miércoles, 8 de agosto de 2012

Carta de un avergonzado a otros

Carlos Alberto Parodíz Márquez (Desde Alejandro Korn, Buenos Aires, Argentina. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Juro que no me quise levantar esa mañana helada, por lo menos en Alejandro Korn, para no involucrar a todos en una decisión felizmente individual. Me había prometido resistir cualquier intento de perturbación y retener el abrigo de las mantas solidarias. Pero los actos voluntariosos, para un cobarde como yo, para un soldado que huye porque servirá para otra batalla, en tren de calumniarme no me voy a privar, esos actos, son negociables.

La realidad carece de estilo y de talento, pensé mientras revisaba aquella decisión.

Me creía a salvo de vaivenes políticos prescindibles, pero…en política a veces un error en el que todos incurren, termina siendo una regla. Luego de tan sesudas reflexiones, que nadie podía refutar, entrecerré los ojos dispuesto a disfrutar, aunque fuera por un rato, la supuesta libertad de decisión.

Mi celular debajo de la almohada montaba la guardia del alerta que no me atreví desconectar, el otro, el teléfono de base, es imparable, cuando suena es incontrolable. Casi adormecido, el estrépito inesperado casi provoca una taquicardia colectiva en la casa. Decidí esperar un poco más, la resistencia tenía un límite que no me atrevía a trasponer, ya dije que era un redomado cobarde.

Si era quien sospechaba, valía la pena hacerlo esperar un rato, no demasiado, ya se me caía el mediodía y tampoco era bueno arriesgar mutismos. La voz de Yon sonó lejana, más que de costumbre. Tengo una carta para vos que vale la pena la tengas ahora en tu poder, por lo menos para enterarte, forma parte de tus obligaciones, informarte para informar. Sonó ácido el vasco aunque no había reparos de mi parte que lo hubieran desagradado.

Lo seguí escuchando con atención. Te espero en lo de Vincent, me anunció mordiendo el tono galo. Es en la estación Coghlan de la línea Mitre. La carta me la trajo el mono gelino, que no se si conocés, pero además de explicártela nos puede ayudar a desentrañar la historia.

La verdad no me gustó nada. Si la carta era para mí, el vasco convertía cada acto privado en una asamblea y eso para un solitario introvertido, como yo, era casi una afrenta. Recordaba el lugar. Con parque natural y una plaza del otro, ese restaurante cuenta con espacios abiertos y saloncitos acordes a la privacidad, me parecía que este último ambiente era el que se aproximaba, salvo que Yon avanzara hacia un cabildo abierto con todas estas cosas, a las que por lo general, nadie les daba bola.

Sólo le dije, voy a demorar un rato. Haciéndole notar que su descortesía no me pasó de largo. Yon guardó un silencio, algo que le sobra, para agregar no te preocupes que te llamo mientras estás en camino. Colgué el teléfono para atender a mis tres personajes disponibles a esa hora incierta, Olivia quien tiene una fijación afectiva, rescató la energía de su herencia de dogo de Bruselas, para ladrarme en tono bronco, que en la casa sonó como el desfile de otra tropilla descarriada. Resolví lo que les aflige, si hay algo que les aflija y los tres se abocaron a dar cuenta del servicio comestible disponible, para ellos, una extraña receta que no voy a reescribir.

Me esperaba un largo viaje, un paisaje vario pinto y situaciones inesperadas naturales, como viajar en colectivo, tren, subte, tren, para llegar aunque imaginaba que una buena mesa estaría dispuesta al final del encuentro o antes, porque ya tenía síntomas inequívocos de que mi estomago anunciaba trato igualitario al que yo brindaba a mis mascotas. Conté cada siete estaciones catorce vendedores ambulantes, en el Roca, que se diversificaban a medida que progresaba la marcha.

Constitución y Retiro se siguen pareciendo como ambiciosos tiburones que degluten gente, sin pausa, han cambiado sólo los horarios.

