miércoles, 18 de marzo de 2015

Sueños

Miguel Ábalos (Desde Canelones, Uruguay. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)


En el transcurso de la vida, en distintas etapas de su existencia, el hombre sueña con que el destino le otorgue lo más deseado. Sus sueños son muy variados, de acuerdo a su sentir y pensar, a su personalidad. Puede desear una propiedad, un auto, viajar por el mundo, triunfar en su deporte favorito, ser un brillante profesional...

Así podría enumerar infinidad de sueños, muy diversos entre sí. La mayoría de ellos dependen únicamente de su fuerza de voluntad y mucho trabajo y sacrificio para lograrlos. Sabemos que todo lo que depende únicamente de cada uno es posible y hasta lo que parece imposible sólo cuesta un poco más, siempre que no se claudique antes de llegar a la meta.

Pero en algunas ocasiones, el sueño de lograr lo que más se quiere, involucra implícitamente a otra persona, totalmente ajena. Aun así la mente humana no se detiene y fija un punto para lograr su objetivo. Sus días y sus noches se hacen cortos o largos, de acuerdo a cómo camina su pensamiento. Por supuesto que ese estado lo va empujando a una situación de obsesión casi enfermiza.

Me refiero concretamente a aquél que se enamora de otra persona sin que ésta sepa absolutamente nada ni tenga la más leve sospecha de lo que pasa. El silencioso enamorado empuja sus días y sus noches en un afán de lograr su sueño, esperando un milagro que no llega, y casi sin darse cuenta, su personalidad comienza a tener cambios. Va perdiendo parte de su autoestima por sublimar a ese otro ser... que sólo es uno más de este planeta, con sus defectos y virtudes, muy lejos de ser ese dios que no existe más que en la fantasía de su cerebro. Un dios creado por la mente ya enferma del enamorado.

¿Qué puede suceder el día que ya no pueda soportar más tanto plomo y ponga de manifiesto sus sentimientos, hasta ese momento ocultos, y decida confiarlos a la persona involucrada? Si es honesta, pueden suceder dos cosas: o lo acepta complacida, o simplemente lo rechaza con delicadeza con el fin de no herir al enamorado.

Si sucede esto último, sufrirá una terrible desilusión que sólo con el tiempo podrá superar. Pero si sucede lo contrario, tocará el cielo con las manos y casi inconscientemente agradecerá a su destino.

Después del desenlace positivo en el que alcanzó su meta, la persona enamorada va recobrando, lentamente, su verdadera y auténtica personalidad, tal como la tenía antes de enamorarse. Entonces, pasado el deslumbramiento, comienza a ver en ese dios artificial que creó su mente, actitudes y formas de ser que no le agradan, y aunque siempre estuvieron en él, fueron cubiertas por la ceguera de su amor. Logrado el objetivo todo vuelve a la normalidad y aquel ser que se endiosó vuelve, también, a ser un simple mortal con más defectos que virtudes.

No muere el amor, si es auténtico, pero sí comienza a decaer, lentamente, la figura agigantada por el deseo ansiado por largo tiempo. Pasan los años y todo parece tomar forma y estabilizarse. Aunque inevitablemente, surgen pequeñas y grandes discrepancias que comienzan a deteriorar la relación.

La persona endiosada por el enamorado vivió siempre ajena a aquellos sentimientos que fueron más allá de lo lógico... y se rebela. Por lo tanto, es imprevisible el desenlace que pueda tener una historia como ésta, en que la realidad demuestra que los sueños, cuando involucran a terceros... sólo sueños son.

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Primos

Marcelo Colussi (Desde Guatemala. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)


Eran primos, pero como se criaron indisolublemente juntos, en todo caso parecían hermanos. La gente habitualmente los veía así. Los recuerdos de la infancia los unían de por vida; las complicidades de la adolescencia habían sellado un pacto de lealtad indestructible. No eran hermanos biológicos sino de alma.

Cuando jóvenes sus vidas comenzaron a tomar rumbos distintos, pero eso no significó en lo más mínimo distanciamientos a nivel personal. Hugo entró a la Academia militar; Rigoberto comenzó a estudiar Derecho. Por ese entonces la situación política del país se tornaba compleja; el movimiento revolucionario armado crecía impetuoso, y el Estado, a través del Ejército, preparaba la respuesta. La misma, como no podía ser de otra manera en un gobierno militar -ocupaba la presidencia el general P., luego de una sucesión de varios cuartelazos- estaba marcada por la violencia.

Como en cualquier país de la región, el presidente de turno era un administrador de los grandes finqueros que dominaban la escena, y un empleado dócil de la Embajada gringa. El embajador de Estados Unidos, con cierta formalidad diplomática, o a veces ni siquiera con eso, era el principal tomador de las decisiones políticas importantes. El tema de la guerrilla creciente preocupaba a Washington, de ahí que cada vez tuviera mayor injerencia en los asuntos nacionales del país.

Hugo era muy buen estudiante: disciplinado, metódico, en poco tiempo se había ganado el respeto de sus superiores. Una beca para especializare en tácticas contrainsurgentes en la Escuela de las Américas en Georgia no tardó en aparecer. Y se fue por tres meses.

Rigoberto, por su parte, avanzaba en la carrera de Leyes. Igual que su primo, era sumamente estudioso, aplicado. La diferencia estaba en que él era irreverente, crítico, nunca se callaba. El inconformismo le brotaba por los poros, mientras que Hugo era todo lo contrario, en parte por su formación militar, pero básicamente por una cuestión de personalidad: las ideas de honor y respeto a la autoridad le habían calado hondo.

De jóvenes veinteañeros, tenían muchas cosas en común. La parranda seguía siendo una de ellas, quizá la más fuerte. Dada la situación del país que forzaba definiciones, y dado lo fogoso de sus estilos, no podían quedarse impávidos ante lo que sucedía. Uno justificaba en un todo la represión gubernamental; de hecho, la ejercía. El otro era su acérrimo crítico.

Paulatinamente eran cada vez menos las cosas en común; fuera de la parranda -ahora más evocada como recuerdo de tiempos idos que como acción concreta- iban quedando muy pocas cosas que los unieran. De todos modos, había un pacto tácito de silencio sobre esas diferencias, progresivamente más infranqueables. Sus vidas se iban distanciando (uno militar, el otro un dirigente estudiantil de izquierda), aunque el enorme amor fraterno que los unía no desaparecía. El hecho de haber levantado ese silencio sepulcral respecto a sus posiciones en la vida era una forma de preservar el cariño de antaño. Mejor no preguntar, no hablar, no decir nada sobre las actuales formas de pensar. Las mujeres, el fútbol y el licor podían seguir siendo temas neutros que no implicaban discusiones. Ambos lo entendieron rápidamente, y sin mencionarlo, así lo pusieron en práctica.

De todos modos, la situación general del país ahí estaba, y se quisiera o no, nadie podía escapar a ella; las definiciones caían por su propio peso, se imponían. La lógica del gobierno militar era muy simple y brutal: o se estaba en un todo contra los “apátridas delincuentes subversivos”, o se era parte de ellos. No quedaba opción.

Con sabia pericia los dos primos, sabiendo que estaban en posiciones irreconciliables, habían construido una situación de equilibrio bastante sólida: de esas cosas no se hablaba, y asunto arreglado. Era un respeto especial a sus historias, a su amor filial, a las verdaderas raíces que los acercaban.

Los vaivenes de la vida los había ido distanciando; ahora, como jóvenes muy comprometidos con sus respectivos proyectos, casi no tenían tiempo de verse. Rigoberto estaba enfrascado en su militancia política, a punto de pasar a la clandestinidad. La situación lo imponía. Hugo tenía tropa a su mando, y tanto sus convicciones como su talento lo habían llevado a escalar meteóricamente posiciones en la jerarquía militar, cosa que provocaba la envidia de muchos. Los dos eran pieza importante en sus organizaciones.

La represión generalizada por parte del Ejército arreciaba. La militarización de la vida cotidiana era un hecho, y los cadáveres se sumaban a diario. Ya iban siendo montañas. Cualquier lugar descampado era propicio para dejar abandonados varios cada noche. Se había decretado estado de sitio, y se hablaba de la implantación del toque de queda.

Dos días antes que Rigoberto pasara a la clandestinidad -seguramente por alguna filtración de información dentro de la organización- fue capturado. Como primera medida, tal como pasaba con todos los presos políticos, era sometido a una brutal paliza y a interminables interrogatorios. Luego se decidía qué suerte correrían. Para el caso, no le fue tan mal.

Fue mantenido como ilegal, como secuestrado por alguna fuerza de tareas -lo cual podía ser letal, porque legalmente nadie sabía nada sobre su paradero, era un paria en el mundo, un “esfumado” de la vida-. Pero para la ocasión, eso le facilitó las cosas, pues fue trasladado a la guarnición donde casualmente Hugo era el jefe a cargo.

Cuando supo que el nuevo detenido era su primo, el joven militar prefirió no verlo. Eso complicaría las cosas. Además, prefería guardar la imagen jovial de Rigoberto como muchacho fortachón, risueño, tal como lo había tratado toda su vida hasta ese entonces, y no verlo desfigurado luego de las sesiones de tortura. Podía ser un “asqueroso comunista”, pero antes que nada era su adorado primo, con el que había compartido los mejores momentos de su vida. Esas raíces no se olvidan nunca.

