martes, 30 de diciembre de 2014

La ignorancia es atrevida

Jesús Dapena Botero (Desde Villagarcía de Arousa, España. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)



Los seres humanos, según nos dice el psicoanalista argentino Rodolfo Moguillansky, condenan a los seres diferentes al espacio de la otredad, de lo deleznable y actúan en consecuencia, al convertirlos en seres desechables, sobre los que se proyecta todo lo malo, de tal forma que se los considera inmundos; es así que los albinos en una población negra llegan a convertirse en una tribu de fantasmas, dada la proyección de aquello que no coincide con la autoidealización y se coloca en el ser distinto, todo lo persecutorio, máxime para una población cuya piel no está destinada a las radiaciones solares de un trópico arrecho y ardiente, lo que los hace más propensos a lesiones precancerosas y al cáncer mismo de piel.

Me parece loable que la Iglesia Católica africana, con monseñor Paul Ruzoka, arzobispo de Tabora, en Tanzania haya denunciado esa injustísima discriminación, producto de la ignorancia, que convierte en mitología, las realidades enigmáticas, puesto que el rechazo de este tipo de negros de piel albina, ha producido todo un holocausto, a través de muchísimos años.

Ello llevó a que mi admirado papa, Francisco I, haya hecho que la situación se haya convertido en un objeto de investigación por parte de la Academia Pontificia de las Ciencias, lo que ha llevado que un funcionario de la ONU, Cristiano Gentili, haya escrito un libro que denuncia la tragedia de los albinos africanos, al parecer con una clara conciencia de que el ser humano es un ente biopsicosocial.

Este problema es endémico, en especial, en Tanzania, donde se ha convertido en toda una emergencia social, puesto que se han tenido que crear refugios para cientos de niños albinos e investigar los homicidios, que se cometen contra las víctimas del albinismo, al ser convertidos en auténticas piezas de cacería humana, para vender fragmentos de su cuerpo

Allí son tantos los albinos porque, en ese país, nace un albino entre cada mil cuatrocientos neonatos y son tantos, porque la discriminación hace que tengan que casarse entre ellos.

Otros creen que tener relaciones sexuales con un albino puede curar el SIDA, lo que aumenta el número de violaciones carnales.

Es preciso tener en cuenta que el albinismo es un grupo de condiciones heredadas, en las que se carece de melatonina, pigmento de piel, faneras y del iris ocular.

En los Estados Unidos de América hay un nacido por cada diecisiete mil habitantes, lo cual hace que sea un problema más diluido, sin la densidad, que tiene en Tanzania, donde hay una mayor morbilidad.

Las personas que padecen este síndrome genético tienen problemas visuales, con baja agudeza visual y muchos son ciegos, aunque la mayoría no tienen problemas de alteraciones visuales; pero, cuando se dan, ocurren por desarrollo anormal de la retina y anormalidades en las conexiones entre el ojo y la corteza occipital. Los problemas oculares incluyen:

• Nistagmus.
• Estrabismo.
• Hipersensibilidad a la luz clara o brillante, por falta de melanina en el iris, lo que puede solventarse con gafas oscuras.
• Miopía.

Los tipos más comunes de albinismo son:



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