jueves, 3 de julio de 2014

G77 y China en Bolivia: “Por un nuevo orden para vivir”

Jorge Zavaleta Alegre (Desde Lima, Perú. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Bolivia ha tenido la oportunidad de ofrecer al mundo información documentada de la Historia de América, con motivo de los 50 años de creación de la Cumbre del Grupo77 con la presencia de China.



Junto con Potosí, donde hay parte de los Archivos de Indias, La Casa de la Libertad, antiguo claustro universitario, en Sucre, es lugar donde nació Bolivia. Se firmó el Acta de la Independencia del Alto Perú en 1825 y en 1898 dejó de ser la sede del Congreso de la República.

Ahora es un repositorio de invalorables colecciones de documentos inéditos, algunos de ellos con varios siglos de antigüedad como el gran mapa de las colonias españolas en Sudamérica, editado en España en 1775.

De acuerdo con varios investigadores en Bolivia, se conoce o se puede conocer que la historia oficial olvidó, ocultó o no tomó conciencia de la existencia y el aporte de los pueblos originarios en la construcción de una nación. La investigación científica permite ver que la historia de Bolivia es un proceso dinámico de relaciones entre diversos grupos sociales y culturales, la esencia misma de la bolivianidad.

Declaración de Santa Cruz

Después de tres días de exposiciones de varios jefes de Estado, presidentes, cancilleres y algunos ministros de economía, Bolivia ha podido mostrar una mayor cohesión política y social interna como de la Región Sudamericana, con menos incidencia en actos políticos sino con propuestas que deberían ser vinculantes con las Naciones Nacionales.

Se ha percibido la necesidad de un cambio de los paradigmas existentes en el mundo de las Relaciones Internacionales y construir un horizonte para la nueva Geopolítica del Sur en la transición del mundo unipolar al mundo multipolar.

La Declaración incide en una agenda formal-institucional y aportes al debate de la Agenda Post-2015 y la construcción de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) que deben sustituir a los Objetivos del Milenio. Y en segundo lugar la construcción de ese otro mundo posible, un mundo de soberanía para el Sur, libre de toda forma de colonialismo e imperialismo.

Destaca que los Objetivos de Desarrollo Sostenible en las tres dimensiones del desarrollo sostenible: económica, social y ambiental.

Es necesario promover la armonía con la naturaleza y la Madre Tierra. Se afirma que no existe un único modelo de democracia y se reafirma la necesidad de respetar debidamente la soberanía, la unidad y la integridad territorial y el derecho a la libre determinación.

Desde una lectura de la crisis del capitalismo, se apuesta por una reforma de la estructura financiera internacional que refleje las realidades del siglo XXI.

Denuncia una vez más el bloqueo a Cuba, instando a que se ponga fin al embargo económico, comercial y financiero que sufre la Isla. Condena la situación neocolonial en las Malvinas donde se reconoce el perjuicio a la Argentina y se insta a encontrar una salida pacífica a la disputa por la soberanía sobre las islas.

También se hace una defensa del pueblo palestino y una condena de la ocupación militar israelí.

Destaca el desarrollo en torno a la biodiversidad, los bosques, la desertificación, los océanos, y especialmente el cambio climático. El cambio climático pone en peligro la propia existencia y supervivencia de los países y las sociedades.

El Secretario General de Naciones Unidas Ban Ki-moon defendió el Vivir Bien y el desarrollo en equilibrio con la Madre Tierra como aportes bolivianos a la construcción de los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

La Cumbre remarca una defensa de los Derechos de los Pueblos Indígenas, instando a trabajar en pro de la realización de los mismos sobre sus tierras, recursos naturales, identidad y cultura.

Bolivia también ha incorporado en la Declaración los principios andinos del ama suwa (no seas ladrón), ama llulla (no seas mentiroso) y ama qhilla (no seas perezoso), principios que, de conformidad con todos los derechos humanos y las libertades fundamentales, contribuyen a los esfuerzos para prevenir y combatir la corrupción.

Bolivia enmienda la Declaración para que su país sea la sede del “Instituto de Descolonización y Cooperación Sur-Sur, una alianza económica, científica, tecnológica y cultural entre los países del G77+China para posibilitar una real y definitiva independencia del Sur.

Los movimientos sociales

Los presidentes de izquierda de América Latina como Raúl Castro, Nicolás Maduro, Rafael Correa, Salvador Sánchez Cerén, José Mujica, Cristina Fernández, coincidieron en invitó G77 + China a crear un nuevo orden mundial en beneficio de los pueblos, que incluya un sistema de normativas globales para combatir la unilateralidad de los organismos internaciones hegemónicos.

