lunes, 20 de octubre de 2014

Música en la calle

ARGENPRESS CULTURAL

La música está en todos lados, no sólo en las salas de concierto o en los grandes festivales en colosales estadios. También está en la calle.

Veamos varios ejemplos de músicos populares callejeros.

El último de ellos, de hecho, inspiró el cuento de la nota siguiente, “El Licenciado” (basado en una historia verídica, con un personaje no muy distinto del violinista que aquí presentamos).

Escuchemos:













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El licenciado

Marcelo Colussi (Desde Guatemala. Tomado de su libro “Cuentos para olvidar” (Venezuela, 2007))



Caía ya la noche en aquella capital centroamericana. La jornada no había estado mala; no había sido de las mejores, pero al menos tenía para la ración diaria, tanto de comida como de alcohol.

Dónde comer y dónde comprar su cuarto litro de ron barato no le inquietaban especialmente; comía cualquier porquería en cualquier cantina de mala muerte. Lo mismo era con la bebida. Dónde dormir le preocupaba algo más. En las últimas noches la policía había estado fastidiando bastante: un par de amigos de similar condición terminaron en la cárcel, y hasta incluso tuvieron su paliza. "El trabajo tiene períodos peligrosos".

Nadie conocía su verdadero nombre; nadie, al menos, de su círculo cotidiano: borrachos crónicos y mendigos del Mercado Central. Para todos era simplemente "el licenciado".

A los promotores de la oficina de Pastoral Social de la parroquia de la zona, quienes asistían a estos grupos de indigentes, les llamaba la atención. Especialmente a una jovencita, estudiante de sociología, aguda y desconfiada. Sandra se llamaba. "'El licenciado' no es como todos.... Además ¿por qué lo llamarían así justamente?"

Prefería no hablar con nadie. En realidad no estaba casi nunca en condiciones de hacerlo; borracho de caerse, sus diálogos eran monólogos incomprensibles. Había que prestarle particular atención para deshilvanarlos. Sandra se tomaba esa molestia.

"Mirá, compita: vos tenés que procurar seguir estudiando, siempre, ¿oíste? Porque no hay otra alternativa posible, válida y consistente, para salir de esta mierda. Y cuanto más puedas capacitarte, mejor. Y si podés estudiar alemán, mejor todavía, verstanden?", le decía alguna vez, en un raro momento de lucidez, o de no tanta embriaguez más precisamente, con un penetrante aliento mezcla de alcohol y vómito.

"¿Y por qué le dicen 'el licenciado' a usted?", se atrevió a preguntar.

Fue evidente el golpe; algunas lágrimas asomaron a sus ojos, crónicamente enrojecidos. No hubo respuesta.

"Ehh.... es, es difícil... no vas a entender, mejor.... ¿cuántos años tenés?"

Sandra también sintió ganas de llorar, aunque no lo hizo. Algo la cautivó; "el licenciado" no era como los otros.

Esa noche, visto que la situación se estaba tornado algo molesta por las rondas policiales, buscó un nuevo sitio para dormir, más seguro, más oculto. Conocía el mercado perfectamente, por lo que no le costó encontrar algún sucucho adecuado. Iba a pedirle a otro amigo que lo acompañara, "el Pescado"; pero no pudo encontrarlo por ningún lado. Por tanto decidió ir solo.

Era en el ala norte, cerca de los puestos de flores. Le gustaba ese lugar porque siempre tenía buen aroma. En el cruce de varios pequeños callejones había un baño, abandonado desde ya un buen tiempo, que tenía una puerta casi desconocida, semioculta por una mampara que se había colocado recientemente. Era un punto más de tantos en el mercado, otro recoveco. Pero para "el licenciado" tenía un valor especial: más de una vez se había refugiado allí ante circunstancias especiales, o cuando se sentía particularmente mal.

Cuando entró no dio mayor crédito a lo que veía: en realidad no le importó. Sólo pensaba en dormir. Estaba, como siempre, mareado, muy cansado, y no le interesaba ponerse a investigar en esas circunstancias. El portafolios que encontró en el baño le sirvió de almohada. Solamente a la mañana siguiente se le ocurrió ver qué contenía.

Cuando se dio cuenta del hallazgo casi muere de un síncope. No lo podía creer; las manos le temblaban, no le salían palabras. Todo el cuerpo trepidaba, por lo que no pudo seguir con el conteo de los billetes. Calculó, de acuerdo a lo que llevaba contado y a lo que todavía le restaba, que debía haber más cien mil dólares al menos. Prefería no enterarse.

"¡No puede ser! Esto me lo puso el demonio.... No es posible".

Quedó estupefacto un momento, literalmente paralizado, con el portafolio apretado contra el pecho. No podía salir del asombro, pero al mismo tiempo lo increíble de la situación lo despertó del sopor de la borrachera.

"¿Y ahora qué hago?"

Con el resto de lucidez que aún conservaba pensó que no era conveniente salir del escondrijo con la carga a cuestas. Recién en esos momentos, cuando intentaba ver qué hacer, vio manchas de sangre alrededor suyo, donde había dormido la noche anterior. Un par de metros más lejos, medio oculto tras una puerta caída, estaba el cadáver. Reprimió el grito de espanto que le brotó espontáneamente.

"¡¿Y esto?!" Su asombro iba en aumento, al igual que el terror.

Si con el dinero estaba virtualmente paralizado, ahora con el nuevo hallazgo había llegado al paroxismo. Fueron varios minutos en que no podía recobrar el aliento. Lloró, primero suavemente, luego en forma desconsolada.

"No tengo que hacer ruido, no", se dijo limpiándose los mocos, como un niño atemorizado. Cuanto más complicadas se tornaban las condiciones, más despierto parecía ponerse "el licenciado".

Vagamente comenzó a atar algunos cabos: aunque no conocía bien los detalles, había escuchado el comentario que la noche anterior tuvo lugar un tiroteo en el mercado, justamente por la zona de los puestos de flores. Balazos se escuchaban todos los días, por lo que no le prestaba especial atención. Tampoco en este caso. Por otro lado, como vivía perpetuamente en estado de ebriedad, nunca estaba en condiciones de discernir muy en detalle acerca de nada.

"Claro, ayer andaban con la bulla de la balacera. Decían que unos tipos se corrieron por ahí, y la policía, o el ejército - no me acuerdo - los andaba persiguiendo, y que se escaparon los pisados. De repente este es uno..... ¡por Dios"! ¿Y ahora?".

Aunque no estaba muy claro todavía, aparentemente un grupo de delincuentes - se especulaba que eran narcotraficantes - perseguidos por fuerzas de seguridad combinadas, había huido por el mercado, llevando una gran cantidad de dinero. Se hablaba de unos doscientos mil dólares. Pero ni un billete se había encontrado luego de la persecución. Había dos muertos y otros dos detenidos - uno herido. Del quinto hombre no se supo más nada. Se suponía que podría haber escapado con los fondos; un día después del hecho se tejía todo tipo de teorías. Nadie había pensado - como de hecho había sucedido - que estuviera muerto en un baño abandonado, desangrado por los tres balazos recibidos. Y que el portafolios con la fortuna estuviera ahora en manos de un mendigo y borrachín que se mantenía embriagado la mayor parte del tiempo.

"¿Y qué hago? ¿Sabrán que el pisto está acá? ¿Me habrán visto entrar?"

"El licenciado" se debatía entre estas incertidumbres. El dinero, más que una bendición divina, lo sentía como un maleficio que le quemaba las manos.

Muchas veces había fantaseado que, de encontrarse una fortuna como la que ahora le llegaba, invitaría a todos los mendigos y marginales que convivían en el mercado a una parranda interminable de varios días, con trago pagado para todos, sin límites. Pero ahora que la fantasía podía hacerse realidad, lo aterraba la idea.

"¡Mierda! No hay nada más siniestro que un deseo cumplido....; ¿quién fue el que lo dijo? ¿Nietzsche?"

Pensó en quedarse en el escondite un tiempo. Pero luego reflexionó que eso podría ser peor. Tarde o temprano irían a buscar ahí. Había que hacer algo práctico, urgente.

"¡Sandrita! ¿Cuándo vendrá la patoja?"

Rápidamente desechó la idea. No sabía cuándo podía venir la gente de la iglesia; no tenían una fecha precisa para las visitas. Y además no era ninguna garantía que lo pudieran ayudar. Por otro lado: quizá hubiera tenido que compartir el "botín".

"Como siempre, me las voy a tener que arreglar solito, como en todo".

Empezó a tejer hipótesis: ¿qué era más conveniente?, ¿cómo hacerlo?, ¿para dónde ir? Confrontado a todas estas preguntas "el licenciado" vio lo solo, despiadadamente solo que estaba en el mundo. Nuevamente asomaron lágrimas a sus ojos. Sin embargo, ahora había una mezcla ambigua: tristeza, desolación por la patencia de su desamparo; aunque al mismo tiempo - sensación que no tenía desde hacía muchísimo - una profunda alegría. Casi, aunque no lo reconociera en esos términos, alegría de venganza.

"La venganza es el placer de los dioses decían los griegos .... No eran estúpidos estos griegos, ¿no?"

Ya casi sobre la mitad de la mañana decidió salir del baño. Metió prolijamente todos los billetes entre sus harapos, los calcetines, los destruidos zapatos. No en la mochila; eso hubiera sido demasiado tonto. Tuvo ocasión de revisar lo que llevaba en ella; justamente desde mucho tiempo no lo hacía. Nada de valor: alguna muda de ropa - tan o más percudida que la que llevaba puesta -, descoloridos papeles de remotos tiempos, un trozo de hilo. Se sorprendió cuando vio el Langenscheid de bolsillo, el maltrecho diccionario alemán-español.

"¿Cuánto hará que está esto aquí?..... Wie lange liegt das hier? 'Liegt' o 'steht' en este caso? Puchis .... ya me lo olvidé casi todo"

También se sorprendió que nadie osara mirarlo siquiera cuando salió de su "bunker". Esperaba una gran agitación en el mercado, policías por todos lados. Pensó inclusive en cámaras de televisión. La realidad lo decepcionó. Seguramente los aguaceros nocturnos habían lavado la sangre del herido que buscó refugio entre los puestos de flores.

Había algún agente de policía, no más de lo que se veía habitualmente. Caminaba lentamente, mirando a todos lados, desconfiando de todos. Contrariamente a lo que hacía todas las mañanas cuando despertaba, no corrió por su cuota diaria de ron de segunda. Ese día era de muchísimo calor, más de lo habitual. Se le ocurrió tomar un jugo de naranja.

"¿Cuánto tiempo hace que no tomo algo natural?

Inmediatamente se dio cuenta que no llevaba dinero, fuera de los dólares. No podía permitirse cometer el desliz, absurdo desliz de sacar un billete de cien dólares para pagar un jugo. Decidió, finalmente, no tomarlo.

Su asombro iba en aumento al ver que no salía desesperado a buscar la ración de alcohol. Cuando vio a otros compañeros de vida del mercado, sucios y harapientos como él, con los efectos de los primeros tragos de la mañana, sintió lástima.

"¡Pobrecitos! ¿Eso soy yo? .... ¡Por Dios! ¡Qué desastre!"