Los visitantes llegan por las pastas caseras, fusilli al fierrito, los bifecitos de lomo, con espárragos, panceta, crema y papas y el arroz con mariscos, que me parecía que serían las opciones disponibles por el vasco. Y así fue finalmente.

Viajé con espasmos de amontonamiento de gente que felizmente nunca se consumaron, más allá de los indicios. El lugar lucía bien habitado y nos había tocado una azafata que era la mejor postal del este de Europa, un anticipo de la crisis que exporta el primer mundo. El mono estaba bastante cambiado, el vasco, como Dorian Gray impecable. Vaya uno a saber donde guarda los pecados, algunos de los cuales conozco, aunque yo carezca de vocación religiosa.

Nos acomodamos sin perder de vista la grácil figura de la azafata. Apareció una colección de Bodegas López encabezada por Montenot, pero en la medida mínima, algo que hizo tambalear mis convicciones, respecto de las inflexibles decisiones del vasco. En realidad yo no tenía ningún apuro por enterarme del motivo que nos convocaba, por lo tanto me serví mi primera copa, desentendiéndome de ellos que deliberaban, siempre es bueno hacer una vuelta de calentamiento previo, por si las moscas.

Aprendí que una vida no vale nada, también que nada vale una vida. Moraleja devenida de los preparativos que el vasco adoptó para presentar el tema. Me pareció que el Mono no terminaba de aceptarme para extenderse. Y el vasco me entregó el infaltable sobre marrón con el contenido valioso, según ellos, pero que a mi no me conmovería. Estoy algo fatigado por las huevadas.

Se trata de la carta de renuncia de Peter Doyle, economista del FMI, luego de veinte años de servicio y cumplimiento a rajatabla de todos los indicadores que él se ocupaba de hacer cumplir. Pero es un indicador en este sistema perverso. Prologó el Mono mientras yo comenzaba a leer.

Jul 23 “Me voy. Me avergüenza el FMI”. Carta al Decano del Comité Ejecutivo del FMI Noticias y Comentarios Añada comentarios. El blog del profesor Navarro publica la carta que Peter Doyle, senior economista del Fondo Monetario Internacional, ha escrito, dimitiendo de aquella institución.

El economista Peter Doyle, hasta la fecha responsable de Suecia, Dinamarca e Israel en el Departamento Europa del Fondo Monetario Internacional.

Como señala en su carta al Comité Ejecutivo, desde la dimisión en 2004 del alemán Horst Koehler, se han sucedido al frente del Fondo: Rodrigo Rato, que abandonó a mitad de su mandato en 2007 para ponerse al frente de la ahora quebrada Bankia; Dominique Strauss-Kahn, que tuvo que dimitir tras ser detenido por violación; y el año pasado, la ex-ministra de economía francesa Christine Lagarde –imputada en un escándalo de corrupción con el empresario francés Bernard Tapie. Todo eso, en medio de las protestas de los países emergentes por la sucesión ininterrumpida al frente del Fondo de candidatos de la UE.

Doyle señala que el control político del Fondo por EE UU y la UE contamina toda la labor profesional del mismo, hasta el punto de bloquear el cumplimiento de sus objetivos básicos. Como ha señalado el Premio Nobel de economía Stiglitz -que en su día dimitió de la vicepresidencia del Banco Mundial por razones similares-, las instituciones financieras internacionales, inicialmente creadas bajo un esquema keynesiano de impulso de la economía mundial mediante transferencias norte-sur, han sido secuestradas desde los años 80 por la élite neoliberal como instrumento central de aplicación de unas demenciales políticas de ajuste que priorizan el pago de la deuda externa a los acredores del norte.

La carta de Doyle tiene el interés de ser un documento interno de gran valor que pone una vez más de manifiesto todas estas contradicciones de las instituciones internacionales del catastrófico capitalismo contrarreformado de nuestro tiempo.
Departamento Europa”, enumeró el Mono con permiso de SIN PERMISO.

“Washington DC
18 de junio 2012
Al Dr. Shaalan, Decano del Comité Ejecutivo del FMI,

Me dirijo hoy por última vez al Comité Ejecutivo porque abandono el FMI.

