miércoles, 23 de octubre de 2013

Cine clásico: “Rebeca” de Alfred Hitchcock (Estados Unidos, 1940)

Argenpress Cultural

Duración: 130 min.
Música: Franz Waxman
Fotografía: George Barnes
Guión: Robert E. Sherwood & Joan Harrison (N.: Daphne du Maurier)
Dirección: Alfred Hitchcock
Intérpretes: Laurence Olivier, Joan Fontaine, George Sanders, Judith Anderson, Gladys Cooper, Nigel Bruce, Reginald Denny, C. Aubrey Smith, Florence Bates.
"Anoche soñé que volvía a Manderley", dice la señora de Winters, lo que le lleva a rememorar su inquietante pasado.



Síntesis

Conoció a su marido en Montecarlo, adonde había ido como dama de compañía de la americana Mrs. Van Hopper. Y lo vio por vez primera junto a un acantilado y pensó que se iba a suicidar, impidiéndolo con su grito, para descubrir al día siguiente que está en su mismo hotel, contándole Mrs. Hopper que se trata de Maxim De Winter, que está allí para tratar de olvidar la pérdida de su mujer, Rebeca, que falleció mientras navegaba.

Una mañana él la invita a desayunar y la lleva de paseo, volviendo a salir durante varios días aprovechando una gripe de Mrs. Van Hopper, hasta que se enamora de él.

Por ello cuando la señora Van Hopper le dice que deben regresar a Nueva York tras recibir un telegrama en que le anuncian la boda de su hija, ella acude a Max, que le pide que se case con él, lo que ella acepta, casándose ese mismo día.

Tras un breve viaje de novios van a vivir a Manderley, donde son recibidos por todo el personal, siendo el ama de llaves, la señora Dambers la encargada de enseñarle la mansión, haciéndole ver que no le han dejado la mejor habitación de la casa, la de Rebeca.

Siente que todo es demasiado frío y solo encuentra cierta calidez en Frank Crawley, el contable y en Beatrice, su cuñada, que le aconseja que no intime con la Sra. Dambers.

Tras ver por todas partes objetos que le recuerdan a Rebeca, finalmente visita la habitación de esta, que la señora Dambers mantiene como cuando esta vivía, decidiendo a partir de ese momento introducir algunos cambios en la casa, por lo que le pide a su marido que organice una fiesta de disfraces para poder conocer a todos sus amigos.

La señora Dambers le sugiere que se disfrace como uno de los antepasados de su marido, aunque el día de la fiesta, cuando aparece en el salón Max y Beatrice se quedan estupefactos. Ella la llama Rebeca y él le pide que se quite el vestido.

Tras haber conseguido humillarla, la señora Dambers le pide que se vaya, pues Max nunca olvidará a Rebeca. Incluso le sugiere que se suicide.

Llega entonces la noticia de la aparición del barco en que Rebeca murió y en el que aparecen los restos de una mujer.

Su marido, al que encuentra en la cabaña que utilizaba Rebeca junto al embarcadero le dice que aunque él reconoció el cadáver de otra mujer, sabe que Rebeca es la del barco.

Descubre, frente a lo que pensaba hasta entonces que Max odiaba a Rebeca, pues ya en el viaje de novios, en que fueron a Montecarlo, y en el mismo lugar donde lo vio a él la primera vez, ella le dijo que sería una esposa ejemplar, pero solo frente a los demás, sabiendo él que ella se veía con otro hombre, Jack, - al que ella conoció cuando una tarde lo vio hablando con la señora Dambers - en aquella cabaña.

Un día la encontró allí y le dijo que le iba a darle un heredero, que él sabía que no era de él, por lo que enfureció. Accidentalmente ella se cayó y se golpeó la cabeza muriendo. Asustado al pensar que no le creerían la llevó al barco y provocó su hundimiento.

Al aparecer el cuerpo el juez vuelve a investigar descubriendo que el barco tenía las espitas abiertas y agujeros, por lo que no fue un accidente.

Durante la investigación Jack se presenta ante Max afirmando tener una nota escrita por Rebeca el día de su muerte, y trata de chantajearlo, aunque Max avisa al jefe de la policía y acusa a Jack de ocultar una prueba para sobornarle.

Jack se ve obligado a mostrar la nota, afirmando que no tenía motivos para suicidarse, pues lo amaba a él. Y requiere a la Sra, Dambers para que les diga a qué médico estaba viendo Rebeca en Londres, decidiendo el jefe de policía ir a interrogarlo, contando el Dr. Baker, y contra lo que creían, que no solo no estaba embarazada, sino que padecía un cáncer muy avanzado, motivo suficiente este para desear suicidarse.

Cuando Max regresa de Londres con su amigo Frank observa unas extrañas luces y comprende que es Manderley ardiendo. Y al llegar su mujer le cuenta que la señora Dambers se volvió loca y dijo que prefería destruir Manderley antes que verlos felices allí pereciendo ella entre los recuerdos de Rebeca.



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