De pronto sintió que no sabía qué hacer, para dónde ir. Esta "tranquilidad" lo asombró, no era lo que se esperaba. En el medio de su resaca y desesperación por el increíble hallazgo había preparado varios "planes de contingencia"; pero en ninguno estaba contemplado esto que le ocurría ahora. Nadie lo perseguía, nadie venía a pedirle cuentas por el portafolios mágico; no había bandas de mafiosos esperándolo, ni policías. Mucho menos cámaras de televisión.

"¿Y si les digo que ahí hay un cadáver?" Por un momento estuvo tentado de hacerlo. Sentía que no había valido tanto desvelo, tanta angustia junto al muerto - incluso lágrimas - para que ahora todo fuera tan fácil. No sabía en absoluto qué hacer. Decidió buscar a Sandra.

No sabía cómo. No quería preguntar a nadie. Prefería pasar lo más inadvertido posible. Cuando unos niños vagabundos, parte de la población habitual del mercado, lo saludaron efusivamente - no sin cierta cuota de sorna - apenas si contestó.

Cerca de la puerta de salida se le acercó "el Pescado", a quien había estado buscando la noche anterior.

"¿Qué pasó licenciado? ¿Vamos a echarnos un traguito?"

"No puedo, hermanito. Tengo que hacer".

"¡Púchica licenciado! ¿Y qué pisados tenés que hacer? ¡Ni que fueras licenciado de verdad!"

No supo muy bien qué decir. "Es que .... tengo que ir .... tengo que buscar a esos cuates de la iglesia, esos que nos visitan a veces".

"¿Y para qué, vos? Si ellos siempre vienen".

"Es que .... necesito unas medicinas". No sabía cómo sacarse de encima a su molesto compañero. Su presencia empezó a resultarle un estorbo.

"¿Será, licenciado? Hombre, te noto raro. Como que te ha pasado algo ..."

En un momento pensó que "el Pescado" lo sabía todo y estaba buscando su confesión. Estuvo tentado de contárselo, de proponerle su silencio a cambio de una cantidad. Dudaba si debía hacerlo cuando aparecieron, providenciales salvadores, los jóvenes de la parroquia. Pero no venía Sandra.

"¿Y qué pasó con la patoja, con Sandra quiero decir?", se apresuró a preguntar "el licenciado", sin siquiera saludar a los que llegaban.

"Ya no le toca más a ella por acá; ahora atiende a los niños de la calle del parque Kennedy".

Se quedó sin palabras. No lo podía creer. Su único contacto, la única persona con la que podía hablar en el mundo, y ya no la iba a ver más.

"Vos patojo, ¿y sólo niños atiende ella por allá?"

El parque Kennedy quedaba en la otra punta de la ciudad, a no menos de 8 kilómetros del Mercado Central.

"¡Parque Kennedy! ¡Encima hay que aguantar que le pongan sus nombres! ¿No les es suficiente con todo lo que chingan?"

Sin pensarlo mucho, se encaminó hacia allá. Después de los primeros 500 metros vio que la empresa era más dura de lo que se imaginaba. Calculó que le sería imposible. Débil como estaba, seguramente podía morir en el intento. Optó por tomar un taxi.

"Ya perdí la cuenta de la última vez que tomé uno de estos. ¿Cuándo fue?"

El conductor desconfió un poco antes de subirlo. Un viejo harapiento, en su estado, llamaba la atención al pedir un taxi. Una vez arriba del automóvil cayó en la cuenta que no tenía dinero. Era absurdo usar los dólares; de todos modos, de alguna forma tenía que pagar el viaje.

"¡Si es mi dinero al fin y al cabo!", terminó por convencerse. Y finalmente, pasó lo que temía. Llegados al parque Kennedy no pudo impedir sacar un billete de 100 dólares, pese a no querer hacerlo. El chofer, en principio, desconfió. Luego, al verlo turbado, aprovechó la ocasión para presionarlo, y ante su nerviosismo creciente, lo chantajeó quitándole el dinero con la amenaza de llamar a la policía si decía algo.

"El licenciado" prefirió perder esa cantidad - ínfima al fin y al cabo - para evitarse problemas. Pero una vez descendido del taxi no sabía qué hacer. "Buscaría a Sandra", pensó. Pero ¿cómo?, ¿dónde? Sólo sabía que iba a ese parque, según lo que le habían dicho - no le constaba, claro -, para atender niños.

Lo más adecuado le pareció entonces dirigirse hacia esos niños.

"Parias, otros pobrecitos parias igual que yo ... pero estos aún son muy chiquitos. Hasta quizá se podrían salvar todavía .... ¿Pero cómo?"

No le costó mucho encontrarlos; en el parque vivían alrededor de cien de ellos. Sucios, harapientos, con los ojos tan rojos como los suyos, aparentemente alegres, pero trágicamente tristes tras sus gritos y bromas groseras, no le prestaron mayor atención a su llegada. Era un viejo borracho más que andaba por ahí, como tantos otros parias. De todos modos los más grandes notaron que no era habitual del lugar. Con la picardía propia de los de su condición, picardía mezclada con desconfianza y osadía, algunos se le acercaron.

"¿Qué pasó, viejo? ¿Vos no sos de acá, no?, preguntó el que parecía más astuto, jefe del grupo.

"No, no. Acabo de venir".

Como siempre en estas circunstancias, casi como reflejo de sobrevivencia, los niños se interesaron por el nuevo personaje recién llegado. En este caso no había nada que pudieran obtener del espécimen en cuestión; nada evidente, al menos. Quizá divertirse a sus expensas. Y hacia eso comenzaron a apuntar los más grandes.

"¿No serás policía vos, no?. ¿Qué chingados estás haciendo por acá? ¿No serás un viejo maricón que está buscando chavitos?"

"El licenciado" no sabía bien cómo responder: ¿defenderse?, ¿hacerse el desentendido de lo que le decían?, ¿explicar a qué había ido? Esto último le pareció lo más correcto.

De todos modos la estrategia elegida no aplacó lo ánimos provocadores. Aprovechándose del número - varias docenas - y de lo desvalido que se veía el recién llegado, el desenlace fue rápido: "el licenciado" terminó golpeado, furiosamente golpeado por los niños. Y sin el dinero. Sólo le quedó algo - unos mil dólares - que se había guardado, envueltos en un papel de diario, en el ano.

Las primeras gotas de la lluvia lo despertaron; ya estaba anocheciendo. Todo el cuerpo le dolía por los golpes recibidos. Quiso correr a refugiarse del aguacero que se venía, pero no pudo. El dolor se lo impedía. En el medio de su dolor pensó que después de todo, pese a la paliza, las cosas no estaban tan mal. Tenía aún bastante dinero.

Lentamente fue arrastrándose hacia una galería donde también había unos cuantos niños. Se dijo que en esas circunstancias no le vendría mal un trago; pero, de todos modos, no fue en su búsqueda. Sintió, súbitamente, que podía vivir sin el alcohol.

"Seguramente son éstos los que me robaron. Espero que ya me dejen tranquilo".

No obstante odiarlos en el momento y no querer saber nada de ellos, rápidamente tuvo la idea que tal vez podrían ayudarlo.

"Oigan, niños: ¿ustedes conocen a una muchacha Sandra, que me dijeron que trabaja para la iglesia y viene por aquí a veces?"

Los niños se miraron entre sí, desconfiados. "¿A qué venía esa pregunta?" Una de las virtudes que tenían como grupo era su espíritu de ayuda mutua. Ante un extraño eso se potenciaba.

"¿Y por qué tanta pregunta, viejo? ¿Qué onda con esa muchacha? ¿Tenés algo con ella acaso?"

Inquirido de esa manera - casi brutal por cierto - "el licenciado" no supo bien cómo reaccionar. Se sintió acorralado, y balbuceó lo primero que se le ocurrió.

"Si, es mi prometida".

Las risotadas de los niños no se hicieron esperar. Secretamente, "el licenciado" también se mató de la risa. Aunque también, y sin que supiera por qué, le brotaron algunas lágrimas.

"Homo homini lupus, ¿no? ¡Somos todos unos hijos de puta, sin dudas! Mirá estos cabroncitos ... No tienen donde caerse muertos, y se ríen de mi", pensó amargamente.

Ya anochecía; debía resolver dónde pasar la noche. Recién en ese momento se dio cuenta que tenía hambre, que no había comido en todo el día. También se dio cuenta, muy felizmente, que no había probado una gota de alcohol. Y que no lo extrañaba.

Y se dio cuenta igualmente, por lo que se puso casi a temblar, que lo que había dicho respecto de Sandra .... le hubiera gustado que fuese cierto. Pero prefirió desechar inmediatamente cualquier pensamiento ligado a eso.

No teniendo dónde ir, ni conociendo a nadie en el parque Kennedy, decidió que lo mejor era quedarse ahí, tratando de establecer buena relación con sus recientes verdugos. Pensó en la solidaridad de parias que seguramente encontraría con estos niños.

Pero se equivocó. En la violación sexual de que fue víctima, a manos de los más grandes, le descubrieron el improvisado paquete con los dólares que aún conservaba. Obviamente, lo perdió.

No era tanto el dolor físico lo que lo aquejaba, mientras dormitaba sobre unos sucios cartones ya hacia la medianoche, sino el espiritual. No encontraba explicaciones a lo que le había pasado.

"¿Por qué?, ¿por qué?", no cesaba de repetirse. En lo único que pensaba era en Sandra.

Esa noche "el licenciado" tuvo pesadillas como hacía tiempo no las tenía. Soñó cosas horribles, espantosas: vio un avión que caía, y escuchaba los gritos horrorizados de los pasajeros en la caída. Soñó con un bebé que se escapaba de los brazos de la madre para precipitarse en una catarata. Angustia, desesperación por todos lados. Sólo Sandra aparecía como un oasis en ese desolado desierto. Finalmente llegó el alba; y los temores, si bien no se desvanecieron, al menos se mitigaron con la claridad.

El primer pensamiento del día fue para ella. No pudo resistirlo, y volvió a preguntar si alguien la conocía, si sabían darle alguna indicación. Casi no fue tenido en cuenta por sus ocasionales acompañantes.

Sin un centavo encima, mortificado, golpeado, no sabía qué hacer. "Volver al mercado", pensó "no era muy distinto de estar en este parque". Conocía más gente allá, quizá esa era la única diferencia; porque por lo demás no era muy distinto: paria, marginal, ignorado.

A veces se preguntaba - sin tener respuesta - cómo era posible encontrarse en ese estado. Cuando comenzaba a pensar en esto, lloraba, y sólo el ron - el barato y pésimo ron con que se intoxicaba - le permitía sobrellevar esas angustias, y dejar de pensar. Doctorado en Filosofía en Friburgo, Alemania, gracias a una beca que le había costado dos años de sacrificio obtener, desde dos años después de su regreso a Centroamérica había comenzado con la bebida. Se habían juntado varios factores: también la feroz represión política que se abatía sobre el país había aportado su cuota. Debido a ella muchos de sus más cercanos, incluido un hermano, habían desaparecido. "El licenciado", en forma casi providencial, había salvado su vida en dos ocasiones.

Pero fue demasiado, no lo resistió. Primero comenzó a beber más de lo socialmente tolerado; luego, paulatinamente, había ido despreocupándose de sus cuidados elementales, dejándose vencer por el abandono. En poco tiempo - ya no recordaba cuánto - terminó viviendo en la calle; de ahí a vagabundo sólo fue un paso.