Sin embargo, puede decirse que estar como detenido ilegal (“invisible” en la jerga castrense clandestina) fue una bendición, pues así no había que rendir cuentas ante nadie: había desaparecido de la faz del planeta, y por tanto nadie se podía hacer responsable de su persona, ni el Ejército, ni el gobierno, ni algún hospital ni, eventualmente, la morgue. Por tanto, entonces, así como había salido de circulación, así también podía volver a aparecer. Todo eso fue lo que elucubró rápidamente Hugo cuando supo de quién se trataba.

Por un momento había pensado ir a verlo en su celda y darle un sermón moralista, mostrándole que había equivocado el camino. Pero rápidamente vio que eso no valía la pena: su primo no cambiaría las convicciones, sin dudas muy arraigadas. Y lo único que eso traería sería un mal sabor para ambos, porque no estarían en un pie de absoluta igualdad, tal como siempre había sido su relación. Decidió actuar de otro modo.

Llamó a su subordinado inmediato, el sub-teniente J. -con quien tenía una pésima relación personal, pues ambos se desconfiaban mutuamente, siendo que el sub-teniente sentía una profunda envidia por el cargo de Hugo y no desaprovechaba ocasión para intentar desprestigiarlo-. Hugo lo pensó mucho, le dio interminables vueltas al asunto, y al final optó por tomar la decisión. Con voz de mando más enérgica de lo habitual ordenó a J., explicando haber recibido órdenes de la superioridad -lo cual, por supuesto, no era cierto- preparar las condiciones para que el reo pudiera salir de la instalación, haciendo pasar el hecho como una fuga.

El sub-teniente J., fiel a su formación militar donde las órdenes jamás se discuten sino que se acatan ciegamente, cumplió con lo indicado. Aunque, en realidad, simuló cumplir. Por el contrario, vio ahí la posibilidad de ensuciar a su superior. Con subordinación, aparentó que iba a dejar escapar a Rigoberto, pero ni bien este dio algunos pasos, en el muro perimetral de la base fue ejecutado de un certero disparo en la cabeza que el mismo sub-teniente se encargó de hacer.

Cuando redactó su informe, apeló a la figura que indica que ningún elemento del cuerpo castrense está obligado a cumplir una orden ilegal o contraria a la ética, que ponga en tela de juicio la honorabilidad del Ejército. Esa fue su justificación, con lo que dejó por el piso a su enemigo en el orden jerárquico.

Tan por el piso, que fue deshonrado y dado de baja de la institución militar, debiendo pasar cuatro años en prisión por “alta traición a la patria”. Se salvó del fusilamiento porque algún psicólogo militar, buen amigo de Hugo en otros tiempos, insistió en la relación afectiva con el familiar muerto como un atenuante.

Salido de la prisión, -donde leyó mucho y fue modificando muchos puntos de vista- expulsado del Ejército, con los caminos bastante cerrados para su reincorporación y el sub-teniente J. ascendido ya a capitán, no lo pensó dos veces. La ira le obnubilaba la razón. El mismo día en que estuvo libre, en vez de juntarse con su familia se las ingenió para conseguir un arma y ubicar telefónicamente a J. Increpándolo con los más soeces insultos, lo citó -más bien lo desafió “como hombre”- para verse cara a cara.

La guerra interna ya había terminado, con el exterminio casi total del movimiento guerrillero y los militares siempre en el gobierno, con beneplácito de los reales factores de poder. El clima de paranoia social de otras épocas ya no se vivía; no había estado de sitio y mucho menos toque de queda. De todos modos, el capitán J. siempre se movía con algún escolta, o dos. Pero para el caso, tocado en su amor propio -eso de “como hombre” lo había pellizcado en lo más íntimo- decidió ir solo; con su arma reglamentaria, por supuesto -una pistola automática 9 mm., bala en boca- pero solo. Le llamó la atención el lugar donde fue citado: el Cementerio de M. No sabía que ahí estaba enterrado Rigoberto, a quien matara vez pasada y lo que le había valido un ascenso.

También le llamó la atención que lo citara un cuarto de hora antes que cerrara el cementerio, a las 17:45 hs. Pero un buen militar -un “macho”- no le teme a nada, se dijo para sí.

De civil, a la hora citada, fumando para tranquilizarse, estaba el capitán J. esperando a Hugo. Las primeras sombras de la noche comenzaban a ganar la escena. El silencio era casi total, interrumpido sólo por esporádicos ladridos de algún perro de la cercanía.

Herido de bala en su pierna derecha (Hugo usó silenciador para evitar complicaciones), y oportunamente desarmado, J. fue obligado a arrastrarse hasta la tumba donde yacía Rigoberto (Hugo también se las había ingeniado por medio de su familia para saber exactamente dónde se encontraba). El personal del cementerio ya se había ido, y la oscuridad reinante no permitía ver nada. Para evitar que gritara, una tremenda patada en la boca -que le partió el labio superior y le voló cuatro dientes- fue suficiente disuasivo. Además de verse encañonado por quien algunos años atrás era su superior, lo que cerraba el círculo. Tuteándolo, cosa que jamás habido hecho antes, Hugo ordenó al capitán con perentoria voz de mando que abriera la tumba. Sólo le alcanzó una cuchara de albañil para realizar el trabajo.

Desangrándose, exhausto por el esfuerzo, temblando -de frío, quizá también de miedo (porque los militares, a veces, también lo sienten)- J. completó su encargo. El cuerpo del joven estudiante ya mostraba signos de avanzada descomposición, siendo más esqueleto que cadáver. Con la pistola en la cabeza se vio forzado a pedirle perdón al muerto.

Todo esto lo contó con profundas muestras de emoción, y abundante licor para animarse, el Coronel J., algunos años después de sucedido. Me consta, porque yo lo escuché en una cena privada donde no éramos más de diez personas. Hugo, según pudo saberse por terceros, aunque no está confirmado, parece que está en la Sierra de X. organizando un nuevo movimiento revolucionario de vía armada. Su pseudónimo es “Comandante Rigo”.

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Plástica. Desde Brasil: Cândido Portinari


Cândido Portinari (Brodosqui, 1903 - Río de Janeiro, 1962). Pintor brasileño. Procedente de una familia humilde de inmigrantes italianos, desde muy pequeño manifestó sus condiciones artísticas. A los 15 años, para mejorar su formación, se trasladó a Río de Janeiro, donde viviría el resto de su vida. No aprobó el examen de acceso en la Escuela Nacional de Bellas Artes y decidió matricularse en el Liceo de Artes y Oficios. Finalmente, pasó a Bellas Artes, donde completó sus estudios. Fue alumno de Joao Bautista da Costa, Lucilio Albuquerque y Rodolfo Chambeland, que siguió con interés los retratos del artista.

En los comienzos de su carrera recibió una fuerte influencia del pintor, escultor y grabador sueco Anders Zorn y del pintor español Ignacio Zuloaga. Dejó patente la influencia de éste último en su retrato del poeta Olegario Mariano, con el que ganó el viaje al extranjero en el Salón Nacional de Bellas Artes en 1928. En algunos de sus retratos manifestó la influencia de Modigliani. Conoció muy bien la obra de Pablo Picasso; el Guernica fue la obra que más le marcó. Coincidió con él al hacer una pintura de grandes dimensiones, con una tendencia expresionista, así como por la fuerza dramática de sus murales y la importancia del hombre en toda su obra. Aunque fue un pintor muy colorista, alternó los colores fríos y monocromos.

Con el premio ganado en 1928, Portinari viajó a Europa, fijó su residencia en París y visitó varias ciudades europeas. Fue una época de poca producción pero de mucha observación en museos y galerías, donde pudo estudiar a los grandes pintores, conocer las nuevas corrientes pictóricas y, sobre todo, descubrir la pintura al fresco.

Regresó a Brasil en 1930 con un fuerte deseo de pintar la realidad de su pueblo con un nuevo lenguaje pictórico. Muchos de los encargos de murales que realizó en esta etapa fueron hechos por el dictador Getulio Vargas, lo que no le impidió retratar de manera dramática la realidad social y humana del país. Portinari mostró siempre en su pintura la tragedia de los pueblos y las gentes menos favorecidas; es constante la presencia del obrero, del campesino, del niño, de la mujer, así como la preocupación religiosa. Trabajó la corriente abstracta solo como experiencia de estudio y, aunque recibió influencia de ella, la figuración fue siempre más fuerte en él.

Estuvo afiliado y nunca se desligó del Partido Comunista Brasileño. Se presentó como candidato de este partido a diputado federal en 1934 y a senador en 1946. No tuvo éxito en política y fue derrotado en ambos casos. También fue en esta etapa profesor en la escuela de Bellas Artes y en la Universidad del Distrito Federal en Río de Janeiro.

A través de su vida, Portinari pintó innumerables murales no sólo en Brasil, sino en otros países. En 1935, recibió su primer reconocimiento en el exterior: fue mención honorífica en la exposición internacional del Instituto Carnegie de Pittsburgh, Nueva York, con su pintura Café. Entre sus obras más importantes destacan los paneles de Guerra y Paz en el edificio de las Naciones Unidas en Nueva York, El descubrimiento de Brasil para la Biblioteca del Congreso en Washington, los tres grandes paneles para el pabellón brasileño de la Exposición Internacional de Nueva York en 1939 y una serie de murales para el edificio del Ministerio de Educación sobre los ciclos económicos del Brasil.

Fuente: http://www.biografiasyvidas.com/biografia/p/portinari.htm

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Huaylas en la anti historia: Ancash cambia de nombre

Jorge Zavaleta Alegre (Desde Lima, Perú. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)


La persona maltratada en su niñez, ya sea por pobreza extrema o por la marginalidad cultural en la convivencia familiar, lleva sobre sus hombros una vida cargada de connotaciones de cataclismo. Su salud mental tiene horror a la diferencia, teme que su existencia sea descubierta como sujeto. Sufre del intento de elaboración de la falta o ser mediante de la falta.

