martes, 6 de agosto de 2013

Obras imperecederas de la arquitectura de París

Argenpress Cultural

En 1944, cuando las tropas aliadas se acercaban para expulsar a los nazis, Hitler dio al General Dietrich von Choltitz, Gobernador de París, la orden de hacer explotar todos los edificios históricos de la ciudad, de modo que la entrada fuese saludada por un campo de ruinas humeante.

Entre otras edificaciones, se colocaron cargas de dinamita en La Concordia, Los Inválidos, El Louvre, Notre Dame, La Opera, El Arco de Triunfo e incluso al pie de la Torre Eiffel.

Pero en el último instante, incapaz de perpetrar tamaño disparate, von Choltitz se negó a dar la orden y, finalmente, rindió la ciudad a los aliados sin destruir nada.

Sin dudas, su “desobediencia” salvó a la Humanidad de un verdadero disparate, de una pérdida que hubiese sido irreparable.

Veamos la cantidad de edificios que se hubieran perdido:

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