Pensó en cómo la abordaría cuando la viera. Ella en más de una ocasión le había preguntado por su historia; era más que obvio que había un código compartido, una complicidad. El sabía que ella se daba cuenta que no era sólo un pordiosero; incluso varias veces le había preguntado directamente acerca de su situación. Como le desagradaba hondamente hablar de su pasado, "el licenciado" siempre encontraba la manera de escapar sutilmente - o no tan sutilmente. Pero ahora decidió que le contaría todo; pensó que, además, eso podía seducirla. La cuestión era encontrarla.

Volvió a sentir deseos de beber; pero hizo lo imposible por abstenerse. Por otro lado no tenía ni un centavo; al pensar en eso, súbitamente sintió hambre. La única solución a la vista era mendigar.

Hacía ya tiempo que vivía de las limosnas; en un principio ello le provocaba vergüenza, pero ese escrúpulo había quedado en el pasado. En la actualidad prácticamente no tenía otra forma de obtener algún mísero dinero sino a través de la mendicidad. Trabajar era una perspectiva que desde hacía eternidades no se le ocurría posible.

"Die Arbeit ist das Wesen des Menschen", pensó de pronto. "Pero si es cierto, ¿por qué resulta tan molesto?"

"¿Y si me pongo a dar clases de alemán?" ..... ¡Ni pensarlo!"

A veces, las pocas veces que no estaba embotado por los efectos de la bebida, pretendía reflexionar; y era una lucha atroz entre ideas antitéticas que salín simultáneamente. Nunca llegaba a nada finalmente.

En esos inconducentes devaneos estaba cuando escuchó entre los niños del parque la palabra mágica:

"¡Muchachos, ahí vienen los de la Iglesia. Ahí viene la Sandra!"

No lo podía creer: "¿Sandra aquí?". Era más que un sueño.

Cuando se vieron, ambos quedaron impactados; pero quien más afectada pareció estar, fue ella. Venía en grupo, con tres compañeros más. Era la única mujer; joven, bonita, radiante en el medio de todos los varones. Pero de pronto, al toparse con "el licenciado", súbitamente cambió de cara. No supo qué decir. Tampoco a él le salían palabras.

"¿Sabe una cosa, seño Sandra?", se apresuró a decir uno de los más desenvueltos del grupo de niños de la calle, jovencito de unos 15 años. "Ayer apareció este viejo desgraciado por el parque, y se quiso pasar de listo con uno de nosotros. Por eso lo tuvimos que moronguear al cerote. Mire cómo quedó por hacerse el loco".

"El licenciado" quedó estupefacto. Quería defenderse, decir algo .... pero las palabras no le venían. Los jovencitos siguieron el ataque.

"¿Sabe lo que pasa, seño Sandra? Es un viejo degenerado éste. Nosotros no lo conocemos de antes; llegó aquí al Parque de buenas a primeras. Y ni bien llegó ya estaba provocando. Hasta andaba diciendo que nosotros le robamos un dinero, el muy cabrón".

Sandra se sentía entre dos fuegos. Hubiera querido defender al "licenciado" en forma incondicional, pero la situación no se lo permitía. ¿Cómo justificarlo antes los niños? Sabía, intuía, podría haber jurado que todo lo que le decían no era cierto. Pero calló esperando la reacción del "licenciado", quien también permanecía mudo.

Los acompañantes de Sandra intervinieron entonces. Con una forzada ecuanimidad trataron de investigar entre las partes en pugna. Sabiendo de lo manipuladores que podían ser en ciertas ocasiones los niños, con moderada cortesía se dirigieron al acusado:

"Buenos días, señor. No nos conocemos, ¿verdad? Es la primera vez que lo vemos por el parque Kennedy. ¿Y cómo es esto que dicen los muchachos?", dijo uno de los recién llegados, con corrección pero no sin cierta firmeza en la voz.

"El licenciado" no sabía qué hacer; buscaba la mirada de Sandra, quien a su vez tampoco sabía cómo reaccionar. El silencio se hizo tenso.

"Entonces, ¿es cierto lo que dicen los niños?", volvió a preguntar el inquisidor.

Se le ocurrió empezar a hablar en alemán; estuvo a punto de hacerlo incluso, aunque no sabía por qué. Pero se abstuvo. Fue Sandra entonces quien intervino:

"Muchachos, yo conozco a este señor. Me atrevo a poner las manos en el fuego por él. Él no podría hacer nada malo, se los aseguro". Luego de decir eso, Sandra sintió una sensación horrenda. ¿Por qué lo había hecho? ¿A qué venía eso de defender a un mendigo - presuntamente desconocido - con esa convicción? Y más aún: ¿por qué esa pasión por alguien tan alejado de ella, tan de otro ámbito, delante de su novio? (uno de los tres acompañantes del grupo de trabajo de la Pastoral era su prometido; en diciembre se casaban).

Como el escándalo fue en aumento y los educadores populares de la Iglesia no pudieron manejar la situación, un par de guardias de seguridad apostados en el parque se vio forzado a intervenir. No se sabe cómo, pero apareció una navaja entre los harapos del "licenciado", y un paquetito con crack. Fue allí la primera vez que él intentó una defensa de si mismo, negando todo lo que se le atribuía.

Tarde ya, seguramente. Las pruebas estaban a la vista, y aunque todo comenzaba a mostrar que era demasiado el peso de la crueldad del grupo contra un pobre diablo, ni los jóvenes de la obra social ni los policías pudieron dar marcha atrás en la dinámica que se había ido tejiendo. Uno de los muchachitos de la pandilla, adolescente ya, con un marcado perfil de conductor y conocedor de los vericuetos legales - por su forzado paso por el lado amargo de esos desfiladeros - presentó entonces la formal denuncia a los gritos. "El licenciado" era distribuidor de drogas.

Sandra fue quien pagó la fianza. Su novio no lo podía creer; cuando se lo contaron sintió que se le paralizaba el corazón. Claudio Amaya, doctor en filosofía por la Universidad de Friburgo, 36 años, hasta hace unos días bautizado - con una mezcla de admiración y saña - "el licenciado", era ahora su nueva pareja.

Unos meses más tarde volvieron a encontrarse, Sandra y su ex novio. No se hablaron. Fue en un seminario sobre población marginal y políticas de erradicación de la pobreza, en un lujoso hotel de la zona céntrica. Ella estaba embarazada, y expuso - con mucha soltura por cierto - su experiencia en la nueva organización no gubernamental para recuperación de alcohólicos y drogadictos "El Camino", de la que era director... "el licenciado".

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Un cuento color de rosa

Laura M. López Murillo (Desde México D.F., México. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)



En algún lugar del tiempo, a través de los ciclos excéntricos del pensamiento y sobre el eje existencial de este mundo se escribe el relato interminable y caprichoso de una figura heroica, acento y esencia del linaje de la humanidad…

Había una vez una escultura tan diminuta que cabía en la palma de la mano pero su pequeñez concentraba la inmensa admiración ante el prodigio de la fertilidad; la única esperanza de sobrevivencia se inmortalizó en la anatomía de las venus paleolíticas.

Cuenta la leyenda que desde el firmamento y en todos los altares, una mujer atendía las súplicas y de su miraba emanaba la protección y el amparo; ella explicaba el origen de los hombres y con su voluntad se escribía destino de los pueblos.

En el paisaje de la hostilidad perpetua, el valor no admitía géneros entre los bárbaros solidariosytodos los brazos esgrimían una espada, los hombres y las mujeres combatían codo a codo compartiendo la adversidad y el peligro.

Érase que se era, una voz refugiada en la intimidad del hogar cuyo eco repercutía en el rumbo de un estado regulado por los hombres y así fue durante milenios en los grandes imperios fundados en un dogma hasta que un buen día la feminidad se convirtió en un atributo rentable, en el pasaporte a la nobleza y garantía de una estirpe.

Los tiempos modernos despejaron las tinieblas que las oprimían y en una porción del mundo emprendieron el largo camino hacia la equidad tantas veces postergada y de repente, en la fábrica y entre las guerras, aparecieron los primeros gestos de la ansiada reivindicación, y se quitaron el corsette, y se cortaron el cabello, y escandalizaron al mundo.

Pero la sumisión y el silencio se negaron a desvanecerse y los brutales efectos dela dominación masculinase ciernen todavía sobre las más vulnerables porque su hogar es una prisión infantil de trabajos forzados y la feminidad significa el exilio del conocimiento; el matrimonio es una condena perpetua para miles de niñas y la maternidad es un riesgo mortal.

Y entonces, surgió una generación que reclamó la erradicación de la sumisión de sus madres y la igualdad de oportunidades. Y así, un 11 de Octubre se instituyó el Día Internacional de las Niñas. Y un día nefasto, el odio ancestral flageló a una hermosa niña pero las balas talibanes no cegaron la curiosidad de su mirada y Malala se convirtió en el ícono de la educación universal. Y en el tiempo por venir habrán de escribirse muchas infamias contra las niñas y contra las mujeres pero habrá también muchas hazañas de hombres y mujeres luchando solidarios, codo a codo, compartiendo la adversidad y el destino en el relato interminable y caprichoso de esta figura heroica, acento y esencia del linaje de la humanidad…

Referencias:
- Agencias. (2014). Nobel a Malala y a Kailash debe inspirar al mundo hacia los niños. Recuperado el 11 de Octubre del 2014, de http://www.excelsior.com.mx/global/2014/10/10/986163
- EFE. (2014). Monumentos españoles se iluminan de rosa con motivo del Día de la Niña. Recuperado el 11 de Octubre del 2014, de http://www.lavanguardia.com/vida/20141011/54417839492/monumentos-espanoles-se-iluminan-de-rosa-con-motivo-del-dia-de-la-nina.html
- El Mundo. (2014). HeForShe: El emotivo discurso de Emma Watson en la ONU por la igualdad de género. Recuperado el 11 de Octubre del 2014, de http://noticiasmontreal.com/136656/heforshe-discurso-emma-watson-onu-feminismo-igualdad-genero/
- HeForShe. (2014). El compromiso de HeForShe. Recuperado el 11 de Octubre del 2014, de http://www.heforshe.org/es/
- Menéndez, Mario. (2009). Diccionario de prehistoria. Alianza Editorial
- Milena Ravelo, Diana. (2014). Boda de una niña de 12 años que engañó al mundo por una buena causa. Recuperado el 11 de Octubre del 2014, de http://www.eltiempo.com/mundo/europa/la-boda-de-una-nina-de-12-anos-que-engano-al-mundo-por-una-buena-causa/14668120
- Milenio. (2014). Discurso de Emma Watson por la igualdad de género. Recuperado el 11 de Octubre del 2014, de http://www.milenio.com/hey/Emma_Watson_ONU-HeForShe-Discurso_Emma_Watson-ONU_mujeres_0_377362349.html
- Miranda, Paula. (2014). Día Internacional de la niña: la desigualdad en cifras. Recuperado el 11 de Octubre del 2014, de http://www.cosmohispano.com/body-love/autoestima/articulo/dia-internacional-de-la-nina-la-desigualdad-en-cifras-961412939186
- ONU Mujeres. (2014). Día Internacional de la Niña. Recuperado el 11 de Octubre del 2014, de http://www.unwomen.org/es/news/in-focus/girl-child
- Paniamor. (2014) ¿Vida de princesas o de esclavas? Primer día Internacional de la Niña. Recuperado el 11 de Octubre del 2014, de http://paniamor.org/announcements/vida-de-princesas-o-de-esclavas-primer-dia-internacional-de-la-nina
- Por Ser Niñas. (2014). Plan por ser niña. Recuperado el 11 de Octubre del 2014, de http://www.porserninas.org/
- Sanchidrián, José Luis. (2009). Manual de arte prehistórico. Editorial Ariel
- UN. (2014). Tema 2014: Empoderar a las adolescentes: poner fin al ciclo de la violencia. Recuperado el 11 de Octubre del 2014, de http://www.un.org/es/events/girlchild/
- Unicef. (2014). Día Internacional de la Niña. Recuperado el 11 de Octubre del 2014, de http://www.unicef.org/mexico/spanish/mx_PRDiaInternacionalNinaUNFPAUNICEFONU_Mujeres11octubre(1).pdf
- VV. AA. (2012). El arte en la prehistoria. Editorial UNED

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La belleza de las montañas…

ARGENPRESS CULTURAL



Las montañas tienen algo mágico, fabuloso, seductor. Veamos algunas bellas imágenes de paisajes montañosos.

