miércoles, 28 de marzo de 2012

Crítica literaria: Antología de crónica latinoamericana actual, de Darío Jaramillo Agudelo

Francisco Vélez Nieto (Desde España. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Antología de crónica latinoamericana actual, de Darío Jaramillo Agudelo
Editorial Alfaguara

“Toda clase de escritura está permitida, menos la aburrida”

Voltaire

Tomo esta cita de Voltaire por bandera para Antología de crónica latinoamericana, porque su actualidad me resulta ser un modelo más que recomendable para lectores y lectoras que esperan encontrar en sus lecturas algo más que la mera distracción. Lo que no impide que el entretenimiento sea un factor más para sentirse agradecido de esta obra y la viva variedad de su contenido. Pues de verdad que no aburre ni por asomo. Como señala el autor de ella Darío Jaramillo Agudelo: “La crónica periodística es la prosa narrativa de más apasionante lectura y mejor escrita hoy en día en Latinoamérica” Y no nos deben de doler prendas del charco para oceánico acá reconocerlo, de igual manera que ya en su fecha y tiempo lo hicimos con el boom de la narrativa de allá del charco oceánico con esa enriquecedora continuidad en nuestra lengua es decir: la de Cervantes.

Son cuarenta y ocho los autores y autoras los que representan dignamente a todo el continente que escribe en la lengua común del español, que con vivaz estilo y calidad estas crónicas literarias abordan los distintos mundos en los que se refleja una realidad que seguro será muy agradecida por quienes tengan el encuentro con su lectura, ya que exponen un panorama propio planteado desde la justicia crítica, comprometida profesionalmente a la que las circunstancias obligan. Algo muy distante del memorial de rutina literaria que se padece en el espacio de la palabra escrita. Aquí hasta la anécdota se eleva y amplía para alcanzar ese valor literario entre crónica y relato. Porque como señala Juan Villorio: “La crónica es la encrucijada de dos economías, la ficción y el reportaje”.
El plantel elegido para esta entusiasta obra muestra tener muy presente los comentarios de Albert Chillón: “La literatura es un modo de conocimiento de la naturaleza estética que busca aprehender y expresar lingüísticamente la calidad de la experiencia” Lo que expresa con diafanidad la diferencia y distancia existente entre el periodismo de redacción y conversaciones y chácharas telefónicas, siempre con la premura de tiempo y la disciplina a los criterios del medio al que presta servicios, frente al cronista dispuesto a asumir un riesgo para dar una información en la que se manifieste alta dosis literaria de la crónica, que adquiere categoría de relato tejiendo los detalles sin caer en el sensacionalismo chabacano y fantasioso.

Peligro del ahogo es el serial de los sucesos y los escándalos adobados impuestos por los imperativos económicos que obligan, envueltos en un laberinto publicitario por encerrar en su espacio esas muchedumbres apresadas en el tiempo de los poderes empecinados en la total alineación del individuo, pues sus cálculos giran únicamente alrededor de las ganancias por encima de toda ética y estética. Esto no es nada nuevo, aunque puede ser una “modernidad” impuesta por los poderes financieros y la servil complicidad de políticos siempre fieles a las joyas de la corona entronada en la cúspide.
Mientras que la sociedad a medida que transcurre el tiempo se encuentra más hipotecada. Como escribía Walter Benjamin en el primer tercio del pasado siglo: “Nos hemos hecho pobres. Hemos ido entregando una porción tras otra de la herencia de la humanidad, con frecuencia teniendo que dejarla en la casa empeño por cien veces menos de su valor para que nos adelanten la pequeña moneda de lo “actual” Lo cotidiano adulterado es lo único que les importa a la gran mayoría de los medios de la palabra escrita y hablada, frete a estos otros que se defiende incluso ganando lentamente terreno a la par que se consolidan. Algo que tenemos que observar y propagar para que esa minoría comprometida con el oficio de escribir y describir las crónicas de las realidades sociales en su más amplio y libre espacio se realice, frente a esa pobreza de boletín informativo “retórica y eufemismos y a su necesidad de ventas y escándalos”, para los que el tiempo necesario para escribir honestamente, la actual moneda corriente no admite por falta de tiempo. De aquí que tener tiempo es una fortuna para los amantes del limpio oficio de escribir.
Esta es la razón fundamental no solamente para los que escriben el deber de asumir como libro de cabecera esta antología, para entender y conocer con esta amplia muestra de variedades vivencias profesionales, desentrañar el boom del periodismo narrativo, que más que milagro es constancia y pundonor, corriente de fresco cauce sin dejar de lado ninguna región del continente, de escritores reconocidos por su alto valor profesional que ofrecen con una prosa narrativa de la mejor línea de frente que se escribe actualmente en Latinoamérica. Invitación que extiendo al buen lector para que a la vez disfrute del buen desparpajo, se reafirme intelectualmente de necesidad solidaria para hacer frente común en esta lucha entre el bien y el mal al mismo tiempo que defensa de sí mismo.
Entre lo falso y alienante periodismo, mejor la transparencia y calidad del buen oficio de escribir. Vivimos frente a un desafío, el pulso es duro. Pero maestros existieron como manantial y venero para calmar la sed, por lo que bueno es recordar algunos como Bernal Díaz del Castillo, el Inca Garcilazo de la Vega, sin dejarnos atrás a José Martí y a Gutiérrez Najera. Una interesante crónica panorámica, realista, no visionaria que se complementa al final con una biografía y bibliografía de los autores que componen esta agradecida manifestación de un periodismo literario persistente.

Haga click aquí para recibir gratis Argenpress en su correo electrónico.