miércoles, 11 de marzo de 2015

Canción primera

Miguel Hernández



Se ha retirado el campo
al ver abalanzarse
crispadamente al hombre.

¡Qué abismo entre el olivo
y el hombre se descubre!

El animal que canta:
el animal que puede
llorar y echar raíces,
rememoró sus garras.

Garras que revestía
de suavidad y flores,
pero que, al fin, desnuda
en toda su crueldad.

Crepitan en mis manos.
Aparta de ellas, hijo.
Estoy dispuesto a hundirlas,
dispuesto a proyectarlas
sobre tu carne leve.

He regresado al tigre.
Aparta, o te destrozo.

Hoy el amor es muerte,
y el hombre acecha al hombre.

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América Latina: ¿Países bárbaros?

Julio Herrera (Desde Montreal, Canadá. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)


El mundo moderno se alimenta de sofismas, de paradigmas, de conceptos estereotipados. Especialmente en Norteamérica -donde la humana función de pensar, de analizar y de tomar decisiones es cada día más delegada a los computadores- los sofismas y los prejuicios sociales se convierten en el "fast food" de la sociedad.

La verdad, es decir, la realidad, es un alimento de difícil digestión para su vientre de mecanocéfalos programados. Denles un estereotipo, un concepto prefabricado, y todo su sedentarismo intelectual, toda su bostezante modorra mental tornará alrededor de ése concepto sin intentar siquiera analizarlo.

"La barbarie de los países subdesarrollados". He aquí uno de ésos tópicos pregonados y convencionalmente aceptados. Desde el magnate semiletrado, hasta los periodistas y escritores semianalfabetas lo repiten hasta la monotonía cada vez que de nuestra América Latina se habla: “Repúblicas de bananas”... “pueblos de bandoleros”, “Pueblos bárbaros...”

¡Sentencia inapelable de rumiantes de dogmas que ignoran o desdeñan el desesperado clamor de los desposeídos y los desterrados!

Pero esa sentencia es sólo el testimonio de la ignorancia o el menosprecio de pedantes megalómanos, ajenos a la realidad de nuestros países. Son excepcionales en Norteamérica las personas y los organismos libres de los convencionalismos ideológicos, solidarios y conscientes de la problemática socio-política de Latinoamérica y del tercer mundo. Para la gran mayoría de norteamericanos los pueblos latinoamericanos somos sólo un Haití continental, un Afganistán amazónico, unas republiquitas-piñatas propicias solo para la ciega codicia del "Big Stick" (el gran garrote) norteamericano.

¿Y quién ha protestado alguna vez contra tan insultante concepto?
¡NADIE! Actitud funesta y abyecta de humildad y resignación, ha sido la de las colonias latinas en Norteamérica.

Pero, a quienes así piensan de nosotros y de nuestros pueblos, hay que preguntarles: ¿quiénes son los bárbaros? ¿Son aquellos andrajosos que de a pie, frente a sus chozas y casi sin armas defienden su tierra, su familia, su soberanía, sus convicciones morales y políticas…? ¿…o son aquéllos que vienen de tierras remotas a usurpar por la fuerza o el soborno nuestras riquezas naturales, nuestras tierras y nuestros gobiernos? ¿Son los que arman y adiestran a nuestros hermanos militares para que sean los fratricidas de sus propios pueblos en defensa de intereses foráneos,...o son aquellos que ofrendan su sangre a su patria cayendo en holocausto sobre su tierra usurpada?

¿Son las víctimas o son los victimarios?

Porque, dígase lo que se diga, y por más que se alabe el asombroso desarrollo tecnológico de la sociedad norteamericana, lo cierto es que su salvajismo bélico y su pillaje insolente e indolente sobre las riquezas de otros pueblos los coloca más cerca que nosotros del hombre primitivo.

Y sin embargo, paradójicamente, es sólo porque somos emotivos, y porque, a diferencia de las sociedades robotizadas e inertes, conservamos aún la facultad de indignarnos ante las injusticias y los despotismos políticos, que ellos nos llaman "incivilizados", "salvajes", "bárbaros".

Pero es evidente que las personas y los pueblos que han perdido esa facultad de indignarse ante las tiranías es porque han perdido la dignidad. Allí donde la iniquidad establece su imperio es porque la dignidad ha desertado del suyo. Y un pueblo atávico y sin dignidad, que se burla de los otros porque son pobres y débiles, es un pueblo destinado a desaparecer entre las burlas de la humanidad y de la historia.

¡Y pensar que son los países depredadores de la humanidad, que se nos presentan como modelo, los que nos califican de “Bárbaros”, de “incivilizados”!

¡Que nos dejen ser "bárbaros" en ése magno batallar por nuestros postulados democráticos de emancipación anticolonialista, antimilitarista y anti-imperialista! ¡Fueron los "bárbaros" del pasado como Bolívar, San Martín, Martí, Morazán, Sandino, entre otros, quienes nos legaron el germen de la libertad! …¡y son los "bárbaros" del presente quienes, desde ése Sinaí Andino, nos darán los frutos triunfales de ése germen! ¡No hay que dudarlo!

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Psicología: Ana Quiroga, el color del vestido, los vínculos y la comunicación

LA RETAGUARDIA


Desde hace tiempo, en La Retaguardia tenemos una costumbre: para esta época del año, en la que está abierta la inscripción a la Primera Escuela Privada de Psicología Social que fundó Enrique Pichon Rivière, entrevistamos a quien es su directora desde 1967, Ana Quiroga. La idea también se ha vuelto una costumbre: comenzamos hablando de la psicología social, fuimos hacia la crítica de la vida cotidiana y eso nos llevó a reflexionar acerca del vestido de la polémica y los interrogantes acerca de la comunicación actual y los vínculos.

- Eugenia Otero: Nuestros oyentes/lectores habituales saben que soy psicóloga social, y mi paso por la Escuela de Pichon Rivière significó una verdadera revolución en mi vida e incluso modificó mi hacer cotidiano y mi profesión. También de alguna manera abrió para mí la puerta a pensar este proyecto comunicacional. Como creemos que esta transformación fue maravillosa, en esta época en que se abre la inscripción en la Primera Escuela Privada de Psicología social queremos recomendar esta carrera y esta escuela a quienes pudiera interesarle. Por eso estamos comunicados con quien es su directora, desde 1967, junto a Enrique Pichon Rivière: Ana P. de Quiroga.

- Ana Quiroga: Muy bien, y muchas gracias por lo que has dicho de la escuela.

- EO: Es la verdad.

- AQ: También lo fue para mí.

- EO: Eso te quería preguntar. Hablaba yo de lo que significó para mí el encuentro con esta disciplina, ¿y para vos, Ana, pensando que además significó el encuentro con Pichon Rivière, que fue una persona muy importante en tu vida?

- AQ: Fue una posibilidad de definición. Yo estudiaba Filosofía, pero siempre dudé porque no existía la carrera de Psicología en Buenos Aires cuando entré a la facultad. Tenía una gran pasión por la filosofía. La filosofía tiene mucho que ver con la psicología, no puede pensarse una cosa sin la otra; la filosofía parece de las nubes, pero no es tan así. Mi trabajo era el periodismo. Al entrar en el mundo del periodismo se te abre otra perspectiva de la vida social - estamos hablando de los años '60- , cultural, etcétera. Y a partir de eso me encontré con Pichon. Fue un cambio profundo, una definición de vocación, de interés. Marcó mi vida.

- EO: ¿Dejaste formalmente la carrera de Filosofía?

- AQ: Sí, pero nunca la he dejado desde el punto de vista del estudio. También compartimos con Pichon el periodismo, que es lo que está vertido en Psicología de la vida cotidiana, notas que hacíamos para Primera Plana, revista paradigmática en su época. Ahí investigábamos los hechos sociales que estaban ocurriendo, más explícitamente o menos explícitamente, más visibles o menos visibles, y hacíamos una reflexión desde la perspectiva de lo psicológico, la perspectiva específica de la psicología social, donde se ven los procesos psíquicos no separados de los procesos sociales.

- EO: Es un libro maravilloso que siempre puedo invito a las personas a leer porque piensa estas cosas de la realidad, cosas que siguen vigentes. Piensa fenómenos cotidianos como el fútbol, la moda.

- AQ: Cosas que forman parte de lo cotidiano.

- EO: ¿Qué significa invitar a alguien a formarse en la escuela de Pichon-Rivière?

- AQ: No es un estudio simplemente formal. Creo que eso es lo que nos marcó a tantos como experiencia. Porque, además del conocimiento que está en los libros, hay un conocimiento que se va trabajando y produciendo en forma grupal. Es un proceso de formación. Uno se conecta consigo mismo y con los demás, se va conociendo en su contexto y va viendo qué cosas van jugando en la conducta de cada uno, cómo son los vínculos, algo tan acuciante para nosotros, la comunicación, los diversos conflictos que atravesamos. Y no solo lo lee, sino que lo vive y lo reflexiona. Creo que ese es uno de los aspectos más atractivos de la formación en Psicología Social. No siempre es posible transmitirlo en una conversación porque es un proceso personal y compartido. Me parece que es lo más atractivo y es la verdadera manera de aprender, no Psicología, sino cualquier otra cosa haciéndola pasar por sí mismo, por la propia experiencia y compartiendo el pensamiento con otros.

- EO: Esta dimensión a la que la escuela le da tanta importancia está ausente en formación de los psicólogos en nuestro país.

- AQ: Lamentablemente sí.

- EO: Es muy necesaria, porque uno no puede trabajar sobre el inconsciente de las personas sin haberse pensado uno mismo.

- AQ: Sin haberse pensado, sin haberse trabajado y sin conocer más determinantes de las formas conscientes e inconscientes que están en juego. Uno tiene una sola línea, una idea a veces bastante dogmática. Queda mucho afuera. Eso lo veo porque estoy en la dirección de un posgrado en la Facultad de Psicología en Tucumán. La cantidad de psicólogos que se forman en ese posgrado buscando la psicología social es enorme porque les da una mirada que no tiene la facultad.

- EO: Es una discusión que Pichon diera en aquel momento con el psicoanálisis y que todavía hoy es necesario seguir dando.
Ana: Mañana y pasado en la escuela vas a estar dando clases en una jornada.

- AQ: Vamos a hacer una jornada. Desde hace un tiempo uno oye permanentemente, y cada vez con más intensidad y carga emocional, es: ¿Qué está pasando?, ¿por qué vivimos así?, ¿por qué tanta exigencia?, ¿por qué nos comunicamos como nos comunicamos? Me pareció sorprendente un hecho. Hace unos días fue objeto de comentario en el mundo - eso es lo que llama la atención- algo que en sí, como objeto de comentario, es bastante banal: si el vestido era azul o dorado. Uno piensa primero en la discusión de si es azul, dorado, yo lo veo así, lo veo asá. Pero después empezás a pensar cómo es posible que en el mundo políticos, personas de la farándula, montones de gente de a pie, en las reuniones de amigos se haya estado conversando, discutiendo, tuiteando o poniendo en Facebook eso, dando la imagen de una gran comunidad, cuando a la vez estamos en tantas otras cuestiones sintiéndonos aislados, solos, fragmentados. Ese fenómeno no es un fenómeno que no pueda ser investigado.