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La violencia sin culpa

Jorge Zavaleta Alegre (Desde Lima, Perú. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Benito Juárez y El Paso, urbes de la frontera mexicana-estadounidense, - hasta hace tres o cuatro décadas - fueron parte de un territorio donde reinaba el intercambio relativamente pacífico entre pobladores de las dos riberas del Río Bravo.



Podría decirse que había una aproximación a la América Latina en el contexto de una “guerra de afectos”, según el filósofo Herman Herlinghaus, en su libro Violencia sin culpa: narrativa ética global del sur, que sugiere la actual noción de narco narrativas, como lente para entender, las cada vez más numerosas y urgentes manifestaciones en cine, literatura, música, como correlato de la cambiante situación del Continente* (revista Osa Mayor, Universidad de Pittsburgh, Editor Jorge Zavaleta Balarezo).

Juárez, era visitado para disfrutar de la música y el cancionero del México romántico, de los tacos, enchiladas y arracheras. Igualmente, de la variada artesanía y de librerías con centenas de títulos alusivos a la ocupación, en el siglo XIX, de los territorios de Nuevo México, Alta California, Baja California y los estados de Coahuila, Veracruz, Puebla, editados en Papel de Árbol, cortezas blanco y rojo de los árboles de amate: Ficus cotinifolia y Ficus padifolia.

Los mayas, aztecas, mixtecos, zapotecas, otomíes y purépechas, llevaban en códices o libros manuscritos sobre sus aspectos culturales, sociales, económicos y científicos alcanzados, como sus creencias religiosas, ritos, ceremonias, nociones geográficas, historia, genealogías, alianzas entre los señoríos.

Desde Juárez, miles de campesinos cruzaban el río rumbo a las norias (campos petroleros) y plantaciones de frutales del vecino imperial. Y en el llamado II Barrio de El Paso podían adquirir alimentos y artefactos domésticos a precios rebajados.

Ahora asistimos, a una peligrosa frontera, empezando por Culiacán, capital de Sinaloa, donde la problemática económica se ve dominada por la desintegración familiar, alcoholismo, orfandad, prostitución o drogadicción de los padres. La niñez y hasta los adultos mayores no acceden al sistema educativo o el mundo laboral pero si a un proceso de socialización entre poblaciones excluidas.

Gran parte de este drama se conoce a través de los narcocorridos, expresiones de la violencia criminal, cuando el asesinato se convierte en venganza. No es de extrañar que atisbos de esta cultura ya están presentes en la Amazonía, con el asesinato de líderes ashaninkas por madereros informales y las primeras denuncias sobre corrupción de algunos dirigentes nativos que son elementos pasivos del cultivo ilegal de la coca, según conclusiones del reciente taller en Lima “Agenda Indígena Hacia la COP20″, que reunió a más de treinta destacados líderes indígenas de San Martín, Ucayali, Junín, Pasco y Loreto y de ocho países sudamericanos. Según Chirapaq, los líderes convocados, no descartan que el asesinato de cuatro asháninkas en manos de madereros ilegales no es un caso aislado. Juan López Gaspar, presidente de la Federación de Comunidades Nativas Yanesha FECONAYA, señala que en Puerto Inca los pueblos indígenas también están recibiendo amenazas.



Volviendo al significado de los narcocorridos, estos son composiciones que en sus inicios se le llamaban simplemente corridos de tráfico de drogas ilícitas. En la medida que la temática abarcó más allá de los peligros y las hazañas, cambió a canción exaltadora de la vida ostentosa y placentera del narcotraficante (Ramírez-Pimienta), y cambia su denominación a narcocorrido.

El planteamiento de la ilegalidad y la paralegalidad, en los narcocorridos, es un desafío al poder en la medida en que desacredita el discurso público y desacraliza ese mismo poder.

Por toda esta peligrosa corriente de la narcocultura las instituciones vigilantes de los DDHH exigen trabajar junto con el Estado en la implementación de proyectos para enfrentar la deforestación en la Amazonía y América Latina en general. A este esfuerzo concurren, las reuniones binacionales con Colombia, Perú y Brasil que viene promoviendo el Estado peruano. La más reciente acaba de realizarse en Iquitos con el gobierno colombiano para llevar adelante programas nacionales de desarrollo sostenible, siguiendo la ruta de los ríos que riegan nuestros territorios.

No olvidar como explican estudios del novelista Róger Rumrrill*** que la Amazonía es uno de los últimos territorios vírgenes o semivírgenes del planeta, cuyas principales potencialidades de desarrollo están amenazadas. La producción de alimentos, la disponibilidad de aguas para la sobrevivencia humana, la preservación de la naturaleza, los peligros de contaminación y el equilibrio ecológico son algunos de los grandes problemas que en la actualidad están señalando los investigadores y científicos de todo el mundo.

La Amazonía abarca el norte brasilero (estados de Pará, Amazonas, Acre, Rondonia y los territorios federales de Amapá y Roraima); las tres Guayanas (Guyana, Surinam y Guayana Francesa), el este y sur de Venezuela (territorios de Delta Amacuro y del Amazonas); el sudeste y sur de Colombia (intendencia de Caquetá y comisarías de Amazonas, Guanía, Putumayo, Vampes y Vichada); el este de Ecuador (provincias de Napo y Pastaza); Perú (departamentos de San Martín, Amazonas Loreto, Ucayali y Madre de Dios); y finalmente el norte de Bolivia (departamentos de La Paz y Beni).

La cuenca amazónica presenta la más densa y rica red de drenaje conocida, lo que la hace poseedora del más formidable sistema fluvial de la tierra. Al recoger gran parte de la precipitación pluvial del globo, los ríos amazónicos son permanentemente caudalosos, transportando cerca de un quinto del volumen de toda el agua dulce del planeta. El río Amazonas es la arteria fluvial de mayor flujo, al arrastrar el 15 a 20 por ciento del agua que todos los ríos del mundo conducen a los océanos****

A esto debemos sumar la suposición de que la Cuenca Amazónica sería fuente de un importante sistema meteorológico de sensible importancia en la difusión de las precipitaciones continentales, por lo cual la degradación del medio ambiente amazónico tendría efecto en todo el cuadro climático de América del Sur. Al poseer un tercio de las reservas mundiales de florestas latifoliadas, la Amazonía representa uno de los elementos reguladores para el equilibrio ecológico de la biósfera.

Referencias bibliográficas:
* Herman Herlinghaus is profesor of Latin American and Cultural Studies at The University of Pittsburghs. He is autor of Renarración y Descentramiento: Mapas Alternativas de la Imaginación en America Latina, 2004. Narraciones Anacrónicas de la Modernidad: Melodrama e Internacionalidad en América Latina 2020.... entre otros.
** Jorge Zavaleta Balarezo es escritor, crítico de cine y periodista peruano (Trujillo, 1968). Es doctor (Ph.D.) en literatura latinoamericana por la Universidad de Pittsburgh (Estados Unidos). Tiene estudios de literatura, periodismo, cine, publicidad y análisis político en la Pontificia Universidad Católica de Lima y en el Instituto Idea, de Caracas (Venezuela). Su obra creativa incluye la novela Católicas (1998) y una colección aún inédita de cuentos. Ha publicado ensayos y reseñas en revistas académicas como Mester, Variaciones Borges, Revista Iberoamericana, Nomenclatura y Visions of Latin America. Su carrera periodística en Argenpress, Notimex y DPA (Alemania) y en el volumen colectivo Literatura peruana hoy: crisis y creación, editado por la Universidad Católica de Eichstätt (Alemania).
*** Róger Alejandro Rumrrill García. Escritor y periodista especializado en Amazonía, nació y vivió hasta su adolescencia en diversos pueblos de la selva peruana. Ha publicado 25 libros sobre Amazonía, en un abordaje múltiple desde la historia, el ensayo, la narración, el guión de cine, la poesía y el periodismo. Desde los setenta del siglo XX, Rumrill trabaja la problemática del narcotráfico y tiene varios libros al repecto. En 1963, fundó el grupo cultural Bubunzana en Iquitos, cuyas revistas Surco y Bubinzana estuvo bajo su dirección.“Rumrrill viene desplegando desde hace cuatro décadas una verdadera cruzada para salvar a la Amazonia de la marginación social y cultural, y para difundir su legado cultural y estudiar con versación todos sus problemas…” (Ricardo González Vigil. Libros Peruanos)
**** "Amazonía: un derecho de las futuras generaciones". Estudio para optar al grado de Magister en Estudios Internacionales en la Universidad de Chile. Verónica de los Angeles Barrios Achavár, Geógrafo Universidad de Geógrafo Universidad de Sao Paulo.

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Cuando la verdad abofetea duro: Luciano Arruga

Nechi Dorado (Desde Buenos Aires, Argentina. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

En un país donde todavía nos sentimos indignados por la desaparición de 30 mil argentinos uno se preguntaría qué puede representar un desaparecido más o uno menos y sin embargo la respuesta, de tan obvia, resulta innecesaria.



En el informe realizado por la compañera Alicia Susana Gómez está perfectamente resumida la triste historia de un pibe argentino, de 16 años que desapareció en 2009 y grande fue la lucha de algunos sectores demandando su aparición con vida.

Lamentablemente el pedido de aparición, como siempre ocurre, fue repetido miles de veces por sectores de izquierda. No hace falta agregar que la derecha es indolente, inhumana, despiadada y cómplice de todos los espantos por eso no reclama, ni se queja, ni cuestiona.

¿Y qué marca la diferencia entre esta desaparición y las que mencioné al principio? Responderemos que Luciano Arruga fue un desaparecido en democracia.

Una democracia que se queda a mitad de camino, que no llega a serlo mientras una sola familia llore a una persona arrancada por la fuerza de su hogar. Mucho menos cuando hay muchas otras familias llorando las mismas ausencias.