En primer lugar quiero expresar formalmente mi más profundo agradecimiento a las autoridades de Suecia, Israel y Dinamarca, con las que he trabajado en el último período, así como con todas con las que he trabajado con anterioridad, por su extraordinaria generosidad conmigo.

Asimismo, quiero aprovechar esta oportunidad para explicar por qué me voy.

Después de veinte años de servicio, me avergüenza toda relación con el FMI.

No solo por su incompetencia ante la crisis global, expuesta solo parcialmente por el informe de la OIA, así como por el informe TSR en relación con el seguimiento previo a la crisis de la zona euro. Sino sobretodo porque los problemas sustanciales de estas crisis, como los de otras, fueron identificados mucho antes de que se produjeran, pero fueron negados en el FMI.

Dados los largos períodos de gestación y la lentitud en el proceso de toma de decisiones internacionales para hacer frente a estos desafíos globales, era esencial advertir a tiempo y de manera sistemática y continuada sobre estos peligros. En este sentido, el fracaso del FMI a la hora de hacerlo supone un fracaso de primer orden, incluso si esas advertencias no hubieran sido tenidas en cuenta.

Las consecuencias implícitas suponen sufrimientos para muchos (y lo peor aún esta por venir) incluyendo Grecia, que la segunda divisa de reserva global esté al borde del precipicio y que durante los últimos dos años el FMI haya fracasado a la hora de seguir y jugado un papel meramente reactivo en los esfuerzos desesperados para salvar al euro en última instancia.

Es más, los factores probables que han causado estos fallos en la tarea de vigilancia del FMI (rechazo al riesgo analítico, prioridades bilaterales y prejuicios europeos) se están reforzando a pesar de las iniciativas para corregirlos. Ello es especialmente evidente por lo que se refiere al nombramiento de los Directores Gerentes, que durante la última década han sido todos desastrosos a todas luces. Ello afecta incluso a la actual Directora Gerente, porque ni el hecho de ser mujer, ni su integridad ni su impulso dirigente pueden compensar la ilegitimidad esencial del proceso de selección.

En una institución jerárquica como esta, las consecuencias implícitas de estas designaciones se transmiten en cadena a otros puestos administrativos vía nombramientos, contratos por tiempo definido y planificación de la renovación del personal de dirección, hasta contaminar a la organización en su conjunto, a pesar de todos los esfuerzos para evitarlo. La opción del Comité Ejecutivo es un FMI tullido, limitado en su capacidad de acción por las mismas causas estructurales que han provocado los fallos de vigilancia descriptos. Ojala hubiera entendido hace veinte años que así era.

Hay mucha gente buena y sabia en esta institución. Pero el abajo firmante se marcha para siempre. Quizás no quieran perder al resto.

Sinceramente,

Peter Doyle

ATT:

Sra. Nemat Shafik Sr. Stanley Fischer, Sr. Stephan Ingves, Sr. Benny Andersen
Sr. Alex Gibbs, Sr. Eric Meyer, Sr. Amit Friedman, Sr. Martin Holmberg, Sr. Reza Moghadam, Sr. Mark Plant, Sr. Brad McDonald

Peter Doyle, economista del FMI durante los últimos veinte años, era actualmente responsable del seguimiento de Suecia, Dinamarca e Israel en el Departamento Europa”

Si de verdad llegamos a comprender, ya no podemos juzgar. La crisis será exportada con todos los riesgos a nuestro cargo. Pensé, mientras engullía febril la pasta ponderada. Estaba más que seguro que la seguridad, ni siquiera la jurídica, podría salvarnos. No se lo dije al vasco, porque .lo difícil no es estar con los amigos cuando tienen razón, sino cuando se equivocan. El cree en un marco de soluciones que ya no quiero discutirle. Es lo que hay, esto surgió mientras pasaba el tercer Montenot a temperatura de aljibe, por mi garganta.

Haga click aquí para recibir gratis Argenpress en su correo electrónico.