de lo genuino. De ahí que la quema de libros, el subyugar las mentes, sean acciones inherentes a los totalitarismos.

En su distopía “Fahrenheit 451”, el escritor Ray Bradbury recreó una sociedad donde los bomberos quemaban libros por órdenes de un gobierno para el cual leer hacía diferentes a las personas cuando el proyecto social procuraba su igualdad. Por el camino que recorre México en materia de hábitos de lectura la fabulación de Bradbury terminará por cobrar vida de un modo grotesco: será la mexicana una sociedad de iguales -parejamente disciplinados por los medios, parejamente ayunos de conciencia crítica, parejamente ajenos a cualquier preocupación intelectual- donde leer sea tal vez una extravagancia y, en caso extremo, de venir acompañado del alevoso acto de pensar, el peor de los delitos.

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El emigrado

Inès Kainer

Traducción de Marcelo Colussi



El emigrado
no llorará nunca sobre la tumba de sus muertos
que quedaron abandonados en su tierra
No escogerá nunca el hielo del racista
que por siempre lo llamará “el extranjero”
No será nunca el profeta encomendado
en las largas páginas de la Biblia

Quizá nunca salve a sus hijos
de la triste historia de los excluidos
El emigrado no querría serlo nunca
sino para escapar a la miseria
que crea la riqueza
para quien no será nunca
un emigrado…

L’emigrato
Non piangerà mai sulla tomba di suoi morti
che resteranno nella sua terra abbandonati

Non scioglierà mai il giacchio del razzista
che lo chiamerà per sempre “lo straniero”

Non sarà mai il profeta comandato
nelle lunghe pagine della bibbia

Se caso mai
salverà suoi figli
dalla triste storia degli esclusi

L’emigrato
non vorrebbe mai esserlo
se non per fuggire alla miseria
che crea la ricchezza
per colui che non sarà mai
un emigrato…

Livingston, Guatemala. 2002

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A propósito del carnaval, el rescate de la fiesta

Héctor J. Freire

“Sí, hace siglos que los seres humanos de
cualquier condición social pretenden huir
de la repetición diaria de lo mismo”.

Odo Marquard



Para comprender la real dimensión antropológica de la fiesta, y el lugar que ocupa ésta en nuestros días, como así también reflexionar sobre qué significa, que en estos más de treinta años de democracia, recién el 3 de noviembre de 2010 fuera aprobado por el Decreto 1584/10, El Feriado Nacional de Carnaval. Derogado el Decreto 21329 de 1976, por el cual la genocida dictadura militar borró el carnaval (“la fiesta popular por excelencia”) del “almanaque de los argentinos”, es necesario rastrear algunas consideraciones previas y esenciales sobre la misma. Desde las fiestas herméticas y misteriosas de la antigüedad, pasando por las populares, cómico-grotescas e irreverentes de la edad media y el renacimiento, a las “no tan festivas” modernas y actuales. Recreadas y registradas a lo largo de la historia de la pintura y el cine, el más masivo y popular de todas las artes. Escenas de películas como El Satyricon, La Dolce Vita, Casanova, de Fellini; Nosferatu de Herzog, La gran comilona de Ferreri, Medea de Pasolini, Viridiana de Buñuel, El cocinero, el ladrón, la mujer y su amante de Greenaway, La Fiesta de Babette de Axel, Big Night de Tucci, Rey por inconveniencia de De Brocca, Ojos bien cerrados de Kubrick, La siniestra Fiesta de Todos de Renán, o La –“inolvidable”- Fiesta inolvidable de Edwards, son solo algunos de los ejemplos más ilustrativos.

La palabra fiesta proviene del latín festa/festum, que significa alegría, regocijo, comunión. Mediante ella, el hombre (el único ser festivo y festejante, el único ser que ríe) se acerca a lo que lo sobrepasa, pero también a su dimensión animal. Se entrega a lo irracional, a “los bajos instintos”, al des-orden. Recupera el caos original (el yo colectivo), se mezcla y con-funde con los otros. Intensifica la vida y aplaza la rutina (esa forma triste de muerte a “largo plazo”). Enfrenta la cultura oficial. Y anula las jerarquías, las posiciones sociales a favor del festejo comunitario.