Demoraron cinco años en encontrarlo y no fue como esperábamos: con vida. El muchachito fue enterrado como NN en un cementerio y apareció recién hoy, 17 de octubre, cinco años después de que el odio lo hubo devorado.

Lo paradójico, en este caso, es que este chico fue sepultado en el cementerio de la Chacarita, con todo lo que ello implica. No es así nomás, como un trámite cursado al azar que a una persona se le de sepultura sino todo lo contrario. Para hacerlo su familia debe antes entregarse el documento de identidad que acreditaba que pertenecía a un argentino, en este caso, con domicilio en, con fecha de nacimiento, con huella dactilar, certificado de defunción donde quede detallado claramente el motivo del deceso. No se entierra a nadie así como así.

¿En este caso pudieron saltarse los escollos que marca la ley para los fallecidos o se hizo sigilosamente en medio de alguna connivencia entre la necrópolis y fuerzas oscurantistas, lo que no es un detalle menor? ¿Por qué fue ocultado su cuerpo en el mayor de los sigilos? Ni su familia sabía que el joven desde hace cinco años, se encontraba bajo tierra.

Hay algo que huele muy mal en esta muerte, algo que habla de impunidad, algo que trata de tapar una realidad escabrosa que algún día podrá ser dilucidada (o no, según la voluntad política que exista y no de la boca para afuera).

La cuestión central nos indica que este joven fue asesinado, que hay criminales, que están sueltos, que mañana bien podrían asesinar a otros.

Indica que hay fuerzas que siguen operando, que los motivos pueden ser varios pero todos bajo un denominador común: el asesinato de pobres.

Que hay coexistencia entre fuerzas poderosas que pretenden girar el curso de la vida cortando siempre el hilo por lo más delgado.

Muchas cosas más pueden decirse pero hay una, la central, la más fuerte y la más repudiable: Han asesinado a un joven pobre y ese hecho sucedió en plena “democracia”.

¿Por qué luego de transcurridos cinco años aparece este cuerpo abandonado bajo una capa de tierra? ¿Quiénes son los responsables directos de su viaje hacia la nada y de su posterior entierro en un cementerio?

¿Hasta cuándo tendremos que aceptar al espanto como algo natural?

Apareció el cadáver de Luciano Arruga, hay muchos más, sin dudas, que yacen bajo la misma tierra que los vio nacer, pero como además de haber tenido sus vidas este triste final, fueron hijos de cúmulos de injusticas apiladas que saldrán a la luz cuando haga falta y para ello hace falta echar mano a los métodos del crimen organizado y del silencio.

Mientras tanto seguiremos pidiendo aparición con vida de los tantos casos de desaparición de personas irresueltos hasta el momento gracias al apoyo que brinda la amnesia colectiva a muchos criminales que se sienten seguros para seguir obrando como lo vienen haciendo.

Hechos lamentables que de no contar con una justicia burguesa amnésica, irresponsables, cómplice, no seguirían sucediendo.

Para que una democracia sea realmente tal, hace falta que no haya tanta impunidad y que las cárceles comiencen a llenarse, de una vez por todas, de asesinos reales y no de ladronzuelos.

El final que muchos intuimos aunque no hubiéramos querido jamás que se convirtiera en realidad nefasta, exige que empecemos a replantearnos qué es lo que nos está pasando. Ningún brazo armado de la fuerza que sea a la que pertenece, actúa en soledad.

Que algo falla no hay dudas, que alguien deberá dar cuentas cuánto antes, tampoco. Que la sorpresa que hoy nos indignó no se convierta en suceso cotidiano sino todo lo contrario. No podemos ni debemos darnos el gusto de permitirles que sigan matando.

Que de una vez por todas se investigue en serio y que mañana no tengamos otra sorpresa indignante al escuchar a algún descolocado rasgarse las vestiduras hablando del esfuerzo para la aparición del cuerpo de Luciano Arruga, porque nosotros, señores y señoras, lo queríamos VIVO

Ver nota al pie

APARECIÓ LUCIANO ARRUGA

(APL) Luciano Nahuel Arruga era un adolescente argentino y pobre que estuvo desaparecido desde el 31 de enero de 2009 (tenía 16 años) hasta este viernes, cuando su cuerpo fue identificado por la Justicia Federal de Morón a través de las huellas dactilares. En estos cinco años, estuvo sepultado como NN en el cementerio de la Chacarita en el marco de una tenaz lucha por Justicia. Luciano no sufrió un accidente como pretenden instalar. Sobran las evidencias para insistir en que Luciano fue asesinado por negarse a robar para la Policía Bonaerense. La lucha continúa: Justicia para Luciano.

Por Alicia Susana Gómez

A comienzos del mes de febrero de 2009, circulaba este mail para ser difundido surgido desde agrupaciones militantes de la UBA, entonces compañeros de Vanesa Orieta, hermana de Luciano: “El hermano de una compañera de la facultad de sociales: un nuevo desaparecido en democracia”.

La lucha fue dolorosamente larga: Colmada de secretos a voces, organismos de DDHH, familiares y amigos del joven no cesaron la búsqueda de la verdad, a pesar de amenazas, detenciones de testigos que resultaron torturados y ocultamiento de evidencias, finalmente hallan el cuerpo en el cementerio de Chacarita.

En los innumerables esfuerzos por descubrir la verdad, el oficial principal Julio Diego Torales fue arrestado y pasado a disponibilidad en enero de 2013 ya que al momento de la desde la desaparición del joven prestaba servicios en la comisaría de Lomas del Mirador.

Torales fue detenido a principios de enero por orden del juez de Garantías 5 de La Matanza, Gustavo Banco, y a pedido de los fiscales Carlos Arribas y Celia Cejas, de la Unidad Funcional de Instrucción (UFI) especializada en Homicidios Dolosos y Averiguación de Causales de Muerte.

Los fiscales Arribas y Cejas – que reemplazaron a la primera fiscal de la causa, Roxana Castelli – tenían a cargo el expediente principal por la desaparición de Arruga (16), del cual se desprendió una causa conexa por “severidades y vejaciones” a raíz de un hecho ocurrido en septiembre de 2008.

En ese momento, la madre del adolescente, Mónica Alegre, dijo a la Justicia que al ser liberado en 2008, Arruga le contó que había sido golpeado y lesionado por los efectivos, y acusó a Torales.

Respecto de ese hecho, Vanesa Orieta, hermana de Arruga, contó que ella estaba en el destacamento y escuchó que los policías le gritaban al adolescente: “Te vamos a llevar a la octava para que te violen, o terminás en un zanjón”.

Los golpes aplicados en aquella oportunidad fueron constatados por los médicos del Hospital de San Justo y desde entonces el chico fue interceptado varias veces en la calle por la policía.

Si bien Torales admitió haber estado en el destacamento cuando Arruga fue detenido en 2008, negó haberlo golpeado. El efectivo prestaba servicios en la comisaría 2ª de Gregorio de Laferrere pero tras ser detenido por personal de Asuntos Internos del Ministerio de Justicia y Seguridad bonaerense, fue pasado a disponibilidad preventiva, se informó oficialmente.

También, fueron pasados a disponibilidad 8 policías de la bonaerense, que luego fueron íntegramente repuestos en sus funciones por el ministro de Seguridad Alejandro Granados.

Secretos a voces, circulan por los barrios: Luciano no es el único “Negrito” cooptado por las fuerzas policiales que intimidan con arrestos, causas armadas, coimas a traficantes callejeros o ladrones de baja monta cuya salario es un poco de paco, obedecer para mantener a su familia a salvo, apoyar campañas o clubes de fútbol. Pero su poder es amparado por gobiernos, jueces, grandes mafias que precisan este brazo armado para que sus negocios prosperen. Así logran dominio territorial. Así malogran vidas inocentes. Luciano Arruga no sufrió un accidente como pretenden instalar. Luciano fue asesinado por negarse a robar para la Policía Bonaerense. La lucha continúa: Justicia para Luciano.



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Filosofía: ¿Qué hay entre Giordano Bruno, Carlos Marx y el chileno Gonzalo Toro?

Andrés Figueroa Cornejo

“Cuando este ángel surca el cielo, / no hay nada que se le asemeje. / El fin de su apurado vuelo / es la sentencia de un hereje. / No se distraiga ni demore, / todo es ahora inoportuno. / Va rumbo al campo de las flores / donde la hoguera espera a Bruno.”
Silvio Rodríguez, Cita con ángeles



El chileno Gonzalo Toro Fernández expone como un detective implacable, políticamente original, un arqueólogo de pupila atenta. Por eso su libro-tesis-ensayo, El drama de Sísifo, Origen y desarrollo del pensamiento revolucionario moderno, se inscribe lúcidamente en el combate entre el conocimiento que domina y el pensamiento que resiste, se recrea, se despliega sobre su propio movimiento histórico mundial desde y para la mayoría humana aún oprimida.

Arranca desde el filósofo italiano Giordano Bruno, en los albores de los primeros polos capitalistas de la modernidad y llega hasta la puerta nuestra, hoy, deteniéndose e incluyendo como inflexión superadora, a la obra de Carlos Marx. Golpea con sólidas herramientas críticas Gonzalo Toro, ex militante de la izquierda revolucionaria chilena y con estudios en economía política en la Universidad francesa Paris 8 Vincennes- Saint Denis.

Plantea cómo Bruno, advenido de una vieja tradición ocultada por los poderes y el saber oficial, logra romper con el binomio idealista cielo/tierra cuando escribe que “Dado que los individuos son innumerables: todo es uno; y conocer esta unidad es el objetivo de toda filosofía y contemplación natural”.

El italiano produjo su obra –la misma que explica su atroz asesinato en la hoguera por la iglesia católica de la época- durante el Renacimiento, en medio de la pugna entre la burguesía y las relaciones feudales de producción.

Toro asegura que “Para la corriente renacentista que se expresaba a través de la filosofía natural, el conocimiento de los hechos vino a ser el conocimiento del lugar que ocupa este hecho en la totalidad de esa realidad y que procede del todo a las partes y de las partes al todo. Para la otra corriente, la que dará origen al empirismo y al positivismo moderno, el estudio de la naturaleza excluye cualquier presupuesto metafísico”.

El drama de Sísifo rastrea el hilo conductor, contradictorio y complejo, del devenir del pensamiento rebelde, buceando en los gatillantes de la reforma protestante, las concepciones mistificadas de la dominación en Europa, sus filósofos y filosofías principales, hasta llegar a los antecedentes inmediatos que desembocaron en el comunismo revolucionario del siglo XIX.

Los materiales dialécticos

“El pensamiento de Bruno se desarrolla entre el ascenso, aún embrionario, de la nueva sociedad burguesa en confrontación con el modo de producción feudal y el antagonismo económico-social que la misma clase burguesa lleva en su seno (…) Es en las ciudades del norte de Italia donde el capitalismo apareció por primera vez bajo los rasgos del capitalismo comercial y bancario”, dice Gonzalo Toro, y añade que “Nicolás Maquiavelo, en El Príncipe, no hace más que describir y sistematizar lo que ocurría a su alrededor”.

Paralelamente al desarrollo comercial y financiero, la industria más significativa de todo el valle del Arno fue la textil. El “Arte de la Lana” involucraba a una extensa parte de la economía de Florencia.