- EO: Además es una metáfora muy interesante, refleja lo que pasa socialmente.

- AQ: Exactamente. Es cierto que cada uno ve cosas con determinados matices, pero que uno se aferre a una posición y no pueda entender muy bien la del otro. También eso interroga a los medios y a las redes sociales; las redes sociales son un instrumento muy rico, ha generado cosas muy importantes, pero también nos está diciendo el modo de cambio de la comunicación y un interrogante acerca de si estamos o no comunicados; si las relaciones personales, el cara a cara, la presencia de la palabra dicha oída, el cuerpo han perdido vigencia o estamos en un cambio significativo en el que tenemos que entender este fenómeno.

- Fernando Tebele: Muchas veces nos interrogamos en cuanto a las redes sociales que, por ejemplo para los medios alternativos son fundamentales para poder alcanzar a mucha más gente y así sucede también con otras cuestiones. Y a la vez pensar situaciones como la de 2001 en la Argentina sin redes sociales. Es una herramienta; con un martillo podés matar a una persona o clavar un clavo. Estamos fallando como especie en utilizar más el martillo para pegárnoslo en la cabeza que como un bien común.

- AQ: Los instrumentos tecnológicos no son en sí ni buenos ni malos. Tienen aspectos más positivos o más negativos según el uso y ese uso tiene mucho que ver con las relaciones sociales. Por eso es que no podemos pensar en un sujeto por fuera de esas relaciones sociales. Esto es lo preocupante, el hecho de que nos impongan agendas y modos de pensar y que no haya tanta posibilidad de hacer un análisis personal, crítico. Eso me parece que tiene que ver mucho más con relaciones de poder que con el instrumento en sí.

- FT: ¿Esas relaciones sociales, focalizando en la Argentina, las vez más cercanas o más alejadas?

- AQ: Estas reacciones sociales no están muy distantes de todo lo que se está dando como relaciones sociales en el mundo. Pero sí me parece que hay cambios. Situaciones en las que la gente tenía más posibilidad de cercanía, el encuentro en el café, el diálogo se va perdiendo en una forma muy particular. Por ejemplo, vez dos o tres personas en un bar sentadas en una mesa y cada uno escribiendo en un celular. No ha alcanzado un fenómeno que se liga con nuestra historia, con cosas de la Dictadura, con lo que fue el neoliberalismo, que es un fenómeno mundial de la fragmentación. También aparece una cuestión de formas muy particulares del antagonismo. Volviendo al vestido, sin pensar que uno se pelea a muerte por esa diferencia, la aceptación de lo diferente - que es tan rico- y la posibilidad de intercambiar con el otro y escucharlo está afectada. Y en el campo de la política eso implica dispersión y a la vez el tema de antagonismos, donde todo es blanco o negro, bueno o malo, no se ven matices. Esa es una de las características no solo del discurso político, sino de las posiciones de cada uno. Cuánta gente no está discutiendo acerca de política, - hablo de política porque en este momento estamos muy marcados por todos esos hechos; es un año electoral y es aquello que más nos dan los medios, por otro lado- para no poner en juego si disenso.

Tiene que ver con el estado de ánimo, como que está anticipada la percepción. Nosotros podemos percibir la realidad o no. Siempre hay matices en la percepción. La Nación, que a veces no publica cosas muy importantes, el sábado le dedicó media página. Uno cree que todo el mundo sabe de porque es cierto que las redes sociales son un clima social, pero también es interesante pensar que nos hace sentir homogéneos y que lo homogéneo es bárbaro, y no darnos cuenta de que la diferencia - lo heterogéneo- existe y dar por supuesto nuestras ideas y dejar de lado las otras.

- EO: Es impresionante cómo vas hilando los pensamientos. Arrancamos con qué proponemos cuando proponemos estudiar Psicología Social y ahora estás hablando de esto que tiene que ver con la lucha contra la fragmentación, el individualismo. Hablaste la heterogeneidad, de una mirada crítica y de ver los matices y podríamos pensar en ver lo contradictoria que es la realidad.

- AQ: Parece que si lo hice fue bien conducida.

- EO: Por vos, sin duda.

- AQ: Por todos. En el diálogo, yo hubiera tenido una línea, vos otra; si no hubiéramos intercambiado y si no hubiera aparecido la pregunta del vestido, esta conversación hubiera sido más pobre.

- EO:¿Con esto tiene que ver la formación en psicología social?

- AQ: Exactamente. La posibilidad de poder trabajar en grupo, aportar al trabajo de los grupos cuando uno se forma y de los grupos en los espacios institucionales, en la familia. etc. Porque uno va repensando su vida cotidiana y su ser también mientras va aprendiendo esos contenidos, porque, obviamente, la psicología nos remite a nuestras conductas y las de los otros.

- EO: Y poniendo en juego lo que pensamos, sentimos y lo que traemos en nuestra mochila cada uno con lo que traen, lo que sienten, lo que tienen en la mochila los otros con los que compartimos en el encuentro.

- AQ: Hay mochilas que se comparten y mochilas que nos muestran cosas diferentes.
3 y 4 de marzo de 19, en 24 de noviembre 997 de 19 a 22 h. El primer día va a ser una explicación acerca de la vida cotidiana. El segundo va a ser destinado a modalidades de la comunicación, cómo nos estamos comunicando.

- FT: En los últimos años se ha vivido un proceso de muchas escuelas que se abrieron. Uno puede ver esto como algo alentador, se está haciendo masiva la posibilidad de alcanzar el instrumento de la psicología social y de aprender allí. Pero, por otro lado, uno ve también que las formaciones son muy diferentes, y como la psicología social tiene que ver con el andar con otros, no sé si siempre es tan positiva esa proliferación.

- AQ: Siguiendo la línea de Pichon, aporté a la apertura de escuelas de psicología social en distintos lados de país, del Gran Buenos Aires, como en Castelar, Olivos, Lomas de Zamora. Pero con la salida de la Dictadura hubo un gran boom de la psicología social, la necesidad de hablar, de comprender, y alguna gente lo tomó como un gran negocio - que no es- , y no cómo un trabajo científico serio. Ahí te diría que apareció lo que llamamos proliferación. Me da mucho orgullo que en Salvador de Bahía funcione hace veinticinco años funcione un espacio dedicado a la psicología social. O lo que hacemos en Tucumán. Además nos enriquecemos con las experiencias de otras personas. El tema que me aflige es que bastardeen a la psicología social, o a cualquier disciplina que se enseñe, cuando se la toma como un instrumento para ganar dinero, tratando de que sea fácil, corta y que seduzca pensando que uno tiene un título con, a veces, seis meses de hacer un trabajo.

Queda hecha la invitación a la jornada, que es gratuita, solo tienen que inscribirse previamente a secretaria@psicologiasocial.esc.edu.ar

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En el día de la mujer trabajadora: In memoriam Domitila Marín Porcar

Olivier Herrera


Presidenta honorífica de POETAP y prototipo de Mujer Trabajadora, Honesta y luchadora hasta el fin de sus días

El día 24 de febrero murió mi madre y este es mi testimonio homenaje el día de la mujer trabajadora.

Quiero empezar estas líneas agradeciéndole a Antonio Ros el haberse ocupado de redactar y enviar la nota informativa sobre el fallecimiento la madrugada del día 24 de Febrero del 2015 de mi madre Domitila; era una cuestión urgente y a mí personalmente me era imposible hacerlo anímica y materialmente.

Luego durante todo el día 24 y 25 empezaron a llegarme vuestros mensajes de condolencias y apoyo, mensajes por WhatsApp y por e-mail, les respondí dándoles las gracias a los primeros y pospuse la respuesta a los e-mails y en Facebook hasta mi regreso a París donde puedo escribir en mi PC con mayor facilidad y tranquilidad.

Regresé el día tres de marzo pero no fui capaz de ponerme ante el ordenador y lo he demorado hasta hoy, día de la mujer trabajadora para ofrecerle a mi madre Domitila en particular, a mi amante compañera, a mi hija, a mis amigas de POETAP y del alma y a todas las mujeres en general lo mejor de mí mismo.

Debo deciros que vuestras muestras de afecto y de solidaridad fueron un bálsamo ante lo que siendo ley de vida nunca terminamos de estar preparados para asumirlo, y se nos quiebra la voz y nos derrumbemos a la hora de la verdad. Y son un estímulo para seguir mientras yo viva (y más allá de la vida, en la poesía) defendiendo y honrando la memoria y el nombre de mis padres Olivier Herrera García y Domitila Marín Porcar.

El 25/2/2015, a las diez de la mañana, en la iglesia del pueblo donde yo nací y me crie para plantarle cara al régimen franquista, y ganarle al sistema la batalla de la opinión pública, con la firmeza de carácter e inteligencia que me enseño mi madre, desde mi niñez y mi adolescencia. En el mismo pueblo donde torturaron y mataron a mi padre el 22 de Abril del 1948 (cuando él tenía 28 años) en un interrogatorio de la Guardia Civil, despedimos 66 años más tarde a mi madre. Carlos, el cura del pueblo, tuvo unas muy correctas y emotivas palabras en memoria de Domitila y terminada la misa (tal y como habíamos convenido) me cedió la palabra para que yo me dirigiera desde el altar mayor a nuestro pueblo y pudiera cerrar debidamente un acto que empezó siendo religioso para convertirse en civil y reivindicativo del trabajo y la lucha diaria y lucida, inquebrantable de Domitila referencia y símbolo en Alcalá de Xivert y prototipo de las mujeres sencillas, valientes y dignas, víctimas de la represión fascista que hicieron frente a la adversidad dándoles a sus hijos la cultura del amor y la libertad, Domitila, con su serena y humana actitud, supo ganarse el respeto profundo y la admiración de todo el pueblo, desde la derecha triunfante y clerical a la izquierda que abatida por la sangre y el horror de la represión franquista le profesaba un incondicional y rendido amor. Domitila fue en Alcalá el espejo diáfano de su sociedad civil al saber dar con el testimonio de su vida esa lección imperecedera que nos enseña a SER y AMAR el Amor y la Vida.

No me fue fácil, dadas las circunstancias, pero una vez más me crecí ante el castigo para poder decir y transmitir cuanto quería y debía decir sin que me fallara la voz ni la memoria al hacer una breve semblanza In Memoriam de Domitila Marín Porcar teniendo delante el pueblo que me vio nacer y crecer, y a mis espaldas, el retablo que representa en un solo hombre a todos los hombres y mujeres libres que fueron y son perseguidos, torturados y asesinados por los imperios desde Roma a USA, pasando por el nacionalcatolicismo franquista, el nacionalsocialismo del Tercer Reich y todas las dictaduras fascistas de Latinoamérica y de la Aldea Global, una imagen impactante por inusual de la auténtica, humana y solidaria teología de la liberación.