En este sentido la fiesta es ex-céntrica respecto a lo cotidiano de la vida, ya que a través de la ella se interrumpe y suspende, como un paréntesis, como una moratoria alegre, fugaz, pero intensa, lo rutinario de la vida. Donde el hombre no solo se encuentra con los otros, conformando un nos-otros, sino consigo mismo, que es lo mismo que decir “con sus otros”.

De ahí, que los pueblos antiguos fueran en extremo respetuosos de las fiestas, y sería imposible enumerar y analizar el repertorio o catálogo de las celebraciones con que estos honraban a sus dioses tutelares, a sus muertos, héroes, y a ellos mismos. Incluso los romanos habían creado el “fasti” o calendario festivo donde se registraba una reglamentación minuciosa del desarrollo de cada una de ellas. O sea que esas fiestas (religiosas, atléticas, militares o funerarias) eran asunto de interés público.

Estas conmemoraciones pretendían reproducir y actualizar un estado de alegría, fe y potencia de “otros tiempos” más propicios para el gusto y el deseo por la vida. Como marca Roger Caillois: “No habría fiesta sin exceso”. (1)

Para Platón (no nos olvidemos de su famoso texto “El Banquete”) los dioses en su piedad por los hombres, instituyeron momentos de distensión para las fatigas laborales, durante las cuales la raza humana tenía trato con las divinidades. Este dato no deja de ser llamativo, pues el verdadero contacto y comunicación con lo que nos sobrepasa, no se daría a través del trabajo, sino de la fiesta. Incluso religiones tan represivas (en cuanto al deseo) como el Judaísmo y el Cristianismo, nos dicen en su compartido Antiguo Testamento que “en el séptimo día Dios descansó”, o sea dejó de trabajar. Y ese es el día destinado a los hombres para el ocio, la distensión, y para honrar y comunicarse con Dios, que dentro de esta “lógica”, equivale a decir -como anotamos anteriormente-, a comunicarse con uno mismo. En realidad, el día de fiesta, aunque sólo se trate del domingo, es ante todo un día consagrado al reposo, al regocijo, en el que se prohibe trabajar. A esta “altura” del artículo, cabe una pregunta obligada: ¿el trabajo sería horizontal, y la fiesta vertical? Pero resulta que paradójicamente la fiesta destruye toda verticalidad, ya que “democratiza” las jerarquías. Y en el trabajo (al menos en el sistema capitalista) se “des-horizontaliza”, y se jerarquizan las relaciones.

No deja de llamarnos la atención también, que la palabra “paganismo” (una de las causas de la prohibición del carnaval, aparte del peligro que representaban estas aglomeraciones y reuniones masivas, -“a los militares nunca les gustó la gente en la calle”- por parte de la dictadura, es que este era considerado una fiesta pagana) derive de “las paganales” (fiestas agrarias en honor a Ceres), y que luego se transformó en el nombre con el que se designaban a las aldeas latinas marginales (pagi=pagos), donde se refugiaban los últimos devotos de las fiestas del politeísmo greco-romano, que eran violentamente perseguidos por el cristianismo triunfante.

En este sentido, como comenta Caillois: a la vida “normal”, ocupada en la rutina del trabajo cotidiano, enmarcada en un sistema de prohibiciones, donde se mantiene “un determinado orden”, se opone el “des-control” y la efervescencia de la fiesta. Que para el poder implica siempre un pueblo “agitado y ruidoso”.