Un mensaje en el mismo horizonte planteó Rigoberta Menchu, el propio Ban Ki-moon, encabezados por Evo Morales, al insistir en un nuevo paradigma de Relaciones Internacionales llamado Diplomacia de los Pueblos.

Desde Santa Cruz, región que mantenía relaciones distantes con La Paz, Rafael Correa advierte que los peligros de la restauración conservadora, demanda una contraposición que defienda la unidad de los gobiernos progresistas. Un ejemplo es la resolución de apoyo a Venezuela, ante la agresión de los EEUU a la revolución bolivariana.

Está claro que no puede darse una total erradicación de la pobreza y superación irreversible de la desigualdad, si esta no va de la mano de la liberación económica y política de los pueblos en el marco del Vivir Bien y la Diplomacia de los Pueblos.

Cristina Fernández, en forma didáctica, declara: “Lo que está sucediendo en el mundo no es el capitalismo sobre el que escribieron David Ricardo ni Adam Smith (teóricos que promulgaron el comercio internacional y la propiedad privada de los medios), es una distorsión total y absoluta que sobrepasa la categoría de explotación y de los capitales financieros y que está al servicio de la exclusión. Ya ni siquiera los hombres son importantes para explotarlos sino que se les excluye”.

Tareas fundamentales

Del desarrollo sustentable al desarrollo integral en equilibrio con la madre tierra. Refundar la democracia: De la democracia representativa a la democracia participativa y comunitaria que democratiza la riqueza.

Los servicios básicos como derecho humano universal, donde el agua debe constituirse en un derecho humano esencial de las personas.

Descolonizar la economía; descolonizar la cultura; descolonizar los saberes; descolonizar el mundo.

Erradicar el hambre en los países del sur consolidando nuestra soberanía con seguridad alimentaria.

Ciencia y tecnología al servicio de los pueblos y de la humanidad para vivir bien. Frente a la crisis del capitalismo, nueva arquitectura económica financiera mundial. Soberanía sobre los recursos naturales.

El Grupo 77 no comparte un horizonte común como era el bloque de los no alineados. No se vislumbra un horizonte socialista, en el sentido de la expropiación de los medios de producción y la sociedad sin clases, tampoco hay una clara posición antiimperialista, salvo la exacerbación discursiva de algunos gobiernos progresistas.

Las reuniones G77 tratan de problemas técnicos, de competencia administrativa de los gobiernos, problemas relativos a la energía, a la agricultura, a la alimentación, al comercio, a la inversión, a las finanzas, a la cooperación regional, al desarrollo, a la ciencia y tecnología.

El documento de la Cumbre del G77+China será la base para elaborar los nuevos objetivos de la reunión del milenio de la Organización de Naciones Unidas (ONU) que en Nueva York el próximo año, remarca vicepresidente boliviano Álvaro García Linera.

China principal beneficiario

El nuevo orden mundial y el G77+ China, en opinión de académicos bolivianos representan una ocasión para abrir, formular o siquiera pensar ya no sólo adornando la realidad, sino llevar la retórica al punto de la mentira.

El orden mundial, en su opinión, emergente del protagonismo chino no es un orden anticapitalista. El único alcance y vocación de China es la disputa de la hegemonía mundial a EEUU, pero bajo los mismos presupuestos sociales y políticos: explotación laboral colonial, monopolio de la tecnología, imposición de las reglas de juego en términos coloniales, imposición de los precios de las materias primas, uso de las periferias del mundo como mercados de consumo de sus productos.

El industrialismo chino y su maquinaria de consumo es uno de los causantes del cambio climático, pero gracias al poder que tiene en el G 77 hace aprobar declaraciones que trasladan las causas al escenario ambiguo de las “políticas y prácticas deficientes”.

China ha firmado un acuerdo para cultivar tres millones de hectáreas o unos 30.000 km cuadrados de tierra de Ucrania durante medio siglo, lo que constituye el 5% de la superficie total ucraniana o el 9% de su tierra cultivable. El acuerdo ha sido suscrito con la Construction Corps (XPCC de China) y la ucraniana KSG Agro.

Desde 2007, China ha comprado tierras cultivables en América del Sur, el sudeste de Asia y África, según un informe del Instituto Internacional para el Desarrollo Sostenible. Los críticos aseguran que la medida es un ejemplo de una serie de acuerdos globales de tierras que evocan los tiempos del colonialismo y de extracción de recursos de los países más pobres a manos de los países ricos, sugiere el portal.

Arabia Saudita, Corea del Sur, los Emiratos Árabes Unidos, el Reino Unido y Estados Unidos, entre otros, vienen comprando tierras agrícolas en el extranjero, sobre todo tras el pico mundial marcado por el precio de los alimentos en 2007-2008.

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