Lectura de la carta de Olivier In Memoriam de Domitila
A los hermanos en Cristo-Hombre, desde el Altar Mayor
De la Iglesia de Alcalà de Xivert, el 25 de febrero del 2015.

¡¡Gracias!! ¡¡Gracias!! De todo corazón, a quienes hoy habéis venido a decirle adiós y hasta siempre a Domitila antes de partir hacia la que será su última morada.

Su vida fue una constante de sencillez, de lucidez y de coraje, para ser todo un ejemplo de trabajo y de integridad, de honradez y de humanidad.

Domitila, supo sacar fuerzas de su flaqueza para llorar en silencio el amor perdido y superar su infortunio educando a sus hijos en el más profundo respeto y entrega a nuestro pueblo, Alcalá de Xivert, Alcossebre y Capicorb y en el valor del trabajo y el amor a la vida.

Ella nos enseñó a amar y honrar, guardar y defender el nombre y la memoria de nuestro padre, enseñándonos que la vida merece la pena ser vivida. Y que debíamos vivir y crecer libres. Sabiendo, que después de leerla y aprenderla de memoria, debíamos de pasar página, para poder SER y ser dignos hijos de Olivier Herrera García y Domitila Marín Porcar.

Domitila,
La meva mare,
Era xicoteta i dolça
Com una pruna,

Era valenta i dura
Segant amb la falç
De sol a sol,
De lluna en lluna.

I jo sóc oli, el seu fill
I el fill de l’ olivera
La pols dels teus camins,
Alcalà, Mareta Meva.

(Traducción al castellano)

Domitila / Mi madre / Era pequeña y dulce / Como una ciruela / Era valiente y dura / Segando con la hoz / De sol a sol / De luna a luna / Y yo soy Oli *, su hijo / Y el hijo del olivo / El polvo de tus caminos / Alcalà Madrecita Mía.

* Aceite, en catalán

Domitila, hoy te decimos adiós y hasta siempre que tu nombre y tu pequeña historia es ya parte de la historia intemporal de Alcalà, tu pueblo, ayer por la noche de México; Zaida Cristina Reinoso y de Argentina; Gladys Beatriz, de Chile; Alfred Asís, desde Isla Negra, Wiulfredo Dorador y Milena Ortiz desde Antofagasta y Nilda Correa desde Santiago de Chile, de Perú; Cesar Aching, de Berlín, José Pablo Quevedo, de París, Luis Rigou y de España; Francisco Vaqueros, director de la casa museo Federico Garcia Lorca de Valderrubio, en Granada, Antonio Ros, Antonino y Tomás Cardozo desde Madrid, desde Europa a Latinoamérica me llegan los mensajes de apoyo y condolencias honrando tu nombre y tu memoria. Que tú, Domitila, ya eres parte inseparable del todo, de la historia universal de Alcalà y de la poesía, que tú, no has muerto, has ido más lejos para vivir en la memoria, el corazón y el alma inmortal de tu pueblo y ser la SEMILLA fecunda que cabalga la lluvia y el viento de la Tierra.

Y termino, os abrazo a todos y todas y le decimos hasta siempre, Domitila, con tres poemas a su memoria.

LA BICICLETA DE DOMITILA

Era una bicicleta negra
De mujer y de paseo
La bicicleta de Domitila.
Con ella iba los sábados
Y domingos todo el día
Por las masías y corrales
Con una vieja romana
Y dos grandes cestas
–una delante y otra detrás–
Pesando el queso de oveja
Que los lunes iba a vender
En el mercado de Castellón.

Domitila iba todos los días
A la finca de los abuelos;
Isabel la del Mas de Culla
Y Quico él de Benafigos.
Y allí ante el Mediterráneo,
Entre Sol de Ríu, la Torreta
I l’ermita de Sant Antoni.
Domitila segaba de sol a sol
La hierba que subiría el carro
Del tío Vicente a Alcalà,
Y le vendería su niño
Al caer la noche.

Su niño recorría las calles
Gritando con toda su fuerza,
Cuerdas vocales y pulmones
De un niño de diez años.
¡DO-NES, HER-BA TEN-DRA!
Domitila encendía el fuego
Con leña seca de almendro:
Daba la comida a las gallinas,
Los conejos y la cerda de cría,
Luego ponía la olla del día,
Lentejas con tres butifarras,
Sémola y pan o sopa de ajos.

Domitila, la más valiente,
De cuantas mujeres vistieron
Pantalones los años cincuenta.
Pedaleó montada en bicicleta,
Peleó por sus niños noche y día,
Al enviarles limpios a la escuela
Para darles cultura y conciencia.
Esposa, amante y compañera,
Y de sus hijos madre y padre,
Ella halló la fuerza y el coraje,
Sacó su nervio de gata salvaje,
Sus garras de pantera viuda.

__________

DOMITILA

Hija del sol y la lluvia,
Nieta del relámpago,
La hoz y del arado.

Eres la campesina
Más dulce y linda,
Valiente y digna.

Eres quién me dio
Leche y sangre
Para que viviera.

Eres quién me dio
Amor y vida
Para que creciera.

Eres el origen,
Pasado y presente
De mi vida.

Eres Domitila:

Fuiste el amor
De mi padre
Y eres mi amor.

Niña salvaje
Tierra fecunda
Agua limpia.

__________

LA SEMILLA

Todo pasa en la vida,
El amor y la muerte,
Y es nada la fortuna.

Que si algo queda:
Es la voz y el verbo,
El valor del alma.

Que si algo queda
Más allá del tiempo
Es la memoria.

Es la huella eterna
Del que lo dio todo
Sin esperar nada.

Que si algo queda
Es el sol y la semilla,
Es el mar y el viento.

Es el nombre y valor
Del que dio su vida
Por el amor y la vida.

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Plástica: La batalla por la herencia de Albert C. Barnes, el mecenas del Arte Impresionista

John Anderson



A principios de siglo XX, el millonario norteamericano Albert Barnes compró cuadros de Degas, Monet y Renoir a precio de liquidación. Sus pares los tildaron de "basura" y él decidió restringir las visitas a su colección. Ahora, se planifica el traslado de las obras a una nueva y más accesible galería.

Conozcamos un poco más sobre esta historia, y sobre las obras plásticas que atesora esa herencia.

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Cuento infantil

Miriam (Desde Managua, Nicaragua. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)


Esta historia es un tributo a mis grandes maestros: los niños. He trabajado con niños durante casi toda mi vida. Inicié sin proponérmelo, cuando ayudaba a mis compañeras de la secundaria con las horribles clases de matemáticas financieras y física elemental. Por alguna razón que hasta hoy desconozco, mis compañeras se sentían más a gusto conmigo para que les explicara los enrevesamientos de esas espantosas materias, que con el profesor. De manera que comencé a experimentar una especie de compromiso tácito con ellas, de entender todo lo impartido en el salón de clase, porque durante todos los espacios libres incluyendo el recreo, yo estaría explicándoles la caída libre y el tiro vertical, las sumatorias y las funciones trigonométricas y todo ese rollo. La vida se encargó de regarnos a todas por el mundo y yo fui a parar a España, trabajaba medio tiempo en un colegio. Casi de inmediato algunos chiquillos y chiquillas se me acercaron para pedirme les explicara algunas cosas de álgebra. Luego en México, sucedió igual, en Colombia lo mismo y en Panamá también. Ahora, que he aterrizado, literalmente, en mi país, la experiencia de trabajar con niños sigue enriqueciéndome y por lo tanto, mi gratitud hacia mis niños no tiene límites. Carolina representará, pues, a toditos los niños y niñas con quienes he trabajado.

Carolina es una niña de 9 años, vive aquí, en Managua y cursa el 3er grado de la primaria. Es una niña vivaz de cabello lacio, negro y corto. Lee muy bien y con excelente entonación, escribe bastante rápido pero se come algunas letras, de manera que me toca estar pendiente siempre. Aquí, en Nicaragua, a la materia de literatura y gramática se le llama “Lengua y Literatura”. Ayer lunes, Carolina vino contándome que al entrar del recreo, la profesora les indicó que sacaran el cuaderno de Lengua y Literatura pero les dijo: “niños, saquen lenguaaaa” y Carolina y todos los chiquillos sacaron la lengua al mismo tiempo. La profesora comprendió que el error era suyo, de manera que, luego de reírse lo suficiente, les pidió que sacaran su cuaderno para Lengua y Literatura. Una muy buena lección para la profe, me dije yo.

El otro día, la profesora dejó como tarea que cada niño llevara el plano de la casa donde vive. Luego de mis explicaciones de qué es un plano de una casa, Carolina comenzó a hacer trazos: aquí, la sala, aquí mi habitación, aquí el baño, aquí el patio, aquí la habitación de la “mimi” -la abuela-, y aquí mi tío. Como carolina vio que le quedó bonito su dibujo, comenzó a pintarlo, la habitación de su mamá, en color morado, su habitación, amarilla, la cocina, verde y celeste el patio; pero al tocarle el turno a la habitación de su tío, tomó el color negro y comenzó a pintarlo con el mismo cuidado que había pintado las otras áreas del dibujo. Como me sorprendiera la aplicación del color negro, de inmediato le dije: hija, ¿de negro? una habitación pintada de negro, ¿por qué? a lo que ella respondió con mucha sencillez: mire, profe, es que este es el color que tiene que pintar mi tío su habitación, ¿no ve ud. que él es muy cochino? tiene calcetines regados por todas partes y ¡¡todos apestan!! Además hay cucarachas que se salen por la noche y hasta de día y mi “mimi” las mata con una pantufla y siempre dice: “¡aaaay, éste fulano que no limpia ese chiquero!” entonces, ¿cómo le voy a dar un color bonito a una habitación que está siempre tan, pero tan cochina?” y diciendo eso, siguió resueltamente pintando de negro el área correspondiente a la habitación de ese tío cochino.

Evidentemente, reventé de la risa por la franqueza de aquella niña tan espontánea y tan libre, que como todo niño, dice las cosas tal como las ve, sin prejuicios y sin ambages.