Para los militares de la dictadura, la fiesta de carnaval era un peligro potencial y eminentemente, el nacimiento y el contagio de una exaltación que no se agotaba en los gritos y gestos. De ahí su prohibición. Sin embargo, merece una mención especial, El Mundial 78, que fuera celebrado como una “fiesta” por la mayoría de los argentinos, siniestramente usado y manipulado por la Junta Militar como un “gran ejemplo” de la reorganización y del orden del país. El uso represivo de los medios masivos de comunicación fue evidente en dos momentos emblemáticos: la promoción desmedida del Mundial de Fútbol y la falsa información sobre la Guerra de Malvinas. Durante el campeonato mundial, tanto desde la televisión como desde la radio se fomentó el festejo callejero, -en realidad una falsa fiesta- para mostrar al resto del mundo el clima de “alegría y felicidad popular”, desacreditando las campañas anti argentinas en el extranjero. Mientras la voz “oficial” del locutor José María Muñoz, relataba con efusión nacionalista los partidos jugados por el equipo argentino. A propósito, recordemos también, “el gauchito” con la camiseta argentina y la pelota, como uno de los símbolos del mundial. Y las “imágenes cinematográficas” de la inauguración, con sus palomas blancas lanzadas al cielo celeste, así como las formaciones gimnásticas fuertemente militarizadas, o el contraste entre el festejo masivo y el rostro del genocida Videla. Que han quedado como una de las imágenes más siniestras y representativas de esa “supuesta fiesta”, que ponía en escena las profundas contradicciones de la sociedad argentina. Enmarcada dentro de este contexto “optimista”, y junto a las películas “parapoliciales” de Palito Ortega (Brigada en Acción, 1977), y las de “reeducación” social del país a partir de “los valores positivos” (Las locuras del Profesor, 1978, con Carlitos Balá; o Vivir con Alegría, 1979, con Luis Sandrini), se estrena La Fiesta de Todos (1979), de Sergio Renán, un producto destinado a exaltar “la fiesta y la alegría” de ser argentino, donde se celebraba la “gran” victoria del año anterior del Seleccionado Nacional en el Mundial de Fútbol. Es interesante, en este “producto” fílmico, rastrear con perspectiva histórica, y desde la “óptica de la fiesta”, todo el inventario de la idiosincrasia local y la puesta en escena al servicio de la tan mentada “Unidad Nacional”, obtenida a partir del festejo común. Pero también a costa de la desaparición, de la supresión o la asimilación resignada de la opinión de los “otros “, los “diferentes”. Un “ejercicio saludable”, para contrarrestar tanta hipocresía, es la comparación con la contundente película La parte del León (1978),con la que el debutante director Adolfo Aristarain, logra “filtrar”, aunque metafóricamente, ciertas alusiones a la dramática situación política, a pesar de la censura y los riesgos vigentes.

Toda fiesta es un “colorido” sobre la gris monotonía de la vida ordinaria. Toda fiesta demuestra la misma necesidad social. Y no hay ninguna fiesta –aunque ésta por definición sea triste- que no incluya al menos un principio de exceso.

Ayer y hoy, las fiestas se seguirán caracterizando siempre por: el canto, la agitación, la abundancia de bebida y comida, el baile, la música, la distensión, la prodigalidad, el intercambio, la mezcla, el derroche y el placer. La alegría y la risa. En este sentido, toda fiesta es en sí misma “anti-económica”. Solo llena su tiempo y provee a sus necesidades. En el lenguaje popular se dice: “en las fiestas hay que darse el gusto. Hasta agotarse, hasta “enfermarse”. Hasta “caerse muerto”.

Y esta es una de las paradojas esenciales de la fiesta: “su enfermedad es saludable”. Su “muerte un resurgimiento”. Un volver a empezar.

En cambio, lo cotidiano y la rutina están asociados a la tensión, a la medida, al control y a las prohibiciones, al trabajo sin sentido, a la acumulación, en definitiva a la economía.

Georges Bataille, en su libro “Las lágrimas de Eros”, nos recuerda, “el trabajo fue el que decidió: el trabajo cuya virtud determinó la inteligencia. Pero la consumación del hombre en su cúspide, esta naturaleza humana realizada que, iluminándonos en principio, nos concedió, para acabar en lo que somos, un entusiasmo, una satisfacción, no es únicamente el resultado de un trabajo útil.”