Entonces Toro, entre fiordos apenas visibles en la noche impuesta por el poder, pesquisa los senderos del pensamiento conocido entre el siglo XVI hasta el XX, sintetiza las relaciones concretas entre la filosofía, su productores, sus mutuas influencias, límites, historia, accidentes y tendencias, hasta descifrar de qué manera Giordano Bruno se convierte en precedente necesario del materialismo dialéctico.

La alquimia metafísica

“La filosofía alemana, de Leibniz a Hegel, es burguesa. Los límites que se auto impone son los límites de la burguesía; su horizonte es el horizonte del burgués (…) Reniega de la historia revolucionaria de Alemania y bebe en las fuentes más conservadoras de la filosofía inglesa, de la ilustración francesa y del misticismo alemán. La famosa originalidad y superioridad del pensamiento filosófico alemán está en su capacidad de transmutar, como los antiguos alquimistas, el materialismo en metafísica”, señala Gonzalo Toro.

En un recodo de su obra, el chileno expone que “Lo que hizo tanto el mecanicismo como el idealismo a principios del siglo XVIII, es operar una transposición de la realidad económica y social capitalista, basada en el intercambio mercantil al ámbito de la ciencia y la filosofía. La cosmovisión de Newton no es más que la proyección al universo del capitalismo en ascenso. Para la burguesía todo ser humano es una partícula única e indivisible (una mercancía), que opera en un mundo de partículas únicas e indivisibles (el mercado), que se atraen y rechazan mutuamente. El vínculo cardinal entre estas partículas humanas, es el acto de compra y venta que supone la acción conjunta de al menos dos personas autónomas que crean un compromiso recíproco, un contrato.”

Y Toro resume para completar que “el ocasionalismo de Malebranche, el paralelismo de Spinoza, el Dios de Newton y de los deístas (…) no es más que la imagen que se forja de sí misma la burguesía, su propia representación, que logra sintetizar en un todo único, la anarquía del mercado con la cohesión social”.

Kant, Hegel y la Revolución francesa

Más adelante, el artesano de El drama de Sísifo puntualiza que en 1784, ante la pregunta ¿Qué son las Luces?, el germano Immanuel Kant responde que “La ilustración es la salida del hombre de su minoría de edad (…) El mismo es el culpable de ella. La minoría de edad estriba en la incapacidad de servirse del propio entendimiento, sin la dirección del otro”. Lo anterior está enmarcado en los acontecimientos revolucionarios en curso en Francia y donde el alemán toma partido inmediato por la fracción más conservadora de la burguesía. De hecho, Toro argumenta que “El pensamiento de Kant captó mejor que ninguno los intereses de la burguesía, en tanto que permite disociar lo político como reino de la igualdad formal de lo social como reino de la desigualdad. (…) Kant se declara partidario de la revolución francesa, en tanto que expresión de la idea de derecho y de progreso y contra toda dimensión plebeya y radical de ésta”.

Ya refiriéndose al romanticismo alemán directamente, el ex militante del MIR chileno concluye que “El Romanticismo racionalista considera a la conciencia, en su infinitud, como una actividad racional regida por una necesidad absoluta. En los procesos de conciencia, la razón se mueve de una determinación a otra de un modo totalmente deducible a priori. Así, por ejemplo, en el sistema de Hegel, la Totalidad (la Idea, la Naturaleza y el Espíritu) deviene según una lógica (la dialéctica) que determina tanto al pensamiento como a la naturaleza y a la historia. Un rasgo característico de todos los románticos es su aspiración a la identificación de contrarios, en cuanto rompimiento de barreras y límites y reencuentro en lo Absoluto. El romanticismo racionalista pretende (y esto llega a su máxima expresión en Hegel) captar con la Razón el proceso y futuro de la “fusión””.

Toro sentencia que Hegel “es el filósofo alemán de la revolución francesa. En sus cursos sobre Filosofía de la Historia, escribirá: “Jamás, desde que el sol está en el firmamento y que los planetas giran alrededor de él, jamás se había visto al hombre tomar por base su cabeza, dicho de otra manera, establecerse sobre el Pensamiento y ajustarse por él para construir la realidad (…) Todo lo racional es real y todo lo real es racionalidad””.

La praxis

Crítico radical al ideario hegeliano y metafísico, “en las Tesis sobre Feuerbach el materialismo y el comunismo ya no pueden ser un derivado ni de Descartes ni de Locke: “El punto de vista del antiguo materialismo, escribe Marx, es la sociedad burguesa; el del nuevo materialismo, la humanidad socializada” (Tesis 10)””, aclara Gonzalo Toro, y agrega que cuatro años antes, en 1841, “Marx presentó en Berlín su tesis de doctorado, el primer trabajo que se le conoce, con el título de Diferencia de la filosofía de la naturaleza en Demócrito y Epicuro. Este trabajo deja en evidencia que Marx nunca fue verdaderamente hegeliano. Desde el prefacio se declara materialista y ateo planteando la profesión de fe de Prometeo: “En una palabra, ¡yo odio a los dioses!”.”

Asimismo, y paralelamente, Toro informa que “El comunismo alemán tiene su origen , según relata Federico Engels, en París: “De la Liga de los Proscritos, asociación secreta democrático-republicana, fundada en 1834 por emigrados alemanes en París, se separaron en 1836 los elementos más radicales, proletarios casi todos ellos, y fundaron una nueva asociación secreta, la Liga de los Justicieros (…)”. La adhesión de Marx y Engels a la Liga de los Justicieros se da en la primavera de 1847. Marx impulsará el trabajo organizativo en Bruselas y Engels en París. En el verano de 1847, se celebró en Londres el primer Congreso de la Liga, donde se cambió su estructura organizativa y el nombre, llamándose a partir de ahí Liga de los Comunistas.”

Gonzalo Toro sostiene que será “Feuerbach y no Marx, como se piensa habitualmente, quien volverá a poner sobre sus pies ese mundo que el romanticismo alemán hacía marchar sobre la cabeza (…) En sus Tesis preliminares sobre la reforma de la Filosofía (1843), parte en su análisis de que el hombre es la realidad primera y el pensamiento la realidad segunda: “La verdadera relación entre el pensamiento y el ser es la siguiente: el ser es sujeto, el pensamiento es predicado. El pensamiento nace del ser, pero el ser no nace del pensamiento. (…). Dios es lo íntimo que se revela, la manifestación de la esencia del hombre; la religión constituye una revelación solemne de los tesoros escondidos del hombre, la pública confesión de sus deseos de amor (…). El hombre atribuye a Dios sus cualidades y refleja en él sus deseos. Aquello que el hombre necesita y desea, pero que no puede lograr inmediatamente, es lo que proyecta en Dios (…) El comienzo de la filosofía no es Dios, no es lo absoluto, el comienzo de la filosofía es lo finito, lo determinado, lo real.” Sin embargo, es aquí donde se abre una brecha entre el pensamiento humanista e ilustrado que continuará en Feuerbach, por un lado, y el materialismo renacentista que tendrá su conclusión en Marx, por otro. ¿Por qué? Porque lo que analiza Feuerbach es un hombre sin dimensión histórica, que no pertenece a ningún momento histórico determinado. Para él, “la esencia” humana es una e inmutable. Feuerbach, dice Marx en su Tesis VII, que el hombre “es también un producto social y que el individuo abstracto que él analiza pertenece, en realidad, a una determinada forma de sociedad”. (…) Para Marx, el hombre representa una suma, un conjunto de relaciones sociales determinadas. En la VI Tesis sobre Feuerbach escribe que “…la esencia humana no es algo abstracto inherente a cada individuo. Es, en su realidad, el conjunto de las relaciones sociales.”

(…) “Desde 1845, para Marx “ser” significa acción (praxis) (…). La praxis para Marx es la actividad humana no separada del medio social, sino fundiéndose en él y, a su vez, creándolo en un continuo proceso dialéctico”, prosigue el chileno para certificar que “En el sentido filosófico dado por Bruno y posteriormente por Marx, la praxis como actividad práctica, objetiva y subjetiva a la vez, es la unidad del sujeto y el objeto, de la materia y el espíritu, del ser y el pensar. La praxis no sólo es práctica, tampoco es sólo teoría. La praxis es la mediación entre ambas. La sola actividad práctica, sin subjetividad no es praxis, al igual que la sola teoría sin objetividad no es praxis.”

La alienación

Tomando a Marx de Manuscritos económicos y filosóficos de 1844, Gonzalo Toro ilustra que “La alienación aparece entonces “en el hecho de que mi medio de vida es de otro; que mi deseo es la posesión inaccesible de otro, como en el hecho de que cada cosa es otra que ella misma, que mi actividad es otra cosa (y sigue Marx)…En el modo de producción capitalista la forma fetichista adquirida por los productos del trabajo humano oculta, como categoría económica, el sustrato social real constituido por las relaciones entre los individuos, reducidos al papel de propietarios privados y al de mercaderes.””

De acuerdo a Toro, “El análisis de Marx puede resumirse de la siguiente manera: Toda mercancía tiene un valor de uso y un valor de cambio. El valor de uso no es otra cosa que la utilidad de la mercancía en cuestión. El valor de cambio corresponde a la “cantidad de trabajo socialmente necesario para la producción de esa mercancía”. En efecto, mediante la división del trabajo, los hombres se especializan en la producción de un solo producto o de una sola clase de mercancía, y por lo tanto, se ven obligados al intercambio. Toda la fuerza del análisis de Marx, tiene como objeto demostrar que este ‘valor de cambio’ se manifiesta históricamente en explotación y dominación. (…) Es fundamental precisar algo: todo sistema de producción de mercancías es un sistema de producción no socialista. En este sentido, cualquiera que en la hora actual pretenda conciliar socialismo y mercado, puede ser cualquier cosa menos marxista”.

El mercado, las crisis capitalistas, EE.UU.

Parándose sobre El Capital, Gonzalo Toro escribe que “Para conservar un capital hay que aumentarlo. Es por esto que el sistema capitalista es una totalidad que se amplía por sí misma, se expande por su propio movimiento y se mantiene en crecimiento. (…) La división del trabajo es la condición de la existencia del mercado. La economía mercantil simple es la condición del mercado capitalista. Desde que las mercancías son producidas en masa por masas de hombres, todo sistema de producción es un sistema capitalista mercantil. El capitalismo no puede existir sin el mercado y sin esa mercancía particular que tiene la capacidad por sí misma de producir un valor agregado, la fuerza de trabajo humana. (…) En el tomo III de El Capital, Marx afirma que “El mercado tiene, por tanto, que extenderse constantemente, de modo que sus conexiones y las condiciones que lo regulan van adquiriendo cada vez más la forma de una ley natural, independiente de la voluntad de los productores, cada vez más incontrolable. La contradicción interna tiende a compensarse mediante la expansión en el campo externo de la producción.””

El chileno advierte que “el capitalismo sólo puede desarrollarse a través de crisis periódicas, pues “Si la expansión del mercado se hubiera desarrollado en proporción a la expansión de la producción, no habría saturación del mercado ni sobreproducción. Tan pronto como uno concede que es necesario que el mercado se expanda con la producción, se admite la posibilidad de la sobreproducción” (Marx, El Capital, tomo II); y (segundo), marca teóricamente el límite histórico del capitalismo, pues a la larga la continua expansión de éste, conducirá necesariamente a la imposibilidad de un desarrollo posterior de las fuerzas productivas. Ahora bien, este “límite histórico” sólo prueba que el capitalismo no es eterno históricamente. Aquí lo determinante es la subjetividad revolucionaria, la decisión política de derrumbarlo”.

