martes, 3 de abril de 2012

Maimónides, eminente sabio y escritor cordobés

Ana Patricia Santaella Pahlén (Desde España. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

“Todo el que salva un alma en el mundo, es como si salvara todo un mundo”

Maimónides

Maimónides, denominado también en siglas hebreas RaMBaM: “El primero en hablar en todo lugar”. Nació en Córdoba, en 1135, fue filósofo, médico, escritor, polígrafo y talmudista. Su padre desempeñó el cargo de juez del Tribunal rabínico cordobés.

Extraordinariamente famosa fue la Academia de Filosofía y Matemáticas, de Ciencias Naturales y de lenguas de su ciudad natal, acudiendo a ella eruditos provenientes de todo el orbe. Los sabios sefarditas abrieron el camino para el desarrollo del pensamiento. Enriquecieron la literatura hebrea al traducir obras griegas y de procedencia árabe.

Al producirse, la invasión Almohade en la Península, se produjo la conversión forzosa del Islam alcanzando a los moradores judíos y cristianos, agudizándose dicha persecución que desembocó en la emigración de la familia de nuestro filósofo, fijando su residencia en Fez, auxiliándoles en el sustento familiar David, hermano mayor de Maimónides, con cierta holgura económica al dedicarse al comercio de piedras preciosas, pereciendo posteriormente, en un naufragio frente a las costas de la India.

Emigrarán más tarde a Palestina y a Egipto. Consagrándose a la escritura, y al ejercicio de la medicina. Escribió numerosos Tratados sobre venenos, antídotos, sobre la dieta, el asma, etc., siendo requerido para ejercer de galeno en la corte de Saladino.

Atendió médicamente al pueblo llano sin reparar en horarios, provocándole un enorme debilitamiento que repercutió quebrando su salud.

Este insigne judío, no se valió de sus conocimientos para obtener honores ni recompensas, al punto de considerar impropio signar con el término Naguid, “Regente” cargo de enorme preponderancia en los asuntos de Estado en los documentos oficiales que había de rubricar, ya que desempeño dicho cargo. Ni tan siquiera, percibió derechos de autor por su multifacética e ingente obra. 1

Escribió un compendio de lógica, a los dieciséis años, y basado en la doctrina de Aristóteles, y las dudas inevitables en torno a la religión hebrea, escribirá La Guía de los Perplejos, dedicada al hombre desorientado, varado en la encrucijada de la fe y el raciocinio. Obra que alcanza una popularidad enorme, a la par que voces detractoras frontalmente en contra.

Su escuela filosófica, fue revolucionaria en extremo, retirándose de las normas establecidas por las corrientes filosóficas precedentes. Gigantesca fue su influencia sobre pensadores contemporáneos o no. Llegó a gozar de la estima y admiración de los que le trataron. Avicena, filósofo y poeta Árabe lo elogiaría con reseñas admirativas. 2-

Quisiera dejar aquí, a modo de semilla esparcida, algunos de su proverbios educativos cargados de ejemplaridad: “La integridad del hombre es incompleta mientras no exista la síntesis entre el pensamiento y la acción”; “Pero lo que escribe con su pluma, documenta por escrito, debería ser revisado mil veces”; “El fin supremo de la sabiduría debe ser sólo estar en posesión de ella”.

Muere, este hombre singular, genuino, y que supo sobreponerse inimaginablemente, a la adversidad cruel de perder a su esposa y dos de sus hijos. Dejándonos un legado inmenso de vuelo intemporal. Sus restos son trasladados de Egipto a Tiberíades donde permanece enterrado.

Bibliografía:
1) Orian Meir, Maimónides, vida, pensamiento y obra, Colección Aula Hispánica, Riopiedras ediciones, 1984.
2) Linares Roldán Serafín, Fco y Daniel Arenas Rdez. 550 Cordobeses Ilustres, Grandes figuras y protagonistas de la Historia de Córdoba. Córdobalibros, 2010.

Haga click aquí para recibir gratis Argenpress en su correo electrónico.