Al fin y al cabo, no es el trabajo, sino el juego, el que tuvo un papel decisivo en la realización de las obras de arte y en el hecho de que el trabajo se convirtiera en algo más que una respuesta a la preocupación por la utilidad. Y este mismo “juego maravillado”, es el que encontramos en el ámbito de las fiestas, como el Carnaval.

Al respecto, toda fiesta también nos remite al caos original y creativo, al lugar de todas las metamorfosis. Nada estaba aún estabilizado, ninguna regla había sido promulgada, ni fijado ninguna forma. De ahí, que otra de las características (que se conservan aún en algunas genuinas fiestas populares del norte argentino, en el florecimiento último de las murgas, y hasta en algunos carnavales “for export”, como el de Río), sea la máscara, el disfraz, el intercambio de vestimentas, asociados a la idea de exhibir dos cuerpos en uno. También, como símbolo del trastrueque de los valores y jerarquías.

Recordemos por ejemplo, la letra de la famosa canción “Fiesta”, de Joan Manuel Serrat. Es que el reino de la fiesta es el mundo del revés, “el mundo inversé” del que habla Mijail Bajtín, a propósito de las formas carnavalescas de la cultura popular en la edad media y el renacimiento. Y aquí la risa ocupa un papel fundamental. La risa es peligrosa porque libera al sometido de su miedo, de su sujeción, la risa lo yergue y lo enfrenta a la autoridad, al poder.

Otro ejemplo histórico muy ilustrativo, es el intercambio de vestidos entre muchachas y muchachos que se llevaban a cabo en las fiestas orgiásticas de los Purín, entre los judíos, como violación directa de la ley de Moisés. En Grecia, esta “inversión de valores” y de identidades sexuales, llevaba el nombre significativo de “Hybristika”. Pues la “hybris”, representaba la agitación desenfrenada y el ataque al orden social preestablecido. Pero la fiesta no solo es “el lugar del juego”, del permiso y la alegría; es también el espacio y el tiempo de la angustia y el vacío. La re-unión de lo sagrado y lo profano, lo serio y lo grotesco, la vida y la muerte. La fiesta es un himno a la vida y la muerte regeneradora: un principio y un final indisolublemente unidos.

Martine Grinberg (2) refiere que en una poesía del siglo XIII se describe este principio a través de un combate entre las personificaciones de dos estaciones del año. Dos señores se enfrentan en un singular duelo: de un lado Cuaresma odiado por los campesinos y la gente pobre, pero amado por los ricos y poderosos. Moviliza sus tropas integradas solo por peces. Del otro lado, tenemos a Carnicería (carne-carnal-carne/vale=Carnaval), adorado por los pobres porque siembra la abundancia y el exceso: tiene en torno a sí carnes y alimentos suculentos condimentados con sabrosas salsas, olorosos quesos y exquisitas tortas rellenas de dulces y miel. Y en especial alimentos que hinchan el vientre y causan flatulencias (el aire fétido de las ventosidades era sinónimo y portador de vida).

Este combate a muerte, es ganado al principio por Cuaresma, hasta que Navidad acude en ayuda de Carnaval y lo lleva a la victoria. Cuaresma es condenado al exilio durante un año, con la excepción de un período de seis semanas y tres días. Una manera eficaz y saludable de regular y equilibrar los desenfrenos de Carnaval mediante la abstinencia y el ayuno de Cuaresma.

Esta misma representación, tan ilustrativa, por cierto, la volvemos a encontrar (con connotaciones más políticas) en la famosa pintura de Bruegel, el viejo: “Riña entre Carnaval y la Cuaresma”, de 1559. Donde un obeso Don Carnal (que representa a los protestantes) aparece montando un gran barril de vino, con un cerdo en la mano; enfrenta a una figura extremadamente delgada, compungida y macilenta, con una colmena sobre la cabeza y una pala de panadero con dos peces miserables (representando a los católicos).