Esta conclusión de psicoanalistas y psiquiatras consultados es visible en la conducta de muchos de los que ejercitan la política, alejada de la ciencia social del buen gobierno. En el Perú de hoy, la función pública es un desventurado quehacer para los pobres de espíritu, de voluntad y de recursos. Su meta es la ambición o ilusión de una abundancia pasajera, sustentada en audacia, improvisación, desdén o el desprecio del entorno que habita.

Estas conductas se agudizan en los periodos preelectorales. La renovación “democrática” provoca pánico, porque obliga a crear disfraces para estar presente en el pensamiento colectivo. El fin único es borrar, disipar u olvidar la descomposición moral y económica de la agrupación partidaria enquistada en el manejo administrativo del Estado.

Este entorno real, llevamos al diván. El 20 de enero del 2015, directivos del Club Ancash en Lima, que “cobija” a los “aprendices” de aristócratas, oligarcas o burgueses provincianos, convocaron para celebrar el 194 aniversario de creación provisional, en 1821, del departamento de Huaylas, por el libertador San Martín, y la propuesta dizque para recuperar el primigenio nombre de ese territorio, dejando Ancash para el olvido. Ninguno de los oradores se atrevió a explicar la complicación jurídica de ese cambio de nombre, sobre todo de la propiedad de los bienes, salvo la intención manifiesta de borrar los asaltos a la caja fiscal. Inclusive una autoridad del Jurado Nacional de Elecciones leyó un documento cuidadosamente redactado, cuya copia prometió enviar a la prensa, promesa que nunca cumplió el huidizo funcionario.

Se escucharon aplausos sonoros de los invitados, entre ellos, allegados al flamante presidente Regional, elegido por haber “prometido” un bono de 500 soles para cada poblador. El pueblo de Huaraz lo tiene presente como un milagroso alcalde provincial. Es quien ordenó colocar en la plaza principal un Cristo agónico, sangrante. La estructura metálica de la imagen estaba cubierta de una gruesa capa de óxido, recubierta de yeso blanco. Pues en contacto con la intensa lluvia, el cuerpo del Hijo de Dios, comenzó a sangrar. El milagro, se hizo realidad.

La propuesta, necesitaba de un discurso final, de quien presidía de la “mesa de honor”. Pues, valiéndose de un documento escrito, micrófonos en alto y música andina de fondo, el orador, congresista, fresco ex presidente del Legislativo y pocos días después sentado en un sillón ministerial, hizo un recuento de los personajes célebres del histórico Huaylas.

Habló de un sabio ancashino que conquistó la Nasa, de los hermanos que diseñaron las principales centrales hidráulicas, como la del Cañón del Pato, en Huallanca, para impulsar la primera siderúrgica del país, pero no dijo que tardaron veinte años para que esa misma energía llegara al Callejón de Huaylas.

Algunos de los presentes, se preguntaron porqué se omitía, en esa historia de Ancash o Huaylas, a sus paisanos vivos como el presidente de la República, Alejandro Toledo Manrique, natural del distrito de Ferrer, provincia de Cabana.

Si ese gobernante tiene sus críticos severos y lo han denunciado a la justicia de un presunto enriquecimiento, tampoco se puede ignorar su condición de economista, egresado de la Universidad de Stamford y profesor de Harvard, entre otros méritos y casado con Eleane Karpe, una antropóloga con capacidad para enseñar Historia y lenguas vernáculas.

Este orador, al ser inquirido, respetuosamente, por un periodista corresponsal de una publicación de España y de la Agencia Argenpress, el ex presidente del Congreso de la República, y pieza móvil del gabinete ministerial, respondió con una frase que no debería ser publicada. Pero los psiquiatras consultados si tomaron nota: “váyase a la mierda, concha de su madre…”, repitió dos veces y apresurando, casi reptando, se cobijaba en su entorno.

El periodista acompañado del honorable ingeniero Lolo Meléndez Sotelo, quien sorprendido por esa inconducta del personaje de marras, prefirieron abandonar el local, ubicado frente al Campo de Marte.

Enterados algunos de los asistentes como los periodistas Roque Otárola, cronista de la Universidad Alas Peruanas y Reynaldo Trinidad, fundador de la revista especializada Agronoticias. Ambos intentaron superar el abrupto. El político de marras, bajando de la nube de su presunto poder, mandó decir que quería disculparse. Por cierto, las disculpas no resuelven absolutamente nada. El agredido, por higiene social, llevó el caso al diván de quienes estudian o conocen más sobre el imperio de los sentidos:

Ese “político”, quien quiere cubrir la negra historia del Ancash, dizque es graduado en Derecho en una universidad de su terruño. Su conducta revela un síndrome, con signos y síntomas de un trastorno de su personalidad. Podría formar parte de ese reducido grupo de niños nacidos vivos, cuya conducta es un dramático rompecabezas. El mongoloide tiene un cráneo pequeño, una lengua perturbante con hondas grietas en ella y con frecuencia, sus ojos son estrechos y como hendidos con una arruga epicantal bastante marcada.

Estos seres padecen frecuentemente defectos cardiacos congénitos, enfermedades respiratorias (causadas por respirar por la boca por el tamaño de la lengua), dentro de un rango de retraso moderado y grave de inteligencia. En cuanto a su personalidad se les describe como personas más felices y más amigables que otros retrasados.

En la actualidad existen agrupaciones que ayudan a los niños que padecen este síndrome y algunos otros retrasados e incapacitados. Los padres pueden acceder a una consejería especializada. Pero en Ancash, hace cinco o seis décadas era imposible detectar tales limitaciones infantiles.

Los pacientes tienen problemas en la recuperación léxica, algunas parafasias fonémicas y semánticas y otros trastornos en la comunicación oral. Aparecen problemas de atención, déficit en la memoria verbal inmediata y conducta hiperactiva. La terapia de lenguaje, debió ser precoz y sostenida para tratar de lograr una menor incapacidad del niño así como una mejor calidad de vida, especialmente en la esfera social y en la esfera académica.

Otros especialistas consultados precisan que "la inhabilidad para leer aun con enseñanza adecuada". "queda como un problema psicológico o ambiental que justifique su retraso escolar, no pueden aprender a leer por los métodos tradicionales que a otros niños dan resultado".

Un término usado para reemplazar a la expresión "ceguera verbal", es producida por un daño cerebral. Se le llama generalmente "alexia". Las "dislexias", "digrafías" y "discalculias" también son frecuentes sinónimos o rótulos de "discapacidades primarias de aprendizaje".

Otros estados clínicos que producen discapacidades de aprendizaje en humanos son por ejemplo: parálisis cerebral, retardo mental, sordera, etcétera. Puede tener déficits y síntomas de diversas índoles, según su caso; alteraciones en la locomoción, parálisis facial, etc.

Como fenómeno dinámico no puede ser abordado satisfactoriamente desde la perspectiva de una disciplina única, ya que implica un recorte o reducción de la realidad. Algunas ocasiones leen de memoria, otras inventan el texto y hay veces que reemplazan una palabra por otra. Por ejemplo, leen ojo donde dice pupila o por una significación parecida, leen lobo donde dice zorro.

La experiencia vivida por el colega agredido induce a conocer más el surgimiento del Método Global de enseñanza de lectura, que no deje librados a su propia suerte a los niños con deficiencias en los campos esenciales del aprendizaje.

Así podremos reconstruir nuestras instituciones, nuestro Estado. Y no habrá remedio, si tomamos el título de la crónica de Guamán Poma de Ayala. O se supera aquel adjetivo de “Huaraz presunción”, adjudicada al sabio italiano Antonio Ramondi, quien formó familia con una dama de esa ciudad.

La belleza del paisaje de Ancash, con sus cordilleras Blanca y Negra, no siempre coincide con la conducta de algunos de sus hijos, porque, inclusive hay quienes pecan de “presumidos”, aprendices de burgueses, con ingresos de un clandestino grifo de combustible, según versiones televisadas.

Para terminar la carta que dirige El Director de la Revista Agronoticias: Reynaldo Trinidad

Querido Jorge:

Si la vida se nos ha dado para disfrutarla, más allá y más acá de las contingencias propias de la travesía humana, sin duda el mayor deleite es la amistad. Pues - a diferencia del amor interpersonal - es como el pan cotidiano que compartimos con quienes nos quieren y a quienes queremos, a pesar de conocer sus debilidades.

Por lo mismo, la amistad es una celebración permanente.

Sin embargo, como la sociedad ha fijado este día para realzar el valor de la amistad, me aprovecho de ello para decirte que me siento premiado de tenerte en el cofre invisible de mi afecto; incluso porque mientras a los parientes nos impone la naturaleza, a los amigos los elegimos nosotros, para hacer más grato el tránsito por este escenario de sueños y desvelos ardorosos que se llama vida.

Siempre:

Reynaldo Trinidad Ardiles

Lima, 14 de febrero, 2015

PD: Deploro profundamente el mal rato que pasaste anoche en el templo de la ancashinidad, por la intolerancia y la soberbia del patán cuyo estiércol -obviamente- jamás te salpicará.

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Poemas bolivarianos

José Luis Díaz-Granados (Desde Colombia. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)


A Nuestro Padre Libertador Simón Bolívar

Si vivieras ahora te imagino
así: delgado, descarnado, duro
con la mirada de diamante oscuro,
voz de caribe y de ademán divino.