A propósito de la relación entre la expansión capitalista y las guerras, Gonzalo Toro registra que, luego de la guerra mundial de 1914, “otra potencia imperialista emergente a inicios del siglo XX fue Estados Unidos. El último tercio del siglo XIX se caracterizó por el avance acelerado del capitalismo norteamericano. En 1840, EE.UU. era la quinta potencia industrial del mundo, en 1870 ocupaba ya el segundo lugar, después de Inglaterra; en 1894, se adelantaba a ésta, proporcionando la mitad de cuanto producían todos los países capitalistas juntos. Ese rápido desarrollo se debió a la ausencia de relaciones feudales, enriquecimiento como resultado de las guerras europeas, rápido progreso técnico y la más brutal explotación de emigrantes asiáticos, latinoamericanos y europeos (entre 1890 y 1900 emigraron a EE.UU. más de 14 millones de personas). La entrada de EE.UU. en 1917 en la primera guerra potenció aún más su crecimiento al suministrar a los aliados provisiones y pertrechos militares. Durante la posguerra su economía continuó a pleno rendimiento alcanzando su cenit en 1924 (…). La fase expansiva llegó a su punto máximo en la segunda mitad de la década de los 60, donde comienza a verificarse un cambio de tendencia. (…) las crisis de 1974-1975 y de 1980-1982, fueron de superproducción y una de las más profundas que el capitalismo haya conocido desde su nacimiento. “

Sobre el problema de la llamada “distribución del ingreso” y su “ilusión reformista”, Toro fundamenta que “nunca, en toda su historia, el capitalismo ha resuelto sus problemas a través de una redistribución del ingreso a favor de los asalariados, sino que únicamente a través de la ampliación del mercado interno y externo”.

En lo que fue la URSS, nuestro autor dice que “Desde que Stalin sentenció que mercado y socialismo eran compatibles, la URSS entró en un proceso irreversible en el cual las leyes de funcionamiento del sistema capitalista se desbocaron. (…) El colapso de la URSS es el colapso del “socialismo de mercado” y sólo puede ser explicado a partir de las relaciones de producción mercantil y capitalista que dominaban en ese país. No es, en definitiva, el colapso de un modo de producción, sino que el de un modelo específico de desarrollo capitalista”.

Gramsci, Lukacs y Rosa Luxemburgo

En su ensayo de casi 350 páginas, Gonzalo Toro se interna de lleno a la praxis revolucionaria en el presente período.

Si en las Tesis sobre Feuerbach “Marx quiere reivindicar el lado “subjetivo” del materialismo, es decir, la actividad humana sensible, la práctica que quiere cambiar las cosas, cambiar la realidad, (por el contrario…), el marxismo tradicional nace en la incubadora del positivismo. La “resignación” constituye una clave en los escritos de Augusto Comte y deriva directamente de la aceptación de leyes sociales invariables. (…) La figura de Eduard Bernstein (influyente filósofo en el Partido Social Demócrata Alemán desde sus orígenes, en el último cuarto del siglo XIX) está estrechamente relacionada con la introducción del positivismo en el pensamiento marxista que conducirá en línea recta al nacimiento de la socialdemocracia europea. (…) Su pensamiento socioeconómico estará marcado por los del financista Kart Hochberg, por el tradeunionismo y por el romance entre los reformistas y los liberales, que no promovían la supresión del capitalismo, sino sólo la eliminación de sus excesos mediante un fuerte movimiento obrero. (…) En el pensamiento de Bernstein, el movimiento obrero no debía aspirar a instaurar el socialismo como resultado de una revolución, sino que debía convertirse en el heredero histórico del liberalismo y trabajar progresivamente para aumentar el perímetro del Estado liberal burgués, doctrina cuyo eco se escucha claramente en una parte significativa de la izquierda contemporánea”.

En otro momento, Toro se refiere al marxismo italiano, planteando que “No es casualidad que el concepto de praxis elaborado por Marx, después de ser ahogado por Bernstein y Kautsky, renaciera con el marxismo italiano, que intuyeron en Bruno y Vico, los antecesores de la filosofía de la praxis. Es Antonio Labriola (1843-1904) quien tiene el mérito de haber tomado el pensamiento original de Marx, inaugurando una corriente en el marxismo que incluye principalmente a Gramsci, y también a Lukacs y Rosa Luxemburgo y que expresan, después de Marx, la primera generación de esta corriente. Lenin mismo romperá a través de un proceso difícil y prolongado, con la influencia aplastante de Plejanov en el marxismo soviético para afirmar finalmente que: “la conciencia no sólo refleja el mundo objetivo, sino que lo crea””.

Pero Gonzalo toro no se detiene allí. “Un hecho no menor que dice relación a la comprensión del núcleo mismo de la filosofía de Marx por la tradición marxista posterior, es que el marxismo se construyó como doctrina oficial, antes que los escritos filosóficos fundamentales de Marx fueran conocidos y después de más de un siglo de las más variadas interpretaciones. Aparte de las Tesis sobre Feuerbach, escritas en 1845 y publicadas en 1888, la mayoría fueron publicadas entre la segunda y tercera década del siglo XX. Su tesis doctoral Diferencia entre la filosofía de Demócrito y Epicurofue publicada entre 1926-35, La Crítica a la filosofía del Estado de Hegel(1927-29), La ideología alemana (1932), los Manuscritos económico-filosóficos (1932); los Elementos fundamentales para la Crítica de la economía política conocida como los Grundrisse en 1903 y el texto completo en 1932. La mayoría de estas obras fueron dadas a conocer cuando David Riazanov, director del Instituto Marx-Engels en Moscú, las redescubrió al examinar el legado literario de Marx conservado en Berlín. Al momento de su publicación, Lenin ya había muerto, Rosa Luxemburgo había sido asesinada y Antonio Gramsci se encontraba en la cárcel, por lo que la tradición clásica del marxismo no conoció las obras constitutivas del pensamiento filosófico de Marx”.

Toro manifiesta que “En los Cuadernos de la cárcel, Gramsci escribe que “La reducción de la filosofía de la praxis a una sociología ha representado la cristalización de la tendencia errónea ya criticada por Engels (…) que consiste en reducir una concepción del mundo a un formulario mecánico que da la impresión de tener toda la historia en el bolsillo”. Gramsci percibe en la década del 30 que la Revolución de Octubre de 1917 se ve amenazada: “El nuevo grupo social –escribe- que representa orgánicamente la nueva situación social no está a la altura de su función y se identifica al residuo conservador de un grupo social históricamente sobrepasado.””

Fanon, Guevara y la lucha

Luego de la segunda guerra mundial, Gonzalo Toro expresa que, pese al poder del libreto no revolucionario chino-soviético, y ante la evidencia de un proceso revolucionario mundial en las guerras populares contra el colonialismo en África, Vietnam, Cuba, se advierten “dos hombres que destacan como intérpretes de esta nueva fase de lucha: Frantz Fanon y Ernesto Guevara. (…) Fanon no defiende ni un nacionalismo negro ni un nacionalismo africano. Su lucha es por una “nueva humanidad”. Es de la revolución socialista de lo que se trata. Escuchémoslo: existe para el negro dos caminos igualmente cerrados, alienados, uno es ambicionar llegar a ser blanco, otro es exaltar su negritud: “Para nosotros el que adora a los negros está “enfermo” como el que los execra. Y al revés, el negro que quiere blanquear su raza es tan desgraciado como el que predica el odio al blanco (…) y en verdad de lo que se trata es de desamarrar y soltar al hombre”. (…) Hay algo nuevo en Fanon que sacude con brutalidad los dogmas del marxismo tradicional y que inspirará, partiendo de la experiencia de la revolución argelina, un nuevo sentido a la lucha: la violencia como praxis revolucionaria. La revolución deja de ser un problema de forma para transformarse en un problema de contenido. (…) El enemigo y el objetivo: “La explotación capitalista, los truts y los monopolios son los enemigos de los países subdesarrollados. Por otra parte, la elección de un régimen socialista, de un régimen dirigido a la totalidad del pueblo, basado en el principio de que el hombre es el bien más precioso, nos permitirá ir más rápidamente, más armónicamente, imposibilitando así esa caricatura de sociedad donde unos cuantos poseen todos los poderes económicos y políticos a expensas de la totalidad nacional”.

“Todo lo anterior lo escribía Fanon en 1961, en su obra Los condenados de la tierra. Dos años después, justamente en Argel, en julio de 1963, en una entrevista realizada por el periodista Jean Daniel para la revista L’Express, el Che Guevara decía: “El socialismo económico sin la moral comunista no me interesa. Luchamos contra la miseria, pero luchamos al mismo tiempo contra la alienación. Uno de los objetivos fundamentales del marxismo es eliminar el interés, el factor “interés individual” y el lucro de las motivaciones psicológicas. Marx se preocupa tanto de los factores económicos como de su repercusión en el espíritu. Llamaba a esto “hecho de conciencia”. Si el comunismo se desinteresa de los hechos de conciencia, podrá ser un método de distribución, pero no será jamás una moral revolucionaria”. (…) También en Argel, el 24 de febrero de 1965, en ocasión del segundo seminario afro-asiático, el Che es explícito en sus críticas contra la URSS: “Los soviéticos mercantilizan su apoyo a las revoluciones populares en provecho de una política extranjera egoísta, alejada de los grandes objetivos internacionales de la clase obrera”. Posteriormente, atacando los acuerdos económicos establecidos con la URSS, dice: “¿Cómo se puede hablar de beneficio mutuo cuando se vende al precio del mercado mundial las materias primas producidas por el sudor y el sufrimiento sin límite de los países pobres, y que se compra a precio del mercado mundial las máquinas fabricadas por las grandes fábricas automatizadas modernas? Si tal es el tipo de relaciones que se instaura entre los diferentes grupos de naciones, es necesario concluir que los socialistas son, en cierta medida, cómplices de la explotación imperialista.””

Gonzalo Toro releva que el Che “durante su estadía en Tanzania y Praga, entre 1965-66, escribe una serie de notas que serán exhumadas del silencio después de 40 años, las que fueron publicadas con el nombre deNotas críticas al manual de Economía Política de la URSS. En ellas dice: "Las últimas resoluciones económicas de la URSS, se asemejan a aquellas que adoptó Yugoslavia cuando eligió el camino que la habría llevado al retorno gradual hacia el capitalismo (…) Todo comienza con la concepción errónea que busca construir el socialismo con los elementos del capitalismo, sin cambiar efectivamente, el sentido. En consecuencia, se llega a un sistema híbrido que termina en un callejón sin salida””.

La primera publicación del chileno Gonzalo Toro Fernández no sólo es rigurosa y valiente. Arroja luces limpias y eficaces sobre el “ahora mismo”, contra la fatalidad, la confusión, la desesperación de todos/as aquellos/as que, sufriendo la noche capitalista en curso, luchan-buscando la armadura política para transformar una realidad insoportable.