Esta exaltación de la sexualidad, de la buena mesa, y la subversión de la jerarquía, hunde sus raíces en las Saturnales Romanas (fiesta anual realizada en honor del dios Saturno), sobreviviendo a las presiones de los poderes políticos y espirituales. No es de extrañar, entonces, que la monumental escultura de bronce patinado, Saturnalia (Roma 1909) que ingresó en la Argentina el 14 de febrero de 1910, entregada en donación al Museo Nacional de Bellas Artes por la Sucesión Moreira de Ayensa, y transferida por este a la MCBA, haya tenido que esperar hasta el año 1984, por ser considerada obscena, para ser exhibida públicamente y al aire libre, en el Jardín Botánico.

En resumidas cuentas, la fiesta expresa, al mismo tiempo, una intensificación de la vida y un aplazamiento de ésta. Señalando las fases en el ciclo vital del individuo junto con la representación simbólica y social de toda una comunidad.

La riqueza de valores que se ponen en juego y confluyen en la fiesta, la hacen merecedora de una mirada más intensa y minuciosa, desde la antigüedad hasta nuestros días, que describa y analice la complejidad de esta celebración, en la que el individuo pierde parte de su autonomía, la cual solo podrá ser reencontrada en la comunidad, donde cede su posición social a favor de la igualdad del festejo común. Y que en este artículo, a la manera de “punta de iceberg”, solo hemos tratado de esbozar, elaborando una posible tipología. Cuya intención es la recuperación, el rescate de la misma. Dicha apología de la fiesta se ha de cultivar, al decir de Odo Marquard, (3) “para conseguir que las tres formas de vida que distinguía la antigua ética – la vida placentera, la vida práctica y la vida contemplativa- corran a sus expensas “. Así pues, los hombres necesitan de la excepción de la fiesta en todas sus formas. No como sustitución sino como complemento de lo cotidiano. Por lo tanto, el hombre habrá de festejar, pues, de lo contrario, acabará buscando otras formas de sustitución, incluida la guerra: la otra gran y terrible moratoria de la cotidianidad, ya que los hombres no solo le temen, sino que, también la desean, al menos inconscientemente. En la guerra la moratoria de lo cotidiano es total y al mismo tiempo, un gran estado de excepción. Una completa subversión de la forma de vida y del orden diario. Al ser humano, la guerra no le resulta únicamente terrible, sino que, es deseada al mismo tiempo, también de una manera terrible. En el Hombre sin atributos de Robert Musil, se anota que el estallido de la guerra sobreimprime el vano intento siniestro de escapar a la cotidiana rutina burguesa.

Por último, no nos olvidemos que, una vieja estrategia de la hegemonía, a la que aspira todo poder, ha sido a lo largo de la historia de este país, oponer, enfrentar y subordinar las producciones culturales populares, a los otros productos de la “Gran Kultura Oficial”. En la Argentina de hoy, La Fiesta de Carnaval se ha replegado muchísimo, (en cuanto al “sentimiento festivo colectivo nacional”) y se ha ido transformando y ha dejado de ser ese “fantasma del pasado” que recorría las calles de la Boca, Flores o la Avenida de Mayo. Y esto se debe a los positivos esfuerzos que vienen realizando, hace algunos años, las murgas y distintas asociaciones por rescatarlo. En 1997 se reconoció como “Patrimonio Cultural”, en Buenos Aires. Y en Diciembre de 2004 se empieza a gestar el primer circuito independiente de corsos. La derogación del decreto militar de 1976, fue decisivo para neutralizar y revertir definitivamente la desmemoria popular, recuperar el feriado nacional y actualizar el poder social que tuvo alguna vez tuvo el Carnaval en la Argentina.

Notas:
1) El hombre y lo sagrado, Fondo de Cultura Económica, México 1984.
2) Investigadora del CNRS de París, artículo publicado en la Revista “La Aventura de la Historia”, Nº 28. Febrero 2001. Madrid.
3) Una Pequeña Filosofía de la Fiesta, Alianza Editorial, Madrid 1993.

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