jueves, 15 de noviembre de 2012

Hacia una poética de la atrocidad


Liberto (Desde Canarias. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

“Nadie sabrá de la herida que que llevo porque a todxs daré mi sonrisa más sana"

Rafael Arozarena

“Nada en el mundo
podrá cubrir la soledad que
siento mientras el derrumbe del
alma sea tan brutal…”

La poesía, todavía hoy, en el siglo 21, sigue siendo una de las artes, una de las formas de expresión de las personas que más nos sugiere o insinúa, que más nos susurra o nos habla de nuestras más hermosas o terribles interioridades, pero también de la vida colectiva, de sus frustraciones y contradicciones, de sus injusticias y miedos, de la rabia contenida, de la ira el odio y la impotencia del sufrimiento, del dolor, de la más infinita tristeza, de la insondable verdad, de certezas y visiones, de sueños truncados y de esperanzas vivas...

La poesía -los poemas que nos mueven y conmueven- es esa que desnuda y nos desnuda ante uno y ante la vida; esa poesía que es cruel, terrible, despreciable, o tierna, querible, adorable, infinitamente encantadora, brutalmente aborrecible
y despiadada.

Y uno no puede más que rebelarse con todas las armas que tiene a su alcance y desvelar la verdad que se esconde tras la aparente normalidad de lo cotidiano, debajo de las máscaras de los energúmenos ilustrados, al lado de las sonrisas aparentemente felices e idiotas de los cortesanos de turno, de los esbirros encorbatados con olor a "debe y haber", de las negras sotanas de los oscuros sueños, de los sables envenenados con uranio enriquecido y fosfato blanco.

Entonces verás ya claro y nada podrá ser igual. Entonces nada debería ser igual. Nada.

Pero sí que podrás ver que la poesía también nos habla de su querencia solidaria, de nuestra más infinita inquietud, fijas las pupilas -y esa otra mirada- en las estrelladas luces de los rompientes Atlánticos, en el cielo circular que abarca todos los firmes anhelos, en la costa desierta de todas las derrotas, todo un mundo interior de querencias y olvidos que nos convoca de nuevo, sorprendidos, desenfadad@s, pero nunca derrumbad@s -sí, con un contento comedido, necesariamente alegre- por el hasta ahora truncado sueño libertario, al siempre vencido anhelo solidario, al siempre ultrajado afán dignificador, donde, más que nos pese, seguirán prevaleciendo las penas y los olvidos, pero también, y quizá sea esto lo más relevante, estamos absolutamente convencidøs de que “aunque no haya motivos para la esperanza, siempre tendremos razones para la dignidad”.

No sé a ustedes, pero yo con tan sólo leer “Todos los días, salvo los de fiesta,/ mecanografío la tristeza/ de mi voz diariamente asesinada”, escrito por el ya desaparecido poeta canario Agustín Millares Sall; o los versos del majorero Domingo Velásquez “Apenas si nacidos/ nos arrancan de cuajo la alegría,/y nos vendan los ojos/ -o nos pintan en ellos los caminos del llanto-/ y nos echan a andar por esta muerte,/ con un rol de gabelas bajo el brazo/ y luego no hay modo de entenderse”; o los de Pedro Lezcano, cuando nos advertía -con rabia, con asco, pero con la firme convicción de los que no cejarían en su lucha, en su denuncia de las injusticias y los abusos de poder- en uno de sus más recitados, musicados, interpretados y conocidos poemas que “…van a venir de afuera/ técnicos de alambrar los horizontes,/ de encadenar la arena,/ de hacer nidos de muerte en nuestras fincas,/ de emponzoñar el aire y la marea,/de cambiar nuestros timples por tambores,/ las isas por arengas,/ las palabras de amor por ultimatums,/las tumbas por acequias.../Si se instalan los técnicos del odio / sobre nuestras laderas,/ los niños africanos, desvelados/ bajo la lona de sus tiendas,/ mirarán con horror las siete islas/ no como siete estrellas/ sino como las siete plagas bíblicas,/ las siete calaveras/ desde donde su muerte y nuestra muerte/ indefectiblemente se proyectan...¡que cojan ellos la maleta!.../Los invasores de la paz canaria.../Los que venden la tierra que no es suya..../ Los que ponen la muerte en el futuro..../ ¡que cojan ellos la maleta!...”

O leer muy detenidamente el poema “Quiero pagarte” de Natalia Sosa Ayala y los versos “[…] Nada en el mundo/ podrá cubrir la soledad que siento y/ el derrumbe de un alma es tan brutal que, tal vez, con ella salve la deuda que contigo tengo.”