Cierto día, su tarea consistía en dibujar a su familia. Dibujó con mucho cuidado a su mamá, se dibujó a sí misma con su mochila escolar a la espalda, su abuela sentada frente a una televisión, pero a su papá lo dibujó solamente con los clásicos trazos de alambre. Evidentemente “el papá” desentonaba con el resto de los personajes del dibujo, así que le pregunté ¿por qué su papá es apenas un muñequito de alambre mientras que ella y su madre y su abuela son hermosas muñecas? a lo que me respondió: “¡aaah, es que ud. no sabe que yo no tengo papá!” Le dije: pues, no. no lo sabía. Lo siento, ¿él se murió? y su respuesta fue: “no, profe. Solamente embarazó a mi mamá y la abandonó, así que yo no tengo papá y como no lo conozco, esta es la idea que tengo de él, quizás tiene cabeza, brazos y piernas pero no sé cómo son.” Realmente no supe qué decir. Estaba ante una verdad del tamaño de un templo. Carolina me dejó callada, hurgando en todo el tiempo que he vivido, pues quizás me las salté y no vi las razones del machismo, las razones de la irresponsabilidad, las razones por las cuales la humanidad ha llegado hasta este momento en donde está justo ahorita que esto escribo. Carolina me ha expresado que quiere estudiar “medicina para curar viejitos” cuando ya le toque asistir a la universidad.

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Trujillo, el mural no la muralla

Jorge Zavaleta Alegre (Desde Lima, Perú. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)


En tiempos prehispánicos el arte está íntimamente vinculado con la cosmología sagrada en la cual vive el hombre. En la época virreinal, el arte se convierte en herramienta de evangelización. En la época Republicana el arte deja de tener carácter religioso para iniciar una búsqueda de identidad nacional y constituye un intento por una nueva reconstrucción de la memoria.

Este es un breve resumen de un reciente seminario de 20 sesiones sobre Historia del Arte Peruano, organizado por la Biblioteca Nacional del Perú y la Derrama Magisterial una financiera que atiende a más de 150 mil docentes jubilados y en actividad.

Con estas primeras afirmaciones, podemos ver como Trujillo, capital del departamento de La Libertad, en el Norte del Perú, fundada por Diego de Almagro a finales de 1534, tuvo su cabildo un año después, instituido por Francisco Pizarro. Con esta autorización, la ciudad fue reconocida como una de las sedes administrativas y comerciales más importantes del virreinato en el territorio precolombino Mochica – Chimú.

Tal antecedente, no obstante los más de 500 años transcurridos, un sector de la población habita como en una niebla fantasmal, limitada a entender la imparable migración del Ecuador, de las provincias andinas de La Libertad, de Cajamarca, del norte de Ancash, de San Martín en la Amazonía, y al mismo tiempo de empresarios con capitales transnacionales para producir cultivos de exportación, algo similar a lo que ocurrió desde los años 20 del siglo pasado hasta la Reforma Agraria de los 70, proceso que ni la izquierda nacional lo entendió como una medida coherente con la historia contemporánea.

A diferencia de la ciudad de Chiclayo-Lambayeque, vecina a Trujillo, donde se está gestando una sociedad con evidente identidad local, gracias al trabajo de sus comunidades y pequeños pueblos, que con el apoyo de arqueólogos, historiadores, juristas, empresarios y la cooperación internacional, han logrado desterrar y condenar a los huaqueros. Los museos de El Señor de Sipán, del pueblo de Sipán, Sicán, Bruning y los vestigios e inventarios de Batán Grande, destino falaz de los más grandes entierros de oro del Perú, están consolidando la conciencia cívica regional. Universidades, escuelas especializadas, el creciente turismo y la continuidad de la investigación del pasado histórico concurren a la formación de la pequeña patria.


Este camino de integración de Chiclayo, sin embargo no tiene aún su correlato en Trujillo, no obstante los avances de la arqueología en el descubrimiento de La Señora de Cao, las huacas del Sol y de la Luna.

La ciudadela de Chan Chan, no ha tenido el impacto, ni el apoyo del Ministerio de Cultura, ni menos de un patronato para ponerla en valor. Todo lo contrario, muy cerca de Chan Chan, donde centenas de apristas se inmolaron en la década del treinta después de una insurrección contra el poder de turno; ahora existe un campo santo de capitales chilenos, en un cuestionable espacio, para una élite económica, en tanto en el viejo cementerio de Miraflores no hay más “espacio” para sus muertos.

Construir sociedades receptivas a la cultura universal es tarea de todos. El Rector de la Universidad Nacional de Trujillo- UNT, Héctor Luján Peralta promovió con la Municipalidad Provincial, en 1990, que el cerco perimetral de esta casa de estudios, mostrara la historia del Perú.

Nace, en un momento en que la violencia política se apoderaba del país. La idea era responder con el arte al lenguaje subversivo y a la propaganda de los partidos políticos. Surge el mural perimétrico de la ciudad universitaria, partir de un boceto de la Escuela Superior de Bellas Artes “Macedonio de la Torre”.

Fueron convocados Rafael Hastings y Carlos del Mar para emprender el proyecto de un mural con estilo mosaico, utilizando arcilla vitrificada. El mural, recuerda Hastings (agudo crítico de la pintura europea) tuvo sus primeros tropiezos porque cada decano o autoridad citadina hacia llegar sus sugerencias, a tal punto que se vio obligado a hacer una consulta y exigir una respuesta: “Si el iba ser el responsable del Mural o las personas que emitían opiniones”. Ese desencuentro fue superado. Dos años después la obra se inicia con apoyo de un grupo jóvenes, y la donación de unas 100 toneladas de mayólicas de diversos colores y de pegamento.

Los artesanos, con el curador La Mar descubrieron los componentes químicos del pegamento para cubrir las necesidades del proyecto. Igualmente, montaron un horno para fabricar mayólicas blancas, cortarlas en pedacitos de un 1cm cuadrado y grabar la diversidad de diseños.

 En la primera etapa, Rafael Hastings presentó el mural conformado en 100 metros de bocetos en papel. Más adelante, serían dibujados a escala. Fueron convocados sesenta artistas de la Escuela de Bellas Artes de Trujillo, pero como sucede siempre, la mezquindad presupuestal está presente en los proyectos culturales, el grupo se tuvo que reducir a 16 artistas y 11 obreros.

Los responsables del Mural expresan su gratitud a los artesanos que construyen lápidas y mármoles, porque ellos hicieron posible, con la ingeniosa y creativa adaptación de un motor con discos, poder cortar piedra, multiplicar mesas con motores de corte, donde los marmoleros se unieron a los artesanos de la UNT.


Hastings (Lima, 1945) estudió pintura en Lovaina, en la Academia de Bellas Artes en Bruselas y en el Royal College of Art en Londres. El muestra talento también en la producción musical, en creación coreográfica, literatura, arquitectura, cine y video. Una constante de su pintura ha sido la representación del cuerpo humano como soporte del ser. Ha realizado más de un centenar de exposiciones personales.

La violencia persiste

Sobre el actual clima intenso de violencia que se atribuye a Trujillo, he consultado a neurólogos, psicoanalistas, antropólogos, economistas, políticos y una prestigiosa psicóloga con amplia formación académica. Es verdad que en las principales ciudades de Latinoamérica se están instalando mafias que articulan droga-prostitución-venta de armas y tráfico de obras de artes. Pero respecto a la actitud del ciudadano conservador y el peligro de la desintegración, la siguiente es la conclusión:

El entorno de violencia de Trujillo tiene explicaciones desde diferentes disciplinas que van desde la escasez laboral, bajísimos ingresos para obreros y obreras y la conducta racista, segregacionista de una franja social local que aún maneja un sector del Estado y ofrece servicios como restaurantes, hoteles y el aeropuerto. Esta franja, pretende vivir del pasado, como una nube no siempre tenue. La psicóloga comenta el comportamiento dual del poblador conservador: Sus palabras y gestos altivos y por otro lado su dudoso silencio, lo que calla.

Las personas que viven pensando del pasado son dominadas por la apariencia, prefieren no comer, pero si hablar de un privilegiado e imaginario status económico. Rechazan el proceso de incorporación de una creciente población que trata de laborar formalmente o desde la marginalidad, que tampoco tributa ni tampoco busca un espacio social en la página de un diario local o ingresar a un añejo club local.

El nativo de rancio abolengo sueña como si fueran tiempos de sus grandes haciendas, como si siguiera habitando palacios imaginados de algún virrey o equivocadamente de un Rey como Enrique IV, que incluso este se arrepintió de su cruzada en América al conocer las crónicas de Bartolomé de las Casas sobre la crueldad de la conquista y el virreinato y la eventualidad que la Iglesia lo expulsara.

Muchos trujillanos demandan que se evite el tránsito vehicular alrededor del mural de mosaicos para poder apreciar mejor su belleza. La solución no radica en evitar el deterioro del mural sino de educar y mantener la obra de arte. Este objetivo se logra con un movimiento cultural no solo en exposiciones en galerías o festivales de danzas, como negocios familiares, que la SUNAT, debería seguir de cerca.

En tanto la Biblioteca Municipal de esta provincia, según versiones periodísticas y declaraciones de su flamante Director, Alberto Quispe Cordero, no puede dar el real apoyo a sus cuarenta bibliotecas comunales porque carece de financiamiento para instalar una red electrónica, aunque siempre desde las alturas del poder, hay intereses creados que prefieren aún solo la adquisición de costosos libros impresos.

El mural no es muralla colonial

En su momento el Mural necesitaría de unos 30 millones de mosaicos para cubrir los más de tres kilómetros de extensión que tiene el cerco de la ciudad universitaria trujillana:

La primera etapa, en la avenida Juan Pablo II tiene motivos prehispánicos: imágenes naturales entre fauna, seres humanos, volcanes, huracanes. La segunda etapa, en la avenida Jesús de Nazaret, reflejará una pinacoteca artística de la historia milenaria de la región La Libertad.

El diseño con motivos prehispánicos involucra Chan Chan, como aves en superficie, sitios arqueológicos, como el cerro Caleras de Lambayeque y temas rupestres inspirados en las pinturas del cerro El Chivo, localizado en Lima.

El Muro de Mosaicos representa también la evolución del hombre en motivos clásicos y con paisajes de cañaverales, pantanos, platanales y animales marinos como el cangrejo. Involucra imágenes de viajes alrededor del mundo, con escenas de ballet, embarcaciones naufragadas, la torre de Babel y columnas griegas.

El artista plástico Rafael Hastings está trabajando con un músico de la capital para hacer una partitura musical del mural. La cultura en las calles, la pedagogía indispensable.

Hastings quien participó con Augusto del Valle en el reciente IV Programa de Historia del Arte Peruano organizado la Biblioteca Nacional del Perú (BNP) con el auspicio de la Derrama Magisterial, sostiene que la pintura para él es una caligrafía de su trabajo en general, tras señalar que no es la pintura per se lo que le interesa.

Autor del mosaico que recubre el muro principal de la Universidad Nacional de Trujillo (UNT), recordó que participaron 60 personas en esta obra durante 18 años. “En un metro cuadrado hay 10 mil mosaicos".

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Música: La misa



La misa es la principal composición de la liturgia de la Iglesia Católica. Se halla integrada por una sucesión de diferentes piezas, que se dividen en dos categorías: el Propio y el Ordinario. El Propio, o partes variables, se llama así por cuanto puede variar de acuerdo a la festividad o solemnidad litúrgica del día en que se celebra la Misa. El Ordinario, o partes fijas, se llama así por su presencia en casi todas las Misas, con excepción de la de Difuntos y durante la Semana Santa.