Te imagino leal a tu destino
si vivieras ahora: fuerte, puro,
con el talante de un varón maduro
con chaqueta de guerrillero andino.

Y quizás con un traje verde oliva
andarías días y noche, en ansia altiva,
con brújula certera hacia la gloria.

Si vivieras, Bolívar, hoy en día
a otro imperio cruel enfrentaría
tu valerosa espada de victoria.

Al Comandante Eterno HUGO CHÁVEZ FRÍAS

Ya Neruda lo dijo: tú despiertas
cuando despierta el pueblo desolado.
Y helo aquí, valeroso, inmaculado,
abriendo al pueblo las más anchas puertas.

En Venezuela amada las inciertas
vivencias dolorosas del pasado
son un capítulo que se ha cerrado
y ya no volverán sus horas yertas.

Comandante: Bolívar orgulloso
desde el sol de la historia está dichoso
y te contempla al paso de los días.

¡Pues sabe que quien cumple su legado,
el ser providencial que lo ha heredado
responde al nombre de Hugo Chávez Frías!


Al Camarada Presidente Obrero NICOLÁS MADURO MOROS

Chávez, Comandante Eterno,
vivo siempre, en guerra y paz,
tú alumbras a Nicolás
con el pulso duro y tierno
en primavera e invierno.
¡Y hoy América anhelante
sigue marchando triunfante
con el ideal más puro,
pues tú, Nicolás Maduro,
también eres Comandante!

¡BOLIVARIANOS DE TODOS LOS PAÍSES: UNÍOS!

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Historia del agua

Gustavo E. Etkin (Desde Bahía de San Salvador, Brasil. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)


El agua sube
y baja
sube a la nube
como vapor
baja al suelo
como lluvia.

Sube a la boca
como bebida
baja al inodoro
meada.

Sube al ojo
en la sangre
baja del ojo
como lágrima.

Sube a la boca
como saliva
y baja tragada
o escupida.

Y cuando está
bien abajo
a veces
corre por ríos
para descansar
en mares
y lagos.

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Arquitectura: La Alhambra, joya islámica de Granada


“¡Cuántas leyendas y tradiciones, reales y fabulosas; cuántos cantares y romances, árabes y españoles, de amor y de guerra y de caballería, están asociados a este monumento oriental!”
Washington Irving

EL LEGENDARIO lugar que inspiró estas palabras es la Alhambra, un palacio único que adorna la ciudad española de Granada. Este monumento es una muestra de la arquitectura árabe o persa en el sur de Europa. La ciudadela, o fortaleza, debe su singular belleza a los musulmanes, cuya influencia predominó en España durante varios siglos.

El virrey árabe Zawí ben Zirí fundó el emirato independiente de Granada en el siglo XI de nuestra era. Durante los quinientos años que duró, floreció artística y culturalmente, hasta que en 1492 los Reyes Católicos, Fernando e Isabel, pusieron fin a la dominación musulmana en España.

La Granada árabe alcanzó su esplendor cuando los ejércitos de la cristiandad conquistaron Córdoba en 1236. Entonces llegó a ser la capital de la España musulmana, y durante reinados sucesivos se construyó en ella un complejo palaciego sin igual en Europa, conocido como la Alhambra. Un admirado escritor la describió como “la más bella edificación del mundo”.

Su emplazamiento es tan extraordinario como los edificios que la componen. Tras ellos se elevan cual majestuoso telón de fondo las blancas cumbres de Sierra Nevada con una altura de 3.400 metros [11.000 pies]. La Alhambra está situada sobre la alargada y boscosa colina de Asabica, que se alza 150 metros [500 pies] por encima de la ciudad. A los ojos de Ibn Zamrak, poeta del siglo XIV, la colina contempla la ciudad de Granada como lo haría un esposo que observa a su esposa con admiración.

Una ciudad dentro de otra

El nombre Alhambra, que en árabe significa “la Roja”, quizás aluda al color de los ladrillos que usaron los moros para levantar las murallas exteriores. No obstante, algunos prefieren la explicación que dan los historiadores árabes, quienes afirman que fue construida “a la luz de las antorchas”. Se dice que fue esa iluminación nocturna la que dio a los muros el color rojizo al que hace referencia su nombre.

Pero la Alhambra es mucho más que un palacio. Podría describirse como una ciudad dentro de la ciudad de Granada. Sus extensas murallas encierran jardines, pequeños palacetes, diversos palacios, la Alcazaba (o fortaleza) e incluso una pequeña medina, o ciudad. Los diseños árabes de la Alhambra, junto a construcciones posteriores, han resultado en una muestra única del delicado y complejo arte musulmán unido a las robustas y sobrias líneas del Renacimiento europeo.

Su belleza se debe a un método utilizado tanto por los árabes como por los antiguos griegos. En primer lugar, aprovechaban el color y la textura de la piedra para edificar con armonía, proporción y sencillez. A continuación adornaban sus elegantes construcciones. Como explica un entendido: “Los árabes siempre tenían en cuenta lo que los arquitectos consideraban el primer principio de la arquitectura: construir y después decorar, jamás construir y decorar a la vez”.

Exploremos la Alhambra

La entrada a la Alhambra es un gran arco de herradura llamado la Puerta de la Justicia. Su nombre nos recuerda el tribunal que durante la dominación musulmana se reunía aquí para escuchar casos de poca gravedad. La costumbre de juzgar en la puerta de la ciudad era común en el Oriente Medio y se menciona en la Biblia.*

La exquisita decoración, típica de palacios árabes como este, se realizó con estuco. Los artesanos transformaron esta masa en preciosas lacerías, motivos artísticos que se repiten constantemente. Algunos de los elaborados arcos parecen estalactitas organizadas en perfecta simetría. Otra característica del palacio son los zillij, azulejos de cerámica vidriada con intrincados diseños geométricos, utilizados para cubrir de vivos colores las partes bajas de los muros, creando así un marcado contraste con el color sobrio del estuco.

El patio más famoso de la Alhambra es el patio de los Leones, catalogado como “el más bello ejemplo del arte árabe en España”. Una guía local comenta: “Existe algo en la obra de arte, que escapa a todos los vaciados y reproducciones posibles: [...] tal es nuestra sensación ante el patio granadino”. Está formado por un pórtico con arcos perfectamente proporcionados y esbeltas columnas, que rodea una fuente apoyada sobre doce leones de mármol. Este es uno de los lugares más fotografiados de España.

Jardines que renuevan el espíritu

La Alhambra también alberga preciosos jardines, fuentes y estanques.* Según apunta Enrique Sordo en su libro Al-Andalus: puerta del paraíso, “el jardín árabe es un anuncio paradisíaco”. La influencia del islam puede verse en todas partes. El autor español García Gómez escribió: “El paraíso musulmán [...] aparece literalmente descrito en el Corán como un jardín muy frondoso [...] surcado por sabrosísimas aguas corrientes”. Un elemento muy utilizado en la Alhambra es el agua, considerada un lujo para la gente acostumbrada al tórrido clima desértico. Quienes diseñaron los jardines se dieron cuenta de que el agua podía refrescar el ambiente y deleitar el oído con su suave murmullo. A su vez, los estanques rectangulares reflejan el radiante cielo español, dando así una sensación de amplitud y luminosidad.

No muy lejos de la Alhambra y ubicado en el cerro del Sol —una colina junto a la de Asabica— se encuentra el Generalife, un apartado palacio árabe con jardines. Este es un bello ejemplo del paisajismo árabe y ha sido descrito como “uno de los jardines más hermosos del mundo”.* Unido antiguamente al palacio de la Alhambra por un puente, servía como villa de recreo para los gobernadores de Granada. Un patio nos conduce a la escalera del Agua. Aquí, la luz, el color y un millar de aromas cautivan los sentidos de los visitantes.

El Suspiro del Moro

Cuando el último soberano nazarí de Granada, Boabdil (Muḥammad XI), rindió la ciudad a los reyes Fernando e Isabel, él y su familia se marcharon al exilio. Según se cuenta, tras abandonar la ciudad, se detuvieron en un lugar elevado, conocido ahora como El Suspiro del Moro, y mientras miraban por última vez su maravilloso palacio rojo, la madre de Boabdil le dijo: “Llora como mujer lo que no supiste defender como hombre”.

En la actualidad, de entre los tres millones de visitantes que recibe la Alhambra cada año, algunos todavía acuden a este lugar. Desde allí, y como Boabdil, pueden contemplar cómo la ciudad de Granada se extiende a los pies de este palacio árabe, la joya de la corona. Si algún día visita esta ciudad, usted también comprenderá la tristeza del último rey nazarí.

Notas

En el año 711 de nuestra era, los ejércitos árabes y beréberes entraron en la península ibérica, y en menos de siete años casi todo el territorio llegó a estar bajo el dominio musulmán. No habían pasado dos siglos cuando Córdoba se convirtió en la mayor ciudad de Europa, y posiblemente en la más culta.

Por ejemplo, Dios ordenó a Moisés: “[Establece] para ti jueces y oficiales dentro de todas tus puertas [...], y tienen que juzgar al pueblo con juicio justo” (Deuteronomio 16:18).

Los árabes introdujeron aspectos de los jardines persas y bizantinos en las regiones mediterráneas, entre ellas España.

