jueves, 12 de agosto de 2010

Alberto Vacarezza el sainete, el tango y sus creaciones

Elena Luz González Bazán (Desde Buenos Aires, Argentina. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

El 6 de agosto de 1959 moría Bartolomé Ángel Venancio Alberto Vacarezza, en esos tiempos, cuando él nacía, un 1º de abril de 1886, era común que las familias colocaran al recién nacido los nombres de abuelos y padres o abuelas y madres.


Vaccarezza nace cuando hacía seis años se había federalizado Buenos Aires, por ese tiempo se estaban anexando a la principiante Buenos Aires los barrios de Belgrano y Flores, en ese entramado afloraría Villa Crespo y otros muchos barrios de la actual Ciudad de Buenos Aires.

Vaccarezza fue poeta, escritor, un artista popular, él recrea un estilo que fue el sainete, no frecuentado por la cultura alta, o mejor dicho de las clases altas, sino que retrataba las miserias y avatares, alegrías y sufrimientos de una clase trabajadora que vivía hacinada en los conventillos porteños.

Sostiene uno de sus más conocedores biógrafos, Néstor Pinsón que fue el creador del sainete en la Argentina. Un tipo de obra teatral, generalmente calificada como "género chico".

Buscando en el diccionario de la lengua castellana es definido, éste, el sainete, como una pieza teatral dramática jocosa de carácter popular.
Por otro lado, se afirma que no fue una gloria del teatro pero caló hondo en la sensibilidad del pueblo.

Lo que refleja el sainete es la realidad de una época, las corrientes inmigratorias, el hacinamiento, las grandes dificultades por el idioma, la diversidad y amplitud de culturas, la incertidumbre por el futuro, ya que su presente era bastante doloroso.

Néstor Pinsón afirma que: ¨En sus obras estaban los malos y los buenos, pero cuando ya se orillaba la tragedia, porque salían a relucir revólveres o cuchillos, los bravos contendientes "arrugaban" o alguien se encargaba de hacerlos entrar en razones. Los finales eran siempre felices y románticos¨.

Compañero de escuela y amigo en el tiempo de Armando Discépolo, ambos tuvieron la característica de pintar la realidad, uno desde el sainete, otro con las letras de tango; ¨huéspedes" de los inquilinatos y los "conventillos", que eran viviendas muy humildes, que estaban habitadas por personas de distintos orígenes. Era el desfile de la inmigración pobre que arribaba en busca de un horizonte mejor, huyendo de guerras y persecuciones étnicas u ideológicas.

Eran los "gallegos" (así se llama en la Argentina a todos los españoles cualquiera sea su región de nacimiento), los "tanos" (todos los italianos), los "rusos" (denominación para todos los judíos de cualquier país) y los "turcos" (todos los provenientes de Turquía, Siria, Líbano y países árabes, sin distinción alguna) y mezclados entre ellos, algunos porteños de bajo nivel y otros provincianos tan inmigrantes como los extranjeros¨.

Sus obras

La cantidad de obras escritas por Vaccarezza se cuentan en 200, entre ellas letras de tango, zambas, canciones, poemas y piezas teatrales entre otras.

¨Como Luís César Amadori, Manuel Romero y Mario Battistella llegó a la canción a partir del teatro, imponiendo su sainete, al que supo encontrarle la fórmula precisa. Hasta la llegada de la radio y por unos años más, el teatro fue el difusor de la canción popular. Fuera drama o fuera comedia, en todas las obras no podía faltar el personaje cantor o la joven cancionista. Muchas veces recurriendo a nombres ya populares para realzar el interés del público¨, afirma Néstor Pinsón.

Carlos Gardel y Vaccarezza

El zorzal le grabó 13 temas musicales entre los que se cuentan:

La copa del olvido, con música de Enrique Delfino, en 1921,
Otario que andás penando, también con Delfino, en 1932,
Adiós para siempre, con Antonio Scatasso, 1925,
Adiós que te vaya bien, con Delfino, 1924,
Araca corazón, Delfino, 1927,
Eche otra caña pulpero, (Delfino, 1923),
El carrerito, con Raúl de los Hoyos, 1928),
El poncho del amor, Scatasso, 1927),
Francesita, Delfino, 1924,
No le digas que la quiero, Delfino, 1924,
No me tires con la tapa de la olla, Scatasso, 1926, a partir del tango primitivo del mismo título,
Padre nuestro, Delfino, 1923,
Talán talán, Delfino, 1924.