El Propio y el Ordinario están compuestos de los siguientes cantos:

PROPIO

Introito
Gradual
Secuencia y Aleluya
Ofertorio
Comunión

ORDINARIO

Kyrie
Gloria
Credo
Sanctus-Benedictus
Agnus Dei

Las primeras misas surgen de la tradición del canto gregoriano. Posteriormente, en los S.XIII y XIV, la composición de misas utiliza el estilo polifónico, bien para coro solo, o coro con solistas, con acompañamiento de órgano u orquesta. Como tema principal se usaba una melodía gregoriana o un canto popular que hacía las veces de cantus firmus: es lo que se llamaba estilo Palestrina, en los que las diferentes partes de la misa estaban compuestas a modo de motetes.

Posteriormente, dichas diferentes partes adoptan estructuras ternarias tipo Lied. Esto se pone de manifiesto a partir del barroco tardío con Bach, y después en el clasicismo con Haydn y Mozart, pasando a lo largo de los siglos por compositores tan representativos como Beethoven y Schubert.

Con la reforma de la liturgia católica actual, ya no es obligado cantar las cinco piezas del Ordinario; solo tres de ellas se mantienen, a saber, el Kyrie, el Sanctus-Benedictus y el Agnus Dei.

Fuente: http://www.melomanos.com/la-musica/formas-musicales/misa/

Escuchemos algunos de los más connotados ejemplos de misa compuestos por los grandes de la música europea, donde floreció tanto el catolicismo como esta expresión musical, así como un ejemplo de la misa desarrollada en Latinoamericana, con la Misa Criolla del argentino Ariel Ramírez.

1. Johannes Sebastian Bach, Misa en Si Menor:


2. Joseph Haydn, Missa in Angustiis, conocida como Misa Nelson:


3. Luigi da Palestrina, Missa Papae Marcelli:


4. Giovanni Pergolesi, Missa di San Emidio (Missa romana):


5. Wolfang Mozart: Misa de Coronación:


6. Ariel Ramírez, Misa Criolla:


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Algunos abuelos

Gustavo E. Etkin (Desde Bahía de San Salvador, Brasil. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)



Se conocieron en una fiesta. Apenas se vieron, él y ella, se calentaron uno con el otro. Se apasionaron. Después de un tiempo fueron a vivir juntos.

Pero entre ellos habían hablado poco de la familia de cada uno. Él le había contado que su abuelo paterno había sido miembro de un partido político de izquierda, y escribía en un diario de ese partido. Y que en la época de la dictadura fue secuestrado por unos policías y desapareció. Nunca más se supo de él.

Cuando pasó la pesadilla y terminó la dictadura, él averiguó que su abuelo fue llevado a la E.S.M.A., donde fue torturado y muerto. Y su cuerpo arrojado al mar desde un avión, tantos otros.

Pero ella evitaba hablar de sus abuelos. Por algo no quería hacerlo, pensaba él, y se lo dijo.

Entonces ella decidió decirle la verdad. Una verdad que la hacía sentir muy mal. Sufrir. Era que su abuelo paterno había sido militar y trabajaba en la E.S.M.A., donde torturaba o mandaba torturar para obtener informaciones. Y después, matar. O sea que su abuelo paterno posiblemente torturó y mató al abuelo de él.

Entonces él le propuso a ella no usar el inodoro, sino ir llenando de caca un balde, que poco a poco se iba llenando de mierda de ella.

Y cuando estuvo lleno fueron al cementerio y ella tiró toda la caca que había en al balde sobre la tumba de su propio abuelo torturador.

Después de lo cual siguieron amándose mucho.

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Fotografía: Bellas imágenes de Australia



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Encuentro tu boca

Isabel Fagúndez Gedler (Desde Caracas, Venezuela. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)



Las miradas se escapan justo
Como traviesas
Juguetonas
Inevitables
Hacia el mismo lugar
Dos miradas
Boca con boca
Se adelanta el pensamiento
Inquietante
Fugaz
Premonición tal vez…en el que besa
Busca el lugar preciso
La luz del beso
Intima
Romántica
Volcandulceboca
Quien besa…tiembla
Se estremece
Dibuja los labios de su deseo
Las bocas
Se abrazan
Se entrecruzan
Se estrujan
Se muerden
Se alejan
Se tocan
Rítmica canción que se respira
Recorre el beso todo el cuerpo
Imantado
Inconcluso
…esperando.

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El boliche “El Poroto”

Ricardo San Esteban (Desde Buenos Aires, Argentina. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)



Habíamos ido con mi padre a lo del Duro Pfleiderer a comprar unas ovejas.

-El Duro, pa’ tratar el precio, es áspero como pata e’langosta. Tuve que pagarle cinco pesos lo que pisa –comentó don Elpidio, o sea mi padre, como para sí mismo.

Pasamos por lo del Manosanta, quien tenía una chacrita cerca del boliche del Empalme. Mi padre había adquirido una chata marca Rugby modelo 1927 y al llegar al Empalme, el Gaucho Alambre ataba su caballo en el palenque.

-Buenas y santas, don Elpidio- saludó y mirando nuestro vehículo, agregó - Cómo le anda la chata.

-Muy bien –dijo mi padre- levanta cien kilómetros por hora.

-¿No se habrá equivocao y serán cien de temperatura? -. El Gaucho Alambre maneaba su yegua “Mariposa”. –Tengo que manearla porque de nó, se espanta de cualquier cosa.

-¿Y si en lugar de manearla le ofrece un balde de ginebra? –añadió mi padre, medio picado por el comentario despectivo hacia su “nuevo” vehículo.

-Para la navidad pasada, el gringo Vergili ¿vio? Que tiene una verdulería en el pueblo, hizo un clericó con toda la fruta que le había sobrado, y con las cinco damajuanas de blanco que le echó, casi llenaba un tambor de doscientos litros.

-¡Ajá!

-A mí me había invitado porque soy entenado de la cuñada y como la noche iba a ser larga, solté a la Mariposa en el corral, sin darme cuenta que justo al lao del alambrado estaba el tambor de clericó. No va que la Mariposa –agregó el gaucho Alambre- habrá tenido sé y se tomó todo.

-Le habrá caído mal –dijo mi padre.

-Se agarró un pedo como pa quiniento’, relinchaba y quería hacer el cuatro y lo pior de todo fue que tuve que quedarme dos días en el pueblo hasta que se le pasó.

Aquel boliche, como las pulperías de antaño, era una especie de universidad pampa y siempre se hallaba concurrido por obreros rurales, troperos, linyeras que pasaban o por miembros de la colonia, con sus dichos y su gracejo. Tenía cancha de bochas y se jugaba al chinchón y al codillo y nunca faltaban los duelos criollos. De vez en cuando llegaba algún cantor o recitador, los cuenteros abundaban porque nuestro hombre de campo solía ser exagerado y mentiroso. Como siempre, nos deteníamos y yo me apeaba de un salto obviando el estribo y entonces él pedía una cerveza y para mí una chinchibira.

Boliche y bolichero apodábanse “El Poroto” por su apellido Fasoli, y cuando alguien pedía una bebida, su mujer, la Miselfra, elevaba un balde desde el fondo del pozo de agua con la bebida fresca, no había heladera ni cosa que se le parezca. Chirriaban las botellas en el estaño y al servir gritaba: volete la salute, probate una birra freda dei Porroto.

Uno de los asiduos, contador de cuentos, guitarrero, cantor y bravo para el cuchillo era el Cocho Pedraza que justo en ese momento había dejado de cantar y relató que la noche anterior llegaron desde Venado Tuerto –distante unas dos leguas del boliche- el Artemio Irazoqui y el Rodolfo Ladasoro, para concurrir al baile que el Club Juventud Unida realizaba en un galpón situado enfrente del Poroto.

-Al Artemio –agregó el Cocho- le habían regalado unos tiradores vistosos para el día de su santo y esa noche los estrenaba, por lo cual se había venido en mangas de camisa a pesar un viento sur que partía las muelas.

-¿Tiradores? – Preguntó el Gaucho Alambre en tono burlón.

-¿Nunca viste tiradores? –respondió el Cocho- son esos de elástico que se abotonan en los pantalones pa’ sostenerlos, no como vos que usás chiripá e’ bolsa atao con hilo sisal. Bueno –continuó el Cocho- en lo mejor del baile al Artemio se le aflojaron las tripas y buscó unas biznagas para desahogarse, de manera que abajó sus pantalones e hizo las necesidades olvidándose de los famosos tiradores.

Apuró un trago de caña El Globo, compuso la garganta y siguió:

-Bueno, resulta que no tenía papel para limpiarse, de manera que, atribulado, tuvo que sacrificar su pañuelo de cuello y en eso estaba cuando la orquesta de Mori arrancó con una ranchera.

-Tiene un pianista, el Caín Vetromile, que es sordo –añadió el Ramón Lezcano- y cuando la orquesta se detiene, él sigue tocando, de manera que Mori le da un planazo pa’ que pare.

-No me interrumpas, bueno como les contaba, sonó la ranchera Las Margaritas y el Artemio, aficionao como era sacó a bailar a una morocha y en los giros se olvidó que sus tiradores repartían caca, de manera que al instante la pista quedó vacía y los demás bailarines se alejaron prudentemente.

-¿y de ay?- preguntó el Gaucho Alambre.

-El Artemio creyó que le hacían rueda pa´verlo bailar –siguió narrando el Cocho- de manera que se envalentonó. El Rodolfo Ladasoro, cuando terminó la pieza le dijo: nos cagaste a todos, Artemio.

-Y eso que bailo sencillito.

A todo esto, Lindor Ferreyra que era tropero, trabajo duro en aquellas épocas en las que no había camiones para transportar la hacienda; llegaba con equipo de cuatro o cinco peones más algunos perros, con los que llevaban arreos de vacunos.

En esa oportunidad arreaban unas cincuenta vaquillonas preñadas, desde Remates y Ferias Ganaderas Boyle Hermanos, hasta la estancia Ancalú. A la oración llegaron al boliche y solicitaron permiso para hacer noche y encerraron la tropa en el corral del embarcadero.
Un linyera también hacia noche en uno de esos corrales, esperando el tren carguero que pasaba a primeras horas de la mañana, había encendido un fueguito con leña y bosta de vaca, que era lo que abundaba, y tomaba mate mientras asaba un churrasquito. Lindor Ferreyra y su gente se sumaron, pese a que el hombre era huraño y desconfiado.

En dos caballos cargueros llevaban ponchos encerados para la lluvia, algunas mantas santiagueñas, una parrilla de tres patas, carne, galleta bocha y todo lo necesario para tomar mate. Pidieron permiso y agregaron carne al fueguito del linyera. La bebida se adquiría en lo del Poroto, eso era ley. Ya entrada la noche y luego del asado, la reunión se animó por obra y milagro del vino, de algunos tragos de ginebra y de una guitarra. El Gaucho Alambre entonaba una de esas milongas camperas interminables.