La palabra Generalife, del árabe Jennat-al-Arif, ha sido traducida en ocasiones como “huerta excelsa”, aunque posiblemente signifique “jardín del arquitecto”.
Fuente: http://wol.jw.org/es/wol/d/r4/lp-s/102006045

Ver imágenes aquí:
https://www.google.com.gt/search?q=alhambra+de+granada&client=firefox-a&rls=org.mozilla:es-ES:official&channel=sb&biw=1280&bih=689&source=lnms&tbm=isch&sa=X&ei=so4FVcf6IcuwggTbyIGICA&sqi=2&ved=0CAYQ_AUoAQ

Recuerdos de la Alhambra, de Francisco Tárrega (para guitarra). Interpreta Andrés Segovia:
https://www.youtube.com/watch?v=sdaPoUNk5R8

Fuente: http://m.wol.jw.org/es/wol/d/r4/lp-s/102006045

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Benelda, niña indígena (para reflexionar)

Miriam Jeann (Desde Managua, Nicaragua. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)


En la bella costa sur del Caribe panameño se encuentra la comarca de la etnia de los pobladores Kuna Yala. Benelda fue la menor de 7 hermanos en una familia pobre que sobrevive, como el resto de las aldeas kunas, además de las tareas agrícolas, pescando enormes langostas que luego venden a los turistas nacionales o extranjeros. La vida de Benelda transcurría llena del amor y cuidados, tanto de su madre como de sus dos abuelas; aprendió con ellas el arte de bordar “molas” que son hermosos entramados hechos con trozos de telas de colores que van figurando un pájaro, o un rostro, o cualquier motivo colorido para adornar fundas, manteles, blusas, etc. A sus 5 años, la niña fue inscrita en la escuelita pública de la comarca; asistía con su uniforme cumpliendo con el reglamento escolar; corrían los últimos años 90´s. Los indígenas aprenden el español desde muy pequeños, básicamente debido a sus actividades comerciales con personas no indígenas. No así, la profesora que en ese tiempo atendía la escuelita de Kuna Yala, que no era de raza indígena y tampoco se interesó en conocer el idioma kuna. Lamentablemente tampoco tenía vocación como educadora, ni mucho menos, como forjadora de futuros ciudadanos.

Las condiciones sumamente precarias de los centros educativos que están fuera del radio capitalino, se acentúan en los centros educativos de las comarcas indígenas panameñas; en la escuelita de Kuna Yala, los niños de primer grado estaban en el mismo salón con los niños de pre-escolar. Benelda no gustaba de los números, por lo que repitió pre-escolar. En ese lapso, la profesora fue gestando un total rechazo hacia aquella niña que se resistía a memorizar números, al grado de pasarla todos los días hasta 10 veces al frente, para que sumara de memoria por ejemplo, 5+6, o 7+9. Un día que la niña falló en las sumas, la profesora montó en cólera y la apretó fuerte por los hombros, le gritó frente a todos: “¡¡¡Eres una muchachita demasiado tonta para aprender algo en toda tu vida!!!” y dirigiéndose al resto de niños les dijo: “¡¡Vean aquí, a la india más tonta que hay en éste país!!”.

Ante esto y sumamente aterrorizada, la pobre niña salió corriendo del salón y de la escuela y se alejó llorando. Cuando sus hermanitos llegaron a casa contaron lo sucedido y como Benelda no llegó con ellos, toda la comarca se movilizó para buscarla. A eso de la una de la tarde, la encontraron dormidita a la sombra de un árbol cerca del río. Benelda no volvería jamás a la escuela y aunque sus padres reclamaron a la indigna profesora, no obtuvieron ni disculpas. Dos años más tarde, una familia acomodada visitó la comarca Kuna Yala, conocieron a Benelda, se prendaron de ella y la adoptaron. Su nueva familia comprendió el daño que aquella profesora había causado a la niña, de manera que tuvieron el cuidado de no presionarla para que estudiara. Contrataron institutrices especializadas en niños con traumas para que la guiaran con sumo cuidado. Fue así que Benelda culminó la primaria. La conocí un día en un supermercado, nuestra conversación derivó en que imparto clases particulares de Matemáticas y como hubo mutua simpatía, Benelda me solicitó ayuda pues cursaba su último año de bachillerato, ya que pensaba estudiar Pedagogía. Acepté gustosa, aunque en aquél momento desconocía yo su motivación para convertirse en Pedagoga. A los pocos meses de estar llegando ella a mi casa para estudiar matemáticas, me contó su triste historia de la escuelita de la comarca.

Benelda supo que aquella profesora sin vocación aún estaba en Kuna Yala, por lo que se había trazado la meta de ir con su diploma de pedagoga para mostrárselo a la maltratadora y expresarle delante de los alumnos que estuvieran ahí, que ella, Benelda, no es ninguna tonta, que ningún niño, ya sea indígena o no, lo es. La nuestra fue una amistad muy linda, Benelda me permitió acompañar sus estudios durante ese año y durante los cinco años siguientes en que paulatinamente hizo realidad su sueño de convertirse en pedagoga. Llegó el tiempo de preparar su monografía. El tema fue: Incidencia de la Educación Oficial en el Universo indígena.

Leyó a Rousseau, a Pestalozzi, a Kant, a Saint Exupéry, a Darío, a Víctor Hugo, a Piaget, a Decroly, a Rosemond, a Calderón de la Barca, a Ingenieros, el Popol Vuh, etc. Para enriquecer el enfoque y el criterio, vimos juntas algunos capítulos de Los Simpsons, de Los Padrinos Mágicos, analizamos la letra de la canción infantil “Los pollitos”, y los domingos por las tardes íbamos a ver a un grupo de chiquillos que jugaban fútbol en la playa de Panamá Viejo, un bonito barrio de pescadores que quedó atrapado en la modernidad capitalina. Con ellos intercambiábamos opiniones acerca de cómo les iba en la escuela, cómo valoraban ellos a sus profesores, qué les parecía la escuela en general y cómo se sentían los lunes a la hora de despertarse para ir a clases.

Benelda preparó su monografía con tanto amor como no he visto jamás, el amor que puso en cada detalle era especial, entregaba el alma entera en cada hora de arduo trabajo. La monografía estuvo lista un viernes. Se tomaría el sábado para descansar y el domingo iría a mi casa a recoger el manuscrito para presentarlo el lunes a sus mentores en la Facultad para revisión. No llegó domingo a buscar el manuscrito como habíamos acordado. El lunes la llamé pero su celular sonaba apagado. En su casa tampoco contestaron el teléfono. A eso de la 1 pm llegaron dos compañeras de ella a mi casa, se detuvieron en la entrada, las vi raras, pensé que Benelda estaría escondida en mi jardín y la busqué, pues siempre estaba bromeando y escondiéndose para hacernos reír con sus ocurrencias. No estaba. Entonces vi las miradas de las dos visitantes y pregunté: ¿Qué pasa? ¿Dónde está Benelda? Una de las recién llegadas dijo a la otra: “Se ve que doña Miriam no sabe”. Ante esas palabras exigí de inmediato: ¿¡¡¡Qué es lo que no sé!!!? Ambas mujeres rompieron a llorar mientras relataban: “Benelda murió ayer en un accidente. Fue con sus hermanos a cenar y luego vendría aquí. Salían del parqueo cuando apareció un auto a toda velocidad conducido por un jovenzuelo en avanzado estado de ebriedad y los chocó destrozando completamente el auto donde venían, muriendo ambos instantáneamente”.

Pocos golpes me he llevado en mi vida que me dolieran como aquél. Perdiendo a Benelda, Panamá perdió a una ciudadana ejemplar, valiosa como profesional, valiosísima como ejemplo de superación y mucho más valiosa aún, como ser humano que logró elevarse por encima del trauma que más allá del maltrato emocional, fue una total negación de su valor como integrante de un grupo social que desde tiempos coloniales ha sido menospreciado y postergado. Los compañeros y las compañeras de Benelda dedicaron su graduación universitaria a su memoria, cada uno de ellos guardó una copia de su monografía; yo también conservo una, pero más que un recuerdo material, conservo presente la decisión inquebrantable de una niña de 5 años que supo enseñarnos cómo se lucha y cómo se vence.

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Los opios sociales y el hombre moderno

Mariano Sierra (Desde Bogotá, Colombia. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)


Con que rigor y exacerbación criticamos a Carlos Marx por afirmar que la religión es el opio del pueblo. Sin apasionamiento alguno a tal pronunciamiento se le han dado nuevas revisiones, alcances y análisis para entender mejor el mensaje. En nuestros días opio tiene hondas raíces como sus nefastos efectos tal vez distintos a los que avivo Marx en su momento.

La religión ciertamente mal concebida para la época de Marx y después, afecta notoriamente el acontecer de las convicciones y creencias. Recuerdo un libro titulado “El liberalismo es pecado” inmerso en una serie de imprecisiones, apasionamientos y fanatismos que se alejan de toda realidad cuando una otrora jerarquía de la iglesia determinó que ser liberal era pecado y hasta expuesto a la excomunión, así como los excesos y las falsas ideas de religiosidad que se convirtieron en el horror de la inquisición Aunque hoy se den otras formas de manejo del poder eclesial no tan relevantes aún falta mucho por cambiar.

Opio en su sentido indica adormecimiento, fiebre, pasión, poder, domesticación, jerarquía de objetivos e intereses, conductas y estados de vida. Los tiempos se entienden según el desarrollo de la sociedad, según las culturas imperantes, Y es que desde siempre la cultura de la fiebre consumista como el poder atrae la cultura de la corrupción en todas sus manifestaciones políticas, económicas y sociales, la alteración de los valores, la droga, el imperio del dinero, la mentira, la deshonestidad y la ilegalidad en las conductas el negocio del sexo, el licor, el tráfico de la muerte, la explotación del trabajo la prostitución del amor, la pornografía, la miseria moral y la ética, la irresponsabilidad del manejo de las comunicaciones y el demoniaco manejo de las redes sociales han imperado como las religiones para resolver problemas de la existencia a través de caminos o escapes según las formas del ser y el tener. Esos opios en poder de los que dominan el mundo son los que hoy dirigen nuestra vida al modo del tener.

