lunes, 20 de octubre de 2014

La violencia sin culpa

Jorge Zavaleta Alegre (Desde Lima, Perú. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Benito Juárez y El Paso, urbes de la frontera mexicana-estadounidense, - hasta hace tres o cuatro décadas - fueron parte de un territorio donde reinaba el intercambio relativamente pacífico entre pobladores de las dos riberas del Río Bravo.



Podría decirse que había una aproximación a la América Latina en el contexto de una “guerra de afectos”, según el filósofo Herman Herlinghaus, en su libro Violencia sin culpa: narrativa ética global del sur, que sugiere la actual noción de narco narrativas, como lente para entender, las cada vez más numerosas y urgentes manifestaciones en cine, literatura, música, como correlato de la cambiante situación del Continente* (revista Osa Mayor, Universidad de Pittsburgh, Editor Jorge Zavaleta Balarezo).

Juárez, era visitado para disfrutar de la música y el cancionero del México romántico, de los tacos, enchiladas y arracheras. Igualmente, de la variada artesanía y de librerías con centenas de títulos alusivos a la ocupación, en el siglo XIX, de los territorios de Nuevo México, Alta California, Baja California y los estados de Coahuila, Veracruz, Puebla, editados en Papel de Árbol, cortezas blanco y rojo de los árboles de amate: Ficus cotinifolia y Ficus padifolia.

Los mayas, aztecas, mixtecos, zapotecas, otomíes y purépechas, llevaban en códices o libros manuscritos sobre sus aspectos culturales, sociales, económicos y científicos alcanzados, como sus creencias religiosas, ritos, ceremonias, nociones geográficas, historia, genealogías, alianzas entre los señoríos.

Desde Juárez, miles de campesinos cruzaban el río rumbo a las norias (campos petroleros) y plantaciones de frutales del vecino imperial. Y en el llamado II Barrio de El Paso podían adquirir alimentos y artefactos domésticos a precios rebajados.

Ahora asistimos, a una peligrosa frontera, empezando por Culiacán, capital de Sinaloa, donde la problemática económica se ve dominada por la desintegración familiar, alcoholismo, orfandad, prostitución o drogadicción de los padres. La niñez y hasta los adultos mayores no acceden al sistema educativo o el mundo laboral pero si a un proceso de socialización entre poblaciones excluidas.

Gran parte de este drama se conoce a través de los narcocorridos, expresiones de la violencia criminal, cuando el asesinato se convierte en venganza. No es de extrañar que atisbos de esta cultura ya están presentes en la Amazonía, con el asesinato de líderes ashaninkas por madereros informales y las primeras denuncias sobre corrupción de algunos dirigentes nativos que son elementos pasivos del cultivo ilegal de la coca, según conclusiones del reciente taller en Lima “Agenda Indígena Hacia la COP20″, que reunió a más de treinta destacados líderes indígenas de San Martín, Ucayali, Junín, Pasco y Loreto y de ocho países sudamericanos. Según Chirapaq, los líderes convocados, no descartan que el asesinato de cuatro asháninkas en manos de madereros ilegales no es un caso aislado. Juan López Gaspar, presidente de la Federación de Comunidades Nativas Yanesha FECONAYA, señala que en Puerto Inca los pueblos indígenas también están recibiendo amenazas.



Volviendo al significado de los narcocorridos, estos son composiciones que en sus inicios se le llamaban simplemente corridos de tráfico de drogas ilícitas. En la medida que la temática abarcó más allá de los peligros y las hazañas, cambió a canción exaltadora de la vida ostentosa y placentera del narcotraficante (Ramírez-Pimienta), y cambia su denominación a narcocorrido.

El planteamiento de la ilegalidad y la paralegalidad, en los narcocorridos, es un desafío al poder en la medida en que desacredita el discurso público y desacraliza ese mismo poder.

Por toda esta peligrosa corriente de la narcocultura las instituciones vigilantes de los DDHH exigen trabajar junto con el Estado en la implementación de proyectos para enfrentar la deforestación en la Amazonía y América Latina en general. A este esfuerzo concurren, las reuniones binacionales con Colombia, Perú y Brasil que viene promoviendo el Estado peruano. La más reciente acaba de realizarse en Iquitos con el gobierno colombiano para llevar adelante programas nacionales de desarrollo sostenible, siguiendo la ruta de los ríos que riegan nuestros territorios.