-Tiene la voz como de zorro atorao con sebo –Dijo Ramón Serrano.

 Hubo una conversación previa, medio filosófica, parecía que el linyera era hombre léido.
-Usté no piensa en el futuro –señaló Lindor Ferreyra.

-Yo no pienso en el futuro –dijo el linyera- y ya ni siquiera pienso. Y dígame ¿Qué es el futuro?

Don Lindor miró sus botas de potro, sacudió una basura que tenía en su corralera y se quedó pensativo.

-Y bueno- señaló Ramón Serrano- el futuro vendría a ser los litros de vino que me voy a tomar desde aquí hasta que me muera.

-Yo vivo el hoy –añadió el linyera- porque como dijo el poeta, “carpe diem” o sea que hay que vivir el momento.

Al Ramón le habían picado estos y otros dichos del linyera, a él no le gustaban los hombres léidos, la vida le había enseñado a desconfiar de las muchas palabras.

Repentinamente, él, que era amigo de las bromas pesadas, sacó un revólver calibre 32 y le dijo al linyera que si no bailaba un malambo le iba a pegar un balazo en una pierna.

Mientras aquel pobre hombre asustado zapateaba, Don Lindor visiblemente ofuscado le dijo a su peón que se dejara de molestar y más a una persona al que no conocía. Serrano, riendo a carcajadas le dijo al linyera:

- Era una broma, mire mi amigo, este revólver todo oxidado lo encontré en la casa de mi suegro, le faltaba el tambor y yo le fabriqué uno de madera.

- ¿No funciona?- preguntó el aludido.

- Nooo, que va a funcionar, si con un trozo del cabo de un rastrillo le hice el tanque.

El linyera sacó de su “mono”, que es así como llaman al equipaje, un revólver calibre 44 y le dijo a Ramón:

-Este funciona perfectamente- y acto seguido le disparó un tiro con un gran estruendo -andá a zapatearle a San Pedro- concluyó, ató el mono y se fue.

A todo esto, el ”Sapo e’ Bronce” Zingarelli llegó borracho, era una tarde en que el Sur tenía cara de pocos amigos, la tormenta parecía de las bravas.

-Me encontré una guayaca con quinientos patacones y me dije ¿qué haría Jesús?
-¿Y vos qué hiciste? –inquirió mi padre.

Y… los convertí en vino.

En el boliche había mucha preocupación, la mujer del Poroto rezaba ante un improvisado altar que armaron en la mesita de luz del dormitorio, con una estampita de Santa Bárbara, un rosario y una vela. Previamente tapó los espejos con toallas, guardó los cuchillos y tenedores en un cajón del aparador y algunas herramientas que estaban en el patio.

El Poroto, al ver la escena se largó a reír a carcajadas y dijo:

-“¡Dónde cazzo stá l´hacha y alcáncenme la sal gruesa que voy a cortare cuesta tempesta.!

El Poroto con el hacha y un frasco de sal salió hacia los fondos para realizar el conjuro, que consistía en clavar el hacha en el suelo, hacer una cruz con sal y pedirle a Santa Bárbara.

Sonó un potente trueno y comenzó a caer piedra en seco, granizos pequeños pero de tanto en tanto se podían observar algunos del tamaño de un huevo de gallina. Luego de tres o cuatro minutos cesó la granizada que fue reemplazada por una lluvia torrencial.

-“¿Qué pasará que el vecchio non torna?” dijo la esposa afligida.

Uno de sus muchachos salió corriendo bajo el aguacero y al regresar comentó:

-El papi está acostado panza pa´ abajo cerca del gallinero, debe estar rezándole a la bárbara esa.

Cuando paró la lluvia entre todos ayudaron al cortador de tormentas a ponerse de pie y al caérsele la gorra pudieron ver que tenía varios chichones. Bajaba santos y dioses.

-La piedra le hizo perder la fe –dijo Ramón Lezcano.

Este Ramón Lezcano contó que él también tuvo un accidente en una gran pedrea. Él y Mauricio “Maucho” López era mensuales y puesteros de la estancia “La Magdalena”. Una tarde, al finalizar la jornada, salieron rumbo a sus respectivas casas, el puesto de López estaba en el extremo oeste de este gran campo de 11000 hectáreas, el de Lezcano quedaba hacia el Norte. Cuando dejaron atrás el tupido monte del casco del establecimiento y salieron a campo abierto, observaron que desde el Sur avanzaba una tormenta oscura. En la tranquera verde del lote de los toros, antes de separarse, “Maucho” comentó:

-“Vamos a tener que galopiar a rienda suelta, la tormenta ya está encima”.

Lezcano que nunca tenía apuros, siempre marchaba al tranco de su caballo, miró la tormenta cruzando las riendas sobre la clinera de su zaino oscuro y con el rebenque colgado de la muñeca, comenzó a armar un cigarrillo parsimoniosamente.

Al día siguiente, en la matera de la estancia “Maucho” López conto que había tenido el tiempo justo para llegar a todo galope, desensillar su caballo y al entrar a su casa comenzó a caer una granizada de enormes dimensiones.

La esposa de Ramón llegó en sulqui para avisarle a don Miguel Silberio González, el capataz, que su marido no iba a venir a trabajar:

-“La tormenta de ayer le destrozó las manos, ni tan siquiera las riendas del caballo puede agarrar, hasta le tengo que cortar la comida y armar sus benditos cigarrillos”.

Pasado unos días Ramón Lezcano contó lo ocurrido:

-“En el medio del potrero J6, cerca del monte de Panizza, me agarró la tormenta, desmonté y alcancé a desatar el pegual para sacar el cojinillo, me senté en el suelo dando la espalda al Sur y con el cojinillo me cubrí la cabeza y parte de las paletas.

-“¿Y por qué tiene las manos de esa manera?” preguntó don Asicandro Rodríguez.

-Como el Pampero era muy fuerte yo debía sostener el cuero y me peló los dedos.

-¿Muchas piedras?- preguntó José Sckuza, un yugoslavo que era el jardinero de los patrones, alcanzándole un mate.

-Algunas caiban -dijo Lezcano con el cigarrillo en la boca, recién armado.

En el boliche decían maliciosamente que la mujer había estado embarazada y tuvo un bebé payo, por lo que Lezcano se la agarró con el yugoeslavo.

-Esplicame, gringo. Mi mujer y yo somos negros…

-Venti boga. Cuando venido yo a conchabarme, hace ya año –dijo en su media lengua el José Sckuza- en la majada no había ninguna oveja negra y ahora ¿viendo? aquel corderito, es negro. Por ay, sale la cruza cambiada.

-Está bueno –dijo Lezcano- vos no digás nada del corderito negro y yo no digo nada de mi hijo payo.

La gente que concurría a lo del Manosanta hacía una estación a la ida o a la vuelta en lo del Poroto y contaba que supo llevar algún enfermo o para curar algún daño.

Lindor Ferreyra estacionó su jardinera y, dejando a su mujer y al bebé, se bajó a remojar el garguero.

-Ahí lo llevé al chico a lo del Manosanta porque me lo han ojeado.

-Abájese comadre –dijo la Miselfra viendo que la mujer permanecía en el rodado- ¿quiere un tecito e yuyo o leche pal chico? La leche con apio cimarrón es buena pa las ojeaduras.

-El Manosanta, una barbaridá, a mí me curó el mal de costado con muña muña y unos chuncacos de la laguna de San Eduardo.

El viejo Luis Guzmán contó que una vez le habían hecho un daño en un mate con gualicho fuertazo. Otra vez su caballo se había vuelto neurótico y el conjuro del Manosanta fue infalible. A más le hizo dar vuelta la pisada cuando había carbunclo y tuvo que enterrar una vaca en la tranquera.

El Manosanta se había puesto hasta las muelas al revés, es decir, soltaron los Siempre venía en su sulqui, y unos muchachones, entonces, desataron su caballo y lo ataron tiros del balancín y lo enfilaron para el lado del sulqui, pasaron la riendas por el yuguillo y lo dejaron con la cabeza mirando para el lado del conductor.

El Manosanta, gaucho como era, tenía mal vino y se había peleado porque su compañero, el Gaucho Alambre, le hizo mal el guiño y perdieron la partida ¡Una guayaca e¨plata! Cuando subió a su vehículo, amoscado y con un océano de vino encima, azuzó a su caballo pero éste empujaba para lado del pescante. E caballo se tiraba unos pedos y se sacudía pero el sulqui no avanzaba.

-Y vos que me mirás –dijo- mientras lo castigaba.

A todo esto, Luis Guzmán apoyado en el mostrador y mirando hacia el Norte comentó:

-Está lloviendo lindo en Santiago del Estero.

Decía que su agudeza visual se debía a la costumbre de tomar infusiones de yerba meona.

-Gracias al té de yerba meona puedo ver a 500 metros cómo parpadea un tero.

Los amigos, haciéndole una broma le preguntaron:

-¿Todavía podés ver hasta Europa?

-“No, estoy muy viejo, ahora veo solamente hasta Brasil.

El Linos Rosales, entre tanto, contaba que andando por las serranías de San Luis montado en una mula zaina, notó que poco a poco el recado se le inclinaba para el lado del lazo; al llegar a una posta donde hacían noche varios arrieros, desmontó y pudo observar que el estribo de ese lado estaba inexplicablemente hinchado, era un estribo de los que llaman cabeza de chancho hecho con madera de algarrobo, el que había adquirido el tamaño de una cabeza de toro. Un paisano puntano conocedor de la zona le aclaró la duda:

-Es seguro que una yarará le erró el tiro a su pie y picó el estribo, son muy ponzoñosas por estos pagos.

El Lisandro Amaya, a su vez, contaba que preparaba el caballo para viajar desde Huanchilla hacia La Carlota, cuando se percató que una de sus botas de potro se había descosido en la puntera y como no tenía un tiento a mano, en el apuro le hizo una reparación de emergencia con un alambre de cobre. Llegando a El Rastreador, ya era de noche, escuchó muy extrañado “El Glostora Tango Club”, un reconocido programa que emitía Radio El Mundo de Buenos Aires.

-¿Saben qué era? El alambrito de cobre de la bota rota hacía de antena. Recuerdo clarito que estaba tocando la orquesta de Osvaldo Pugliese.

Don Gregorio Fonseca, entretanto, hacía alardes de sus condiciones y mano para lograr buenos resultados tanto sea en el gallinero como en la huerta.

Contaba que se tuvo que comprar una incubadora en el almacén de ramos generales del Lulo Alija, tenía unas gallinas tan grandes y gordas que no las podía hacer empollar, por el excesivo peso rompían los huevos de la nidada.

Había llegado con un nieto y contaba que en una oportunidad compró unos huevos en La Cesira para echar a una gallina clueca y nacieron unos pollitos hermosos, pero una mañana se levantó y no vio a la gallina y ni a sus pollitos.