El mundo contemporáneo con su imperante poder ha alcanzado niveles a tal extremo que nos consumen haciendo desaparecer en su magnitud el ser espiritual. Ese mundo de los poderes de los opios son los que esclavizan al hombre, que lo alienan y los desvían de su quehacer social. Estos dioses operan generando tentáculos en un mercado desmedido donde la práctica del abuso consumista y la competitividad le roba felicidad al hombre mostrando necesidades ficticias, haciendo florecer ideologías que invaden la libertad humana.

Que hacer para frenar estos opios o poderes. ¿Una formación moral sólida sustentada en magnos principios y virtudes que estén ajenos de tanto relativismo? La sociedad, cada célula de ella requiere de una limpieza total interna en cada una de las influencias de estos opios. Necesitamos una cultura de la sobriedad, de la transparencia, del servicio que desarticule los poderes infernales de las distintas autoridades sociales, de los corruptos, de los mercaderes del comercio que ofrecen utópicas felicidades y bienestar. Necesitamos la intuición de la liberación cuya opción preferencial es ir contra los desórdenes sociales, éticos y morales y a favor de la vida y la justicia.

Necesitamos una justicia ejemplarizante no aliada con la impunidad, que no siga siendo un integrante más del circulo de los opios o tóxicos sociales orientados por hombres tóxicos Necesitamos honestos defensores que respeten la ley y sus oponentes impidiendo toda agresión contra la transparencia de las acciones judiciales, denunciando todo agravante social, que trabajen por la paz sin componendas.

Necesitamos una alta espiritualidad al seno de cada persona donde con una iglesia comprometida, unos pastores fuera de los claustros unidos a su grey compartan el servicio que les corresponde, con una iglesia que se confunda en la fe y el amor para arremeter contra todas las tentaciones de las estructuras sociales carcomidas por el pecado, con una iglesia donde sus jerarcas se fundan en humildad plena llevando la palabra, las obras y el amor al estilo de Jesús.

Necesitamos seguir en la inspiración de Jesús que lidero la revolución social más inquietante que quebró todas las estructuras sociales, políticas y religiosas aportando al mundo una nueva forma de vivir, una nueva opción basada en el amor como poder transformador del hombre.

Necesitamos una educación que dé respuesta a la codicia de unos y otros y no sea más el fortín político para hacer más cruenta la ignorancia a que se quiere asumir a los niños, a la juventud, que se acompaña de una pedagogía que no libera acrecentando el ejército de los oprimidos. Y esa educación tiene que fomentar con creces el amor a la naturaleza para conformar una valoración de la dignidad humana. Nuestra formación hoy es de repetición no de enseñar a pensar, no de discernimiento, vivimos la educación cual bolsa de valores donde se deposita sin ninguna estructura.

Necesitamos de una sociedad responsable que respete el salario justo y la producción responsable que se requiere, que respete el precio justo de sus productos y servicios, que respete la calidad de lo que produce, que haga pública la responsabilidad social empresarial, que arremeta acciones del respeto a la naturaleza y al medio ambiente, que se ciña a una justa competencia en todos los mercados donde el empleo este en el orden de los planes estratégicos, donde no se haga perversa la creación de necesidades en pos de un perverso consumismo y una tiranía económica. Claro está que si no hay recurso económico en las personas, no podrá haber consumo, aunque este desvío, el comercio lo suple con el endeudamiento a través de las tarjetas de crédito o los llamados prestamos domésticos. Y así disque el hombre consigue ser feliz.

Necesitamos un Estado que dé respuesta a los innumerables retrocesos sociales adormecidos en las estructuras de un gobierno que solo busca crear populistas acciones que van en detrimento de los más vulnerables afiliándose a organizaciones manejadas por los más poderosos de la tierra y así queriendo mostrar que el país se mueve en un plan de desarrollo tapando la realidad. Pero ese estado que necesitamos debe estar actuando armónicamente con una estructura legislativa que también de verdaderas respuestas a los problemas sociales con leyes justas, alejadas de toda anomia, en consenso con los ciudadanos y los estamentos de la sociedad. Y qué decir de la necesidad de una estructura de justicia clara en sus objetivos de frenar la impunidad con base a sentencias justas a la luz de decisiones provistas de humanismo por parte de jueces y magistrados probos en todo sentido. Vale la pena señalar Primero moral, después ley como acertadamente es el título de una obra del ilustre profesor Rito Manuel Gómez Cuevas que expone una propuesta ético-social frente a las crisis de nuestro tiempo.

Los opios reinantes hacen extinguir las rectas conciencias que avivan por una lucha frontal para hacerlos desaparecer. Aceptar estos opios es propio de sociedades débiles, carentes de principios que van al vaivén de sus mediocridades dejándose despojar de su conciencia crítica, de su historia. Cuando discernimos sobre los opios sociales buscamos que cada uno reflexione a fin de construir una revolución de la conciencia que procure nuevas luces de esperanza. El hombre moderno no lee, no discierne, no investiga, no tertulia, no denuncia, no tiene involución ética, moral ni espiritual. Su afán es rendirle culto a lo profano renunciando a defender la dignidad para refugiarse en los agujeros negros de los opios y los falsos valores que lo esclavizan.

Pero en medio de tan alarmante escenario jamás el pesimismo nos puede vencer. La verdad, la justicia y el amor no están derrotados y por el contrario genera fuerzas para ver la claridad del futuro en el horizonte de la esperanza. Identificar la clave de los conflictos permite crear conciencia para luchar y combatir no solo por derrumbar los opios sociales sino que también estaríamos combatiendo las injusticias. La ignorancia de la historia nos hace instrumentos de nuestra propia destrucción, nos hace estar a merced de los opresores y de sus medios de esclavismo que crean falsas soluciones solo para sostener los sistemas formados por ellos.

Confucio nos enseña en una de sus tantas sabias sentencias que: El ser justo si ve cualidades en los otros las imita y si ve desordenes y defectos en los otros los corrige en sí mismo...

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Negros de mierda

Daniel Vilá (Desde Buenos Aires, Argentina. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)


Cierren las puertas,
clausuren las ventanas,
cuidado con el sol
porque encandila
y no nos deja ver
a aquellos que nos cercan
que nos quieren quitar,
que disimulan
pero acechan ocultos,
para llevarse todo.
Consigan más candados,
electrifiquen muros,
no se fíen de lunas
en las noches serenas,
Esas están con ellos,
iluminan sus pasos,
allanan los senderos
por donde se deslizan
astutos como zorros.
Nosotros nos ganamos
las razones del miedo
con el propio sudor
de nuestra frente,
cuidando nuestros bienes
pariendo nuestros males..
Hay que cuidar el mundo
que conseguir supimos,
armarse hasta los dientes
para evitar que avancen
las hordas silenciosas
que nos roban el sueño
todas las madrugadas.
Hoy no llegaron, no,
pero mañana
pueden saquear los días
que nos quedan,
arrebatar las miserias
que guardamos
en los sitios más raros.
Descubrir el lugar
donde escondimos
la indiferencia,
el sálvese quien pueda
o dejarnos desnudos
como páramos,
sin plasma, ni automóvil,
ni viajes a Miami,
ni verdes en la lata
del té verde.
Y lo peor de todo,
solos con nuestros odios.

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Feo, feote y feotón en el alibabavrevadero

Daniel de Cullá (Desde Burgos, España. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)


Con mi anteojo de larga vista
Veo el Mayorazgo de Asneidad
Traer sus Burros que gozan de felicidad
O que son causa de ella
Por las albardas eurizadas
En campaña feliz de Felonía.
Vienen en carrizada
Fila de Borricos que se conducen por el agua
Desde la isla Caimán
Del Luxemburgo, de Andorra
Y de la Suiza, pero no de Gibraltar
Que es puro cuento chino
De un odio eterno de piratería
Entre ingleses y españoles.
Paraísos fiscales hechos con hachas de afeitar
Como las de Cartago
Que otrora fueron colonias para presos
Y hoy “islas vírgenes”
Para consagrados fulleros que tienen pelo
Por la haz de la Banca
Todos devotos prevaricadores
Compradores del palo de la cruz
En sus falsas procesiones.
Felices van por pasar a cuatro patas
La afelpada represión áspera
Cordón de seda por un candado
Para bordar y guarnecer mordazas
En hematosis de ladrones con amuletos de marfil
Cuentas de collar, sortijas de oro
Y agujas para hacer redes o talegos
Todo robado, claro ¡
Que se encuentran
En el ojete del primer Asno cristiano.
Asnos son, dotados de órganos
Para fecundar guiados por Felones
Que vienen a saciar su sed
En el Alibabavrevadero de la falla
Y no de caballeros la palabra
Pronunciada por la pedófila clerecía
Contra el mayorazgo de femineidad
Atacada por esa sabiduría alcanzada
En cátedras de Rebuznos
Y Asnal catecismo
Que hace a los hombres zoquetes
Devolviendo a la mujer
El lugar que la Inquisición quería:
Abrirse de `piernas y cocinar
El plato típico de arzobispos:
Huevos con chorizo
O colocar la hostia latina y eclesiástica
En la punta del capullo de los niños.
Vienen los Asnos de Feria
Tocándose el huevo de la entrepierna
Soñando henchir en hendidura y grieta
Henchida cuchillada que se tira
De alto a bajo cual bala
O fluido rompiendo la linda Raja
Hendiendo de Amor
La Asnal vasija.
Una verga de vanidad y necedad llena
De orgullosos banqueros y empresarios
En trapicheo de euros fritongos
Contados al humo
Al pedo de un Asno con “tatu” en el Ano dibujado
Que dice: “Amo el Euro”.
Ya han bebido los Asnos, casi todos
Guiados por un Caco fabuloso
Símbolo de la inmortalidad de la “panoja”
Y de la fecundidad imparable de Mordaza
Montada en su propio Onagro.
Ahí están Feo, Feote y Feotón
Fenómenos banqueros y empresario
Portando el féretro o caja en sus Asnos
Donde se introducirán los sobres
Con papeletas insaculando el voto
Que los reyes de Oriente no vinieron en camellos
Mentecatos ¡
Que vinieron, como Jesucristo, en Asnos
Con dádivas o agasajos
Que suelen hacerse en ferias de Fullería
La gente cantando:
“De sus partes de Voto
Nos llega un Asno
Ay, qué lindo, qué fuerte.
Será un milagro ¡
El Asno de Fidias aseverando:
Cuidaos, borregos y hermanos
Que hay partidos fiambres, atrasados
Que esconden los Euros
En la excrecencia córnea
De las extremidades abdominales del Asno
Y hay otros jóvenes y valientes
Que prometen asegurando
Cumplir lo prometido
Y pagar lo que se debe al ciudadano
Salvándole del trapiche del rezo
Y los milagros.