El libro está a la venta a través de los correos electrónicos dramadesísifo@latinmail.com o editorial@quimantu.cl

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Plástica: El fresco

ARGENPRESS CULTURAL



“Fresco” es un nombre dado a una obra pintada sobre un muro, con base de yeso o argamasa, y frecuentemente es llamado mural.

El más grande pintor de frescos del mundo tal vez haya sido Michelangelo di Ludovico Buonaroti Simoni (1475-1564), conocido simplemente como Michelangelo (Miguel Ángel), quien fuera pintor, escultor y poeta italiano, autor de los famosos frescos de la Capilla Sixtina.

Rafael Sanzio, Giotto e Ucello fueron otros artistas del Renacimiento italiano que también usaron esta importante técnica artística.

Dejamos aquí una selección de los más grandes frescos de ese período, momento estelar del arte plástico de todos los tiempos.

Ver presentación completa desde aquí (formato pps)

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Crítica literaria: “Portugal Querido”, de Mario dos Santos Lopes

Victor Lopes

Portugal Querido

Autor y recopilador: Mario dos Santos Lopes. Ediciones culturales El Orden, 2014. 260 páginas



Primer libro que se publica en Argentina con historias reales de inmigrantes portugueses y lusodescendientes.

Recopilación de más de ciento ochenta testimonios que reflejan la cultura y las costumbres portuguesas y su ensamble con otras culturas y otras historias, en Argentina, Uruguay, Venezuela, Colombia, Chile, Francia y otros países.

La periodista Norma Morandini narra su exilio en tierras lusitanas. "Puedo decir que renací en Portugal", afirma en un artículo escrito especialmente para Portugal Querido.

Hipólito Solari Yrigoyen escribe con memoria y corazón sobre su afecto y admiración hacia el pueblo portugués.

Karina Beorlegui, Almalusa, Fadeiros, Mariana Accinelli, Fadangos, Ainda Fadoy otros aportan sus observaciones sobre el movimiento del fado -en varios casos hermanado con el tango- en Buenos Aires, Mendoza, Córdoba y otras ciudades.

El legendario Héctor Peres Pícaro, aquel rudo luchador de la troupe de Karadagián conocido como El Vikingo y la bella Carmen Yazalde, la cantante Tormenta, el actor Jorge Luz, el escritor Jorge Luis Borges y hasta el inventor del teléfono, John Phillip Reis, revelan su origen lusitano en este libro del periodista y docente Mario dos Santos Lopes.

La conmovedora gesta de Aristides de Sousa Mendes, conocido como "el Schindler portugués", el cónsul que salvó 18.000 vidas con su lapicera en 1940 y la memoria del portugués Juan Bautista Rocha, en Río Gallegos, el récord de Joaquim, el zapatero más antiguo de Comodoro Rivadavia y la memoria de aquellas niñas que lloraban durante todo el largo viaje en barco desde Lisboa a Buenos Aires son algunos de los puntos destacados de esta obra.

En sus páginas aparece, contada en primera persona, la vida durísima de los hasta ahora anónimos que buscaron un futuro promisorio en los hornos de ladrillos, las quintas, la herrería, los ferrocarriles, las explotaciones petroleras de la Patagonia y los comercios barriales. Y José María Amado, el médico solidario que integra la colectividad lusa más austral del mundo, en Comodoro Rivadavia, y el periodista luso-venezolano Jean Carlos de Abreu, entre tantos que relatan sus vivencias, diferentes y parecidas.

Memorias sensoriales de infancias con aromas de comidas típicas, fados y "corridinhos", alguna canción de Fernando Rabih (del grupo La Surca), se cruzan con la presencia de O Santos, gastrónomo de visitantes internacionales en Macao y la presencia de Pilar, la esposa del Premio Nobel José Saramago.

Los lazos históricos entre Argentina y Portugal, la vida del ilustre matemático Antonio Monteiro y su hijo, el pintor del mismo nombre radicado en Córdoba, los catorce programas de radio en Argentina que reflejan musicalmente la nostalgia de los inmigrantes, las instituciones comunitarias en distintos puntos de nuestro país, la dura faena de Joaquim Campina con el único periódico en papel -el Jornal Portugués- y los sentimientos de aquellos que nunca lograron regresar a la patria lejana también son parte de las emociones que recorren las páginas del libro.

Artículo publicado en el Jornal Público de Lisboa

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Azor

Daniel De Cullá (Desde Burgos, España. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)



Ahora que los bandoleros de alta alcurnia, del bandidaje noble, que hurtan estilo “Abrazo de Jordi”, “Abrazo de Bárcenas”, etc., políticos con clase, y altos jerarcas del capitalismo torturador, lacerante, y que desvalija el Tesoro, gángsteres financieros, con una Justicia que acochina, amilana y vence, campea por sus fueros a la carta con abanico, flor de fulleros, y paraísos fiscales robando a los pobres y al pueblo que sufre escasez y constante quebranto del trabajo y del hambre, para dárselo a los bancos buenos, si es que hay alguno, y más a los bancos malos, es justo que exijamos un monumento al recuerdo de la atractiva estampa del bandido, del bandolero, con todas sus necesarias crueldades, su violencia y generosidades, en cada uno de los puntos de la Geografía española por donde pasaron, vivieron y afanaron agavillando en cuadrilla o solos, aquellos prototipos de hombría, de majeza y valor, cuyas hazañas y chispa hacen encender el oculto deseo de la Rebeldía, quitando ese toro de Osborne, recordatorio de la España negra, cual ala de mariposa de la muerte.

Echados al campo, a los caminos, a las inmensas soledades de la naturaleza bravía, para vengar vejaciones, crueles ofensas, y con el deseo solidario de remediar las injusticias sociales no pudiendo soportar la falsa mansedumbre cristiana ni el sadomasoquismo del cacique o capitalista, los balbalós o ricos, que para ellos no eran más que dadores de miseria y represión, estos bailadores maleantes, calicheros ladrones de cerdos, alcantarilleros, escaladores que horadan los pisos para robar, altamerones, ladrones que para robar penetran por los balcones o ventanas, andarios vendedores ambulantes, y altaneros banjulenes bandoleros, todos arriscados, pendencieros, bravos, salieron de sus chozas con sus alfileres, puñal, navaja, cuchillo o trabuco para realizar el gran acto humano de amar y ayudar al prójimo, .sabedores de que si eran cogidos, serían antojados, esposados, encadenados con ansia, tortura y tormento, y llevados a Basilea, la horca, siendo bornados, ahorcados y decapitados, y, en su gran mayoría, amulabarados, ahogados, degollados, aunque berreasen, confesasen ante los bravateros matones del bravo, el juez, o muertos en camino al Beri, el presidio.

De correrías por los caminos, las serranías, entre peñas, su fama recorre toda España entera, aunque fuera en los cortijos de Andalucía donde se oyeran cantar sus hazañas, sus amores y sus penas, y sus criminalidades que a veces ensombrecen la chispa trágica de sus fechorías Así, desde Estepa a Puente Genil, de Puente Genil a Lucena y de Lucena a Aguilar la Naturaleza cobija y da alojamiento a unos hombres valientes y humanos, creyentes de Rebeldía: “el Vivillo”, “el Vizcaya”, “el Soniche” “el Chorizo”, “el Canuto”, “el Niño de la Gloria”, “el Pepino”, “el Reverte”, “el Niño de Arahal”, sobre todo el sobrino de “el Soniche”, Francisco Ríos González “ el Pernales”,Azor, ladrón importante. Entre paréntesis: es raro, ¿por qué será?, el General facho eligió el nombre “Azor” para su yate barco, nombre que en el lenguaje de los maleantes, la gente del hampa y de los delincuentes, significa “ladrón importante”.

Los bandoleros se derrochan en tabernas, mancebías y garitos, y, a pesar de las malas lenguas oficiales, son admirados por su pueblo tanto como odiado por los cortijeros y los hacendados. Se enamoran y se casan en días de Navidad, aunque después pasen de ser maltratadores de sus esposa e hijos, maltrato del macho ibérico borracho y pendenciero bien visto por la Iglesia. Son perdularios y puteros, ahora odiados por su pueblo, esposa e hijos, convirtiéndose su pernal e impronta en pedernal, por la dureza de sus sentimientos., otrora ensalzados, no sólo por las gentes del campo, sino del vecindario de los pueblos. “Sólo roban a quienes tienen dinero. Los humildes están, por ello, de su parte. Hacen en todo momento causa común con ellos. Puede decirse que éste es el único medio que tienen para protestar contra la pasividad del Gobierno en la resolución del problema del hambre”, Zahora, núm. 12. La persecución injustificada de sus esposas y amantes que sufrieron injusta afrenta por no haber cometido otro delito que el de amar es otra mancha de una justicia que alardea de fuerza cuando asesina o mata.

Nota: los nombres de los bandoleros y artistas del bandidaje han sido tomados de la revista Zahora citada.

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Crítica literaria. Desde España: “La ciclista de las soluciones imaginarias”, del venezolano Edgar Borges

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“La ciclista de las soluciones imaginarias”.
Autor: Edgar Borges
Ediciones Carena, 2014

El filósofo y crítico literario Vicente Huici (Navarra, 1955) equipara la nueva novela del escritor Edgar Borges (Caracas, 1966) a la obra del austríaco Peter Handke y afirma que “La ciclista de las soluciones imaginarias” es un potente recorrido verbal que quiebra el lenguaje y con él la conciencia”.

“¡Súbete, es tu hora, pedalea!”

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La ciclista de las soluciones imaginarias

Comentarios del autor
La ciclista de las soluciones imaginarias

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Música: “La Campanella”, de Niccolò Paganini, en varias versiones

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Niccolò Paganini, el más eximio violinista de todos los tiempos, compuso 6 conciertos para violín entre los años 1815 y 1831. Su Concierto N° 6 fue el primero que empezó a componer, pero es el último, dado que nunca finalizó el último movimiento, el que fue posteriormente acabado por un autor anónimo.

De entre los 6 conciertos se destaca sobremanera el "Concierto para Violín N° 2" en Si menor, Op.7, compuesto en su Italia natal.

El mismo presenta 3 movimientos:

1. Allegro maestoso
2. Adagio
3. Rondó a la clochette

De los tres movimientos, el tercero, también conocido como "La Campanella", es el más elogiado y popular por su contagiosa melodía. Morfológicamente presenta una forma clásica de rondó. La denominación "La Campanella" (“campanita” en lengua italiana) hace alusión a la campanilla que decora, con gusto exquisito, el inicio de cada reiteración del tema principal del rondó.

Con este concierto Paganini deja de lado su tendencia a la creación de obras puramente centradas en la exhibición de su virtuosismo y predominando la melodía; con esto el maestro demuestra que no sólo era un eximio virtuoso (“había hecho un pacto con el demonio para tocar tan bien”, decían las habladurías de la época) sino un excelente compositor, capaz de concebir composiciones melódicamente encantadoras.

La obra, alegre y entradora, ha sido ejecutada con diversos instrumentos, dado lo encantadora de su melodía. Dejamos aquí varias versiones, empezando por la original para violín.

Violín: Salvatore Accardo

Piano: Valentina Lisitsa

Guitarra: Lianto Tjahjoputro

Guitarra eléctrica: Sanechika Minami

Acordeón: Rudolf Wurtner

Flauta dulce: Amy Pikler

Arpa: Kadohousei

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