-Los alcancé en el cruce –comentó- se volvían para la querencia.

Contó también que una mañana le dijo a su nieto:

-Cachito, andá corriendo hasta la quinta que se ha metido el caballo de Amengual y ese desgraciado me va a pisotear todos los almácigos.

-No es el moro de Amengual abuelo, es el zapallo que usted dejó para semilla.

El Berto Capittanelli no pocía ser menos y contó que se compró una de las primeras heladeras a kerosene, en la chacra no tenían electricidad.

-¡Qué heladera que resultó buena! Una noche la vieja se olvidó la puerta abierta y se me helaron 70 hectáreas de trigo que pensaba trillar antes de Navidad.-Ustedes han de saber que hay una audición por LV3 donde un veterinario contesta las consultas de sus oyentes y una vez le habló un gringo por demás afligido -agregó el Berto- diciendo que tenía un gato que comía tierra.

-¿Come tierra?... ¿mucha come? – preguntó el doctor.

-Ya me comió como cien hectáreas –comentó sollozando el gringo.

-Cuando mi abuelo llegó a estos pagos –continuó- vino a caballo y se pobló con su rancho, diciendo que a pesar de que Juan Manuel de Rosas prohibía que nadie se pueble, salvo que él en persona venga y lo pueble, a un Capittanelli no lo iba a desalojar nadie. Había oído que Hernán Cortés quemó las naves, de manera que él quemó su caballo. Un tiempo supo montar un ñandú grandote.

En ese torneo, don Pedro Cadelago contó que en un partido de bochas en San Severo
discutieron por un tanto con Hugo Moreno, éste era un famoso matón y cuchillero de la zona, al que le pegó una puñalada en el estómago. La herida no era grave, sólo un puntazo, pero escapo en una bicicleta porque sabía que la policía lo iba a detener, ya que Moreno estaba apañado por el doctor Zarazaga y por el Mota Capdevila, dos caudillos del Partido Demócrata.

Hacía mucho que no llovía y la calle estaba tan guadalosa por lo que la bicicleta no desarrollaba velocidad, de un tajo le sacó las cubiertas a las ruedas y puso las dos llantas en uno de los rieles de las vías del ferrocarril y huyó pedaleando. Según dijo, pudo desarrollar una velocidad de ciento cincuenta kilómetros por hora, y como pusieran en duda su afirmación agregó que iba viento en contra.

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Canción abierta a Joan Manuel Serrat

El Diablo Ilustrado



Carta abierta de un joven cubano a Joan Manuel Serrat / agosto de 2003

Está escrito por un joven cantautor cubano que usa el seudónimo "El diablo ilustrado" Luego viene la "canción abierta" que es una especie de respuesta a un manifiesto al estilo Saramago y Galeano, donde se criticaron los fusilamientos y las encarcelaciones ocurridas en Cuba, y que firmaron Serrat, Ana Belén, Víctor Manuel y otros personajes del mundo artístico de España.

Tras el telón de los noventa

A Joan Manuel Serrat

Enamorada voz pariendo el alma
paseaste a mi niñez por dos Españas
descamisado y fiel bajaste a Cristo
de la cruz a la piel de una muchacha.

Hice apuntes del olmo que no he visto
verso a verso me echabas a la suerte
de Machado, Miguel y una guitarra.
Fuiste un salmo de mar contra mi muerte
ensangrentada voz pariendo el alma
fuiste un salmo de mar contra mi muerte
llevando a mi niñez por toda España.

Recuperada voz... ¿dónde está el alma?
¿qué sastre te cortó -sin darte cuenta-
un traje de vejez a su medida?
¿será el duelo feroz de los noventa
o es que muere el torero sin corridas?
Quiero la pandereta de otra fiesta
la de Alberti, León y tres heridas

Sube un profesional al escenario
arranca una ovación premeditada
se disfrazan de moda los sesenta
y aplaudo como aplaude un millonario
que extiende unas monedas a un suicida
unas tristes monedas a un suicida
¿Será el duelo feroz de los noventa
o acaso una ilusión prostituida?
31-1-1997

La Habana, 1ro. de Mayo de 2003.

Serrat:

Cuando mi vieja sepa que firmaste un panfleto contra Cuba, con todo el dolor de su alma, te hace la cruz. Ella no va a entender; como no me entendió cuando te hice esta canción tras tu concierto en La Habana en enero del 97. -"Esas estrofas finales no me gustan; ¿cómo criticas así a un hermano que ha estado siempre luchando con nosotros?". De nada valió mi disertación sobre concesiones estéticas al mercado musical banalizador que encontraba en algunos de tus arreglos, o que le explicara con sutileza que no había sentido en ti la rebeldía espontánea de aquellos 70 (en que enfrentabas a Franco desde los versos de los grandes poetas de la Guerra Civil Española), sino un diálogo muy bien ensayado para atrapar mayorías: -"A mí no me hagas cuentos que yo lo vi por televisión y cantó muy lindo; deja esas boberías".

No sé realmente si decirle o no lo de esta carta; Gardel, Silvio y tú han sido las tres grandes pasiones de su vida y su humanismo sufriría un dolor muy profundo.

Es muy posible que esa noticia no se publique por ahora aquí. No por silenciar la voz de quienes discrepan -como suelen cacarear algunos-sino porque estoy seguro de que, por incluir las firmas de algunos viejos amigos como Víctor Manuel, Ana Belén y tú, nuestros periodistas serán cautelosos y esperaran a que existan declaraciones que confirmen bien esa posición que parecen haber asumido. Dirás -no sin razón- que ese es un tipo de censura; es cierto que nuestros periodistas suelen pensarlo ante cosas como estas porque no buscan sensacionalismo y, créeme, que el público cubano no los sigue a ustedes sólo como músicos sino como seres que han puesto su arte en función de ennoblecer a la humanidad.

La lucha de tantos años contra el imperio nos ha costado mucho y no es fácil perdonar que, en momentos donde estamos expuestos a una agresión, que sería al menos tan brutal como la de Irak, aparezca tu nombre haciéndole el juego a la ultraderecha que diseña el fascismo universal. Junto a esa carta habría que publicar un extenso y delicado comentario que de alguna manera los justifique con argumentos como la campaña mundial de desinformación sobre Cuba que sufren ustedes –a veces sin percatarse de ello- y el resultado sería como el de Saramago: tú sabes cómo es el cubano; ya ni lo mencionan por el nombre, ahora le dicen "el que se bajó del carro" y la frase –que cobra cierto aire de choteo-, se la aplican a todo el que se suma a la campaña difamatoria.

Realmente no les haría ningún bien a ustedes publicar ese documento que has firmado. Mira, yo acabo de llegar de la Plaza de la Revolución donde casi un millón y medio de habaneros se reunió este primero de mayo.

Aquí tengo el cable que reseña el documento de ustedes, en el que puede leerse:

Los firmantes destacan que mantienen su solidaridad con el pueblo cubano, "que sobrevive dentro y fuera de la isla, pero no con quienes han usurpado ya demasiado tiempo su representación y silenciado su voz".

Serían miles las razones que demostrarían que pueblo y gobierno cubano son la misma cosa (elecciones donde más del 97 por ciento de la población vota por el proyecto y sus líderes; el hecho de que cada medida importante que se ha tomado en este país haya sido consultada con cada ciudadano, cuadra por cuadra; o algo más simple: ¿cómo, sin un apoyo abrumador, podría haber sobrevivido un país, completamente solo, enfrentando la constante agresión de la primera potencia del mundo, todos estos años del llamado "período especial"?) Pero ya sé: lo que se publica en el mundo es que en Cuba no hay elecciones libres y manipulan desde un concepto de democracia que a pesar de no resolver los problemas a la inmensa mayoría de los pobres de este mundo es aceptado como patrón universal. Desde la distancia -informativa, más que física- sería muy difícil hacerte ver un sistema tan distinto.

Te imaginas Serrat, un pueblo entero (porque la movilización de la que vengo fue de casi 7 millones de personas en todo el país) en las calles, desafiando un aguacero desde las primeras horas de la madrugada, para expresarse precisamente y que al regresar de esa concentración lea ese disparate de que está amordazado. No puedo creer esto que dice el cable:

La declaración es una respuesta a un manifiesto de artistas e intelectuales cubanos publicado por el diario Granma, que defendía la dura represión del régimen de Fidel Castro contra los disidentes.

Comprendo que desde Europa les parezcan duras las condenas, sobre todo si la desinformación llega al punto de que llaman simplemente disidentes a un grupo de personas que trabajaba para el gobierno norteamericano, asalariadamente, con el fin de derrocar a la Revolución. Pero si supieras, la consigna más repetida en la concentración de esta mañana, mientras hacía su discurso nuestro Comandante en Jefe fue: ¡Fidel, APRIETA, que a Cuba se respeta!

Tienes que darte otra vuelta por acá Serrat, como hacías desalmidonadamente en los 70, y palpar a fondo lo que es realmente socialismo y no socialismo real. Te vendría muy bien respirar fenómenos nuevos que están ocurriendo aquí, como la revolución cultural gigantesca que nos ocupa a pesar de esta guerra mundial imperialista que se desboca tras la masacre en Irak. Cuba puede ser, como la España de Miguel Hernández y Antonio Machado, el preludio de otra gran catástrofe y es por ello que los intelectuales cubanos estamos haciendo un llamado a crear un frente mundial antifascista.

A mima (que duerme ahora profundamente pues no pude retenerla y partió con su banderita cubana a las 4 y 30 de la mañana a pesar de su avanzada edad y sus achaques), no le voy a leer el cable; confío en la sensibilidad humanista de ese cantautor al que le cogía la voz para enamorar a Rita en el preuniversitario y al que le debo haber entrado a los más profundos misterios de la guitarra y, sobre todo, a la historia de aquella Guerra Civil de la poesía en la que el mundo abrazó al pueblo español. Quizás cuando ella despierte el Joan Manuel Serrat de su adoración esté nuevamente cantando en el frente para la libertad.

El Diablo Ilustrado es el seudónimo de un escritor y trovador cubano que no ha revelado su identidad públicamente; por la sencilla razón de que el seudónimo forma parte un juego literario que ha establecido con los lectores durante cinco años en la revista "Somos Jóvenes" de la Casa Editora Abril y que dio origen a un libro.

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El cartucho y el bazuko

Jesús Dapena Botero (Desde Vilagarcía de Arousa, España. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)



Podría empezar esta charla con un había una vez, cuando desear todavía servía para algo y recordar un día, que iba de Vilagarcía de Arousa a Vigo en el tren, donde leía el libro de mis amigos Anacleto Ferrer, Bernardo Lerma, Xavier García y Cándido Polo, Psiquiatras de celuloide, sobre la presencia de la locura y la psiquiatría en el cine, en el que leía cómo John Huston se había asesorado de gente de mi especialidad, para hacer una película, que le había encargado el gobierno de los Estados Unidos de América, sobre la medida de internamiento psiquiátrico de los soldados que volvían de la Segunda Guerra Mundial, antes de retornarlos a la vida civil, donde recibirían tratamientos individuales y grupales para superar los traumas psíquicos que había dejado el conflicto bélico. Entonces, pensé:

¡Qué bueno sería que me ocurriera algo así!

