sábado, 5 de diciembre de 2009

Teatro: Una obra de David Viñas en el Cervantes, “Entre caníbales”

Demian Paredes (LA VERDAD OBRERA - PTS)

“¡Nos vienen a buscar, Gardel!... ¿A vos? ¡Por mudo!... ¿Y a mí?... por hablar... ¡no!... por escribir demasiado... y escribir, enteráte, es levantar la voz... escribir, es casi gritar... escribir es pedir por favor... escribir es pedir socorro, Gardel...”

David Viñas (1)
A poco de haberse reeditado la obra teatral Rodolfo Walsh y Gardel [1], el Teatro Nacional Cervantes la pone en escena: un monólogo donde el personaje habla de la derrota; la misma de la que nos habla Viñas en una gran cantidad de sus obras: la generación del setenta vencida por la dictadura militar.

Interpretado por Alejo García Pintos, el Walsh de Viñas está clandestino en un departamento, escribiendo, hablando por teléfono y pensando en la situación, a un año del golpe de 1976 (y a una hora de que vayan por él los militares –llamados por Viñas “caníbales”).

Pese a la noche negra que había comenzado, Viñas se permite la humorada en el excursus verbal... cuando no la amarga ironía. Dice en la conversación telefónica Walsh: “‘Dime con quién andas y te diré quién eres’... (Se ríe)... ¿Que no me ría, querida?... Si no me río, los caníbales van a creer que tengo miedo... ¡No! Nada de resignarme... la resignación es la peor de las virtudes” [2].

O cuando le habla al pajarito “Gardel”: “¡somos dos patriotas vos y yo!... ¿qué hacemos si nos quedamos sin la Argentina?... (Se ríe)... ‘Argentina potencia’... ‘Argentina granero del mundo’... ¡Ma qué granero del mundo, Gardel! Argentina cementerio...” [3].

En síntesis, Rodolfo Walsh y Gardel transita la denuncia (archisabida) a los horrores de la dictadura, respetando casi por completo el texto original, con un García Pintos que encarna la prosa enérgica de Viñas bastante bien (aunque un poco forzada y por momentos muy rápida, perdiendo varias modulaciones, tonos y guiños). Pero quien vaya a buscar una biografía de Walsh, o generalizaciones más amplias sobre el período 1976-’82, no lo encontrará.
Derrota en la derrota

Dirigida por Jorge Graciosi, éste ha dicho: “Sabemos que esta obra es conflictiva, que a algunos no les gusta que se haga ficción de personajes como Walsh, y sabemos también que es difícil reflexionar en un momento como éste, cuando el vacío político y las mezclas ideológicas dan más para la humorada que para sentar cabeza y dialogar con madurez sobre lo que nos pasa” [4].

La obra fue escrita originalmente en 1993, con una sola puesta en escena. Pensada “en contexto” (la caída del Muro de Berlín y los Estados del este de Europa; el aplastamiento de las luchas de los trabajadores argentinos con el avance de las privatizaciones y el “achique del Estado” de Menem-Cavallo) era un merecido homenaje [5] a esa generación luchadora, utilizando como protagonista a un ícono de la denuncia y resistencia a la dictadura. En este sentido, la obra de Viñas alude a la derrota (la del ’76) en la derrota (la neoliberal de los ’90). Sin embargo, la intención del director, de hablar de “lo que nos pasa”, hoy, en 2009, no surge (ni se sugiere) en esta obra.
Notas:
[1] David Viñas, Rodolfo Walsh y Gardel (monólogo final), Bs. As., Peón Negro, 2008.
[2] Ídem., p. 19.
[3] Ídem., pp. 46 y 47.
[4] “‘No es una obra-documento’” (Página/12, 3/11/09)
[5] Dice Viñas que el homenaje que hay en varias obras dramáticas suyas equivale a “una serie de obstinaciones por recuperar figuras sublevadas contra el Poder. Un Poder tan poderoso como arbitrario, escurridizo, impávido y proliferante, que permanentemente ha sabido justificarse en cada una de sus reencarnaciones”; al mismo tiempo que “el teatro, de manera simbólica, los recupera como invictos”.

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