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Curiosidades: Máquinas interesantes



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La música tradicional de Marruecos


Marruecos es quizás el único país árabe que se caracteriza por una diversidad tan grande de músicas. Cada región de Marruecos dispone de una música de carácter único. Es la expresión fundamental de la cultura popular del país. La música tradicional marroquí es una parte importante de la vida cotidiana. Se encuentra presente en los nacimientos, matrimonios, funerales, reuniones religiosas y festivales.

La música marroquí se compone principalmente de cuatro grandes géneros y una amplia variedad: la música bereber (la más común), música chaabi (amazigh), la música gnawa (mezcla estilo Amazigh y africano). Y por último, el andaluz. Cada banda en sí se compone de grupos subregionales, dividido en "moderna" y "tradicional".

La música marroquí (la más común) se canta en lengua amazigh y Darija (dialecto árabe amazigh).

La música amazigh (bereber) también se dividen en 3 grupos de acuerdo a las diferentes regiones:

• Rif al norte-este de Marruecos: Reggada y aarfa
• Tamazigh Centro de Marruecos: chaabi y ahidous
• Chleuhs (Souss) en el sur de Marruecos: ahidous

La música árabe-andaluza se divide en sub-grupos dependiendo de las ciudades andaluzas de origen de los refugiados asentados en el Marruecos español-andaluz: Meknes, Fez, Rabat, Salé, Tánger, Tetuán, Oujda, Chefchaouen: puede ser cantado en árabe culto o coloquial; incluso en ocasiones en español y hebreo.

Los principales tipos de música marroquí son:

• Aïssawa
• Música andalusí
• Música bereber
• Chaabi / Shaabi
• Música árabe clásica
• Gharnati
• Gnawa / Gnaoua
• Griha
• Malhun
• Malouf
• Ra'i
• Música sefardí

Escuchemos algunos bellos ejemplos de esta música:









Fuente: http://www.turismomarruecos.net/cultura/musica-marroqui.html

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Susana

Elizabeth Oliver


El 8 de marzo fue el Día Internacional de la Mujer y sentí la necesidad de homenajear a una de ellas. Mi elegida es Susana Ma. Ferreiro Jewkes, simplemente, una mujer. Pero una mujer que reúne, como muy pocas, los más preciados valores. Y tengo el orgullo de que sea mi amiga, desde que éramos niñas... y hasta siempre.

Nunca la vi llorar… aunque muchas veces lloré por ella. Detrás del conocido entrecerrar de sus ojos y ese tono en la voz presumiblemente despreocupado… estaba oculto -estuvo, está- un sufrimiento viejo, eterno… para mí tan conocido.

A ninguna de las dos, la vida nos fue fácil… cierto. Pero los golpes recibidos fueron distintos, tan diferentes como nuestro entorno, como nuestros destinos.

Yo me defendía, en aquella impotencia de la juventud -y aún lo hago- exteriorizando una irascible bronca… o ahogando penas en lágrimas, tan saladas como auténticas.

Tal vez pretendí -no sé- que al llorar sus penas podría mitigárselas un poco.

La vida continuó y la subsistimos. Las dos fuertes… pero ella estoica.

El destino, como niño malcriado, se entretuvo con el juego caprichoso de unirnos y separarnos una y mil veces… sin conseguir más que eso… jugar con ella y conmigo.

Entonces hoy -cuando la oportunidad de vernos se hizo realidad- hoy que fuimos capaces de lograrlo ganándole la partida a las estúpidas responsabilidades autoimpuestas que tantas veces nos detuvieron… ella me regala otras lágrimas. Éstas que brotan de lo más profundo de la emoción y caen sin que me dé cuenta, sin que pueda evitarlo, sobre la pequeña hoja de papel donde está plasmada, en unas pocas líneas manuscritas, la inmensa sensibilidad tantas veces escondida, la que siempre percibí, la que ha marcado a fuego la grandeza de nuestra amistad:

“Las hojas en blanco son un llamador. La tarde tan gris hace sombras y la radio recuerda una ausencia: Alfredo (1) nació en este mes de Piscis. Todo invita a ese espacio de ternura creado por los recuerdos.

El parque fue coreografía de nuestros paseos, aquellos lejanos del Parque Rodó, otros más acá del Parque de los Aliados. El barrio nos dejaba hacer; tanto allá como acá nos miraba pasar creando historias y viviendo nuestros tiempos, cada una a su manera, pero las dos precisando la vivencia contigua. Tan necesitadas de vernos y hablarnos cada día.

Al llegar de clase o del cine los fines de semana levantábamos el tubo y dale a la charla. O corríamos a la puerta porque hasta el sonido del timbre era reconocido.

Siempre había que negociar la salida y realmente eran brillantes los argumentos: ‘es necesario sacar apuntes’; ‘la mamá está enferma y ella no puede venir’; ‘sólo un ratito, ya hice los deberes’. Brillantes, porque si no, hubieran desaparecido y hasta el día de hoy los usan todos los amigos del mundo a cargo de sus mayores; había que ir al encuentro del otro. Juntarse era todo. El costo no importaba, ya se vería el pago.

Juntarse era enterarse con lujo de detalles de todo lo que pasaba a nuestro alrededor, aunque geográficamente pequeño, el mundo estaba abarrotado de cosas interesantes, hechos notables y amores inconmensurables. Odios totales y de rápido pasaje. Amistades fuertes que iban a sobrevivir períodos largos y duros de lejanía.

El barrio no sabía, en su tranquilo andar, todo lo que pasaría en esas pequeñas vidas, cómo cambiaría casi totalmente el sonido, el tiempo, las voces; cómo las miradas se iban a endurecer y los odios no serían olvidados; juntarse sería una palabra difícil de hacer realidad.

Aunque en los barrios, y en los corazones quedaría siempre, el deseo de volver a ser felices como antes”.

Al pie de la hojita no hay firma… no es necesario. Ella “es” cada una de esas palabras… Susana… mi amiga.

1) Alfredo Mario Ferreiro (1/3/1889 - 24/6/1959). Uruguayo, escritor, poeta, periodista, conferencista radial... y padre de mi amiga.

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Fotos del antiguo Hong Kong en la cámara de Fan Ho


Fan Ho nació en Shanghái emigrando con su familia a Hong Kong a una edad temprana. Cautivado por la vida urbana, Ho comenzó fotografiando con una cámara que le ofreciera su padre, explorando callejones, barrios bajos, mercados y calles. Siempre mantuvo diálogo con los vendedores ambulantes y los niños unos pocos años más joven que él.

Procesaba sus imágenes en la bañera de la casa familiar, y de pronto se había acumulado un importante cuerpo de trabajo: la crónica de Hong Kong de los años 50 y 60, que para ese entonces ya se estaba convirtiendo en un importante centro metropolitano.

Hoy día Ho es un director de cine célebre en China, fotógrafo y actor. Ha ganado más de 280 premios en exposiciones y concursos internacionales en todo el mundo desde 1956 por su fotografía.

Presentamos aquí algunas fotografías del Hong Kong de antaño, producto de su exquisito trabajo.

Descargar presentación completa desde aquí (formato ppsx)

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Mito fundante y colonización cultural

Ricardo Plaul (Desde Remedios de Escalada, Buenos Aires, Argentina. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)


“En la República Argentina, se ven a un tiempo, dos civilizaciones distintas en un mismo suelo: una naciente, que sin conocimiento de lo que tiene sobre su cabeza, está remedando los esfuerzos ingenuos y populares de la Edad Media; otra que, sin cuidarse de lo que tiene a sus pies, intenta realizar los últimos resultados de la civilización europea. El siglo XIX y el siglo XII viven juntos: el uno, dentro de las ciudades; el otro en las campañas”

Sarmiento, Facundo, Civilización y barbarie (1845).

Karl Marx utiliza el término de superestructura para referirse al conjunto de ideas políticas, filosóficas, estéticas, jurídicas, religiosas y morales por las que se rige una sociedad, así como las instituciones que la componen. Si bien los elementos de la superestructura están ligados a los cambios en la infraestructura (estructura económica), tiene también su autonomía relativa y sus propias leyes de funcionamiento.

