martes, 11 de diciembre de 2012

Carta a un español muy “patriótico”


Rafael Plaza (Desde España. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Os hartáis de hablar de «España», amáis mucho a vuestra patria, lleváis por todo el mundo la bandera de vuestro país, al que tanto queréis y que os quiere tanto, como decía Lola Flores… pero la pasta la guardáis en Suiza o en otros paraísos fiscales donde no paguéis impuestos.

Os emocionáis ante el himno nacional, lloráis al izarse la bandera cuando ganáis medallas, torneos, campeonatos, ligas… Pero vuestro primer mandamiento es amar al euro como a vosotros mismos, y el segundo también. Y los mandamientos, para vosotros, se encierran en esos dos. En Andorra, país independiente de poco más de 50.000 habitantes, también se puede guardar la pasta para evadir impuestos en España. Con poseer una tasa de habitación que cuesta anualmente menos de 100 euros y tener abierta una cuenta corriente con unos 6.000, miel sobre hojuelas…

El fraude fiscal en España es gigantesco: más de 900.000 millones de euros tienen los españoles (los españoles evasores de divisas) en paraísos fiscales de todo el mundo. España, según datos que hoy ofrecía algún medio de comunicación (TVE 1), está a la cabeza del fraude fiscal en la UE. Según los estudiosos, es el correspondiente a lo que debería ingresarse si saliese a la luz un 25% más de PIB. O sea, nuestra economía sumergida equivale al 25 % del PIB. Una verdadera burrada y una de las cifras más altas de todo el mundo desarrollado, al que nos empeñamos en decir que pertenecemos a pesar de datos como este.

Todos vosotros sois, queridos campeonísimos, del deporte, de la banca, de la empresa, de las finanzas y del dinero negro, los españoles del éxodo y del llanto, pero no de los que escribía el poeta León Felipe, que se fue a México no de la mano de su dinero, sino de la desnuda mano de su exilio; no, vosotros sois los españoles del éxodo de divisas
y del llanto de tanto como queréis a España.

Os adoro, os envidio, os deseo que amaséis mucho, mucho dinero, con la efigie de George Washington o de quien sea. Pero, por favor, no lloréis por España, no sintáis tanta nostalgia por España, no os emocionéis tanto cuando se iza la bandera española o se entona el himno nacional, porque esas lágrimas de cocodrilo ahogarían los gritos de los que aquí sufren, de los que aquí trabajan, de los que aquí padecen la persecución de Hacienda, incluso de los que aquí roban… Porque sus dineros, sus pobres dineros, por muy pequeños, por muy escondidos que estén, no han salido de nuestras fronteras, han preferido el «infierno» de la Hacienda española a los «paraísos» de Mónaco, Andorra, Miami, Panamá o Suiza.


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