Pues lo que les decía… con esta muestra de algunos fragmentos de poemas que me iban saliendo al paso a medida que escribía esta especie de “justificación” --innecesaria y prescindible y por esto gozoso placentero desasosiego hacerla-- que explique lo que sólo puede emocionarte sentirte conmoverte inquietarte… es más que suficiente para aportar mi visión de esta “atrocidad iniciática poéticamente” que cada quien percibe, vive, asimila, sufre de manera diferente…

Aunque para ponernos frente al espejo más cruel, infame, atroz, oscuramente pesimista –y muchas veces el más acertado y cercano en dibujar la auténtica, la profunda naturaleza de una gran parte de la humanidad- sea quizás el poeta Justo Jorge Padrón y su poema “Y si dios se cansara de nosotros”, incluido en su libro “Los círculos del infierno” , y que sólo es una radiografía de la vida de millones de personas: “... nos encerrarían en reducidos recintos/ Y en sórdidos trabajos/ que nos irían reduciendo a sombra/ y ruina la vida./ Para que no pudiéramos amar/ vertería en nosotros la ambición,/ la envidia, la violencia, la lujuria y el odio./ Este veneno irá corrompiendo nuestra alma./Desde ella brotarían muñones y rencor,/ vicios innumerables./ Y cuando ya pidiéramos a gritos/ la muerte, insuflaría en los más cuidadosos/ la piadosa costumbre de alargarnos/ el grito hasta el terror o la locura./ Si este Dios tan justo nos odiara,/ Seríamos la especie/ miserable y rugosa, torpe, suicida y ciega,/ degenerada y criminal, maldita,/ que es la raza humana”.

Pues lo que decía, que con tan sólo leer estos pocos versos sueltos de tan sólo poetas canarios nos desvelan qué delgada es la línea que separa  lo atroz de la gozosa solidaria generosidad... provocándome -podría poner tantos ejemplos, que unidos a poetas de otras geografías y tiempos, ocuparían tantísimas páginas que resultaría perversamente oscuro, deprimentemente cansino, insufriblemente desasosegador-- una rabia incontenible, un profundo asco visceral, un inefable y violentado desprecio hacia “esos seres que van con la mentira a todas partes,/ que tienen el maldito don de manipular y convencer a los poderosos de turno/ pero también hacia éstos que se dejan/ y al pueblo que los elige temerosos y cobardes de tantos años de mezquina, infame, atroz ignorantación/ pero también hacia esos otros ´ilustrados`/ cómplices por acción u omisión/ que sabiendo qué sucede/ o lo que es peor/ sabiendo no querer saber/ miran hacia otro lado/ como si la cosa no fuese con elløs/ y para poder dormir con la conciencia tranquila/ argumentan que si no hacen nada es porque sólo pueden hacer poco/ y claro, tenemos que comer todos los días..la hipoteca...la letra del coche y la moto...las vacaciones...,/y pasear disfrutando del hermoso crepúsculo otoñal/ y hasta leen apasionadamente ´el nombre de la rosa`/ y después van al cine a ver su adaptación/ y el más listo de elløs dice que el libro es mucho mejor/ que no tiene comparación/ aunque la película no estuvo tan mal/ y en ese momento llega el exquisito postre ´mus de gofio`/ pero ella pidió una ´crema catalana` porque no es mucho de gofio/ sólo un poco/ en el potaje de berros o el gofio escaldao/ y el vino sí que estuvo muy bueno/ un malvasía de Lanzarote/ y el chupito es regalo de la casa/ un licor de plátano de arehucas/ no, no fue caro/ para todo lo que pedimos/ tendremos que repetir/ sí, claro, el viernes podríamos venir con tu hermana y su novio/ ¿cuándo me dijiste que era la boda?/ hasta agosto no puede ser/ porque quieren que los case don Manuel/ más bien por ella que le cogió cariño a este cura./Por cierto ¿te leíste ya “El perfume?/ No, aún no he podido/ la película sí que la vi ya/ no es lo mismo, siempre te he dicho que te leas primero el libro/qué más da, si ya lo tengo en casa para empezar a leerlo(...)./ Y a pesar de todo -o quizá por ello mismo- “Nadie nunca sabrá de la herida que llevo porque a todøs daré mi sonrisa más sana”.

Y lo que sucede cuando abres los ojos y optas consciente, libre, decididamente parcial, a INTENTAR comprender esas actitudes por las que se deciden la gran mayoría de los seres humanos, y que indudablemente también tú participas de ellas aunque te esfuerces cada momento, cada instante, cada día, al menos a neutralizar esos nefastos sentimientos, sensaciones, actitudes, ideas, comportamientos, creencias....y más que nada porque, entre otras cosas, me gusta vivir, “...porque me gusta la andanza y la aventura/ y viajar en tercera en trenes cansinos;/ otear las llanuras ondulantes/ y saturar mi pecho de palpitantes brisas./ (...)Vivo porque me gusta/ descubrir el espíritu de los pueblos remotos/ y aplaudir su alegría/ y evocar los silencios que guardan estas gentes/ en sus entrañas hondas.../(...)Y volver. Y entregarme a las blancas espumas/ y dormir al socaire de las orillas tibias...”

Porque como Polas, “...amaré hasta desangrarme,/ hasta el último suspiro escalofriante y sombrío.../ amaré hasta que el mundo quede iluminado.../gritando, alborotando, lucharé, combatiré, moriré amándote siempre Libertad”.


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