En términos de Arturo Jauretche, la superestructura es el “aparato cultural” a través del cual la oligarquía, como sector dominante, impone al conjunto de la sociedad el ideario liberal y sus valores culturales fundamentales.

Dicho aparato, conformado por el control ideológico de la educación (concebida como instrucción), los medios masivos de comunicación y los ámbitos académicos y culturales de consagración y prestigio intelectual o científico, determina los modos y el instrumental que opera en la formación de la “intelligenzia”. Este es un grupo social caracterizado por una cultura libresca y elitista que tiene un fuerte desdén por la cultura popular.

Desde sus orígenes cierto grupo de intelectuales liberales identificó con cultura los “valores universales” consagrados por los centros de poder, excluyendo toda otra definición de la realidad. Este fenómeno reconoce en el antagonismo “civilización y barbarie” el núcleo de sentido y prisma cultural a través del cual nos educamos generaciones de argentinos. Esta es, según Jauretche “la zoncera madre”.

“Se intentó crear Europa en América trasplantando el árbol y destruyendo lo indígena que podía ser obstáculo al mismo para su crecimiento según Europa y no según América”.

“La incomprensión de lo nuestro preexistente como hecho cultural o mejor dicho, entenderlo como hecho anti-cultural, llevó al inevitable dilema: todo hecho propio, por serlo, era bárbaro, y todo hecho ajeno, importado, por serlo, era civilizado. Civilizar, pues, consistió en desnacionalizar.” Arturo Jauretche, Manual de zonceras argentinas.1968

Este es el mito fundante del Estado Argentino nacido después de la batalla de Caseros. Es la matriz cultural desde la cual se constituyó nuestra “colonización pedagógica”. Está fundado en el irreconciliable antagonismo entre el mundo letrado, intelectual, y el mundo popular violento, bárbaro, “inculto”. Es la mirada liberal de la llamada “generación del 37” la que busca reconstruir un país a partir de la idea de que aquí hay un país desierto y bárbaro y entonces hay que refundarlo a partir de las “luces” europeas.

“Hay que tener un ojo puesto en las entrañas de la Patria y otro en la inteligencia europea” Esteban Echeverría.

“Su idea no es realizar un país sino fabricarlo, conforme a planos y planes, y son éstos los que se tienen en cuenta y no el país al que sustituyen y derogan, porque como es, es obstáculo.” Arturo Jauretche

La pasión por un país que no existía, exigía la desaparición del país real, eliminando o disciplinando por la fuerza a aquellos sujetos sociales cuyos intereses colisionaran con este imaginario eurocéntrico civilizador.

Este mito burgués fundante, explica quiénes somos, de dónde venimos, el pecado étnico original. Explica también el fundamento liberal que abomina de los Movimientos Populares que, en su visión maniqueísta y clasista del mundo, serían los responsables de empujarnos a la barbarie, al abismo de la historia.

Esta “verdad” del sujeto burgués se convierte una frase -mito, una fórmula que circula en los aparatos de hegemonía o en la superestructura cultural de la oligarquía como esencia, como realidad inmutable, petrificada, despojada de politicidad e historicidad. Así se vuelve esencial, universal y eterna.

Esta “verdad” vuelve a resurgir cada vez que, como en nuestros días, aparece con fuerza un sujeto político contra-hegemónico diferente al ilustrado, que represente un obstáculo y/o una amenaza para la restauración conservadora a la que aspiran. Todo el andamiaje discursivo, potenciado por las repetidoras mediáticas del establishment, nacional y extranjero, se descarga entonces contra los “violentos, corruptos, incultos, inmigrantes de baja calidad, negrada pobre con líderes autoritarios de países bananeros que se oponen al progreso y la civilización”.

Las sensaciones de peligro, de inseguridad, de rechazo cultural, de miedo, son alimentadas contra ese “otro” (que ahora pretende ser la Patria), que amenaza nuestra propiedad privada, nuestro territorio cercado, nuestra subjetividad cultural superior, que altera el orden social natural. La resultante lógica es la reacción de “mano dura”, para “civilizar” a esas hordas, a ese “aluvión zoológico”, que pretenden subvertir la forma tradicional de vida.

Acabar con este mito cultural fundante constituye, a mi entender, el núcleo de la batalla cultural, de la batalla de ideas que debemos dar.

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La canción desesperada

Pablo Neruda


Emerge tu recuerdo de la noche en que estoy.
El río anuda al mar su lamento obstinado.

Abandonado como los muelles en el alba.
Es la hora de partir, oh abandonado!

Sobre mi corazón llueven frías corolas.
Oh sentina de escombros, feroz cueva de náufragos!

En ti se acumularon las guerras y los vuelos.
De ti alzaron las alas los pájaros del canto.

Todo te lo tragaste, como la lejanía.
Como el mar, como el tiempo. Todo en ti fue naufragio!

Era la alegre hora del asalto y el beso.
La hora del estupor que ardía como un faro.

Ansiedad de piloto, furia de buzo ciego,
turbia embriaguez de amor, todo en ti fue naufragio!

En la infancia de niebla mi alma alada y herida.
Descubridor perdido, todo en ti fue naufragio!

Te ceñiste al dolor, te agarraste al deseo.
Te tumbó la tristeza, todo en ti fue naufragio!

Hice retroceder la muralla de sombra,
anduve más allá del deseo y del acto.

Oh carne, carne mía, mujer que amé y perdí,
a ti en esta hora húmeda, evoco y hago canto.

Como un vaso albergaste la infinita ternura,
y el infinito olvido te trizó como a un vaso.

Era la negra, negra soledad de las islas,
y allí, mujer de amor, me acogieron tus brazos.

Era la sed y el hambre, y tú fuiste la fruta.
Era el duelo y las ruinas, y tú fuiste el milagro.

Ah mujer, no sé cómo pudiste contenerme
en la tierra de tu alma, y en la cruz de tus brazos!

Mi deseo de ti fue el más terrible y corto,
el más revuelto y ebrio, el más tirante y ávido.

Cementerio de besos, aún hay fuego en tus tumbas,
aún los racimos arden picoteados de pájaros.

Oh la boca mordida, oh los besados miembros,
oh los hambrientos dientes, oh los cuerpos trenzados.

Oh la cópula loca de esperanza y esfuerzo
en que nos anudamos y nos desesperamos.

Y la ternura, leve como el agua y la harina.
Y la palabra apenas comenzada en los labios.

Ese fue mi destino y en él viajó mi anhelo,
y en él cayó mi anhelo, todo en ti fue naufragio!

Oh, sentina de escombros, en ti todo caía,
qué dolor no exprimiste, qué olas no te ahogaron!

De tumbo en tumbo aún llameaste y cantaste.
De pie como un marino en la proa de un barco.

Aún floreciste en cantos, aún rompiste en corrientes.
Oh sentina de escombros, pozo abierto y amargo.

Pálido buzo ciego, desventurado hondero,
descubridor perdido, todo en ti fue naufragio!

Es la hora de partir, la dura y fría hora
que la noche sujeta a todo horario.

El cinturón ruidoso del mar ciñe la costa.
Surgen frías estrellas, emigran negros pájaros.

Abandonado como los muelles en el alba.
Sólo la sombra trémula se retuerce en mis manos.

Ah más allá de todo. Ah más allá de todo.

Es la hora de partir. Oh abandonado!

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El otro yo

Mario Benedetti



Se trataba de un muchacho corriente: en los pantalones se le formaban rodilleras, leía historietas, hacía ruido cuando comía, se metía los dedos a la nariz, roncaba en la siesta, se llamaba Armando Corriente en todo menos en una cosa: tenía Otro Yo.

El Otro Yo usaba cierta poesía en la mirada, se enamoraba de las actrices, mentía cautelosamente, se emocionaba en los atardeceres. Al muchacho le preocupaba mucho su Otro Yo y le hacía sentirse incómodo frente a sus amigos. Por otra parte el Otro Yo era melancólico, y debido a ello, Armando no podía ser tan vulgar como era su deseo.

Una tarde Armando llegó cansado del trabajo, se quitó los zapatos, movió lentamente los dedos de los pies y encendió la radio. En la radio estaba Mozart, pero el muchacho se durmió. Cuando despertó el Otro Yo lloraba con desconsuelo. En el primer momento, el muchacho no supo que hacer, pero después se rehizo e insultó concienzudamente al Otro Yo. Este no dijo nada, pero a la mañana siguiente se había suicidado.

Al principio la muerte del Otro Yo fue un rudo golpe para el pobre Armando, pero enseguida pensó que ahora sí podría ser enteramente vulgar. Ese pensamiento lo reconfortó.

Sólo llevaba cinco días de luto, cuando salió la calle con el propósito de lucir su nueva y completa vulgaridad. Desde lejos vio que se acercaban sus amigos. Eso le lleno de felicidad e inmediatamente estalló en risotadas. Sin embargo, cuando pasaron junto a él, ellos no notaron su presencia. Para peor de males, el muchacho alcanzó a escuchar que comentaban: “Pobre Armando. Y pensar que parecía tan fuerte y saludable”.

El muchacho no tuvo más remedio que dejar de reír y, al mismo tiempo, sintió a la altura del esternón un ahogo que se parecía bastante a la nostalgia. Pero no pudo sentir auténtica melancolía, porque toda la melancolía se la había llevado el Otro Yo.

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Y para terminar. Una curiosidad musical: Conjunto de armónicas



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