Otros intérpretes cantaron entre otras: La Canción y Botines viejos con Juan de Dios Filiberto; Julián Navarro, Calle Corrientes y Atorrante con Francisco Canaro. Con Juan Caruso, Pobre Gringo y Muchachita Porteña con Mariano Mores.

Entre sus obras hay poemas y títulos como La Biblia gaucha, Dijo Martín Fierro y Cantos de la vida y de la tierra, entre otros muchos.

Desarrolló diversas tareas y trabajos: como rematador de muebles y ayudante en un juzgado, además tuvo intenso trabajo en Argentores y la Casa del Teatro llevando adelante una actividad gremial. Fue de los primeros en luchar para conseguir el aporte de los propietarios de las salas teatrales, y sobre el derecho autoral.

Su primera obra: "El juzgado", representada en 1903 por un grupo filodramático entre los que estaba un joven Carlos Perelló, luego reconocido actor casado con la actriz Milagros de la Vega.

En 1911 gana un concurso en el Teatro Nacional de Pascual Carcavallo.

Indudablemente la obra cumbre fue El Conventillo de la Paloma, que a partir de su estreno superó las mil representaciones continuas, luego llevada al cine.

En la obra "La comparsa se despide" (1932) el personaje "Serpentina" le explica de esta forma la realidad a un turista norteamericano:

Poca cosa:
un patio de conventiyo,
un italiano encargado,
un yoyega retobado,
una percanta, un vivillo.
Dos malevos de cuchillo,
un chamuyo, una pasión,
choques, celos, discusión,
desafío, puñalada,
aspaviento, disparada
auxilio, cana y telón.
Y debajo de todo eso,
tan sencillo al parecer,
debe el sainete tener
rellenando su armazón
la humanidad, la emoción,
la alegría, los donaires
y el color de Buenos Aires
metido en el corazón.

¿Una fórmula sencilla? Se preguntan muchos, pero nadie como él logró los mismos resultados, y el mismo reconocimiento, teniendo en cuenta el éxito que ha significado el Conventillo de la Paloma. Vaccarezza manejaba un lunfardo pintoresco y ponía en boca de sus personajes ocurrencias que hacían deleitar al público. El crítico teatral Jaime Potenze sostuvo que: "No es arriesgado reconocer que Vaccarezza, sobre todo en su vena sainetera, es el autor más popular que ha dado el país, al extremo que considerarlo un clásico no parece exagerado".

Una anécdota nos entregan sus biógrafos que es una discusión con su amigo José González Castillo por cuestiones de versificación. Finalmente aquel lo desafió a crear un soneto en el menor tiempo y delante de él, dicen que Vaccarezza no se amilanó y en pocos minutos escribió un soneto que se iniciaba de la siguiente forma:

Un soneto me manda hacer Castillo
y pa' poder zafar de este brete
en lugar de un soneto haré un sainete
que para mí es trabajo más sencillo.
La escena representa un conventillo,
personajes: un grébano amarrete,
un gallego que en todo se entromete,
una grela, dos taitas y un vivillo.
Se levanta el telón. Una disputa
se entabla entre el yoyega y el goruta
de la que saca el rana pa'l completo.
El guapo despreciao por la garaba
se arremanga pa'l final... viene la biaba...
¡y se acabó el sainete y el soneto!

En Tu cuna fue un conventillo relata sobre una muchacha que dejó su piecita por las luces del centro:

Tu cuna fue un conventillo
Era una paica papusa
retrechera y rantifusa,
que aguantaba la marruza
sin protestas hasta el fin.

Son numerosas las obras:

El conventillo de La Paloma, sainete en un acto y tres cuadros, estrenado el 5 de abril de 1929.
Tu cuna fue un conventillo
Chacarita
El arroyo Maldonado
El barrio de los judíos
El buey corneta
El cabo Quijote
El camino a La Tablada
El juzgado (1903)
Entre taitas anda el juego
Juan Moreira
La comparsa se despide (1932)
Las chicas de Gurruchaga
Las quinielas
Los scruchantes (estrenado el 1 de julio de 1911)
La noche del forastero
Las peras
Los montaraces
Los pequeros
Los últimos gauchos
Para los gauchos, querencia
San Antonio de los Cobres
Sunchales
Soy el payaso Alegría
Todo el año es carnaval
Triunfo Radical
Una vez en un boliche
Va cayendo gente al baile
Yerba mala
La copa del olvido (1921, con música de Enrique Delfino, grabado por Gardel en 1922)
Adiós que te vaya bien (con música de Delfino)
Adiós para siempre (1925, con música de Antonio Scatasso)
A mi no me hablen de penas (1940, con música de Cadícamo)
Araca, corazón (1927, con música de Delfino)
Atorrante (1926, con música de Raúl de los Hoyos)
Botines viejos (1932, con música de Juan de Dios Filiberto)
Calle Corrientes
Con toda el alma
Eche otra caña pulpero (1923, con música de Delfino)
El carrerito (1928, con música de Raúl de los Hoyos)
El cornetín del cuarteador (milonga)
El poncho del amor (1927, con música de Antonio Scatasso)
Francesita (1924, con música de Delfino)
Julián Navarro
La canción (con música de Juan de Dios Filiberto)
La charlatana (ranchera)
Mañana juega
Muchachita porteña (vals)
No le digas que la quiero (1924, con música de Delfino)
Otario que andás penando (1932, con música de Delfino)
Padre Nuestro (1923, con música de Delfino)
Pobre gringo (1928, con música de Scatasso)
Talán, talán (1924, con música de Delfino)
Villa Crespo
Virgencita del Talar
¡Viva la Patria!

Guión cinematográfico

El conventillo de La Paloma (1936)
Lo que le pasó a Reynoso (1937 y 1955)
Viento norte (1937)
Murió el sargento Laprida (1937)
El cabo Rivero (1938)
Pampa y cielo (1938)
El comisario de Tranco Largo (1942)
Sendas cruzadas (argumento, 1942)

Como final ofrecemos la letra de Padre Nuestro…

Que todo lo sabes, que todo lo ves...
¿Por qué me abandonas en esta agonía?,
¿por qué no te acuerdas de hacerlo volver?
Se me fue una mañana temprano
me dijo hasta luego y un beso me dio,
mas vino la noche... pasaron los días,
los meses pasaron y nunca volvió.

¡Padre nuestro!...
Qué amargura sentí ayer
cuando tuve la noticia
que tenía otra mujer...
¡Padre nuestro!...
Si un pecado es el amor,
para qué me has encendido
para qué me has encendido
de este modo el corazón.

Pero yo le perdono su falta,
ni un solo reproche si vuelve le haré;
lo mismo lo quiero, con todas mis fuerzas,
con toda mi alma, yo soy toda de él.
Padre nuestro, que estás en los cielos...
que todo lo puedes, que todo lo ves;
¿Por qué me abandonas en esta agonía?
¿Por qué no te acuerdas de hacerlo volver?

El conventillo de la paloma


La obra que más trascendió fue "El conventillo de la Paloma", esta es sinónimo, clave y cumbre de los sainetes, afirman los críticos. Su estreno fue 5 de abril de 1929, en plena etapa de la recesión mundial y ha constituido una de las obras más representativas de toda la historia del teatro nacional. Fueron más de mil representaciones cuando se levantó el telón aquel 5 de abril, llegando hasta mayo de 1930.
Es imposible estimar la cantidad de representaciones que ha tenido y por la cantidad de conjuntos teatrales de aficionados que también fue personificado en todo el país y por compañías circenses, además de los elencos profesionales.

De 1936 data una versión cinematográfica, dirigida por Leopoldo Torres Ríos, y en mayo de 1982 se vio por televisión la versión ofrecida por el conjunto del Teatro Nacional Cervantes, dirigida por Rodolfo Graziano.

El texto que se representa es el original de 1929, con excepción del prólogo, que fue escrito por Vacarezza en 1945 para su reestreno en el Teatro Presidente Alvear.

En el teatro Colón, en el año 1953, se repone El conventillo de la Paloma. En esa ocasión la coreografía estuvo dirigida por los hermanos Abalos, y la orquesta típica de Aníbal Troilo se encargó de la parte musical. En su anteúltima reposición, la del Teatro Cervantes, en el período 1980-1981, el número final que interpreta la actriz y cantante Herminia Franco, y la participación del Trío Centenario, son los agregados que introdujo esta versión.

Fuentes: TODOTANGO, IDÓNEOS, BARINOTICIAS, Néstor Pinsón.

Haga click aquí para recibir gratis Argenpress en su correo electrónico.