No olvidar como explican estudios del novelista Róger Rumrrill*** que la Amazonía es uno de los últimos territorios vírgenes o semivírgenes del planeta, cuyas principales potencialidades de desarrollo están amenazadas. La producción de alimentos, la disponibilidad de aguas para la sobrevivencia humana, la preservación de la naturaleza, los peligros de contaminación y el equilibrio ecológico son algunos de los grandes problemas que en la actualidad están señalando los investigadores y científicos de todo el mundo.

La Amazonía abarca el norte brasilero (estados de Pará, Amazonas, Acre, Rondonia y los territorios federales de Amapá y Roraima); las tres Guayanas (Guyana, Surinam y Guayana Francesa), el este y sur de Venezuela (territorios de Delta Amacuro y del Amazonas); el sudeste y sur de Colombia (intendencia de Caquetá y comisarías de Amazonas, Guanía, Putumayo, Vampes y Vichada); el este de Ecuador (provincias de Napo y Pastaza); Perú (departamentos de San Martín, Amazonas Loreto, Ucayali y Madre de Dios); y finalmente el norte de Bolivia (departamentos de La Paz y Beni).

La cuenca amazónica presenta la más densa y rica red de drenaje conocida, lo que la hace poseedora del más formidable sistema fluvial de la tierra. Al recoger gran parte de la precipitación pluvial del globo, los ríos amazónicos son permanentemente caudalosos, transportando cerca de un quinto del volumen de toda el agua dulce del planeta. El río Amazonas es la arteria fluvial de mayor flujo, al arrastrar el 15 a 20 por ciento del agua que todos los ríos del mundo conducen a los océanos****

A esto debemos sumar la suposición de que la Cuenca Amazónica sería fuente de un importante sistema meteorológico de sensible importancia en la difusión de las precipitaciones continentales, por lo cual la degradación del medio ambiente amazónico tendría efecto en todo el cuadro climático de América del Sur. Al poseer un tercio de las reservas mundiales de florestas latifoliadas, la Amazonía representa uno de los elementos reguladores para el equilibrio ecológico de la biósfera.

Referencias bibliográficas:
* Herman Herlinghaus is profesor of Latin American and Cultural Studies at The University of Pittsburghs. He is autor of Renarración y Descentramiento: Mapas Alternativas de la Imaginación en America Latina, 2004. Narraciones Anacrónicas de la Modernidad: Melodrama e Internacionalidad en América Latina 2020.... entre otros.
** Jorge Zavaleta Balarezo es escritor, crítico de cine y periodista peruano (Trujillo, 1968). Es doctor (Ph.D.) en literatura latinoamericana por la Universidad de Pittsburgh (Estados Unidos). Tiene estudios de literatura, periodismo, cine, publicidad y análisis político en la Pontificia Universidad Católica de Lima y en el Instituto Idea, de Caracas (Venezuela). Su obra creativa incluye la novela Católicas (1998) y una colección aún inédita de cuentos. Ha publicado ensayos y reseñas en revistas académicas como Mester, Variaciones Borges, Revista Iberoamericana, Nomenclatura y Visions of Latin America. Su carrera periodística en Argenpress, Notimex y DPA (Alemania) y en el volumen colectivo Literatura peruana hoy: crisis y creación, editado por la Universidad Católica de Eichstätt (Alemania).
*** Róger Alejandro Rumrrill García. Escritor y periodista especializado en Amazonía, nació y vivió hasta su adolescencia en diversos pueblos de la selva peruana. Ha publicado 25 libros sobre Amazonía, en un abordaje múltiple desde la historia, el ensayo, la narración, el guión de cine, la poesía y el periodismo. Desde los setenta del siglo XX, Rumrill trabaja la problemática del narcotráfico y tiene varios libros al repecto. En 1963, fundó el grupo cultural Bubunzana en Iquitos, cuyas revistas Surco y Bubinzana estuvo bajo su dirección.“Rumrrill viene desplegando desde hace cuatro décadas una verdadera cruzada para salvar a la Amazonia de la marginación social y cultural, y para difundir su legado cultural y estudiar con versación todos sus problemas…” (Ricardo González Vigil. Libros Peruanos)
**** "Amazonía: un derecho de las futuras generaciones". Estudio para optar al grado de Magister en Estudios Internacionales en la Universidad de Chile. Verónica de los Angeles Barrios Achavár, Geógrafo Universidad de Geógrafo Universidad de Sao Paulo.

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