Y como por arte de magia, ese mismo día, se contacta conmigo, el hasta ese momento desconocido, antropólogo y director de cine, Germán Piffano, para decirme que uno de los grandes directores de cine colombiano, le había sugerido comunicarse conmigo, para que le respondiera a unas inquietudes que tenía respecto a la intervención con drogadictos, dado que estaba dando los últimos toques a su filme Infierno o Paraíso, cuyo protagonista es el mismo del libro que Fernando Salgado Varela, nos presenta en esta noche.

De ahí surgió una fructífera relación, que hizo que el director me presentara a su personaje y su actor, que, en realidad son el mismo, dado el carácter documental de la cinta.

Este hombre, del que Fernando nos hablará largo y tendido, tuvo una serie de conversaciones conmigo por Skype para que le ayudara a pensar algunas cosas relativos a su segundo retorno a España y un día se me apareció a la puerta de mi casa, donde el autor del libro lo conoció y de ese encuentro surgió este libro, que sin duda, será de un gran aprendizaje, para lectores de todo tipo.

Pero no hablaré de él, que ya lo hará el periodista, con mayor autoridad que yo, porque fue quien indagó en su historia más profunda, sino que hablaré del escenario y el instrumento de su viaje al infierno, desde el cual regresó no en tres días, sino tras muchos años de entre los muertos.

Ubiquémonos, entonces, en la capital colombiana, Santafé de Bogotá, donde había un barrio denominado El Cartucho, el cual devino en un espacio para la otredad, un espacio, en el que la sociedad bien pensante, entre comillas, pone lo segregado, lo deleznable, lo inmundo, para salvar su narcisismo de supuestas buenas gentes, un no lugar, para emplear el concepto del antropólogo francés Marc Augé, como un espacio ostensiblemente público, mas no civil, que desalienta todo ideal de permanencia, lo que imposibilita su colonización o domesticación, concedido de una forma casi inconsciente, por la “buena sociedad”, para arrinconar a esos otros, que repudia, de alguna manera vulnerables, como seres, que consideramos distintos; ese lugar de lo negativo está destinado a esos seres, que se considera que llevan unas vidas infames, a los que ataca sin piedad, incluso hasta llegar a una exterminadora cacería humana, ya porque afean la ciudad, ya porque practican el mal, porque atentan contra la moral y las buenas costumbres; con ello se escribe un capítulo más de la historia universal de la infamia; ese espacio, habitado por vidas desperdiciadas, por supuestos residuos humanos o parias, que no son otra cosa que una consecuencia de la modernización y de un pretendido progreso, que considera a estos sujetos como una suerte de población superflua, que sobra, que está de más, compuesta por seres privados de medios adecuados de subsistencia, sin un lugar en el que se puedan ubicar, siempre nómadas, con puntos de la ciudad, que les sirven de centro de actividades en su eterno deambular por la metrópoli, condenados al mundo de la marginalidad, sobre la que tendríamos que pensar permanentemente, sin juicios de valor, como el producto de un sistema económico dominante, marcado por la desigualdad y que lleva muchas veces, en América Latina a la “limpieza social”, al sacrificio mortal de estas personas, con el fin de mantener el orden y la decencia, sin atender a las verdaderas causas del problema, sean éstas, psicológicas o sociopolíticas, en un universo cargado de complejidad, en el contexto de una sociedad, que no tiene lugar para todos, como si estuviera basada en una darwiniana selección natural de las especies, donde el pez grande se come al chico, sin ningún escrúpulo y se condena a lo sobrante a un ostracismo social o a un desplazamiento interno, sin piedad alguna, una vez que esos seres humanos han sido convertido en piezas de caza, en un mundo, que valora a los triunfadores y abomina a los perdedores, sin plantearse que estamos frente a un verdadero problema de salud pública o individual.

Este no lugar bogotano, se ubicaba geográficamente, en el antiguo y aristocrático barrio de Santa Inés, bastante cerca de la casa presidencial, abandonado por sus viejos habitantes, poco a poco, para pasar a ser la calle de El Cartucho, que el alcalde Enrique Peñalosa Londoño, concebía como un sitio problemático, que había que descuajar del todo, para convertirlo en un insípido parque, con la calma de los modernos cementerios o campos de paz, para lo cual, había que recurrir al desalojo forzoso de esos seres inmundos y la demolición de viejas y hermosas casonas, que se habían convertido en verdaderos antros, sitios de mal aspecto y de mala reputación. Por lo que enviaría a la policía, lo que desencadenaría una verdadera batalla, con armas de fuego y algunos muertos, lo que haría que el edil tuviera que reconsiderar la estrategia y pasar a otra, en la que mediante una Razón dialogada, con personal de las ciencias humanas, psiquiatras, psicólogos, antropólogos y sociólogos, se llegara a una salida negociada.

Resulta muy difícil la rehabilitación social de esta gente, habitante de esos no lugares, y muchas veces, lo único que se logra simplemente es que el paciente renuncie a un determinado síntoma adictivo, el consumo de una droga, sin que se transforme su estructura de su personalidad, con la caída en nuevas adicciones, como la dependencia al alcohol, o quedan rasgos impulsivos, psicopáticos o sociopáticos, en sujeto con una gran inestabilidad laboral, porque para caer en una olla de esas, como llaman en Colombia, a estos habitáculos humanos, se precisa tener una historia determinada, como la que nos muestra Fernando Salgado Varela, en su relato, tomado directamente de la voz viva del protagonista del Humo del diablo, para referirse al producido por la bicha, al basuco, en términos más científicos o al bazuko, para representar con otra metáfora a esos lanzacohetes portátiles, que se usaron en la Segunda Guerra Mundial.

Y al emplear esas metáforas, a lo que, su referente real, es una peligrosísima droga de muy bajo costo, elaborada con residuos de cocaína, ácido sulfúrico, queroseno, mezclada con otras substancias como el cloroformo, el éter, el carbonato de potasio, cafeína, manitol, bicarbonato de sodio y acetona, entre otras substancias, con un enorme poder adictivo, dada la excitación del sistema nervioso central, cuando es fumado.

https://www.youtube.com/watch?v=LwAlP-bYFjk

Su efecto es tan fugaz, que genera la necesidad, casi inmediata de volver a consumir con gran frecuencia, incluso varias decenas de dosis diarias, aún con el riesgo de pérdida del conocimiento, convulsiones, hipertensión arterial y arritmias cardíacas, que pueden conducir a la muerte.

Recuerdo que, a principios de la década de 1980, hacia 1983, cuando comenzó su consumo en Colombia, colegas médicos, quienes trabajaban en servicios hospitalarios de urgencias, estaban extrañadísimos frente a personas, hombres, en su mayoría, que llegaban premortem y morían sin que se supiera qué hacer al encontrar tantos venenos en los exámenes toxicológicos, con una gran incomprensión médica de lo que estaba sucediendo; se estaba frente a un verdadero enigma, que, al fin pudo clarificarse.

En los sobrevivientes, se iba dando un deterioro neurológico e intelectual, que desarrollaban enfermedades cardiopulmonares crónicas, con una marcada pérdida de peso y un estado de gran abandono personal, además de politraumatismos o lesiones por accidentes y peleas, que muchas veces terminaban en la muerte, de tal forma que bajo esa especie de parque cementerio, que ordenara hacer el alcalde de Santafé de Bogotá, realmente en ese espacio ocurrieron muertes horripilantes, donde los cadáveres humanos eran, incluso vueltos picadillo y tirados en los contenedores de basura.

Poco a poco se dio una verdadera epidemia de consumidores de esa base sucia de coca o basuco, que lanzaba al sujeto a un estado de excitación tal, que era como si por dentro se les hubiera puesto un verdadero petardo, que hacía estallar su mente, ya que esa mezcla psicotóxica no es la cocaína depurada, que se exporta al primer mundo, sino que se queda en el fondo de las ollas de los laboratorios, donde se produce la droga, la cual, al principio genera un estado de euforia, con desinhibición, sensación de placer, de poder, aceleración del ritmo cardíaco, con latidos más fuertes; para luego dar lugar a una disforia, un sentimiento de angustia, depresión o inseguridad, con la necesidad imperiosa de volver a fumar para evitar ese malestar, lo que lleva a la adicción o dependencia, en un consumo sin interrupciones, que puede conducir a psicosis con alucinaciones, a la locura, en los consumidores compulsivos, que llevan mucho tiempo consumiendo, con lo cual se pierde el contacto con la realidad, el sujeto puede agitarse, presentar delirios, agresividad y violencia, mientras conduce a la ejecución de delitos o a la prostitución.

Pero, también es como una bomba para el organismo, que produce problemas cardiovasculares y cardiopulmonares.

La droga iba a parar por su bajo costo a los barrios marginales latinoamericanos, donde puede haber una gran población vulnerable, por motivos biopsicosociales, lo que genera un círculo vicioso entre el consumo y la lumpenización, ya que la dependencia hacer que el consumidor acuda a cualquier medio para conseguirla, como robos y atracos, a la par que deteriora la capacidad intelectual, el rendimiento académico o laboral, con una agresividad incontenible, lo que puede hacer de que del día a la noche, los sujetos, que la usan puedan convertirse en delincuentes, lo que podría llevarlos de inmediato a la cárcel, verdaderas escuelas del crimen, antes de que se pensara como un problema de salud pública, que requería intervenciones terapéuticas; por eso la adicción al basuco, se llamó el vicio del diablo.

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Poema

Guillermo Henao (Desde Medellín, Colombia. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)



Vuelco en hueco fondo
mi honda
desazón,
al son
de la razón
de no permanecer resquebrajada, ajada,
atada a piedra ingrávida
con lazos de piel torcida y ajena.

El fruto insalobre -e insalubre- del vientre, del pecho también,
deja amargas huellas sin re-emplazo,
complemento vacío
de continuos fracasos.

Qué será de mí
-destino individual conocido-. Re-salto
a saltos
el traje de fatiga que no ven. Ven, llénalo tú,
créale móvil piso siquiera, o si quieres exponte
a mi teleobjetivo de modelo barato, deja el puente
que te aleja, ponte
a quemarropa,
arropa mi friito.
En fin:
-Reconozco que no conozco mi alti-vez,
mi pretendida autosobrancia.
Desecho de lo hecho,

también he deshecho la sencilla presencia,
la inmanencia de lo ahí afuera.

Entonces,
si me viera como soy, si comprendiera
que todo ya casito se pierde de ante-mano. Alza la tuya
para pegar mi fuego,
mas no puedo decirlo. Espero
tu deseo.

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